Los bancos diez años después de la crisis financiera mundial: lecciones de América Latina y el Caribe

Por: Andrew Powell

Diez años después de la caída de Lehman Brothers, América Latina y el Caribe tiene lecciones que ofrecer sobre cómo sobrevivir a una crisis financiera global.

El 15 de septiembre de 2008, Lehman Brothers se declaró en quiebra, anunciando la crisis financiera más grave desde la Gran Depresión. Un par de años más tarde, me encontraba en una conferencia y un alto funcionario (europeo) presentó una ponencia titulada La crisis financiera global, lecciones para América Latina. Me pregunté si no había una errata. ¿Acaso no debía ser lecciones de América Latina?, pregunté. Esto pareció generar cierta confusión. Lo que ocurrió es que América Latina—por oposición a Estados Unidos y Europa—sobrevivió a la crisis financiera global y salió relativamente indemne. Desde luego, provocó una recesión en casi todos los países de la región, en gran parte debido al “macrocontagio” del norte, pero ninguna de las economías más grandes al sur del Río Grande sufrió una crisis financiera.[1]

¿Cómo consiguió capear la tormenta América Latina? En primer lugar, ya había aprendido algunas lecciones difíciles a partir de sus propias crisis financieras. Las crisis de la deuda de comienzos de los años ochenta y la posterior “década perdida” fueron provocadas en parte por el rescate de anteriores crisis financieras. Chile sufrió una de las peores crisis financieras de la historia en términos de los costos fiscales divididos por el PIB. En Argentina, los rescates tanto de los dueños de depósitos como de los bancos aumentaron la deuda, que posteriormente alimentó la hiperinflación. Algunas de las crisis de los años ochenta se profundizaron gracias a los vínculos entre los bancos y los “préstamos vinculados” (prestamos entre bancos y empresas vinculadas a los mismos) a escala masiva.

En los años noventa, la ola de liberalización financiera generó otras presiones. Una fuerte acumulación de deuda en dólares a corto plazo contribuyó a provocar la crisis de 1994/95 en México, con una devaluación del peso y con efectos posteriores, particularmente en Argentina. México sufrió una crisis financiera que llevó a un importante paquete de rescate de los bancos entre cuyas medidas estaba la adquisición de aproximadamente el 30% del total de la cartera de préstamos de 12 bancos que, según se dijo, no fueron “intervenidos”. Este mecanismo generó deudas considerables para una entidad pública conocida como FOBAPROA, pero sirvió para limpiar los balances de los bancos.[2]En Argentina, la quiebra en diciembre de 1994 de un pequeño banco mayorista, junto con la ausencia de seguros de depósitos provocó inquietudes en relación con la liquidez y la solvencia de otros bancos (más pequeños) que, ante una incertidumbre creciente y una elección presidencial en el horizonte, eventualmente provocaron una corrida sistémica. El sistema financiero perdió el 18% del total de los depósitos en sólo tres meses. Argentina introdujo un sistema innovador para cerrar bancos minimizando los costos fiscales que fue utilizado ampliamente en los meses posteriores.

Avances regulatorios en la región

Desde mediados hasta finales de los años noventa, se vivió una ola de avances regulatorios. La supervisión mejoró y hubo serios intentos en numerosos países para introducir los Principios Básicos de Basilea y el Acuerdo de Basilea I, que estableció requisitos más estrictos para el capital bancario en muchas jurisdicciones.

Aun así, algunos países sufrieron crisis financieras generadas por inquietudes de carácter macro. La fuerte devaluación de Ecuador provocó una gran crisis financiera y luego la dolarización. El bajo crecimiento, la deuda más alta y la aparente incapacidad de ajustarse a la situación vigente con incertidumbres políticas crecientes provocó una serie de corridas de depósitos en Argentina a lo largo de 2001. El default y una fuerte devaluación, junto con la conversión forzada de los activos y pasivos de los bancos a diferentes tipos de cambio eliminó la mayor parte del capital bancario.[3]

La mayoría de países siguió mejorando en términos de estructuras regulatorias, capacidad de supervisión y vigilancia. La entrada a gran escala de bancos extranjeros, sobre todo en Chile y México, cambió el panorama, y ayudó a generar estabilidad en algunas dimensiones, pero también creó nuevos desafíos, entre ellos la cooperación en la supervisión transfronteriza.

Reglas diferentes para los bancos de América Latina

Y luego llegó la crisis financiera global. Una de las diferencias fascinantes que encontré entre la cultura regulatoria de mi país natal—Reino Unido—y la de América Latina es que los bancos anglosajones (al menos en Estados Unidos y el Reino Unido) pueden básicamente hacer lo que quieran a menos que esas actividades estén prohibidas. En varios países de América Latina, siguiendo la tradición del código napoleónico, los bancos sólo pueden hacer lo que ha sido autorizado específicamente. Los bancos en Estados Unidos y el Reino Unido comercializaban a gran escala en complejos derivados y productos estructurados. Algunos analistas vieron esto como una diversificación eficiente del riesgo, pero ex post gran parte de la innovación financiera al parecer tenía más que ver con las regulaciones de arbitraje. Se ha sostenido que América Latina escapó de lo peor de la crisis puesto que tenía mercados de capitales menos desarrollados. Sin embargo, esto entiende la causalidad en un sentido equivocado. Los bancos han sido actores cruciales en la creación de nuevos instrumentos del mercado de capitales. Uno de los motivos es que esto les permite gestionar su capital más eficientemente—o proporcionar oportunidades de arbitraje—dependiendo del lado de la valla en la que uno se quiera situar. En numerosos países de América Latina, los bancos no estaban autorizados para comerciar libremente en derivados complejos, de modo que los incentivos para desarrollar esos mercados disminuyeron. Si miramos el futuro y vemos cómo evaluar los beneficios y los costos potenciales de la innovación financiera, puede que el mundo todavía quiera prestar atención a esta lección concreta.[4]

Los desafíos en el futuro

Los bancos comerciales en América Latina tienden a ser más parecidos a servicios públicos (los utilities) que sus contrapartes anglosajonas, centrados más en los préstamos a sus clientes (reales). Sin embargo, también han sido procíclicos en los últimos tiempos. Por un lado, eso implica que se pueden contener riesgos financieros. Por otro lado, y a medida que los sistemas financieros han crecido, pueden profundizar la parte negativa del ciclo. La experiencia del auge del crédito seguido de la recesión en Brasil es un caso pertinente.[5]La salud de los sistemas financieros es un reflejo de la macroeconomía y la región se enfrenta a tiempos difíciles en el futuro. Si bien los bancos están generalmente bien capitalizados y líquidos, las tasas de crecimiento son más bajas de lo que se podría esperar, varios países requieren ajustes fiscales y las tasas de interés globales y el dólar están experimentando subidas en ambos casos.[6]  Los próximos años pueden ser una prueba desafiante para las mejoras que la región ha desarrollado en la estructura regulatoria y de supervisión.

[1]Se produjo una crisis financiera importante en Trinidad y Tobago que afectó a varios países en el Caribe, debido al colapso de CLICO, pero no está claro cuán relacionado estaba eso con la crisis financiera global.

[2]Ver Policy Responses to the Banking Crisis in Mexico ,de Pablo Graf.

[3]Ver Argentina’s Avoidable Crisis (2002) para un informe sobre la situación anterior a la crisis argentina. A medida que el tipo de cambio se depreció de un peso por dólar a más de cuatro pesos por dólar, los depósitos en dólares fueron convertidos a pesos a un tipo de cambio de 1,4 por dólar mientras que los préstamos en dólares se convirtieron a pesos a un tipo de cambio de 1 a 1.

[4]Ver Prudent Banks and Creative Mimics,  Powell, Miller y Maier (2011) para un modelo de innovación financiera y un debate de estas contrapartidas.

[5]Ver Boring Banks, Safe Economies para un análisis de cómo los bancos mantuvieron ratios de capital estables a pesar de la volatilidad macroeconómica, en el blog del BID Ideas que cuentan.

[6]Ver La hora del crecimiento, Cavallo y Powell (2018, coord.) para una evaluación reciente del panorama macroeconómico de América Latina y el Caribe.

Fuente:https://blogs.iadb.org/Ideasquecuentan/2018/09/19/los-bancos-diez-anos-despues-de-la-crisis-financiera-mundial-lecciones-de-america-latina-y-el-caribe/?utm_source=email

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Exportando corrupción 2018 vía Transparencia Internacional y Transparencia Mexicana

México se encuentra dentro del grupo de países con niveles mínimos o nulos de cumplimiento de la Convención de la OCDE contra el cohecho internacional, de acuerdo al estudio Exportar Corrupción: reporte de avance 2018, elaborado por Transparencia Internacional y Transparencia Mexicana. Nuestro país ratificó esta convención en 1999 y hasta la fecha no ha sancionado ningún caso de corrupción utilizando este instrumento jurídico.

transparencia

La Convención contra el cohecho en transacciones comerciales internacionales, más conocida como Convención OCDE contra la corrupción, es el instrumento jurídico que permite a los países investigar y sancionar la corrupción de empresas multinacionales operando en el extranjero.

Esta Convención aplica para las empresas internacionales que hacen negocios en México, como Odebrecht, pero también para las empresas mexicanas que tienen operaciones comerciales en el extranjero.

Estos son algunos de los hallazgos más importantes del informe: 

  • De 44 países analizados, 22 aprovechan la convención para investigar casos de corrupcióninternacional.
  • La otra mitad, donde se encuentra México y países como China, Colombia, India, Rusia, Singapur, Corea, España y Turquía, tienen niveles de cumplimiento muy bajos, o nulos.
  • Solo alrededor de una cuarta parte de las exportaciones mundiales provienen de países con aplicación activa de la ley contra las empresas que sobornan en el extranjero.
  • Aplicación activa de la ley de la convención. Siete países con el 27% de las exportaciones mundiales: Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Italia, Suiza, Noruega, Israel.
  • Aplicación moderada. Cuatro países con un 3.8% de exportaciones globales: Australia, Suecia, Brasil, Portugal.
  • Aplicación limitada. 11 países con 12.3% de exportaciones globales: Francia, Países Bajos, Canadá, Austria, Hungría, Sudáfrica, Chile, Grecia, Argentina, Nueva Zelanda, Lituania.
  • Poca o nula aplicación. 22 países con 39.6% de exportaciones globales: China, Japón, Corea del Sur, Hong Kong, Singapur, India, España, México, Rusia, Bélgica, Irlanda, Polonia, Turquía, Dinamarca, República Checa, Luxemburgo, Eslovaquia, Finlandia, Colombia, Eslovenia, Bulgaria, Estonia.
  • De 2015 a 2018, ocho países han mejorado en la aplicación de la ley: Israel, Noruega, Italia, Brasil, Suecia, Portugal, Argentina y Chile.
  • En contraste, cuatro países han retrocedido: Austria, Canadá, Corea y Finlandia.

Hallazgos para México:

  • El informe destaca que México, que cuenta con el 1.9% de participación de las exportaciones a nivel mundial, abrió tres investigaciones por cohecho internacional de 2014 a 2017, pero ningún caso.
  • También indica que la Unidad Especializada para Crímenes Cometidos en el Extranjero de la Procuraduría General de la República (PGR) publica datos básicos sobre la aplicación de la Convención contra la corrupción, sin embargo, la información es incompleta y no profundiza en detalles.
  • Además, resalta que la nueva Oficina del Fiscal General, creada bajo las reformas constitucionales de 2014, no tiene suficiente autonomía. El nombramiento del fiscal general -indica- aún necesita aprobación ejecutiva y el presidente aún puede destituir al titular del cargo.
  • En cuanto a las entidades federativas, el reporte destaca que “hay una grave falta de independencia entre los jueces en los estados de México. Son altamente dependientes del Poder Ejecutivo y frecuentemente son destituidos o designados por sus vínculos con el gobernador en turno. Hay una gran falta de recursos humanos para estos jueces estatales y su nivel de especialización a menudo es insignificante”.
  • El análisis señala que a nivel federal, la independencia judicial es mucho más fuerte. Sin embargo, se ha criticado seriamente la falta de meritocracia y el nepotismo sistemático.

Recomendaciones para México:

  • Entre sus principales recomendaciones, el reporte indica que se debe reformar el Artículo 102 de la Constitución para asegurar que la Fiscalía General sea independiente del Poder Ejecutivo.
  • Completar el nombramiento del Fiscal Especial Anticorrupción y los jueces anticorrupción del Tribunal Federal de Justicia Administrativa.
  • Asegúrarse de que el Sistema Nacional Anticorrupción sea implementado a nivel estatal.
  • Introducir mecanismos para garantizar que el poder judicial opere libre de motivos políticos.
  • Proporcionar más recursos y capacitación a la Policía para investigar casos de corrupción.
  • Asegurar que el Servicio de Administración Tributaria y la Unidad de Investigación Financiera comiencen a desempeñar un papel activo en casos de corrupción tanto en México como en el extranjero.
  • Publicar más información sobre casos relacionados con la corrupción e investigaciones en el portal de datos abiertos del gobierno.

Sobre nuestro país, el informe de Transparencia Internacional y Transparencia Mexicana destaca que el principal reto para la Administración federal entrante es lograr que la nueva Fiscalía General tenga la independencia necesaria para investigar a funcionarios o empresas sin importar su nacionalidad o nivel de influencia política. La nueva Fiscalía General será la responsable de utilizar esta Convención para investigar y perseguir casos de corrupción transnacional.

Fuente:https://imco.org.mx/temas/exportar-corrupcion-2018-via-transparencia-internacional-transparencia-mexicana/

Así es ser joven en México: 44.3% vive en la pobreza, 5.8% no tiene empleo y 66.8% no va a la escuela

El acceso a la educación superior no está garantizado para todos, y quienes logran llegar al mercado laboral hallan precariedad (más si se es mujer), cuenten con licenciatura, posgrado o no, revelan cifras oficiales: el 66.8 por ciento de los jóvenes de 15 a 29 años no asiste a la escuela, el 5.8 por ciento no tiene empleo, el 59.5 por ciento labora en la informalidad, y 15.2 millones viven en pobreza por ingresos. En resumen, el 44.3 por ciento de los jóvenes mexicanos están en pobreza.

Para especialistas en materia, las alternativas que encuentran son la migración, la informalidad o el crimen organizado. Esto es a lo que se enfrentará el nuevo gobierno que ha respondido con el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”.

 

 

Por Daniela Barragán y Dulce Olvera

A una gran cantidad de jóvenes se les ha cancelado el futuro, reconoce el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” planteado por el próximo gobierno. Especialistas aseguraron que el obstáculo a una educación superior, la falta de capacitación a estudiantes y los salarios bajos en el mercado laboral son la raíz de que el 44.3 por ciento de los jóvenes viva en situación de pobreza en México y con riesgo a recurrir a la migración o a actividades ilícitas, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Además, el 87 por ciento de las personas en pobreza, tanto extrema como moderada, y vulnerables a serlo, son jóvenes. En el caso de indígenas de esa edad, el 72.8 por ciento está en esa situación.

En el país viven 21.6 millones de mexicanos entre los 15 y 24 años que están en condiciones de trabajar y/o estudiar, pero el 66.8 por ciento de 15 a 29 años no asiste a la escuela, el 5.8 por ciento no tiene empleo, el 59.5 por ciento labora en la informalidad, y 15.2 millones viven en pobreza por ingresos, muestran cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El investigador de la Iberoamericana Miguel Reyes, dijo que el problema más allá del acceso a la educación es que no se han creado suficientes empleos bien pagados y no precarios.

“Dos terceras partes de la población joven y el 60 por ciento de la población total están en precariedad, porque no le pagas por encima de la línea de pobreza, trabajan más de ocho horas, no hay seguridad social, no hay prestaciones de ley”, documentó. “El mensaje que se le envía a los jóvenes y a la sociedad es: migración, informalidad, crimen organizado. Los sicarios son jóvenes que por 4 o 6 mil pesos cortan cabezas, matan, trafican. Son poblaciones enteras que captura el crimen organizado porque no hay nada qué hacer en esas localidades en términos de actividad económica y capturas generaciones completas”, sostuvo.

La economista Carmen Ponce coincidió en que “además de la migración o la delincuencia, hay empobrecimiento en los jóvenes [que no pueden estudiar ni trabajar]. Los que trabajan también viven en condiciones de pobreza, y los salarios de las mujeres son más bajos”, planteó.

El programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”, presentado esta semana por Luisa Alcalde, próxima titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, busca abordar dos problemáticas: el acceso al trabajo y completar los estudios universitarios para 2.6 millones de jóvenes de los 3.9 millones que no pueden estudiar ni trabajar en el país, el 22 por ciento de la población joven.

“Siete de cada 10 mal llamados ninis son mujeres. No acepto ese término porque son jóvenes que no pudieron tener acceso a la escuela y que tampoco pudieron tener acceso al trabajo”, dijo la economista Carmen Ponce.

Gerardo Franco, investigador del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (Rimisp), afirmó que “se trata de la ausencia de una política pública verdaderamente encaminada a atender las necesidades de los jóvenes”.

De septiembre a noviembre, casa por casa se les inscribirá en el programa para que estudien o se capaciten en actividades productivas con empresas pequeñas, medianas y grandes, del sector público, privado y de organizaciones sociales. El Gobierno federal es quien les pagará con una beca de 3 mil 600 pesos mensuales hasta por un año y les dará seguro social. No hay costo para el empresario. Se calcula una inversión de 110 mil millones de pesos, por lo que se solicitará un informe mensual para el control de recursos.

“Una parte del sector productivo dice que no encuentra empleados capacitados; los muchachos por su parte no tienen las competencias necesarias”, aseguró Tomás Pérez Alvarado, investigador de la UNAM y consultor en temas de empleabilidad. “Tiene que ver mucho el dinamismo de la vinculación y que las habilidades de los muchachos estén asociadas a una certificación que sea reconocida en centros de trabajo”.

En el caso de los 15 millones de jóvenes ocupados, el 59.5 por ciento (8.9 millones) labora en el sector informal, en su mayoría de 15 a 19 años en el sector servicios, de acuerdo con el INEGI.

“Los porcentajes de desempleo está en gente que tiene licenciaturas y maestrías. La educación ya no representa la opción”, dijo la economista Carmen Ponce. “[Y] la juventud que trabaja lo hace en condiciones muy difíciles y carece de seguridad social”.

En mujeres jóvenes la situación es peor: son tres veces más propensas a no tener empleo, a no estudiar y no recibir capacitación, en comparación con los hombres, de acuerdo con la OCDE.

“Hay más pobreza femenina”, sentenció la economista Carmen Ponce.

“Hay un proceso de discriminación muy fuerte en el mercado laboral hacia las mujeres. Además, el mercado laboral es masculino. Las mujeres necesitan un horario flexible, porque también tienen que cumplir con sus obligaciones de carga de género que están en el espacio privado que son el trabajo del hogar, el cuidado de los hijos, enfermos, ancianos y la alimentación”, explicó. 

FUTURO SOMBRÍO PESE A EDUCACIÓN Y EMPLEO

El programa de “Jóvenes construyendo el futuro” apoyará a 300 mil jóvenes que hayan concluido el bachillerato y busquen realizar estudios universitarios. Será coordinado y operado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), por medio de la cual se garantizará el acceso a estudios superiores y se otorgarán becas de 2 mil 400 pesos mensuales a jóvenes de bajos recursos mientras duren sus estudios universitarios.

Pero Miguel Reyes Hernández, director del Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana, explicó que la situación de los jóvenes no es un problema de educación, ya que en México cada vez más gente tiene preparatoria, universidad y cada vez menos gente tiene solo la primaria. Pero se llegó a un punto en que los logros educativos ya no sacan de la pobreza y tampoco reducen la precariedad en las condiciones laborales de los trabajadores.

Tomás Pérez Alvarado, investigador de la UNAM, agregó que la educación superior no está preparando a los jóvenes para enfrentar el mercado laboral.

Por nivel educativo, en el caso de los adolescentes, el 52.8 por ciento reportó al INEGI tener un nivel de escolaridad básico; 41.8 por ciento tenía al menos un grado en la media superior y 4.1 por ciento al menos un grado de educación superior.

En el caso de los jóvenes con empleo, tienen un nivel salarial bajo.

“En 2005, una persona con posgrado ganaba 24 mil pesos y para 2016 ya gana 14 mil pesos. Una persona con licenciatura en 2005 ganaba 11 mil 200 pesos y en 2016, 7 mil 600 pesos. La precaridad laboral no solo es a nivel salario mínimo”, documentó Carmen Ponce basada en el Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana.

“Ocho de cada diez jóvenes no alcanza el salario mínimo y de mujeres es siete de cada diez”, añadió. “Debajo de la línea de bienestar del Coneval es el 52 por ciento”.

Para Reyes Hernández, esta condición laboral ofrece algunas salidas: una de ellas es el fortalecimiento de la migración. Entre 2006 y 2007, la salida de mexicanos bajó con la crisis económica porque Estados Unidos dejó de necesitar empleados; subió entre 2013 y 2015, y volvió a caer y llegó un saldo migratorio cero, en el que casi los que entran son los mismos que salen.

Si no es la migración, es la informalidad. Sigue siendo el 56 por ciento de la población ocupada (julio, 2018) que no cuenta con condiciones de seguridad social.

O está el crimen organizado. “La violencia que ha crecido en el país en los últimos años no es una cuestión gratuita resultado de una estrategia fallida, sino que se necesita un caldo de cultivo para que eso ocurra. En una sociedad en la que la gente gana bien por su trabajo, donde tiene bienestar, ¿quién pensaría en arriesgar su propia vida? No hay posibilidades de movilidad social, ni siquiera estudiando”, planteó Reyes.

 

 

DESEMPLEO O INFORMALIDAD

Invertir en educación no garantiza encontrar un empleo. Gerardo Franco, investigador del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (Rimisp), comentó en entrevista que son los jóvenes los que tienen la situación más complicada. Por un lado, los jóvenes en pobreza enfrentan, respecto a sus padres, un aumento en los años de escolaridad, pero con pocos espacios de incorporación al mercado laboral.

“Eso resulta en una situación de frustración. La respuesta a esto es el acceso a otras actividades que pueden ser ilícitas o terminar como los mal llamados ‘ninis’. […] Tenemos un Instituto Mexicano de la Juventud con una presencia escasa, con programas y proyectos bastante acotados, con un presupuesto muy escueto y programas que no son capaces de atender a la gran población y mucho menos a los jóvenes rurales. Ante la incapacidad de atender problemas más generales, se concentran en problemas más pequeños”, dijo.

El 5.8 por ciento (unos 3 millones) de jóvenes de 15 a 29 años no trabaja, casi el doble del nivel nacional de desempleo (3.5 por ciento en julio), reportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La desocupación más alta se registra en la población de 20 a 24 años con 6.7 por ciento, en el grupo de 15 a 19 años es de 6.4 por ciento, y para 25 a 29 años es de 4.6 por ciento.

Durante el primer trimestre de 2018, de los 15 millones de personas jóvenes ocupadas de 15 a 29 años, el 59.5 por ciento (8.9 millones) labora en el sector informal sin seguridad social.

Por grupos de edad, el trabajo informal predomina en la población más joven ya que 28.8 por ciento tiene de 15 a 19 años. Por sector, laboran más en servicios con 36.9 por ciento del total, sobre todo en hospedaje y alimentos, seguido por el agropecuario, 19.5 por ciento; la industria manufacturera, 12.2 por ciento y de la construcción con 11.1 por ciento.

Además, sin estancias infantiles, a las mujeres se les complica obtener un empleo, determinó la economista Carmen Ponce.

“Si te embarazas a los 18 años, y quieres trabajar, ¿dónde dejas a tu hijo?”, planteó. “Seis de cada 10 trabajadoras no tiene seguridad social para llevarlos a las guarderías del IMSS o ISSSTE, por lo que el 70 por ciento de las trabajadoras con hijos los dejan con familiares”.

 

Un joven hace malabares con un balón por unas monedas. Así se buscan la vida los más jóvenes en las calles de la Ciudad de México. Foto: Cuartoscuro.

¿ES VIABLE EL PROGRAMA DE AMLO?

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS), que dirigirá Luisa Alcalde, vinculará a 2.3 millones de jóvenes con centros de trabajo para que reciban capacitación y tutoría, y con ello alejarlos de actividades antisociales.

“Las elevadas tasas de desempleo juvenil están atribuidas a la carencia de una intermediación eficaz y a la falta de experiencia profesional. Los programas de capacitación laboral parten de la premisa de que la entrega de habilidades claves incrementan la probabilidad de que jóvenes obtengan un trabajo estable y contribuyen a reducir la brecha de competencias entre los generadores y los buscadores de empleo”, justifica el programa “Jóvenes construyendo el Futuro”.

La actual Secretaría del Trabajo reportó en su VI informe que el subprograma “Bécate” promueve y opera capacitación en las empresas para facilitar el acceso de jóvenes al empleo. De septiembre de 2017 a junio de 2018, se atendió a 53 mil 064 jóvenes, de los cuales 38 mil 567 se colocaron en un empleo, por lo que la tasa de colocación fue de 72.7 por ciento.

“Con la Reforma de Trabajo de 2012 se autorizó el trabajo temporal y algunos sin sueldo”, expuso la economista Carmen Ponce.

El investigador de la UNAM Tomás Pérez Alvarado, consultor en temas de empleabilidad, capacitación y empresas, prevé retos normativos, logísticos y de inserción laboral para el programa del siguiente gobierno.

Las prácticas profesionales no se encuentra presente ni en la Ley General de Educación ni en la Ley Federal del Trabajo.

“Con la mayoría en ambas cámaras legislativas, no sería difícil revisar al menos dos artículos relacionados con la figura de aprendiz: el artículo 47 de la Ley General de Educación (que se refiere a los contenidos de la educación definidos en planes y programas de estudio), y el 153 de la Ley Federal del Trabajo (que se refiere a la capacitación y adiestramiento en los centros de trabajo)”, propuso Pérez en un texto de la revista Nexos.

En entrevista, planteó que además de lo normativo, está la cuestión logística sobre cuáles serán los filtros para incorporarlos al programa y los planes para que tengan un real aprendizaje, así como el tipo de certificación que esté asociada a empleos.

“Lo último es darle seguimiento a la inserción de los muchachos para que el programa tenga una efectividad real; que consigan un empleo”, expuso.

De los 2.3 millones de potenciales beneficiarios, el 70 por ciento se vinculará al sector privado (empresas, talleres, instituciones financieras o de investigación), el 20 por ciento al sector público (función pública administrativa federal o local) y el 10 por ciento al sector social (organizaciones de la sociedad civil), tomando en cuenta sus intereses y lugar de residencia.

A principios de julio, el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador presentó el plan al sector empresarial, el cual se mostró dispuesto a cooperar. Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CEE), explicó que las compañías se comprometen a acondicionar los espacios para que un instructor pueda dar la formación a jóvenes aprendices.

“Haremos toda la organización en coordinación con el señor Alfonso Romo. Haremos los trabajos de transición y específicamente por programas y sectores, en este caso con la Secretaría de Trabajo y la de Economía”, declaró el líder empresarial. “Esto nos entusiasma mucho”.

No obstante, el investigador Tomás Pérez Alvarado recordó que en julio de 2013, el entonces Secretario de Educación, Emilio Chuayffet, se comprometió a que para febrero de 2014 habría una legislación que institucionalizaría y ampliaría el modelo de formación dual con empresas, algunas de Alemania o Suiza.

Además, fijó metas para el año 2018: tener una matrícula de 10 mil estudiantes e involucrar a mil 500 empresas en dicha formación dual. Pero en el V Informe de Gobierno se señala que durante el ciclo escolar 2016-2017, en el modelo dual participaron 2 mil 511 estudiantes y 423 empresas.

Y López Obrador busca hacerlo con 2.3 millones de jóvenes.

Sobre el programa dual de la presente administración, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) evaluó que no hay un marco nacional de cualificaciones ni una evaluación formal en términos del rendimiento de los graduados en el mercado laboral, y la sostenibilidad financiera sigue siendo un aspecto crucial.

Fuente:http://www.sinembargo.mx/16-09-2018/3471243

Los países latinoamericanos, a la zaga de la OCDE en gasto educativo

Children train during a practice session at the school-gym of Tomas Gonzalez, the first Chilean gymnast to qualify for the Olympics, in Santiago, Chile July 20, 2016. Picture taken July 20, 2016.

Imagen: REUTERS/Ivan Alvarado

Por: Ignacio Fariza

México y Chile siguen a la zaga de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en gasto educativo. El país norteamericano gastó en 2015 –último dato disponible– algo menos 2.900 dólares por alumno de educación primaria y Chile superó por poco los 5.000. Ambas cifras suman tanto los fondos públicos como los privados y están, según los datos del estudio Panorama de la Educación 2018, presentado este martes por el organismo en su sede parisina, notablemente por debajo de la media del club de las economías avanzadas (casi 8.500 dólares por alumno). La inversión en educación de Brasil, Costa Rica y Colombia, los otros tres países que, pese a no formar parte de la organización sí figuran en el estudio, también está lejos de ser la óptima.

La situación se repite, con una brecha aún mayor respecto a la media de la OCDE, en el caso de la educación secundaria: México gasta algo menos de 3.130 dólares por alumno y Chile destina algo más de 4.900, una cifra que debe ser puesta en valor para la media del resto de economías de la región pero que palidece cuando se compara con las del resto de países del club de las naciones más avanzadas del planeta, cerca de 9.870 dólares por estudiante. Solo el país austral se queda cerca del umbral del 50% de gasto medio, con México muy rezagado.

Imagen: larepublica.co

Aunque el gasto educativo no es el único factor explicativo del nivel formativo de la población de un país, la escasez de recursos destinados a esta área sí afecta a los resultados. Y el fracaso escolar es el gran damnificado por la baja inversión: más de la mitad de hombres y mujeres mexicanos de entre 25 y 34 años ni siquiera ha terminado la secundaria –la cifra más alta de los países estudiados y que el ente relaciona directamente con los “elevados niveles de desigualdad en el mercado laboral–, frente al poco más de 15% del promedio de la OCDE. “Las tasas de graduación en la educación secundaria superior han mejorado en la última década”, constata el informe presentado este martes, el mayor de cuantos elabora el organismo comandado por Ángel Gurría. “Pero siguen [estando] 30 puntos porcentuales por debajo de la media”.

Menos de la cuarta parte de los mexicanos culmina su formación con un título de educación terciaria –típicamente, una carrera universitaria–, a pesar de que quienes lo hacen obtienen, en promedio, unos ingresos el doble de altos que un trabajador con educación por debajo del nivel de educación media superior.

En el caso de Chile, las cifras son notablemente mejores en lo que a abandono escolar temprano se refiere –el 17% de los hombres de entre 25 y 34 años y el 16% de las mujeres no completa la educación media–, pero igualmente decepcionantes en el caso de la educación superior, que solo completa el 28% de los hombres y el 31% de las mujeres, 10 y 19 puntos porcentuales respectivamente por debajo de la media de la OCDE.

Mayores recursos para la educación superior

Aunque también a años luz de la media de la OCDE, sí se ve un mayor esfuerzo económico de las autoridades mexicanas y chilenas en el caso de la educación superior: pese a seguir lejos de la media (de 11.050 dólares por alumno), el país norteamericano dedica algo más de 6.400 dólares y el sudamericano, casi 8.070. Es el único rubro en el que México –un país que, a pesar de permanecer distante de sus pares, en los últimos años ha dado un importante estirón en lo que a gasto educativo se refiere– supera ligeramente el umbral del 50% del gasto medio de las economías más avanzadas del planeta.

El esfuerzo de los dos miembros latinoamericanos de la OCDE –el proceso de admisión de Argentina ha quedado postergado temporalmente, Colombia está a las puertas y Brasil tiene serias opciones de acceder al selecto grupo en futuras rondas de ampliación– sí es considerable sí se tiene en cuenta que estos países son, junto con Turquía, los más pobres del club de las economías desarrolladas. En 2015, México dedicó el 5,3% de su PIB a educación, cifra que asciende al 6,1% en el caso de Chile. Ambos países superan, ahí sí, la media de la organización con sede en París, del 5%. Si se mide en porcentaje del gasto público total, los dos representantes latinoamericanos también están por encima de la media (11,1%): México destina el 17% y Chile, el 17,5%. Pero ambos porcentajes se ven desvirtuados por la baja presión fiscal en comparación con los países con Estados del bienestar más desarrollados, sobre todos en el norte de Europa.

Salvo excepciones –Estados Unidos y las naciones europeas que más sufrieron los embates de la crisis económica de 2008: España, Irlanda o Francia, entre otras– todos los países de la OCDE, conscientes de que la única forma de engancharse a un futuro en el que las habilidades adquiridas serán aún más importante que hoy, han aumentado las partidas dedicadas a la educación. México y Chile, aunque siguen esa misma línea general al alza, tendrán que remar mucho más rápido que el resto de economías avanzadas si quieren cerrar la brecha en los próximos años.

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2018/09/los-paises-latinoamericanos-a-la-zaga-de-la-ocde-en-gasto-educativo

Casi la mitad de los recién egresados en México no gana más de 8 mil al mes

 ¿Acabas de graduarte de la universidad? Sé realista, tu sueldo no alcanzará, ni de lejos, una cifra de cinco dígitos.

Por: Viviana Levet

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Egresados 2018 (ENE), el 46% de aquellos que recién terminaron sus estudios universitarios y se encuentran trabajando en su primer empleo perciben sólo entre $3,000 y $8,000 pesos mensuales.

Con datos recabados de 12,869 participantes, este sondeo reveló que en su primer trabajo, los egresados suelen ganar 6,404 pesos en promedio. Sin embargo, dentro de esta media hay diferencias significativas al considerar el género de los egresados, su área de estudio, si el empleo era de tiempo parcial o completo, y hasta cómo consiguieron el trabajo.

Por otra parte, cuando se trata de expectativas salariales de su primera experiencia laboral como profesionistas, casi la mitad de los egresados (49%) afirma que su salario es mucho menor a sus expectativas cuando terminó los estudios.

Mientras tanto, sólo el 12% considera que su ingreso laboral es superior a lo que esperaba y el 39% afirma que ese sueldo era exactamente lo que imaginaba ganar tras graduarse.

En el caso de empleos de tiempo completo, los ingresos suelen ser mayores, por ejemplo, 31% de salarios en el rango de 8,000 y 15,000 pesos pertenecen a egresados que trabajan jornadas completas, a diferencia del 12% de quienes perciben la misma cantidad pero en un empleo de medio tiempo.

Otro dato a destacar es que en cuanto al género, las mujeres tienden a percibir salarios más bajos que los hombres.

Mientras que el 18% de las mujeres reporta ingresos entre 1,500 y 3,000 mensuales, en el caso de los hombres es de 16%. Sólo el 21% de las mujeres perciben ingresos entre 8,000 y 15,000 pesos, entre tanto que son el 25% de los hombres los que reciben esta cantidad.

Por área de estudio, los ingresos mayores a 15,000 pesos al mes pertenecen al área de Salud (11%), seguido de Ingeniería, manufactura y construcción (8%).

Entre los egresados que ganan menos de 3,000 pesos mensuales son aquellos que se gradúan de las carreras de Artes y humanidades, y Agronomía y veterinaria (34% en ambos casos),

El sueldo promedio de aquellos que afirman que su primer trabajo está relacionado con sus estudios rebasa los 6,839 pesos, mientras que quienes tienen empleos parcialmente relacionados con su campo de estudio reciben ingresos menores, con 6,370 pesos.

Los sueldos más bajos son para quienes afirman que su primer trabajo no guarda relación con lo que estudiaron, alrededor de los 4,747 pesos, lo que determina que obtener un trabajo vinculado a la carrera estudiada es un elemento determinante en el salario.

Desde 2017, la Encuesta Nacional de Egresados pretende evaluar el estado en que se encuentra el esquema laboral del país, a partir de exalumnos provenientes tanto de instituciones públicas y privadas en México, cuánto tardan en encontrar empleo, cuál es la percepción de los empleadores sobre su rendimiento, y cuáles son las condiciones laborales a las que se están enfrentando.

Con ello quiere contribuir a que se formulen políticas públicas para alinear la educación superior con las necesidades económicas y sociales a nivel nacional, que las universidades diseñen ofertas educativas basadas en las necesidades del mercado laboral, y que los estudiantes elijan sus estudios profesionales a partir de la demanda actual de habilidades e ingresos de las empresas.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/casi-la-mitad-de-los-recien-egresados-en-mexico-no-gana-mas-de-8000-pesos-al-mes/

México, uno de los peores países para un retiro digno

De 43 naciones evaluadas en el Índice Global para la Jubilación 2018, México ocupa el lugar número 37 de los países que proporcionan a sus ciudadanos un retiro digno.

Foto: Reuters.

Por: Gerardo Villafranco

México es uno de los peores países para que sus ciudadanos tengan un retiro digno, de acuerdo con el Índice Global para la Jubilación 2018 de Natixis.

El país ocupa por segundo año consecutivo el lugar 37 de 43 naciones evaluadas en el Índice con una puntuación de 52%, misma que la del año pasado.

“El único subíndice con mejora comparado con los datos del año pasado es el de Finanzas (lugar 21). Los otros subíndices han caído o cuentan con la misma puntuación”, dice un comunicado de Natixis.

El subíndice de Finanzas se basa en siete factores –dependencia en la vejez, créditos bancarios sin rendimiento, inflación, tasas de interés, presiones fiscales, deuda gubernamental y gobernabilidad.

A pesar de la mejora en el subíndice de Finanzas México tiene múltiples indicadores que ocupan los últimos lugares de la lista.

El país ocupa el sitio 39 en el subíndice de salud por tercer año consecutivo. Su menor puntuación en el subíndice se deriva del indicador de expectativa de vida, que cae un lugar en la lista al 35. Todos los indicadores ocupan las últimas 10 posiciones, con el gasto en salud per cápita y en seguros de salud en lugar 35.

La calificación de México en Bienestar Material es igual a la del año pasado, pero cae en el ranking al lugar 39. Los indicadores de igualdad en ingresos e ingreso per cápita, ocupan el penúltimo y antepenúltimo lugar, respectivamente.

“El sistema de ahorro para el retiro en México todavía enfrenta desafíos y el logro de la seguridad en el retiro podría verse como una meta compleja, pero alcanzable, si todos los actores clave – reguladores, empleadores y trabajadores – hacen su parte”, dijo Mauricio Giordano, director general, Natixis IM México.

Panorama global

Suiza ocupa el primer lugar este año, dejando a Islandia en segundo lugar y a Noruega en la tercera posición, debido a la mejora en salud, calidad de vida y finanzas.

De los países en el top 25, 15 se localizan en Europa Occidental. La mayoría de los países con una puntuación elevada en el índice de este año son relativamente prósperos, con economías avanzadas e instituciones en las que la gente generalmente confía.

“Seis de los 10 primeros se caracterizan por sus puntuaciones en ingreso per cápita, y siete se encuentran en el top 10 en gobernabilidad”, dice el Índice.

El Índice Global para la Jubilación evalúa a 43 países en factores que impulsan un retiro digno, y proporciona un ranking general y puntuación porcentual como indicador del atractivo del entorno para la jubilación en un país.

Aquí puedes leer completo el Índice Global para la Jubilación 2018.

Fuente: https://www.forbes.com.mx/mexico-uno-de-los-peores-paises-para-un-retiro-digno/

El valor de la educación

Por: Luis Durán

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Nadie pone en duda el valor de la educación. Existe un consenso generalizado de que a mayor y mejor educación, más posibilidades de acceder a un mejor futuro. Hay amplia coincidencia también en que todos los padres de familia quisiéramos brindarles a nuestros hijos las mejores oportunidades educativas, que vayan a la universidad e incluso que estudien un posgrado. Sin embargo, este trayecto tiene implicaciones financieras importantes, pues los costos de la educación, y particularmente del nivel superior, pueden ser muy elevados.

De acuerdo con el Reporte el Valor de la Educación, cimientos para el futuro, elaborado por HSBC, con el objetivo de identificar tendencias educativas globales en 15 países, entre ellos México, los padres de familia tienen las más altas expectativas sobre la educación superior de sus hijos y sus futuras carreras, y asumen la mayor parte de la responsabilidad financiera de esta etapa, pues 89% afirma estar financiando la carrera de sus hijos. El estudio revela que a pesar de que para muchos padres es difícil cubrir los gastos para que sus hijos ingresen a la educación superior, un muy alto porcentaje (74%) afirma estar dispuesto a pedir un crédito para lograr este fin, y casi un tercio establece que la educación de sus hijos es el compromiso financiero que menos sacrificarían.

Un dato particularmente inquietante del estudio y en el que debiéramos poner atención es el hecho de que de los 15 países encuestados, México es el país en donde los padres son los menos propensos a tener ahorros preparados para la educación de sus hijos.

Tenemos una gran disposición para pagar los gastos educativos, pero casi nula planeación para lograrla, pues únicamente 39% reporta contar con ahorros para este fin, en contraste con la media de 67%. En este sentido, resulta importante sensibilizar a la población sobre la importancia de fortalecer la planeación de las finanzas familiares para poder hacer frente a los gastos educativos de los hijos y que los padres comprendan la importancia de hacerlo con tiempo. Existen seguros y productos financieros para educación que pueden ser una herramienta muy útil para garantizar los recursos suficientes cuando sea necesario.

Este dato nos indica también el hecho de que es necesario impulsar mayores fuentes de financiamiento para la educación superior, pues los compromisos financieros para muchas familias son muy costosos y con frecuencia, inviables. Es necesario en primer lugar incrementar las becas. Asimismo, se debe ampliar el otorgamiento de créditos y programas de financiamiento de colegiaturas tanto por parte de las instituciones educativas como de las instituciones financieras, con condiciones adecuadas para que puedan representar una alternativa viable para el estudiante y su familia.

Finalmente, para poder ofrecer mayores espacios en las universidades a costos más accesibles se deben explorar nuevos mecanismos de financiamiento como las Asociaciones Público-Privadas (APPs). Esta modalidad de inversión permite a los gobiernos mejorar el suministro de servicios públicos a través de una mayor eficiencia operativa, la construcción u operación de proyectos en menos tiempo, la reducción de costos, la distribución de riesgos con el sector privado y mayor certidumbre en el presupuesto de proyectos.

Utilizar este esquema para el sector educativo, mediante el establecimiento de contratos de prestación de servicios educativos a largo plazo entre el Gobierno federal y las instituciones educativas privadas que demuestren cumplir con estándares de calidad y que puedan ofrecer el servicio a un costo menor del que representa para el gobierno, podría contribuir a ampliar la oferta de educación superior de forma eficiente.

Fuente:https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1498778.el-valor-de-la-educacion.html