ITESO, tercera universidad más ecológica de México

UI GreenMetric World University Ranking destacó sus prácticas en tratamiento y la reutilización de aguas residuales; ahorro de energía y programas de movilidad

Por: Roberto Larios

Entre las tres universidades más sustentables del país se encuentra el ITESO.

En el UI GreenMetric World University Ranking 2017,la institución educativa se colocó en la posición número 133 de entre 619 escuelas de educación superior del todo el mundo.

La edición, que se publicó este mes, resalta al ITESO en las categorías de Energía y Cambio Climático, Residuos y Transporte.

Cabe destacar que sólo la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) superaron a la institución jalisciense, quien es la universidad privada del país más sustentable.

El documento señaló que el ITESO destaca por sus prácticas como el tratamiento y la reutilización de aguas residuales, el ahorro de energía eléctrica mediante el desarrollo de tecnologías y estrategias para el uso de lámparas ahorradoras, la sustitución de gas por energía solar a través de fotoceldas, la implementación de un programa de separación de residuos con miras a su reducción y el manejo de residuos peligrosos.

Además, consideró que acciones como el reemplazo de tecnologías convencionales por otras más amigables con el medio ambiente, como el uso de luminarias LED; la implementación de sensores que permiten el encendido y apagado de luces y aire acondicionado en aulas y oficinas, y de mecanismos para reducir y medir el consumo del agua, así como el hecho de que los edificios están construidos para aprovechar la luz natural y cuentan con ventilación cruzada, influyeron para avanzar más de veinte puestos en el ranking de este año.

La evaluación está a cargo de la Universidad de Indonesia (UI), quien también tomó en cuenta las políticas institucionales del ITESO para la reducción en el uso de papel y la planta de tratamiento de agua del campus para su reutilización y el riego de las áreas verdes.

Asimismo, apuntó que sus programas académicos relacionados al medio ambiente obtuvieron buena calificación y sus actividades de preservación en el predio que tiene en el Bosque La Primavera, como el Proyecto de Aplicación Profesional (PAP) Anillo Primavera, y el contar con un sitio web orientado a difundir las acciones institucionales en estos temas, son factores que la colocaron entre las tres mejores de México.

Finalmente se puede mencionar que las acciones y programas para fomentar una movilidad sustentable fueron tomados en cuenta la UI.

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A más empresas mexicanas les preocupa el cambio climático

Por: María Fernanda Navarro

Aumentó el número de compañías que integran a sus informes financieros detalles respecto a la sustentabilidad

En dos años aumentó en 32% el número de empresas enlistadas en la Bolsa que incluyen en sus informes financieros detalles relacionados con la sustentabilidad y el riesgo financiero del cambio climático.

De 58% de las empresas que en 2015 emitieron un informe sobre sus emisiones de carbono, pasó a 90% en 2017, detalló la Encuesta sobre Informes de Responsabilidad Corporativa 2017 elaborada por la red de servicios de auditoría KPMG Internacional.

El aumento en la emisión de informes de sustentabilidad se debe en gran medida a los cambios normativos por innovación bursátil integrados en la Ley General sobre Cambio Climático que requiere que las compañías emitan un informe sobre sus emisiones de carbono, que se implementó entre 2015 y 2017.

La Bolsa Mexicana de Valores también ha introducido índices de sustentabilidad, en los que muchas compañías están interesadas en unirse para obtener nuevos inversionistas y acceso a nuevo capital y que obligan a las compañías a generar informes de sustentabilidad, detalla el informe de KPMG.

En ese sentido el reporte destaca que es alentador que compañías grandes en México estén implementando la sustentabilidad como estrategia de negocios a largo plazo.

Sin embargo, el desafío real radica en convencer a las firmas pequeñas y medianas para integrar la sustentabilidad como parte de la administración de riesgos financieros y la obtención de ganancias a largo plazo.

El informe advierte que las pymes representan más del 90% de las empresas conformadas en el país.

La encuesta elaborada por KPMG revisó los informes financieros y de responsabilidad corporativa de 100 compañías más grandes de 49 países, es decir evaluó a 4,900 empresas en total.

En los países de la región de América, 83% de las empresas hace referencias en sus informes financieros al cambio climático y la sustentabilidad, 6% más que en 2015.

Esta tendencia a la alza se debe, principalmente, a los números reportados en México, detalla el informe.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/a-mas-empresas-mexicanas-les-preocupa-el-cambio-climatico/

¿Cómo afecta el cambio climático a los trabajos en América Latina y el Caribe?

Por: VERÓNICA ALAIMO

¿Puede el cambio climático afectar a los trabajos de América Latina y el Caribe? Aunque puedan parecer dos conceptos lejanos, la realidad es que el cambio climático tiene el potencial de afectar drásticamente el desarrollo de los mercados laborales de la región tanto de manera directa (a través de eventos como inundaciones, huracanes, olas de calor y cambios en los patrones de precipitación) como indirecta (con cambios en las regulaciones y políticas destinadas a combatir el cambio climático, como impuestos ecológicos o políticas de reducción de emisiones). La buena noticia es que muchos estudios indican que la transición a una economía sin emisiones de carbono será un creador neto de empleo.

Aunque puedan parecer dos conceptos lejanos, la realidad es que el cambio climático tiene el potencial de afectar drásticamente el desarrollo de los mercados laborales de la región tanto de manera directa como indirecta.

En América Central, el calentamiento global y la alteración del clima local están empujando a los caficultores a cambiar sus ocupaciones, convirtiéndose en agricultores de cacao. En las áreas costeras, donde los arrecifes de corales son una fuente clave de ingresos por turismo, el blanqueamiento amenaza la subsistencia de miles. El aumento del nivel del mar obliga a millones a reubicarse, el derretimiento de los glaciares y la pérdida de biodiversidad pueden afectar la industria del turismo y sus trabajadores. Estos ejemplos ilustran cómo la lenta aparición del cambio climático puede afectar los trabajos de los agricultores, los trabajadores de la industria turística y otros, y obligarlos a adquirir nuevas habilidades para adaptarse a un entorno cambiante. Otros cambios graduales y lentos, como el aumento del nivel del mar, afectan el desempeño económico y financiero de muchos puertos, como el del Puerto de Manzanillo, en México.

Trabajadores preparados para las crisis climáticas

El calentamiento global también viene acompañado por una mayor frecuencia y gravedad de las crisis climáticas. Las temperaturas más altas significan más energía en la atmósfera, que se traducen en tormentas más intensas y más fuertes, como lo demostraron recientemente los infames huracanes María, Irma y Harvey. En combinación con el aumento del nivel del mar, están creando mareas de tormenta más altas e inundaciones costeras más amplias. Los patrones de precipitación están cambiando, con inundaciones y sequías cada vez más frecuentes en ciertas áreas. Las crisis alimentarias pueden resultar de la interrupción directa de los cultivos y de la destrucción de la infraestructura clave utilizada para trasladar los alimentos de los agricultores a los consumidores. Las inundaciones en Perú en marzo pasado resultaron en escasez de alimentos debido al cierre de caminos en la costa norte. Las enfermedades causadas por los mosquitos y el agua sucia, como el zika, la malaria y el cólera, se están extendiendo a nuevas áreas. Los agricultores, otros profesionales que trabajan a la intemperie y los trabajadores de la industria de la salud y la respuesta a desastres deben estar preparados.

Los agricultores, otros profesionales que trabajan a la intemperie y los trabajadores de la industria de la salud y la respuesta a desastres deben estar preparados.

El impacto en las políticas

El cambio climático también afecta los mercados de trabajo de manera indirecta, porque los gobiernos promulgan políticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Para estabilizar el cambio climático, los líderes mundiales acordaron la transición a cero emisiones netas para fines de siglo. Para apoyar este esfuerzo, el Grupo BID tiene como objetivo aumentar el volumen de financiamiento relacionado con el clima al 30 por ciento de su operación para 2020.

Incluso en ausencia de políticas específicas, una mayor conciencia social sobre los peligros del cambio climático podría modificar los hábitos del consumidor hacia productos y servicios más limpios, reduciendo la demanda de productos que se perciben como perjudiciales para el medio ambiente, ya sea en su uso final o método de producción. Dicha transición puede ser perjudicial para las industrias intensivas en carbono existentes. Los mineros del carbón y los ganaderos pueden necesitar reinventarse. Por otro lado, una economía con cero emisiones de carbono ofrece oportunidades formidables para crear nuevos puestos de trabajo. De hecho, muchos estudios encuentran que la transición a cero carbono será un creador neto de empleo. En México, millones ya están trabajando en los denominados empleos verdes, como la industria limpia, la agricultura orgánica, las energías renovables y el turismo sostenible.

Muchos estudios encuentran que la transición a cero carbono será un creador neto de empleo. En México, millones ya están trabajando en los denominados empleos verdes.

La pregunta para los formuladores de políticas es cómo suavizar la transición y aumentar su aceptabilidad social y política (algunos lo llaman asegurar una transición justa) y la pregunta para el BID es cómo puede ayudar a los países de América Latina y el Caribe en este esfuerzo.

Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/11/01/como-afecta-el-cambio-climatico-a-los-trabajos-en-america-latina-y-el-caribe/?utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=880ebea3a9-Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-880ebea3a9-189478437

2030: el año de la catástrofe del agua en México

Por:  Uriel Naum y Oscar González

El cambio climático no respresenta tanto riesgo para el agua en el futuro como la mala gestión que se hace de ella, coinciden expertos.

El año en el que se podría recrudecer la crisis del vital líquido en México de no modificarse las actuales tendencias de consumo y reaprovechamiento podría ser 2030, según los expertos.

Esto se debe a que, mientras que en 1950 había 25 millones de habitantes en México, que podían disponer de 18,000 metros cúbicos por persona, y en 2014 se disponía de 3,800 metros cúbicos por habitante, en 2030 la cifra, se estima, se reducirá en algunas regiones hasta a 1,000 metros cúbicos por persona (Conagua estima un promedio nacional de 3,250 para ese año); actualmente se usan 13,000 metros cúbicos en promedio al año por persona en México para cubrir todas las necesidades.

Especialistas entrevistados por Forbes aseguran que, de no tomarse medidas reales para resolver la creciente carencia de agua, el país no solo verá frenado su desarrollo económico y social, sino que la propia supervivencia de los habitantes estará en riesgo. Estas conclusiones también aplican para el resto del mundo, pues 12% de la población no tiene acceso al agua potable. En México esta cifra alcanza el 20%.

Datos que sustentan la problemática actual y que llevan a prever un futuro más complicado: de los 625 acuíferos existentes en el país, más de 100 están contaminados, principalmente con arsénico. Una gran parte de éstos se ubica en zonas como Sonora y Sinaloa, entidades muy importantes para las industrias agrícola y minera, que son de las que más agua consumen (el agro consume más de 70% del agua en México).

Ante este panorama, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) creó en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) el Laboratorio Nacional del Agua, que busca desarrollos tecnológicos, económicos y sociales para abordar los retos de escasez de agua.

Las acciones propuestas por el Laboratorio del Agua para evitar el escenario adverso de 2030 consisten en implementar sistemas de recolección de agua pluvial, desarrollar tecnologías para hacer más y mejores tratamientos, reuso del agua, crear sistemas para que el agua no se pierda en el camino por fugas, descontaminar con tecnología los mantos acuíferos de aguas fósiles subterráneas y revisar el precio del agua.

Y es que hoy en México, por ejemplo, la industria consume seis kilómetros cúbicos de agua al año, pero descarga 5.3 km de agua residual; en total sólo 25% del agua residual es tratada y descontaminada en algún grado. Solamente se conocen 114 contaminantes emergentes que están regulados; sin embargo, hay 202 más que actualmente no se sabe qué hacer con ellos, ni siquiera están clasificados y las normas no los toman en cuenta.

De no hacer nada al respecto, comentó a Forbes la directora del Laboratorio del Agua, Carolina Leyva, “su escasez y el exceso de contaminación serán el motivo de la siguiente guerra mundial, que no será por combustible o territorios, sino por el agua”.

De entre las variables que afectarán la disponibilidad de agua en el país y que dependen totalmente de nuestras decisiones están, de acuerdo con el estudio Escenarios futuros del sector agua en México:

  • El incremento poblacional
  • El crecimiento del PIB por sector y por región
  • La eficiencia del uso del agua
  • El consumo de agua per capita
  • La demanda de alimentos
  • La eficiencia de la agricultura, tanto de temporal como de riego
  • Las importaciones de alimentos
  • Las extracciones regionales de agua
  • Los controles tarifarios

Entre las variables que están más allá de nuestro alcance pero que afectarán nuestra disponibilidad de agua en el futuro se tienen:

  • Los cambios en temperatura y precipitación
  • Los accidentes geológicos
  • Otros factores naturales

Un mejor escenario es posible solo si…

Quien es menos pesimista al respecto, sin dejar de apuntar que se trata de un tema de seguridad nacional que urge resolver, es Víctor Orlando Magaña, autor del “Informe sobre escenarios futuros del sector agua en México”, para quien existe la posibilidad de resolver en las siguientes décadas la carencia de agua en el país, siempre y cuando se conjugue una cultura del agua más consciente con una política pública que procure la buena gestión de este recurso, más que el impulso de grandes inversiones de infraestructura que en monto, dice, son espectaculares, pero que poco ayudan a asegurar agua en el futuro.

“Podríamos enfrentar periodos de sequía más intensos o prolongados, pero si nuestro manejo de agua fuera adecuado, lograríamos resistir eso o quizá más. Entonces sentiríamos que el futuro en términos de agua no sería tan oscuro como lo vemos hoy. La clave está en el manejo que hagamos de ésta”, dijo en entrevista Víctor Orlando Magaña.

El también investigador de la UNAM aseguró que él mismo se dio cuenta tiempo después de hacer el estudio de los escenarios del agua, que no se puede prever el futuro de este recurso centrándose solo en el cambio climático o en las tendencias de sequías, ya que en México la gran mayoría del agua que se utiliza viene de los mantos acuíferos que están en el subsuelo y no, de forma inmediata, de la lluvia (su filtración puede tardar años).

“Por ejemplo, muchos modelos de cambio climático en el mundo sugieren que va a llover menos, y la gente ha comenzado a hablar de escenarios de sequía en el país; la realidad es que en el caso de México llueve más. Con esto lo que digo es que el cambio climático no ofrece un escenario certero, por lo que hay que concentrarnos en lo que sí podemos hacer, que es mejorar el monitoreo del agua y su administración”, comentó Víctor Magaña.

El investigador de la máxima casa de estudios propone que a través de políticas públicas y monitoreos como los que ya ofrecen los satélites se establezca un capital base de agua para México, y que solo se utilice el exceso de ese capital de manera cotidiana, y solo en caso de emergencia por sequía se recurra a los cuerpos de agua base para tomar más de lo que en realidad se estaría recuperando a través de los ciclos naturales de lluvia y filtrado.

Los métodos de estimación de agua podrían ser similares a los que ya existen para calcular los volúmenes de petróleo que hay en ciertos yacimientos, coinciden los expertos, pero en el caso del vital líquido implicaría desplegar infraestructura tecnológica y el recurso humano necesario para darle un sentido estratégico al agua a nivel nacional.

Una ciudad que aseguró el futuro de su agua

Un ejemplo de que puede cambiarse el patrón de consumo de agua y su disponibilidad con base en una gestión más eficiente es la ciudad de Barcelona, en España, dijo el investigador Víctor Orlando Magaña.

“Vivió una sequía de 10 años que puso a la población local en una verdadera situación crítica de disponibilidad de agua. Pero los catalanes aprendieron bien la lección en cuanto a que no podían seguir consumiendo agua al ritmo que lo estaban haciendo. Cambiaron su política de agua, generaron una cultura de medición y cuidado de las reservas, bajaron sus consumos promedio por persona a 100 litros al día y no al doble como sucedía, logrando resolver su problema”, comentó el experto de la UNAM. Tan solo en la Ciudad de México el consumo de agua promedio por persona al día es de 250 litros.

Sobre la forma en que las tecnologías pueden ayudar a construir un escenario más positivo del agua, Víctor Orlando Magaña mencionó que sin lugar a dudas las plantas desalinizadoras, por ejemplo, ya llevan aproximadamente 30 años solventando la falta de agua en ciudades cercanas al mar. Sin embargo, como otras tecnologías, se encuentran en etapa de desarrollo, pues todavía no se sabe que hacer con los residuos de las sales que se le quitan durante el proceso, ya que su mal manejo puede contaminar la tierra o el mar si se regresan en ese volumen.

“Otras tecnologías como los equipos que atrapan vapor del ambiente para convertirlo en agua, y que incluso ya se venden para los hogares, son una opción más. Aunque todavía es poca el agua que generan por minuto”, dijo el experto de la UNAM.

Son muchas las tecnologías que para Víctor Orlando Magaña podrían llevar a pensar en un futuro menos incierto del agua, pero lo menos costoso por el momento y más eficaz “sigue siendo el consumo consciente. Es la opción que daría una buena respuesta al país por muchos años más”. Esto implicaría para el experto que el agua se pague en lo que realmente vale, aunque esto tenga el riesgo de generar tensión social.

En la actualidad, el precio del metro cúbico del agua que se cobra en el país es muy barato. Dinamarca por ejemplo, cobra 94 dólares por cada 15 metros cúbicos de agua. En contraste, en la Ciudad de México por esos mismos 15 metros cúbicos se cobran 27 dólares.

Los expertos coinciden en que si se quiere tener un escenario positivo del agua en el futuro, es necesario poner orden a las concesiones que están teniendo lugar, pues “se está dando a concesión en muchos lugares más agua de la que hay. Existe un mercado de agua muy extraño y aunque aparece mencionado en la ley, nadie lo esta regulando, por ejemplo si otorgaron a alguien una concesión de 30 años y no la está usando, debe de tener la obligación de regresarla al ciclo hidrológico, no la puede estar vendiendo como si fuera un producto o servicio más”, comentó Teresa Gutiérrez, directora general de Agua.org, un centro de información virtual del agua formado en 2004.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/2030-ano-la-catastrofe-del-agua-mexico/

El Papa ante la catástrofe ambiental

Por:José Sarukhán

Con visión de estadista y una compulsión por llamar a las cosas por su nombre rara vez vista entre los líderes del mundo en estos días, el Papa Francisco, primer jerarca religioso en abordar el tema, ha dado con su martillo contundente en un clavo crucial para la humanidad: los problemas ambientales globales que se relacionan tanto con la pérdida de los ecosistemas como con el cambio climático.

La encíclica Laudato si’ (Alabado seas) del Papa describe la destructora explotación del ambiente —del que depende totalmente la humanidad entera, presente y futura— que el desarrollo económico ha llevado a cabo. Francisco puntualiza las causas: la inmisericorde ambición capitalista de beneficios económicos y una ilusoria fe en que la tecnología resolverá todos los problemas, acompañadas ambas por la connivencia de políticos capturados por los intereses del corporativismo global. No se trata de una compilación de reflexiones filosóficas o abstractas sobre el tema. Laudato si’ es un verdadero manual detallado de las causas del problema ambiental global y sus posibles soluciones, que no se habría logrado sin la asistencia de la comunidad científica y humanística de la Academia Pontificia de las Ciencias. Constituye un llamado a la acción que no solamente define la enfermedad y sus causas, sino que provee, como decimos, “el remedio y el trapito”.

Cuando se publicó la encíclica, el cardenal Turkson hizo énfasis en el hecho de que desde hacía tiempo el Papa Francisco reconocía el papel que la humanidad ha jugado en el problema del cambio climático, pero dado que existía un intenso debate sobre el tema, no había querido intervenir. Nunca me quedó claro ese argumento del cardenal, pero espero que no tuviera la implicación de que cabían dudas sobre el hecho del cambio climático o incluso de que la humanidad es la mayor responsable del problema. Cuestionar la realidad del cambio ambiental global y del papel central del desarrollo humano habría minado la credibilidad y la fuerza del documento.

El consenso científico acerca de lo que está ocurriendo como resultado del uso de combustibles fósiles a partir de la Revolución industrial, y de la pérdida de los ecosistemas, es en verdad abrumador. Menos de 0.2% de cerca de 14 mil artículos publicados durante más de 20 años (de 1991 a 2012) en revistas científicas arbitradas no está de acuerdo con ese consenso (ver la Gráfica 1).

Destaco a continuación algunos de los puntos que sobresalen en la encíclica.

En cuanto a medidas concretas de acción:

1. Desfasar el uso de carbón, incluso mientras las tecnologías renovables para generar electricidad se desarrollan, y así “escoger el menor de dos males”.

2.  El “comercio de carbón” (los créditos de carbón) puede “generar una nueva forma de especulación” que no ayudaría a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Puede ser una salida fácil para enmascarar un uso prácticamente idéntico de energías sucias, e impediría el cambio radical que las circunstancias requieren.

3. Apoya la idea de cooperativas de producción energética por medios renovables y con características locales para atender problemas locales en procesos de autosuficiencia local que resuelvan “la incapacidad del orden mundial para asumir sus responsabilidades”, ya que los grupos regionales y los individuos hacen toda la diferencia.

En cuestiones de comportamiento individual o social:

1. Remarca la “débil respuesta política internacional” por el “fracaso de las cumbres globales sobre el medio ambiente”. Tal fracaso deja en claro que, por un lado, la política en este campo está sujeta a los intereses especiales y económicos que doblegan el interés y el bien común y, por el otro, existe manipulación de la información en los medios.

2. Aunque se podría interpretar como una consecuencia natural de la política que la Iglesia ha mantenido sobre el control de la natalidad —política con la que no estoy de acuerdo—, Francisco considera que el sobreconsumo es un problema mayor que el poblacional. De cualquier manera está en lo correcto: a nivel mundial, la tasa de consumo per cápita de recursos y energía es muy superior a la tasa de crecimiento de la población.

3. En la era de la conectividad, debida a los avances de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), hay una desconexión enorme entre la humanidad y la naturaleza y entre las mismos seres humanos.

4. Nuestra herencia para las siguientes generaciones será una de desolación.

5. Las tasas de consumo han crecido exponencialmente y lo seguirán haciendo a ritmos aun mayores en el futuro. La destrucción de los sistemas ecológicos y del bien común de la atmósfera, causada por nuestro estilo de vida promedio no sustentable, “ha rebasado la capacidad de nuestro planeta, lo cual puede solamente generar catástrofes como las que recurrentemente suceden en varias partes del mundo. La única manera de reducir el efecto del desbalance actual es con acciones inmediatas” (ver la Gráfica 2).

Francisco expresó claramente que esperaba que la encíclica tuviera influencia en las políticas económicas y de energía, e iniciara un movimiento global que presione a los políticos a realizar un cambio serio al respecto. Pero también, que los obispos y sacerdotes alrededor del mundo encabecen discusiones sobre este documento en sus servicios dominicales. No sé qué tanto la jerarquía eclesiástica —a pesar de que la encíclica representa la posición oficial de la Iglesia— responderá al llamado del Papa, pero esperaría que al menos la feligresía católica tomara una posición claramente activa al respecto; esto sería suficiente para iniciar un cambio de dimensiones globales inéditas.

Muchos científicos, entre los que me incluyo, tenemos la esperanza de que el debate iniciado por Francisco introducirá una “dimensión moral” a la discusión sobre el cambio global ambiental, ya que la dimensión científica está claramente establecida. Por ejemplo, el director del prestigioso Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, Hans Joachim Schellnhuber, ha señalado que si bien existe entre los científicos una especie de código de honor de no mezclar los aspectos de ciencia pura con temas morales, esto tendría que cambiar porque “la ciencia y sus aplicaciones tienen consecuencias morales” y “estamos en una situación en la que debemos pensar sobre las consecuencias de nuestro conocimiento en la sociedad”. La encíclica Laudato si’ no es una expresión o manifestación “verde” sino —en palabras del Papa— “un documento de enseñanza social”.

Francisco ha afirmado que, aunque “los críticos mencionan que la Iglesia no puede dar lecciones sobre políticas públicas”, el hecho es que “estos temas están en la médula de las enseñanzas de la Iglesia”. Desde luego, las críticas a este enfoque moral del problema no se han hecho esperar en los grupos más conservadores y reaccionarios de la derecha en varios países, especialmente en Estados Unidos, pero también en grupos católicos conservadores, que han interpretado la encíclica como un ataque al capitalismo y como una actitud no bienvenida en estos momentos en que el tema del cambio climático y ambiental global está tan arriba en la agenda internacional. Yo esperaría, ciertamente, que la encíclica tenga un impacto claro en las venideras discusiones de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21/CMP11) en París, hacia fines de 2015.

Algo que a mí en lo personal me resultó impactante viniendo del Papa Francisco es que en su encíclica desacredita la interpretación bíblica del Génesis que hacen muchos cristianos conservadores —y que ha sido adoptada y ejercida desde hace siglos— sobre el supuesto dominio de la humanidad sobre la Tierra y, en consecuencia, el derecho irrestricto al uso de sus recursos.

Hasta aquí encuentro una coincidencia total entre el contenido de la extraordinaria encíclica del Papa Francisco y la información científica sobre el cambio ambiental global, la gravedad del problema, la relación entre el tipo de desarrollo humano que tenemos y el daño a la atmósfera y los ecosistemas, y el lugar del cambio climático en el contexto socioeconómico mundial. Se trata de un documento con sólidas bases científicas que, al mismo tiempo, está inmerso en un profundo humanismo y posee un gran sentido social, pues señala que los desposeídos (es decir, 70% de la humanidad) son quienes reciben todo el impacto de los problemas ambientales del mundo; que el sistema financiero mundial influye sobre la política y la distorsiona; que el crecimiento de los mercados no resolverá el hambre ni la pobreza, y que las opciones tecnológicas no representan soluciones reales a esta coyuntura.

Sin embargo, me parece que la humanidad no podrá encarar estos problemas con base en un profundo cambio de comportamiento mientras sigamos pensando que nuestra existencia en este planeta es resultado de una acción sobrenatural. Los humanos no somos producto de un acto de creación divina; nuestra presencia en la Tierra se debe al proceso de evolución orgánica del cual ha surgido toda la vida que nos rodea. Somos una especie más, relacionada con el resto de las especies debidas a la evolución (ver la Gráfica 3), y mientras no nos consideremos como tales —como una especie biológica y no como miembros de una raza, una religión o una nación— y asumamos un compromiso con nuestros congéneres actuales y futuros, será muy difícil alcanzar un verdadero sentido de responsabilidad por el planeta. Hasta ahora ninguna religión o escuela o universidad nos ha educado en el contexto de esa responsabilidad. La encíclica Laudato si’ es el primer paso en la historia de la humanidad hacia esta nueva forma de vida. Toca a nosotros decidir los siguientes pasos.

Es posible que la única concepción ética que reúne una relación de respeto y cuidado del entorno ambiental —de manera que lo conservemos y lo utilicemos sustentablemente— con una responsabilidad ética hacia todos los miembros de nuestra especie, coetáneos y futuros, sea la siguiente:

1. Empezar a comportarnos como miembros de una especie biológica (Homo sapiens), porque somos producto del mismo proceso evolutivo que las demás especies, el cual ha ocurrido y continúa desarrollándose en un contexto de ecosistemas, y aunque la evolución cultural ya no depende estrictamente de ese contexto, seguimos dependiendo totalmente de él para nuestra supervivencia y desarrollo.

2. Como ya mencioné, compartimos genes con todas las especies con las que cohabitamos y nuestra evolución cultural nos ha dado la capacidad de alterar profundamente el contexto ambiental del proceso evolutivo. Por si esto fuera poco, estamos  muy cerca de alterar también —por nuestros avances tecnológicos— el proceso mismo de la evolución. Esto implica dar a la conservación del proceso evolutivo el mayor valor moral posible, puesto que es el proceso por el cual la diversidad biológica existe; es el componente biológico de los ecosistemas de los que dependemos para nuestra subsistencia.

3. Finalmente, estamos en este planeta como producto de ese proceso. No he visto, hasta ahora, una propuesta de ética ambiental sustentada en la preservación del proceso evolutivo por medio de la selección natural como el mandato moral básico de una ética ambiental o ecológica.

Lo anterior nos impone lo que creo que constituye el reto más importante que la humanidad ha enfrentado en su presencia en la Tierra —breve en relación con el tiempo de existencia de la vida—: la necesidad de establecer las bases filosóficas de dicha concepción ética y lograr traducirlas a un discurso social que sea convincente y aceptable para la mayoría de la gente, pero que además pueda tener efectos concretos en el desarrollo de políticas públicas. La ética debe ser mucho más que el simple entendimiento y discusión de teorías acerca de lo que es una “buena vida”: debe ser, primariamente, un esfuerzo por modificar las actitudes personales para ser mejores individuos, para propiciar un mundo futuro mejor.

En nuestro proceso de evolución cultural, a lo largo de decenas de milenios, han surgido numerosos retos que la mayoría de las veces fueron afrontados con éxito por nuestros antepasados. Sin embargo, el presente reto es excepcionalmente delicado e importante porque la velocidad del deterioro de la matriz ambiental de la que dependemos, así como el crecimiento de la desigualdad social y económica, son inéditos. Debemos estar conscientes de ello. Para enfrentar este desafío contamos con solo unas cuantas décadas.

Termino citando lo que Paul Ehrlich —uno de los biólogos evolucionistas más connotados de nuestro tiempo y líder mundial en el análisis de la condición humana en relación con su ambiente— define como el dilema central de la humanidad: “[…] cómo transformar actitudes sociales que anhelan alcanzar ‘el mejor estándar de confort’ —con sus consecuentes inequidades— en anhelos para lograr estándares de vida dignos basados no en la acumulación de bienes materiales, sino en el alcance de logros personales y espirituales, en una atmósfera de mayor equidad social.1   

1 Paul R. Ehrlich, Anne H. Ehrlich y Gretchen C. Daily, The Stork and the Plow: The Equity Answer to the Human Dilemma, Putnam’s, New York, 1995.

__________

José Sarukhán es doctor honoris causa por las universidades de Lima, Gales, Nueva York y Chapingo. De 1989 a 1997 fue rector de la UNAM. Es miembro de la National Academy of Sciences de Estados Unidos y de la Royal Society. Actualmente es coordinador nacional de la Conabio.

Fuente:http://www.estepais.com/articulo.php?id=363&t=el-papa-ante-la-catastrofe-ambiental

Índice para una Vida Mejor 2017 vía OCDE

El Índice para una Vida Mejor, realizado por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), permite comparar el bienestar entre distintos países y su objetivo es invitar a los ciudadanos a nivel global a participar en la formulación de las políticas para alcanzar un mejor nivel de vida.

El estudio, publicado anualmente, evalúa a 38 países (35 miembros de la OCDE y tres socios) con base en 11 temas esenciales: vivienda, ingresos, empleo, comunidad, educación, medio ambiente, compromiso cívico, salud, satisfacción, seguridad y balance vida-trabajo.

¿Cómo está la vida en México?

Fuente: OCDE

En la última actualización del índice, México obtuvo una calificación promedio de 3.4 entre los países evaluados y sus resultados variaron en cada uno de los 11 temas seleccionados:

 Vivienda

Se enfoca en las condiciones de vida, por ejemplo, el número de habitaciones por persona, la cantidad de instalaciones con servicios básicos y el gasto en vivienda.

  • La mejor calificación fue de Estados Unidos con 7.9, mientras que México obtuvo una calificación de 3.9.
  • En México el promedio de habitaciones por persona es 1 y las familias dedican un 21.7% de su ingreso a gastos de vivienda (cifra mayor al promedio de la OCDE que es 21%).

Fuente: OCDE

Ingresos

Considera aspectos relacionados con los costos de vida como el ingreso anual por familia y su patrimonio financiero.

  • México obtuvo una calificación de 0.8. Los mejores resultados fueron de Estados Unidos y Suiza con 10.0 y 7.9, respectivamente.
  • En México, el ingreso familiar promedio per cápita es de 12,806 dólares al año (cifra mucho menor al promedio de la OCDE de 29,016 dólares) y aproximadamente el 18% de la población vive en condiciones de pobreza extrema.

Fuente: OCDE

Empleo

Revisa factores relacionados con el trabajo, tales como, tasas de empleo y desempleo, ingresos anuales y seguridad laboral.

  • El país mejor evaluado fue Islandia con 9.7. Por otro lado, México obtuvo una de sus calificaciones más altas con 6.1.

Fuente: OCDE

Comunidad

Se concentra en la calidad de la convivencia, principalmente en la pertenencia a una red de apoyo social.

  • Nueva Zelanda obtuvo la calificación más alta con 8.8, mientras que México obtuvo su calificación más baja con 0.0.
  • En México, el 75% de las personas creen que conocen a alguien en quien pueden confiar cuando lo necesitanmientras que el promedio de la OCDE es 88%

Fuente: OCDE

Educación

Se enfoca en la calidad de la educación a partir de factores como la permanencia en el sistema educativo, tasas de graduación y competencias de los estudiantes.

  • Finlandia recibió la calificación más alta con 9.3, mientras que México obtuvo 0.7 (la más baja del grupo).
  • En México, sólo el 34% de los adultos entre 25 y 64 años de edad ha terminado la educación media superior.
  • Si bien los resultados en educación fueron más bajos en comparación con otros países, México ha mejorado desde 2000. Por ejemplo, desde 2003 las calificaciones de la prueba PISA en matemáticas han mejorado entre niños y niñas en 30 y 26 puntos, respectivamente.
Fuente: OCDE

Medio ambiente

  • Explora aspectos relacionados con contaminación ambiental, especialmente en torno a la calidad del aire y del agua.
    • Noruega e Islandia obtuvieron las mejores calificaciones con 10.0 y 9.7, respectivamente. México obtuvo 5.7, quedado sobre países como Brasil, Chile, Grecia y Rusia.
    • En México, los niveles de partículas PM2.5 son de 11.9 microgramos por metro cúbico, cifra mayor al límite anual recomendado por la OMS (10).
    • Solo 68% de los habitantes en México dice estar satisfechos con la calidad del agua.
Fuente: OCDE

Compromiso cívico

Se refiere a la calidad de la participación ciudadana, principalmente en los procesos electorales y en la toma de decisiones, por ejemplo, en la elaboración de leyes.

  • México obtuvo el tercer lugar con un puntaje de 6.6, solamente detrás de Australia y Bélgica con 8.6 y 7.1, respectivamente.
  • En México, la participación electoral fue del 63.1% de las personas registradas y el nivel de participación de los interesados en la elaboración de regulaciones fue de 3.5 (en una escala de 0 a 4), la cifra más alta de la OCDE cuyo promedio es 2.4.

Fuente: OCDE

Salud

Considera indicadores que reflejan el bienestar en términos de esperanza de vida y la percepción de las personassobre su salud.

  • Los países con el puntaje más alto fueron Nueva Zelanda y Canadá con 9.6. La calificación de México fue 6.1.
  • La esperanza de vida en México ha incrementado a casi 75 años, sin embargo, permanece cinco años por debajo del promedio de la OCDE (80 años).

Fuente: OCDE

Satisfacción

Busca medir la felicidad a través de la percepción de los ciudadanos sobre los aspectos de su vida en conjunto.

  • En la evaluación general México obtuvo 5.0 de calificación. Noruega recibió 10.0, seguido por Suiza cono 9.9.
  • Al pedir que los participantes calificaran su satisfacción ante la vida (en una escala del 0 al 10), los mexicanos asignaron una puntuación de 6.2, puntaje menor al promedio de la OCDE (6.5).

Fuente: OCDE

Seguridad

Evalúa aspectos relacionados con el riesgo de ser víctima de un delito, incluyendo las tasas de homicidio y la percepción de vulnerabilidad.

  • México recibió la segunda calificación más baja con 0.7, sólo por encima de Brasil. Noruega obtuvo 9.8, el puntaje más alto.
  • Según la información más reciente de la OCDEla tasa de homicidios en México es de 23.4, cifra mucho mayor que el promedio de la organización que es 4.0.
  • Además, solo el 39.9% de las personas se sienten seguras al caminar solas por la noche.

Fuente: OCDE

Balance vida-trabajo

Mide la capacidad de mantener un equilibrio adecuado entre el trabajo y las actividades cotidianas, tomando en cuenta los horarios de trabajo, así como el tiempo dedicado al ocio.

  • La calificación más alta fue para los Países Bajos (Holanda) con 9.4. México obtuvo 2.1, quedando sólo sobre Turquía.

En México, en el 28.3% de los trabajadores tienen jornadas de más de 50 horas a la semana, mientras que sólo dedican 12.8 horas a actividades de ocio y a su cuidado personal.

Fuente: OCDE

¿Qué es lo más importante para los ciudadanos alrededor del mundo?

El Índice para una Vida Mejor cuenta con un mapa interactivo que permite visualizar cuáles son los temas de bienestar que han sido más valorados y en dónde, basándose en las respuestas de más de 100 mil usuarios de la herramienta.

Según el mapa, el factor más valorado en México es la educación, al igual que en Chile y Brasil. Mientras tanto, en países como Estados Unidos, Reino Unido y Alemania lo más importante es la satisfacción y en otras naciones como Francia, Canadá y Australia es la salud.

Navega la herramienta aquí y crea tu propio índice asignando un valor a los temas que tienen mayor importancia para ti.

Fuente:http://imco.org.mx/temas/indice-una-vida-mejor-2017-via-ocde/

Seguimos desaprovechando nuestros bosques

Autor: Saúl Rodríguez

 

La cobertura potencial de bosques y selvas en México se estima en poco más de la mitad del territorio nacional. Sin embargo, debido a los cambios de uso de suelo y explotación de los recursos naturales esta superficie se ha ido perdiendo hasta llegar a una cobertura actual de poco más de la tercera parte del país. A pesar de esta importante pérdida, México se sitúa entre los 15 países con mayor cobertura forestal del mundo.

Podría pensarse que la pérdida en la superficie forestal vendría acompañada de un aumento en la producción maderable del país. No obstante, ésta se ha mantenido sin cambios importantes en los últimos diez años[1], con un volumen producido equivalente a poco más de la tercera parte del consumo nacional de madera.

Los números del sector generan dudas. Si se tiene una producción tan baja pero se cuenta con importantes recursos forestales a pesar de la pérdida registrada, entonces ¿de dónde se abastece la demanda en México? Una parte de la madera consumida en el país viene de importaciones y otra de la producción maderable nacional (tanto legal como ilegal), esta última de acuerdo a la Procuraduría de Protección Federal al Ambiente (PROFEPA) representa 30% del volumen anual autorizado.

Para darnos una idea de cuánta madera se está perdiendo y qué pasaría si estos recursos se hubieran aprovechado de manera sustentable y legal, se comparó la superficie de bosques y selvas registrada en 2014 con la disponible en 2015 para analizar áreas catalogadas como con vocación productiva o de conservación y que presentan signos de deforestación. Es importante mencionar que no necesariamente en el 100% de los casos la pérdida de zonas forestales se debe al comercio ilegal de madera, ésta puede originarse por cambios de uso de suelo asociados a otras actividades económicas o incendios forestales, entre otras causas.

Entre 2014 y 2015 se perdieron 978 mil hectáreas forestales, 67% ubicadas en zonas con vocación productiva y el 33% restante en zonas con vocación de conservación, bosques y selvas que en su conjunto duplican la extensión total del estado de Morelos[2]. Al dividir esta superficie por entidad (incluyendo tanto terrenos con vocación productiva como de conservación), se encontró que 91% de las zonas forestales con posible deforestación se concentra en seis estados: con Quintana Roo como la entidad con las principales pérdidas registradas (33%), seguido por Chiapas (17%) y Campeche (16%). En la siguiente gráfica se desagrega este valor por tipo de vocación.

Dadas las características físicas como volumen, densidad y tipo de vegetación presente en las zonas deforestadas con vocación productiva, si estos recursos forestales, considerando sólo maderas comerciales, hubieran tenido un aprovechamiento sostenible similar al registrado en los permisos de manejo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la producción nacional de madera legal hubiera aumentado 42% en comparación con la registrada en 2014.

El aprovechamiento de forma legal de estos bosques y selvas perdidos no sólo hubiera implicado un aumento de casi $3 mil millones de pesos en el valor de la producción maderable registrada en 2014, sino también otros beneficios económicos como los asociados a la recaudación fiscal y generación de empleos formales. Esto sin mencionar los servicios ambientales que las zonas forestales aportan, los cuales van desde la captura de carbono hasta la provisión y mantenimiento de los recursos hídricos.

¿Qué puede hacerse para mantener estos recursos tan valiosos? México cuenta con una importante superficie forestal la cual no se puede tener completamente vigilada. La PROFEPA, organismo que entre sus principales responsabilidades tiene el cumplimiento de la normatividad, prevención de delitos y la procuración de justicia ambiental, contó en 2015 con un presupuesto de $1,107 millones de pesos, valor que representa poco menos de la séptima parte del monto asignado a la Cámara de Diputados para el mismo año, 1,500 empleados y 300 vehículos de inspección. Estos recursos no son para uso exclusivo de la vigilancia forestal sino también de vida silvestre, litorales, para la inspección de actividades industriales por concepto de manejo de aguas residuales, disposición de residuos, contaminación atmosférica y de suelos. Lo cual ayuda a entender por qué los decomisos de 2015 apenas representaron 0.66% del volumen de madera promedio producido anualmente en el país entre 2004 y 2014.

Ante tal situación es necesario mantener una política enfocada en el aprovechamiento sustentable de los recursos forestales del país, la cual evite la sobrerregulación del sector, disminuya las barreras para que puedan incluirse tanto a nuevos productores como aquellos que actualmente operan en la ilegalidad, y defina controles suficientes y adecuados de mercado.

[1] Producción promedio anual de 6.1 millones de metros cúbicos de madera en rollo entre 2004 y 2014.

[2] El estado de Morelos registra una superficie de 488 mil hectáreas.

Publicado por Animal Político