El turno de la Generación Z

POR: MARIANGELA MENDOZAMELANY GUALAVISÍMIKEL A. ALCÁZAR

El siglo XX afrontaba su recta final con internet colándose en la vida cotidiana de las personas. Toy Story se estrenaba en los cines de todo el mundo, Michael Jackson ponía la banda sonora al momento con ‘You are not alone’ y otro Michael —Jordan— decidía regresar al baloncesto profesional tras un breve retiro. Era 1995, el año en el que muchos sitúan la frontera entre los Millennials y una nueva cohorte de personas, la Generación Z (también denominada Post-Millennial, iGeneration…). Aunque quienes nacen hoy siguen formando parte de este mismo grupo (no sabemos aún qué vendrá después), millones de jóvenes de la Generación Z comienzan ya a ocupar su espacio en el mercado laboral. ¿Qué sabemos sobre estos nuevos trabajadores?

En América Latina y el Caribe hay más de 70 millones de personas nacidas más allá de 1995 ya en edad de trabajar (ver infografía en la parte inferior). De ellas, la mayoría (casi un 58%) se encuentra todavía inactiva en el mercado laboral, es decir, no está trabajando ni tampoco buscando un empleo (en muchos casos porque siguen estudiando). Los que sí trabajan, más de 25 millones de jóvenes en la región, tienen en promedio la mitad de sueldo que los trabajadores de entre 22 y 64 años de edad.

La generación del mundo virtual

La Generación Z ha vivido en un mundo conectado. Son los hijos de la tecnología, un aspecto que define su carácter. De ellos se dice que son amantes de la inmediatez (de ahí el éxito de aplicaciones como Snapchat) y que les cuesta más enfocar su atención. Ahora bien, también se les observa un mayor espíritu emprendedor y más facilidad para realizar tareas múltiples a la vez. La suya es también la generación más inclusiva.

La Generación Z ha vivido en un mundo conectado. Son los hijos de la tecnología, un aspecto que define su carácter.

El uso de internet, las redes sociales y aparatos electrónicos como las tabletas o los teléfonos inteligentes también han configurado su forma de ser, sin olvidar que nuestra región se encuentra rezagada en cuanto a la adopción de nueva tecnología. Así, menos de uno de cada 10 hogares pobres en América Latina está conectado a internet, y un 30% de las personas de menores ingresos no cuentan con un teléfono celular desde el cual conectarse a la red.

Más educados, pero lejos de los países más desarrollados

A pesar de los avances que se impulsaron durante la reciente época de bonanza, los países de la región continúan muy alejados de las mejores posiciones en las pruebas PISA. Esto nos demuestra que la Generación Z en América Latina y el Caribe sigue estando poco preparada con respecto a la de otras regiones del mundo.

La Generación Z en América Latina y el Caribe sigue estando poco preparada con respecto a la de otras regiones del mundo.

Por otro lado, la formación que reciben los jóvenes no atiende a la demanda de los empleadores. Es lo que se denomina la brecha de habilidades, que supone un obstáculo para quienes se adentran en el mercado de trabajo. Esta desconexión entre lo que se enseña en las aulas y lo que necesita el sector productivo es lo que explica que, en países como Argentina, Brasil y Chile, nueve de cada diez empresarios dicen no encontrar a los trabajadores que necesitan para ser competitivos.

Abriendo las puertas de un mercado laboral incierto

La Generación Z tendrá que lidiar con los desafíos que trae consigo la Cuarta Revolución Industrial. Cuestiones como la automatización, una mayor movilidad laboral o la economía colaborativa plantean un escenario incierto, en el que al mismo tiempo se dibujan amenazas (como la que representan los robots) y nuevas oportunidades (se crearán trabajos que hoy no conocemos).

Lo mejor es que probablemente estos jóvenes pertenecen a la generación con una mentalidad más propicia para enfrentar un escenario tan cambiante. Con los Millennials llegando ya a los puestos gerenciales en muchas compañías, el futuro va quedando poco a poco en manos de la Generación Z. Ha llegado su turno.

Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/04/11/el-turno-de-la-generacion-z/?utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=d8ee827bb3-Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-d8ee827bb3-189478437

Informe sobre Desarrollo Humano 2016 vía PNUD

En materia de desarrollo humano, todas las regiones del mundo han obtenido avances importantes entre 1990 y 2015, aunque aún siguen existiendo numerosos retos. Así lo da a conocer el Informe sobre Desarrollo Humano 2016, el cual lleva por título “Desarrollo humano para todas las personas” y fue publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El reporte “se creó para hacer hincapié en que las personas y sus capacidades —y no el crecimiento económico por sí solo— deben ser el criterio más importante para evaluar el desarrollo de un país”, según informa el PNUD. Éste mide 188 naciones a nivel mundial.

¿Cuáles son los datos más relevantes que arroja este documento?

  • México se ubicó en el lugar 77 de las 188 naciones medidas. Nuestro país tiene una expectativa de vida promedio de 77 años, 13.3 años promedio de escolaridad.

Fuente: PNUD

En primer lugar del ranking se encuentra Noruega, seguido por Australia, Suiza, Alemania y Dinamarca.

Los últimos lugares los ocupan la República Central Africana, Nigeria, Chad, Burkina Faso y Burundi.

Fuente: PNUD

El desarrollo humano ha tenido grandes avances en los últimos 25 años: más de mil millones de personas ya no se encuentran en la pobreza extrema, más de 2,600 millones tienen acceso a una fuente mejorada de agua potable, se redujo en más de la mitad la tasa de mortalidad infantil (en menores de cinco años), también la incidencia del VIH, malaria y tuberculosis disminuyó, lo mismo sucedió con la pérdida neta de zonas boscosas. Pero todavía nos enfrentamos a numerosos y complejos problemas de desarrollo como las crecientes desigualdades, la desigualdad de género, escasez de agua y productos básicos, así como temas relacionados con el cambio climático, la seguridad alimentaria y la pobreza, entre otros que repercuten de manera negativa en el bienestar de la población.

Una de cada tres personas sigue viviendo en bajos niveles de desarrollo humano.

Alrededor del mundo, la participación política de las mujeres en los parlamentos se incrementó 23% en los últimos 25 años.

El desarrollo humano encuentra obstáculos no solo en los países pobres, sino también en los desarrollados. Ahí, más de 300 millones de personas (donde se incluye una tercera parte de la población infantil mundial) viven en situación de pobreza relativa.

Las mujeres y los niños son los más afectados por la pobreza. 36% de los infantes en países desarrollados vive por debajo de la línea de la pobreza, mientras que en 2013, 766 millones de personas vivían con menos de $1.90 dólares al día.

Aproximadamente 758 millones de adultos (incluidos 114 millones de jóvenes) no cuentan con habilidades básicas de lectura y escritura.

La riqueza a nivel mundial se ha concentrado. El 1% más rico de la población cuenta con 46% de la riqueza global (datos de 2010).

Se estima que la población crezca 9.7 miles de millones para 2050. La clase media global se podría expandir a 1.7 miles de millones de personas para 2030.

Para finales de 2015, más de 65 millones de personas en el mundo habían sido desplazadas de manera violenta de sus países.

En 2014 la cifra de incidentes de terrorismo y extremismo violento alcanzaron los 15 mil. Las muertes por estos sucesos se ha multiplicado casi 10 veces al pasar de 3,329 víctimas en 2000 a 32,685 en 2014.

Fuente:http://imco.org.mx/competitividad/informe-sobre-desarrollo-humano-2016-via-pnud/

Tres razones por las que ser hombre o ser mujer en la vejez importa

Por Patricia Jara.

¿Importa ser hombre o ser mujer en la vejez? A simple vista la respuesta parece obvia: si existe un sustrato social y cultural que genera modos diferenciados de experimentar las distintas facetas de la vida, según si se es hombre o se es mujer, esas diferencias de género seguramente se mantienen en la vejez. Sin embargo, las evidencias indican que este aspecto no sólo es relevante sino sustantivo a la hora de comprender las nuevas dinámicas del envejecimiento en nuestras sociedades. Pero, ¿qué es lo que hace tan preponderante esta diferencia de género?

Varios expertos lo han resumido en una frase sencilla: el fenómeno de la feminización de la vejez. Sin embargo, aunque las mujeres viven más, desafortunadamente lo hacen en peores condiciones económicas y de salud.

En Chile esto debe llamar a la acción ya que muchas de las personas mayores son mujeres, superando el 60% de la población mayor. Esta diferencia está explicada por la mayor esperanza de vida que ellas alcanzan: 82,2 años versus los 77,2 de los hombres. A medida que más aumentan los intervalos de edad, mayor es la brecha y sobre los 85 años, 7 de cada 10 personas son mujeres.

Ella y el

Sin embargo, la diferencia de género va mucho más allá de un tema de distribución de población por sexo. La historia de Lidia y René me hizo pensar en esto. Ella tiene 83 años. Él trabajó siempre como perito del sistema judicial. Ella se dedicó toda su vida a cuidar de su hogar, criar a sus tres hijos y a generar algunos ingresos dedicada a la confección y la costura. Hoy está íntegramente a cargo del cuidado de quien ha sido su marido por 62 años y a la manutención de una hija que luego de incapacitarse laboralmente, regresó a vivir con ellos para ahorrar.

Lidia recibe una pensión asistencial de 135 dólares mensuales. Él recibe una jubilación de 530 dólares al mes. Cuando les pregunté por sus condiciones de salud, ella se tomó 20 minutos en dar cuenta del estado de René. Cuando pregunté por la salud de ella, respondió con solo una frase: “no importa cómo yo estoy, porque lo tengo que cuidar a él”. Él no puede hacer casi nada solo, excepto vestirse y comer. Tampoco puede preparar sus alimentos.

De lo que reciben como ingresos, casi el 30% es gasto de bolsillo por concepto de medicamentos, tratamientos y gastos de traslado cuando acuden a servicios de atención médica. Esta historia seguramente se repite en varios hogares chilenos y de otros países de América Latina y da cuenta de las tres razones por las cuales la feminización de la vejez es un hecho categórico que nos debe alentar a promover una perspectiva de género para mejorar la calidad de vida, el estado de salud y los ingresos de las mujeres mayores.

1. Primero, las condiciones de salud son peores en las mujeres. Según la Encuesta Nacional de Dependencia realizada en Chile, 3 de cada 4 personas mayores tiene al menos una enfermedad crónica y un quinto tiene dos. En las mujeres esta prevalencia es superior: el 33% de los hombres no tiene ninguna de las enfermedades crónicas estudiadas, cifra que disminuye al 20% en el caso de las mujeres. Por su parte, la prevalencia de diabetes, hipertensión, depresión y enfermedad pulmonar obstructiva crónica también es mayor en mujeres. La situación no es muy diferente si se analiza desde el punto de vista de la dependencia ya que dos de cada tres mayores en esta condición son mujeres. Entre los 60 y 64 años de edad, el 11.5% de las personas presenta algún grado de dependencia. A partir de los 70 ese valor aumenta a 20% pero para el grupo de los hombres es menos de 17% y en las mujeres es del 22%. A partir de los 80 años – etapa conocida como la cuarta edad -, la dependencia en las mujeres se dispara a 57% mientras que en los hombres se mantiene en torno al 45%. Y a partir de los 85 la brecha se vuelve más acentuada: para los hombres es de 56% mientras que en las mujeres es prácticamente de 70%.

2. Segundo, las mujeres mayores tienden a presentar una condición más desventajada en los ingresos. Como se sabe, la permanencia en el empleo por un tiempo prolongado, tiene impactos positivos en la seguridad económica de las personas mayores. Como las mujeres tienden a tener un historial más breve de trabajo formal remunerado, perciben menos ingresos. Según la misma encuesta de dependencia en mayores, el 14% de las mujeres mayores tiene un ingreso superior a USD$360, porcentaje que en los hombres aumenta al 30%. Por otro lado, las cifras muestran que el ingreso autónomo de un hogar donde uno de sus integrantes no trabaja por tener que cuidar a un adulto mayor, disminuye en un 30%. En Chile, un 45% de las mujeres que cuidan a un adulto mayor en sus casas no trabaja de forma remunerada.

3. Tercero, la posición que las mujeres mayores ocupan en sus hogares las hace doblemente vulnerables. La distribución de la carga de cuidados en el hogar es por lejos muy inequitativa ya que muchas de estas mujeres, además de proveer cuidados a otros mayores dependientes, continúan ejerciendo otros roles y, en muchos casos, presentando ellas mismas condiciones que ameritan algún cuidado. Además, las personas mayores son en gran proporción jefes de hogar y debido a la mayor supervivencia de las mujeres, la prevalencia de jefatura femenina es más alta entre las personas de más edad: como lo muestra el citado estudio, de las mujeres entre 60 y 64 años, el 44% son jefas de hogar; en cambio, aquellas mujeres jefas de hogar de 85 años o más, representan el 70%. Por último, de los cuidadores principales de las personas mayores con dependencia, el 85,6% son mujeres.

Por estas razones, es impensable diseñar políticas de atención a la dependencia sin hacer consideraciones explícitas de género, tanto desde el punto de vista de las condiciones y necesidades de las personas que necesitan cuidados, como desde la perspectiva de los cuidadores y principalmente, las cuidadoras familiares. Hasta aquí, los sistemas parecen estar respondiendo mejor a las necesidades de René y, lo que ellos no cubren, Lidia lo resuelve. La pregunta es qué necesita Lidia para cuidar mejor y, más importante aún, ¿quién cuida de ella?

Fuente:http://blogs.iadb.org/salud/2017/03/06/mujer-en-la-vejez/

Tres claves para garantizar una vejez digna en América Latina y el Caribe

Por

Garantizar una vejez digna será un reto para los países de América Latina y el Caribe

En las últimas décadas, muchos países de América Latina y el Caribe han dado importantes pasos para garantizar una vejez digna para nuestros ancianos. Como subraya la nueva publicación del BID “Pulso Social”, las condiciones sociales de nuestros mayores han cambiado. Cada vez es más frecuente que los ancianos vivan solos o con su cónyuge, sin el apoyo de un hogar intergeneracional. Y por eso es más importante garantizarles un ingreso digno. Entre 2002 y 2014 el número de adultos mayores  (más de 65 años) que reciben una pensión aumentó en un 50% en el promedio de la región. Aunque aún existen grandes diferencias entre los países , esta mejora en la cobertura previsional se explica, en la mayoría de los casos, por decisiones de política para potenciar las pensiones no contributivas. Pero ¿qué factores incidirán en la calidad de vida que podamos asegurar para nuestros mayores?

 

El aspecto demográfico

América Latina y el Caribe aún cuenta con una población joven, comparada con otras regiones del mundo. Pero el aumento de la esperanza de vida y la disminución de la natalidad van a implicar un progresivo envejecimiento de la población. Para 2050, la proporción de población mayor de 65 años será 4 veces mayor que hoy día. Como muestra este video de Lacea, en poco más de 3 décadas, por cada persona mayor de 65 años de la región sólo habrá tres personas en edad de trabajar: exactamente tres veces menos que en la actualidad. Por eso, como contábamos en una entrada anterior, el envejecimiento de la región se convertirá en un tsunami que pondrá en peligro la sostenibilidad de los actuales sistemas de pensiones.

 

 

¿Gastar más, o gastar mejor?

El video también evidencia las fallas de diseño de algunos de los actuales sistemas de pensiones. El costo previsional ya es significativo dentro de los presupuestos de algunos países, a pesar de que, proporcionalmente, la población de adultos mayores es aún baja. Eso nos obligará a adaptar los actuales sistemas a la nueva realidad laboral y social de la región. El debate es complejo, porque cualquier sistema de pensiones debe lograr un equilibro –a menudo, bastante complejo– entre tres aspectos principales: la cobertura (cuánta población tiene garantizada una pensión cuando se jubile), la adecuación (que esas pensiones aseguren un ingreso suficiente y sean equitativas), y la sostenibilidad (que cuadren las cuentas de lo que cuestan las pensiones y los ingresos para financiarlas).

La hora de actuar

En 2013 ya publicamos en este blog que adecuar los sistemas de América Latina y el Caribe era una cita impostergable. En aquel momento, la región registraba unos ritmos de crecimiento sin precedentes que, sumados al bono demográfico, permitían abordar nuevos diseños en los sistemas de pensiones con importantes beneficios económicos y, aún más importante, en términos de equidad social. Tres años después, muchos de esos cambios siguen pendientes, y el tiempo para actuar se ha acortado. La experiencia de Italia y Grecia de los últimos años nos demuestra que las reformas acaban sucediendo, a veces de manera drástica y dolorosa. La región aún tiene la oportunidad de repensar sus esquemas de pensiones para asegurar que nuestros mayores puedan vivir la vejez con dignidad.

Fuente:http://blogs.iadb.org/trabajo/2016/12/06/tres-claves-para-garantizar-una-vejez-digna-en-america-latina-y-el-caribe/?utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=9309c5049f-Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-9309c5049f-189478437

Voces emergentes: Percepciones sobre la calidad de vida urbana en América Latina y el Caribe vía BID

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) compiló y estandarizó 30 encuestas de opinión pública entre 2011 y 2014 en diferentes ciudades intermedias de América Latina y el Caribe como parte de la implementación de la metodología de la Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICESS) en dichas ciudades. Las 26 mil encuestas individuales expresan las opiniones y percepciones de casi 85 millones de latinoamericanos y caribeños.

Los resultados de dichas encuestas se presentan en el documento “Voces emergentes: Percepciones sobre la calidad de vida urbana en América Latina y el Caribe”, el cual aborda los siguientes temas:

  • Agua
  • Saneamiento
  • Drenaje
  • Gestión de residuos sólidos
  • Energía
  • Mitigación del cambio climático
  • Vulnerabilidad ante desastres naturales (lluvias fuertes)
  • Calidad del aire
  • Ruido
  • Uso del suelo (espacios públicos)
  • Vivienda
  • Inequidad urbana
  • Transporte (movilidad)
  • Empleo
  • Conectividad
  • Salud
  • Educación
  • Seguridad ciudadana
  • Transparencia
  • Gestión pública moderna
  • Gestión pública participativa

El estudio hace un distinción entre las ciudades que encuestó: las ciudades ICESS (pertenecientes a la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles) y las megaciudades (conurbaciones urbanas que presentan una población mayor a 10 millones de habitantes).

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Fuente: BID.

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Fuente: BID.

¿Cuáles son los principales datos que se desprenden de este reporte?

  • La seguridad, la salud y el transporte son temas prioritarios presentes en todas las ciudades en mayor o menor medida.
  • La inequidad y el empleo son más importantes en las ciudades intermedias, mientras que el cambio climático destaca en las megaciudades.
  • Las mayores diferencias en las respuestas de las ciudades intermedias y las megaciudades son los temas de gobernanza, así como los relacionados a los servicios públicos básicos (agua, saneamiento y manejo de residuos).

Seguridad
La falta de seguridad repercute directamente en la calidad de vida de las personas. De acuerdo al documento “la seguridad es la dimensión más problemática y la que mayor incidencia posee en el bienestar de las personas. Esta cuestión ocupa el primer lugar del ranking, tanto en el caso de las ciudades ICESS como en el caso de las megaciudades.”

Inequidad
La dimensión económica determina su desarrollo personal al poder cubrir las necesidades básicas y el acceso a distintos servicios. La prioridad que le otorgaron las ciudades ICESS y las megaciudades a esta cuestión no corresponde a la realidad: en las megaciudades existe una situación más preocupante en lo que respecta a la solvencia económica de los hogares.

Salud
Las respuestas de las encuestas en cuanto a la satisfacción de los servicios de salud son muy diferentes dependiendo de los tipos de ciudades y la edad de los que respondieron, pero tanto en las megaciudades como en las ciudades ICES los mayores de 60 años fueron quienes mejor evaluaron los servicios de salud.

Transporte
La movilidad y la calidad de vida son dos cuestiones que están estrechamente ligadas en los dos tipos de ciudades. La Ciudad de México es la única megaciudad del estudio que no considera al transporte como una de sus cuatro prioridades. El documento destaca la correlación entre la evaluación del servicio de autobús y “el tiempo que demoran las personas en trasladarse desde sus hogares hasta su trabajo o su lugar de estudios: cuanto menor es el tiempo del viaje, mejor es la evaluación que se realiza del sistema de transporte.”

Empleo
El reporte destaca que el empleo “constituye un medio para satisfacer las necesidades materiales de la población, pero también es un factor de desarrollo personal, socialización y reconocimiento tanto familiar como comunitario.” En las ciudades CIE el promedio de quienes buscan trabajo es más alto que en las megaciudades. Al mismo tiempo que los jóvenes se preocupan más ante la posibilidad de perder su trabajo.

Espacio público
Los espacios públicos y su uso contribuyen a la calidad de vida de los habitantes de estas ciudades. En las megaciudades el tema de los espacios públicos es menos importante que en las ciudades ICES. Los espacios públicos son usados en mayor medida por los habitantes de las ciudades ICESS y a la población perteneciente al nivel socioeconómico bajo.

Agua
En las ciudades ICES consideran más importante el tema del agua que en las megaciudades. En general, las ciudades encuestadas calificaron de manera positiva la calidad del agua, destacando el color, seguido de continuidad, olor y presión del líquido.

Vivienda
Más de 70% de las personas encuestadas se encuentran satisfechas con la calidad de su vivienda, valor parecido tanto en las ciudades ICES como en las megaciudades.

Ruido
Las megaciudades se preocupan más por la contaminación acústica, mientras que en las ciudades ICES se prioriza el ruido. También es importante destacar que entre más población existe en una ciudad, es más probable que se eleve el ruido, debido a los vehículos y la construcción de viviendas.

Saneamiento
Es un tema más relevante para los habitantes de las ciudades ICES que los de las megaciudades. 86% de las ciudades estudiadas tienen hogares con conexión a la red de alcantarillado público, sin embargo la cobertura más baja de sistemas de saneamiento se da en las ciudades intermedias en donde existen condiciones de precariedad habitacional.

Cambio climático y vulnerabilidad ante desastres naturales
Las megaciudades están más preocupadas por el cambio climático. “Las ciudades cuyos habitantes perciben que los eventos climáticos extremos ocurren con mayor frecuencia se corresponden con aquellas en que los encuestados consideran que el cambio climático afecta mucho o bastante a sus ciudades.”

Residuos sólidos
Aunque existe una conciencia generalizada sobre el mal manejo de los residuos sólidos en el medio ambiente, no es un tema prioritario para los encuestados. Casi 90% de los encuestados afirmaron que el camión de la basura pasa con la frecuencia programada.

  • Calidad del aire
    Los resultados de la encuesta sitúan al humo de los coches y la suspensión de partículas como los principales factores contaminantes del aire. También “se observa una correlación entre la evaluación de la calidad del aire y la presencia declarada de enfermedades respiratorias en el hogar, según la cual cuanto más positiva es la apreciación sobre la calidad del aire, menor es la presencia de enfermedades respiratorias en el hogar.”

Educación
La educación tampoco es un tema prioritario en ninguno de los dos tipos de ciudades, lo que “demuestra que los ciudadanos latinoamericanos y caribeños no establecen una conexión entre dos dimensiones tan íntimamente ligadas como la seguridad ciudadana y la educación.” Los habitantes de las ciudades ICES son más críticos al evaluar las características de la educación que los de las megaciudades.

Energía
“La preocupación por la disponibilidad de energía eléctrica y gas no se encuentra dentro de las principales prioridades de los ciudadanos encuestados”. El estudio destaca que en la mayoría de las ciudades ICES que se estudiaron se consume menos energía y la frecuencia de los cortes es menor.

Drenaje
“28.7% de la población consultada declara que su barrio se ha inundado a causa de las lluvias, siendo levemente mayor este porcentaje en el caso de las megaciudades (29.5%) en comparación con las ciudades intermedias (24.4%).”

Conectividad
La conectividad de la región se distribuye de la siguiente manera: telefonía celular (81.3%), telefonía fija (61.8%), la conexión a Internet (49.5%) y dispositivos con conexión wifi (42.7%). Los teléfonos celulares son más abundantes en las ciudades ICES que en las megaciudades, sin embargo éstas últimas tienen mayores porcentajes de dispositivos con conexión a internet.

Gobernanza
La gobernanza se abordó desde la transparencia, la gestión pública participativa y la gestión pública moderna. “En el caso de las megaciudades, la gobernanza parece ser una cuestión muy presente y reclamada por sus habitantes. En el caso de las ciudades ICESS ocurre lo contrario. Para los ciudadanos de las ciudades intermedias, salvo excepciones, la gobernanza no parece constituir una clara prioridad.” El estudio explica que esta diferencia se debe a que los habitantes de las megaciudades tienen resueltas sus necesidades básicas, por lo que pueden enfocarse en temas como este, mientras que los de las ciudades ICES no.

Fuente:http://imco.org.mx/medio_ambiente/voces-emergentes-percepciones-sobre-la-calidad-de-vida-urbana-en-america-latina-y-el-caribe/

México avanza cuatro lugares en competitividad vía WEF

En la edición 2015-2016 del Índice Global de Competitividad (IGC) del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), México avanzó cuatro posiciones al pasar del lugar 61 al 57. Esto se debió principalmente a mejoras en la eficiencia de los mercados financieros, la sofisticación de los negocios y el impulso de la innovación. Los resultados muestran que las recientes reformas estructurales han dado frutos, sin embargo los desafíos persisten. El mercado laboral sigue siendo poco flexible, las instituciones públicas y privadas se encuentran debilitadas y deterioradas, lo cual refleja la percepción de los altos niveles de corrupción y el obstáculo que esto representa para la realización de negocios.

Este índice analiza a los 140 países que engloban el 98.3% del PIB mundial y las políticas que han implementado estos gobiernos para impulsar el desarrollo competitivo de sus economías.

Este año, el lanzamiento del reporte se produce en un momento crucial para la economía global. Por un lado están los altos índices de desempleo, el bajo crecimiento de la productividad y el crecimiento económico retraído. Por el otro lado está la llamada cuarta Revolución Industrial y las nuevas formas de consumir que podrían llevar a una ola de innovación y crecimiento.

A continuación se presentan los resultados de México por pilar de competitividad:

Resultados México - Índice Global de Competitividad 2015

México

Resultados 2015 para México según datos del WEF.

México y el mundo WEF 2015

El reporte destaca que la región de América Latina y el Caribe debe desarrollar una mayor resiliencia contra las crisis económicas externas y desarrollar la infraestructura, competencias e innovaciones (ámbitos en los que registra resultados relativamente negativos), los cuales son elementos fundamentales y que es necesario fortalecer.

Chile (en el puesto 35) sigue siendo el país más competitivo de la región. México (57) y Colombia (61) han subido cuatro y cinco puestos, respectivamente.

LATAM wef 2015

La siguiente tabla muestra los resultados a nivel global:

WEF2015_GCR_Rankings

En términos generales, Suiza ocupa el primer puesto por séptimo año consecutivo al obtener excelentes resultados en los 12 pilares del índice. Singapur conserva el segundo lugar y Estados Unidos el tercero. Alemania sube un puesto y ocupa el cuarto lugar y los Países Bajos vuelven al quinto puesto.

Japón (6º) y Hong Kong (7º) mantienen su posición. Finlandia cae al 8º puesto seguido de Suecia (9º). El Reino Unido completa la lista de las diez economías más competitivas del mundo.

En la región de Europa, España, Italia, Portugal y Francia hicieron avances significativos en la mejora de la competitividad.

Entre los mercados emergentes destaca India, quien puso fin a cinco años de declive y avanzó 16 lugares para ocupar el puesto 55º, mientras que Sudáfrica vuelve a figurar entre los 50 primeros lugares, tras avanzar siete espacios y situarse en el puesto 49º.

¿Cuáles son los principales hallazgos de esta edición?

  • La necesidad de impulsar más reformas estructurales a largo plazo para estimular la productividad y liberar el talento emprendedor afecta la capacidad de la economía mundial para elevar los niveles de vida, resolver la persistencia del alto desempleo y generar una resiliencia adecuada contra futuras recesiones económicas.
  • Existe una correlación entre los países altamente competitivos y aquellos que han resistido la crisis económica mundial o se han recuperado rápidamente de ella.
  • La falta de mejora de la competitividad desde la crisis de 2008, en particular en los mercados emergentes, señala que potenciales complejidades de la economía mundial a futuro podrían tener consecuencias profundas y prolongadas.
  • También existe un estrecho vínculo entre la competitividad y la capacidad de una economía para generar, atraer, aprovechar y apoyar el talento. Los países que ocupan los primeros lugares del índice obtienen buenos resultados en este aspecto, pero en muchos países son muy pocos los que tienen acceso a una educación y capacitación de alta calidad, y los mercados laborales tienen una flexibilidad insuficiente.

En este video el WEF presenta algunos de los principales hallazgos del reporte 2015-2016:

 

Fuente:http://imco.org.mx/competitividad/mexico-avanza-cuatro-lugares-en-competitividad-via-wef/

¿Cómo afecta a un país el envejecimiento de su población?

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Leticia Ferreira/Banco Mundial

 

Hace 60 años, la media de esperanza de vida en América Latina era de 55,7 años. Hoy, es de casi 75 años. Las mejoras en la salud pública, aunadas a aumentos en la calidad de vida y en el nivel de equidad de nuestras sociedades, han llevado a que los latinoamericanos tengan vidas más longevas.

Pero, a medida en que vivimos más, también es necesario repensar algunas de las instituciones económicas y sociales de un país, ya que hay que prever cómo se puede garantizar el bienestar de la población después de finalizado su periodo de vida laboral.

En América Latina y el Caribe, el país con mayor envejecimiento de su población es Uruguay, que tiene niveles similares a algunos países europeos y es uno de los que inició en forma más temprana su transición demográfica en la región. Es decir, hay más adultos mayores y en forma inversa, disminuye el número de nacimientos.

“Uruguay vive una dinámica de cambio demográfico, que no es distinta a la de muchos otros países, con algunas particularidades porque es más lenta. Es lo que llamamos envejecimiento poblacional. Pasa por dos razones: la gente se muere menos y tiene la cantidad de chicos que quiere tener y no más. Esos dos aspectos, son indicadores de desarrollo social de un país. Por eso es buenísimo que ocurra este cambio demográfico”, afirma Rafael Rofman, especialista en protección social del Banco Mundial.

Pero si no hay al mismo tiempo cambios en la población económicamente activa, el tamaño de la fuerza laboral tenderá a reducirse, por lo que la capacidad de la economía para hacer frente a las necesidades de quienes ya se han retirado será limitada.

Es por ello que este país de poco más de tres millones de habitantes ha servido de base para un estudio del Banco Mundial sobre los cambios demográficos y los desafíos económicos que representa el hecho de volvernos más viejos. ¿Qué dicen los expertos?

Según el informe “Cambio demográfico y desafíos económicos y sociales en el Uruguay del siglo XXI”, el principal reto de un país en el que su población se enfrenta a un gradual envejecimiento es la productividad. Mayores niveles de productividad durante la etapa del bono demográfico –es decir, cuando hay una mayor cantidad de personas económicamente activas- puede ayudar en el mediano y el largo plazo a mantener una tasa de crecimiento positiva.

Según el estudio, para 2050 el 22% de los uruguayos será mayor de los 65 años y en 2100 llegará al 30%. Para el resto de la región, el proceso de envejecimiento de la población es más lento hasta que se acelera hacia finales de siglo y converge con países de la OCDE en 2100.

¿Qué significa esto? “Si no hay cambios en las políticas, el porcentaje del PIB destinado a servicios sociales básicos (salud y educación) y protección social pasará de algo menos del 25% en 2013 a cerca del 43% en 2100”, señala Rofman, uno de los autores del estudio.

Es que no solo habrá más gente demandando servicios de salud, sino también que el costo relativo a los servicios que necesita una población más anciana será más alto, ya que las enfermedades típicas de esta población requieren tratamientos mucho más complejos y costosos (el tratamiento de una infección en un niño o adolescente es mucho más sencillo que el de enfermedades crónicas en los adultos mayores).


” Si no hay cambios en las políticas, el porcentaje del PIB destinado a servicios sociales básicos (salud y educación) y protección social pasará de algo menos del 25% en 2013 a cerca del 43% en 2100 “

Rafael Rofman

uno de los autores del estudio “Cambio demográfico y desafíos económicos y sociales en el Uruguay del siglo XXI”


Bono demográfico

Durante el proceso de cambio demográfico se suele presentar un período en el que la proporción de adultos en edad de trabajar en la población aumentan en forma sensible, antes de descender. Esto se da porque la caída en la fecundidad hace que, en una primera etapa, el número de niños disminuya más rápido de lo que aumenta el de adultos mayores. A este período se lo conoce habitualmente como el “bono demográfico”.

Uruguay está atravesando ahora el periodo con mayor porcentaje de población en edad de trabajar, lo que generan una importante oportunidad para aumentar el ahorro de la economía y generar recursos para la inversión. Según los autores del estudio, para que esto ocurra hace falta promover un fuerte aumento en la inversión, tanto en capital humano como en capital físico.

En relación al capital humano, un sistema educativo de calidad permitirá tener trabajadores mejor capacitados y más competitivos que pueden producir más bienes y servicios para el conjunto de la población. Sobre el capital físico, más y mejores equipos y la adopción de nuevas tecnologías permitirán que, aún con un número declinante de trabajadores, la producción de Uruguay continúe creciendo.

A modo de resumen el estudio sobre Uruguay señala que, ante las crecientes demandas fiscales así como la necesidad de sostener el crecimiento económico para garantizar el bienestar de la población y el desarrollo del país, hay que atacar varios frentes, en especial estos cuatro:

  • El sistema educativo, que deberá contribuir a un proceso de generación de capital humano más efectivo, mejorando tanto su cobertura como la calidad de los resultados.
  • El mercado de trabajo, que deberá compensar la caída de la población en edad activa con una mayor participación de las mujeres y adultos mayores en actividades de alta productividad.
  • El aumento de la capacidad de ahorro interno que permita mayores inversiones y acumulación de capital productivo.
  • El desarrollo de la productividad de la economía mediante el impulso sostenido a la innovación y adaptación al cambio tecnológico.

Fuente:http://www.bancomundial.org/es/news/feature/2016/09/05/uruguay-como-afecta-pais-envejecimiento-poblacion