Los límites de la política de combate a la pobreza en México: ¿Cómo romper el techo de cristal?

Por: Ana Laura Martínez

Como atinadamente lo refleja la medición del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la pobreza es un fenómeno multidimensional, y como tal debe medirse. La pobreza resulta no sólo de un bajo ingreso, sino de la falta de acceso a los derechos sociales a los que todo ciudadano es acreedor. Esta condición presenta una estrecha relación con la falta de oportunidades que deberían facilitarle a las personas salir de tal situación.

El Coneval considera que una persona está en situación de pobreza cuando tiene un ingreso menor a la línea de bienestar (valor mensual total de la canasta alimentaria y no alimentaria), y al menos una carencia en el espacio de los derechos sociales: educación, salud, vivienda, seguridad social, servicios básicos y alimentación.

Si bien, es posible definir líneas de bienestar mínimo que nos permiten cuantificar el número de pobres, es importante comprender que dichas líneas son fronteras arbitrarias. En la vida real, un individuo se puede ubicar y transitar en un continuo entre la pobreza extrema y la no pobreza ni vulnerabilidad. Esta idea es central para comprender la dimensión del efecto dañino de la pobreza no sólo en la vida de las personas sino también en el crecimiento económico del país.

La incertidumbre que acompaña la vulnerabilidad de las familias afecta su productividad por varias razones: el vivir “al día”, como coloquialmente se dice, inhibe el ahorro y la inversión. En especial, la falta de inversión en educación reduce de forma considerable la posibilidad de un futuro aumento del ingreso en los hogares vulnerables y, con ello, del país en su conjunto. Cuando una familia vive con el riesgo de regresar a la pobreza por una enfermedad, un robo1 o un desastre natural, podemos esperar decisiones subóptimas en cuanto a gasto, ahorro e inversión.

En el caso de México, la Gráfica 1 muestra que en promedio en el periodo del 2010 al 2016 sólo una quinta parte de la población podía considerarse como no pobre y no vulnerable, el 80% restante se encontraba entre ser pobre o vulnerable a serlo.

La distribución de la población en torno a su nivel económico se ha mantenido bastante estable desde el 2010. Entonces, vale la pena preguntarse: ¿Sirve de algo el presupuesto que cada año se le otorga a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) para reducir la pobreza? Tan sólo para el año en curso, de acuerdo al Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF2017), la Sedesol cuenta con 105 mil millones de pesos para operar sus distintos programas sociales. Entre ellos destacan Prospera, con un presupuesto de 46 mil millones, y el programa de Pensión para Adultos Mayores con 39 mil millones.

Si los programas sociales funcionan o no, depende en gran parte de la hipótesis en torno al porqué de la existencia de la pobreza. Es decir, si creemos que la pobreza se debe en gran parte a la falta de educación, dicha suposición nos debe llevar a hacer más eficiente nuestro gasto educativo. Si, por otro lado, la teoría descansa en las características de los grupos vulnerables, entonces deberíamos destinar presupuesto justamente a esos grupos.

En el 2010, 52.8 millones de mexicanos eran pobres, 53.4 millones lo eran en el 2016. Si bien, la pobreza extrema se ha reducido consistentemente (de 11.3 millones de personas en el 2010 a 7.6 en el 2016), en general, podemos hablar de un techo de cristal en torno a los 50 millones de mexicanos en pobreza que hemos sido incapaces de romper, con fuertes implicaciones para el bienestar de los más pobres y la competitividad del país. A partir de esta evidencia podemos argumentar que la hipótesis bajo la cual se ha buscado reducir la pobreza en México en las últimas décadas es parcialmente incorrecta, o cuando menos se ha agotado.

En México conceptualizamos a la pobreza como un fenómeno multidimensional. Por tanto, solucionarla implica atacar sus distintos frentes: los niveles de ingreso y el acceso a los derechos sociales. En contraste con el ingreso, cuando analizamos las carencias sociales (ver Tabla 1) en el periodo del 2010 al 2016, vemos una mejora en todos los indicadores: educación, salud, seguridad social, vivienda, servicios básicos y alimentación. Destaca la carencia por acceso a servicios de salud, que se redujo del 29.2% al 15.5% de la población, según el estudio del Coneval.

Mientras que en promedio las carencias sociales presentaron una mejora de 5.5% al comparar el 2010 con el 2016, el porcentaje de población con ingreso menor a la línea de bienestar tuvo apenas una leve mejora, del 52% al 50.6% de la población total. La magnitud de tal avance fue pequeña (1.4%) y altamente volátil a través del tiempo (presentando un aumento para el 2014). Incluso, en términos absolutos, en el 2016 hubo 2.4 millones de mexicanos más con un ingreso por debajo de la línea de bienestar en comparación con el 2010, de acuerdo con cifras del Coneval.

La evidencia muestra que aunque la política social ha sido exitosa en reducir las carencias sociales, la mejora en el ingreso ha sido marginal y muy dependiente de la evolución de la inflación. La política social ha expuesto su inhabilidad para aumentar el ingreso de las familias más pobres de forma sostenida, principalmente por la falta de acceso a trabajos formales para personas en esta condición. De hecho, la carencia por acceso a la seguridad social, en la cual se encontraron 68.4 millones de mexicanos (55.8% de la población) en el 2016, es la más extendida en el país.2

Si la política social llegó a su límite para aumentar el ingreso monetario de las familias, necesitamos una nueva visión para el combate a la pobreza en México. Los datos de los últimos seis años revelan la necesidad imperiosa de repensar nuestra hipótesis en torno a las causas de la pobreza. Debemos mantener y diseñar programas que atiendan a los grupos y regiones geográficas más vulnerables —en especial la población indígena cuyos niveles de pobreza al día de hoy3 hablan no sólo de la incapacidad del Estado por incluir a todos su habitantes en el modelo de desarrollo, sino de una profunda injusticia social y económica—, así como generar nuevas estrategias para incluir a los más pobres en el mercado laboral formal.

Hay aquí una hipótesis alternativa: la falta de acceso a trabajos formales que aseguren una disminución en la carencia por acceso a la seguridad social y reduzcan la vulnerabilidad laboral es una de las principales causas de la pobreza en México. Por lo tanto, la política social pierde fuerza, y las políticas económica y laboral surgen como aparatos clave del Estado en el combate a la pobreza.

Esta nueva hipótesis implica varias propuestas:

1. Aumentar la coordinación entre distintos rubros del gobierno. El techo de cristal de la pobreza no lo puede romper la Sedesol por sí sola; la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (shcp), la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y los gobiernos estatales y municipales resultan eslabones clave en dicha tarea.

2. Realizar una reforma fiscal y una de seguridad social que reduzcan de una vez por todas el sesgo a la informalidad del que llevamos tantos años hablando.4

3. Poner a la informalidad en el centro de la agenda pública. Esto requiere reconocer que la informalidad es uno de los principales problemas públicos del México de hoy e identificar su naturaleza multidimensional.

Aunque en este sexenio hemos visto aumentos en los niveles de formalidad laboral, es posible que dicha mejora se deba en gran parte a avances tecnológicos en las bases de datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), así como a un mayor número de inspecciones laborales, efectos que pueden agotarse en los próximos meses.

Los datos de pobreza que hoy observamos nos dejan claramente la tarea de analizar mejor el porqué de la vulnerabilidad del ingreso laboral. Comprender las causas y consecuencias de la informalidad puede arrojar mucha luz sobre esta materia.

Si queremos vivir en un México sin pobreza, es imperativo trabajar en la solución de los retos y limitaciones del mercado laboral. Sólo con más trabajos formales y una mejor remuneración es que podremos de una vez por todas romper el techo de cristal de la pobreza y mejorar la vida de los mexicanos.

NOTAS

1. Problema especialmente grave dada la vulnerabilidad de los más pobres a los delitos y a las graves fallas en la impartición de justicia en nuestro país.

2. Coneval (2017).

3. De acuerdo a las cifras del Coneval (2017), el 77.6% de la población indígena (85.1% para las mujeres indígenas) era pobre en el 2016 contra 41% de la no-indígena.

4. Ver: Antón y Hernández, “Reforma de la hacienda pública y de la seguridad social en México. Evolución reciente y factibilidad financiera”, CEEY, 2017. (http://www.ceey.org.mx/reforma-hacienda-publica-seguridad-social-mexico-evolucion-reciente-factibilidad-financiera).

Fuente:http://www.estepais.com/articulo.php?id=1215&t=los-limites-de-la-politica-de-combate-a-la-pobreza-en-mexico-como-romper-el-techo-de-cristal

Seguir el paso a los cambios del mercado laboral, desafío educativo: alexandra Zapata

Hasta el momento, la automatización sólo puede remplazar a 45% de las tareas de una función laboral, y únicamente, 5% de los trabajos completos, una transformación laboral que torna inestable a este mercado, pues de acuerdo con Alexandra Zapata

Por: L. Trejo

Seguir el paso a los cambios del mercado laboral, desafío educativo: alexandra Zapata

En un entorno global de automatización de empleos y de rápida obsolescencia del conocimiento que se adquiere en las universidades, el desafío para México estriba en cómo lo adaptamos a los planes de estudio y cómo nos aseguramos de que la academia y los maestros le sigan el paso a los cambios de un mercado que avanza a mayor velocidad que lo educativo, advirtió Alexandra Zapata Hojel, directora de Innovación y Educación Cívica del IMCO, durante el Primer Foro: impactos económicos de la educación superior en México, organizado por Mexicana de Becas.

Argumentó que, hasta el momento, la automatización sólo puede remplazar a 45% de las tareas de una función laboral, y únicamente, 5% de los trabajos completos, una transformación laboral que torna inestable a este mercado, pues de acuerdo con Alexandra Zapata, aún no existe el 65% de los empleos que desempeñarán los jóvenes en cinco años.

En este entorno, “el reto consiste en qué les enseñamos a los jóvenes de educación media superior y superior, si desconocemos qué va a demandar el mercado laboral en los próximos cinco años”. Sin embargo, consideró que habilidades como inteligencia emocional, flexibilidad cognitiva y creatividad estarán dentro de las 10 habilidades con mayor demanda laboral en el 2020.

Luis Foncerrada Pascal, director general del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, sostuvo que la educación superior en México no responde a las necesidades de las empresas ni al desarrollo tecnológico, que es brutal. La oferta educativa actual de las universidades produce “trabajadores de Uber”, por lo que llamó a pensar en la educación dual que vincula carreras técnicas con empresas.

A pregunta de una socia de MDB, Luis Foncerrada explicó que la pobreza aumenta este año y en el 2018. Es causada por la inflación subyacente que le quitó 10% de poder adquisitivo a la gente. Se relaciona con un desorden fiscal de exceso de deuda doméstica, cetes y bonos,  comprada por extranjeros. En tanto que la inversión pública, como proporción del PIB, está en niveles de 1940, lo cual “no permite crear empleos, más ingreso y mucho menos ahorro.

Raúl Martínez, director general de MDB, agregó que la escasa flexibilidad del sistema educativo para adaptarse a las nuevas tendencias tecnológicas lo mantiene al margen de las nuevas demandas del mercado. Además, aún existe urticaria para ligarse al sector privado, precisó.

Alexandra Zapata dijo que no hay incentivos para los jóvenes ni visión de empleabilidad en las universidades, además de que se da prioridad a carreras como psicología, donde el salario es bajo, comparada con la especialidad de estadística.

Fuente:https://www.eleconomista.com.mx/economia/Seguir-el-paso-a-los-cambios-del-mercado-laboral-desafio-educativo-alexandra-Zapata-20171029-0077.html

La crisis del título universitario

Por Esteban Fredin

Tradicionalmente el título universitario ha sido considerado como la culminación de la vida estudiantil y símbolo de preparación profesional. No obstante, un nuevo reporte publicado por The Chronicle of Higher Education cuestiona la utilidad del diploma universitario en un mundo laboral en el que la barrera entre el estudiante y el profesional se difumina ante la constante necesidad de actualización, la amenaza de la automatización, y un mercado laboral con competición internacional.

En The Future of the Degree: How Colleges Can Survive the New Credential Economy, Jeffrey J. Selingo, catedrático y experto en educación superior con más de veinte años de trayectoria, delinea los mayores retos que los títulos universitarios de hoy día enfrentan en la economía del conocimiento. Contextualizado en la historia de la educación superior en los EE.UU., el reporte explora la evolución de los diplomas universitarios y su compleja relación histórica y económica con la necesidad de los empleadores por conseguir talento altamente preparado. La crisis actual de las acreditaciones académicas se debe en gran parte a que su formato actual es el legado de dos siglos de enfatizar el tiempo sentado en clase y la incapacidad de cuantificar y comunicar el aprendizaje tanto dentro como fuera del aula.

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Mucho ha cambiado en ese lapso de tiempo. Sin embargo, planes de estudio y métodos de enseñanza aparte, si la obtención de un título universitario se considera el resultado final de la educación superior, las universidades no han cambiado mucho en décadas, y en ciertos aspectos, en siglos. La obtención de un diploma aún toma mucho tiempo, es excesivamente cara, y ofrece más de lo necesario en términos prácticos.

Desde hace años los economistas han barajado la teoría de que el valor intrínseco de la educación universitaria no está en el número de horas o el esfuerzo que el alumno haya dedicado al estudio, sino en la pieza de papel que obtiene al final del proceso (el denominado sheepskin effect). El título importa como herramienta en el proceso de contratación sólo en la ausencia de otras señales relevantes de empleabilidad como experiencia laboral o el desempeño en un puesto similar. Es por esto que el reporte identifica cuatro razones por las cuales los empleadores valoran los diplomas universitarios en su proceso de selección y cómo estas se están erosionando rápidamente frente al panorama económico actual:

  1. Generalmente se ha considerado al título universitario como una señal de capacidad laboral. Sin embargo, en la medida en que más adultos adquieren un diploma de educación superior su valor como señal de empleabilidad disminuye, y sólo cobra importancia cuando tiene el respaldo de una institución de renombre.
  2. Históricamente el título ha sido un mecanismo de selección para los reclutadores, pero debido al incremento en la población titulada y la facilidad y conveniencia de buscar y aplicar a un puesto por Internet ha disminuido su importancia.
  3. La idea de que la educación superior provee el capital cultural necesario para exceler en un puesto también se ha visto afectada. Cada vez hay más evidencias que revelan que los graduados adolecen de las habilidades blandas necesarias para trabajar hoy en día. Una encuesta de Gallup revela que solo el 11% de los líderes empresariales consideran que los recién graduados cuentan con las habilidades para desempeñarse exitosamente en el trabajo.
  4. La creencia un grado académico mejora la productividad individual a través de la instrucción formal también va en declive. La disparidad entre en las experiencias de estudiantes de una misma institución, o de la misma disciplina en distintas universidades, significa que las reclutadoras cada vez entienden menos ‘qué hay dentro de la caja que están comprando’, por lo que a reputación de la institución juega cada vez un papel mayor ante la incertidumbre.

Debido al deterioro de la utilidad del título en términos de reclutamiento, hoy en día empleadores de todos tamaños y giros buscan señales que van más allá del título universitario tradicional para seleccionar a sus prospectos. Varias empresas han recurrido a minar datos del desempeño de sus propios empleados para descubrir qué variables en el resúmen y currículum vitae del aplicante están estadísticamente correlacionadas con patrones de éxito en el puesto.

Ante esta realidad las universidades deberán innovar si aspiran a mejorar la empleabilidad de sus egresados. En respuesta a estas nuevas técnicas de reclutamiento y búsqueda de talento con analítica de datos, las credenciales académicas del futuro necesitarán cumplir con las siguientes funciones para permanecer relevantes:

  1. Englobar la experiencia de aprendizaje tanto dentro como fuera del aula.
  2. Comunicar una experiencia integrada; debe haber un currículo coherente detrás de cada certificado.
  3. Enforzar estándar común para todas la universidades. Un título que sólo es reconocido en pocas instancias es inútil para cualquier propósito práctico.

Por otro lado, la idea de que la experiencia universitaria es un episodio único en la vida y que marca tan solo el comienzo de una carrera profesional tendrá que desaparecer. La educación a lo largo de la vida se ha convertido en una necesidad económica ya que los trabajos de hoy requieren de aprendizaje continuo tanto en contextos formales como informales. En ese sentido, los diplomas universitarios están dejando de ser un mecanismo de clasificación para convertirse en la representación de las competencias y habilidades de un individuo.

Los adultos necesitarán entrar y salir de un sistema de educación superior que dé fe de todas sus experiencias de aprendizaje con valor en el mercado laboral, sin importar el contexto en el que ocurren. Las siguientes tendencias podrían definir las acreditaciones del futuro:

  1. En vez de registros en papel resguardados por las universidades, las credenciales serán activos electrónicos pertenecientes al estudiante y mantenidos en una red virtual utilizando la tecnología blockchain que hace de las criptodivisas como bitcoin seguras y descentralizadas. El MIT ya ha otorgado sus primeros diplomas con este método.
  2. En adición a los certificados tradicionales, las universidades otorgarán nuevos tipos de micro-credenciales como insignias que reconozcan el aprendizaje continuo.
  3. Más que existir como un solo documento, las credenciales deberán comunicarse a través de portafolios que demuestren los conocimientos de su portador.
  4. El creciente uso de la analitica de datos en las decisiones de contratación podría reducir la importancia del certificado, pero incrementar la relevancia de experiencias de aprendizaje específicas dentro de la universidad.

En conclusión, el reporte The Future of the Degree: How Colleges Can Survive the New Credential Economy plantea que las instituciones de educación superior necesitan reconsiderar qué sirve como evidencia de aprendizaje: el tiempo sentado en un aula, o la maestría de un tema o concepto. Muchas experiencias valiosas de la vida universitaria no contribuyen a la acumulación de créditos en el sistema actual. Además, será necesario repensar el currículo no como un objeto fijo, sino como pedazos más pequeños que proveen evidencia de avances incrementales en competencias bien definidas. Esto se debe en gran medida a que el aprendizaje ahora se adquiere durante toda la vida. Las habilidades para mantenerse a flote en cualquier carrera cambian demasiado rápido como para que la educación superior ocurra solo una vez en la juventud.

Finalmente, en cuanto a su formato, el título dejará de ser un pedazo de papel otorgado en una ceremonia, para convertirse en bits de datos e información en un repositorio electrónico descentralizado. Las autoridades académicas pueden desoír las recomendaciones de Selingo y seguir con sus esquemas tradicionales, pero el costo sería alienar a la educación superior aún más del mundo laboral.

Fuente:https://observatorio.itesm.mx/edu-news/2017/10/30/la-crisis-del-ttulo-universitario?utm_source=Newsletter+del+Observatorio&utm_campaign=0dde188cbb-EMAIL_CAMPAIGN_2017_02_24&utm_medium=email&utm_term=0_6e1a145e3e-0dde188cbb-235969733

El futuro del trabajo en la integración 4.0 de América Latina

Por: Gustavo Beliz

No es ciencia ficción. En las últimas semanas, el gigante Embraer de Brasil firmó un convenio con Uber para explorar la fabricación de taxis voladores de aquí a 2020. Y uno de los más grandes expertos mundiales en inteligencia, Howard Gardner, sostuvo: “Una vez que cedan las decisiones de alto nivel a las criaturas digitales, o esas entidades de inteligencia artificial cesen de seguir las instrucciones programadas, nuestra especie ya no será dominante en el planeta”.

En este contexto vertiginoso, América Latina no puede escaparle a la pregunta clave: ¿Podrá un robot hacer nuestro trabajo de forma más eficiente? El pronóstico más sombrío, a partir de un estudio especialmente preparado para el BID, indica que en Argentina y Uruguay el 64.1% y el 66.4%, respectivamente, de las actuales ocupaciones corren el riesgo de ser automatizadas. Otras estimaciones indican que al menos un 30% de las tareas parciales del 60% de los trabajos del mundo, corren el riesgo de ser reemplazados por robots. ¿Cómo enfrentar el desafío de máquinas inteligentes cada vez más baratas y versátiles?

El Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe -INTAL, del sector de Integración y Comercio del Banco Interamericano de Desarrollo -BID, reunió a más de 40 expertos mundiales en “Robotlución, el futuro del trabajo en la integración 4.0”, para analizar las oportunidades y desafíos que ofrecen las nuevas tecnologías y construir así una agenda que permita atravesar con éxito la transición hacia una economía digital.

UN CONTRATO SOCIAL TECNOLÓGICO

Los cambios se producen a la velocidad de la luz. Las disrupciones permiten crear nuevos mercados donde antes no había nada y vuelven obsoletos bienes y profesiones que son reemplazados por una nueva vanguardia de instrumentos, donde la oferta de servicios se multiplica con un costo marginal cercano a cero.

En 2017 funcionan más de 1,3 millón de robots industriales instalados en fábricas de todo el mundo, liderados por los sectores automotriz, electrónico y metalúrgico. El 75% se concentra en apenas cinco países desarrollados. Corea, Alemania, Suecia, Singapur y Japón son los que presentan mayor densidad de robot por obrero industria (más de 2 por cada 100 obreros). Del total, solo 27.700 se encuentran en América Latina y el Caribe, liderando México y Brasil la robotización.

¿Qué hacer para mitigar los efectos negativos y potenciar las oportunidades que se abren? América Latina requiere construir un Contrato Social Tecnológico, que ofrezca respuestas inteligentes a este fenómeno.

Algunos de los aspectos analizados por los expertos convocados por el BID-INTAL son los siguientes:

  • Co-botización. Ingresamos a una era donde la opción no será entre trabajadores de cuello azul (industriales) o de cuello (blanco), sino que asistirá a la irrupción de trabajadores de cuello gris. Es decir, un híbrido de competencias profesionales duras y blandas, para competir en una economía también híbrida (digital y física) con empatía, inteligencia emocional y nociones de programación frente a los robots.  La convivencia de robots y trabajadores en los espacios físicos o virtuales del futuro -no sujetos necesariamente a actividades rutinarias como en la clásica revolución industrial-, será clave para los incrementos de productividad. Lo primero y más importante para hacer una diferencia que tenga sentido socialmente, no son las máquinas sino los seres humanos. Y para esto, como lo señala Daniel Susskind, experto de la Universidad de Oxford convocado para el informe, se requiere adaptar el sistema educativo en una revolución que no se piense sólo a través de los clásicos trayectos de formación profesional actual.
  • Re-localización. Los salarios bajos ya no serán elementos excluyentes para competir en las cadenas globales de valor. La desindustrialización prematura significa que la automatización proporciona un sustituto más barato de los trabajadores. En el caso de medición de impacto de las impresoras 3D en los procesos productivos, un 72% de los empresarios entrevistados consideró que dicha innovación significará algún grado de relocalización de la mano de obra. Lo anterior plantea la necesidad de ser imaginativos en las instancias institucionales de negociación, promoviendo por ejemplo paritarias con cláusulas de innovación entre empresarios y trabajadores. Contemplar el fenómeno de las plataformas que permiten el trabajo free-lance y on-line (fenómeno que hoy abarca a 50 millones de personas en todo el mundo) y de los servicios globales, será otro desafío de primer orden, debiéndoselo conjugar con modos distintos de financiar la seguridad social.
  • Big data + Gobiernos de precisión. Apenas 18 países del mundo tienen un producto bruto interno más alto que el valor de mercado de las grandes compañías tecnológicas, que impulsan instancias estratégicas de asociación entre industrias y compañías de datos, como lo demuestran los casos de Google y Ford para producir autos autónomos, o entre Caterpillar y Airware para crear tecnología de drones para minería. Las regulaciones, normas y recursos involucrados en la negociación con los gigantes del cambio exponencial, requieren por parte de los países una diplomacia especializada en innovación, al tiempo que generar un servicio civil alfabetizado en el manejo, análisis y aprovechamiento de grandes bases de datos. Los acuerdos comerciales de nueva generación (como los suscriptos por Canadá y la Unión Europea o Uruguay y Chile), refuerzan la idea de que herramientas de integración inteligente público-privadas pueden ser un motor para distribuir de manera más apropiada los dividendos digitales.
  • Economías colaborativas. Sólo en lo que va de 2017, más de 100 millones de personas encontraron alojamiento por períodos breves a través de la plataforma Airbnb u otras similares. Esta cifra supera en cien veces las habitaciones disponibles por la cadena hotelera más grande del mundo, que tiene 1 millón de habitaciones. La plataforma de viajes compartidos BlaBla-Car, que ofrece viajes interurbanos, cuenta con 35 millones de miembros en 22 países y opera a una escala diaria comparable con la de una red nacional de transporte. Más de la mitad de las operaciones del gigante de comercio electrónico Alibaba son transacciones móviles. En Robotlución, Arun Sundararajan, experto en economía colaborativa de New York University, describe la necesidad de reformular el contrato social para consensuar leyes y regulaciones que den cuenta de las nuevas modalidades de intercambio y empleo.
  • Made in China 2025: La nueva normalidad de la economía china estará fundada en innovación y tecnología de punta. El gigante asiático ya fabrica 1 de cada 5 robots que se construyen en el mundo. La tasa de crecimiento anual de las ventas de robots promedia 12% y se estima que a fin de año alcanzarán las 130.000 unidades vendidas anuales. El gobierno chino lanzó dos planes oficiales para liderar la industria del futuro. El Plan Made in China 2025, con énfasis en la nueva industria manufacturera y la Guía sobre Inteligencia Artificial, para construir un mercado de US$ 150.000 millones en IA en 2030. Incluso existen planes a nivel regional, como el Plan 555 en la provincia de Zhejiang que estableció que cada año, durante los siguientes cinco años, se invertirán 500.000 millones de yuanes para implementar 5.000 proyectos de robotización. Otros gobiernos tendrán que crear sus propias estrategias para no perder el tren del desarrollo y no ceder competitividad.
  • Etica inclusiva: América Latina fue la región que tuvo el crecimiento más bajo de la productividad del trabajo, con un promedio anual de apenas 0,4% en el último medio siglo. Casi 1 de cada 5 jóvenes no estudia ni trabaja, la pobreza alcanza el 30% y la informalidad del trabajo el 47%. Con indicadores de GINI en torno a 0,48 (donde 1 es desigualdad absoluta en la distribución del ingreso y 0 es plena igualdad), la automatización del empleo renueva los debates sobre las políticas públicas más adecuadas para la inclusión social. El menú de nuevas opciones incluye desde los impuestos a los robots hasta la renta básica universal, que según las primeras estimaciones tendría un costo cercano al 17% del PIB. Es un tema central que debe formar parte de la agenda pública y que no está desligado de cuestiones éticas, como muestra el informe European Civil Law Rules in Robotics, del Parlamento Europeo, que establece los marcos valóricos para desarrollar la industria 4.0 en el continente, advirtiendo sobre la disolución de los lazos sociales al tiempo que promueve un acceso igualitario a los progresos en robótica.

Los especialistas que contribuyeron al informe “Robotlución” invitan a estar preparados para una transición que no será sencilla. Pero si actuamos con creatividad y decisión, entre el tecno-utopismo y el tecno-escepticismo hay un espacio para la inserción inteligente de nuestra región en el cambio tecnológico exponencial.

Fuente:https://blogs.iadb.org/integracion-comercio/2017/09/07/el-futuro-del-trabajo-en-la-integracion-4-0-de-america-latina/

Solutions&Co 2017: hacia la economía circular

Por:Solutions&Co By Sparknews

Solutions&Co 2017: hacia la economía circular

Mientras nos regocijarnos con el fuerte crecimiento de la clase media mundial, especialmente en las economías emergentes, el consiguiente crecimiento del consumo añade más presión sobre las materias primas y pone de manifiesto los límites de nuestro modelo económico lineal: “tomar, hacer, desechar”. Según la Red Global de la Huella Ecológica (Global Footprint Network), la Tierra tarda ahora 18 meses en regenerar los recursos naturales que usamos en un año. Obviamente, esto no es sostenible.

Pero también hay avances prometedores en curso, ya que los innovadores de todo el mundo preparan el camino para que surja una economía “circular” a todos los niveles, dando lugar a nuevos modelos de negocio y oportunidades económicas.

Hoy, como miembro de Solutions&Co, una red de 20 periódicos de negocios líderes de todo el mundo, El Economista le trae historias sobre las empresas más innovadoras y las iniciativas que aceleran nuestra transición hacia una economía circular.

Algunas empresas están considerando los ciclos de vida de sus productos, incluyendo el reciclaje, desde la fase de diseño. Ciertas ciudades están organizando parques industriales donde los residuos de una empresa se convierten en aportes para otra. Los gobiernos nacionales han comenzado a prohibir las bolsas de plástico y a experimentar con incentivos fiscales sustitutivos. Los consumidores pueden alquilar pantalones vaqueros en lugar de comprarlos. Y las granjas urbanas están brotando de botellas de plástico en Camerún.

La economía circular aborda los problemas desde la raíz al reducir nuestra dependencia de los productos finitos. Cambia nuestras economías hacia un círculo más virtuoso, integrando los residuos en todos los niveles, restaurando nuestro capital manufacturado, humano, social, natural y financiero. Esta nueva economía también supone una notable oportunidad para proteger el medio ambiente, mientras crea empleo y riqueza —se estima en 1.8 billones de euros en 2030 sólo en Europa.

Y aunque la economía circular afronta problemas complejos, no debe ser vista como una solución simple y estandarizada. Más bien, es un esfuerzo colaborativo en el cual todos -ciudadanos, empresas, ciudades, naciones —tienen un papel que desempeñar.

Para esta tercera edición de Solutions&Co, liderada por la empresa social Sparknews, nuestros lectores de China, Brasil, Sudáfrica, India, Francia, Alemania, Reino Unido y otros países descubrirán una serie de iniciativas que acelerarán la transición hacia una economía circular. Al compartir estas historias, nuestra red de medios de comunicación difunde la palabra sobre soluciones innovadoras a problemas climáticos cercanos y lejanos.

Las empresas que aparecieron en nuestras ediciones anteriores han conseguido nuevas oportunidades; algunos han forjado alianzas con grandes empresas y organizaciones. Estos proyectos también han inspirado al socio fundador de Solutions&Co, Total, que busca soluciones circulares para una transición energética sostenible.

Para ir un paso más allá, hemos creado un libro electrónico con ideas de expertos líderes en economía circular como William McDonough, Claire Pinet o Jean-Marc Boursier. Descárgalo a través de www.solutionsandco.org y descubre decenas de empresas innovadoras, así como aportes de expertos y ejecutivos de negocios, todos trabajando para crear círculos económicos virtuosos.

Fuente:https://www.eleconomista.com.mx/empresas/SolutionsCo-2017-hacia-la-economia-circular-20171027-0001.html

Pensiones voluntarias en mercados emergentes

A medida que las sociedades del mundo envejecen, los gobiernos enfrentan dificultades para asegurar la sostenibilidad de los sistemas de jubilación. El desafío principal para los mercados emergentes es la insuficiencia de sus sistemas obligatorios haciendo urgente complementarlos. El cambio demográfico presiona las fuentes alternativas de ingresos para la jubilación. Sin reformas, muchos mercados emergentes, incluido México, alcanzarán la vejez en las próximas décadas sin pensiones adecuadas.

Pensiones voluntarias en mercados emergentes

Fuente:https://www.eleconomista.com.mx/finanzaspersonales/Pensiones-voluntarias-en-mercados-emergentes-20171026-0096.html

¿Conoces los trabajos de la economía gig?

POSTED BY: LAURA RIPANI

Los trabajos ‘gig’, un término anglosajón que se podría traducir al español como una “changa” o “chamba” digital, son sin duda un fenómeno que está en el centro de la discusión sobre el futuro del trabajo. Un reciente informe de McKinsey muestra que un estimado de entre 20% al 30% de los trabajadores en edad laboral en Estados Unidos y Europa son empleados autónomos o independientes. ¿Cómo se está dando esta transformación digital? ¿Cómo afecta la digitalización del mercado laboral a América Latina y el Caribe?

Gracias a la aparición de las plataformas digitales que crean mercados de intermediación laboral más eficientes y de mucha mayor escala que los tradicionales, McKinsey estima que a la fecha al menos el 15% de la fuerza de trabajo independiente ha usado alguna plataforma digital bajo demanda para generar ingresos, pero que este porcentaje se está incrementando substancialmente cada año.

Un elemento significativo de los mercados laborales digitales es que los mecanismos de construcción de confianza, trazabilidad y verificación de la calidad son muy distintos de los círculos personales de confianza donde se gestiona tradicionalmente el empleo autónomo o independiente, lo que permite contratar servicios a profesionales que no conocemos pero que son verificados y supervisados por un algoritmo digital.

Trabajos web versus trabajos gig

Un ejemplo de los trabajos web serían los mercados digitales de trabajadores autónomos como diseñadores gráficos o consultores profesionales (Upwork o Amazon Mechanical Turk), mientras que un ejemplo de los trabajos gig serían los servicios de transporte o alojamiento (Uber o AirBnB).

McKinsey, en el estudio ya citado, plantea cuatro categorías de trabajadores gig dependiendo de si el trabajo es a tiempo completo o no y si se realiza por elección o por necesidad. Estos cuatro tipos son: perceptores ocasionales (40%), que utilizan el trabajo independiente para ingresos suplementarios y lo hacen por elección; agentes libres (30%), que eligen activamente el trabajo independiente y esta es su fuente primaria de ingresos; individuos con problemas financieros (16%), que complementan su trabajo con fuentes suplementarias por necesidad; y personas reacias (14%), cuya fuente de ingresos es el trabajo independiente, aunque preferirían empleos tradicionales.

Los trabajos gig en nuestra región

¿Cómo este creciente fenómeno está afectando ya y cómo se puede prever su influencia en el mercado laboral de América Latina y el Caribe? El crecimiento de los trabajos gig en nuestra región ofrece una oportunidad para desarrollar plataformas locales que permitan que nuestros países se posicionen en la economía digital. La innovación y el emprendimiento que subyacen en las plataformas de trabajos gig está unida a la competitividad futura de la región en los mercados globales de prestación de servicios digitales, por lo que una regulación demasiado restrictiva o reactiva seguramente afectaría a la competitividad digital de los países.

Como muestran distintos estudios en otras partes del mundo, existe un acelerado crecimiento de los trabajos gig intermediados por plataformas digitales que más pronto que tarde tendrá un correlato en el mercado laboral latinoamericano. Las instituciones públicas de América Latina deben innovar para poder proponer y liderar sistemas que aprovechen los datos e información sobre los trabajos gig para promover modelos de regulación y prestación de servicios de protección social adaptados no solo a la realidad digital, sino, en términos más generales, a un mercado laboral que está migrando hacia relaciones laborales cada vez más flexibles. Generando las siguientes preguntas:

  • ¿Cuáles son los instrumentos de formación laboral más oportunos para que la fuerza laboral gig de la región tenga las mejores oportunidades de competir en un mundo de prestación de servicios digitales globales?
  • ¿Cómo pueden los trabajos gig apoyar a los individuos con problemas financieros y personas reacias en momentos de pérdida de empleos o de transición laboral?
  • ¿Cómo balancear la protección de empleos tradicionales con la necesidad de generar un marco que promueva la competitividad digital de la región?
  • ¿Cómo fomentar el desarrollo de plataformas de trabajos gig que favorezcan una distribución de las rentas entre los trabajadores y las propias plataformas que conduzcan a una sociedad más equitativa?

Es crítico generar un consenso sobre el hecho de que, más allá de juicios críticos que pueden darse sobre los trabajos gig y el impacto de los mercados digitales laborales sobre los mercados laborales tradicionales, lo esencial es construir un diálogo constructivo y abierto entre los distintos actores públicos, privados/emprendedores y de la sociedad civil que permita desarrollar un marco proactivo multisectorial de trabajo que balancee los distintos intereses de las partes a la vez que contribuya a promover la innovación y competitividad digital en la región en pro de un desarrollo inclusivo y sostenible.

*Este artículo cuenta con la coautoría de Erika Molina y César Buenadicha.

Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/10/26/conoces-los-trabajos-de-la-economia-gig/utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=292845c1c1Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-292845c1c1-189478437