“La pieza faltante”: una educación que integra a las personas con discapacidad

POR CHARLOTTE MCCLAIN-NHLAPO / COAUTORES: CHRISTOPHER THOMAS

Un niño con el síndrome de Down mira su teléfono inteligente.
Foto: Thitiwat Samitinantana/Shutterstock.

 

En 2015, el mundo se comprometió a lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4 para “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. El ODS 4, además de una meta inspiradora, es un aspecto esencial para el bienestar de nuestras sociedades y economías, y para la calidad de vida de todas las personas.

Hoy, 65 millones de niños en edad escolar no van a la escuela, y cerca de la mitad de ellos son niños con discapacidades. Incluso los niños discapacitados que se matriculan tienen menos probabilidades de finalizar la escuela que otros niños. Según algunos cálculos, menos del 5 % de los niños con discapacidad se graduarán. Esto ha causado que solo el 3 % de adultos con discapacidades esté alfabetizado, y de manera increíble que solamente el 1 % de mujeres discapacitadas sepa leer y escribir.

La exclusión de los niños discapacitados se agrava por la percepción dominante de que la discapacidad es una desventaja, y las creencias que la escuela les sirve a los estudiantes con discapacidades para socializar y no para aprender. Negar a los niños discapacitados el derecho a la educación refuerza las actitudes y presunciones comúnmente sostenidas de que ellos tienen menos capacidad, colocándolos en una situación aún más desventajosa.

Con mejores planes y políticas educacionales se puede romper el ciclo de la exclusión. Los profesores que han sido formados para reconocer y ayudar a aprender a los niños con discapacidades pueden lograr cambios. De la misma manera que lo pueden hacer dispositivos y aparatos de asistencia, como algo tan simple como un par de anteojos de USD 2 para un niño que tiene problemas para leer en un pizarrón. Las políticas de educación acertadas tienen en cuenta el carácter interdependiente de la discapacidad, el género, el conflicto y el lugar.

El Banco Mundial se ha comprometido plenamente con una educación que integra a las personas con discapacidad.  Estamos aplicando cada vez más la perspectiva de la inclusión social en la educación, lo que permite una visión integral acerca de la discapacidad y el desarrollo.

En India, (i) nos concentramos en los profesores y el desarrollo de programas de capacitación para “formadores expertos” que capacitarán luego a maestros para asistir a niños con autismo, discapacidad auditiva, parálisis cerebral, y sordera y ceguera.

En Malawi (i) y Moldova, (i) trabajamos con organizaciones de discapacitados y las comunidades locales para poner a prueba enfoques innovadores acerca de la matriculación en las escuelas de los niños con discapacidades, el desarrollo de capacidad del personal educativo y los profesores, y el fomento de políticas de educación inclusiva.

En Túnez, un nuevo programa del Banco Mundial aplicará de forma experimental y evaluará enfoques innovadores sobre las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en la educación, y desarrollará una estrategia pormenorizada para implementar iniciativas en que se integre la discapacidad a través de consultas a estudiantes discapacitados.

En Vietnam, (i) un proyecto ayudó a capacitar a más de 50 adultos sordos para que se conviertan en mentores de niños preescolares que sufren sordera, y posibilitó que unos 200 profesores que no tienen esta discapacidad aprendieran a usar el lenguaje de señas, y que más de 50 personas encontraran trabajo como facilitadores de la comunicación o intérpretes del lenguaje de señas.

En Guyana, (i) estamos abordando la discapacidad y la integración mediante consultas de proyectos y la participación en la reforma de los planes de estudio y en el desarrollo de indicadores de seguimiento claros.

El Banco Mundial también estableció recientemente un fondo fiduciario para apoyar la educación inclusiva para las personas con discapacidad en África, (i) con financiamiento de USAID. Menos del 10 % de los niños discapacitados asiste a la escuela en África, por lo que el fondo fiduciario de USD 3 millones tiene como objetivo aumentar el acceso a la educación entre los niños con discapacidades generando conocimientos y capacidad en toda la región.

Estos son solo unos pocos ejemplos del creciente número de proyectos e iniciativas del Banco Mundial centrados en fomentar la educación que integra a los discapacitados. Una de nuestras prioridades en los próximos años será crear una base de conocimientos más sólida sobre las iniciativas que funcionan y, al mismo tiempo, ayudar a los países a diseñar e implementar estrategias de educación inclusiva.

En su calidad de organismo líder en el tema de la inclusión de la discapacidad en el ámbito del desarrollo, el Banco Mundial participa de manera activa en encuentros importantes, como la undécima sesión de la Conferencia de los Estados Partes en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, (i) que tiene lugar esta semana en las Naciones Unidas en Nueva York. También organizamos actividades paralelas, y participamos en diversos debates relevantes para la inclusión de la discapacidad, que abordan asuntos como las tecnologías disruptivas, los datos sobre discapacidad, y el próximo informe de la ONU sobre la discapacidad y el desarrollo.

Imaginemos una sociedad donde todos los niños tienen acceso a una educación que les permite enriquecer y agregar valor a sus vidas, donde todos los niños son educados juntos y han aprendido a apreciar el potencial de los demás, y donde la vida de un niño con discapacidad puede cambiar fundamentalmente con una buena educación.

Todos juntos podemos lograr que esta visión de la educación para todos expuesta en el ODS 4, incluida la “pieza” esencial de la inclusión de la discapacidad, se convierta en realidad.

Fuente:http://blogs.worldbank.org/voices/es/la-pieza-faltante-una-educacion-que-integra-las-personas-con-discapacidad?cid=ECR_FB_worldbank_ES_EXT

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Estudio vincula a la genética con la permanencia en la escuela

Por: 

Empresa_responsable

Un estudio realizado a más de 1.1 millón de participantes de 15 distintos países identificó más de 1200 genes ligados a la persistencia educativa. Sin embargo, el efecto de los genes encontrados es débil y los datos no pueden predecir logros educativos.

Según el portal de la Universidad de Colorado en Boulder, EE. UU., en este reporte trabajaron docenas de investigadores durante dos años. Se analizaron la información genética y el número de años escolares completados de participantes mayores de 30 años.

El estudio descubrió que las personas que portan un alelo asociado con los logros educativos en promedio completan más grados o niveles de educación que otras personas que portan un alelo diferente de la misma variante genética. Por ejemplo, aquellos individuos con los puntajes genéticos más bajos tuvieron sólo un 10% de posibilidades de haberse graduado de la universidad.

Aunque este hallazgo pudiera afirmar que se hereda el éxito académico, los logros educativos están mayormente influenciados por factores sociales y ambientales como el ingreso, la ocupación, la salud y la longevidad.

“Sería completamente engañoso caracterizar nuestros resultados como la identificación de genes para la educación”, señaló Daniel Benjamin, profesor asociado del Centro de Investigación Económica y Social de la Universidad del Sur de California.

Muchas variantes genéticas encontradas en el estudio afectan genes que están activos en el cerebro de fetos y recién nacidos. Estos genes influyen en la creación de neuronas y células cerebrales, afectan la forma en que reaccionan a la información nueva y la forma en que se conectan entre sí. Lo anterior afecta nuestra psicología, que a su vez influye en la forma en que nos desenvolvemos a través del sistema educativo.

Los investigadores del reporte señalan que estos hallazgos son útiles para los científicos sociales y médicos, cuya información podría ser utilizada para explorar la relación entre la genética, el medio ambiente y la generación de estrategias para impulsar los logros educativos.

Este tema no es de fácil comprensión y puede ser malinterpretado, por lo que te compartimos un sitio de preguntas y respuestas en idioma inglés que prepararon los investigadores.

Fuente:https://observatorio.itesm.mx/edu-news/estudio-vincula-a-la-genetica-con-la-permanencia-en-la-escuela?utm_source=Newsletter+del+Observatorio&utm_campaign=51bfd41e82-EMAIL_CAMPAIGN_2017_02_24_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_6e1a145e3e-51bfd41e82-235969733

7 de cada 10 mexicanos esperan una jubilación peor que la de sus padres

Espacios de aprendizaje: agentes de cambio en la universidad

Por: Karina Fuerte

“Universidad, Ciudad, Territorio”: Esta es la reflexión que me llevé del X Congreso Internacional de Docencia Universitaria e Innovación (CIDUI), que se llevó a cabo del 4 al 6 de julio en la ciudad de Girona, España. Congreso que en esta edición llevó por título “Espacios de aprendizaje: agentes de cambio en la universidad” y que tuvo como enfoque los espacios de aprendizaje y su potencial para transformar la educación superior.

Hoy en día, el nuevo perfil de estudiante universitario nos exige, a todos los que trabajamos en el ámbito educativo, a repensar el concepto de espacio de aprendizaje, porque para motivar y estimular al alumnado (y al profesorado), debemos conectar el aprendizaje más allá de las aulas.

Para lograrlo, las universidades necesitan estar conectadas con el entorno y la sociedad. “El escenario del mundo actual es la ciudad”, dijo el urbanista Ignacio Alcalde que ha contribuido a la creación de espacios urbanos, la transformación de ciudades y el desarrollo de regiones desde la perspectiva de los llamados territorios inteligentes. En su conferencia “Smart Campus @ Smart Cities. Espacios para el Aprendizaje en la Era Digital“, Alcalde presentó ejemplos de universidades que se están transformando para estar más conectados con la ciudad, como es el caso de la Universidad de Alicante que ha sacado los coches del campus para crear más espacios peatonales. El urbanista también presentó el caso de la estrategia territorial que se está llevando a cabo en el País Vasco, en la que no solo se piensa en ciudades sino en “territorios” lo que ha permitido conectar, a través del ferrocarril, las principales ciudades de la región vasca y sus respectivas universidades.

“El escenario del mundo actual es la ciudad”

 

 Girona, España.

Alcalde además señaló que los espacios de aprendizaje, cuando están bien pensados, contribuyen al crecimiento de las ciudades y la combinación de estos dos elementos tiene un enorme potencial de transformar la vida de las personas. Es por eso que hoy más que nunca, debemos pensar en la universidad no como un “campus universitario” sino como parte vital de la ciudad.

Pero pensar en la Universidad como parte esencial de la ciudad nos obliga a crear y facilitar más espacios comunitarios, versátiles y multifuncionales dentro de la misma. “Necesitamos dejar de pensar en el aula como el único espacio de aprendizaje de la universidad”, dijo Silvia Llach, responsable del Grupo de Investigación Lenguas y Aprendizaje de la Universidad de Girona. “Hacen falta más zonas para la reflexión y el relajamiento”, que permitan también el aprendizaje informal, señaló Llach.

“Necesitamos dejar de pensar en el aula como el único espacio de aprendizaje de la universidad”

Tenemos que apropiarnos de los espacios, exhortó Jordi Franquesa, arquitecto y doctor en Urbanismo, que trabaja en proyectos relacionados con el crecimiento de la ciudad urbana. ¿Cómo podemos sacar todo el provecho posible a la infraestructura universitaria? La respuesta es creando más que aulas, espacios de socialización e interacción que involucren no solo a la comunidad universitaria sino a la sociedad.

El congreso CIDUI, organizado por las universidades públicas catalanas, a través de sus unidades de innovación y formación, y la ACUP (Associació Catalana d’Universitats Públiques), contó la participación de cerca de 500 asistentes y un total de 340 comunicaciones que giraron en torno a cuatro ámbitos temáticos: espacios físicos de aprendizaje y experiencias innovadoras dentro y fuera de la universidad; espacios virtuales de aprendizaje y el uso de tecnologías emergentes (robótica, inteligencia artificial, etc.); la relación universidad-sociedad con experiencias de sostenibilidad y responsabilidad social; y desarrollo profesional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Índice de Paz Global 2018 vía IEP

En 2017, el nivel de paz del mundo cayó en un 0.27%, por lo que este es el cuarto año consecutivo de deterioro global, según el Índice de Paz Global 2018 del Institute for Economics and Peace (IEP). Por su parte, México se mantiene entre los 25 países menos pacíficos del mundo.

El índice clasifica a 163 países y territorios de acuerdo a sus niveles de paz, los cuales mide a través de tres grandes áreas: el grado de seguridad en la sociedad, el alcance de los conflictos nacionales o internacionales y el grado de militarización.

Algunos de los resultados más relevantes del índice son:

  • Entre 2016 y 2017, 92 países deterioraron sus niveles de paz, mientras que 71 mejoraron.

  • Entre los indicadores que mide el índice de 2018, las cinco mayores mejoras se encuentran en Crimen violento, Gasto militar, Impacto del terrorismo, Demostraciones violentas y Exportaciones de armas.
  • Por el contrario, los cinco mayores deterioros son en: Conflicto en curso, Intensidad del conflicto interno, Escala de Terror Político, Conflictos externos y Financiamiento de la paz de la ONU.

  • Siria, Afganistán, Sudán del Sur, Iraq y Somalia son los países menos pacíficos del mundo, por el contrario, Islandia, Nueva Zelanda, Austria, Portugal y Dinamarca son los países más pacíficos del mundo.
  • 23 de 36 países de Europa sufrieron un deterioro en sus niveles de paz en 2017.
  • La región de África subsahariana alberga cuatro de los cinco mayores incrementos en los niveles de paz.

  • Al compararlo con los PIB nacionales, el gasto militar ha caído en más países que en los que ha aumentado.
  • El impacto económico de la violencia a nivel global fue en 2017 más alto que en cualquier punto de la década pasada al alcanzar 14.76 billones de dólares en paridad de poder adquisitivo (PPA), lo que equivale al 12.4% del PIB mundial.
  • El costo de la violencia en el mundo ha crecido un 16% desde 2012 y representa alrededor de 1,988 dólares por persona.
  • Los países que mejoraron en paz durante la última década tienen siete veces más altas tasas de crecimiento del PIB.

 

Resultados para México:

Con una calificación de 2.583, México se encuentra en el lugar 140 de 163 del índice, sin embargo, mejoró dos posiciones respecto al mismo estudio de 2017. 

De los 12 países que componen la región de Centroamérica y el Caribe, nuestro país cuenta con el nivel de paz más bajo. 

 

Por otra parte, en Sudamérica, el país con el mejor nivel de paz es Chile, mientras que Colombia ostenta el peor lugar regional, justo por debajo de Venezuela.

Consulta el Índice de Paz Global 2018 del Institute for Economics and Peace aquí.

Fuente:https://imco.org.mx/temas/indice-paz-global-2018-via-iep/

México: La elusiva búsqueda de la prosperidad

Por: Steven Ambrus

Imaginemos un país que sigue al pie de la letra los preceptos de la economía del desarrollo, es decir, garantiza la estabilidad macroeconómica, mantiene un régimen de comercio abierto e invierte en capital físico y educación. Ahora imaginemos que este país sufre de un crecimiento anémico y que lo ha padecido a lo largo de dos décadas. ¿Qué es lo que ha salido mal?

Esta es la trágica pregunta a la que se enfrenta México y el tema de un análisis pionero publicado por Santiago Levy, ex Viceministro de Hacienda de dicho país y actual Vicepresidente de Sectores y Conocimiento del BID. En su nuevo libro, titulado Esfuerzos mal recompensados: la elusiva búsqueda de la prosperidad en México, Levy analiza las regulaciones laborales, tributarias y relacionadas con la seguridad social. En principio estas se orientan a ayudar a las pequeñas empresas y a ampliar la cobertura de la protección social de los trabajadores, pero en cambio han acabado ahogándola productividad y, en ese proceso, han dejado de servir precisamente a las personas que intentaban ayudar.

Este análisis se puede aplicar en términos amplios a numerosos países de la región que también tienen empresas pequeñas que se ven favorecidas a expensas de firmas más grandes y productivas, a las que se les impone un sinfín de regulaciones laborales y de seguridad social. Estas normas, que se solapan y cuyo diseño es pobre, sumadas a un contexto legal débil, contribuyen a una mala asignación de los recursos y asfixian el crecimiento.

Bajas tasas de crecimiento 

Sin embargo, el estudio de Levy se centra en México. Allí, estas políticas han contribuido a tasas de crecimiento per cápita insignificantes, de solo un 1,2% como promedio entre 1996 y 2015, cifra inferior a la de casi todos los demás países de América Latina, y han creado una situación en la que los trabajadores no consiguen empleos que estén a la altura de su capacitación ni pueden alcanzar mejores niveles de vida.

Estos son los problemas que preocupan a Levy, arquitecto de Progresa-Oportunidades, un programa contra la pobreza que constituye un hito de México y que está focalizado en los sectores más necesitados del país. México ha invertido de manera enérgica en capital humano y en capital físico, dice Levy. ¿Por qué entonces las personas no consiguen automáticamente mejores empleos y viven mejores vidas?

México tiene uno de los mejores censos económicos de América Latina, con datos sobre millones de empresas de todos los tamaños en los rubros de manufactura, servicios y comercio, que pueden ser objeto de un seguimiento a lo largo del tiempo. Esto le permite a Levy demostrar cómo las empresas formales a menudo se ven obligadas a la informalidad para sobrevivir, y cómo las firmas informales persisten, aunque en promedio sean un 50% menos productivas que las formales. Actualmente, más del 90% de las empresas y del 55% de todo el empleo en México tiene lugar en el sector informal, lo cual implica una sangría asombrosa de la productividad nacional.

Las distorsiones de la protección laboral

Pensemos en el ámbito de la protección laboral. Una empresa grande que contrata legalmente a trabajadores asalariados está sujeta a un conjunto de regulaciones que no rigen para una firma que emplea a trabajadores no asalariados. Debido a estas regulaciones, suele ser imposible que las empresas grandes puedan despedir a los trabajadores y reducir su tamaño cuando golpea una recesión o tiene lugar algún otro shock negativo. En cambio, una empresa con trabajadores no asalariados, que a menudo consiste en un puñado de “socios” o miembros de una familia, no está sujeta a ninguna de esas normas. El resultado es que las firmas prefieren seguir siendo pequeñas y utilizar contratos no asalariados e informales para mantener la flexibilidad, en lugar de crecer y cosechar mayores beneficios en economías de escala, economías de alcance e innovación.

La seguridad social es otro ejemplo. Una empresa que contrata legalmente a trabajadores asalariados contribuye por ley al seguro social y a la jubilación de los trabajadores. Sin embargo, esos gastos se deducirán de los salarios. Esto crea un incentivo perverso para que los trabajadores se empleen en firmas con contratos no asalariados o en empresas con contratos asalariados que violan la ley pero siguen siendo pequeñas para poder hacerlo. Por otra parte, los empleados de esas empresas reciben prestaciones médicas y jubilaciones que son pagadas directamente por el erario público. Sin embargo, en el proceso, renuncian a las numerosas oportunidades que las empresas grandes y legales ofrecen en cuanto a capacitación laboral, estabilidad en el empleo, aumentos de salario y promociones profesionales, beneficios todos que las empresas pequeñas, a veces ilegales, prácticamente nunca pueden proporcionar.

Hay muchos otros ejemplos de cómo las políticas acaban penalizando al sector productivo formal mientras subsidian al sector improductivo informal. No obstante, el efecto agregado es el mismo. Todos salen perjudicados. Las empresas más grandes requieren más trabajadores calificados, pero dado que son castigadas por las regulaciones laborales, tributarias y de la seguridad social, su presencia es escasa y la demanda de mano de obra calificada está deprimida. Los trabajadores altamente formados no consiguen los empleos que merecen, y los ingenieros o abogados acaban conduciendo un taxi. Entretanto, dado que los trabajadores pobres tampoco tienen suficientes empleos en las firmas grandes y productivas, sus sueños de una movilidad ascendente se ven frustrados. Puede que tengan una mejor educación y mejor salud que sus padres, en parte gracias a Progresa-Oportunidades, pero no tienen mejores empleos. La frustración es enorme.

Reformas para impulsar la prosperidad

¿Qué se puede hacer? Levy deja claro que no está pidiendo que se limiten las herramientas de protección social. Al contrario, estas deberían ampliarse. El autor se pronuncia sin ambages por la seguridad social universal y hace un llamado a favor de la introducción del seguro de desempleo, de modo que las empresas puedan despedir a los trabajadores sin negarles el acceso a las prestaciones sociales. El quid de la cuestión consiste en reformar las regulaciones de tal manera que las empresas no tengan que practicar estas acrobacias para evitar ser castigadas por los regímenes laboral, tributario y de la seguridad social. También se debe mejorar el régimen jurídico, de modo que los contratos se hagan cumplir en tiempo y forma, facilitando así el acceso de las empresas al crédito. Se trata de crear una sociedad que sea justa y, al mismo tiempo, productiva. En pocas palabras, se trata de crear prosperidad.

Fuente:https://blogs.iadb.org/Ideasquecuentan/2018/07/27/mexico-la-esquiva-busqueda-de-la-prosperidad/?utm_source=email

Las economías emergentes deberían enseñar el currículo del futuro

Las economías emergentes deberían enseñar el currículo del futuro

Por:Hadi Partovi

Alrededor del mundo, los líderes del gobierno y la industria debaten sobre el “futuro del trabajo”. Todos hemos visto predicciones de un cambio masivo en las necesidades de la fuerza laboral del futuro. La última predicción de McKinsey Global Institute es que aproximadamente el 50% de las actividades de trabajo existentes pueden ser desplazadas, sustituidas o modificadas de alguna forma por la automatización. Sea esto causado por software tradicional, robótica, inteligencia artificial o nuevos algoritmos de aprendizaje automático.

A pesar de un acuerdo casi unánime sobre esta ola de cambio, el mundo no está reaccionando lo suficientemente rápido como para actualizar nuestro sistema de educación. Un estudiante que comienza la escuela primaria hoy se graduará de la universidad a mediados de la década de 2030, y su carrera durará hasta 2060 o más. Si bien no podemos predecir con exactitud cuáles serán las necesidades de nuestra fuerza de trabajo a mediados de siglo, podemos estar absolutamente seguros de que las necesidades de la fuerza de trabajo están cambiando y continuarán cambiando.

Cualquier discusión sobre el futuro del trabajo debe ir de la mano de una discusión sobre el futuro del plan de estudios. Sin embargo, al visitar la mayoría de las escuelas en 2018, se ven maestros enseñando exactamente las mismas materias que se enseñaban en 1918: lectura, escritura, matemáticas, ciencia, historia e idiomas. El debate sobre el futuro de la educación se centra en cambiar la forma en que enseñamos, adoptar la tecnología en el aula, pero casi no hay debate sobre cómo cambiar lo que enseñamos.

Sin duda, algunos de los temas que enseñamos hoy ya no serán relevantes en la década de 2030: la escritura es cada vez más obsoleta, la aritmética compleja ya no se realiza a mano, y el Internet ha reemplazado a nuestra necesidad de memorizar muchos datos básicos. Mientras tanto, las habilidades digitales, la resolución de problemas, la creatividad y la colaboración son cada vez más necesarias, pero aún no se enseñan en las escuelas. Incluso, cuando las escuelas enseñan habilidades digitales, enseñan cómo usar la tecnología, cómo crear un documento o una presentación, en lugar de cómo crear tecnología.

Para preparar a todos los estudiantes para las habilidades creativas, colaborativas y de resolución de problemas digitales del futuro, las escuelas deben enseñar computación como parte del plan de estudios.Esto no se trata sólo de codificar. La informática se trata de codificación, pensamiento computacional, diseño de interfaz, análisis de datos, aprendizaje automático, ciberseguridad, redes y robótica. Y aprender ciencias de la computación ejerce creatividad, resolución de problemas y colaboración. Estas habilidades no sólo son importantes para las carreras técnicas en el mundo desarrollado. Son recursos valiosos para todas las carreras en todas las economías.

La informática no debe ser relegada a las actividades extracurriculares, concursos de robótica o hackatones. Se debe enseñar como parte de la jornada escolar en primaria y secundaria. Los líderes educativos deberían discutir la eliminación de aspectos del currículo de 1918 para dar cabida al currículo de 2018.

Para prepararse para la década de 2030 y más allá, las economías emergentes tienen la oportunidad de dar un salto, preparar a sus jóvenes para las carreras del futuro. Nuestras escuelas deberían enseñar el currículo del futuro, no solo el del pasado. En la actualidad, muchos países han comenzado a adoptar la informática como parte de su plan de estudios nacional. En los Estados Unidos, 44 estados han cambiado las políticas para reconocer la informática como parte del núcleo académico. Más allá de los EE.UU., más de 25 países han anunciado planes para expandir el acceso de la informática en la jornada escolar: no sólo el Reino Unido, Australia, Japón o Corea del Sur, sino también Argentina, Ecuador, Italia, Malasia, Suecia y Tailandia.

Enseñar informática en las escuelas puede sonar intimidante, pero es una idea que genera esperanza. Inspira a los maestros y atrae a los estudiantes. Y a pesar de que la mayoría de los docentes del mundo no tienen experiencia en ciencias de la computación, y muchas de las escuelas del mundo carecen de computadoras conectadas, estos son problemas que podemos y debemos resolver. Países como Brasil, Chile y Nigeria están estableciendo planes para resolver este tipo de problemas, y el resto del mundo debería seguir su ejemplo.

El futuro del trabajo puede ser incierto. Pero una cosa es absolutamente cierta: la informática será más solicitada que nunca, y cada alumno de cada escuela debería tener la oportunidad de aprenderla como parte de su plan de estudios.

Fuente:https://blogs.iadb.org/educacion/2018/07/26/elcurriculodelfuturo/?utm_source=BLOG+%28Nuevo+Formulario%29&utm_campaign=1eb680a8ab-EMAIL_CAMPAIGN_2018_07_27_03_54_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_216a855a6e-1eb680a8ab-509449421