Vincular la educación con el compromiso social

Las instituciones terciarias deben formar a sus alumnos más allá del saber académico. El respeto por la diversidad cultural, el pluralismo ideológico y la conservación de la memoria también deben ser prioritarios.

Salir del aula. La vida universitaria conlleva una capacidad innovadora que le permite a los futuros profesionales adecuarse a los desafíos de sus tiempos.

Salir del aula. La vida universitaria conlleva una capacidad innovadora que le permite a los futuros profesionales adecuarse a los desafíos de sus tiempos. Foto:cedoc

 

Por:Fernando Napoli

En reiteradas oportunidades de nuestro accionar cotidiano en la vida universitaria se nos ha preguntado, desde las relaciones con los estudiantes, con los colegas, con el poder instituido en la gestión, con el mundo del trabajo, qué podemos aportar para plantear formas alternativas que permitan un acercamiento real y concreto de la relación entre la universidad y el desarrollo social.

Nos hemos colmado de preguntas, de interrogantes, enunciados desde las distintas aristas de la realidad y simplemente, con gran inquietud, hemos advertido que iniciado el siglo XXI necesitamos y debemos reinstalar esta cuestión desde nuestras formas de relación académica, atomizadas y fragmentadas en divisiones estancas. La transmisión, la recreación y la construcción de saberes en la universidad parecieran quedar amuradas en los espacios aúlicos, como si la vida universitaria transcurriera en una dimensión paralela a crisis, conflictos, necesidades, expectativas, anhelos y perspectivas de cambio eficaz, en la vertebración de un desarrollo social profundamente humano y equitativo.

Acercamiento. Comprender la noción de compromisos social implica situarnos en una posición que nos posibilite referirnos al término desde una visión múltiple, abierta hacia interpretaciones de distinta profundidad para todos los actores de la vida universitaria.

Entendemos por compromiso social una actitud, inmediata y directa, hacia las grandes problemáticas que atraviesan nuestras relaciones comunitarias, hacernos cargo del rol que nos compete como personas, en relación con una acción ciudadana, comprometida con las cuestiones fundamentales de la vida social, política, económica y cultural con la finalidad de colaborar en la solución de los problemas colectivos. Esta acción responsable con los diversos actores sociales se caracteriza por la superación del individualismo establecido en nuestras comunidades por la implantación del capitalismo neoliberal. La responsabilidad social implica, desde cada lugar específico, el diseño de estrategias, acciones y formas de trabajo tendientes a plantear en forma concreta soluciones de conjunto relativas a la justicia y la equidad para el funcionamiento armónico de la vida social en cada uno de sus aspectos fundamentales.

El compromiso social de la universidad se extiende sobre diversos campos vinculados a la reproducción y el perfeccionamiento del modelo social: la equidad, la ciencia, la eficiencia profesional, la cultura y la identidad, el pluralismo ideológico, la ética social, la conservación de la memoria histórica y de la universalidad del saber, y la creación de masa crítica.

Ámbito de formación. La universidad, por su propia naturaleza (distinta, mutada en los diferentes tiempos desde el siglo XIII hasta la actualidad), ha sido creadora y divulgadora de instancias de crisis; los actores que dan significado a la vida universitaria han protagonizado diferentes formas de generar instancias de crisis, sobre todo en la generación de conocimientos y sus estilos de aplicación en la transformación del mundo material. Y a su vez, esos mismos actores fueron impactados por crisis que en su desarrollo se adentraron en la vida universitaria: crisis políticas, económicas, financieras culturales y sociales. He aquí este doble mecanismo que caracteriza a la universidad y su compromiso con el conocimiento y la sociedad.

La educación universitaria ha representado históricamente en el pensamiento público de las distintas clases sociales una instancia de valor agregado fundamental, para mantener o cambiar en forma ascendente el posicionamiento de las personas en la estructura social mediante la obtención de sus credenciales académicas. Era y sigue siendo, con certeza, el ámbito de formación capaz de impulsar nuevas dinámicas de movilidad social, siempre tomando en consideración que hablamos de especificidades basadas en los rasgos culturales de cada sociedad, con su propia historicidad y evolución del concepto y las estructuras de la universidad.

Las titulaciones y credenciales académicas, asociadas al concepto de profesión, referencian en forma constante la relación entre universidad y sociedad, lo cual nos informa nuevamente acerca del entramado entre universidad y compromiso social. Dicho entramado se conforma por el pensamiento y la acción de diversos actores, que desde lo colectivo le asignan valor agregado a esta relación, ya que el compromiso social de la universidad es un estadio que define variados canales de participación en los que se disputan sus influencias y posicionamientos las políticas públicas del Estado, las corporaciones empresariales públicas y privadas, los movimientos socioculturales, la comunidad universitaria en su totalidad como agente de cambio, de resistencia o de conservación del status quo.

La institución universitaria conlleva una capacidad innovadora que debería posibilitar adecuarse a la altura de los requerimientos de su tiempo y necesita una integración para que sus posibilidades de innovación sean consistentes y acordes a los cambios sociales. Para asimilar las formas dinámicas de la cultura, favorecer el desarrollo del conocimiento científico e incorporar las tecnologías adecuadas y necesarias, dentro de una perspectiva que articule valores inclusivos en el contexto social.

Proyectos educativos

El área de Desarrollo Social funciona en el marco de una política de responsabilidad social universitaria que posiciona a la facultad como un actor social singular en tanto referente de las relaciones sociales, comprometido con el desarrollo integral de la comunidad. La planificación y la ejecución de proyectos sociales se orienta por el objetivo de responder a las demandas tecnológicas y sociales de sectores poblacionales que se encuentran en situación de vulnerabilidad de derechos. Los proyectos que se desarrollan derivan de una articulación con organismos estatales, organizaciones de la sociedad civil, o bien responden a diagnósticos propios de la institución y asumen experiencias concretas de formación bajo la figura de voluntariado universitario.

Fuente:http://www.perfil.com/universidades/vincular-la-educacion-con-el-compromiso-social.phtml

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Los millenials y la sustentabilidad

millennials

Ellos no buscan tener mucho dinero, sino construir un mundo sostenible que beneficie a todos.

Narcisistas, caprichosos, desinteresados, contradictorios y otros términos del mismo corte han sido utilizados para describir la personalidad de los millennials, la generación nacida aproximadamente entre 1984 y 2004 que se ha ganado fama de inconstante y que resulta un misterio para las empresas, puesto que no saben cómo ganarse su lealtad ya sea como consumidores o empleados.

A pesar de todas las características negativas que pueden decir de ellos, han demostrado que no les interesa ser ricos ni famosos, tener grandes casas o muchos autos. Lo que verdaderamente llama su atención es hacer un cambio positivo en la sociedad y crear un mundo más sustentable.

Así lo revela Deloitte en el estudio “2016 Millennial Survey”, que sondeó a más de siete mil jóvenes pertenecientes a esta generación ubicados en 29 países. Todos los participantes tienen una licenciatura y un puesto fijo en una organización privada.

“Los millennials sienten que la mayoría de los negocios no tienen más ambición que las ganancias” dice la introducción del documento, añadiendo que “ponen sus valores personales por encima de los objetivos de las empresas”.

Los valores clave para un éxito a largo plazo son la responsabilidad social, la satisfacción del empleado y un buen ambiente de trabajo. –Participante del estudio (Perú).

Las cifras lo demuestran. El 87 por ciento cree que el éxito de un negocio debe ser medido en más aspectos que solo su desempeño financiero.

Aunque todavía les falta confiar en el sector privado, en comparación con el 2015, los millennials tienen una mejor percepción del sector privado, ya que en ese año el 75 por ciento consideró que las empresas solo veían por sus intereses, mientras que en el 2016 ese resultado bajó al 64 por ciento.

Si bien su opinión sobre los corporativos ha cambiado, no dudarán en protestar públicamente si sienten que su trabajo pone en riesgo sus valores. Para evitar conflictos, el 70 por ciento intenta conseguir empleo en una organización que comparta sus creencias.

Por esto, si no están de acuerdo con el modo en que se comporta una compañía, no es difícil para ellos renunciar sin pensarlo dos veces, al contrario de otras generaciones como los baby boomers. No obstante, aun si encuentran el trabajo ideal, no está entre sus planes quedarse más de cinco años en él.

El progreso, la constante innovación y el desarrollo de nuevas competencias es fundamental para los millennials, por lo que están a favor de buscar oportunidades laborales persistentemente, sin importar si su puesto actual es uno directivo. Tan solo en Latinoamérica, el 71 por ciento de los encuestados espera dejar su empleo antes del 2020.

Si tuvieras que elegir, ¿cuánto tiempo te quedarías en tu trabajo actual antes de irte a trabajar a otra empresa o dedicarte a algo diferente?

¿Qué es lo que logra que consideren quedarse más tiempo o que sean más leales a una compañía? Un comportamiento ético, líderes preocupados por el bienestar de la sociedad y el ambiente, y un buen trato a los colaboradores.

Este último punto es el más importante de todos, ya que prefieren trabajar en una oficina donde se confíe en ellos, se impulse su desarrollo profesional, exista igualdad de oportunidades y tenga un buen ambiente.

No obstante, existe un foco rojo que atenta contra las prácticas responsables que buscan los millennials. El estudio encontró que el 21 por ciento de los hombres de esta generación tienen más probabilidades de estar en un puesto de liderazgo, mientras que solo el 16 por ciento de las mujeres cuenta con esa posibilidad.

Ya sea porque las empresas siguen prefiriendo que los directores sean mayormente hombres, o las mujeres continúen sintiéndose desalentadas para pretender un puesto directivo, lo cierto es que los esfuerzos en equidad de género deben continuar.

Está comprobado que si ellos comparten los mismos valores de tu corporativo y notan que este es genuino en su responsabilidad social (RSE), se vuelven leales a la empresa y consideran quedarse más de cinco años en ella. De este modo, evitarás las pérdidas que deja la rotación de personal, y el tiempo y los recursos que invertiste en su capacitación y crecimiento beneficiarán más a tu negocio.

Los millennials están interesados en la RSE

Asegurar que los empleados se sientan cómodos, eso es una compañía exitosa. – Participante del estudio (México).

Sí, los millennials prefieren la RSE y la sustentabilidad sobre la rentabilidad, pero asimismo quieren contribuir a ella y al alto desempeño de una compañía a largo plazo. De hecho, entre sus prioridades de negocio se encuentran:

  • Invertir en el crecimiento de la compañía/promover nuevas iniciativas.
  • Trato justo con los proveedores.
  • Desarrollar productos y servicios innovadores.
  • Tener un impacto positivo en los consumidores.
  • Garantizar el futuro de la empresa.

¿Qué queremos concluir con estos resultados? Es innegable que los millennials son la fuerza del trabajo actual y futura, pero su fama de ser impredecibles ha afectado la forma en que las empresas buscan acercarse a ellos, dificultando lo que debería ser un acercamiento sencillo.

Deloitte no es el primero en hacer un estudio acerca de esta generación y ha concluido lo mismo que otros: los millennials son socialmente responsables y quieren trabajar en una empresa que también lo sea. Entonces, ¿qué esperan las compañías para implementar la RSE en su negocio?

Fuente:https://stbdeacero.com/2017/02/08/los-millennials-y-la-sustentabilidad/

Apenas una tercera parte de los cibernautas mexicanos muestran rasgos de una cultura en pro del ambiente

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  • 50% no separa la basura en orgánica e inorgánica ni los desechos para reciclar (papel, cartón, PET, etc.)
  • 34% deja su teléfono celular cargando toda la noche
  • Sólo 23% dice desconectar los aparatos eléctricos cuando no los ocupa

A pesar de los grandes problemas que atraviesa nuestro planeta en términos de calentamiento global y su impacto en el medio ambiente (calentamiento de los océanos, aumento de las temperaturas globales, incremento en el nivel del mar, entre otros) [1], los cibernautas mexicanos no parecen tener una amplia cultura de cuidado del ambiente y un adecuado manejo de la energía en sus hogares y mantienen prácticas que se considera que atentan contra el medio ambiente, de acuerdo con el último estudio desarrollado por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México.

Los entrevistados que tienen en su mayoría (71%) licenciatura o posgrado, reconocen tener en su hogar artículos de eficiencia energética (72%), usar preponderantemente gas LP (53%) y contar con un promedio de 18 focos en su hogar. 74% reconoce tener focos ahorradores de energía, 18% de LED y 8% incandescentes.

Muchos de los electrodomésticos que tienen los cibernautas en sus hogares no son ahorradores de energía. En el caso de las lavadoras (que prácticamente todos tienen) el 44% no son ahorradoras, los calentadores 35% no son ahorradores, el 61% de las planchas y licuadoras no son ahorradoras y 41% de los hornos de microondas tampoco lo son. El problema es que del resto de los electrodomésticos los usuarios no saben si son ahorradores por lo que la probabilidad de que no lo sean es muy alta. Lo mismo ocurre con los televisores o pantallas. 50% de quienes los poseen comentan que o no son ahorradores o no saben si lo son. Las secadoras o planchas para el cabello tampoco son ahorradoras de energía (60%).

Adicional al hecho de que los aparatos que se tienen en el hogar no necesariamente son ahorradores de energía, los cibernautas mexicanos mantienen prácticas poco favorecedoras para el medio ambiente: 68% deja cargando su celular toda la noche siempre o algunas veces, 50% no separa la basura en orgánica e inorgánica ni los desechos para reciclar.

51% reconoce que algunas veces o siempre deja la luz de la habitación encendida cuando sale. También hay un porcentaje interesante (cerca del 20%) que suele dejar la televisión encendida toda la noche.

Beber agua embotellada parece una moda importante entre el 55% de la población y el problema no es beber agua embotellada, el problema es no reciclar los envases. Por increíble que parezca, solamente 17% reconoce comprar siempre pilas recargables, el resto de los participantes no necesariamente lo hace así. 41% reconoce apagar la computadora mientras se va a comer o cenar, sin embargo, el restante 60% no necesariamente lo hace así.

Indiscutiblemente para fomentar una cultura de cuidado del medio ambiente y uso de las energías sustentables, es necesario contar con la infraestructura que se requiere. En la gran mayoría de los casos, los participantes manifiestan que no hay cerca de los lugares por los que se mueven regularmente, contenedores especiales para tirar pilas (49%), celulares (61%), medicamentos (63%), televisores o computadoras (59%); lo cual naturalmente se ha traducido en que no se desechan estos artículos de manera adecuada.

35% de los entrevistados considera que el consumo de energía eléctrica en su hogar es excesivo para el número de personas que habitan en él, mientras que para 47% este consumo se considera “normal”. Con base en las prácticas de la mayor parte de los respondientes, se puede plantear la hipótesis de que los consumos podrían reducirse sustancialmente si las personas tuvieran cotidianamente prácticas más amigables con el medio ambiente. De hecho, 45% reconoce que el consumo de luz en su hogar ha disminuido un poco a partir del uso de artículos eficientes o ahorradores de energía e incluso un 24% reconoce que el consumo se ha reducido considerablemente.

Se requiere un trabajo importante en el fomento de una cultura orientada al cuidado del medio ambiente, que tiene que ir aparejada con la presencia de infraestructura y mecanismos que favorezcan, por ejemplo, el adecuado desecho de materiales contaminantes y el uso eficiente de la energía en el hogar.

Fuente:https://mx.universianews.net/2017/01/25/apenas-una-tercera-parte-de-los-cibernautas-mexicanos-muestran-rasgos-de-una-cultura-en-pro-del-ambiente/

la-importancia-de-la-sostenibilidad-en-la-cadena-de-suministro

El panorama empresarial ha evolucionado hacia un modelo que pone de relieve la importancia de los intangibles como instrumento de gestión y creación de valor.

Las tendencias que dominan el panorama empresarial actual suponen un gran reto para las empresas. Aparecen nuevos competidores que reinventan los modelos de negocio tradicionales, la colaboración interdepartamental es cada vez mayor y más necesaria, se incorporan nuevos indicadores de desempeño, conceptos como «home office», «cocreación» o «engagement» ya no suenan extraños en la mayoría de las empresas y surgen nuevas necesidades dentro de las empresas que dan origen a nuevas profesiones, definidas a menudo por siglas indescifrables como SEO, CXO, CDO (…).

Sin duda alguna, todos estos cambios han transformado la manera en la que percibimos y nos relacionamos con las empresas, situando la función de la reputación, la marca, la comunicación, la sostenibilidad, la responsabilidad corporativa y los asuntos públicos en el centro de todas las miradas. La sociedad quiere hablar con las empresas y estas deben responder si pretenden seguir siendo válidas en un contexto donde los grupos de interés tienen cada vez más influencia.

Hoy más que nunca, las organizaciones han de tener un comportamiento responsable basado en la integridad y el buen hacer. Pero sobre todo, tienen que generar valor social en las comunidades en las que operan.

Muchos estudios avalan que los consumidores tienen una opinión más positiva y favorable de aquellas organizaciones involucradas en una causa social, estando dispuestos a pagar un sobreprecio si el producto viene de una empresa socialmente responsable. Según los resultados de Meaningful Brands de Havas Media (2015), el 82% de los consumidores afirma estar de acuerdo con el hecho de que las marcas y las empresas participen activamente en resolver los problemas sociales y medioambientales, y el 80 % que contribuyan a mejorar la calidad de vida y bienestar.

Estos datos coinciden con los revelados por el reciente estudio The 2016 Sustainability Leaders, de GlobeScan, SustainAbility y Sustainable Brands, que indica que las empresas se enfrentan en la actualidad a expectativas crecientes por parte de la sociedad en las que éstas han de desempeñar un rol mayor en la sociedad y enfocarse no solo en la generación de beneficios, sino en la mejora social y económica de los territorios donde operan.

Las organizaciones dejan de competir única y exclusivamente por variables de tipo financiero. Hoy la clave del éxito está en el reconocimiento que te otorgan los demás: tus grupos de interés. De ahí la necesidad de conocer sus expectativas para darles respuesta y obtener su confianza, admiración, empatía y respaldo. En este nuevo ecosistema la única vía que garantiza la sostenibilidad de un proyecto empresarial en el tiempo está en los grupos de interés.

En los empleados, en los clientes, en los inversores y en la sociedad en general. Integrar sus opiniones, demandas y expectativas, y someterse de forma reiterada y permanente a su escrutinio, permite a las organizaciones identificar las áreas específicas que están fallando y dónde es necesario implementar planes de acción y de mejora. De ahí que la gestión de intangibles posibilite alcanzar la excelencia empresarial.

En los últimos años, hemos descubierto que solo a través de la gestión integrada e integral de los intangibles estratégicos, como son la reputación, la marca, la comunicación, los asuntos públicos, la sostenibilidad y la responsabilidad social, se puede liderar con éxito en el nuevo entorno empresarial. Y es que introducir una perspectiva multistakeholder, frente a la visión tradicional de crear valor únicamente para un único grupo de interés, el accionista; así como una mirada de generación de valor de largo plazo y compartido, es la única ruta posible para crear proyectos empresariales que perduren en el tiempo.

En las últimas décadas, numerosos estudios han puesto de relevancia el creciente rol de los activos y recursos intangibles en la creación de valor. Los expertos cifran el peso de los activos y recursos intangibles en torno al 80 % del valor total de una organización. De ahí la urgente necesidad que tienen las organizaciones de aprender a gestionar de forma excelente estos intangibles como herramientas de inteligencia reputacional para obtener una lectura exhaustiva del contexto social, identificar los grandes retos globales e issues específicos, mitigar posibles riesgos reputacionales e identificar oportunidades de negocio.

El panorama empresarial ha evolucionado hacia un modelo que pone de relieve la importancia de los intangibles como instrumento de gestión y creación de valor, de ahí que hablemos de que estamos inmersos en un nuevo sistema económico, el de la economía de la reputación y los intangibles. En este momento de transición, la clave está en «reinventarse» desarrollando una capacidad diferenciadora para atraer inversiones, retener clientes y empleados, y construir mayores niveles de satisfacción, fidelidad y confianza. Si observamos la naturaleza del cambio que estamos experimentando y analizamos hacia dónde nos dirigimos, podemos ver que la realidad actual será reemplazada pronto por otras realidades futuras.

Aunque debemos considerar las implicaciones de la transformación que estamos viviendo, debemos esforzarnos en identificar los indicios de los cambios futuros para poder anticiparnos a las tendencias que están por venir. Las empresas responden en cierto modo a las leyes de la evolución de Darwin: aquellas organizaciones alineadas con las exigencias del entorno serán capaces de sobrevivir, el resto acabará por extinguirse inevitablemente. En este proceso de adaptación y evolución, la función del responsable de intangibles se prevé determinante. La influencia de esta función en la alta dirección ha aumentado en los últimos años (32 %) y todo apunta a que seguirá creciendo en el futuro inmediato.

Fuente:https://stbdeacero.com/2016/11/10/panorama-empresarial/

Cuidar al mundo y hacer dinero, la compleja tarea de las empresas responsables

El desarrollo de metodologías e indicadores compartidos ha logrado que el istmo sea pionero en la región latinoamericana.

Por Mónica Cordero

Integrar el concepto de responsabilidad social empresarial (RSE) en el corazón del negocio no es una opción. De ello depende la supervivencia de las compañías, la salud de su entorno y la fidelidad de los clientes. La conclusión se desprende de analizar el perfil de 30 profesionales que lideran estrategias en la región y cuyos proyectos destacan por el impacto, el enfoque novedoso o la manera en que abordan conceptos sociales, ambientales y de inclusión.

Como parte de estos criterios, nos apoyamos en la consultas a especialistas del Incae y de la Integración Centroamérica por la Responsabilidad Social Empresarial (Integrarse) y sus asociadas.

Andrea Prado, profesora del Incae, explica que la percepción de la responsabilidad social empresarial ha evolucionado de acciones vinculadas con filantropía a convertirse en un elemento estratégico.

Su nivel de desarrollo en los países de la región y en las mismas industrias varía según la normativa institucional, el grado de vinculación comercial con mercados que tienen consumidores más sofisticados como Europa y Estados Unidos y las exigencias de la misma industria, como en el sector bancario.

El desarrollo del concepto en la región también está asociado a alianzas empresariales y con el Estado y la sociedad civil. “Las empresas no se encuentran solas. A través de alianzas público-privadas unifican esfuerzos que permitan un desarrollo sostenible”, comenta América Herrera, directora de Integrarse, una entidad regional que agrupa a organizaciones que reúnen a empresas comprometidas con programas de RSE.

“Centroamérica ha sido pionera en el tema de RSE en Latinoamérica, ya que somos la primer región que comparte de manera integrada una misma estrategia, un concepto de RSE para más de seis países. Tener indicadores compartidos y metodologías, así como una visión de bloque en la materia, ha sido valorado de una manera muy positiva.”

La red trabaja para integrar los aspectos económicos propios de cada negocio, como la competitividad y la calidad del empleo, con el impacto social positivo del sector privado, además de la protección del medio ambiente y la gobernabilidad.

Las 30 empresas con mayor responsabilidad social en Centroamérica.

1. Procter & Gamble

Costa Rica

Alejandra Cobb/directora asociada de Comunicaciones y Sostenibilidad para América Latina

Estrategia: El objetivo es ofrecer marcas y productos que satisfagan las necesidades de las personas, conservando los recursos naturales y protegiendo el medio ambiente. Están comprometidos en mejorar las condiciones sociales de las comunidades donde operan.

Diferenciador: El programa Agua Limpia para los Niños ha beneficiado a familias en 16 países latinoamericanos con más de 420 millones de litros de agua.

2. Fifco

Costa Rica

Gisela Sánchez/directora de Relaciones Corporativas de Fifco

3. Cooperservidores

Costa Rica

Óscar Hidalgo/Gerente general

Estrategia: La responsabilidad social y la sostenibilidad son parte de la estrategia del negocio y se reflejan en acciones como el financiamiento de proyectos verdes, la certificación ambiental de sus operaciones y proyectos sociales enfocados a la educación.

Diferenciador: Sistema Certificado de Gestión de la Responsabilidad Social y Bandera Azul Ecológica.

4. Platanera Río Sixaola

Costa Rica

Álvaro Alvarado/encargado de Sostenibilidad

Estrategia: Tiene como meta promover del desarrollo y la conservación de la biodiversidad. Para mejorar la calidad de sus suelos, la finca aplica prácticas agrícolas sostenibles a la producción bananera, ya porque considera que “son el fundamento de la vida”.

Diferenciador: Produce banano libre de químicos, recoge agua de lluvia que utiliza para los biofermentos.

5. Auto Mercado

Costa Rica

Silvia Pérez/coordinadora de Responsabilidad Social de Auto Mercado y Vindi

Estrategia: Reciclaje

Diferenciador: Campaña Rosa

6. Holcim

Costa Rica

Eduardo Sentíes/director de Desarrollo Humano

Estrategia: Se basa en lograr una eficiencia medioambiental porque reconoce que la manufactura del cemento (principal componente del concreto) se caracteriza por un proceso de consumo intensivo de recursos y energía.

Diferenciador: El programa Construyendo Juntos el Camino ha facilitado la construcción de más de ocho kilómetros calles de concreto en comunidades de bajo desarrollo de zona.

7. Intel

Costa Rica

Cindy Oconitrillo/gerente de Voluntariado y Relaciones

Comunitarias de Intel Costa Rica

Estrategia: Desarrollar soluciones de tecnología eficientes para solventar problemas globales con el objetivo de reducir su impacto ambiental. Apuesta por aumentar las oportunidades económicas por medio del acceso a la educación y a la tecnología.

Diferenciador: El 50% de sus proyectos tiene un enfoque educativo, especialmente en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática.

8. Grupo Purdy Motor

Costa Rica

Ana María Sequeira/gerente de Relaciones Corporativas

Estrategia: La estrategia busca mejorar la calidad de vida de sus colaboradores (a través de educación, acceso a vivienda y seguridad financiera), aprovechar al máximo los recursos para sus operaciones y crecer económicamente de manera integral.

Diferenciador: Su programa de educación vial en las escuelas involucra a casi 10,000 estudiantes de 41 centros públicos. Posee un programa que impulsa a los colaborares a concluir la secundaria con 800 estudiantes activos.

9. Delsur

Regional

Xiómara Acosta de Ochoa/jefe del departamento de Comunicaciones y RSE

Estrategia: Trabaja proyectos sostenibles relacionados con el giro del negocio (transformación, distribución y comercialización de energía eléctrica) en las comunidades de los 77 municipios de influencia de la operación.

Diferenciador: Construcción de 16 proyectos de electrificación rural para llevar energía a 586 familias.

10. Tigo

El Salvador

Karla Rivas de Reyes/gerente de Comunicaciones y Responsabilidad

Corporativa

Estrategia: Busca transformar la vida de los salvadoreños a través de la tecnología y se ejecuta por medio de los pilares de educación, salud, medio ambiente e inclusión financiera.

Diferenciador: Padrinos del programa Adopte una Escuela llevan tecnología a las Aldeas Infantiles SOS, crearon el primer Centro Digital Comunitario en el Cantón Los Amates de la Libertad.

11. Naturaceites

Guatemala

Erasmo Sánchez y Yassid Kababie/gerente de Asuntos Corporativos y gerente de Gestión Social, respectivamente

Estrategia: Las iniciativas se basan en los estándares establecidos por la ISO 26000. La política de RSE prioriza cualquier esfuerzo en cuatro ejes principales: comunidad, colaboradores, medio ambiente y la ética como eje transversal.

Diferenciador: El programa Relacionamiento Comunitario implementado en 130 comunidades aledañas a la operación. Construcción de siete centros de convergencia, tres dedicados a la atención en salud.

12. Ingenio la Unión

Guatemala

Leonor Aldana/directora de RSE

Estrategia: Mejora de las condiciones de los trabajadores de la zafra en áreas como la salud y la prevención de accidentes.

Diferenciador: Transporte eficiente de la caña para eliminar incidentes de tránsito, que beneficia una comunidad de 2,500 habitantes, de los cuales 250 son menores de edad.

13. CBC

Guatemala

Rosa María de Frade/directora de Relaciones Corporativas

14. Grupo Terra

Honduras

Vera Nasser/directora de Asuntos Corporativos

Estrategia: La empresa está comprometida con la sostenibilidad, el crecimiento económico, el desarrollo social y el medio ambiente. Se apoya en la Fundación Terra para la implementación de las iniciativas de educación, tecnología y desarrollo social.

Diferenciador: Programa de vivienda para colaboradores que registra más de 12,000 metros cuadrados construidos.

15. Hanes

Honduras

Teddy Mendoza/gerente de Asuntos Ambientales y RSE Centroamérica

Estrategia: El programa estructurado y sostenible denominado Viviendo Verde (Green for Good) se implementó desde 2009 en la región e impacta el campo ambiental y social.

Diferenciador: Programa Guardianes Ambientales que forma y desarrolla capacidades en niños para proteger y conservar el medio ambiente.

16. Fundación Zamora Terrán

Nicaragua

María Josefina Terán de Zamora/gerente y presidenta

Estrategia: Nace en 2009 cuando el Grupo LAFISE decide aportar a la educación de Nicaragua y crea la organización para implemenrar el programa educativo “Una Computadora por Niño” en ese país como pilto regional. También trabaja la nutrición, la salud, el medio ambiente y la creación de valores.

Diferenciador: El programa Una Computadora por Niño en Nicaragua y Honduras. La iniciativa registran más de 40,000 beneficiarios en 148 escuelas sólo en Nicaragua.

17. Grupo Casa Pellas

Nicaragua

Samantha Duarte/Jefa de Responsabilidad Social

Estrategia: Desarrolla una estrategia de Responsabilidad social vinculada al negocio bajo el concepto de triple utilidad (económico, social y ambiental), con el objetivo de lograr la sostenibilidad del negocio en el largo plazo.

Diferenciador: El programa Conduce Tu vida busca reducir los accidentes viales y sus consecuencias. El programa de educación vial ha beneficiado a 434,000 personas.

18. Empresas Bern

Panamá

Jacqueline Bern de Mena/directora de RSE

Estrategia: El trabajo en RSE se enfoca en la promoción del acceso a la educación para mejorar la calidad de los empleados y las comunidades.

Diferenciador: Centro de Orientación Infantil Luz del Mundo para la comunidad de Veracruz. En la Ciudad del Saber se fundó la escuela The Panamá International Hotel School.

19. Cemex

Costa Rica

Marcela Cano Pereira/coordinadora de RSC

Estrategia: Trabajan en la construcción de comunidades sostenibles promoviendo negocios inclusivos y la autosuficiencia de sus vecinos, empoderando a grupos vulnerables y mejorando la calidad de vida y la conciencia ambiental.

Diferenciador: Creación de más de 15 encadenamientos productivos comunales que forman parte de red de proveedores y se ha impulsado a unas 150 personas para autoemplearse con la formación de las pequeñas empresas.

20. Walmart

Regional

Aquileo Sánchez/director de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad

Estrategia: Está enfocada en generar oportunidades e impactar en la comunidad y el ambiente. Además, hace más de una década tres ambicionas metas: ser cero residuos, abastecerse 100% de energías renovables y vender productos sostenibles para las personas y el ambiente en la región.

Diferenciador: El programa de proveedores compró 340 pymes de la región, donde cada una de ellas vendió un promedio de 81,266 dólares a la cadena.

21. BAC

Regional

Roxana Víquez/gerente regional de RSC

22. Bayer

Regional

Mitchelle Romero/coordinadora de Responsabilidad Social Empresarial

Estrategia: El objetivo es contribuir con el mejoramiento de la vida y alineados a la misión que es ciencia para una vida mejor. Busca brindar soluciones a problemas sociales en los países donde opera de forma sostenible y fomentando la innovación.

Diferenciador: Programa AgroVida que brinda capacitación en el manejo responsable de productos fitosanitarios.

23. Telefónica

Regional

Vicky Riaño/directora de Responsabilidad Corporativa y Fundación

Telefónica para Centroamérica

Estrategia: La compañía española promueve la reducción de la brecha digital en la región mediante programas de educación y que facilitan el acceso de la conectividad.

Diferenciador: Aulas Fundación Telefónica es uno de los proyectos más fuertes en la región y promueve la inclusión digital al brindar formación a los docentes.

24. Cargill

Regional

María Nelly Rivas/gerente regional de RSE de Cargill Centroamérica

Estrategia: Está enfocada en lograr un impacto social en materia de nutrición y educación en las comunidades donde opera y en contribuir con el desarrollo de los asociados, clientes y proveedores.

Diferenciador: Programa Nutriendo el Futuro que ejecuta mediante alianzas estratégicas en Guatemala, Honduras y Nicaragua. La iniciativa brinda formación en nutrición a padres, alumnos y maestros; promueve huertos escolares.

25. Fundación Monge

Regional

María José Monge/presidenta

Estrategia: El Grupo Monge, a través de su fundación, apuesta a la educación mediante el programa Soy Cambio, el cual se basa en pilares de aporte económico, seguimiento y acompañamiento y empleabilidad.

Diferenciador: El programa generar oportunidades a jóvenes centroamericanos con el fin de que concluyan sus estudios de secundaria, opten por una carrera técnica y logren insertarse de forma competitiva en el mercado laboral. A la fecha se han becado a 1,000 jóvenes.

26. Scotiabank

Costa Rica

Rocío Zamora/gerente Relaciones Públicas y Responsabilidad Social

Estrategia: El Programa Comunitario de Scotiabank es internacional y apoya oportunidades de desarrollo para los jóvenes y las comunidades donde opera.

Diferenciador: Recuperación y restauración del parque en un bosque urbano con una gran representación de la flora y fauna del país.

27. Termoencogibles

El Salvador

Hugo Eduardo Tona/gerente de Responsabilidad Social

Estrategia: Creen que el talento humano es uno de los pilares para la sostenibilidad del negocio y promueven su bienestar integral (educación, salud, seguridad y un buen ambiente de trabajo). Tambien trabajan para minimizar la nuestra huella de la operación mediante proyectos de mitigación y compensación.

Diferenciador: La empresa ofrece a sus empleados capacitaciones puntuales y la opción de cursar los estudios de secundaria en la misma empresa.

28. Dos Pinos

Costa Rica

Francisco Arias/gerente de Relaciones Corporativas y Ganaderas de Dos Pinos

Estrategia: La cooperativa de 70 años basa su estrategia en la solidaridad, la cooperación y la búsqueda del bien común para ser una organización socialmente responsable. Para ello, promueve la educación, la transferencia de conocimiento y de tecnología.

Diferenciador: El programa Un Pupitre para tu Escuela, que recupera el polialuminio de empaques tetrapak y crea un material llamado reciclam, con el que se ha construido mobiliario para 134 escuelas públicas y privadas.

29. Empresa de Servicios Públicos de Heredia

Costa Rica

Lissette Montoya/coordinadora del programa de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y subgerente

Estrategia: Las iniciativas de RSE se basan en el Pacto Global de la Organización de Naciones Unidas. El objetivo es proteger el ambiente, respetar los derechos humanos y tener un compromiso con la salud y la seguridad de los trabajadores.

Diferenciador: El programa de educación involucra a más de 5,000 de 12 años y enseña buenas prácticas para el manejo del agua y los desechos sólidos, así como el ahorro de energía.

30. Fundación Calleja

El Salvador

Eva Colorado de Saravia/gerente

Estrategia: Los programas del Grupo Calleja se enfocan al desarrollo de oportunidades para fortalecer la cadena de valor. Para ello, trabaja con colaboradores, proveedores y clientes mediante iniciativas auto sostenibles en las áreas de medio ambiente, salud y educación.

Diferenciador: El programa Cultivando Oportunidades fomenta la compra de verduras y frutas al sector agrícola salvadoreño, con lo que se logró sustituir la importación de estos productos en un 60%.

Fuente:http://www.forbes.com.mx/cuidar-al-mundo-y-hacer-dinero-la-compleja-tarea-de-las-empresas-responsables/#gs._Mhk0WE

¿Responsabilidad SE o Generación de VS?

duda

Por Agustín Llamas Mendoza

La responsabilidad social empresarial (RSE) se ha vuelto un lugar común cuando se habla desde la perspectiva de la sustentabilidad o desde el mundo de la empresa perteneciente a un capitalismo light. Hoy la RSE se ha convertido en un concepto vacío de contenido filosófico para sustituirlo con certificaciones comerciales y pretenciosas, técnicas, índices y rankings que intentan posicionar a la empresa, y tal vez a los empresarios, en listados como pecadoras o como virtuosas de la generación de valor económico y social.

Hoy el planteamiento habría que hacerlo desde la perspectiva positiva de la generación de valor social (GVS). Ya no se trata de pensar “¿y ahora cuánto me costará certificarme con el ISO 26000?” o con cualquier otra certificación para ser “socialmente responsable” y que la comunidad “no me vea feo o como despreciable empresa explotadora”. GVS es igual a utilidades sociales, mientras que RSE es igual a costos económicos, por lo menos en la mente del hombre de negocios.

A modo de ejemplo, la definición de RSE que da la ISO 26000 es la siguiente: la “responsabilidad de una organización ante los impactos que sus decisiones y actividades ocasionan en la sociedad y en el medio ambiente, mediante un comportamiento ético y transparente que contribuya al desarrollo sostenible, incluyendo la salud y el bienestar de la sociedad; tome en consideración las expectativas de las partes interesadas; cumpla con la legislación aplicable y sea coherente con la normativa internacional de comportamiento, y esté integrada en toda la organización y se lleve a la práctica en sus relaciones.”

Mientras que la Comisión Europea dice sencillamente, es “la responsabilidad de las empresas por sus impactos sobre la sociedad.”

Las dos definiciones en el fondo nos hablan de costos, de que las empresas tienen la responsabilidad y la obligación de vigilar sus impactos al entorno (cosa que es cierto), y nunca mencionan que la RSE comienza, por ejemplo, si se consideran a las personas que trabajan en la empresa como personas o simples “recursos”, desde cómo manda la dirección general de la empresa a sus subalternos, de si los dueños del capital consideran a los empleados como personas o como simples engranajes de una maquinaria llamada empresa, o que si pagan salarios justos.

Pero eso sólo es un aspecto del vaciamiento conceptual de la responsabilidad social. El otro, y tal vez más importante, es que la RSE está considerada en el fondo como un paquete de costos que hay que cumplir ineludiblemente en la nueva moda de los políticamente correctos para ser sustentables y “no explotadores” del entorno. Durante años se ha cometido el error de pensar que la RSE es algo que la empresa tiene que pagar como si fuera un impuesto para compensar el daño al entorno y a la ecología.

La propuesta es inversa. Ya no hablemos de RSE y de los costos que representan para cualquier empresa. Hablemos desde la perspectiva de la GVS, donde cómo todos los procesos, políticas, acciones y procedimientos en la empresa generan valor social. De hecho, la GVS nunca debería ser considerada como costo o como algo adicional a la gestión de negocios. No se trata necesariamente de pagar esos “impuestos compensatorios al entorno”, se trata que desde la misma definición de empresa como una comunidad de personas ya estaríamos generando valor social.

Todos los empresarios saben generar valor económico y por eso son empresarios, ¿no podrían pensar en generar valor social, en generar utilidades sociales también? Por supuesto que lo saben y lo pueden hacer. Generar utilidades sociales es el nuevo y verdadero reto.

En el nuevo Centro de Investigación e Innovación Social para la Empresa (CIISE) del IPADE, la Generación de Valor Social se incrusta fundamentalmente para que desde esta innovación, esta nueva definición pueda ayudar a la Alta Dirección a cumplir con sus necesidades de orden político y social.

El mismo concepto de GVS es una innovación en la sociología de la responsabilidad social y aporta fundamentalmente un sentido no negativo (costos), sino positivo (utilidades – sociales-). A la vez que hace compatible el mundo del lucro económico con el impacto positivo a la sociedad.

La pregunta fundamental desde el CIISE a la Alta Dirección se centrará en cómo el Centro puede ayudarla a resolver de manera creativa, innovadora y apegada los principios fundacionales del IPADE a cumplir con sus deberes políticos y sociales.

Fuente:http://www.expoknews.com/responsabilidad-se-o-generacion-de-vs/

10 mandamientos que toda ESR debe cumplir

Hablar del Distintivo ESR es hablar, sin duda alguna de una de las iniciativas más fuertes y consolidadas en México en materia de responsabilidad social empresarial (RSE), pues desde hace 16 años ha funcionado como estandarte para reconocer a las empresas que han adoptado prácticas a favor de la sustentabilidad.

Este reconocimiento se ha convertido además en un referente importante para los consumidores que desean identificar a las marcas que se comportan de forma amigable con el medio ambiente y se preocupan por generar un impacto positivo en las comunidades en las que operan. Aquellas empresas que desean obtenerlo deben participar en la convocatoria correspondiente año con año, responder un autocuestionario y acreditar las prácticas responsables que avalan su compromiso con la sustentabilidad.

El número de empresas que buscan este distintivo ha aumentado año con año. Un total de 1,498 organizaciones participaron en la convocatoria para ostentarlo durante 2016, aunque solo 1,364 consiguieron alcanzar el privilegio, muchas de ellas por primera vez, pero ¿qué filosofía deben aplicar en adelante estas y otras organizaciones que busquen ser llamadas responsables?

La respuesta se encuentra nada menos que en el Decálogo de Empresa Socialmente Responsable propuesto y publicado por CEMEFI para guiar a las organizaciones que se han comprometido con la RSE y sobre todo, aquellas que orgullosamente ostentan su reconocimiento. ¡Conócelo y ayúdanos a compartirlo para promover mejores prácticas en el mundo empresarial!

Puedes compartirlas una a una o descargar una carpeta con todos nuestros gráficos.

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1. Promueve e impulsa una cultura de competitividad responsable que busca las metas y el éxito del negocio, contribuyendo al mismo tiempo al bienestar de la sociedad.

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2. Hace públicos sus valores, combate interna y externamente prácticas de corrupción y se desempeña con base en un código de ética.

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3. Vive esquemas de liderazgo participativo, solidaridad, servicio y de respeto a los derechos humanos y a la dignidad humana.

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4. Promueve condiciones laborales favorables para la calidad de vida, el desarrollo humano y profesional de toda su comunidad (empleados, familiares, accionistas y proveedores).

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5. Respeta el entorno ecológico en todos y cada uno de los procesos de operación y comercialización, además de contribuir a la preservación del medio ambiente.

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6. Identifica las necesidades sociales del entorno en que opera y colabora en su solución, impulsando el desarrollo y mejoramiento de la calidad de vida.

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7. Identifica y apoya causas sociales como parte de su estrategia de acción empresarial.

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8. Invierte tiempo, talento y recursos en el desarrollo de las comunidades en las que opera.

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9. Participa, mediante alianzas intersectoriales con otras empresas, organizaciones de la sociedad civil, cámaras, agrupaciones y/o gobierno, en la discusión, propuestas y atención de temas sociales de interés público.

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10. Toma en cuenta e involucra a su personal, accionistas y proveedores en sus programas de inversión y desarrollo social.

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Fuente:http://www.expoknews.com/10-mandamientos-que-toda-esr-debe-cumplir/