Manifiesto de Davos 2020: El propósito universal de las empresas en la Cuarta Revolución Industrial

A general view shows the mountain resort of Davos, Switzerland, January 25, 2019. REUTERS/Arnd Wiegmann - RC149B671960

Imagen: REUTERS/Arnd Wiegmann – RC149B671960

Por: Klaus Schwab

A. El propósito de las empresas es colaborar con todos sus stakeholders en la creación de valor compartido y sostenido. Al crearlo, las empresas no cumplen únicamente con sus accionistas, sino con todos sus stakeholders: empleados, clientes, proveedores, comunidades locales y la sociedad en general. El mejor camino hacia la comprensión y la armonización de los intereses divergentes de todos los stakeholders es la adquisición de un compromiso común con respecto a las políticas y las decisiones que refuercen la prosperidad a largo plazo de las empresas.

i. Una empresa cumple con sus clientes cuando les ofrece una propuesta de valor que encaja a la perfección con sus necesidades. Acepta y respalda la competencia leal y la igualdad de condiciones. Muestra una tolerancia cero ante la corrupción. Vela por la fiabilidad y la confiabilidad del ecosistema digital en el que opera. Comparte plenamente la funcionalidad de sus productos y servicios con sus clientes, también las implicaciones adversas o las externalidades negativas.

ii. Una empresa trata a su personal con dignidad y respeto. Respeta la diversidad y aspira a la mejora continua de las condiciones de trabajo y el bienestar de los empleados. En un mundo sometido a constantes cambios, una empresa aboga por la continuidad en el empleo mediante la mejora continua de las competencias y la adquisición de otras nuevas.

iii. Una empresa considera a sus proveedores como verdaderos asociados en la creación de valor. Brinda las mismas oportunidades a los nuevos participantes en el mercado. Integra el respeto por los derechos humanos en todos los eslabones de la cadena de suministro.

iv. Una empresa cumple con la sociedad en general a través de sus actividades, apoya a las comunidades en las que trabaja y paga un porcentaje equitativo de los impuestos. Garantiza un uso seguro, ético y eficaz de los datos. Actúa como garante del universo ambiental y material para las generaciones futuras. Protege de un modo responsable nuestra biosfera y es adalid de una economía circular, compartida y regenerativa. Amplía incesantemente los límites del conocimiento, la innovación y la tecnología para mejorar el bienestar de las personas.

v. Una empresa ofrece a sus accionistas un rendimiento de las inversiones que tiene en cuenta los riesgos empresariales asumidos y la necesidad de innovar continuamente y de no dejar de invertir. Gestiona con responsabilidad la creación de valor a corto y medio plazo en aras de la obtención de beneficios sostenibles para sus accionistas sin sacrificar el futuro en beneficio del presente.

 

B. Una empresa es algo más que una unidad económica generadora de riqueza. Atiende a las aspiraciones humanas y sociales en el marco del sistema social en su conjunto. El rendimiento no debe medirse tan solo como los beneficios de los accionistas, sino también en relación con el cumplimiento de los objetivos ambientales, sociales. Los salarios del personal ejecutivo deben reflejar la responsabilidad ante los stakeholders.

 

C. Una empresa que opera en el ámbito multinacional no está únicamente al servicio de todos los stakeholders directamente implicados, sino que es por sí misma un stakeholder —junto con los gobiernos y la sociedad civil— de nuestro futuro global. La responsabilidad cívica empresarial global exige que las empresas aprovechen sus competencias básicas, su espíritu empresarial, sus habilidades y los recursos pertinentes en iniciativas colaborativas con otras empresas y stakeholders con el fin de mejorar el estado del mundo.

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2019/12/manifiesto-de-davos-2020-el-proposito-universal-de-las-empresas-en-la-cuarta-revolucion-industrial?fbclid=IwAR3iDL64l8EZqEnFUqiwmZQlxoS-qnyeyNkvolYbTjMbqB5zOpiDSGfrO-I

Responsabilidad e Innovación Social: el nuevo “chip” profesional y generacional

La responsabilidad y la innovación social, elementos necesario para un ambiente más equilibrado

Responsabilidad e Innovación Social: el nuevo "chip" profesional y generacional

La responsabilidad y la innovación social han tenido un fuerte auge en las últimas décadas entre las distintas profesiones y actividades empresariales percibiéndose. como una nueva forma de hacer negocios, más éticos y preocupados por el equilibrio entre la generación de valor social y la generación de riqueza. Las generaciones actuales de estudiantes, por su parte, tienen diferencias importantes con sus antecesores, los baby boomers y la generación X. Su preocupación por el impacto ambiental que tienen las actividades de su vida cotidiana es un rasgo distintivo de esta generación que empieza a dejar de consumir productos verdes o amigables al ambiente; esto es observable en los movimientos contra el uso de materiales desechables y bolsas de plástico por citar solo dos casos; también vemos cada vez más, en el consumidor urbano joven, una rutina recurrente de consulta de etiquetas de productos, para evaluar, aunque sea de una manera general, sus decisiones de compra. En ambos casos, tanto profesionistas como estudiantes empiezan a configurar una nueva forma de consumo.

Con el uso de la tecnología para fines de innovación social, la forma de consumir como la conocíamos también está cambiando, Jeremy Rifkin define a una nueva generación de productores que a la vez son consumidores de sus propios productos como “Prosumidores”, esto es, personas que producirán los bienes y servicios que ellos mismos consumirán, como, por ejemplo, huertos de auto consumo, energía eléctrica de auto consumo, impresoras 3D, entre otros.

Estamos a fin de cuentas en la antesala de un cambio en nuestra forma de consumir, hoy en día algunas universidades y centros de investigación como la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac México debaten y reflexionan sobre una nueva cultura del consumo, un consumo más responsable y a la vez más justo que se contrapone a la idea de una Economía Lineal de producción en donde se produce para usar y desechar provocando una desmesurada explotación de los recursos naturales, un exceso de desperdicios imposibles de reutilizar y niveles de residuos que son más altos. La apuesta de estas nuevas generaciones de empresarios y ciudadanos es hacia la Economía Circular, una propuesta consiste en mantener productos, componentes y materiales en su mayor nivel de utilidad y valor el mayor tiempo posible, eliminando el concepto de desperdicio por medio de materiales que cumplen múltiples ciclos de vida. Se trata, no de una moda, sino de un cambio de “chip” en la estructura mental.

En palabras de Julian Kirchherr significa un nuevo sistema económico que se basa en modelos de negocio que remplazan el concepto de “fin de ciclo de vida”, con el de las “4R´s”: reducir, reusar, reciclar, y recobrar materiales en los procesos de producción, distribución y consumo; con el objetivo de alcanzar un desarrollo sustentable, que implica crear y mejorar la calidad medioambiental, prosperidad económica y equidad social, para el beneficio de la actual y las futuras generaciones.

La responsabilidad y la innovación social son una nueva forma de re-pensar una relación más equilibrada con el ambiente, con la sociedad y con la generación de riqueza.

Fuente:https://www.entrepreneur.com/article/320572

5 pasos imprescindibles para integrar los ODS en tu empresa

Workers are seen at the construction site of an office and business building built by Swiss railway operator Schweizerische Bundesbahnen (SBB) at the Europaallee in Zurich, Switzerland August 10, 2018.

Imagen: REUTERS/Arnd Wiegmann

Por:Ricardo Estévez

En los últimos años, y para beneficio de todos, la gestión responsable y sostenible ha ido cobrando una importancia creciente, siendo una cuestión difícil de eludir en las estrategias de empresas y organizaciones de todo tipo.

Para ello, las compañías necesitan mecanismos y herramientas que les permitan desarrollar nuevos modelos de gestión y dar respuesta a los retos globales a la vez que aseguran un alineamiento entre la gestión y los valores sostenibles de la organización.

En este sentido, ya sabéis que desde ecointeligencia nos gusta poner a vuestro alcance recursos para seguir avanzando a favor de la sostenibilidad y del respeto por nuestro medio ambiente.

La iniciativa que nos ocupa es fruto del trabajo del Pacto Mundial de manera conjunta con Global Reporting Initiative (GRI) y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) y de la que ya nos hemos ocupado en otras ocasiones: la Guía SDG Compass.

Entre otras interesantes cuestiones, este documento recomienda a las empresas seguir 5 pasos para integrar los ODS en su gestión interna, además con un inventario de indicadores que permite a las empresas medir su contribución a los ODS.

Los 5 pasos imprescindibles son:

1. Conocer los ODS

Para ello es necesario un análisis de los 17 Objetivos y las 169 metas y comprender el papel empresarial dentro del marco.

Además, se deben identificar oportunidades de negocio ligadas a los ODS e impulsar su trabajo de manera transversal con otras herramientas o marcos existentes en la organización (sistemas de gestión, 10 Principios del Pacto Mundial, Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos).

2. Definir prioridades

Consiste en realizar un mapeo de los impactos sobre los ODS en la empresa, identificando a través de toda la cadena de valor los impactos positivos y negativos, actuales y potenciales sobre los ODS.

Una vez la organización conozca su impacto sobre los ODS, debe identificar aquellos objetivos con los que alinear su actividad principal de negocio y empezar a definir prioridades de actuación, así como recopilar indicadores que le ayuden a medir el progreso.

3. Establecer objetivos

El siguiente paso es fijar objetivos concretos, medibles y con límites de tiempo entorno a los ODS; . Una buena metodología para estos objetivos es la conocida por el acrónimo SMART (específicos, medibles, alcanzables, realistas y con un plazo determinado).

Es fundamental anunciar públicamente los objetivos internos a través de compromisos públicos, que los den a conocer a los grupos de interés y refuercen el papel de liderazgo de la empresa frente a la Agenda 2030.

4. Integrar

Consiste en trasladar los ODS a la cultura empresarial de la organización.

Para ello es necesario impulsar el liderazgo de la alta dirección, formar a todos los empleados en la Agenda 2030 y realizar alianzas y proyectos de innovación para contribuir a los ODS.

A largo plazo es recomendable ampliar progresivamente los compromisos públicos de la compañía, desarrollar nuevos productos y servicios alineados con los ODS e integrar éstos en otras políticas y objetivos de la empresa (objetivos financieros, estratégicos y operativos).

5. Informar y comunicar

El último paso consiste en comunicar el desempeño de la compañía respecto a los ODS.

El medio más utilizado para ello es la memoria de sostenibilidad o informe de progreso, donde ha de reflejarse el compromiso general y la estrategia de la organización para contribuir al marco de Naciones Unidas.

Las empresas han de comunicar asimismo aquellos ODS alineados con la actividad principal de negocio, los compromisos públicos definidos y los indicadores establecidos para medir el progreso.

Y no se nos puede olvidar que, la contribución a los ODS por parte de las empresas puede ser además muy rentable, ya que existen potenciales oportunidades de negocio ligadas a lo que se conoce como la Agenda 2030.

El informe Better Business, Better World del WBCSD identifica hasta 60 oportunidades de negocio ligadas a los ODS en 4 sectores clave, representando el 60% de la economía mundial y, que de cristalizar finalmente, podrían proporcionar 12 billones de dólares al PIB mundial hasta el año 2030 y potencialmente el doble o el triple, además de crear 380 millones de empleos.

Por tanto, el argumento empresarial a favor de la sostenibilidad es sólido: genera nuevas oportunidades de negocio, promueve la innovación y mejora la reputación, los ODS permiten mejorar la relación de las organizaciones con sus empleados, clientes, inversores y resto de grupos de interés, aumentando la eficacia operativa, la motivación y la retención del talento.

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2018/09/5-pasos-imprescindibles-para-integrar-los-ods-en-tu-empresa

Vincular la educación con el compromiso social

Las instituciones terciarias deben formar a sus alumnos más allá del saber académico. El respeto por la diversidad cultural, el pluralismo ideológico y la conservación de la memoria también deben ser prioritarios.

Salir del aula. La vida universitaria conlleva una capacidad innovadora que le permite a los futuros profesionales adecuarse a los desafíos de sus tiempos.

Salir del aula. La vida universitaria conlleva una capacidad innovadora que le permite a los futuros profesionales adecuarse a los desafíos de sus tiempos. Foto:cedoc

 

Por:Fernando Napoli

En reiteradas oportunidades de nuestro accionar cotidiano en la vida universitaria se nos ha preguntado, desde las relaciones con los estudiantes, con los colegas, con el poder instituido en la gestión, con el mundo del trabajo, qué podemos aportar para plantear formas alternativas que permitan un acercamiento real y concreto de la relación entre la universidad y el desarrollo social.

Nos hemos colmado de preguntas, de interrogantes, enunciados desde las distintas aristas de la realidad y simplemente, con gran inquietud, hemos advertido que iniciado el siglo XXI necesitamos y debemos reinstalar esta cuestión desde nuestras formas de relación académica, atomizadas y fragmentadas en divisiones estancas. La transmisión, la recreación y la construcción de saberes en la universidad parecieran quedar amuradas en los espacios aúlicos, como si la vida universitaria transcurriera en una dimensión paralela a crisis, conflictos, necesidades, expectativas, anhelos y perspectivas de cambio eficaz, en la vertebración de un desarrollo social profundamente humano y equitativo.

Acercamiento. Comprender la noción de compromisos social implica situarnos en una posición que nos posibilite referirnos al término desde una visión múltiple, abierta hacia interpretaciones de distinta profundidad para todos los actores de la vida universitaria.

Entendemos por compromiso social una actitud, inmediata y directa, hacia las grandes problemáticas que atraviesan nuestras relaciones comunitarias, hacernos cargo del rol que nos compete como personas, en relación con una acción ciudadana, comprometida con las cuestiones fundamentales de la vida social, política, económica y cultural con la finalidad de colaborar en la solución de los problemas colectivos. Esta acción responsable con los diversos actores sociales se caracteriza por la superación del individualismo establecido en nuestras comunidades por la implantación del capitalismo neoliberal. La responsabilidad social implica, desde cada lugar específico, el diseño de estrategias, acciones y formas de trabajo tendientes a plantear en forma concreta soluciones de conjunto relativas a la justicia y la equidad para el funcionamiento armónico de la vida social en cada uno de sus aspectos fundamentales.

El compromiso social de la universidad se extiende sobre diversos campos vinculados a la reproducción y el perfeccionamiento del modelo social: la equidad, la ciencia, la eficiencia profesional, la cultura y la identidad, el pluralismo ideológico, la ética social, la conservación de la memoria histórica y de la universalidad del saber, y la creación de masa crítica.

Ámbito de formación. La universidad, por su propia naturaleza (distinta, mutada en los diferentes tiempos desde el siglo XIII hasta la actualidad), ha sido creadora y divulgadora de instancias de crisis; los actores que dan significado a la vida universitaria han protagonizado diferentes formas de generar instancias de crisis, sobre todo en la generación de conocimientos y sus estilos de aplicación en la transformación del mundo material. Y a su vez, esos mismos actores fueron impactados por crisis que en su desarrollo se adentraron en la vida universitaria: crisis políticas, económicas, financieras culturales y sociales. He aquí este doble mecanismo que caracteriza a la universidad y su compromiso con el conocimiento y la sociedad.

La educación universitaria ha representado históricamente en el pensamiento público de las distintas clases sociales una instancia de valor agregado fundamental, para mantener o cambiar en forma ascendente el posicionamiento de las personas en la estructura social mediante la obtención de sus credenciales académicas. Era y sigue siendo, con certeza, el ámbito de formación capaz de impulsar nuevas dinámicas de movilidad social, siempre tomando en consideración que hablamos de especificidades basadas en los rasgos culturales de cada sociedad, con su propia historicidad y evolución del concepto y las estructuras de la universidad.

Las titulaciones y credenciales académicas, asociadas al concepto de profesión, referencian en forma constante la relación entre universidad y sociedad, lo cual nos informa nuevamente acerca del entramado entre universidad y compromiso social. Dicho entramado se conforma por el pensamiento y la acción de diversos actores, que desde lo colectivo le asignan valor agregado a esta relación, ya que el compromiso social de la universidad es un estadio que define variados canales de participación en los que se disputan sus influencias y posicionamientos las políticas públicas del Estado, las corporaciones empresariales públicas y privadas, los movimientos socioculturales, la comunidad universitaria en su totalidad como agente de cambio, de resistencia o de conservación del status quo.

La institución universitaria conlleva una capacidad innovadora que debería posibilitar adecuarse a la altura de los requerimientos de su tiempo y necesita una integración para que sus posibilidades de innovación sean consistentes y acordes a los cambios sociales. Para asimilar las formas dinámicas de la cultura, favorecer el desarrollo del conocimiento científico e incorporar las tecnologías adecuadas y necesarias, dentro de una perspectiva que articule valores inclusivos en el contexto social.

Proyectos educativos

El área de Desarrollo Social funciona en el marco de una política de responsabilidad social universitaria que posiciona a la facultad como un actor social singular en tanto referente de las relaciones sociales, comprometido con el desarrollo integral de la comunidad. La planificación y la ejecución de proyectos sociales se orienta por el objetivo de responder a las demandas tecnológicas y sociales de sectores poblacionales que se encuentran en situación de vulnerabilidad de derechos. Los proyectos que se desarrollan derivan de una articulación con organismos estatales, organizaciones de la sociedad civil, o bien responden a diagnósticos propios de la institución y asumen experiencias concretas de formación bajo la figura de voluntariado universitario.

Fuente:http://www.perfil.com/universidades/vincular-la-educacion-con-el-compromiso-social.phtml

Los millenials y la sustentabilidad

millennials

Ellos no buscan tener mucho dinero, sino construir un mundo sostenible que beneficie a todos.

Narcisistas, caprichosos, desinteresados, contradictorios y otros términos del mismo corte han sido utilizados para describir la personalidad de los millennials, la generación nacida aproximadamente entre 1984 y 2004 que se ha ganado fama de inconstante y que resulta un misterio para las empresas, puesto que no saben cómo ganarse su lealtad ya sea como consumidores o empleados.

A pesar de todas las características negativas que pueden decir de ellos, han demostrado que no les interesa ser ricos ni famosos, tener grandes casas o muchos autos. Lo que verdaderamente llama su atención es hacer un cambio positivo en la sociedad y crear un mundo más sustentable.

Así lo revela Deloitte en el estudio “2016 Millennial Survey”, que sondeó a más de siete mil jóvenes pertenecientes a esta generación ubicados en 29 países. Todos los participantes tienen una licenciatura y un puesto fijo en una organización privada.

“Los millennials sienten que la mayoría de los negocios no tienen más ambición que las ganancias” dice la introducción del documento, añadiendo que “ponen sus valores personales por encima de los objetivos de las empresas”.

Los valores clave para un éxito a largo plazo son la responsabilidad social, la satisfacción del empleado y un buen ambiente de trabajo. –Participante del estudio (Perú).

Las cifras lo demuestran. El 87 por ciento cree que el éxito de un negocio debe ser medido en más aspectos que solo su desempeño financiero.

Aunque todavía les falta confiar en el sector privado, en comparación con el 2015, los millennials tienen una mejor percepción del sector privado, ya que en ese año el 75 por ciento consideró que las empresas solo veían por sus intereses, mientras que en el 2016 ese resultado bajó al 64 por ciento.

Si bien su opinión sobre los corporativos ha cambiado, no dudarán en protestar públicamente si sienten que su trabajo pone en riesgo sus valores. Para evitar conflictos, el 70 por ciento intenta conseguir empleo en una organización que comparta sus creencias.

Por esto, si no están de acuerdo con el modo en que se comporta una compañía, no es difícil para ellos renunciar sin pensarlo dos veces, al contrario de otras generaciones como los baby boomers. No obstante, aun si encuentran el trabajo ideal, no está entre sus planes quedarse más de cinco años en él.

El progreso, la constante innovación y el desarrollo de nuevas competencias es fundamental para los millennials, por lo que están a favor de buscar oportunidades laborales persistentemente, sin importar si su puesto actual es uno directivo. Tan solo en Latinoamérica, el 71 por ciento de los encuestados espera dejar su empleo antes del 2020.

Si tuvieras que elegir, ¿cuánto tiempo te quedarías en tu trabajo actual antes de irte a trabajar a otra empresa o dedicarte a algo diferente?

¿Qué es lo que logra que consideren quedarse más tiempo o que sean más leales a una compañía? Un comportamiento ético, líderes preocupados por el bienestar de la sociedad y el ambiente, y un buen trato a los colaboradores.

Este último punto es el más importante de todos, ya que prefieren trabajar en una oficina donde se confíe en ellos, se impulse su desarrollo profesional, exista igualdad de oportunidades y tenga un buen ambiente.

No obstante, existe un foco rojo que atenta contra las prácticas responsables que buscan los millennials. El estudio encontró que el 21 por ciento de los hombres de esta generación tienen más probabilidades de estar en un puesto de liderazgo, mientras que solo el 16 por ciento de las mujeres cuenta con esa posibilidad.

Ya sea porque las empresas siguen prefiriendo que los directores sean mayormente hombres, o las mujeres continúen sintiéndose desalentadas para pretender un puesto directivo, lo cierto es que los esfuerzos en equidad de género deben continuar.

Está comprobado que si ellos comparten los mismos valores de tu corporativo y notan que este es genuino en su responsabilidad social (RSE), se vuelven leales a la empresa y consideran quedarse más de cinco años en ella. De este modo, evitarás las pérdidas que deja la rotación de personal, y el tiempo y los recursos que invertiste en su capacitación y crecimiento beneficiarán más a tu negocio.

Los millennials están interesados en la RSE

Asegurar que los empleados se sientan cómodos, eso es una compañía exitosa. – Participante del estudio (México).

Sí, los millennials prefieren la RSE y la sustentabilidad sobre la rentabilidad, pero asimismo quieren contribuir a ella y al alto desempeño de una compañía a largo plazo. De hecho, entre sus prioridades de negocio se encuentran:

  • Invertir en el crecimiento de la compañía/promover nuevas iniciativas.
  • Trato justo con los proveedores.
  • Desarrollar productos y servicios innovadores.
  • Tener un impacto positivo en los consumidores.
  • Garantizar el futuro de la empresa.

¿Qué queremos concluir con estos resultados? Es innegable que los millennials son la fuerza del trabajo actual y futura, pero su fama de ser impredecibles ha afectado la forma en que las empresas buscan acercarse a ellos, dificultando lo que debería ser un acercamiento sencillo.

Deloitte no es el primero en hacer un estudio acerca de esta generación y ha concluido lo mismo que otros: los millennials son socialmente responsables y quieren trabajar en una empresa que también lo sea. Entonces, ¿qué esperan las compañías para implementar la RSE en su negocio?

Fuente:https://stbdeacero.com/2017/02/08/los-millennials-y-la-sustentabilidad/

Apenas una tercera parte de los cibernautas mexicanos muestran rasgos de una cultura en pro del ambiente

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  • 50% no separa la basura en orgánica e inorgánica ni los desechos para reciclar (papel, cartón, PET, etc.)
  • 34% deja su teléfono celular cargando toda la noche
  • Sólo 23% dice desconectar los aparatos eléctricos cuando no los ocupa

A pesar de los grandes problemas que atraviesa nuestro planeta en términos de calentamiento global y su impacto en el medio ambiente (calentamiento de los océanos, aumento de las temperaturas globales, incremento en el nivel del mar, entre otros) [1], los cibernautas mexicanos no parecen tener una amplia cultura de cuidado del ambiente y un adecuado manejo de la energía en sus hogares y mantienen prácticas que se considera que atentan contra el medio ambiente, de acuerdo con el último estudio desarrollado por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México.

Los entrevistados que tienen en su mayoría (71%) licenciatura o posgrado, reconocen tener en su hogar artículos de eficiencia energética (72%), usar preponderantemente gas LP (53%) y contar con un promedio de 18 focos en su hogar. 74% reconoce tener focos ahorradores de energía, 18% de LED y 8% incandescentes.

Muchos de los electrodomésticos que tienen los cibernautas en sus hogares no son ahorradores de energía. En el caso de las lavadoras (que prácticamente todos tienen) el 44% no son ahorradoras, los calentadores 35% no son ahorradores, el 61% de las planchas y licuadoras no son ahorradoras y 41% de los hornos de microondas tampoco lo son. El problema es que del resto de los electrodomésticos los usuarios no saben si son ahorradores por lo que la probabilidad de que no lo sean es muy alta. Lo mismo ocurre con los televisores o pantallas. 50% de quienes los poseen comentan que o no son ahorradores o no saben si lo son. Las secadoras o planchas para el cabello tampoco son ahorradoras de energía (60%).

Adicional al hecho de que los aparatos que se tienen en el hogar no necesariamente son ahorradores de energía, los cibernautas mexicanos mantienen prácticas poco favorecedoras para el medio ambiente: 68% deja cargando su celular toda la noche siempre o algunas veces, 50% no separa la basura en orgánica e inorgánica ni los desechos para reciclar.

51% reconoce que algunas veces o siempre deja la luz de la habitación encendida cuando sale. También hay un porcentaje interesante (cerca del 20%) que suele dejar la televisión encendida toda la noche.

Beber agua embotellada parece una moda importante entre el 55% de la población y el problema no es beber agua embotellada, el problema es no reciclar los envases. Por increíble que parezca, solamente 17% reconoce comprar siempre pilas recargables, el resto de los participantes no necesariamente lo hace así. 41% reconoce apagar la computadora mientras se va a comer o cenar, sin embargo, el restante 60% no necesariamente lo hace así.

Indiscutiblemente para fomentar una cultura de cuidado del medio ambiente y uso de las energías sustentables, es necesario contar con la infraestructura que se requiere. En la gran mayoría de los casos, los participantes manifiestan que no hay cerca de los lugares por los que se mueven regularmente, contenedores especiales para tirar pilas (49%), celulares (61%), medicamentos (63%), televisores o computadoras (59%); lo cual naturalmente se ha traducido en que no se desechan estos artículos de manera adecuada.

35% de los entrevistados considera que el consumo de energía eléctrica en su hogar es excesivo para el número de personas que habitan en él, mientras que para 47% este consumo se considera “normal”. Con base en las prácticas de la mayor parte de los respondientes, se puede plantear la hipótesis de que los consumos podrían reducirse sustancialmente si las personas tuvieran cotidianamente prácticas más amigables con el medio ambiente. De hecho, 45% reconoce que el consumo de luz en su hogar ha disminuido un poco a partir del uso de artículos eficientes o ahorradores de energía e incluso un 24% reconoce que el consumo se ha reducido considerablemente.

Se requiere un trabajo importante en el fomento de una cultura orientada al cuidado del medio ambiente, que tiene que ir aparejada con la presencia de infraestructura y mecanismos que favorezcan, por ejemplo, el adecuado desecho de materiales contaminantes y el uso eficiente de la energía en el hogar.

Fuente:https://mx.universianews.net/2017/01/25/apenas-una-tercera-parte-de-los-cibernautas-mexicanos-muestran-rasgos-de-una-cultura-en-pro-del-ambiente/

la-importancia-de-la-sostenibilidad-en-la-cadena-de-suministro

El panorama empresarial ha evolucionado hacia un modelo que pone de relieve la importancia de los intangibles como instrumento de gestión y creación de valor.

Las tendencias que dominan el panorama empresarial actual suponen un gran reto para las empresas. Aparecen nuevos competidores que reinventan los modelos de negocio tradicionales, la colaboración interdepartamental es cada vez mayor y más necesaria, se incorporan nuevos indicadores de desempeño, conceptos como «home office», «cocreación» o «engagement» ya no suenan extraños en la mayoría de las empresas y surgen nuevas necesidades dentro de las empresas que dan origen a nuevas profesiones, definidas a menudo por siglas indescifrables como SEO, CXO, CDO (…).

Sin duda alguna, todos estos cambios han transformado la manera en la que percibimos y nos relacionamos con las empresas, situando la función de la reputación, la marca, la comunicación, la sostenibilidad, la responsabilidad corporativa y los asuntos públicos en el centro de todas las miradas. La sociedad quiere hablar con las empresas y estas deben responder si pretenden seguir siendo válidas en un contexto donde los grupos de interés tienen cada vez más influencia.

Hoy más que nunca, las organizaciones han de tener un comportamiento responsable basado en la integridad y el buen hacer. Pero sobre todo, tienen que generar valor social en las comunidades en las que operan.

Muchos estudios avalan que los consumidores tienen una opinión más positiva y favorable de aquellas organizaciones involucradas en una causa social, estando dispuestos a pagar un sobreprecio si el producto viene de una empresa socialmente responsable. Según los resultados de Meaningful Brands de Havas Media (2015), el 82% de los consumidores afirma estar de acuerdo con el hecho de que las marcas y las empresas participen activamente en resolver los problemas sociales y medioambientales, y el 80 % que contribuyan a mejorar la calidad de vida y bienestar.

Estos datos coinciden con los revelados por el reciente estudio The 2016 Sustainability Leaders, de GlobeScan, SustainAbility y Sustainable Brands, que indica que las empresas se enfrentan en la actualidad a expectativas crecientes por parte de la sociedad en las que éstas han de desempeñar un rol mayor en la sociedad y enfocarse no solo en la generación de beneficios, sino en la mejora social y económica de los territorios donde operan.

Las organizaciones dejan de competir única y exclusivamente por variables de tipo financiero. Hoy la clave del éxito está en el reconocimiento que te otorgan los demás: tus grupos de interés. De ahí la necesidad de conocer sus expectativas para darles respuesta y obtener su confianza, admiración, empatía y respaldo. En este nuevo ecosistema la única vía que garantiza la sostenibilidad de un proyecto empresarial en el tiempo está en los grupos de interés.

En los empleados, en los clientes, en los inversores y en la sociedad en general. Integrar sus opiniones, demandas y expectativas, y someterse de forma reiterada y permanente a su escrutinio, permite a las organizaciones identificar las áreas específicas que están fallando y dónde es necesario implementar planes de acción y de mejora. De ahí que la gestión de intangibles posibilite alcanzar la excelencia empresarial.

En los últimos años, hemos descubierto que solo a través de la gestión integrada e integral de los intangibles estratégicos, como son la reputación, la marca, la comunicación, los asuntos públicos, la sostenibilidad y la responsabilidad social, se puede liderar con éxito en el nuevo entorno empresarial. Y es que introducir una perspectiva multistakeholder, frente a la visión tradicional de crear valor únicamente para un único grupo de interés, el accionista; así como una mirada de generación de valor de largo plazo y compartido, es la única ruta posible para crear proyectos empresariales que perduren en el tiempo.

En las últimas décadas, numerosos estudios han puesto de relevancia el creciente rol de los activos y recursos intangibles en la creación de valor. Los expertos cifran el peso de los activos y recursos intangibles en torno al 80 % del valor total de una organización. De ahí la urgente necesidad que tienen las organizaciones de aprender a gestionar de forma excelente estos intangibles como herramientas de inteligencia reputacional para obtener una lectura exhaustiva del contexto social, identificar los grandes retos globales e issues específicos, mitigar posibles riesgos reputacionales e identificar oportunidades de negocio.

El panorama empresarial ha evolucionado hacia un modelo que pone de relieve la importancia de los intangibles como instrumento de gestión y creación de valor, de ahí que hablemos de que estamos inmersos en un nuevo sistema económico, el de la economía de la reputación y los intangibles. En este momento de transición, la clave está en «reinventarse» desarrollando una capacidad diferenciadora para atraer inversiones, retener clientes y empleados, y construir mayores niveles de satisfacción, fidelidad y confianza. Si observamos la naturaleza del cambio que estamos experimentando y analizamos hacia dónde nos dirigimos, podemos ver que la realidad actual será reemplazada pronto por otras realidades futuras.

Aunque debemos considerar las implicaciones de la transformación que estamos viviendo, debemos esforzarnos en identificar los indicios de los cambios futuros para poder anticiparnos a las tendencias que están por venir. Las empresas responden en cierto modo a las leyes de la evolución de Darwin: aquellas organizaciones alineadas con las exigencias del entorno serán capaces de sobrevivir, el resto acabará por extinguirse inevitablemente. En este proceso de adaptación y evolución, la función del responsable de intangibles se prevé determinante. La influencia de esta función en la alta dirección ha aumentado en los últimos años (32 %) y todo apunta a que seguirá creciendo en el futuro inmediato.

Fuente:https://stbdeacero.com/2016/11/10/panorama-empresarial/