Mis consejos para las mujeres en su camino a la cima

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Por Julie T. Katzman

Dos compañeros de trabajo de una empresa en Philadelphia condujeron un pequeño experimento que se volvió viral en pocos días y obtuvo titulares alrededor del mundo. Durante dos semanas, Martin R. Schneider, escritor estadounidense, intercambió direcciones de correo electrónico con su colega Nicole Pieri. El hecho de que sus correos electrónicos estuviesen firmados con el nombre de una mujer, lo introdujo a una realidad totalmente nueva. Cada una de sus sugerencias empezó a ser cuestionada, los clientes eran groseros, no lo tomaban en serio y continuamente lo subestimaban. Un cliente incluso le preguntó si era “soltera”. Nicole, por el contrario, tuvo “la semana más productiva” de su carrera. ¿La conclusión de Martin? “Esto es una m*****”. ¿La de Nicole? “Bienvenido al club”. Un lugar donde las mujeres deben luchar para ser tratadas en igualdad de condiciones.

Esta historia es tan solo un ejemplo de los marcados sesgos de género que existen en el lugar de trabajo y de la realidad que las mujeres alrededor del mundo enfrentan, a diario, a todo nivel. Y los retos son aún mayores para las mujeres en puestos de liderazgo. América Latina y el Caribe quizás no es la excepción. Un reporte de la Organización Internacional del Trabajo indicó que, de 14,412 empresas en la región, solo 21.4% tienen a mujeres en puestos de toma de decisiones. En el sector público, aunque más de 50% de los empleados son mujeres, solo 20% ocupa altas posiciones.

La evidencia ha demostrado continuamente los beneficios que la diversidad, particularmente en términos de género, tiene sobre el rendimiento corporativo. No importa qué medida se use —ya sea el valor de las acciones bursátiles, la rentabilidad, el retorno de inversión, o la reducción de riesgos de quiebra financiera— si la junta directiva o la alta gerencia de una empresa cuenta con 30% o más de mujeres, su rendimiento será mejor. En el ámbito público, una mayor participación de mujeres en los cargos de dirección aumenta la probabilidad de que los intereses y necesidades de las mujeres estén representados.

Podría continuar citando los numerosos estudios, estadísticas y programas que prueban cuán importante es el contar con mujeres en posiciones de liderazgo. Sin embargo, prefiero compartir unas ideas sobre cómo manejar algunos de los retos y obstáculos que enfrentan las mujeres en su camino de ascenso.

1. “Ella es muy mandona” y otras palabras no tan “apropiadas”

Sin duda, los estereotipos y las normas de comportamiento afectan la trayectoria de las mujeres en el trabajo. Para ser exitosa, debes estar consciente de esto, internalizarlo y encontrar maneras para que funcione a tu favor. Por ejemplo, hablemos de la calidez y la firmeza –dos rasgos que, según los autores John Neffinger y Matthew Kohut, deben estar en equilibrio para ser admirados. Pero la suposición de la mayoría de los colegas o gerentes es que una mujer será cálida. Cuando transmite firmeza, vienen entonces los adjetivos como mandona y demás. Entonces ¿cómo mantener ese equilibrio? Duplica la calidez para que puedas proyectar firmeza y capacidad sin causar shock en las personas. Hay varias formas para lograrlo. Utiliza el humor, ofrece cumplidos (con sinceridad), llama a las personas por su primer nombre y comparte tus historias y experiencias. No es algo que no harías normalmente, sólo que debes hacerlo de manera más consciente.

2. Las redes de trabajo son importantes

Un artículo de prensa reciente indicó que los presidentes más exitosos de las empresas Fortune 500 dedicaban 57% de su tiempo a construir sus redes de conexión profesional. Sin embargo, “¿Yo no la conozco, como la puedo promover?”. Las mujeres—incluyéndome—usualmente invertimos poco tiempo en esto. Eso sí, trabajamos hasta tarde para asegurarnos que una entrega salga a tiempo, pero con demasiada frecuencia, dejamos de ir a los cocktails o a tomar café con los clientes o colegas. ¡Gran equivocación! Las redes profesionales son fundamentales. Una encuesta reciente demostró que el desempeño representa solo el 10% del por qué una persona obtiene una promoción. La imagen constituye 30% y su exposición 60%. Los ascensos se tratan entonces de quién te conoce (exposición), qué se sabe de ti y qué se dice de ti (imagen y desempeño). Así que sal y empieza a crear tus redes, con un grupo diverso de personas que estén tan motivadas como tú.

3. “¿No vas a llegar a cenar de nuevo?”

Asumamos que eres ambiciosa. Entonces eso significa que vas a necesitar una pareja que respete y crea en tu ambición y esté dispuesta a coinvertir en tu éxito. Ya sea poniendo tu carrera antes que la suya en ocasiones o asumiendo su parte en la crianza de los niños y las tareas domésticas. Y quizás quieras buscar una pareja cuya madre trabajó. En primer lugar, según estudios extensos realizados en EEUU y en todo el mundo, los hijos de madres trabajadoras tienen mejores resultados—salarios más altos, mayor probabilidad de tener un empleo y de ser supervisores. Pero también tienden a apoyar más a sus parejas que trabajan.

No cabe duda de que necesitamos mejoras en las políticas públicas para promover el avance de las mujeres en sus carreras –en áreas como cuidado infantil y de ancianos, horarios flexibles, ascensos con enfoque de género, evaluaciones de igualdad salarial, entre otros. Porque el avance de las carreras de las mujeres es una situación ganar-ganar. Sabemos que cuando hay mayor diversidad y mayor participación femenina, las economías y las empresas crecen y la innovación prospera. Y eso es lo que América Latina y el Caribe necesita: una diversidad de mujeres y hombres, trabajando en igualdad de condiciones, en los gobiernos, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil para promover el crecimiento, incrementar el capital y mejorar vidas. Hasta entonces, espero que estas sugerencias puedan hacer que tu camino sea más fácil y exitoso.

Fuente:https://blogs.iadb.org/y-si-hablamos-de-igualdad/2018/03/22/mis-consejos-para-las-mujeres-en-su-camino-a-la-cima/

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Trabajemos juntos para prevenir la violencia y proteger a las poblaciones más vulnerables de la fragilidad

POR FRANCK BOUSQUET

El Foro sobre Fragilidad 2018 reunió a participantes de 90 países y 400 organizaciones para explorar enfoques de desarrollo, humanitarios y de seguridad que permitan promover la paz y la estabilidad en el mundo. © Banco Mundial

El Foro sobre Fragilidad 2018 reunió a participantes de 90 países y 400 organizaciones para explorar enfoques de desarrollo, humanitarios y de seguridad que permitan promover la paz y la estabilidad en el mundo. © Banco Mundial

 

La semana pasada Gobiernos y organizaciones se congregaron en el Foro sobre Fragilidad 2018, organizado por el Banco Mundial, y la comunidad internacional dio un importante paso en la lucha contra la fragilidad. Al escuchar a los afectados, pudimos comprender mejor el problema y pensar de manera colectiva qué deberíamos hacer para poner fin a las situaciones de fragilidad.

Hubo consenso en que se trata de una responsabilidad de todos actuar de forma urgente sobre la base de un mejor entendimiento del problema y de lo que significa para las comunidades vulnerables. Todos hemos sido testigos del sufrimiento de los afectados. En lugares como Siria, Myanmar, Yemen y Sudán del Sur, muchas personas están perdiendo sus vidas, dignidad y medios de subsistencia. Se espera que más de la mitad de los pobres del mundo viva en entornos frágiles para 2030; no podemos poner fin a la pobreza a menos que promovamos la estabilidad, la prosperidad y la paz en estos sitios devastados por conflictos y crisis.

Durante el Foro sobre Fragilidad, nuestros asociados plantearon que la única manera de solucionar esta crisis es aumentando urgentemente nuestra labor en el ámbito económico. En particular, es importante:

  • Priorizar la prevención en la gestión de los riesgos de conflicto y de crisis. Esto significa centrarse en los factores que impulsan la fragilidad, abordando los riesgos en una fase temprana y, cuando los riesgos son altos o van en aumento, encontrar soluciones inclusivas a través del diálogo y aplicar normativas adecuadas, entre ellas políticas de desarrollo. Este enfoque se destaca en nuestro nuevo informe: Pathways for Peace: Inclusive Approaches to Preventing Violent Conflict (Opciones de paz: Planteamientos inclusivos para prevenir los conflictos violentos). (i) Existen numerosos ejemplos exitosos: países como Indonesia, Kenya y Túnez han aplicado con buenos resultados medidas de prevención contra conflictos.
  • Fortalecer las asociaciones entre los actores de los ámbitos de asistencia humanitaria, de seguridad, de la paz y del desarrollo. Cuando ocurre un conflicto, la coordinación estrecha entre las partes interesadas puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Deqa Yasin, ministra de Desarrollo de la Mujer y Fomento de los Derechos Humanos de Somalia, señaló que cuando se produce una crisis importante en su país, las autoridades tienen problemas para conseguir apoyo rápido y efectivo, y lo que se necesita, dijo, “es trabajar de manera coordinada y no de forma aislada”.
  • Atraer al sector privado para que sea una fuente de crecimiento, empleos y prestación servicios. El fomento de un sector privado sólido es esencial para impulsar el desarrollo en los países frágiles y afectados por conflictos. En el Grupo Banco Mundial, hemos establecido dos mecanismos de financiamiento para estimular la inversión en estos países: un servicio de asesoría para la creación de mercados que tiene como objetivo satisfacer la creciente demanda de consultoría y aumentar el número de proyectos listos para la inversión, y un nuevo mecanismo para el sector privado de USD 2500 millones que ayudará a catalizar la inversión en los países pobres afectados por conflictos y situaciones de fragilidad.
  • Proteger y empoderar a las comunidades vulnerables, como los refugiados, las mujeres y los niños. Si bien nuestra meta principal debe ser la prevención de los conflictos para reducir el número de refugiados y desplazados internos en el mundo, tenemos que centrarnos de inmediato en apoyar las necesidades de desarrollo de los más de 65 millones de refugiados y desplazados internos y de los países que abren sus fronteras para acogerlos. En Jordania, el costo anual de los servicios públicos para los refugiados llega a los USD 1500 millones, alrededor del 4 % del PIB. Es nuestra responsabilidad aportar soluciones de desarrollo junto con soluciones humanitarias para abordar los desafíos que enfrentan los refugiados y las comunidades de acogida. Esto es igualmente cierto para las mujeres y los niños en situaciones de fragilidad, que se ven mucho más afectados.

Estos cuatro enfoques en conjunto ayudarán a nuestros países clientes a enfrentar las situaciones de fragilidad antes de que se conviertan en conflictos, y a apoyarlos durante y después de los conflictos. En el Grupo Banco Mundial nos hemos comprometidos firmemente con esto, e instamos a todos los asociados de la comunidad internacional a hacer lo mismo. En la última reposición de recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), nuestro fondo dedicado a los países más pobres, hemos duplicado el financiamiento para aumentar la resiliencia en las zonas frágiles y afectadas por conflictos. También hemos establecido un financiamiento adicional de la AIF dirigido a comunidades vulnerables, como los refugiados, a fin de prevenir que los países en riesgo enfrenten conflictos.
Si trabajamos todos juntos podremos evitar que las situaciones de fragilidad, los conflictos o la violencia sean obstáculos que impidan a las personas salir de la pobreza. Es necesario que todos nosotros actuemos de forma urgente para lograr esa tan anhelada promesa.

Fuente:https://blogs.worldbank.org/voices/es/trabajemos-juntos-para-prevenir-la-violencia-y-proteger-las-poblaciones-mas-vulnerables?cid=ECR_FB_worldbank_ES_EXT

Desolador panorama, ser joven en México

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Por: Vicente Ramos González

En la entrega anterior hablé de la parte enaltecedora de la juventud en México. Mencioné el caso de un grupo de jóvenes ingenieros de la Universidad Nacional Autónoma de México que diseñaron un robot para limpiar cisternas y que su invento ha recibido premios internacionales en materia de sustentabilidad. Sin embargo, no todo son buenas noticias relacionadas con nuestros jóvenes. Un alto porcentaje de nuestra población de hombres y mujeres jóvenes está relegada de los avances que otros sectores registran en la nación.

Como sociedad debemos aceptar que tenemos una deuda muy grande con la juventud mexicana. Este importante sector presenta un rezago considerable principalmente en dos aspectos fundamentales para su desarrollo: el educativo y el laboral. Si observamos que los jóvenes conforman por lo menos una tercera parte del total de la población del país, nos daremos cuenta que es un potencial que podría significar una fuerza productiva con beneficios económicos en todos los niveles, y que estamos desperdiciando.

Según estadísticas recientes, hay más de diez millones de jóvenes en rezago educativo. Son casi exactamente la mitad de quienes son mayores de 20 y menores de 30 años de edad. Aunque ha habido avances en educación primaria y secundaria, es en el siguiente nivel, en el de la educación media, en donde las prepas y demás sistemas de bachillerato tienen obstáculos para el acceso de estudiantes; y no se diga en la educación superior.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía, con cifras de 2015, indica que más de 4 millones de jóvenes mayores de 15 años y menores de 20 ya no asisten a la escuela, lo que representa la cuarta parte de ese grupo de edad. Ya no continúan su preparación en el nivel medio superior, lo que significa un alto costo humano y social para México.

Según el informe Panorama de la Educación 2017, sólo dos de cada diez adultos mexicanos han tenido acceso a estudiar una carrera universitaria, por lo que nuestro país tiene el promedio más bajo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, quien también señala a nuestra nación como una de las que tiene mayor cantidad de jóvenes que ni estudian ni trabajan.

El campo laboral también se vuelve desolador para los jóvenes, tanto hombres como mujeres. De acuerdo también con cifras del Inegi correspondientes al segundo semestre del año pasado, de los 21.5 millones de jóvenes entre los 15 y 24 años, su inserción al mercado laboral no ha sido fácil, ya que se les considera, en alguno casos, población sub ocupada, situación que tiene que ver con su nivel de escolaridad. La misma institución señala que en México las tasas más altas de ocupación las tienen aquellos que presentan secundaria completa, que es el 35 por ciento; le siguen los que tienen educación media superior, que es el 25 por ciento de los jóvenes.

Por su parte, el Observatorio Laboral en su Resumen Ejecutivo Anual, 2013-2014, indica que tenemos una parte importante de la población joven que no trabaja ni estudia. En el segundo semestre de 2014 había 7 millones 239 mil 597 jóvenes en esa condición. Para ellos la situación se complica, pues a medida que se tienen más estudios, las tasas de ocupación son más altas. Según INEGI, con primaria, la ocupación es de 18.8 por ciento; con secundaria, del 34 por ciento y con preparatoria y universidad, de 35 por ciento. Resalta el dato, también  dado por este organismo, de que 20 por ciento de los profesionistas hoy en día se ocupan en actividades no relacionadas con sus estudios.

Todas estas circunstancias adversas en lo educativo y laboral por las que atraviesa un amplio sector de nuestra juventud, les genera pobreza y vulnerabilidad y los enfrenta a riesgos como violencia y adicciones, pero sobre todo los precipita a inmiscuirse en las filas del crimen organizado. Y las estadísticas vuelven a ser demoledoras: tan sólo en la Ciudad de México, seis de diez detenidos por el delito de narcomenudeo son jóvenes de menos de 27 años, inclusive menores de edad.

En lo que va de este 2018, indica el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Hiram Almeida Estrada, se han detenido a 748 sujetos por delitos contra la salud, en modalidad de narcomenudeo, de los cuales 465 corresponden al rango de edad mencionado, es decir, el 62.2 por ciento. De esos jóvenes, 29.4 por ciento (220) tienen de 18 a 22 años; 18.7 por ciento (140) tienen de 23 a 27 años y 14 por ciento (105) son menores de edad. El funcionario mencionó también que en comparación con el año pasado, la problemática fue casi idéntica. Del 1 de enero al 31 de diciembre de 2017, la policía detuvo a 2 165 personas por este mismo delito, de las cuales, 62.7 por ciento eran menores de 27 años.

Ante este desolador panorama, como sociedad debemos reaccionar ante este grito desesperado que a través de las estadísticas da gran parte de la juventud mexicana. Este episodio nos debe hacer reaccionar. Ocultar la realidad no nos conduce a nada. Al contrario, el problema se agiganta. Hay que escuchar con atención las demandas de los jóvenes en lo laboral y lo educativo. Hay que darles voz y tomarlos en cuenta para la construcción del México moderno y plenamente democrático que deseamos.

En los sueños de los jóvenes, en su fuerza, en su actitud solidaria (como quedó demostrado después de los devastadores sismos de septiembre de 2017) y en su capacidad de afrontar los retos, debemos inspirarnos para apuntalar su desarrollo y crecimiento plenos. Así forjaremos nuestra propia esperanza como nación.

Fuente:http://www.siempre.mx/2018/03/desolador-panorama-ser-joven-en-mexico/

¿Qué es el monopsonio y cómo impacta al mercado de trabajo?

Qué es el monopsonio y cómo impacta al mercado de trabajo

Por: DAVID KAPLAN

Varias décadas (y kilos y canas) después de haber estudiado por primera vez el concepto de un mercado laboral con competencia perfecta, su belleza me sigue maravillando. En este tipo de mercado no hay necesidad de que el gobierno intervenga, puesto que (de forma casi mágica) se da un equilibrio entre las empresas que buscan trabajadores y los trabajadores que buscan empleo. Si el gobierno fijara un salario mínimo muy alto, se generaría desempleo, puesto que los empleadores no estarían dispuestos a contratar a tantos trabajadores si les tienen que pagar un salario más alto. Por el contrario, si el gobierno estableciera un tope salarial, el número de trabajadores demandados por las empresas superaría el número de personas dispuestas a trabajar por ese salario. Más allá de su estética académica, sigo convencido de que las lecciones de este modelo deben estar siempre presentes en el diseño de políticas públicas. Pero, como dice el economista Dani Rodrik, “es un modelo, no el modelo”, y hay muchas posibles fallas de mercado que también deberían considerarse. Entre ellas, el monopsonio, que cada vez genera más atención.

No tan conocido como el monopolio, el monopsonio se genera cuando hay muchas personas buscando trabajo y solo hay pocos empleadores, quienes pueden darse el lujo de ofrecer un salario menor al que tuvieran que ofrecer si hubiera más competencia por los trabajadores. Además de ser malo para el trabajador, este modelo genera un resultado que es ineficiente en el sentido económico. Es decir, hay potenciales contrataciones que beneficiarían tanto a las empresas como a los trabajadores, pero estas contrataciones de beneficio mutuo no se llevan a cabo. Por muchos años, la posibilidad teórica de monopsonio no se consideraba importante para el análisis práctico ni para el diseño de políticas públicas, pero varios estudios recientes sugieren que el problema de monopsonio es relevante y creciente en el tiempo (véanse, por ejemplo, este estudio con base en la información del sitio web careerbuilder.com y este estudio con base en una plataforma en línea de crowdsourcing).

El monopsonio se genera cuando hay muchas personas buscando trabajo y solo hay pocos empleadores, quienes pueden darse el lujo de ofrecer un salario menor al que tuvieran que ofrecer si hubiera más competencia por los trabajadores.

El rol de las políticas públicas

El problema del monopsonio tiene al menos tres implicaciones para las políticas públicas del mercado laboral. La primera tiene que ver con el salario mínimo. En un modelo de monopsonio, un pequeño incremento del salario mínimo puede aumentar el empleo, lo cual podría explicar los estudios empíricos que no encuentran los efectos negativos de los aumentos del salario mínimo que el modelo de competencia perfecta predice. No obstante, cuando el salario mínimo llega a un nivel crítico, seguir incrementándolo tendría el mismo efecto dañino que expliqué anteriormente para la competencia perfecta: aumentar el desempleo (o la informalidad). En este sentido, la existencia del poder monopsónicopuede justificar el uso del salario mínimo para mejorar el funcionamiento del mercado laboral, pero no su uso desmesurado.

La existencia del poder monopsónico puede justificar el uso del salario mínimo para mejorar el funcionamiento del mercado laboral, pero no su uso desmesurado.

La segunda implicación tiene que ver con la importancia de los sindicatos. Según el Consejo de Asesores Económicos de Estados Unidos, los sindicatos pueden proveer un contrapeso al poder de negociación y el ejercicio unilateral del poder monopsónico, promoviendo mayores salarios, mejores condiciones de trabajo y hasta un nivel más eficiente del empleo. En otras palabras, la existencia del poder monopsónico podría justificar un intento de revertir una tendencia de largo plazo hacia menores niveles de sindicalismo. De hecho, un estudio reciente encontró que el impacto negativo del monopsonio en los salarios es menor cuando hay un mayor porcentaje de trabajadores representados por un sindicato. Este estudio también demostró que el vínculo entre productividad y salarios es más fuerte cuando los sindicatos tienen mayor representación.

La existencia del poder monopsónico podría justificar un intento de revertir una tendencia de largo plazo hacia menores niveles de sindicalismo.

La tercera implicación es tal vez la más obvia. Igual que existen esfuerzos orientados a combatir y regular los monopolios, los expertos están empezando a analizar cómo regular los monopsonios. Por ejemplo, Alan Krueger y Eric Posner proponen reforzar el escrutinio de las fusiones entre empresas para detectar efectos adversos en el mercado laboral. Igualmente, Krueger y Posner sugieren prohibir los convenios que impiden a trabajadores de salarios bajos buscar empleo en empresas que compiten con su empleador actual. También proponen prohibir los acuerdos entre sucursales de una sola empresa a no competir por los mismos trabajadores.

Monopsonio versus competencia perfecta

Mi impresión es que el debate sobre las mejores políticas públicas ante la existencia de los monopsonios está apenas comenzando. Las políticas orientadas a fortalecer el poder de negociación de los trabajadores o limitar el poder de los empleadores tienen mayor justificación ante la evidencia del poder monopsónico, pero no debemos olvidar por completo las advertencias del modelo “clásico” de competencia perfecta sobre un exceso de intervención del Estado. En mi opinión, los errores de “alabar demasiado las virtudes del mercado laboral libre” e “ignorar las consecuencias no anticipadas de intervenir demasiado en un mercado” son igualmente comunes y peligrosos.

Foto copyright: Nathan Engel / Pexels

Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/2018/03/23/que-es-el-monopsonio-y-como-impacta-al-mercado-de-trabajo/?utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=ce7b6b19dc-Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-ce7b6b19dc-189478437

¿Cómo los gobiernos pueden servir mejor a los ciudadanos?

Gobiernos que sirven a los ciudadanos

Por: Pedro Farias / Gustavo Zanabria

Desde hace tiempo sabemos que la calidad de la interacción entre gobiernos y las empresas tiene efectos económicos y sociales importantes para los países. Cuanto mejor funciona un gobierno, más fácil les resulta a las compañías privadas hacer operaciones en un país. En ese contexto, que el evento regional del World Economic Forum en América Latina, realizado en San Pablo, Brasil, tenga como uno de los puntos principales de la agenda la “construcción de gobiernos ágiles” no nos debería resultar extraño.

También sabemos que existe una relación entre el crecimiento económico y la confianza de los ciudadanos en sus gobiernos, lo cual justifica preocupaciones cuando se observan los datos de América Latina y el Caribe. Según Latinobarómetro (2017), la confianza de los ciudadanos de la región en los gobiernos ha descendido del 44% en el 2008 hasta el 25% en el 2017. Además de reflejar los efectos de los últimos casos de corrupción ampliamente divulgados, la baja confianza señala las dificultades de satisfacer a una ciudadanía cada vez más educada, mejor informada y, por ende, más exigente.

Gobiernos, ciudadanos y empresas

En las últimas décadas, hemos presenciado una expansión de la presencia del Estado en las vidas de ciudadanos y empresas. El gasto público aumentó significativamente, las regulaciones se volvieron más sofisticadas y entraron en nuevos sectores y, sobre todo se empezaron a ofrecer servicios públicos en áreas y segmentos donde antes el Estado no llegaba. El Estado ha aumentado su presencia en la sociedad y eso ha significado que los ciudadanos y las empresas tienen que interactuar con sus gobiernos con mayor frecuencia. Como consecuencia, los servicios transaccionales (conocidos popularmente como “trámites”) se han incrementado tanto en volumen como en complejidad.  Los trámites gubernamentales son necesarios para formalizar eventos tan dispares como el registro de nacimiento de un hijo, la apertura de una empresa, o el ejercicio de una actividad profesional.

La realidad es que los trámites generan costos de transacción que de alguna manera pagamos todos: el Estado, las empresas y los ciudadanos. La Unión Europea, por ejemplo, midió en 2006  cuanto le costaban los procedimientos administrativos  a las empresas y ciudadano en 13 sectores económicos clave,  y llegó  a estimar que en algunos países la factura era equivalente al 6.8% del Producto Interno Bruto (PIB). Usando la misma metodología y mediciones realizadas por México, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha estimado que esos costos administrativos pueden ser superiores al 10% de PIB en América Latina y el Caribe.

Innovación y tecnologías digitales para los gobiernos

Felizmente, desde la década pasada, muchos gobiernos se han montado en el tren de la innovación en un intento por reconquistar la confianza ciudadana. Gracias a las tecnologías digitales, regulaciones inteligentes, y nuevas prácticas de gestión y participación social, muchos gobiernos están prestando servicios públicos cada vez de mejor calidad y a un menor costo para los usuarios. La Union Europea, por ejemplo, se embarcó hace unos años en un ambicioso programa de simplificación administrativa y estima que redujo los costos administrativos anuales en alrededor de 41 mil millones de euros. El gobierno de España calcula que para cada 1% de usuarios de servicios públicos que migran del canal presencial hacia el digital, la sociedad se ahorra cerca de 300 millones de euros y el gobierno alrededor de 40 millones.

Entonces, ¿cuál es la fórmula para servir mejor al ciudadano? En el BID, venimos tiempo analizado diversos casos exitosos de innovaciones en la provisión de servicios públicos, buscando identificar lecciones que puedan ayudar a otros gobiernos que quieren mejorar su interacción con los ciudadanos y las empresas.  Con base a estos análisis, hemos identificado tres vectores de la innovación que impulsan la reforma de los servicios transaccionales.

  • Primero, la integración, para combatir la fragmentación de las instituciones y de la información;
  • Segundo, la simplificación, para facilitar las transacciones y reducir los costos cargados a los usuarios; y
  • Tercero, el gerenciamiento, para asegurar un manejo adecuado de los recursos y de la calidad del servicio.

Asimismo, hay que buscar un equilibrio entre la innovación y el fortalecimiento de la institucionalidad que asegure la escala y sostenibilidad de las reformas.

Innovar en los gobiernos es más complejo que en las organizaciones privadas, pero no solo es posible, sino necesario. Ojalá la inclusión del tema en eventos como el Foro Económico Mundial de esta semana ayude a fortalecer la idea entre ciudadanos y empresarios de que con las reformas del sector público ganamos todos.

Fuente:https://blogs.iadb.org/gobernarte/2018/03/15/gobiernos-que-sirven-a-los-ciudadanos/

Una aproximación a la racionalidad ética

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Resumen.

La racionalidad ética es un tipo de racionalidad intersubjetiva que funda las bases para la responsabilidad por las acciones comunes de los hombres. Una respuesta ética que desde la acción comunicativa, acciones que plantean exigencias morales a todos los miembros de la comunidad de comunicación, nos posibilita institucionalizar intereses que afectan y comprometen a todos los que compartimos una comunidad. El giro ético de la economía supone (i) la demarcación de un meta-ranking moral compuesto por el compromiso, la inclusión de los otros y la exposición a riesgos se muestra, en cada componente, intersubjetivo.

La racionalidad ética supone, también (ii), el reconocimiento del hombre -interlocutores- como personas y la institucionalización de acciones responsables, no individuales, ni estratégicas, sino acciones que reconocen las consecuencias de las decisiones, la atención a intereses generalizables y el compromiso con los afectados.

Trabajo.

Amartya Sen (1973) afirma que la estructura que se ha utilizado para representar la racionalidad de los agentes es acotada. La estructura de las preferencias maximizadoras, incluso ampliada como estructura dual entre preferencias éticas, impersonales y colectivas, y preferencias subjetivas, personales e individuales, es deficiente. De este modo, Sen propondrá en 1973 una estructura de rankings de rankings de preferencias para expresar nuestros juicios y, concretamente, nuestros juicios morales. Se trata de un meta-ranking de índole ética, el cual parece más adecuado para representar nuestras preferencias puesto que considerar que el ser humano no actúa por preferencias morales es una visión sesgada (1990). Sin embargo, es necesario demarcar los componentes del meta-ranking para evitar el relativismo moral.

La propuesta de racionalidad ética de Sen (1999) consiste básicamente en la consideración de que el hombre racional en la actividad económica no tiene por qué ser principalmente egoísta ni perseguir únicamente su propio interés sino que está abierto a la racionalidad propuesta por Adam Smith (1759) formada por “simpatía” y “compromiso”, a los que se añade un estudio más general sobre los valores. La simpatía se refiere a ponerse en el lugar del otro y podría asociarse a lo que hoy llamamos “empatía”.  Sen distingue la simpatía del compromiso. El primero corresponde al caso en el que el interés por otros afecta nuestro propio bienestar. Cuando el sentido de bienestar de una persona es psicológicamente dependiente del bienestar de alguna otra, es un caso de simpatía (1977a). Además, si el conocimiento de que se tortura a otros nos enferma, este es un caso de simpatía; si no nos enferma pero creemos que es algo malo y estamos dispuestos a hacer algo para detenerlo, este es un caso de compromiso (1977a). El compromiso, según Sen, está vinculado con la realización de las acciones independientemente del bienestar que estas puedan generar. La persona actuará con base en el compromiso si al tener la opción de elegir entre dos alternativas posibles, elige aquella que le genere menor bienestar. Incluso, el compromiso puede ser un concepto más complejo si se interpreta bajo la idea más amplia de que la persona actúe, aún teniendo en cuenta la independencia de su bienestar, por una razón distinta que su propio bienestar.

Todo ello dará pie a un nuevo concepto de racionalidad económica fundamentado en el comportamiento ético de un nuevo modelo de persona que incluye al otro (2011), con consecuencias para la toma de decisiones políticas y sociales: este sería el caso de las decisiones que se toman al desarrollar una política de salud, de educación o de inclusión social.

Sen (1977a) postula como hipótesis principal la necesidad de incluir el compromiso como parte del comportamiento económico. Uno de los aspectos de la teoría neoclásica que Sen se propone criticar es uno de los pilares básicos de dicha teoría. El interlocutor elegido es Edgeworth, quien postula que cada agente está movido sólo por su propio interés y presupone que los agentes actuarán siempre de forma “racional” (1881). Este concepto también es conocido en muchos textos como Homo œconomicus, una concepción del hombre egoísta, que toma las decisiones maximizando una cierta función de utilidad u ordenamiento de preferencias (1977a). Este concepto fue documentado por primera vez, mucho antes de Adam Smith, alrededor del 1300, por el teólogo escolástico Jean Buridan, partidario del libre albedrío y de la posibilidad de ponderar toda decisión a través de la razón. Sen considera simplista la idea de Edgeworth de no considerar otros intereses por fuera del egoísmo. Sen da cuenta de que la realidad bajo la cual los agentes económicos toman decisiones y actúan es mucho más compleja y requiere la inclusión de otras consideraciones que presentan puntos intermedios entre el interés propio y el de todos, como por ejemplo diversos grupos con sus respectivos intereses.

Muchas de las elecciones que realizan los agentes individuales son algo menos pensadas que lo que la teoría económica supone (o necesita suponer). Esto, que es evidente en decisiones pequeñas y poco relevantes – como el ejemplo de la cena de Sen (1977a)- se presenta en muchas decisiones, la mayoría relevantes, para nuestras vidas. Hay decisiones tomadas bajo emociones y, también, y esto es quizás lo más interesante, bajo otro orden de preferencias racionales pero no del todo egoístas, como el ejemplo de la silla de Sen (1977a): la elección de una determinada silla incómoda a causa del interés en el prestigio personal. Esta elección, si bien es egoísta, contempla a otro (otro u otros que también van a sentarse). Cierto altruismo parece, pues, posible a la hora de tomar decisiones.

El punto es la necesidad de encontrar una explicación agregada de las conductas individuales tal que incluya, de algún modo, a los otros.

La teoría de las preferencias tal como se suele interpretar deja fuera casos usuales de elección, casos, precisamente, en los cuales se contempla a los otros para la toma de decisiones. Podría resultar compatible el hombre egoísta que toma decisiones con la inclusión que ese mismo hombre hace de los otros fundamentalmente porque siempre se trata de la elección individual. La cuestión se complica aún más si se pone en juego los intereses colectivos.
Mancur Olson (1965) expresó la continuidad de las concepciones sobre la racionalidad de la vida social y de los individuos; sin embargo, mostró el choque entre los intereses individuales y la búsqueda de intereses o bienes colectivos no necesariamente (o casi nunca) son satisfechos.

La maximización del beneficio como guía de la conducta del agente y, por lo tanto, la variable egoísmo (intereses privados) es uno de los ejes centrales; sin embargo, la retribución o beneficio de un individuo depende de las elecciones o decisiones de otros. En este sentido, la dinámica social se convierte en una especie de apuesta donde cada actor calcula según la (supuesta) reacción del otro que también espera recibir cierta ganancia.

La premisa de Sen consiste en no presumir que las personas siempre actúan de modo racional sino de que no están completamente alienadas de la razón, es decir, aunque cometan errores, sí son capaces de sopesar sus decisiones y las de los demás. Las demandas de la razón están en la actitud y esfuerzo que ello conlleva.

Existen suficientes evidencias de que los seres humanos actúan de forma altruista esperando nada a cambio. Las madres y los héroes son, para Sen, ejemplos de esta conducta altruista (1977b) que asume cualquier riesgo por el otro.

La ética también se vincula con el modo en que las personas se exponen a los riesgos. Nassim Taleb (2012) diferencia entre tres clases de personas: (1) aquellas que asumen sus propios riesgos, (2) aquellas que asumen los riesgos por los demás, y (3) aquellas que no sólo no asumen riesgos, sino que trasladan los riesgos a los demás. Esta última categoría es la más perjudicial para la sociedad moderna. En la antigüedad la noción de “jugarse algo propio” era aplicado sistemáticamente, y el propósito de ello radicaba en no darle opciones gratuitas a determinado grupo de personas que gozan de información asimétrica (y en las cuales dicha asimetría involucra el ocultamiento de riesgos). El “jugarse algo propio” es una manera de crear desincentivos a dicho ocultamiento de riesgos y a la posible aparición de “cisnes negros” (Taleb, 2010). Taleb considera que la sociedad moderna regala opciones gratuitas a determinado grupo de personas como los asesores financieros, los políticos, los economistas que viven de hacer predicciones, etc. Se dice que tienen opciones gratuitas ya que tienen todo para ganar y nada para perder. Lo peor del caso, argumenta Taleb, es que los riesgos son transferidos a otra clase de personas: aquellas que depositan su confianza en esta clase de personas. Como resultado de ello, la sociedad se “fragiliza”. La alternativa que propone Taleb (2012) es tanto un cambio a nivel institucional (reemplazar aquellas instituciones que favorecen la opcionalidad gratuita por instituciones basadas en la noción de “skin in the game“) como ofrecer prescripciones a tomadores de decisiones: no basarse en las recomendaciones de otros, sino en las acciones de estos últimos respecto del caso en cuestión.

El giro ético de la economía supone la demarcación de un meta-ranking moral compuesto por el compromiso, la inclusión de los otros y la exposición a riesgos se muestra, en cada componente, intersubjetivo.

Entendemos por racionalidad ética una racionalidad intersubjetiva que funda las bases para la responsabilidad por las acciones comunes de los hombres. Una respuesta ética que desde la acción comunicativa (1992), acciones que plantean exigencias morales a todos los miembros de la comunidad de comunicación, nos posibilita institucionalizar intereses que afectan y comprometen a todos los que compartimos una auténtica vocación humana.
Si bien esta racionalidad se patentiza a través de un discurso argumentativo, en el que el interlocutor aduce las razones que apoyan su acción, no supone que el discurso ético pueda negarse a escuchar a algunos de los afectados, limitar su capacidad argumentativa, o excluirlo del proceso de argumentación; esto significaría rechazar la lógica y el fin propio de la argumentación por motivos subjetivos, que no se atreven a someterse al canon de la intersubjetividad.
La racionalidad ética supone el reconocimiento del hombre -interlocutores- como personas y la institucionalización de acciones responsables, no individuales, ni estratégicas, sino acciones que reconocen las consecuencias de las decisiones, la atención a intereses generalizables y el compromiso con los afectados. (1992). Esto refuerza que la racionalidad ética deba considerar la realidad social de las personas, constituyendo un modo de ingeniería social, ya que, precisamente, se trata de de un diseño que vincula la teoría con el impacto en la realidad social concreta. De ahí que Mario Bunge reconozca lo valioso de Sen  en tanto “combina” la teoría con los datos para la construcción de una ingeniería. (2013; 2014)

Referencias bibliográficas.

Albíter Rodríguez, A. (2014): La ingeniería civil en un contexto de ciencias sociales, Toluca. México.

Bunge, M. (2013): Filosofía política. Solidaridad, cooperación y democracia integral, Gedisa. España.

Cortina, A. (1992): Ética mínima, Tecnos. Madrid.

Edgeworth, F. (1881): Mathematical Psychis. An Essay on the Application of Mathematics to the Moral Sciences, C.K. Paul & co. London. Disponible en

https://archive.org/details/mathematicalpsy01goog

Olson, M. (1965): The Logic of Collective Action: Public Goods and the Theory of Groups. Harvard University Press.

Sen, A. (2011): The Idea of Justice, The Belknap Press of Harvard University Press Cambridge. Massachusetts.

Sen, A. (1999): On Ethics & Economics, Blackwell Publishing. New Jersey.

Sen, A. (1990): Individual Freedom as a Social Commitment. The New York Review of Books.

Sen, A. (1977a): Rational Fools: a critique of the behavioural foundations of economic theory. En: Philosophy & Public Affairs Vol. 6, No. 4 (Summer, 1977), 317-344.

Sen, A. (1977b): Rationality and Morality: A Reply. En: Erkenntnis, 11, 225-232.

Sen, A. (1973): On Economic Inequality. Oxford University Press.

Smith, A. (1759/2011): Theory of Moral Sentiments, London Edition.

Taleb, N. (2012):  Antifragile: Things That Gain from Disorder. New York. Random House.

Taleb, N. (2010): The Black Swan. New York. Random House.

Fuente: Maceri, S., Una aproximación a la racionalidad ética, Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Económicas, IIEP-BAIRES / CIECE, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina.

Elecciones bajo riesgo: Facebook, fake news e INE

Por: Felipe García

En un escenario global tan nuevo y vulnerable, México se enfila a enfrentar la elección federal del presente 2018. ¿Estamos listos? ¿Entendemos los nuevos retos que se presentan principalmente en los medios digitales? La respuesta para ambas preguntas es no.

El próximo 1º de julio México vivirá un proceso electoral federal que enfrenta un riesgo hasta ahora inédito, la posibilidad de injerencia extranjera utilizando los medios digitales, como ha sido el caso del Reino Unido, con el referéndum del brexit; España, con el referéndum catalán y Estados Unidos (EU), con la elección presidencial de Donald Trump. El futuro de México está en juego y debemos saber qué sucede y qué puede llegar a suceder.

Las interacciones en los medios digitales son un nuevo frente mediante el cual un poder, extranjero o local, puede influir en las decisiones de la gente. En el caso específico de las redes sociales, lo han logrado aprovechando las diferencias en el acuerdo social amplificando y radicalizando los discursos discordantes o, en su defecto, causando confusión.

En el caso del brexit, la campaña en medios digitales fue en dos frentes, con dos mensajes muy simples: “Leave EU” y “Remain EU” (“Dejar la Unión Europea” y “Permanecer en la Unión Europea”). ¿Cuánta confusión se puede causar? ¿Qué tanto se puede amplificar la diferencia social? Tanto como el medio digital nos lo permita. Si lo medimos como tendencia, la campaña “Leave” fue cinco veces mayor que la campaña “Remain”. La campaña “Leave EU” tuvo dos frentes, principalmente, que se manejaron con una estrategia claramente segmentada. A los menores de 25 a 30 años de edad los disuadieron de ir a votar. Ese rango de edad siempre conoció una Inglaterra integrada con la Unión Europea (UE), así que los convencieron de que no hacía falta votar. En su campaña “Leave EU” los convencieron de que el referéndum no podía ser, que no era posible que se realizara la separación de la UE, que era nada más un trámite, y no votaron. Por eso es que la estadística de votación muestra poca participación de ese segmento de edad. En cambio, en la campaña “Leave EU” para el segmento de edad 45 a 60 años y más, el esfuerzo fue considerablemente mayor. En este segmento de edad el discurso que se propuso promovía dos ideas: “Inglaterra mantiene económicamente a Europa” e “Inglaterra está manteniendo a los inmigrantes”; además de apelar a la gloria de la Inglaterra y el Reino Unido de los viejos tiempos, las añoranzas de épocas pasadas (supuestamente) mejores. Y es justo ahí donde se definió la votación. Hay evidencia de que en el punto máximo de la campaña en Twitter se publicaron más de 45 mil tuits en las 48 horas previas y posteriores al referéndum promoviendo la votación a favor de la salida de Inglaterra y Reino Unido de la UE. Esta operación se hizo desde Rusia. Disponían de más de 150 mil cuentas registradas en Twitter listas para ser usadas con este fin.

Ésa es una de las formas actuales en las que un poder extranjero puede interferir en los asuntos políticos de un país. La información manipulada y tendenciosa se vuelve un arma. En EU, durante la campaña presidencial de 2016, fue especialmente intenso el uso de las redes sociales, principalmente Facebook, Twitter y Reddit. En ellas, operadores rusos, actuando como ciudadanos estadounidenses, se encargaron de intoxicar las interacciones logrando amplificar la división social con mensajes de racismo, malestar económico y migración. Las bases de la campaña de Donald Trump, precisamente. Esto forma parte de la investigación en curso por parte del fiscal especial Robert Mueller, en lo que se llama el Rusiagate.

La división social impulsada mediante las interacciones de las redes sociales vino, por un lado, en apoyo explícito a Donald Trump y, por el otro, en abiertos ataques contra Hillary Clinton. En Facebook, 120 agentes rusos colocaron, de 2015 a 2017, un estimado de 80 mil publicaciones que llegaron de primera mano a 29 millones de usuarios, los cuales, gracias a los mecanismos de interacción que la plataforma permite, amplificaron el alcance hasta 126 millones de usuarios en total. A esto se suman 3 mil anuncios publicitarios que se colocaron en el mismo lapso, que suman otros 10 millones de usuarios alcanzados por la operación de injerencia rusa en esta red social. Rusia influyó en al menos el 38% de la población estadounidense utilizando Facebook, aunque algunos estudios indican que pudo ser hasta el 50% realmente.

En Twitter la situación no fue menos grave. En enero de 2018, Twitter reconoció la existencia de casi 50 mil cuentas controladas por operadores rusos. Esas cuentas pusieron más de 1.5 millones de tuits que generaron 288 millones de lecturas (impactos). No se ha especificado con claridad cuántas de esas cuentas son del tipo que publica contenido de forma automatizada, es decir bots. Lo que sí se sabe es que el mismo Trump recibió aproximadamente 470 mil retuits de cuentas controladas por Rusia a lo largo de su campaña electoral.

Tanto en el referéndum del brexit, como en la elección presidencial estadounidense del 2016, las investigaciones de los cuerpos de inteligencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y los testimonios de las mismas empresas de redes sociales señalan que detrás de la operación de injerencia rusa en los medios digitales está la Internet Research Agency (IRA), una empresa con sede en San Petersburgo. La ira está en la lista de las 13 personas e instituciones rusas acusadas por Robert Mueller, el pasado 16 de febrero, como parte de su investigación sobre la injerencia en la elección presidencial de 2016.

Construir una narrativa para una audiencia lista para recibirla sin cuestionarla, aprovechando el clima social, no se hace con el fin explícito de favorecer a uno u a otro. Más bien, busca crear confusión y agravar los problemas existentes. Ya no se habla de la llamada posverdad; el problema es más grave y complejo. El mundo ya tiene evidencia de que esto es real, opera, modifica el mapa geopolítico, cambia el rumbo de un país, de un continente. La OTAN ha propuesto los términos guerra alternativa, cuando el principal medio de influencia es la información o guerra híbrida, cuando ya se integra con los medios de conflicto bélico. La guerra alternativa tiene como objetivo desinformar, causar confusión y reducir la confiabilidad en los medios tradicionales. La duda en medios tradicionales potencia el manejo de los llamados medios alternativos de información. El problema es que los medios alternativos suelen ser medios con agenda clara y específica, como esa que dicen combatir justamente. En una operación de guerra alternativa se busca influenciar a los políticos, líderes de instituciones, responsables de la toma de decisiones y elementos sociales combinando el uso de la presión con operaciones subversivas. La guerra híbrida implica esfuerzos a diferentes niveles con el objetivo de desestabilizar al Estado y provocar una polarización de la sociedad. Es por el potencial de alcance y consumo de los medios digitales que la información es ahora considerada un arma en la guerra alternativa, la weaponización de la información.

Protestas a favor del impeachment de Donald Trump por el Rusiagate, 2 de julio de 2017

Los nuevos “ejércitos” no son sólo hombres armados listos para entrar al campo de conflicto, ahora también lo son operadores perfectamente capacitados para irrumpir en las interacciones digitales donde incluso puede ser de mayor utilidad causar enojo y discordia. Se les conoce como trolls. Y al mensaje que se busca hacer llegar a una mayor audiencia posible se le amplifica con la utilización de herramientas automatizadas, los bots, abreviatura de robot, precisamente.

Y en un escenario global tan nuevo y vulnerable, México se enfila a enfrentar la elección federal del presente 2018. ¿Estamos listos? ¿Entendemos los nuevos retos que se presentan principalmente en los medios digitales? La respuesta para ambas preguntas es no. Desde el pasado proceso de 2012 donde se eligió a Enrique Peña Nieto como presidente, la utilización de los medios digitales fue controvertida y cuestionada; tanto, que se formó el término peñabot como un vilipendio en redes sociales combinando la idea de usuarios quienes parecían simpatizar con el gobierno en función y el manejo de cuentas automatizadas (robots) para aumentar su presencia.

Internet no conoce fronteras. En este proceso electoral que ya está en curso, las autoridades mexicanas en ninguno de sus niveles consideraron el riesgo real del involucramiento de un gobierno extranjero utilizando los medios digitales, por lo cual no hay un posible marco legal al cual sujetarse. En México, la autoridad y los usuarios estamos expuestos al riesgo real que representan las técnicas que se han visto en el resto del mundo y que han permitido la injerencia del gobierno ruso en los procesos electorales y políticos. La autoridad electoral mexicana lo más que tiene considerado es el uso y participación de los directamente involucrados en el proceso y figuras relevantes como celebridades o periodistas. Sin embargo, el marco legal no tiene de ninguna manera considerada la acción de aparentes simpatizantes en los medios digitales. Facebook y el Instituto Nacional Electoral (INE) firmaron un acuerdo que no deja claro ni da certeza acerca de la información que se compartirá, ni la forma en la que Facebook puede colaborar con dicha institución, con lo cual no se tienen normas que validen o no información tendenciosa, manipulada, difamaciones ni calumnias que puedan circular por esa plataforma.

¿Qué es lo que estamos viendo? Un entorno de interacciones sociales digitales altamente intoxicado por un discurso agresivo, casi de coerción, que no tolera la crítica ni soporta los comentarios que resultan contrarios, pero que además repele los hechos para dar valor e importancia a posturas casi dogmáticas. En México, la retórica que llega a demagogia absurda sostiene el eje de la interacción social en un entorno de estruendo y confusión, que se vale de todas las malas prácticas documentadas por el mundo. ¿Rusos? No se puede afirmar con certeza por la falta de instituciones que realicen una auténtica labor de inteligencia con especialidad en los nuevos medios digitales, aunque el método, el medio y la estrategia sean exactamente los mismos que han utilizado bajo la instrucción del Kremlin.

Lo que sí sabemos con certeza es que el usuario diario, el usuario cotidiano, seguramente más de lo que puede darse cuenta, se ha topado con cuentas que han permanecido durmientes incluso por años y que “despiertan” de un momento a otro para empezar a propagar consignas, una tras otra, apoyar y amplificar apoyo a candidatos y personajes que van acorde a su agenda. Sofocar ideas, causar confusión, “golpear” indiscriminadamente mediante linchamientos digitales, todo para elegir al próximo habitante de la casa presidencial de Los Pinos. De la misma forma que se eligió al actual habitante de la Casa Blanca en EU. De la misma forma que se busca la salida de Inglaterra de la UE, de Cataluña de España.

Fuente:http://www.estepais.com/articulo.php?id=1384&t=elecciones-en-mexico-elecciones-bajo-riesgo-facebook-fake-news-e-ine