¿Cuánto necesitan ahorrar los mexicanos para tener una buena pensión?

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El dilema de la identidad digital: tú no eres tú sin tu extensión de datos

Apple's senior vice president of Operations Jeff Williams speaks about Apple's medical research kit during an Apple event in San Francisco, California March 9, 2015.  REUTERS/Robert Galbraith (UNITED STATES  - Tags: SCIENCE TECHNOLOGY BUSINESS)   - TB3EB391CO9DT

Imagen: REUTERS/Robert Galbraith

Por: Borja Ventura

Quien más y quien menos ha tenido que pasar por el médico estando de viaje, da igual que sea en otro punto de España o en algún país extranjero. Lo más seguro es que haya sido para algo sin demasiada relevancia, pero pongamos por ejemplo que el paciente ingresara inconsciente y que no pudiera advertir a los médicos de que es alérgico –por poner algo verosímil– a la penicilina.

Estando en su hospital de referencia, o al menos en la región en la que vive, bastaría una consulta al historial clínico para que quienes le atendieran pudieran suministrarle algún derivado farmacológico eficaz que no hiciera peligrar aún más la salud del paciente. Pero sin esa ficha estarían completamente a ciegas.

Es cierto que existen una serie de protocolos médicos para evitar ese tipo de posibilidades, pero podrían darse. Quién sabe si una mala caída sin más consecuencias podría acabar derivando en un choque anafiláctico devastador.

El problema de base es la falta de convergencia de datos: el hecho de que el sistema médico haga que el historial permanezca en un centro concreto, o como mucho en una región delimitada, pero no en un país entero o –ni mucho menos– a nivel mundial. En ocasiones hasta resulta imposible exportar los datos desde un seguro privado para importarlos en la sanidad pública.

El caso clínico es solo un ejemplo, pero hay cientos de situaciones similares. Momentos en los que necesitarías acceder a tu información para solventar algo concreto. A grandes rasgos hablamos de información, de datos, de todas aquellas características alrededor de una persona que facilitan su desarrollo en una sociedad que requiere de múltiples identificaciones: entradas para un evento, billetes para un viaje, o una copia de un documento oficial que no se tiene a mano en el momento necesario.

El problema, por tanto, es de acceso a la información. La solución ha ido pasando en estos últimos años por lo que se dio en llamar «la nube», un almacenamiento virtual de datos que permite acceder a ellos sin necesidad de que estén en un terminal concreto. Solo se necesita suministro eléctrico, un terminal con conexión a internet… y tu identidad. Y esa es la clave: en la sociedad actual la identidad ha dejado de limitarse al ser uno mismo y necesita de muchos complementos de información alrededor.

Imagen: Andrés Macario

 

La tecnología ha habilitado herramientas para almacenar muchas de esas vertientes de la identidad. Hoy en día las tarjetas de crédito, las entradas, los billetes y las reservas están en una o varias aplicaciones de cualquier teléfono móvil.

Hay certificados digitales que –con mayor o menor problema– permiten hacer gestiones administrativas. Cualquier disco duro virtual permite almacenar firmas digitalizadas, escaneos de documentos oficiales, fotografías y contraseñas diversas. Hasta se empiezan a dar los primeros pasos en la recolección de datos médicos a través de terminales móviles que, si bien no constituyen un historial médico efectivo, comienzan a dar algunos resultados.

Uno de los caminos hacia los que se dirige la industria tecnológica va precisamente en ese sentido: crear nodos de información personal para cada usuario que le permitan acceder a toda su información. El problema es doble. Por una parte, que cada sistema y empresa usan sus propios registros –que en realidad están fragmentados en centenares de apps–; y por otra, que el uso que se da a toda esa información no es realmente el que un usuario podría demandar.

En realidad el interés de la industria en todo esto es conocer más a cada usuario para poder rentabilizar esa información, ya sea mediante publicidad dirigida, ya sea a través de la creación de productos que encajen con las necesidades de sus usuarios.

Sobre el papel ninguna de esas dos cosas es negativa, pero sí conllevan un importante problema en términos de privacidad. Tener toda mi información reunida en un lugar al que solo yo puedo acceder sería una de las grandes revoluciones pendientes. Que esa información pueda ser vulnerada y utilizada contra mi voluntad sería uno de los mayores peligros contemporáneos.

Porque «toda la información» es, básicamente, lo que define a una persona. Su «mochila digital». Sus datos médicos, su capacidad financiera, sus gustos y preferencias, los lugares en los que está en cada momento y con quién… Todo eso, bien usado, resolvería infinidad de problemas, pero crearía un sinfín de riesgos adheridos.

El más relevante quizá sería el que apuntan algunas ficciones distópicas acerca de que cualquier compañía o institución pueda determinar su oferta con base en toda esa información. Negar un seguro de salud a alguien cuyos datos médicos apunten a una enfermedad futura. Negar un trabajo a alguien cuyos hábitos no encajen con lo que entienden como tolerable. Dificultar el acceso a determinados productos a personas con tendencias determinadas…

Todo eso se hace ya hoy en día, pero con fórmulas estimativas. Los bancos calculan riesgos, las compañías estiman situaciones… Pero ¿y si en lugar de fórmulas y variables se manejaran datos reales que se han ido recolectando, almacenando y combinando? Si para ser político hoy en día uno ya debe ser capaz de sobrevivir a su hemeroteca tuitera, imagina la lucha que tendrías que emprender contra el big data que tu vida haya generado.

A ver quién sería capaz de superar una lucha contra sí mismo y sus pulsiones.

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2019/01/el-dilema-de-la-identidad-digital-tu-no-eres-tu-sin-tu-extension-de-datos/

La innovación china: una antigua tradición

Por Frank Sieren

Cuando llegué a Pekín hace 25 años, la política de reforma y apertura de Deng Xiaoping estaba en plena vigencia. Si hubiera predicho en agosto de 1994 cómo se vería China en 2018, me habrían tomado por loco. Nunca podría haber imaginado en ese momento la velocidad impresionante con la que China ha alcanzado a Occidente durante la última década. Durante mucho tiempo, hubo un equilibrio de poder entre Occidente y China. Occidente tenía tecnología, pero China tenía un gran mercado y era la fábrica del mundo. El mundo nunca considero como amenaza las copias de productos occidentales de China.

Engañados por los estereotipos

Ahora, China se ha vuelto innovadora. Los empresarios chinos han revolucionado el mundo bancario y financiero con aplicaciones como WeChat Pay y Alipay. Los teléfonos inteligentes de Huawei son tan avanzados como los de Apple e incluso han superado a los iPhones en las ventas globales. A principios de este mes, China hizo historia cuando Chang’e 4 hizo un aterrizaje en el lado oscuro de la luna. Los autobuses eléctricos son comunes en China, mientras que en Alemania solo funcionan como parte de proyectos piloto. Cuando se trata de inteligencia artificial, China es tan avanzada como sus rivales.

https://www.forbes.com.mx/mientras-mexico-redisena-sus-billetes-china-ya-paga-todo-con-el-celular/embed/#?secret=UmGUDAtKmk

Algunos en Occidente se preguntan cómo es esto posible. Lo que no saben es que básicamente fueron víctimas de sus propios estereotipos. Pensaron que China solo era buena para copiar, lo que, en retrospectiva –hay que admitir-

resultó un poco ingenuo. ¿Cómo un grupo de jóvenes creativos de una población de 1.400 millones de personas no se hace notar a la larga? Tan pronto como el marco económico quedó definido, se dio inició a la innovación.

La innovación china no es nada nuevo

Esto sorprendió más a Occidente que a China, que tiene una perspectiva diferente sobre su propio país. Mientras que en Occidente era normal considerar a China como un país atrasado, en China se entendía que el país atravesaba simplemente una fase débil temporal.

Ahora, después de 150 años de problemas, el país está de vuelta a su nivel habitual. En 1820, China era responsable de un tercio de la economía global. Luego vino un siglo de humillaciones: desde las guerras del opio hasta la invasión japonesa. Esto, para suerte de ellos, ha terminado.

No hay duda de cómo Occidente pudo poner de rodillas a China: la arrogancia del imperio chino, que se consideró a sí mismo el centro del mundo durante demasiado tiempo y que pensó que podría dar la espalda al progreso tecnológico que se estaba afianzando en Europa, finalmente jugó en contra del país asiático.

La dinastía Qing, que pensó que podría prescindir de la Revolución Industrial, obligó a reformadores como Kang Youwei y Liang Qichao a abandonar China o enfrentar la pena de muerte. En la primera mitad del siglo XX, era imposible controlar a China. Pero desde hace 40 años, el país reabrió sus puertas al mundo.

Hay razones para criticar a los políticos de China hoy. No obstante, no se les puede acusar de haberse quedado atrás en cuanto a tecnología se trata. Después de aprender una dura lección, han hecho mucho para ser incluso más innovadores que el resto del mundo.

El ascenso de Alemania también comenzó a través de copias

En un principio, en China hubo apoyo para que se crearan copias, lo que luego llevó a algo nuevo. Un buen ejemplo de esto son las aplicaciones como WeChat o Meituan que, al desarrollarse en plataformas multifuncionales, han ido más allá y han sobrepasado a muchas aplicaciones en Occidente. Estas aplicaciones pueden, por ejemplo, al mismo tiempo, reservar vuelos o citas médicas, convirtiéndose en “controles remotos” para nuestras vidas, así como lo expresó Connie Chan de la firma estadounidense de capital de riesgo Andreessen Horowitz.

Desde hace mucho tiempo se ha olvidado que Alemania también una vez copió las locomotoras británicas y que la marca “Made in Germany” fue una vez un término peyorativo para las copias baratas de productos británicos. Así, Alemania surgió de la nada en términos industriales y tecnológicos, mientras que China, durante siglos, fue uno de los países más innovadores del mundo, responsable de inventos como el papel, la porcelana, la pólvora y la brújula. Por lo tanto, Occidente debería abandonar sus ideas de que China es un país que solo produce copias baratas, que por cierto fue también la idea que se tenía de Japón en los años ochenta.

Cada vez más, el progreso de China se basa en su creatividad doméstica y parece que estas ideas pronto tendrán un impacto en el desarrollo general de la humanidad. Lo que es particularmente sorprendente es que la capacidad innovadora está teniendo lugar en un Estado autoritario. La respuesta a la incógnita es simple: hay suficiente libertad para la innovación.

Cada día, China se está volviendo un poco menos dependiente de la tecnología occidental. En cambio, Occidente no se está volviendo menos dependiente del mercado chino. Como dijo recientemente el jefe ejecutivo de VW: “El futuro de Volkswagen se decidirá en el mercado chino”.

Este contenido se publicó originalmente en DW.COM 

Fuente:https://www.forbes.com.mx/la-innovacion-china-una-antigua-tradicion/?fbclid=IwAR2_ihqDhr3THxkJVtL-HBphLHrN-mRVO7lf18YRJluryc0EnTKL63eK92k

¿Poseer o compartir? La revolución de la movilidad urbana

A taxi driver walks through parked taxis at Barcelona-El Prat airport during a strike against what they say is unfair competition from ride-hailing and car-sharing services such as Uber and Cabify in Barcelona, Spain, July 26, 2018.

Imagen: REUTERS/Albert Gea

Por: Anna Merino

Si el ser humano elige compartir es que algo está saliendo bien. Todo empezó con la posibilidad de compartir a gran escala. Empezamos a compartir nuestra propia casa con viajeros del mundo o nuestra ruta en coche con otros usuarios. Poco después, se nos facilitó compartir nuestros conocimientos, habilidades y tiempo libre. Pero esto no ha acabado aquí: ahora también podemos compartir los vehículos que utilizamos para movernos por nuestra ciudad.

La irrupción de la tecnología en el sector del transporte urbano está revolucionando el concepto de movilidadque todos teníamos tan asumido. Aunque, para ser precisos, el cambio tecnológico que lo ha permitido ha sido doble: por un lado, se han producido importantes innovaciones en el sector de la automoción, como son la introducción y posterior estandarización del motor eléctrico en todo tipo de vehículos y, por otro, las ya cada vez más comunes plataformas tecnológicas basadas en algoritmos, que permiten optimizar recursos potenciando su uso en vez de su propiedad.

La movilidad compartida no solo es ecológica, sino que permite reducir el número de vehículos que sí contaminan”

Teniendo en cuenta la velocidad a la que están creciendo estas nuevas plataformas tecnológicas y el éxito que tienen entre los usuarios, no es de extrañar que estén proliferando en un ámbito tan ávido de mejora como es el del transporte urbano. Las ciudades crecen y los ciudadanos cada vez vivimos más alejados de nuestros centros de trabajo y ocio, pero nuestro tiempo sigue siendo oro. No cabe duda de que vamos a aprovechar cualquier alternativa que nos permita movernos más cómodamente, es decir, a un bajo coste y en el menor tiempo posible.

En este contexto, iniciativas como el carsharing y, más recientemente, el motosharing y el bikesharing (sin olvidar el fenómeno patinete) están llegando a nuestras ciudades como un soplo de aire fresco. Y nunca mejor dicho. Estos servicios son, en un alto porcentaje, eléctricos, por lo que la reducción en la contaminación propiciada por estas nuevas formas de movilidad debería ser motivo suficiente para apostar por ellas.

No obstante, esta no es la única ventaja que presentan: no solo son ecológicos, sino que permiten reducir el número de vehículos que sí contaminan. Si existiese una oferta diversificada de vehículos compartidos, una parte de la población que a día de hoy continúa usando su vehículo privado optaría por una de estas alternativas más ecológicas, económicas y rápidas. El pasado año, la Fundación Creafutur publicó un estudio donde se afirma que el 55% de la población del Área Metropolitana de Barcelona estaría dispuesta a utilizar los nuevos servicios para compartir coche, como el carpooling o el one-way carsharing. Esta reducción de vehículos favorecería también la ordenación de la movilidad y reduciría la congestión urbana.

Ahora bien, también existen externalidades negativas. Una oferta descontrolada de motos, bicicletas y patinetes compartidos que puedan estacionarse en las aceras pueden llegar a causar problemas a los viandantes, acarrear comportamientos incívicos por parte de los usuarios e incluso competir en espacios públicos de estacionamiento con los particulares. Aquí es donde entra la regulación. Una gran cantidad de ayuntamientos de todo el mundo están empezando a regular estas nuevas modalidades de shared mobility vía ordenanzas y Barcelona, Madrid y Valencia no se quedan atrás.

Los poderes públicos locales deben entender que los distintos sistemas de movilidad compartida pueden generar unas ventajas nunca vistas para la ciudad y sus habitantes. No deben verlos como una competencia a los transportes públicos, sino todo lo contrario, contemplarlos como realmente son: un complemento a éstos, ya que normalmente los vehículos compartidos son usados para los trayectos de última milla.

Imagen: Movilidad urbana: Data Management System/ movilidadconectada.com

 

Tampoco deberían verla como un servicio destinado a un uso principalmente turístico, ya que su público objetivo suelen ser los habitantes de la ciudad y su área metropolitana (por ejemplo, para darse de alta en Scoot, una de las operadoras instaladas en Barcelona, es necesaria una tarjeta de crédito de una entidad bancaria española). En este sentido, es fundamental que estos consistorios regulen siguiendo los principios de buena regulación emanados de la Unión Europea: se debe regular lo estrictamente necesario, de forma proporcionada, distorsionando lo mínimo la competencia entre competidores y no favoreciendo a unos en detrimento de los otros. Aunque estos principios parezcan muy lógicos, no siempre se cumplen, y empieza a preocupar que se vuelvan a cometer errores del pasado.

Los poderes públicos locales deben entender que la movilidad compartida puede generar ventajas nunca vistas para la ciudad”

En Barcelona, por ejemplo, se está cocinando ya una nueva ordenanza y, aunque se está haciendo a fuego lento, puede que no acabe siendo a gusto de ninguno de los comensales. Parece ser que la intención del consistorio es regular de forma bastante exhaustiva este tipo de servicios sharing. A priori, esto no debería suponer un problema, pero se intuyen ya ciertas limitaciones que pueden ser una barrera insalvable para el acceso y ejercicio de muchas de estas plataformas. En el caso del bikesharing, se prevé que la nueva ordenanza obligue a las bicis a estar aparcadas en las U invertidas, cuando gran parte de estas bicis compartidas disponen de sistemas de anclaje autónomo para estacionarse cómodamente en espacios reservados ad hoc en la acera y así evitar externalidades negativas. Esta obligación desincentiva la entrada de nuevos operadores y reduce espacio de estacionamiento para los particulares.

Por otro lado, para controlar la proliferación de la actividad de bikesharing, se plantea un sistema de licencias con numerus clausus. No hay mecanismo de intervención en el mercado más restrictivo y contrario a la Directiva de Servicios. ¿De verdad queremos regular la nueva movilidad compartida como tenemos regulado al taxi? Echándole un ojo a la situación actual del sector, es evidente que no es una buena solución.

Por si fuera poco, este Ayuntamiento propone la fijación de una tasa para la utilización privativa del dominio público para estos vehículos de movilidad compartida, fundamentada en el RDL 2/2004, de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales. Desde el punto de vista de la teoría económica, es cierto que este mecanismo puede ser el más idóneo para regular este nuevo mercado, ya que no distorsiona a priori la competencia y sus ingresos pueden destinarse a compensar las posibles externalidades negativas causadas por estas nuevas formas de movilidad. Sin embargo, las primeras propuestas de tasa que se han puesto encima de la mesa parecen ser desproporcionadas en cuantía con la intención de desincentivar la entrada y reducir de forma exagerada el número de operadores.

La economía basada en el uso en detrimento de la propiedad está en auge y las plataformas tienen un papel esencial para conectar oferta y demanda. Las políticas públicas deberían orientarse a regular la actividad de estas plataformas siguiendo los principios de better regulation, aprovechando las oportunidades para el conjunto de la sociedad que este nuevo modelo genera. Las bases están asentadas, los instrumentos necesarios listos y los usuarios satisfechos. Solo hace falta una buena regulación que la acompañe.

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2018/09/poseer-o-compartir-la-revolucion-de-la-movilidad-urbana/

Perspectivas poco auspiciosas: la economía mundial se desacelerará al 2,9 % en 2019 con el debilitamiento del comercio y de la inversión

Para mantener el crecimiento, las economías emergentes y en desarrollo deberían volver a establecer espacio macroeconómico e impulsar la productividad

Según las proyecciones, el crecimiento económico mundial se reducirá del 3 % (cifra revisada a la baja) en 2018 al 2,9 % en 2019, en medio de crecientes riesgos adversos del panorama económico, según declaraciones del Banco Mundial. El comercio internacional y la actividad manufacturera se han atenuado, las tensiones comerciales siguen siendo altas y los mercados financieros de algunos de los grandes mercados emergentes han experimentado considerables presiones.

Según el informe Global Economic Prospects (Perspectivas económicas mundiales) de enero de 2019, se anticipa que el crecimiento de las economías avanzadas caerá al 2 % este año. Se prevé que la disminución de la demanda externa, el aumento del costo del endeudamiento y la persistente incertidumbre en materia de políticas influirán en las perspectivas de las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Cabe esperar que en 2019 el crecimiento de este grupo de países se mantenga estable en un 4,2 % (una tasa más baja de lo que se había previsto).

“A comienzos de 2018, la economía mundial avanzaba a toda marcha, pero perdió velocidad durante el año y el viaje podría volverse aún más accidentado este año”, afirmó Kristalina Georgieva, directora general del Banco Mundial. “A medida que aumenten las dificultades económicas y financieras para los países emergentes y en desarrollo, los avances mundiales en la reducción de la pobreza extrema podrían verse amenazados. Para mantener el impulso, los países deben invertir en las personas, promover el crecimiento y construir sociedades resilientes”.

Descargue el informe sobre las perspectivas económicas mundiales de enero de 2019 (i).

La recuperación económica en los países exportadores de productos básicos se ha estancado, en tanto que la actividad de los países importadores de dichos productos se está desacelerando. En 2019, el crecimiento per cápita no será suficiente para acortar la brecha de ingresos con las economías avanzadas en aproximadamente el 35 % de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, porcentaje que aumentará al 60 % en el caso de los países afectados por la fragilidad, los conflictos y la violencia.

Varios acontecimientos podrían frenar aún más la actividad económica. El aumento de los costos del endeudamiento podría deprimir los flujos de capitales y provocar una ralentización del crecimiento en muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo. El incremento de la deuda pública y la deuda privada en el pasado podría acrecentar la vulnerabilidad a los cambios de las condiciones de financiamiento y de la actitud del mercado. La intensificación de las tensiones comerciales podría resultar en un menor crecimiento mundial y perturbar las cadenas de valor interconectadas a nivel mundial.

“Un crecimiento económico sólido es esencial para reducir la pobreza e impulsar la prosperidad compartida”, dijo Ceyla Pazarbasioglu, vicepresidenta de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones del Grupo Banco Mundial. “Frente a un panorama de la economía mundial menos auspicioso, y para poder enfrentar las actuales incertidumbres y revitalizar el crecimiento, será fundamental fortalecer la planificación para contingencias, facilitar el comercio y mejorar el acceso al financiamiento”.

En los capítulos analíticos del informe se abordan importantes temas de actualidad:

  • El sector informal representa alrededor del 70 % del empleo y el 30% del producto interno bruto (PIB) en las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Dado que este sector se asocia con una menor productividad y menores ingresos tributarios, así como con un mayor nivel de pobreza y desigualdad, estas cifras son sintomáticas de oportunidades perdidas. Reducir la carga impositiva y regulatoria, mejorar el acceso al financiamiento, ofrecer una mejor educación y mejores servicios públicos, y fortalecer los marcos de ingresos públicos podría contribuir a igualar las condiciones entre el sector formal y el informal.
  • La vulnerabilidad a la deuda en los países de ingreso bajo va en aumento. Si bien el endeudamiento ha permitido a muchos países atender importantes necesidades de desarrollo, la mediana de la relación deuda/PIB de los países de ingreso bajo se ha incrementado y la composición de la deuda se ha orientado hacia fuentes de financiamiento de mayor costo basadas en el mercado. Estas economías deberían enfocarse en movilizar recursos internos, fortalecer las prácticas de gestión de la deuda y de las inversiones, y establecer marcos macro-fiscales más resilientes.
  • No hay garantía de que puedan mantenerse las tasas de inflación históricamente bajas y estables en las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Las presiones cíclicas que han mantenido baja la inflación en la última década se están disipando paulatinamente. Los factores a largo plazo que han contribuido a reducir la inflación en los últimos 50 años —el comercio mundial y la integración financiera, y la adopción generalizada de sólidos marcos de política monetaria— pueden perder impulso o revertirse. Mantener baja la inflación mundial puede resultar tan difícil como haber logrado bajarla.
  • Las políticas orientadas a atenuar los efectos de las fluctuaciones de los precios mundiales de los alimentos pueden tener consecuencias no deseadas si muchos gobiernos las implementan de manera descoordinada. Las intervenciones gubernamentales pueden brindar un alivio pasajero, pero la adopción generalizada de medidas probablemente exacerbe las escaladas de precios de los alimentos, afectando con más fuerza a los pobres. Por ejemplo, las políticas comerciales aplicadas durante el alza del precio de los alimentos de 2010-11 puede haber representado más de la cuarta parte del incremento del precio mundial del trigo y el maíz. Dicha alza llevó a la pobreza a 8,3 millones de personas (casi el 1 % de la población pobre de todo el mundo).

“Los responsables de formular las políticas tendrán dos prioridades importantes para superar los problemas asociados a la informalidad en las economías en desarrollo: diseñar políticas tributarias y sociales para igualar las condiciones entre el sector formal y el informal, y fortalecer la movilización de ingresos internos y la gestión de la deuda”, dijo el director del Grupo de Análisis de las Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial, Ayhan Kose. “Ante un panorama económico más sombrío, estos esfuerzos se vuelven más importantes aun”.

Perspectivas regionales:

Asia oriental y el Pacífico: Asia oriental y el Pacífico sigue siendo una de las regiones en desarrollo de más rápido crecimiento del mundo. Se prevé que en esta región el crecimiento se modere hasta alcanzar el 6 % en 2019, sobre la base de una estabilización generalizada de los precios de los productos básicos, una moderación de la demanda y el comercio mundiales y un endurecimiento paulatino de las condiciones de financiamiento a nivel mundial. Según las previsiones, en China el crecimiento se desacelerará al 6,2 % este año, mientras continúa el reequilibrio interno y externo. Se anticipa que el crecimiento en el resto de la región llegará al 5,2 % en 2019, a medida que la resiliencia de la demanda compense el impacto negativo de la disminución de las exportaciones. En Indonesia, se espera que el crecimiento se mantenga estable en el 5,2 %. Se prevé que la expansión de la economía tailandesa se desacelerará al 3,8 % en 2019.

Europa y Asia central: Se prevé que los persistentes efectos de la tensión financiera en Turquía incidan en el crecimiento regional este año y lo reduzcan al 2,3 %. En ese país se prevé un debilitamiento de la actividad económica y una desaceleración del crecimiento al 1,6 % debido a la elevada inflación, las altas tasas de interés y la falta de confianza, lo que moderará el consumo y la inversión. Sin incluir a Turquía, se proyecta una desaceleración del crecimiento en la parte occidental de la región. En Polonia, se prevé una desaceleración del crecimiento al 4 % con la ralentización del crecimiento en la zona del euro. Se anticipa un crecimiento más lento en la parte oriental de la región, a medida que se desacelere el crecimiento de las grandes economías, con inclusión de la Federación de Rusia, Kazajstán y Ucrania.

América Latina y el Caribe: Según las proyecciones, esta región crecerá a un ritmo del 1,7 % este año, respaldado principalmente por un repunte del consumo privado. Se prevé que Brasil se expanda un 2,2 %, suponiendo que se introduzcan rápidamente las reformas fiscales, y que la recuperación del consumo y la inversión supere los recortes del gasto público. En México, se prevé que la incertidumbre en materia de políticas y la perspectiva de una inversión aún escasa mantengan el crecimiento en una tasa moderada del 2 %, a pesar de la menor incertidumbre relativa al comercio tras el anuncio del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Se pronostica que Argentina se contraerá un 1,7 % a medida que la profunda consolidación de la situación fiscal produzca una pérdida de empleos y una reducción del consumo y la inversión.

Oriente Medio y Norte de África: En esta región se proyecta un aumento del crecimiento al 1,9 % en 2019. Pese a la desaceleración del crecimiento del comercio mundial y al endurecimiento de las condiciones del financiamiento externo, se anticipa que los factores internos —en particular, las reformas de las políticas—impulsarán el crecimiento en la región. Este año se prevé un leve repunte del crecimiento de los países exportadores de petróleo, a medida que los países del Consejo de Cooperación del Golfo en conjunto aceleren su crecimiento, de un 2 % en 2018 al 2,6 % este año. Se prevé una contracción de 3,6 % del crecimiento de Irán en 2019 como consecuencia de las sanciones impuestas a ese país. Se pronostica que en Argelia el crecimiento baje al 2,3 % a medida que vaya disminuyendo el incremento del gasto público del año pasado. Se prevé que en Egipto el crecimiento se acelere hasta alcanzar el 5,6 % en el presente ejercicio, como resultado del apoyo a la inversión a través de reformas dirigidas a fortalecer el clima de negocios y a medida que repunte el consumo privado.

Asia meridional: Se espera que el crecimiento de esta región se acelere al 7,1 % en 2019, sustentado por el aumento de la inversión y un fuerte consumo. Se prevé que en India el crecimiento aumente al 7,3 % en el ejercicio de 2018/19 debido a la persistencia de un fuerte consumo y del crecimiento de la inversión. Se espera que el crecimiento de Bangladesh se desacelere al 7 % en ese mismo ejercicio, con una actividad económica respaldada por un fuerte consumo privado y gasto en infraestructura. Según las proyecciones, el crecimiento en Pakistán se desacelerará al 3,7 % en el ejercicio de 2018/19, y que las condiciones de financiamiento se endurecerán para ayudar a contrarrestar la creciente inflación y las vulnerabilidades externas. Se anticipa que el crecimiento en Sri Lanka se acelerará ligeramente hasta alcanzar el 4 % en 2019, respaldado por una fuerte demanda interna y el impulso de las inversiones relacionadas con proyectos de infraestructura. En Nepal se prevé una moderación del ímpetu generado con posterioridad al terremoto, y el crecimiento debería bajar al 5,9 % en el ejercicio de 2018/19.

África al sur del Sahara: En esta región, se espera que el crecimiento aumente al 3,4 % en 2019, como resultado de la menor incertidumbre en materia de políticas y de una mejora de la inversión en las grandes economías, además de un sólido crecimiento continuado en los países que no son ricos en recursos. En Nigeria se prevé un aumento del crecimiento al 2,2 % en 2019; se supone que la producción de petróleo se recuperará y que una lenta mejora de la demanda privada restringirá el crecimiento del sector industrial no petrolero. Se prevé que Angola crezca un 2,9 % en 2019 como resultado de la recuperación del sector del petróleo a medida que entren en operación nuevos yacimientos petrolíferos y las reformas impulsen el entorno de negocios. Según las proyecciones, el crecimiento de Sudáfrica se acelerará moderadamente a un ritmo de 1,3 %, en medio de restricciones de la demanda interna y un limitado gasto público.

Cómo está cambiando la idea de la jubilación a nivel mundial

Por: Renée McGowan

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Los trabajadores solían jubilarse a la edad de 65 años y luego seguían viviendo de las pensiones, de sus ahorros y del apoyo de la familia. Pero ahora que las personas son más saludables y viven más, jubilarse a mediados de los 60 años ya no resulta tan atractivo. Muchas personas deciden trabajar hasta avanzados los sesenta y los setenta años, no solo porque quieren, sino más probablemente por una necesidad económica.

El reciente estudio de Mercer, Salud, Riqueza y Trabajo Inteligente: Las Nuevos Imperativos para la Seguridad Financiera, analizó las fuerzas que afectan la seguridad económica y las opiniones sobre la jubilación. El estudio, que abarcó 12 países, encuestó a 7000 adultos de seis grupos etarios y a 600 altos ejecutivos empresariales y funcionarios de gobierno. Más de dos tercios (68%) de los encuestados en el estudio, expresaron que esperan seguir trabajando más allá de la edad tradicional de jubilación.

Hoy en día, la manera de trabajar y de “jubilarse” ha cambiado radicalmente. Los empleadores y los trabajadores necesitan adaptarse. Esto es especialmente cierto en mercados en crecimiento como los de Asia y América Latina, que se están expandiendo rápidamente y en los cuales la creciente clase media es optimista con respecto al futuro. Sin embargo, necesitan las herramientas para garantizar que puedan mantener este estándar de vida de mayor calidad, recién descubierta, de los últimos años.

Urbanización

Mientras esta población que envejece hace frente a las economías urbanizadas, también se generará un impacto en varias generaciones de trabajadores y en las estructuras familiares. Por ejemplo, en China, donde las generaciones más jóvenes tradicionalmente mantienen a las generaciones mayores, y donde se calcula que el 60% de la población de este país vivirá en ciudades para el 2030, la urbanización dará forma a los tejidos físicos y culturales de este pujante país. Las familias chinas se enfrentan ahora a precios de vivienda, transporte y alimentos muy elevados, sin mencionar una movilidad laboral cada vez más limitada.

América Latina es también una de las regiones del mundo más urbanizadas (en comparación, la Unión Europea tiene una tasa de urbanización del 74 %; la región de Asia Oriental y el Pacífico de un 50 %). Para el año 2050, el Programa de Naciones Unidas para Asentamientos Humanos (UN-Habitat) pronostica que el 90 % de la población de América Latina vivirá en ciudades. América Latina, al igual que China, ha tenido una cultura que tradicionalmente se ha basado mucho en la familia, por lo tanto, la urbanización podría tensionar también las estructuras familiares y la movilidad laboral1.

La hora de jubilar la jubilación

Hoy en día, en promedio a nivel mundial, las personas esperan pasar 15-20 años jubiladas. Sin una buena planificación, es posible que muchos vivan más de lo que le permitan sus ahorros o que tengan que reducir la calidad de vida esperada. Estas realidades se agudizarán más en muchas de las economías en crecimiento, donde los beneficios de la jubilación financiados por el empleador suelen ser insuficientes y los sistemas de pensiones del gobierno ven amenazada su sostenibilidad. La proporción de trabajadores activos con respecto a la cantidad de jubilados se reducirá drásticamente en los próximos 20 años, que disminuirá, a nivel mundial, de 1:8, en la actualidad, a 1:4 en 20502.

Países como Chile, China y Brasil reducirán la proporción a la mitad hasta 1:2. Esto ejerce una presión extraordinaria en los sistemas sociales. La presión aumenta con el alto índice de trabajadores informales en la mayoría de los países en crecimiento. Los trabajadores informales pueden llegar a constituir hasta el 50 % de la mano de obra en algunos países. Es difícil que estos trabajadores contribuyan a la seguridad social y a los sistemas de pensiones, o que obtengan beneficios de ellos. Además de las implicaciones individuales, esto también puede tener profundas consecuencias macroeconómicas3.

La proporción del gasto en pensiones con relación al PIB también está aumentando en los mercados en crecimiento. Si a esto sumamos la población que envejece, la sostenibilidad de los sistemas de pensiones del gobierno es aún menor. Por ejemplo, Italia, Grecia y Ucrania tienen uno de los más altos porcentajes de gastos en pensiones, aproximadamente el 16 % del PIB, que eran alrededor del 10 % en el año 2000, lo que señala la rapidez con la creció el gasto en pensiones. Muchos otros países de Europa tienen porcentajes considerablemente altos (> 11 % del PIB), entre los que se encuentran Portugal, Francia, Austria, Eslovenia, España y Finlandia. En este contexto, el gasto en pensiones públicas de Estados Unidos es actualmente del 7 % del PIB, mientras que en Japón y Hungría es del 10 % del PIB4.

Con sociedades que envejecen rápidamente, las organizaciones deberán ser mucho más flexibles en cuanto a la oferta de programas que satisfagan las necesidades de una amplia variedad de empleados, desde los millenials, que suelen cambiar de trabajo muy a menudo, y los trabajadores informales, que buscan estabilidad financiera, hasta los trabajadores de mayor edad que buscan mantenerse sanos para trabajar más tiempo y garantizar que podrán contar con ingresos en sus últimos años. En 2010, las regiones en crecimiento de Asia Oriental y el Pacífico representaban el 36 % de la población mundial de más de 65 años. Entre 2015 y 2034, se espera un crecimiento de la población de mayor edad de aproximadamente el 22 % cada cinco años, solo en Asia Oriental5.

A medida que exploramos el envejecimiento y la urbanización en los mercados en crecimiento, nos damos cuenta de que los empleadores deben estar preparados para una fuerza laboral conformada por individuos de varias generaciones. Una gran parte de la mano de obra está envejeciendo, y no se jubila.

Además, mientras más trabajadores de edad avanzada decidan vivir en zonas urbanas, menores serán la movilidad laboral y las opciones de la industria, sin mencionar un mayor costo de la vida que seguramente se elevará cuando las clases medias y altas demanden inmuebles en las zonas urbanas. Esto genera una presión en la capacidad de las personas para vivir bien durante más tiempo.

Las diferentes expectativas en torno al trabajo y la jubilación por parte de los empleadores y los empleados podría resultar útil para ambos grupos. Los trabajadores de más edad cuentan con una importante experiencia que podría ser sumamente valiosa, y los empleadores que sepan mantener a estos empleados para que contribuyan durante más tiempo pueden obtener una ventaja competitiva.

Las oportunidades para que las personas trabajen una década o dos más (o tres) en diferentes funciones o con horarios adaptados significaría que estos individuos tendrían muchos más años para aportar a sus ahorros e inversiones. Lo ideal sería que se pudiera mantener un plan de ahorro constante durante un plazo más largo, independientemente de cómo la gente estructure su vida laboral. También podría brindar mejores resultados de jubilación para quienes se tomen un tiempo de descanso del trabajo, estructuren su trabajo de manera más flexible o trabajen en la economía informal.

En el plano político, es tiempo de considerar un aumento de la edad de jubilación o incluso su eliminación. Asimismo, muchos países deben considerar incentivos para que las personas trabajen más allá de la edad habitual de jubilación. Mientras que algunas economías en crecimiento, por ejemplo Singapur, lo han hecho con éxito, la cantidad de sistemas de pensiones sociales que incentivan a la gente a trabajar más tiempo aún es pequeño.

Qué pueden hacer las personas

En todo el mundo, los encuestados consideraron que la planificación de la jubilación era su propia responsabilidad y, en su mayoría, eran optimistas con respecto a su capacidad de ahorro. China, por ejemplo, ocupó el puesto más alto en cuanto a su optimismo para el futuro. El setenta por ciento espera mantener su calidad de vida después de jubilarse definitivamente. Esto quizás se deba al rápido crecimiento de la clase media y a la cultura de ahorro tradicional. Si bien estos ahorros podrían no estar necesariamente destinados a la jubilación, ahorrar para el futuro forma parte de la vida diaria de muchas personas de este país.

Por otra parte, Japón, que es la segunda sociedad del mundo con población de mayor edad,6 tiene una seguridad financiera muy baja, el 72 % de los encuestados afirma no sentirse económicamente seguros. Solo el 21% espera mantener la calidad de vida deseada después de su jubilación definitiva y solo el 8% está seguro de haber ahorrado lo suficiente como para garantizar sus ingresos durante la jubilación. No resulta sorprendente que el 78 % de los encuestados esté algo estresado por su situación financiera, y los principales factores que contribuyen a este estrés son la salud personal, la falta de confianza en una pensión del estado y la imposibilidad de poder ahorrar lo suficiente para la jubilación.

Al enfrentar a todas las sociedades del mundo que envejecen, no solo en Japón, estas estadísticas alarmantes sirven de advertencia para el impacto que puede tener la falta de ahorro a largo plazo si no se toman medidas. Si bien aceptamos que prepararnos mejor para la jubilación es nuestra propia responsabilidad, no estamos tomando las medidas necesarias para mejorar nuestra seguridad financiera.

El ochenta y cinco por ciento de los encuestados estaba dispuesto a cambiar su estilo de vida actual, dándose cuenta de que las concesiones, como ahorrar más o hacer recortes, eran necesarias para poder vivir más tiempo. El 40 % estaba dispuesto a ahorrar un mayor porcentaje de ingreso, seguido de un 32 % que estaba dispuesto a gastar menos y hacer recortes. Un 27% estaba dispuesto a hacer trabajos a tiempo parcial. Los encuestados buscaban mayor orientación con respecto a las concesiones que deberían hacer.

Qué pueden hacer los empleadores

Como las necesidades económicas en las últimas etapas de la vida varían, la flexibilidad es fundamental. Las personas desean elegir cuánto tiempo trabajar. Una importante función que desempeñan los empleadores es el de replantear los beneficios de la jubilación, especialmente desde que los trabajadores desean seguir trabajando más allá de la edad habitual de jubilación. Esto significa que, en muchos casos, los empleadores se benefician de la experiencia y de las habilidades de los trabajadores de mayor edad, sobre todo frente a una reserva de talentos que se reduce.

Los empleadores tienen mucho que ganar si ayudan a sus empleados a mejorar su capacidad económica. Las investigaciones han demostrado que los empleados que no tienen una situación económica saludable suelen tener altos niveles de estrés y distracción, lo que genera una menor productividad, una peor atención al cliente y el deterioro de la salud. De hecho, el estudio de Mercer reveló que el 40 % de los encuestados a nivel mundial informó que la seguridad financiera le causaba estrés.

El estudio también reveló que el 79 % de los adultos confía en el buen asesoramiento de los empleadores sobre planificación económica. El ochenta y seis por ciento de los empleados afirmó que si su empleador mejoraba los beneficios o agregaba el acceso a un plan de inversión, le generaría una mayor satisfacción con respecto al trabajo y un mayor compromiso con la organización. En resumen, los trabajadores esperan que sus empleadores les brinden asistencia para ayudarse a sí mismos.

Estar preocupado por el dinero en el lugar de trabajo obstaculiza de manera significativa la productividad. Esto se podría eliminar si los empleadores ayudaran a sus empleados a encontrar las herramientas financieras y la información adecuadas para tomar decisiones económicas más inteligentes, lo que incluye opciones de ahorro a largo plazo. Más allá de los beneficios en la práctica, el compromiso de los empleadores de ayudar a sus empleados a lograr la seguridad financiera es simplemente algo que les corresponde.

Estas herramientas serían especialmente efectivas para los millennials. Son la generación con menos seguridad económica en el mercado laboral actual. El noventa y tres por ciento está dispuesto a utilizar herramientas en línea para administrar y hacer un seguimiento de sus finanzas, datos personales y de salud, siempre que las herramientas sean fáciles de usar y sus datos estén seguros. El ochenta y dos por ciento de los millennials encuestados comentó que ahorraría más si entendiera el impacto de esos ahorros en años posteriores.

Sin embargo, algunos recursos no tienen el mismo nivel de interés: El 52 % de los adultos no se siente cómodo con los gestores automatizados que brindan asesoramiento, y algo similar les sucede con los asesores financieros. Esto significa que las personas desean que las traten de manera individual a la hora de recibir orientación y asesoramiento.

Los empleadores necesitan transformar los ahorros en una experiencia atractiva y hacerla posible a través de un lenguaje y de herramientas simplificados, y la capacidad de hacer un seguimiento de los ahorros y del progreso en tiempo real. Esto podría generar la misma explosión en la industria del ahorro que la que hemos visto en las últimas décadas en la industria del fitness, ayudada por la revolución del fitness de las décadas de 1970 y 1980, y las herramientas digitales actuales para hacer el seguimiento del rendimiento, incentivarlo y mejorarlo.

Actuar ahora para vivir bien más adelante

Actuar ahora corresponde a las empresas y al gobierno, y no es únicamente responsabilidad del individuo. La necesidad de adaptar productos y programas de ahorro a las nuevas realidades demográficas y económicas es urgente. La trayectoria actual podría poner en riesgo de pobreza a una gran cantidad de personas, sin mencionar la disminución de la productividad en el trabajo. El pensamiento creativo y estratégico transformaría la realidad futura para muchos.

La dinámica de los ahorros para la jubilación debe cambiar para reflejar nuestras experiencias de trabajo y nuestros sistemas sociales modernos y diversos. La seguridad financiera no debería ser solo para aquellos con acceso a programas del empleador, de un género sobre otro, o de las generaciones mayores en detrimento de quienes los siguen. Las empresas públicas y privadas deben aunar esfuerzos para garantizar que la seguridad financiera esté al alcance de todos, ahora.

Fuente:https://voice-on-growth.mercer.com/content/mercervog/es/articles/retire/retirement-is-changing-on-a-global-scale.html?ms=y&mkt_tok=eyJpIjoiTldFMVl6RTNaREZqTWpoaSIsInQiOiJLZHo1NHlKenNUYmxJVit5WG9FOWxNd0lqQVdXNVc4UzVZY0VPNitmZmUrK1lUNHRcL005RGVrUTBveVwvcytGYnhNN0htYWxcLzB1N1JCYUk2Y0U5UFlCQWNnY0ZxN2ZpNnNZYVBkTHdXRmVcL2d3K0REeFwvSHNseGprcmNSY25IZUJvN1wvNzIzTGMrdjBycFZXaUFTXC9MMjB3PT0ifQ%3D%3D

Disrupción tecnológica y la accesibilidad inmediata

Ante este rápido crecimiento de los disruptores tecnológicos, gobiernos han optado por imponer regulaciones, limitar el servicio y, en consecuencia, restringir los beneficios que estas empresas ofrecen a los consumidores.

Por: Oscar Ruiz Priego

La llegada de teléfonos inteligentes, pagos móviles, GPS y un ecosistema de aplicaciones móviles muy dinámico ha permitido el surgimiento y el crecimiento de disruptores digitales como Uber, Airbnb, Didi, Mobike, Bird, Lime, y otros negocios de microalquileres.

La esencia de esta nueva ola de plataformas, que contienen tanto iniciativas de economía colaborativa como negocios de renta y micro renta, es sin duda la accesibilidad inmediata. Esto ha traído enormes beneficios a muchos sectores de la población, al ofrecer niveles de conveniencia y accesibilidad nunca antes vistos. Estos nuevos disruptores digitales lo “hacen todo fácil y en el momento”, se adaptan, eliminan la necesidad de esperar o de ir a una tienda y permiten comprar o usar un servicio periodos de tiempo más cortos y en cantidades más pequeñas y convenientes.

En el negocio del hospedaje, Airbnb permite encontrar lugares donde es casi imposible hallar hoteles y donde resulta perfecto quedarse. Uber, Cabify o Didi permiten disfrutar de las ventajas que ofrecen los coches sin el costo económico de adquirir uno o el costo en tiempo y trámites de rentarlo. Mobike y Vbike nos ofrecen todas las ventajas de una bicicleta sin los inconvenientes asociados a tener una propia, como lo son su almacenamiento y el miedo a que nos la roben cada vez que la dejamos en vía pública.

A pesar de que los disruptores digitales son relativamente pequeños en comparación con las empresas de renta tradicional, se espera que estas empresas crezcan considerablemente más rápido en la próxima década (Gráfica 1). En 2013, los cinco principales sectores de las empresas de economía colaborativa (préstamos y financiamiento colectivo persona a persona (P2P), reclutamiento de personal en línea, hospedaje P2P, coche compartido y transmisión de música y video) integraron un mercado de alrededor de 15 mil millones de dólares en Estados Unidos y se prevé que este valor aumente 22 veces hasta alcanzar 335 mil millones de dólares en 2025.

Gráfica 1

 

Ante este rápido crecimiento, gobiernos locales y nacionales han optado por imponer regulaciones, limitar el servicio y, en consecuencia, restringir los beneficios que estas empresas ofrecen a los consumidores.

¿Por qué pasa esto?

Cualquier actividad humana tiene costos asociados, los cuales, la mayoría de las veces, son cubiertos directamente por los usuarios del servicio, pero también hay costos que el consumidor principal no percibe y eventualmente son absorbidos por la sociedad. Por ejemplo, en la Ciudad de México, las personas que caminan por Paseo de la Reforma tienen que lidiar con scooters (patines del diablo) y bicis mal estacionadas; los habitantes de las grandes ciudades estamos expuestos diariamente a los efectos de la contaminación generada por el uso excesivo de automóviles, y los ciudadanos del mundo vivimos preocupados por las noticias del cambio climático, que son consecuencia de las emisiones generadas por casi cualquier actividad industrial. A todos estos costos no percibidos se les llama, en el argot economista, externalidades.

Cuando surgen externalidades o algo sale mal de manera recurrente en las transacciones que se llevan a cabo en un mercado, el Estado se ve forzado a intervenir, asegurándose de que estos costos y fallas sean atendidas y controladas. Un ejemplo de esto es la existencia de registros para taxis y placas especiales que buscan eliminar el anonimato de los conductores para evitar actos delictivos.

El gran impulso de los disruptores digitales actuales es la tecnología que permite elevar los alcances de su modelo de negocios y además hace posible atender de manera automatizada muchas de las externalidades y fallas de mercado que en el pasado eran atendidas por el Estado. En el caso de Uber ya no existe el anonimato en los conductores, tenerlos identificados es parte del modelo de negocio de la plataforma, por lo que automáticamente está atendida la falla de mercado que dio origen a los registros gubernamentales de conductores de taxis.

En estas nuevas empresas impulsadas por la tecnología, el mantener un registro exacto de cada participante de mercado genera enormes incentivos para que todos se comporten adecuadamente, lo cual disminuye muchos de los riesgos habituales que la regulación y la intervención del Estado busca abordar.

Dados los posibles beneficios económicos y sociales que ofrecen las empresas, las entidades reguladoras deben colaborar con la industria para encontrar maneras creativas en las que la tecnología puede ayudar a resolver problemas que las regulaciones actuales atacan. Esto reducirá los costos de ejecución para la autoridad y puede ayudar a redirigir los esfuerzos del Estado sobre nuevos desafíos e inquietudes.

Los disruptores tecnológicos tienen que estar sujetos a regulaciones, sin embargo, este proceso debe evitar a toda costa ser reactivo y prohibitivo. El primer paso debe ser desregular y buscar mecanismos que permitan generar evidencia para detectar comportamientos y fallas imposibles de prever. Mecanismos como las cajas de arena regulatorias (regulatory sandbox) son opciones viables para crear regulaciones que apliquen a modelos de negocio innovadores. Por otra parte, es igual de importante que las empresas otorguen información valiosa a reguladores para generar reglas basadas en evidencia.

Fuente:https://www.animalpolitico.com/blogueros-neoliberal-nel-liberal/2018/12/28/disrupcion-tecnologica-y-la-accesibilidad-inmediata/