Trabajar en conjunto: el multilateralismo eficaz es la única vía para seguir avanzando

A tsunami survivor decorates the entrance of her house in a fishing village of Akkarapettai in Nagapattinam, about 325km (202 miles) from the southern Indian city of Chennai December 24, 2005. Government and multilateral agencies have pledged more than $7.3 billion in aid for nations hit by the December 26, 2004 earthquake and tsunami in the Indian Ocean, while global private donations have amounted to more than $5.7 billion.

Image: REUTERS/Parth Sanyal

Por: Angel Gurría

La cooperación internacional está sometida a grandes tensiones. Las voces que propugnan el proteccionismo y el nacionalismo cobran fuerza. Cada vez más, los gobiernos persiguen sus objetivos políticos a través de medidas unilaterales y ad hoc, en detrimento de la colaboración multilateral.

A pesar de esta realidad, la cooperación internacional eficaz continúa siendo la mejor vía para mejorar nuestras economías nuestra vida cotidiana. El intercambio automático de información financiera de acuerdo al estándar común impulsado por la OCDE ha permitido a los gobiernos de todo el mundo recaudar alrededor de 85.000 millones de euros en ingresos fiscales adicionales, fondos que pueden contribuir a financiar mejores políticas sociales. En virtud de la Convención para combatir el cohecho de la OCDE, el cohecho en transacciones comerciales es ahora una infracción penal en 43 países. Y gracias al Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la OCDE, 72 países pueden tomar decisiones mejor informadas sobre las políticas las políticas educativas que determinan el futuro de nuestros hijos.

Estos son sólo algunos ejemplos de los beneficios que las instituciones multilaterales aportan a las sociedades modernas. Pero el valor del multilateralismo en sí trasciende cualquier programa o política concretos.

El sistema internacional y sus instituciones fueron creados como un baluarte contra las guerras. Tras permitir la reconstrucción de Europa de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial, el multilateralismo ofreció a los países de todo el planeta un objetivo común: mejorar el bienestar y la calidad de vida de sus ciudadanos. Más allá de los éxitos económicos y el desarrollo de nuestras sociedades, debemos medir los resultados del multilateralismo en términos de guerras evitadas y vidas no perdidas.

Sin embargo, más y más personas están perdiendo la confianza en la capacidad de la cooperación internacional de resolver los problemas actuales. Aunque la intensificación de las interconexiones entre las economías de todo el mundo ha impulsado el crecimiento, sacado a millones de personas de la pobreza y elevado los niveles de vida, los beneficios no se han compartido lo suficiente.

Si el multilateralismo no está logrando todo lo que deseamos, la solución no es renunciar a él. Debemos, en cambio, lograr que produzca resultados aptos para el mundo de hoy.

Habida cuenta de la magnitud de los retos a los que nos enfrentamos, ningún país irá muy lejos por sí solo o de forma bilateral. Al igual que sucedió hace 70 años, únicamente en un entorno multilateral encontraremos soluciones a estos complejos desafíos. La cooperación multilateral ofrece foros para resolver las diferencias de manera pacífica; plataformas en las que pactar las reglas comunes de juego; mecanismos para gestionar mejor los flujos internacionales; canales de intercambio de ideas y experiencias que permiten a los países aprender unos de otros. La cooperación y la integración mundiales han sido decisivas en la impresionante expansión del bienestar y las oportunidades que se ha registrado en los últimos 70 años.

Image: Ejemplo de cooperación multiateral, clave para la agenda 2030./ CEPAL

 

Esta semana los ministros de los países de la OCDE se reunirán en París bajo el liderazgo del Presidente francés, Emmanuel Macron, con la convicción de que la cooperación internacional es más importante que nunca. Pero discutirán también cómo el multilateralismo puede abordar con mayor eficacia las frustraciones y expectativas de nuestros ciudadanos, y ayudarles a hacer realidad sus aspiraciones.

Sabemos lo que hay que hacer. Debemos impulsar una regulación inteligente de los mercados que anticipe los efectos disruptivos de las nuevas tecnologías digitales, aprovechando al mismo tiempo las oportunidades que ofrecen. Tenemos que actualizar -no abandonar– las normas del comercio y la inversión internacionales, para que sus beneficios se repartan más ampliamente. Hay que encontrar nuevas maneras de luchar contra la desigualdad y proteger a los más vulnerables. Y debemos proporcionar a nuestros hijos no sólo una educación de calidad, sino también con las competencias que necesitan para prosperar, dejándoles un planeta limpio en el que puedan vivir.

Los países pueden aprender mucho unos de otros sobre cómo conseguir un crecimiento más inclusivo que permita abordar problemas como el desempleo, la erosión salarial, el acceso a la vivienda o la calidad de la asistencia sanitaria. Pero sin cooperación en la lucha contra retos globales como la corrupción, los flujos financieros ilícitos, las amenazas de ciberseguridad, la competencia desleal, la contaminación o el cambio climático, las soluciones a tales problemas nacionales serán parciales y efímeras.

En su reciente discurso ante el Congreso de los Estados Unidos, el Presidente Macron abogó en favor de una “nueva generación de multilateralismo… eficaz, responsable y orientado a resultados. Un multilateralismo que respete, proteja y apoye nuestras culturas e identidades nacionales.” Para hacer realidad este nuevo multilateralismo, las discusiones de los próximos días en la OCDE se centrarán no sólo en defender el principio de cooperación internacional, sino también en debatir qué es lo que no ha funcionado y, por tanto, debería mejorarse.

Para encontrar soluciones es necesario que escuchemos a todas las personas, en especial a quienes han perdido la confianza en los gobiernos e instituciones. El multilateralismo ha de evolucionar con la finalidad expresa de servir a todos los que aspiran a una vida mejor.

En un mundo dividido, todos perdemos. Pero si aunamos nuestros conocimientos, experiencias y recursos, y renovamos el compromiso con un sistema multilateral responsable, eficaz e inclusivo, podemos construir un futuro más brillante y próspero para todas y todos.

Fuente:https://www.weforum.org/es/agenda/2018/05/trabajar-en-conjunto-el-multilateralismo-eficaz-es-la-unica-via-para-seguir-avanzando-936bf042-3e34-4098-92e8-0d5ad5c5dbf7

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¿Cuáles son las competencias más demandadas por los empleadores alrededor del mundo?

Por: 

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El auge de la educación basada en competencias ha llevado a la elaboración de múltiples estudios que centran su atención en la relevancia de las competencias suaves o soft skills en inglés, las competencias transversales y las competencias profesionales, mismas que esperan sean desarrolladas por los futuros profesionistas a nivel universitario. Además de los conocimientos básicos requeridos por el área de formación, las organizaciones buscan integrar en sus equipos de trabajo talento con habilidades no disciplinares, requeridas en un contexto global con altos estándares que puedan responder a los nuevos retos y entornos cambiantes.

Si bien la globalización propicia escenarios que tienden a ser similares en algunas esferas en cuanto a desempeño y formación profesional, los estudios sobre las expectativas de los empleadores en diferentes partes del mundo suelen tener algunas variaciones particulares muy interesantes.

“Las organizaciones buscan integrar en sus equipos de trabajo talento con excelentes capacidades en el área de formación. Pero también buscan incorporar personal con habilidades  no disciplinares que son requeridas en un contexto global con altos estándares que puedan responder a los nuevos retos y entornos cambiantes.”

En el caso de España, el estudio denominado “Tendencias clave para directivos y altos ejecutivos a nivel mundial” de Page Executive, firma especializada en la búsqueda y selección de perfiles de alta dirección, destaca algunos factores como: una formación apropiada y continua, la experiencia internacional y manejo de idiomas, la capacidad de trabajo en equipo, orientación al cliente y experiencia lógica racional y creciente. Así, las competencias relacionadas con las interacciones humanas siguen teniendo un valor muy alto para los empleadores.

En el contexto español la demanda significativa del desarrollo de competencias suaves incluye la constancia y la humildad al enfrentar diversas actividades profesionales, fidelidad con la empresa, capacidad de liderazgo y la generación de un el valor añadido claro para la organización. Finalmente, la polivalencia o la capacidad de los egresados de desarrollar distintas actividades y roles con un nivel de adaptación alto al igual que la gestión rápida y adecuada de nuevos conocimientos.

“En el contexto español la polivalencia o la capacidad de los egresados de desarrollar distintas actividades y roles con un nivel de adaptación alto al igual que la gestión rápida y adecuada de nuevos conocimientos es una habilidad altamente valorada.”

En el caso de México, el estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organismo de cooperación internacional conformado por 35 países, quienes buscan coordinar políticas económicas y comerciales de la región, plantean 18 competencias que se pueden agrupar en dos grupos de la siguiente manera:

Orientadas al individuo y su autoconocimiento
En esta categoría entran la conciencia, autoconfianza, habilidades de comunicación, responsabilidad y perseverancia, capacidad de aprendizaje y adaptación; análisis, síntesis y crítica; esperando de esta manera un comportamiento comprometido por parte de los futuros colaboradores. Igualmente, la flexibilidad y la orientación al cambio, el compromiso con la organización, la capacidad para trabajar bajo presión y la resolución de conflictos y técnicas de negociación son condiciones esenciales para el buen desempeño a nivel profesional.

Orientadas a la tarea a desarrollar
En esta categoría destacan la búsqueda de la excelencia, organización y planeación, la toma de decisiones, orientación al cliente, trabajo en equipo y cooperación. Estas competencias más orientadas a las labores propias del colaborador, se esperan sean complementadas con altos niveles de innovación, emprendimiento, motivación por el logro, compromiso con la organización y liderazgo.

“En México particularmente destacan competencias como la búsqueda de la excelencia, la toma de decisiones, la organización y planeación, la orientación al cliente, el trabajo en equipo y la cooperación, así como también la capacidad de aprendizaje y adaptación.”

Recientemente, en el congreso de INTED 2018, se presentó la investigación: “Transversal competences for employability across four european countries” realizada en la Universidad de Aveiro, teniendo como lugares de comparación Portugal, Chipre, Lituania y Polonia. Los resultados generados en estos cuatro países ponen en primer lugar como competencia requerida por las empresas la tolerancia al estrés, seguida de la proactividad (principalmente en los perfiles de Portugal y Lituania). Para el caso de Polonia, el pensamiento inteligente aparece como requisito en una tercera posición, mientras que la orientación al consumidor resulta de gran importancia para Portugal y Lituania.

Así pues, más allá de los conocimientos propios de cada campo profesional, la parte actitudinal y de valores, es un elemento clave de los perfiles de egreso esperados por los empleadores. Estas posturas muy claras deben llevar a la consideración y desarrollo en los diferentes ambientes de formación universitaria.

“En países europeos como Portugal, Chipre, Lituania y Polonia, señalan ser de suma importancia competencias como la proactividad, la tolerancia al estrés, seguida de un pensamiento inteligente y la orientación al consumidor.”

De esta manera, es fácil observar las diferencias en cuanto a demanda de competencias por parte de los empleadores, propias de cada país, mismas que dejan ver con claridad la necesidad de incorporar en los programas de formación universitaria, diversas competencias, sobre todo actitudinales en los perfiles de egreso de los estudiantes.

Vista de esta forma, el trabajo de competencias suaves sigue siendo un gran reto para todos quienes formamos parte de los programas de formación y desarrollo de los futuros egresados, los cuales enfrentarán entornos con altos niveles de estrés, cambios continuos y manejo de contingencias propias de un mundo que cambia a gran velocidad.

Fuente:https://observatorio.itesm.mx/edu-bits-blog/competencias-mas-demandadas?utm_source=Newsletter+del+Observatorio&utm_campaign=03d759b0bc-EMAIL_CAMPAIGN_2017_02_24_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_6e1a145e3e-03d759b0bc-235969733

América Latina, más conectado que la media

Artist Dariel Llerandis, 31, shows his wife and his 6 month old daughter who live in Miami as he speaks to them using the internet at a Wi-Fi hotspot in Havana, September 22, 2015.

Image: REUTERS/Alexandre Meneghini

Por: Guadalupe Moreno

En la actualidad, el número de personas con acceso a Internet ronda los 4.156 millones en todo el mundo, esto es, alrededor del 54% de la población mundial.

Tal y como indica este gráfico de Statista, la penetración media en la región de Latinoamérica es 13 puntos superior a la global, de un 67%, y el número de personas que son usuarios de la Red asciende a casi 440 millones.

De los diez países más poblados de América Latina, los que cuentan con un acceso más mayoritario a Internet son Ecuador (de un 81%), Argentina (un 78,6%) y Chile (un 77%), según datos de la página Internet World Stats.

 

Ciencia, tecnología e innovación: palabras femeninas, protagonismo masculino

brechas de género en ciencia

POR MATTEO GRAZZI Y AUTOR INVITADO

Ciencia, tecnología e innovación son tres palabras femeninas en el idioma español. Pero hoy en día son también tres áreas clave en las cuales las mujeres latinoamericanas siguen enfrentando numerosos obstáculos para su plena participación. Aunque la situación ha ido mejorando en la región, siguen existiendo muchas brechas de género en las áreas científicas y tecnológicas, tanto en el acceso de las mujeres a estas profesiones, así como en el progreso a lo largo de sus carreras. ¿Pero, cuáles son y cuán son grandes estas brechas?

Desafortunadamente son pocos los datos e indicadores disponibles para responder a estas preguntas y como todos sabemos, lo que no se puede medir no se puede cambiar. En un blog anterior les contábamos de un estudio del BID que incluía una recolección piloto de indicadores para medir varias dimensiones de la brecha de género en ciencia, tecnología e innovación (CTI). Este artículo presenta algunos de los principales resultados de esta recolección de indicadores armonizados realizada en varios países de América Latina y el Caribe (Chile, Colombia, México y Panamá), lo que nos permite empezar a ofrecer algunas respuestas.

Brechas de género en ciencia: baja presencia y obstáculos para crecer

Por un lado, la situación puede parecer alentadora: la tasa de participación femenina en estudios universitarios en los campos STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) sigue progresando, en particular a nivel de posgrados. Hoy día, las mujeres constituyen alrededor del 30% de las matrículas universitarias a nivel terciario y alrededor del 40% a nivel de doctorado en los países considerados.

Sin embargo, si profundizamos el análisis, el cuadro no parece tan positivo, ya que la presencia femenina está concentrada en algunas disciplinas, tales como las ciencias naturales. En otras disciplinas como informática, la participación baja drásticamente. En Chile, menos del 15% de los matriculados en doctorados de ciencias informáticas son mujeres.  En Colombia, las mujeres son mayoría en la investigación relacionada a medicina y salud, pero claramente minoría (menos de un tercio) en áreas como ingeniería y tecnología, ciencias exactas y naturales, y ciencias agrícolas.

Además, cuando seguimos la trayectoria profesional de estas mujeres, encontramos clara evidencia de las dificultades encontradas por las mujeres en alcanzar los puestos de jerarquía (techo de cristal) en el ámbito académico. Por ejemplo, datos de Chile muestran que por cada docente universitaria mujer son tres los docentes varones, lo cual refuerza los estereotipos sobre la “masculinización” de ciertas disciplinas. Estos desequilibrios se observan también en los puestos de liderazgo de las instituciones universitarias, como los de rector, presidente o canciller. En Panamá sólo 30% de tales puestos son ocupados por mujeres, y en Chile menos del 5%.  Si estos datos demuestran la existencia de cuellos de botellas en el ámbito universitario, la situación de las mujeres investigadoras en las empresas aparece aun peor.

brechas de género en ciencia

América Latina: pocas investigadoras en empresas, pocas inventoras

Si bien más del 40% del total de los investigadores en América Latina son mujeres (proporción más alta que en casi todas las regiones del mundo), en el sector empresarial este porcentaje es sensiblemente menor. Considerando los países participantes en la recolección piloto del BID, observamos que en el sector empresarial el porcentaje de mujeres investigadoras varía entre el 18% y el 28%, mientras que en los otros sectores (gobierno, universidades, ONG) este porcentaje está entre el 33% y el 40%.

En particular, se puede notar que las mujeres a menudo terminan estudios en ciencia y tecnología, pero que no siempre logran continuar su trayectoria profesional en esta área, o avanzar al mismo ritmo y a los mismos niveles de jerarquía que los hombres. Por ejemplo, datos de México muestran que, considerando las ocupaciones laborales relacionadas a ciencias e ingeniería, solo el 17% de los puestos de nivel alto y el 6% de los de nivel medio son ocupados por mujeres, aunque el porcentaje de mujeres en la matrícula universitaria de estas disciplinas alcanza casi el 30% en el país. Además, la brecha salarial es claramente visible: en Chile los sueldos promedios de los hombres en ocupaciones de ciencia y tecnología son casi 50% mayores que los de las mujeres. Es importante notar que esta cifra es incluso más alta que la brecha salarial total, que es de un 46%.

Estas brechas se reflejan también en la medición de los resultados de innovación. Si consideramos las publicaciones académicas, coherentemente con la cuota de investigadoras, en Chile, Colombia y México alrededor del 40% de los autores de revistas científicas son mujeres. Este porcentaje es similar al de Estados Unidos y la Unión Europea. Sin embargo, si pasamos a medir las patentes registradas en la Organizaación Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), las mujeres representan solo el 20% de los inventores de la región, y dos de cada tres patentes no incluyen a ninguna mujer entre los inventores. De hecho, solo entre el 20 y el 30% de las patentes solicitadas en los países incluidos en el estudio, son el resultado del esfuerzo de equipos donde participaron científicos de ambos sexos.

brechas de género en ciencia

Teniendo en cuenta que hay amplia evidencia de las ventajas de la diversidad en el desempeño de grupos en las empresas y en los resultados científicos, se puede decir que estamos perdiendo una gran ocasión. De hecho, datos recolectados de Colombia muestran que aquellas empresas con un alto nivel de paridad de género tienen tasas de innovación cinco veces más altas que las demás.

Este estudio sirvió para generar nueva evidencia de la persistencia de las brechas de género en CTI en América Latina, pero también para demostrar la factibilidad de llevar a cabo recolecciones de indicadores de manera armonizada. Aunque las formas más directas de discriminación hacia las mujeres en CTI han ido disminuyendo, se mantienen barreras tanto en la participación de mujeres en sectores específicos (en particular ingenierías e informática) como en la progresión de carrera. Descarga el estudio y lee sus resultados en detalle.

Producir datos e indicadores confiables y comparables es un paso imprescindible, y en conjunto con el fortalecimiento de la perspectiva de género en el diseño de políticas de CTI, pueden hacer que estas brechas se cierren más rápidamente.

No aprovechar plenamente el talento científico y tecnológico de las mujeres latinoamericanas tiene sus costos. Un mayor protagonismo femenino significa mejores resultados científicos y más innovación para contribuir al desarrollo de la región.

Fuente:https://blogs.iadb.org/puntossobrelai/2018/05/23/brechas-de-genero-en-ciencia/

Para 2030, 40% de los adultos en México sufrirán de obesidad

En nuestro país, las enfermedades crónicas representan 7 de las 10 principales causas de muerte, las dos más relevantes son diabetes y enfermedades del corazón, detalla el IMCO.

Foto: Reuters.

México tiene una epidemia de obesidad. De acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), estima que para 2030, el 40% de los adultos mexicanos tendrá obesidad, principal factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas. En nuestro país, las enfermedades crónicas representan 7 de las 10 principales causas de muerte, las dos más relevantes son diabetes y enfermedades del corazón.

Según cifras del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el presupuesto de salud disminuyó más de 20% durante este sexenio. Las finanzas públicas y el sector salud están limitados para tratar a todos los pacientes afectados. Esto, detalla el IMCO, se refleja en:

  • Cobertura insuficiente. Más de 16 millones de mexicanos carecen de algún tipo de protección financiera en salud.
  • Desabasto de medicamentos. Solo el 61% de las personas con diabetes, hipertensión y dislipidemia que acudieron a los servicios estatales de salud (Sesa) salieron con todos los medicamentos.
  • Largos tiempos de espera. En el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y en los Sesa, los tiempos de espera son 2.3 y 3 veces mayores que en el sector privado, respectivamente.

Gasto en enfermedades, condicionante de pobreza

El gasto de bolsillo que tienen las familias para solventar requerimientos de la atención de la salud (no incluye seguros médicos privados). México es el segundo país de la OCDE con el mayor porcentaje de gasto de bolsillo en salud y esto tiene implicaciones socioeconómicas trascendentales para el país.

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Aunque el sector privado goza de mejor percepción, enfrenta retos que afectan al paciente.

1. Los pacientes no son el centro del sistema. No existe una instancia que busque empoderar a los pacientes: informe, asesore, proteja y defienda, solo existe una instancia de resolución de quejas: la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed).
2. Los pacientes no tienen indicadores para saber qué servicios son mejores. -La toma de decisiones se basa en anécdotas y recomendaciones en vez de datos objetivos y sistematizados, persevera la idea de “entre más caro, mejor” por lo que la decisión está topada por su capacidad de pago.
3. Los pacientes no saben si su médico se basa en evidencia científica. – Los médicos son vulnerables a enfrentar incentivos perversos. – Los pacientes carecen de parámetros en caso de sentirse sobremedicados o
sobrediagnosticados.

El gasto de bolsillo en enfermedades crónicas puede condicionar a una familia a caer en pobreza. Caso de la diabetes: en 2016, la prevalencia de diabetes diagnosticada fue equivalente a 6.7 millones de mexicanos, es decir, el 9% de la población.

Tener diabetes sin cobertura efectiva condiciona a una familia mexicana promedio a caer en pobreza. No hay forma de saber exactamente las condiciones de cada paciente, por lo que planteamos diversos escenarios:

• Si una familia promedio tuviera que pagar el 20% del tratamiento, su ingreso disponible anual caería a 101 mil pesos.
• Si una familia promedio tuviera que pagar el 60% del tratamiento, su ingreso disponible
anual caería a 48,000 pesos.
• Si una familia promedio tuviera que pagar el total del tratamiento, tendría que endeudarse y/o vender su patrimonio.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/para-2030-40-de-los-adultos-en-mexico-sufriran-de-obesidad/

La educación inclusiva aporta más a la persona sin discapacidad que a quienes la tienen

Hiba Al-Sharfa, a twenty seven-year-old Palestinian teacher aide with Down Syndrome, plays with students with Down Syndrome in a school at the Right to Live Society, in Gaza City December 21, 2016.

Image: REUTERS/Suhaib Salem
Por: Daniel Sánchez Caballero / Marta Medina

Doctora en Pedagogía por la Universidad de Jaén, España, Marta Medina acaba de ver reconocido su trabajo: “La educación inclusiva como mecanismo de garantía de igualdad de oportunidades y no discriminación de las personas con discapacidad. Una propuesta de estrategias pedagógicas inclusivas” con el VI Premio CERMI Derechos Humanos y Discapacidad. A sus investigaciones, esta doctora añade el trabajo diario “en el tránsito de estudiantes con discapacidad desde el Bachillerato o la formación profesional hasta la universidad”, donde, asegura, hay “un gran vacío” en este momento. Medina cree que la sociedad española mejora en su aproximación a la diversidad y la inclusión, pero que aún falta camino por recorrer, en lo social y también específicamente en lo educativo, especialmente en la formación de los maestros.

¿Qué es para usted la educación inclusiva?

Para mí es el derecho a la educación de todas las personas. Va más allá de un derecho, es un proceso pedagógico y ético. Una persona que se dedica al mundo educativo está de algún modo obligado a creer en la educación inclusiva, porque no se educa para unas pocas personas, se educa para todas. El objetivo de la educación inclusiva es generar una estructura social justa, y esto significa ofrecer a todas las personas, con sus necesidades y características, un tratamiento educativo equitativo.

¿Cuáles son los principales problemas que existen a la hora de hacer efectiva la inclusión educativa?

Los principales problemas que he rescatado: la ley LOMCE -en España- en sí misma constituye un obstáculo para conseguir la educación inclusiva, porque se promulga sin contemplar las medidas que contempla la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad de la ONU, de 2006, y de obligado cumplimiento. El contenido de la ley no se ajusta e, incluso, va en contra a veces, no garantiza el derecho a la educación inclusiva. La ley habla de “mejora” de la calidad educativa, pero habla de resultados, categorización, medir.

Otro de los problemas es una especie de incoherencia entre las medidas para atender a la diversidad y lo que supone la inclusión. Por ejemplo, la evaluación psicopedagógica está desnaturalizada. Tuvo una razón de ser muy buena y loable -garantizar la equidad-, pero luego dista mucho de eso.

La escolarización: tener dos sistemas paralelos (centro ordinario y especial) contraviene también la convención.

Podríamos hablar también de la escasa formación del profesorado. Muchas veces el desconocimiento o desinformación hace que tengan prejuicios sobre las personas con discapacidad en torno al modelo de inclusión y hay que dar herramientas al docente.

Falta una definición que establezca una línea de actuación clara sobre qué es la educación inclusiva. Existe mucha literatura, autores que van por una línea, otros por otra, hay una amalgama de definiciones, teorías, supuestos, hay quien habla de que ni siquiera haya que definirla y eso hace que llevemos a la prácticas actuaciones erróneas o contradictorias a la educación inclusiva. También creo que a la Pedagogía le falta Derecho, conocer la norma, hasta qué punto estamos obligados; estamos vulnerando derechos. A la Pedagogía le falta conocer más del Derecho y al Derecho más de la Pedagogía a la hora de legislar. Creemos que es importante más unión entre ambas ramas.

Si su trabajo es con jóvenes con discapacidad en el tránsito a la Universidad, no debe trabajar con muchos jóvenes. Ahí justo (o incluso antes) es donde está el cuello de botella educativa de este sector.

Son pocos. La criba está sobre todo en la educación secundaria. Intentamos rescatar a esos pocos que llegan a Bachillerato y acompañarlos a la universidad. Trabajamos desde la información y los recursos que tiene la Universidad hasta eliminar miedos sobre una institución tan elevada, porque muchas personas jóvenes piensan que si el instituto ha sido complicado, la universidad será más. Es cierto que trabajamos con pocas, pero también es cierto que a esas pocas las animamos, les damos la información y el apoyo para que lleguen a la universidad. Cada año son más, afortunadamente. La mayoría de las y los estudiantes con discapacidad en años preuniversitarios deciden continuar su formación académica en la universidad a distancia, porque piensan que la universidad presencial no va a tener los apoyos y recursos que necesitan.

Image: INE. Encuesta de Integración Social y Salud 2012. Discapacidad
“Piensan que no tienen apoyos”. ¿Los tienen, realmente?

Es un prejuicio. Si piensan que pelear por más tiempo en un examen en el instituto es complicado, ¿quién le garantiza que les hagan las adaptaciones en la universidad? Es un prejuicio, porque la universidad cada vez más se configura como un entorno educativo inclusivo, se están poniendo las pilas para atender a la diversidad. Eso hacemos en este programa que coordino, explicarles que la universidad garantiza los apoyos y les va a dar las medidas acorde a sus necesidades, aunque aún queda mucho que hacer.

 

Dice un estudio suyo que la mitad de los profesores (50%) se muestra “indiferente” ante la atención a la diversidad y que uno de cada seis (16%) está en desacuerdo. Parece complicado incluir con estos mimbres.

Es real, pero creo que ocurre porque el profesorado está desbordado con la formación, con los cursos. Aprender sobre inclusión es añadir más cosas, quitarles más tiempo. Creo que lo que hay que hacer es darle herramientas al profesorado y hacerle ver que no es tan difícil, que es sencillo y que es poner en práctica una pedagogía para todos. No es un trabajo que vas a rentabilizar con unos pocos, le viene bien a todos. Hay que hacerle llegar al profesorado que la inclusión es un plus a su formación y que le va a venir bien. Ahí cambiaría esa imagen de indiferencia. Presentarles el contenido de forma atractiva es clave, que vean la utilidad, lo práctico. Y argumentar con las leyes, es un derecho reconocido en la legislación, en la Convención. Hay que ponerla en marcha, creamos o no hay que trabajar en esta línea. Más allá de cualquier cosa es un imperativo legal.

Pero si quien tiene que hacer algo no cree en ello…

Es complicado, uno de las grandes problemas es la actitud del profesorado. Pero con cariño, presentando las cosas de forma sencilla, sin imponer o desbordar. Hay que hacerles ver que estamos obligados por la normativa, igual que están obligados a otras cosas.

 

Formación del profesorado. Dice que “llama la atención el desconocimiento y confusión en materia de discapacidad”. Suena como un problema grande.

Desconozco un poco en las enseñanzas medias si las administraciones ofrecen planes para trabajar. Creo que se propone formación relacionada con metodologías que va relacionada con la inclusión. En la universidad, cada vez más, el profesorado está más interesado en formarse en estos temas, quieren saber cómo atender a la diversidad, cómo atender a un chico con asperger o la accesibilidad de un chico con poca visión. En la universidad cada vez más se demanda la formación en atención a la diversidad.

Habría que darle una vuelta a los planes de formación inicial, renovar algunos conceptos. Falta. En la formación inicial sería fundamental incidir en estos temas, creo que existen algunas carencias, sobre todo cuando hablamos de los másteres de formación secundaria; hay que enseñarle al especialista en biología o matemáticas, hay que darle las herramientas para que sepan trabajar en un grupo de clase diverso y atender a cada estudiante. La formación debe ir desde la inicial a la continua y la permanente. Aún es poco lo que se está trabajando en esta materia. Hay una iniciativa de la CRUE y Fundación ONCE para implantar en los grados temas de discapacidad, diseño curricular para todas las personas. Trabajan para que en todos los grados hablen de discapacidad y un arquitecto o un farmacéutico sepa trabajar en esto.

 

En los últimos meses han salido varias sentencias condenando a las administraciones por derivar a alumnos con necesidades educativas especiales a centros de educación especial… ¿Está cambiando algo?

Creo que las personas con discapacidad y sus familias, el movimiento social alrededor, ha cambiado mucho, y eso hace que la gente cada vez más reivindique sus derechos. No sé si ahora ocurre más que antes, pero sí es cierto que ahora se habla de ello porque el movimiento asociativo cada vez es más beligerante y lucha más por ver reconocidos sus derechos. Creo que se ayuda mucho haciendo público este tipo de sentencias, ayuda mucho a conseguir el modelo de educación inclusiva.

 

¿Está la sociedad preparada para la inclusión?

Creo que por eso hay que trabajar desde la base, desde la educación. Es la pescadilla que muerde la cola. Para que la sociedad está preparada necesitamos formar personas que normalicen, que entiendan la diferencia, la diversidad, y las necesidades de las personas como una riqueza, como lo normal que es. Ese es el objetivo de la educación, ahí hay que poner el punto de mira. Estamos obligados a conseguir sociedades más justas. El desconocimiento hace que las personas tengan prejuicios y crean que un chico, por ejemplo, con asperger, ralentiza el crecimiento de sus hijos. Para que la sociedad esté preparada tienen que estar en la misma aula. Quizá ahora mismo la sociedad no esté preparada, pero por eso hay que preparar a las sociedades futuras, para conseguir un modelo social de derechos humanos.

 

¿Se cumple en España la Convención Internacional sobre los derechos de personas con discapacidad?

Se debería cumplir más. A pesar de que forma parte del ordenamiento jurídico español, todavía queda un poco.

 

¿A qué lo achaca?

Creo que es una cuestión de desconocimiento. También es verdad que somos un país que legisla mucho y si a las órdenes, decretos, reales decretos, le sumamos una norma internacional como la Convención, queda para lo último. Aunque sea un texto de cabecera para las personas con discapacidad o que trabajan con personas con discapacidad. Cualquiera que trabaje con chicos con discapacidad debería conocer la Convención. También por lo que traslada, habla de un modelo social, deja caer una concepción de las personas con discapacidad que deja muy atrás el modelo de asistencialismo, es un texto muy interesante de leer para quienes trabajamos con personas con discapacidad.

 

Las aulas específicas dentro de centros ordinarios, ¿son inclusión u otra forma de exclusión?

Es un camino hacia la inclusión. Me resulta insuficiente. Es un gran paso, pero desearía que se diese un paso más.

 

¿Y los centros de educación especial?

Eso me parece un retroceso. Esos centros deben utilizarse como centros de recursos. Los profesionales que allí trabajan saben mucho de atención a personas con discapacidad, pero creo que los chicos con y sin discapacidad tienen derecho a educarse y convivir en un entorno único. Si no conviven, si el chico sin discapacidad no sabe que existen chicos con otras necesidades, estamos muy lejos de conseguir el modelo social al que aspiramos. La educación tiene un papel importantísimo en conseguir este modelo. Esa es la magia de la educación inclusiva, aporta más a los chicos sin discapacidad que a los que la tienen. Si conviven con la diferencia no van a tener prejuicios, no les va a parecer raro ver a alguien en silla de ruedas, no van a tener problemas en contratar a alguien ciego. La campaña de la Fundación ONCE “No seas mi límite” deja claro ese mensaje. La inclusión hace que no tengamos prejuicios. Los centros de educación especial no ayudan a los chicos con discapacidad, pero menos aún a construir una sociedad justa. Eso solo se va a conseguir desde la educación como agente principal de socialización, con lo que las y los estudiantes tienen que estar juntos.

 

¿Es posible la inclusión real en España con los medios que hay?

La educación inclusiva no necesita de más medios. Es ordenar lo que hay. Tenemos personal muy cualificado, tenemos el movimiento asociativo, el CERMI como comité representante con un equipo de personas muy formada que puede asesorar, están los centros de educación especial con recursos. Hay que organizarlo y tener voluntad política.

 

¿No hay?

Sería necesaria voluntad política. Con los medios que tenemos sí podríamos implementar un modelo de educación inclusivo. Más sería mejor, siempre. Pero con lo que tenemos podríamos implementarlo. Hace falta quererlo.

Fuente:https://www.weforum.org/es/agenda/2018/05/la-educacion-inclusiva-aporta-mas-a-la-persona-sin-discapacidad-que-a-quienes-la-tienen

 

El cambio hacia una ciudad más sostenible está en sus manos

Raul Mullan, age three, attends at an event organised by the Green Party, to highlight their demand for air pollution action from the government, in Brixton, London, Britain February 24, 2018.

Image: REUTERS/Paul Hackett

Por: Karmenu Vella

¿Qué hace que una ciudad sea verde? ¿Son sus parques y espacios verdes, su aire limpio, una buena red de transporte público o carriles bici, un sistema eficiente de recogida de residuos, la participación ciudadana? ¿O la combinación de todo ello?

Para construir una ciudad que sea genuinamente sostenible y esté preparada para el futuro se requiere tiempo, visión e inversión. Es preciso que se impliquen los políticos municipales, los habitantes y los empresarios de la ciudad. La Semana Verde de la UE es el principal acontecimiento anual de Europa dedicado a la política sobre medio ambiente. Este año, tendrá lugar del 21 al 25 de mayo y tratará de cómo integrar las consideraciones medioambientales en nuestras ciudades. Se abordará cómo ayuda la UE a que las ciudades sean un lugar mejor donde vivir y trabajar y se expondrán los avances políticos logrados en calidad del aire, ruido, naturaleza y biodiversidad, agua y gestión de residuos.

 

Esta Semana será testigo de nuevos logros políticos. Durante la Semana Verde de la UE, se espera que los ministros aprueben oficialmente nuevos objetivos en materia de desechos que conviertan el sistema de gestión de residuos de Europa en el más avanzado del mundo. Además, respaldarán a los municipios en su progreso hacia la economía circular aportándoles certeza para que puedan planificar el futuro.

En virtud de la nueva normativa, de aquí a 2035 los Estados miembros están obligados a reducir al 10% los residuos que van a parar a vertederos. También se fija el objetivo de reciclar el 65% de los residuos municipales para ese mismo año y se establece una cifra específica para los envases de plástico: en 2030, al menos el 55% de ellos deberán ser reciclados.

Asimismo, damos un paso más en el problema de los plásticos, uno de los desafíos medioambientales y económicos más acuciantes de nuestra época. Las basuras de plástico, desde botellas hasta vasos de café, pasando por envases de alimentos y pajitas para beber, saturan nuestros océanos, matan a los animales marinos y amenazan nuestra propia salud. Pero también contaminan nuestras ciudades y espacios públicos.

Image: Semana Verde Europea/ Comisión Europea

 

La propuesta legislativa inminente de la Comisión Europea sobre basuras marinas ayudará a evitar que todos estos desechos de plástico se conviertan en basura, además de beneficiar a los entornos urbanos. A esto hay que añadir la propuesta que ya hemos puesto sobre la mesa de actualizar la normativa sobre agua potable. Mejorar el acceso al agua corriente, junto con una mayor transparencia sobre la calidad del agua, ayudará a aumentar la confianza en la que sale del grifo y evitará que la consumamos embotellada en envases de plástico.

 

La prevención, la reutilización y la sustitución son las claves para luchar contra la plaga de los desechos de plástico. Existen alternativas sostenibles, solo tenemos que aplicarlas y generalizarlas. Ya hay numerosos municipios y ciudadanos que lo hacen. Tomemos, por ejemplo, la red de alrededor de 400 ciudades y municipios europeos que han adoptado un enfoque circular de la gestión de residuos y han asumido el compromiso de eliminar por completo la producción de desechos.

 

Además de adoptar medidas contra los residuos, muchas ciudades apuestan claramente por las credenciales ecológicas, como Capital Verde de la UE o Ciudad Hoja Verde de la UE, aplicando desde planes para pasar a ser neutras en carbono hasta la planificación urbana sostenible. Durante los últimos diez años, la Unión Europea ha ido creando, lenta pero segura, una red de Capitales Verdes Europeas. Desde Estocolmo y Hamburgo hasta Nijmegen este año y Oslo el próximo, la familia de modelos de referencia en sostenibilidad no deja de aumentar.

 

La UE apoya a las ciudades que se esfuerzan por ser más sostenibles y ecológicas, no solo mediante normativas, sino también con herramientas. La Semana Verde de la UE de 2018 será testigo del lanzamiento de la nueva Herramienta de la Ciudad Verde, que permitirá a las ciudades valorar su rendimiento en materia medioambiental en 12 áreas y comparar su enfoque con el de otros municipios, para obtener asesoramiento y recomendaciones de mejora. Es una fuente de información para ideas verdes y de planificación urbana sostenible.

 

Pero no nos limitamos a prestar ayuda teórica, sino que la dotamos de medios económicos: en la propuesta de la Comisión Europea para el próximo presupuesto de la UE a largo plazo, hemos integrado la acción por el clima y la protección medioambiental en todos nuestros programas de inversión principales, porque el presupuesto de la UE ha de ser un factor impulsor de la sostenibilidad. A principios de junio, vamos a complementar este enfoque con una propuesta que refuerza LIFE, el programa de financiación específica para el medio ambiente.

Lo que está claro es que, para que nuestras ciudades sean más sostenibles desde los puntos de vista medioambiental y social, la participación ciudadana es esencial. Las ciudades que han desarrollado estrategias para mejorar la participación, colaboración y comunicación con los representantes locales son las que han conseguido hacer realidad su visión sostenible. En las numerosas ciudades que he visitado que han conseguido implementar con éxito estrategias urbanas de gran calidad, como Nijmegen y Liubliana, por citar tan solo dos, hay un elemento común: la participación ciudadana adecuada. No podemos olvidar que son los habitantes urbanos quienes han de vivir con las decisiones que se adoptan en los ámbitos municipal, nacional o europeo. El cambio está en sus manos.

Fuente:https://www.weforum.org/es/agenda/2018/05/el-cambio-para-tener-ciudades-mas-sostenibles-esta-en-sus-manos