Tres grandes ideas para lograr ciudades y comunidades sostenibles

No hay dos ciudades iguales ¿Qué significa tu ciudad para ti?

Para Razi, (i) un camarero de 18 años de edad de Kuala Lumpur, y millones de otros jóvenes con aspiraciones de Malasia, las ciudades son el lugar en el que los sueños de ser parte de la clase media pueden hacerse realidad.

Para Liao Xianmei, (i) una trabajadora migrante de 45 años en Chongqing (China), y Fatma y Peter, una pareja de Tanzanía que se trasladó de su hogar rural a Dar es Salam, las ciudades son el lugar en el que pueden construir un futuro mejor para sus familias.

Y para los 65,6 millones (i) de personas desplazadas por la fuerza en el mundo, encontrar una ciudad de refugio significa una oportunidad de recuperar la fuerza y la dignidad.

En la actualidad, más de 4000 millones de habitantes en todo el mundo —más del 50 % de la población mundial— viven en ciudades. Por ejemplo, solo en Asia oriental y el Pacífico las ciudades albergan a 1200 millones de personas, (i) casi la misma población de la India.

Y el número sigue creciendo rápidamente, especialmente en Asia y África, ya que las personas y las familias continúan migrando hacia las zonas urbanas en busca de mejores medios de subsistencia. Para 2050, con una población urbana que duplicará su tamaño actual, casi 70 de cada 100 personas en el mundo vivirán en ciudades.

La rápida urbanización conlleva desafíos sin precedentes

Al ser un enorme imán para el talento y las inversiones, no sorprende que las ciudades se hayan convertido en el principal motor de crecimiento del mundo, generando más del 80 % del producto interno bruto (PIB) mundial y ayudando al mismo tiempo a cientos de millones de personas a salir de la pobreza extrema.

Sin embargo, la velocidad y la escala de la urbanización traen consigo enormes desafíos. El aumento de las disparidades de ingresos, el empeoramiento de la contaminación y el deterioro de los edificios y puentes con el paso de los años son señales reveladoras de que las ciudades actuales tienen dificultades para satisfacer las crecientes aspiraciones de sus habitantes de tener un futuro sostenible y próspero.

Por ejemplo, casi 1000 millones de pobres urbanos viven todavía en barrios marginales y asentamientos informales, principalmente en Asia, África y América Latina, (i) y con frecuencia están excluidos del acceso a viviendas asequibles, servicios básicos de buena calidad y mejores empleos.

“La mayoría de nosotros somos pescadores y unos pocos tenemos otras habilidades, así que cuando hay un derrame de petróleo o plásticos en el agua, perdemos dinero”, dijo Stephen Aji, (i) jefe de una comunidad pesquera ubicada en uno de los barrios marginales más grandes de Lagos en Nigeria.

El cambio climático complica aún más (PDF, en inglés) el desafío de la urbanización. Para 2030, el cambio climático y los desastres naturales pueden costar a las ciudades en todo el mundo unos USD 314 000 millones anuales, y empujar a la pobreza a otros 77  millones de residentes urbanos.

La nueva agenda urbana

No todo está perdido. Como el 60 % de los lugares que se urbanizarán para 2030 aún se están por construir, todavía tenemos la oportunidad de ayudar a los pobres urbanos a liberar el potencial económico y salvaguardar para las generaciones futuras los avances en materia de desarrollo que tanto ha costado alcanzar.

Pero lo que ocurra después depende de nosotros.

La buena noticia es que, a medida que aumentan los desafíos de la urbanización, crece el compromiso mundial de hacer que la urbanización se realice de manera correcta.

En octubre de 2016, en la conferencia Hábitat III, (i) que se realizó después de 20 años, los países de todo el mundo aprobaron la histórica Nueva Agenda Urbana, (PDF) que establece un nuevo estándar mundial para el desarrollo urbano sostenible y orienta los esfuerzos mundiales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la era del cambio climático.

A comienzos de febrero de 2018, los líderes nacionales y municipales se reunirán nuevamente en la novena sesión del Foro Urbano Mundial (WUF9) (i) en Kuala Lumpur, Malasia, para seguir adelante con debates más profundos en torno al tema: Ciudades 2030, ciudades para todos: Implementar la Nueva Agenda Urbana.

La labor del Banco Mundial para construir ciudades y comunidades sostenibles

Las operaciones y la asistencia técnica que reciben apoyo del Banco Mundial contribuyen al Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 y a la implementación de la Nueva Agenda Urbana (i) para lograr que las ciudades sean inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles para todos.


“En el Banco Mundial, colaboramos con el sector privado, los Gobiernos, la sociedad civil y otros asociados para construir ciudades y comunidades inclusivas, resilientes y sostenibles para todos en todo el mundo, y para ayudar a crear economías competitivas que brinden nuevos tipos de empleos, especialmente para los pobres de las zonas urbanas”
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Ede Ijjasz-Vasquez
Director superior del Departamento de Prácticas Mundiales de Desarrollo Social, Urbano y Rural, y Resiliencia del Grupo Banco Mundial

“Como uno de los principales organismos de financiamiento para el desarrollo en el mundo, el Banco Mundial ha invertido un promedio de USD 6000 millones por año en desarrollo urbano y resiliencia en todo el mundo”, señaló Sameh Wahba (@SamehNWahba), director de Desarrollo Urbano, Desarrollo Territorial y Gestión del Riesgo de Desastres del Banco Mundial. “El Banco se compromete más que nunca a ayudar a los países a responder a las demandas fundamentales de la urbanización y hacer que las ciudades y las comunidades sean inclusivas, resilientes, productivas y sostenibles para todos”.

¿Qué será necesario?

Tres grandes ideas, innumerables soluciones

En el Foro Urbano Mundial, el Banco Mundial propondrá tres ideas importantes (i) que son esenciales para implementar con éxito la Nueva Agenda Urbana:

  1. Financiar la Nueva Agenda Urbana
  2. Promover el desarrollo territorial
  3. Mejorar la resiliencia urbana ante el cambio climático y los riesgos de desastres

El Banco mostrará además algunos de los conocimientos innovadores y las acciones transformadoras que han demostrado ser de ayuda para acabar con la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida en ciudades de todo el mundo.

Financiar la Nueva Agenda Urbana

A nivel mundial, se necesitan entre USD 4,5 billones y USD 5,4 billones para cubrir el déficit de financiamiento para infraestructura urbana. Solo el 3 % de esta cantidad está disponible a través de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD). Esto significa que las ciudades deben fortalecer sus finanzas municipales, buscando al mismo tiempo nuevas maneras de aumentar el financiamiento para la infraestructura urbana.

El Banco Mundial otorga financiamiento y ayuda a las ciudades y los Gobiernos nacionales a formular el marco financiero que les permita atraer inversiones para crecer de manera sostenible. Los siguientes son algunos ejemplos:

  • En África oriental, el Banco Mundial tiene una cartera de operaciones de casi USD 1000 millones en proyectos urbanos que se centran en mejorar el desempeño financiero e institucional en Etiopía, Kenya, Uganda y Tanzanía.
  • En Casablanca (Marruecos), un préstamo por 172 millones de euros del Banco Mundial (i) tiene como objetivo mejorar la capacidad de inversión de la ciudad mejorando los sistemas de gestión de ingresos del municipio y atrayendo inversiones privadas en infraestructura y servicios municipales a través de alianzas público-privadas.
  • Johannesburgo y Medellín se encuentran entre las ciudades que han buscado el apoyo del Banco Mundial para ampliar sus fuentes de ingresos con el fin de abarcar una gama más amplia de herramientas de “recuperación de la plusvalía” y de financiamiento basado en la transacción de tierras, movilizando así una mayor cantidad de capital privado y aumentando el rendimiento social, económico y fiscal de la inversión pública de las ciudades.
  • La Iniciativa de Capacidad Crediticia de las Ciudades (CCI, por sus siglas en inglés) (i) del Banco Mundial tiene como objetivo fortalecer el desempeño financiero de los Gobiernos locales y prepararlos para aprovechar los mercados de capitales nacionales o regionales sin una garantía soberana. La CCI ha capacitado a más de 600 funcionarios municipales de 240 ciudades en 25 países.

 

Promover el desarrollo territorial

Solo el 1,5 % de las tierras del mundo alberga la mitad de su producción. Las densas y persistentes divisiones entre los lugares que logran buenos resultados y los que no lo hacen exacerban las desigualdades y el sufrimiento humano, alimentando el descontento y perturbando el desarrollo. Existe una necesidad urgente de estimular el crecimiento económico sostenible e inclusivo en estas tierras y espacios urbanos rezagados.

Aquí es donde entra en juego el desarrollo territorial. Ayuda a entender a las ciudades no solo como entidades individuales, sino también por la conectividad entre ellas que permite un crecimiento económico más rápido y vincula a las personas con mejores trabajos.

  • El informe East Asia and Pacific Cities: Expanding Opportunities for the Urban Poor (Ciudades de Asia oriental y el Pacífico: Ampliar las oportunidades para los pobres urbanos) (i) del Banco Mundial, incentiva a las ciudades de la región a asegurar un crecimiento urbano inclusivo e igualitario a través de un enfoque multidimensional de la planificación, incorporando aspectos de inclusión económica, espacial y social para fomentar el crecimiento económico y reducir la pobreza.
  • El informe Africa’s Cities: Opening Doors to the World (Ciudades de África: Abrir las puertas al mundo) (i) señala que mejorar las condiciones para las personas y las empresas en las ciudades africanas invirtiendo agresivamente en infraestructura y reformando los mercados de tierras es clave para acelerar el crecimiento económico, crear empleos y mejorar la competitividad de las ciudades.
  • En Kenya, las zonas del norte del país han sido excluidas en su mayoría de las mejoras logradas en las condiciones de vida. El Banco Mundial está poniendo en marcha la Iniciativa de Desarrollo del Norte y Nordeste (NEDI, por sus siglas en inglés), (i) un programa multisectorial que incluye proyectos de transporte, agua, energía, agricultura, medios de subsistencia y protección social para conectar la región con los mercados nacionales y mundiales.
  • En Colombia, el Gobierno nacional ha presentado una serie de cambios institucionales y de políticas para promover el proceso de consolidación de la paz. Estos esfuerzos, que cuentan con el apoyo del Banco Mundial, (i) se centran en fortalecer las instituciones encargadas de la gestión de la tierra y la planificación territorial, así como en mejorar la gestión financiera subnacional y la priorización de las inversiones.

 

Generar resiliencia ante los desastres naturales y el cambio climático

A medida que las ciudades crecen, también aumenta su exposición y vulnerabilidad a los desastres naturales. Dado que más del 90 % de todos los centros urbanos se encuentran ubicados en zonas costeras, las ciudades enfrentan crecientes riesgos de ser afectadas por devastadores huracanes, inundaciones y otros peligros naturales debidos al cambio climático.

En los últimos años, el Banco Mundial colaboró con más de 7000 ciudades y pueblos de 130 países.  Durante el ejercicio de 2017, invirtió más de USD 4000 millones en gestión de riesgos de desastres y comprometió más de USD 50 000 millones a través de 900 proyectos que incluían actividades relacionadas con el clima.

El Banco Mundial ha propiciado también asociaciones mundiales para apoyar a los países en sus tareas de resiliencia urbana:

  • A través del Programa de Ciudades Resilientes (CRP), (i) respaldado por el Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR), (i) la Secretaría de Estado para Asuntos Económicos de Suiza (SECO) y otros asociados, el Banco Mundial ayuda a ciudades de todo el mundo a conseguir el financiamiento que necesitan para crear resiliencia ante el cambio climático y los riesgos de desastres, conectando a los inversionistas con proyectos financiables y manteniendo a millones de personas más seguras y fortalecidas. El CRP ha hecho participar a más de 30 ciudades de todo el mundo en el desarrollo, desde Ciudad de Panamá en Panamá y Porto Alegre en Brasil hasta Accra en Ghana y Can Tho en Viet Nam, en programas de inversiones que se pueden financiar con una variedad de instrumentos financieros.
  • En la Cumbre Un Planeta (i) de París, el CRP anunció una nueva alianza (i) con el Pacto Mundial de Alcaldes por el Clima y la Energía (i) para proporcionar asistencia técnica y financiera a 150 ciudades en los próximos tres años.
  • La resiliencia urbana va de la mano con la sostenibilidad ambiental. La Plataforma Mundial para las Ciudades Sostenibles (GPSC) (i) del Banco Mundial colabora con los alcaldes de países en desarrollo para transformar las ciudades en centros de crecimiento inclusivo y resiliente, como parte del programa Ciudades Sostenibles (i) del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM). Este último se encuentra activo en 27 ciudades y 11 países y movilizará unos USD 1500 millones en cinco años.
  • El Grupo Banco Mundial proporciona apoyo como proveedor de conocimientos a la iniciativa Urban 20 (U20), (i) en que las ciudades comparten sus experiencias y desarrollan mensajes colectivos para enriquecer los debates del Grupo de los Veinte (G-20) sobre cuestiones mundiales como la acción climática, el desarrollo sostenible y sus consecuencias socioeconómicas.

Fuente:http://www.bancomundial.org/es/news/immersive-story/2018/01/31/3-big-ideas-to-achieve-sustainable-cities-and-communities?cid=ECR_FB_worldbank_ES_EXT

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Estas son las tres amenazas más grandes para la civilización

Foto: Reuters.

El cambio climático, el terrorismo y el movimiento antiglobalización son los tres desafíos más importantes para la civilización, dijo Narendra Modi, primer ministro indio en la Reunión Anual 2018 del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.

“Los desafíos a los que nos enfrentamos son tan numerosos como desalentadores”, dijo Modi, antes de centrarse en los tres desafíos principales que él cree “suponen la mayor amenaza para la supervivencia de la civilización humana”.

Modi, líder de la mayor economía de más rápido crecimiento en el mundo, así como la democracia más grande del mundo, también habló sobre las oportunidades y peligros de la tecnología.

“Con el surgimiento de nuevas fuerzas, el equilibrio entre las capacidades económicas y el poder político está cambiando a gran velocidad. Debido a ello, podemos prever cambios de gran alcance en el mundo con respecto a la paz, la estabilidad y la seguridad”, dijo Modi.

Estos son los tres desafíos más importantes para la civilización, según Narendra Modi.

Cambio climático

Los glaciares están disminuyendo su tamaño, las capas de hielo se están derritiendo en el Ártico, muchas islas se están hundiendo, hay inundaciones, hay sequía… estamos viendo el impacto de las condiciones climáticas extremas.

Los países no han cooperado y no están a la altura de sus promesas ambientales. Todos deberíamos haber demostrado mayor solidaridad”.

Todo el mundo habla de reducir las emisiones de carbono, pero hay muy pocas personas o países que respalden sus palabras con sus recursos para ayudar a los países en desarrollo a adoptar la tecnología adecuada.

Terrorismo

La segunda gran amenaza que enfrenta la humanidad es el terrorismo. Es peligroso, pero también es peligrosa la distinción artificial creada entre terroristas buenos y malos.

La radicalización de los jóvenes es una preocupación clave. Los jóvenes educados y adinerados se están radicalizando. Espero que este foro debata soluciones a las fracturas creadas por el terrorismo y la violencia.

Movimiento antiglobalización

Muchas sociedades y países están cada vez más enfocados en sí mismos. Parece que estamos viendo un retroceso de la globalización. El impacto negativo de este tipo de mentalidad y no puede considerarse menos peligroso que el cambio climático o el terrorismo.

Todos hablan de un mundo interconectado, pero tendremos que aceptar el hecho de que la globalización se está desacelerando y está perdiendo su brillo.

En su lugar, las fuerzas del proteccionismo están levantando la cabeza contra la globalización. Su intención no es solo frenar la globalización, sino invertir su flujo natural.

Fuente: https://www.forbes.com.mx/estas-son-las-tres-amenazas-mas-grandes-para-la-civilizacion/

ITESO, tercera universidad más ecológica de México

UI GreenMetric World University Ranking destacó sus prácticas en tratamiento y la reutilización de aguas residuales; ahorro de energía y programas de movilidad

Por: Roberto Larios

Entre las tres universidades más sustentables del país se encuentra el ITESO.

En el UI GreenMetric World University Ranking 2017,la institución educativa se colocó en la posición número 133 de entre 619 escuelas de educación superior del todo el mundo.

La edición, que se publicó este mes, resalta al ITESO en las categorías de Energía y Cambio Climático, Residuos y Transporte.

Cabe destacar que sólo la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) superaron a la institución jalisciense, quien es la universidad privada del país más sustentable.

El documento señaló que el ITESO destaca por sus prácticas como el tratamiento y la reutilización de aguas residuales, el ahorro de energía eléctrica mediante el desarrollo de tecnologías y estrategias para el uso de lámparas ahorradoras, la sustitución de gas por energía solar a través de fotoceldas, la implementación de un programa de separación de residuos con miras a su reducción y el manejo de residuos peligrosos.

Además, consideró que acciones como el reemplazo de tecnologías convencionales por otras más amigables con el medio ambiente, como el uso de luminarias LED; la implementación de sensores que permiten el encendido y apagado de luces y aire acondicionado en aulas y oficinas, y de mecanismos para reducir y medir el consumo del agua, así como el hecho de que los edificios están construidos para aprovechar la luz natural y cuentan con ventilación cruzada, influyeron para avanzar más de veinte puestos en el ranking de este año.

La evaluación está a cargo de la Universidad de Indonesia (UI), quien también tomó en cuenta las políticas institucionales del ITESO para la reducción en el uso de papel y la planta de tratamiento de agua del campus para su reutilización y el riego de las áreas verdes.

Asimismo, apuntó que sus programas académicos relacionados al medio ambiente obtuvieron buena calificación y sus actividades de preservación en el predio que tiene en el Bosque La Primavera, como el Proyecto de Aplicación Profesional (PAP) Anillo Primavera, y el contar con un sitio web orientado a difundir las acciones institucionales en estos temas, son factores que la colocaron entre las tres mejores de México.

Finalmente se puede mencionar que las acciones y programas para fomentar una movilidad sustentable fueron tomados en cuenta la UI.

A más empresas mexicanas les preocupa el cambio climático

Por: María Fernanda Navarro

Aumentó el número de compañías que integran a sus informes financieros detalles respecto a la sustentabilidad

En dos años aumentó en 32% el número de empresas enlistadas en la Bolsa que incluyen en sus informes financieros detalles relacionados con la sustentabilidad y el riesgo financiero del cambio climático.

De 58% de las empresas que en 2015 emitieron un informe sobre sus emisiones de carbono, pasó a 90% en 2017, detalló la Encuesta sobre Informes de Responsabilidad Corporativa 2017 elaborada por la red de servicios de auditoría KPMG Internacional.

El aumento en la emisión de informes de sustentabilidad se debe en gran medida a los cambios normativos por innovación bursátil integrados en la Ley General sobre Cambio Climático que requiere que las compañías emitan un informe sobre sus emisiones de carbono, que se implementó entre 2015 y 2017.

La Bolsa Mexicana de Valores también ha introducido índices de sustentabilidad, en los que muchas compañías están interesadas en unirse para obtener nuevos inversionistas y acceso a nuevo capital y que obligan a las compañías a generar informes de sustentabilidad, detalla el informe de KPMG.

En ese sentido el reporte destaca que es alentador que compañías grandes en México estén implementando la sustentabilidad como estrategia de negocios a largo plazo.

Sin embargo, el desafío real radica en convencer a las firmas pequeñas y medianas para integrar la sustentabilidad como parte de la administración de riesgos financieros y la obtención de ganancias a largo plazo.

El informe advierte que las pymes representan más del 90% de las empresas conformadas en el país.

La encuesta elaborada por KPMG revisó los informes financieros y de responsabilidad corporativa de 100 compañías más grandes de 49 países, es decir evaluó a 4,900 empresas en total.

En los países de la región de América, 83% de las empresas hace referencias en sus informes financieros al cambio climático y la sustentabilidad, 6% más que en 2015.

Esta tendencia a la alza se debe, principalmente, a los números reportados en México, detalla el informe.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/a-mas-empresas-mexicanas-les-preocupa-el-cambio-climatico/

¿Cómo afecta el cambio climático a los trabajos en América Latina y el Caribe?

Por: VERÓNICA ALAIMO

¿Puede el cambio climático afectar a los trabajos de América Latina y el Caribe? Aunque puedan parecer dos conceptos lejanos, la realidad es que el cambio climático tiene el potencial de afectar drásticamente el desarrollo de los mercados laborales de la región tanto de manera directa (a través de eventos como inundaciones, huracanes, olas de calor y cambios en los patrones de precipitación) como indirecta (con cambios en las regulaciones y políticas destinadas a combatir el cambio climático, como impuestos ecológicos o políticas de reducción de emisiones). La buena noticia es que muchos estudios indican que la transición a una economía sin emisiones de carbono será un creador neto de empleo.

Aunque puedan parecer dos conceptos lejanos, la realidad es que el cambio climático tiene el potencial de afectar drásticamente el desarrollo de los mercados laborales de la región tanto de manera directa como indirecta.

En América Central, el calentamiento global y la alteración del clima local están empujando a los caficultores a cambiar sus ocupaciones, convirtiéndose en agricultores de cacao. En las áreas costeras, donde los arrecifes de corales son una fuente clave de ingresos por turismo, el blanqueamiento amenaza la subsistencia de miles. El aumento del nivel del mar obliga a millones a reubicarse, el derretimiento de los glaciares y la pérdida de biodiversidad pueden afectar la industria del turismo y sus trabajadores. Estos ejemplos ilustran cómo la lenta aparición del cambio climático puede afectar los trabajos de los agricultores, los trabajadores de la industria turística y otros, y obligarlos a adquirir nuevas habilidades para adaptarse a un entorno cambiante. Otros cambios graduales y lentos, como el aumento del nivel del mar, afectan el desempeño económico y financiero de muchos puertos, como el del Puerto de Manzanillo, en México.

Trabajadores preparados para las crisis climáticas

El calentamiento global también viene acompañado por una mayor frecuencia y gravedad de las crisis climáticas. Las temperaturas más altas significan más energía en la atmósfera, que se traducen en tormentas más intensas y más fuertes, como lo demostraron recientemente los infames huracanes María, Irma y Harvey. En combinación con el aumento del nivel del mar, están creando mareas de tormenta más altas e inundaciones costeras más amplias. Los patrones de precipitación están cambiando, con inundaciones y sequías cada vez más frecuentes en ciertas áreas. Las crisis alimentarias pueden resultar de la interrupción directa de los cultivos y de la destrucción de la infraestructura clave utilizada para trasladar los alimentos de los agricultores a los consumidores. Las inundaciones en Perú en marzo pasado resultaron en escasez de alimentos debido al cierre de caminos en la costa norte. Las enfermedades causadas por los mosquitos y el agua sucia, como el zika, la malaria y el cólera, se están extendiendo a nuevas áreas. Los agricultores, otros profesionales que trabajan a la intemperie y los trabajadores de la industria de la salud y la respuesta a desastres deben estar preparados.

Los agricultores, otros profesionales que trabajan a la intemperie y los trabajadores de la industria de la salud y la respuesta a desastres deben estar preparados.

El impacto en las políticas

El cambio climático también afecta los mercados de trabajo de manera indirecta, porque los gobiernos promulgan políticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Para estabilizar el cambio climático, los líderes mundiales acordaron la transición a cero emisiones netas para fines de siglo. Para apoyar este esfuerzo, el Grupo BID tiene como objetivo aumentar el volumen de financiamiento relacionado con el clima al 30 por ciento de su operación para 2020.

Incluso en ausencia de políticas específicas, una mayor conciencia social sobre los peligros del cambio climático podría modificar los hábitos del consumidor hacia productos y servicios más limpios, reduciendo la demanda de productos que se perciben como perjudiciales para el medio ambiente, ya sea en su uso final o método de producción. Dicha transición puede ser perjudicial para las industrias intensivas en carbono existentes. Los mineros del carbón y los ganaderos pueden necesitar reinventarse. Por otro lado, una economía con cero emisiones de carbono ofrece oportunidades formidables para crear nuevos puestos de trabajo. De hecho, muchos estudios encuentran que la transición a cero carbono será un creador neto de empleo. En México, millones ya están trabajando en los denominados empleos verdes, como la industria limpia, la agricultura orgánica, las energías renovables y el turismo sostenible.

Muchos estudios encuentran que la transición a cero carbono será un creador neto de empleo. En México, millones ya están trabajando en los denominados empleos verdes.

La pregunta para los formuladores de políticas es cómo suavizar la transición y aumentar su aceptabilidad social y política (algunos lo llaman asegurar una transición justa) y la pregunta para el BID es cómo puede ayudar a los países de América Latina y el Caribe en este esfuerzo.

Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/11/01/como-afecta-el-cambio-climatico-a-los-trabajos-en-america-latina-y-el-caribe/?utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=880ebea3a9-Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-880ebea3a9-189478437

2030: el año de la catástrofe del agua en México

Por:  Uriel Naum y Oscar González

El cambio climático no respresenta tanto riesgo para el agua en el futuro como la mala gestión que se hace de ella, coinciden expertos.

El año en el que se podría recrudecer la crisis del vital líquido en México de no modificarse las actuales tendencias de consumo y reaprovechamiento podría ser 2030, según los expertos.

Esto se debe a que, mientras que en 1950 había 25 millones de habitantes en México, que podían disponer de 18,000 metros cúbicos por persona, y en 2014 se disponía de 3,800 metros cúbicos por habitante, en 2030 la cifra, se estima, se reducirá en algunas regiones hasta a 1,000 metros cúbicos por persona (Conagua estima un promedio nacional de 3,250 para ese año); actualmente se usan 13,000 metros cúbicos en promedio al año por persona en México para cubrir todas las necesidades.

Especialistas entrevistados por Forbes aseguran que, de no tomarse medidas reales para resolver la creciente carencia de agua, el país no solo verá frenado su desarrollo económico y social, sino que la propia supervivencia de los habitantes estará en riesgo. Estas conclusiones también aplican para el resto del mundo, pues 12% de la población no tiene acceso al agua potable. En México esta cifra alcanza el 20%.

Datos que sustentan la problemática actual y que llevan a prever un futuro más complicado: de los 625 acuíferos existentes en el país, más de 100 están contaminados, principalmente con arsénico. Una gran parte de éstos se ubica en zonas como Sonora y Sinaloa, entidades muy importantes para las industrias agrícola y minera, que son de las que más agua consumen (el agro consume más de 70% del agua en México).

Ante este panorama, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) creó en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) el Laboratorio Nacional del Agua, que busca desarrollos tecnológicos, económicos y sociales para abordar los retos de escasez de agua.

Las acciones propuestas por el Laboratorio del Agua para evitar el escenario adverso de 2030 consisten en implementar sistemas de recolección de agua pluvial, desarrollar tecnologías para hacer más y mejores tratamientos, reuso del agua, crear sistemas para que el agua no se pierda en el camino por fugas, descontaminar con tecnología los mantos acuíferos de aguas fósiles subterráneas y revisar el precio del agua.

Y es que hoy en México, por ejemplo, la industria consume seis kilómetros cúbicos de agua al año, pero descarga 5.3 km de agua residual; en total sólo 25% del agua residual es tratada y descontaminada en algún grado. Solamente se conocen 114 contaminantes emergentes que están regulados; sin embargo, hay 202 más que actualmente no se sabe qué hacer con ellos, ni siquiera están clasificados y las normas no los toman en cuenta.

De no hacer nada al respecto, comentó a Forbes la directora del Laboratorio del Agua, Carolina Leyva, “su escasez y el exceso de contaminación serán el motivo de la siguiente guerra mundial, que no será por combustible o territorios, sino por el agua”.

De entre las variables que afectarán la disponibilidad de agua en el país y que dependen totalmente de nuestras decisiones están, de acuerdo con el estudio Escenarios futuros del sector agua en México:

  • El incremento poblacional
  • El crecimiento del PIB por sector y por región
  • La eficiencia del uso del agua
  • El consumo de agua per capita
  • La demanda de alimentos
  • La eficiencia de la agricultura, tanto de temporal como de riego
  • Las importaciones de alimentos
  • Las extracciones regionales de agua
  • Los controles tarifarios

Entre las variables que están más allá de nuestro alcance pero que afectarán nuestra disponibilidad de agua en el futuro se tienen:

  • Los cambios en temperatura y precipitación
  • Los accidentes geológicos
  • Otros factores naturales

Un mejor escenario es posible solo si…

Quien es menos pesimista al respecto, sin dejar de apuntar que se trata de un tema de seguridad nacional que urge resolver, es Víctor Orlando Magaña, autor del “Informe sobre escenarios futuros del sector agua en México”, para quien existe la posibilidad de resolver en las siguientes décadas la carencia de agua en el país, siempre y cuando se conjugue una cultura del agua más consciente con una política pública que procure la buena gestión de este recurso, más que el impulso de grandes inversiones de infraestructura que en monto, dice, son espectaculares, pero que poco ayudan a asegurar agua en el futuro.

“Podríamos enfrentar periodos de sequía más intensos o prolongados, pero si nuestro manejo de agua fuera adecuado, lograríamos resistir eso o quizá más. Entonces sentiríamos que el futuro en términos de agua no sería tan oscuro como lo vemos hoy. La clave está en el manejo que hagamos de ésta”, dijo en entrevista Víctor Orlando Magaña.

El también investigador de la UNAM aseguró que él mismo se dio cuenta tiempo después de hacer el estudio de los escenarios del agua, que no se puede prever el futuro de este recurso centrándose solo en el cambio climático o en las tendencias de sequías, ya que en México la gran mayoría del agua que se utiliza viene de los mantos acuíferos que están en el subsuelo y no, de forma inmediata, de la lluvia (su filtración puede tardar años).

“Por ejemplo, muchos modelos de cambio climático en el mundo sugieren que va a llover menos, y la gente ha comenzado a hablar de escenarios de sequía en el país; la realidad es que en el caso de México llueve más. Con esto lo que digo es que el cambio climático no ofrece un escenario certero, por lo que hay que concentrarnos en lo que sí podemos hacer, que es mejorar el monitoreo del agua y su administración”, comentó Víctor Magaña.

El investigador de la máxima casa de estudios propone que a través de políticas públicas y monitoreos como los que ya ofrecen los satélites se establezca un capital base de agua para México, y que solo se utilice el exceso de ese capital de manera cotidiana, y solo en caso de emergencia por sequía se recurra a los cuerpos de agua base para tomar más de lo que en realidad se estaría recuperando a través de los ciclos naturales de lluvia y filtrado.

Los métodos de estimación de agua podrían ser similares a los que ya existen para calcular los volúmenes de petróleo que hay en ciertos yacimientos, coinciden los expertos, pero en el caso del vital líquido implicaría desplegar infraestructura tecnológica y el recurso humano necesario para darle un sentido estratégico al agua a nivel nacional.

Una ciudad que aseguró el futuro de su agua

Un ejemplo de que puede cambiarse el patrón de consumo de agua y su disponibilidad con base en una gestión más eficiente es la ciudad de Barcelona, en España, dijo el investigador Víctor Orlando Magaña.

“Vivió una sequía de 10 años que puso a la población local en una verdadera situación crítica de disponibilidad de agua. Pero los catalanes aprendieron bien la lección en cuanto a que no podían seguir consumiendo agua al ritmo que lo estaban haciendo. Cambiaron su política de agua, generaron una cultura de medición y cuidado de las reservas, bajaron sus consumos promedio por persona a 100 litros al día y no al doble como sucedía, logrando resolver su problema”, comentó el experto de la UNAM. Tan solo en la Ciudad de México el consumo de agua promedio por persona al día es de 250 litros.

Sobre la forma en que las tecnologías pueden ayudar a construir un escenario más positivo del agua, Víctor Orlando Magaña mencionó que sin lugar a dudas las plantas desalinizadoras, por ejemplo, ya llevan aproximadamente 30 años solventando la falta de agua en ciudades cercanas al mar. Sin embargo, como otras tecnologías, se encuentran en etapa de desarrollo, pues todavía no se sabe que hacer con los residuos de las sales que se le quitan durante el proceso, ya que su mal manejo puede contaminar la tierra o el mar si se regresan en ese volumen.

“Otras tecnologías como los equipos que atrapan vapor del ambiente para convertirlo en agua, y que incluso ya se venden para los hogares, son una opción más. Aunque todavía es poca el agua que generan por minuto”, dijo el experto de la UNAM.

Son muchas las tecnologías que para Víctor Orlando Magaña podrían llevar a pensar en un futuro menos incierto del agua, pero lo menos costoso por el momento y más eficaz “sigue siendo el consumo consciente. Es la opción que daría una buena respuesta al país por muchos años más”. Esto implicaría para el experto que el agua se pague en lo que realmente vale, aunque esto tenga el riesgo de generar tensión social.

En la actualidad, el precio del metro cúbico del agua que se cobra en el país es muy barato. Dinamarca por ejemplo, cobra 94 dólares por cada 15 metros cúbicos de agua. En contraste, en la Ciudad de México por esos mismos 15 metros cúbicos se cobran 27 dólares.

Los expertos coinciden en que si se quiere tener un escenario positivo del agua en el futuro, es necesario poner orden a las concesiones que están teniendo lugar, pues “se está dando a concesión en muchos lugares más agua de la que hay. Existe un mercado de agua muy extraño y aunque aparece mencionado en la ley, nadie lo esta regulando, por ejemplo si otorgaron a alguien una concesión de 30 años y no la está usando, debe de tener la obligación de regresarla al ciclo hidrológico, no la puede estar vendiendo como si fuera un producto o servicio más”, comentó Teresa Gutiérrez, directora general de Agua.org, un centro de información virtual del agua formado en 2004.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/2030-ano-la-catastrofe-del-agua-mexico/

El Papa ante la catástrofe ambiental

Por:José Sarukhán

Con visión de estadista y una compulsión por llamar a las cosas por su nombre rara vez vista entre los líderes del mundo en estos días, el Papa Francisco, primer jerarca religioso en abordar el tema, ha dado con su martillo contundente en un clavo crucial para la humanidad: los problemas ambientales globales que se relacionan tanto con la pérdida de los ecosistemas como con el cambio climático.

La encíclica Laudato si’ (Alabado seas) del Papa describe la destructora explotación del ambiente —del que depende totalmente la humanidad entera, presente y futura— que el desarrollo económico ha llevado a cabo. Francisco puntualiza las causas: la inmisericorde ambición capitalista de beneficios económicos y una ilusoria fe en que la tecnología resolverá todos los problemas, acompañadas ambas por la connivencia de políticos capturados por los intereses del corporativismo global. No se trata de una compilación de reflexiones filosóficas o abstractas sobre el tema. Laudato si’ es un verdadero manual detallado de las causas del problema ambiental global y sus posibles soluciones, que no se habría logrado sin la asistencia de la comunidad científica y humanística de la Academia Pontificia de las Ciencias. Constituye un llamado a la acción que no solamente define la enfermedad y sus causas, sino que provee, como decimos, “el remedio y el trapito”.

Cuando se publicó la encíclica, el cardenal Turkson hizo énfasis en el hecho de que desde hacía tiempo el Papa Francisco reconocía el papel que la humanidad ha jugado en el problema del cambio climático, pero dado que existía un intenso debate sobre el tema, no había querido intervenir. Nunca me quedó claro ese argumento del cardenal, pero espero que no tuviera la implicación de que cabían dudas sobre el hecho del cambio climático o incluso de que la humanidad es la mayor responsable del problema. Cuestionar la realidad del cambio ambiental global y del papel central del desarrollo humano habría minado la credibilidad y la fuerza del documento.

El consenso científico acerca de lo que está ocurriendo como resultado del uso de combustibles fósiles a partir de la Revolución industrial, y de la pérdida de los ecosistemas, es en verdad abrumador. Menos de 0.2% de cerca de 14 mil artículos publicados durante más de 20 años (de 1991 a 2012) en revistas científicas arbitradas no está de acuerdo con ese consenso (ver la Gráfica 1).

Destaco a continuación algunos de los puntos que sobresalen en la encíclica.

En cuanto a medidas concretas de acción:

1. Desfasar el uso de carbón, incluso mientras las tecnologías renovables para generar electricidad se desarrollan, y así “escoger el menor de dos males”.

2.  El “comercio de carbón” (los créditos de carbón) puede “generar una nueva forma de especulación” que no ayudaría a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Puede ser una salida fácil para enmascarar un uso prácticamente idéntico de energías sucias, e impediría el cambio radical que las circunstancias requieren.

3. Apoya la idea de cooperativas de producción energética por medios renovables y con características locales para atender problemas locales en procesos de autosuficiencia local que resuelvan “la incapacidad del orden mundial para asumir sus responsabilidades”, ya que los grupos regionales y los individuos hacen toda la diferencia.

En cuestiones de comportamiento individual o social:

1. Remarca la “débil respuesta política internacional” por el “fracaso de las cumbres globales sobre el medio ambiente”. Tal fracaso deja en claro que, por un lado, la política en este campo está sujeta a los intereses especiales y económicos que doblegan el interés y el bien común y, por el otro, existe manipulación de la información en los medios.

2. Aunque se podría interpretar como una consecuencia natural de la política que la Iglesia ha mantenido sobre el control de la natalidad —política con la que no estoy de acuerdo—, Francisco considera que el sobreconsumo es un problema mayor que el poblacional. De cualquier manera está en lo correcto: a nivel mundial, la tasa de consumo per cápita de recursos y energía es muy superior a la tasa de crecimiento de la población.

3. En la era de la conectividad, debida a los avances de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), hay una desconexión enorme entre la humanidad y la naturaleza y entre las mismos seres humanos.

4. Nuestra herencia para las siguientes generaciones será una de desolación.

5. Las tasas de consumo han crecido exponencialmente y lo seguirán haciendo a ritmos aun mayores en el futuro. La destrucción de los sistemas ecológicos y del bien común de la atmósfera, causada por nuestro estilo de vida promedio no sustentable, “ha rebasado la capacidad de nuestro planeta, lo cual puede solamente generar catástrofes como las que recurrentemente suceden en varias partes del mundo. La única manera de reducir el efecto del desbalance actual es con acciones inmediatas” (ver la Gráfica 2).

Francisco expresó claramente que esperaba que la encíclica tuviera influencia en las políticas económicas y de energía, e iniciara un movimiento global que presione a los políticos a realizar un cambio serio al respecto. Pero también, que los obispos y sacerdotes alrededor del mundo encabecen discusiones sobre este documento en sus servicios dominicales. No sé qué tanto la jerarquía eclesiástica —a pesar de que la encíclica representa la posición oficial de la Iglesia— responderá al llamado del Papa, pero esperaría que al menos la feligresía católica tomara una posición claramente activa al respecto; esto sería suficiente para iniciar un cambio de dimensiones globales inéditas.

Muchos científicos, entre los que me incluyo, tenemos la esperanza de que el debate iniciado por Francisco introducirá una “dimensión moral” a la discusión sobre el cambio global ambiental, ya que la dimensión científica está claramente establecida. Por ejemplo, el director del prestigioso Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, Hans Joachim Schellnhuber, ha señalado que si bien existe entre los científicos una especie de código de honor de no mezclar los aspectos de ciencia pura con temas morales, esto tendría que cambiar porque “la ciencia y sus aplicaciones tienen consecuencias morales” y “estamos en una situación en la que debemos pensar sobre las consecuencias de nuestro conocimiento en la sociedad”. La encíclica Laudato si’ no es una expresión o manifestación “verde” sino —en palabras del Papa— “un documento de enseñanza social”.

Francisco ha afirmado que, aunque “los críticos mencionan que la Iglesia no puede dar lecciones sobre políticas públicas”, el hecho es que “estos temas están en la médula de las enseñanzas de la Iglesia”. Desde luego, las críticas a este enfoque moral del problema no se han hecho esperar en los grupos más conservadores y reaccionarios de la derecha en varios países, especialmente en Estados Unidos, pero también en grupos católicos conservadores, que han interpretado la encíclica como un ataque al capitalismo y como una actitud no bienvenida en estos momentos en que el tema del cambio climático y ambiental global está tan arriba en la agenda internacional. Yo esperaría, ciertamente, que la encíclica tenga un impacto claro en las venideras discusiones de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21/CMP11) en París, hacia fines de 2015.

Algo que a mí en lo personal me resultó impactante viniendo del Papa Francisco es que en su encíclica desacredita la interpretación bíblica del Génesis que hacen muchos cristianos conservadores —y que ha sido adoptada y ejercida desde hace siglos— sobre el supuesto dominio de la humanidad sobre la Tierra y, en consecuencia, el derecho irrestricto al uso de sus recursos.

Hasta aquí encuentro una coincidencia total entre el contenido de la extraordinaria encíclica del Papa Francisco y la información científica sobre el cambio ambiental global, la gravedad del problema, la relación entre el tipo de desarrollo humano que tenemos y el daño a la atmósfera y los ecosistemas, y el lugar del cambio climático en el contexto socioeconómico mundial. Se trata de un documento con sólidas bases científicas que, al mismo tiempo, está inmerso en un profundo humanismo y posee un gran sentido social, pues señala que los desposeídos (es decir, 70% de la humanidad) son quienes reciben todo el impacto de los problemas ambientales del mundo; que el sistema financiero mundial influye sobre la política y la distorsiona; que el crecimiento de los mercados no resolverá el hambre ni la pobreza, y que las opciones tecnológicas no representan soluciones reales a esta coyuntura.

Sin embargo, me parece que la humanidad no podrá encarar estos problemas con base en un profundo cambio de comportamiento mientras sigamos pensando que nuestra existencia en este planeta es resultado de una acción sobrenatural. Los humanos no somos producto de un acto de creación divina; nuestra presencia en la Tierra se debe al proceso de evolución orgánica del cual ha surgido toda la vida que nos rodea. Somos una especie más, relacionada con el resto de las especies debidas a la evolución (ver la Gráfica 3), y mientras no nos consideremos como tales —como una especie biológica y no como miembros de una raza, una religión o una nación— y asumamos un compromiso con nuestros congéneres actuales y futuros, será muy difícil alcanzar un verdadero sentido de responsabilidad por el planeta. Hasta ahora ninguna religión o escuela o universidad nos ha educado en el contexto de esa responsabilidad. La encíclica Laudato si’ es el primer paso en la historia de la humanidad hacia esta nueva forma de vida. Toca a nosotros decidir los siguientes pasos.

Es posible que la única concepción ética que reúne una relación de respeto y cuidado del entorno ambiental —de manera que lo conservemos y lo utilicemos sustentablemente— con una responsabilidad ética hacia todos los miembros de nuestra especie, coetáneos y futuros, sea la siguiente:

1. Empezar a comportarnos como miembros de una especie biológica (Homo sapiens), porque somos producto del mismo proceso evolutivo que las demás especies, el cual ha ocurrido y continúa desarrollándose en un contexto de ecosistemas, y aunque la evolución cultural ya no depende estrictamente de ese contexto, seguimos dependiendo totalmente de él para nuestra supervivencia y desarrollo.

2. Como ya mencioné, compartimos genes con todas las especies con las que cohabitamos y nuestra evolución cultural nos ha dado la capacidad de alterar profundamente el contexto ambiental del proceso evolutivo. Por si esto fuera poco, estamos  muy cerca de alterar también —por nuestros avances tecnológicos— el proceso mismo de la evolución. Esto implica dar a la conservación del proceso evolutivo el mayor valor moral posible, puesto que es el proceso por el cual la diversidad biológica existe; es el componente biológico de los ecosistemas de los que dependemos para nuestra subsistencia.

3. Finalmente, estamos en este planeta como producto de ese proceso. No he visto, hasta ahora, una propuesta de ética ambiental sustentada en la preservación del proceso evolutivo por medio de la selección natural como el mandato moral básico de una ética ambiental o ecológica.

Lo anterior nos impone lo que creo que constituye el reto más importante que la humanidad ha enfrentado en su presencia en la Tierra —breve en relación con el tiempo de existencia de la vida—: la necesidad de establecer las bases filosóficas de dicha concepción ética y lograr traducirlas a un discurso social que sea convincente y aceptable para la mayoría de la gente, pero que además pueda tener efectos concretos en el desarrollo de políticas públicas. La ética debe ser mucho más que el simple entendimiento y discusión de teorías acerca de lo que es una “buena vida”: debe ser, primariamente, un esfuerzo por modificar las actitudes personales para ser mejores individuos, para propiciar un mundo futuro mejor.

En nuestro proceso de evolución cultural, a lo largo de decenas de milenios, han surgido numerosos retos que la mayoría de las veces fueron afrontados con éxito por nuestros antepasados. Sin embargo, el presente reto es excepcionalmente delicado e importante porque la velocidad del deterioro de la matriz ambiental de la que dependemos, así como el crecimiento de la desigualdad social y económica, son inéditos. Debemos estar conscientes de ello. Para enfrentar este desafío contamos con solo unas cuantas décadas.

Termino citando lo que Paul Ehrlich —uno de los biólogos evolucionistas más connotados de nuestro tiempo y líder mundial en el análisis de la condición humana en relación con su ambiente— define como el dilema central de la humanidad: “[…] cómo transformar actitudes sociales que anhelan alcanzar ‘el mejor estándar de confort’ —con sus consecuentes inequidades— en anhelos para lograr estándares de vida dignos basados no en la acumulación de bienes materiales, sino en el alcance de logros personales y espirituales, en una atmósfera de mayor equidad social.1   

1 Paul R. Ehrlich, Anne H. Ehrlich y Gretchen C. Daily, The Stork and the Plow: The Equity Answer to the Human Dilemma, Putnam’s, New York, 1995.

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José Sarukhán es doctor honoris causa por las universidades de Lima, Gales, Nueva York y Chapingo. De 1989 a 1997 fue rector de la UNAM. Es miembro de la National Academy of Sciences de Estados Unidos y de la Royal Society. Actualmente es coordinador nacional de la Conabio.

Fuente:http://www.estepais.com/articulo.php?id=363&t=el-papa-ante-la-catastrofe-ambiental