Los desafíos de América Latina en 2019

Chile's President Sebastian Pinera delivers a speech during the closing ceremony of the summit of the Community of Latin American, Caribbean States and European Union (CELAC-UE) in Santiago January 27, 2013. REUTERS/Victor R Caivano/Pool (CHILE - Tags: POLITICS BUSINESS) - GM1E91S05UY01

Imagen: REUTERS/Victor R Caivano/Pool (CHILE)

Por: Jerónimo Ríos Sierra

¿Qué le espera a la región en cuestiones económicas, políticas y sociales en el nuevo año?

El año 2019 se espera que sea de continuidad para buena parte de las tendencias que acontecen en el escenario latinoamericano. Las expectativas generales que plantea el Fondo Monetario Internacional en la región se ubican en el 2% de crecimiento económico, si bien, únicamente en Brasil, Colombia y Panamá se apreciarían tendencias expansivas de la economía, mientras que en Perú, México o Chile se prevé una importante desaceleración, más pesimista, si cabe, para casos como el argentino (-1%) o el venezolano (-11,5%).

Sea como fuere, las previsiones respecto de la inflación son estables (3,8%) –con las excepciones de Argentina (28%) y Venezuela que, en este momento, se encuentra con una inflación real incalculable, con al menos tres ceros en su haber. Lo mismo es que, en términos comerciales, América Latina también mantiene su déficit por balanza de pagos, solo superavitario en dos pequeñas economías como son Guatemala y Paraguay, además de Venezuela –en parte, fruto de la moratoria en su pago de la deuda externa, el tipo de control de cambios, las remesas y la tendencia al alza de los precios del petróleo. Es decir, en el resto de economías del continente, el déficit comercial asciende a varios miles de millones de dólares, tal y como sucede en Brasil (27.000 millones), México (23.000), Colombia (11.000), Argentina (10.000) o Chile (6.000).

Dicho de otro modo, el referido contexto de ciclo económico desacelerado se une a un importante déficit comercial, dificultando la capacidad de mitigar el crecimiento sostenido de la pobreza y de la desigualdad que, nuevamente y como sugiere la CEPAL, vienen experimentando una deriva ascendente en los últimos años en el continente latinoamericano. Lo anterior, igualmente, fruto de los reducidos niveles de inversión, tanto en materia de infraestructura y comunicaciones, como en gasto público y políticas sociales. Esta es una realidad especialmente preocupante en la que se trata de la región más desigual del mundo y que explicaría buena parte de su ingente nivel de violencia homicida cada 100.000 habitantes –de nuevo, para Naciones Unidas, el más elevado del globo-; que, además, afecta principalmente a los grupos más vulnerables como las minorías étnicas y las mujeres, según reconoce ONU Mujeres.

Los años gloriosos de la década pasada del giro a la izquierda y del regionalismo posliberal, que invitaban con optimismo a pensar en la posibilidad de abrir una nueva etapa de prosperidad y cambio en la región, más bien, se han tornado en la enésima oportunidad perdida para el continente; inmerso en un momento de crecimiento a la baja y de continuidad con problemas y dificultades que parecen tornarse irresolutos.

Imagen: Panorama Social de América Latina/ CEPAL

 

Del lado de la política, 2019 puede suponer un año de contrapesos a la deriva conservadora acrecentada en los últimos años, y que sitúa a la región en un impasse entre los modelos de retorno o consolidación del modelo neoliberal (Perú, Colombia, Chile, Argentina) y los modelos acuñados bajo el tiempo del progresismo, los cuales buscaban una mayor simetría entre las aristas del trinomio Estado-Mercado-Sociedad Civil (Ecuador, Uruguay, Bolivia). Asimismo, frente a lo anterior, quedaría por ver hacia dónde se orienta el nuevo Gobierno de Andrés Manuel López Obrador en México, y el nivel de influencia y afectación que la ultraderecha brasileña puede experimentar con Jair Bolsonaro al frente. Al igual, habrá que prestar atención a las posibles fricciones en la relación entre Colombia y Venezuela, que han experimentado importantes desencuentros en 2018, y al impulso de una integración regional maltrecha, en especial, en el escenario andino y mercosureño.

En cuanto a los procesos electorales, este 2019 se espera la celebración de seis elecciones presidenciales: El Salvador (febrero), Panamá (mayo), Guatemala (junio), Bolivia (octubre), Uruguay (octubre) y Argentina (octubre). De este modo, y cuando estamos muy lejos del tiempo y las particularidades que ofrece la disputa electoral de la campaña, es posible vislumbrar algunos escenarios. Por ejemplo, es muy posible que, en El Salvador, rompiendo la lógica bipartidista presente desde 1989, los comicios presidenciales dejen consigo la victoria de un candidato que no pertenece ni al partido conservador ARENA, ni al Farabundo Martí de Liberación Nacional -en el Ejecutivo desde 2009-, tal y como sucedería con el exalcalde de San Salvador, Nayib Bukele, al frente de la Gran Alianza por la Unidad Nacional.

En Panamá, donde gobierna el Partido Panamañista, con el conservador Juan Carlos Varela, será difícil que haya continuismo, habida cuenta de la baja popularidad del presidente y la prevalencia de la disputa por la misma en torno al binomio formado por el progresista Partido Revolucionario Democrático y el conservador Cambio Democrático. Por otro lado, en Guatemala, en donde la realidad política se encuentra cooptada por el personalismo, el corporativismo y el tradicionalismo, no parece posible la reelección de Jimmy Morales como presidente, fuertemente azotado por la corrupción y el descrédito. Los mejor posicionados son perfecta muestra del arraigo clientelar que acontece en Guatemala: Zury Ríos, hija del dictador Efraín Ríos Montt; Sandra Torres, exmujer del mandatario guatemalteco entre 2012 y 2014, Álvaro Colom; y Alejandro Giammattei, quien se presenta por cuarta vez a los comicios presidenciales. En todo caso, una nota positiva para aspirar a un posible cambio político puede estar en la candidatura del Movimiento Semilla, con Thelma Aldana al frente.

En el caso de Uruguay, la coalición de izquierdas del Frente Amplio buscará su cuarta presidencia consecutiva, en lo que pareciera la excepción más positiva y significativa del progresismo latinoamericano. Mientras que Partido Colorado y Partido Nacional concurrirán con nombres ya conocidos en la carrera electoral, el Frente Amplio debutará con un candidato nuevo –tras las experiencias de Tabaré Vásquez (actual mandatario) y Pepe Mujica. Aunque es de esperar que Nacionales y Colorados se sumen para romper un ciclo largo de progresismo en Uruguay, hay que ver cómo opera el balotaje, cuáles son las tensiones en el seno de la oposición y la posición de los indecisos, además de la capacidad de aglutinamiento de apoyos del oficialismo –la cual suele ser muy alta- y en particular, a partir del recurso a figuras de alta popularidad, como la del actual precandidato –junto a otros tres- Daniel Martínez.

Por su parte, en Bolivia es posible esperar otra lógica de concurrencia electoral de “todos contra Evo”, quien se encuentra al frente del país andino desde 2006. Los altos niveles de crecimiento económico, inversión y estabilidad acuñados por sus tres mandatos consecutivos tendrán ante sí una prueba de fuego en el mes de octubre. Las elecciones que, posiblemente, se resolverán en una segunda vuelta entre el actual mandatario y quien fuera presidente del país entre 2003 y 2005, Carlos Mesa, que se encuentra respaldado por el Frente Revolucionario de Izquierda. En cualquier caso, no se ha de infravalorar la capacidad movilizadora de un MAS que en primera vuelta pueda alzarse con la victoria presidencial.

Finalmente, en Argentina está por ver si Cristina Fernández se presentará a la disputa por la presidencia del país, y si lo hará de manera independiente o respaldada por el peronismo para vencer al actual presidente, Mauricio Macri. Sin duda, el argentino, de todos los casos, es de lejos el más complejo de vaticinar y en donde es de esperar que la difícil situación económica que atraviesa el país sea la que marque el ritmo y el resultado final de las elecciones.

En cuanto a la política exterior habrá que ver si la llegada de López Obrador a México, o la de Bolsonaro a Brasil, inspiran algún tipo de cambio en un código geopolítico estadounidense anclado en el repliegue y el debilitamiento consciente del escenario interamericano. Asimismo, hay que esperar a ver si se produce algún avance significativo en el diálogo birregional con la Unión Europea, que si bien en la primera mitad de la década obtuvo cierto impulso a través de las Cumbres EU-LAC y la firma de los Acuerdos de Asociación Estratégica con Centroamérica y el Acuerdo Multipartes con Perú y Colombia, en la actualidad sigue demandando de mayores avances y compromisos, al quedar muy lejos de la relación comunitaria con otros enclaves como África o el Pacífico.

Quien, seguramente, seguirá expandiendo su presencia será China. En muchos países ya se ha consolidado como primera o segunda fuerza de intercambio comercial, y resulta notable el terreno arrebatado en los últimos años a Estados Unidos y a la Unión Europea, gracias a un intercambio que supera los 300.000 millones de dólares y sigue en alza. Del mismo modo, la inversión extranjera se eleva de manera sostenida por encima de los 200.000 millones de dólares y busca hacer del continente una suerte de patio trasero que le satisfaga de materias primas para mantener su ritmo de industrialización y, a la vez, se erija como ese escenario particular en el que ubicar buena parte de su industria de productos y servicios. Sin duda, una relación asimétrica y condicionada en favor de China pero que a su vez lastra la misma proyección latinoamericana. Lo anterior, en tanto que, si bien la presencia del gigante asiático, a pesar de la ralentización de su crecimiento económico, retorna beneficios económicos inmediatos para el continente, a su vez dificulta la industrialización autónoma de éste y la posibilidad de consolidar valores agregados propiamente latinoamericanos.

Algo parecido cabe esperar de Rusia, que desde 2008 ha venido experimentando una presencia creciente en América Latina –si bien esta es ocho veces menor respecto al nivel del intercambio comercial chino- y que se ha consolidado en los últimos años gracias al respaldo que países como Nicaragua, Cuba, Bolivia, Ecuador o Venezuela otorgaron a Vladímir Putin tras las sanciones de la Unión Europea por la anexión de Crimea. En todo caso, el eje La Habana-Managua-Caracas seguirá siendo el que realmente importa a los intereses geopolíticos de Moscú en la región. Lo anterior, aun cuando estos tres países no atraviesan su mejor momento, y las buenas relaciones y el acercamiento que se llevó a cabo con la Argentina de Cristina Fernández y el Brasil de Lula Da Silva se inscribe en un momento político que parece quedar hoy en día muy alejado.

Quizá, una clave en todo esto sea la de optar por una apuesta regionalizadora propia, que sepa integrar los aspectos positivos de la liberalización aperturista con las lógicas de fortalecimiento institucional y confianza mutua a las que aspiraba la apuesta posliberal de CELAC o UNASUR. Sin embargo, seguro, nada de eso sucederá, en tanto que la política regional seguirá siendo interpretada en clave partidista y de gobierno, y no en sentido de Estado y región.

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2019/01/los-desafios-de-america-latina-en-2019/

México baja nuevamente en el Índice de Percepción de la Corrupción

 

El día de ayer se presentó el Índice de Percepción de la Corrupción 2018 (IPC), que clasifica a 180 países y territorios según los niveles percibidos en materia de corrupción dentro del sector público; de acuerdo con expertos y empresarios. El índice utiliza una escala de 0 a 100, donde 0 es altamente corrupto y 100 el nivel más bajo.

Más de dos tercios de los países puntúan por debajo de 50 en el IPC de este año, con un puntaje promedio de sólo 43.

El informe destaca que “el continuo fracaso de la mayoría de los países para controlar significativamente la corrupción está contribuyendo a una crisis en la democracia en todo el mundo”.

Si bien hay excepciones, los datos muestran que a pesar de algunos avances, la mayoría de los países no logran incursiones serias contra la corrupción.

El IPC de 2018 se basa en 13 encuestas y evaluaciones de expertos para medir la corrupción del sector público en 180 países y territorios.

Corrupción en México

De acuerdo con el informe, México ocupa el lugar 138 de un total de 180 posiciones. Con un puntaje de 28 puntos (siendo 100 el puntaje que indica menor corrupción).

El país bajó nuevamente su puntaje, como lo hace desde el 2015 que tenía un total de 31 puntos, en 2016 bajó a 30 y en 2017 bajó a 29 puntos.

Inicios del IPC

Desde su inicio en 1995, el Índice de Percepción de la Corrupción, el producto estrella de investigación de Transparency International, se ha convertido en el principal indicador mundial de corrupción en el sector público.

El índice ofrece una instantánea anual del grado relativo de corrupción al clasificar a los países y territorios de todo el mundo.

En 2012, Transparency International revisó la metodología utilizada para construir el índice para permitir la comparación de puntajes de un año a otro.

Fuente:https://www.valor-compartido.com/mexico-baja-nuevamente-indice-percepcion-corrupcion/?fbclid=IwAR1zC4OOkMjO9RJYXyfkDv0JD8C-qV5NyPVyCkgiE0uNEqp0icPpzHZVqBQ

México social: Ni se checan ni se miden

Por: Mario Luis Fuentes

En México, sólo 41.7% de quienes tienen más de 18 años y viven en áreas urbanas están física o deportivamente activos; de ellos, sólo 52.4% lo hace en niveles “suficientes” frente a 44.6% en la condición opuesta

Uno de los factores que en mayor medida inciden en la pandemia de obesidad y sobrepeso que enfrentamos en México es el sedentarismo y los bajos niveles de actividad física y práctica deportiva en el país. Al respecto hay que decir que esto se debe no solo a la falta de “cultura física y deportiva” de la población, sino también a cuestiones estructurales como la falta de espacios públicos suficientes y con equipamiento y accesibilidad adecuada.

Los datos del Módulo de Práctica Deportiva y Ejercicio Físico (Mopradef, 2018), presentados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), son contundentes: entre 2013 y 2018 no hubo una variación estadísticamente significativa en el porcentaje de personas de 18 años y más activas físicamente. En efecto, en 2013, fue de 43.8%; en 2014 fue de 45.4%; en 2015 se ubicó en 44%; en 2016 descendió a 41.8%; en 2017 subió ligeramente otra vez a 42.5%; y en 2018 bajó una vez más a 41.7 por ciento.

Hombres y mujeres: diferencias importantes

De acuerdo con el INEGI, hay una diferencia relevante entre los porcentajes de mujeres y hombres con niveles insuficientes de actividades físico-deportivas. En efecto, entre los hombres, los porcentajes en esa categoría de 2013 a 2018 son los siguientes: a) 2013, 53.1%; b) 2014, 47.9%; c) 2015, 49%; d) 2016, 55.9%; e) 2017, 56.2%; y f) 2018, 48.2%.

Por su parte, entre las mujeres, los porcentajes para los mismos años son: a) 2013, 42.8%; b) 2014, 38.9%; c) 2015, 39.6%; d) 2016, 46.2%; e) 2017, 36.4%; y f) 2018, 40.1%.

Por otro lado, destaca que en la información que proporciona el INEGI puede identificarse que el nivel educativo sí influye en el nivel de activación física y deportiva, pues a mayor nivel educativo hay una menor proporción de personas con niveles de práctico físico-deportiva insuficientes. Así, por ejemplo, entre los hombres, mientras que en el grupo de población que no cuenta con estudios, en 2013 el indicador fue de 58%, entre quienes cuentan con estudios universitarios o de educación superior el porcentaje fue de 47.8%; en 2014 los datos fueron de 45.8% entre quienes no cuentan con estudios, y de 36.7% entre la población masculina con algún grado de educación superior; en 2015 los porcentajes fueron de 51.7% y de 40.8%, respectivamente; en 2016, de 59.2% y de 53.5%; en 2017 fueron de 58.2% y de 49.2%; mientras que en 2018 los datos fueron de 54.3% para quienes no cuentan con estudios y de 39% para quienes tienen algún grado de educación superior.

Entre las mujeres la situación es similar; en 2013, 48% de ellas que no contaba con educación presentaba niveles insuficientes de activación física-deportiva, frente a 38.1% entre quienes tienen algún grado de educación superior; en 2014 los porcentajes fueron de 43.3% y 39.2%, respectivamente; en 2015, de 52.7% y 33.7%; en 2016 de 50.8 y de 36.3%, en ambos extremos; en 2017 fueron de 43.8% y 27.4%, respectivamente; mientras que en 2018 la diferencia fue mínima, pues se ubicó en 40.5% entre quienes no cuentan con educación y en 39.7% entre quienes tienen algún grado de educación universitaria.

Trabajar tiene impacto (pero negativo)

De acuerdo con los datos del INEGI, en 2018, 48% de quienes declararon estar económicamente activos registró niveles insuficientes de activación física; mientras que entre los no económicamente activos, el porcentaje fue de 38.1%; entre los hombres, la proporción fue de 50.5% de niveles insuficientes para quienes son económicamente activos, y de 39.3% para quienes no lo están; por su parte, entre las mujeres la proporción fue de 42.9% para quienes están económicamente activas, y de 37.45 para quienes no lo están.

La vanidad cuenta

De acuerdo con el INEGI, en las 32 áreas urbanas con más de 100 mil habitantes donde se aplicó la encuesta hay 16.2 millones de personas quienes declaran que son física o deportivamente activas. De ellas, 2.9 millones practican deporte o realizan alguna actividad física por diversión; 36.8% de ellos lo hace con nivel suficiente de activación física, y 62.3% con niveles considerados como insuficientes.

Hay 2.49 millones más que lo hacen por verse bien; de ellas, 72.7% lo hace en niveles suficientes y 27.3% de manera insuficiente. Asimismo, hay 10.21 millones de personas que lo hacen por salud; y entre ellas, 53.9% lo hace en niveles suficientes, mientras que 46.1% lo hace con niveles insuficientes.

No hay dónde

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental, en una escala del 1 al 10, en México los servicios de calles y avenidas, y de parques y jardines reciben calificaciones muy bajas en lo relativo a la satisfacción de la población. En efecto, en 2017, la calificación de calles y avenidas fue de 5.1; y la de los parques y jardines de 6.1; mientras que el alumbrado público recibió una calificación de 5.8. En evidencia, mientras no mejoren estos servicios será muy difícil que haya un incremento sustantivo en los niveles de práctica deportiva y activación física de la población.

Fuente:https://www.excelsior.com.mx/nacional/mexico-social-ni-se-checan-ni-se-miden/1293133

Las 6 tendencias tecnológicas del 2019, según Deloitte

Por: Christian Guijosa

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Por décimo año consecutivo, Deloitte, líder global en auditoría y consultoría, enumera las tendencias tecnológicas que transformarán los procesos, productos y servicios de las empresas más innovadoras del mundo este año.

Estas tecnologías incluyen arquitecturas de redes avanzadas, computación sin servidores e interfaces inteligentes, además de mayor impulso al desarrollo de experiencias digitales, cognitivas y en la nube.

“La tecnología es el lenguaje universal de los negocios hoy en día (…) Las tendencias tecnológicas se han convertido de una preocupación del CIO y la CTO en algo que impulsa al CEO, al equipo de gestión y a las agendas de la junta directiva a redefinir lo que las empresas pueden lograr.”

— Bill Briggs, director de tecnología global de Deloitte Consulting LLP.
  1. Organizaciones impulsadas por la inteligencia artificial. Las empresas líderes ya implementan tecnologías como el aprendizaje automático, procesamiento de lenguaje natural, RPA y cognitivas, no solo en todos los procesos internos, sino también en productos y servicios.
  2. Sin operadores y sin servidores. Gracias a la computación en la nube, las empresas trabajan con recursos técnicos resumidos y tareas de administración cada vez más automatizadas. Así, el talento de TI puede centrarse en actividades que apoyen directamente los resultados comerciales.
  3. Conectividad del mañana. Las tecnologías 5G, redes en malla y computación de vanguardia están expandiendo el alcance de los negocios a los rincones más lejanos del mundo.
  4. Interfaces inteligentes. La visión artificial, la conversación con IA, la audición por computadora, la realidad aumentada y la realidad virtual, comienzan a transformar la manera en que nos relacionamos con las máquinas, los datos y entre nosotros.
  5. Experiencias de marketing renovadas. Habilitados por una nueva generación de herramientas y técnicas de marketing, los directores de mercadotecnia ya pueden ofrecer experiencias altamente personalizadas y contextualizadas.
  6. La ciberseguridad es esencial. La ciberseguridad, la privacidad y la gestión de riesgos, que generalmente se realizan al final del ciclo de vida del desarrollo, ahora son consideradas esenciales en todo el proceso del producto.

Fuente:https://observatorio.tec.mx/edu-news/las-6-tendencias-tecnologicas-del-2019-segun-deloitte?utm_source=Profesores+externos&utm_campaign=9e643bf379-EMAIL_CAMPAIGN_2019_01_15_LDTEC_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_6e1a145e3e-9e643bf379-235969733

Egresados enfrentan panorama complicado: GINgroup

Por: María Fernanda Hernández

Empleadores consideran que la educación y formación de egresados no es la adecuada

 

Cuatro de cada cinco empleadores enfrentan dificultades para poder cubrir sus vacantes en México, de acuerdo con el informe Educación Superior en México. Resultados y relevancia para el mercado laboral, elaborado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

Cada año se suman al mercado laboral alrededor de medio millón de jóvenes egresados, según los hallazgos del estudio. Pero en la última década las condiciones de trabajo han empeorado y quienes cuentan con estudios superiores se enfrentan a la informalidad y sobrecualificación.

La OCDE también señala que en México, cerca de la mitad de los empleadores alerta una falta de competencias en su sector. También éstos consideran que la educación y formación de los solicitantes de empleo no es adecuada para sus necesidades.

Al respecto, el Dr. Raúl Beyruti Sánchez, presidente de GINgroup afirmó que:

“La formación de los miles de jóvenes que hoy están en las aulas universitarias debe estar en línea con las demandas de los empleadores ya que es la manera en la que lograremos crecer como país. Este nuevo reporte de la OCDE es contundente al afirmar que la educación superior contribuye al crecimiento inclusivo a través de fortalecer el capital humano, la innovación, la investigación y el desarrollo. Por ello, debemos intensificar las sinergias entre empleadores y el sistema educativo nacional para alcanzar mayor competitividad como país”.

Difícil panorama para egresados

Para los egresados mexicanos de educación superior entre 25 y 34 años, es más difícil encontrar empleo que para los de otros países miembro de la OCDE.

El porcentaje de contratación de egresados en México es de 80.7%, cifra inferior al organismo, la cual es de 84.1 por ciento.

Además, el 14.5% de los egresados de educación superior no participa en el mercado laboral. La cifra es superior a la promedio de la OCDE (10.7%).

Fuente:http://mundoejecutivo.com.mx/management/capital-humano/2019/01/25/egresados-enfrentan-panorama-complicado-gingroup/

Los 4 tipos de líderes que prosperarán en la cuarta revolución industrial

Imagen: REUTERS

Por: Punit Renjen

Hace un año, en el primer informe de Deloitte que exploraba la preparación de las empresas para la cuarta revolución industrial, el 86 % de los ejecutivos de nivel C sostuvo que sus empresas estaban haciendo “todo lo que podían” para crear una fuerza laboral para la Industria 4.0. Este año, menos de la mitad —47 %— opinó lo mismo.

Eso representa no solo un cambio impresionante en las actitudes, sino también un cambio bienvenido. Porque me indica que los ejecutivos están adquiriendo una comprensión mucho más profunda de la Industria 4.0, están cada vez más conscientes de los desafíos que se les presentan, y están viendo las medidas necesarias para tener éxito de manera más realista en la Industria 4.0.

En el segundo informe de Deloitte sobre la preparación para la Industria 4.0, Liderazgo en la cuarta revolución industrial: las caras del progreso, se les preguntó nuevamente a los ejecutivos cómo posibilitan el éxito de sus empresas en cuatro áreas: sociedad, estrategia, tecnología y talento. Sin embargo, además de nuestra búsqueda de tendencias año tras año, buscamos también descubrir cómo avanzan los líderes, cuáles son las áreas de mayor progreso y qué diferencia a los líderes más eficientes.

Si bien muchos ejecutivos continúan teniendo dificultades para superar la complejidad de la Industria 4.0, otros líderes parecen estar “haciendo las cosas bien”. Detectamos cuatro tipos diferentes de liderazgo que, creemos, pueden proporcionar puntos de referencia para ejecutivos y servir como modelos para los líderes de todo el mundo, a medida que se abordan los desafíos asociados con la transformación digital. Sin embargo, antes de explorar esas personas, resulta útil comprender las principales conclusiones de la encuesta.

Un liderazgo deficiente podría ser el mayor obstáculo para una estrategia exitosa de la cuarta revolución industrial
Imagen: Deloitte

Los ejecutivos expresaron un compromiso genuino para mejorar el mundo. Al evaluar el desempeño anual de sus empresas, los líderes calificaron el impacto social como el factor más importante, por delante del rendimiento financiero y la satisfacción de los clientes o empleados. El año pasado, aproximadamente tres cuartos de los encuestados dijeron que sus empresas habían tomado medidas para fabricar productos o servicios —o cambiarlos— teniendo en cuenta el impacto social. Muchos están motivados por la promesa de nuevos ingresos y crecimiento.

Los ejecutivos se esfuerzan por desarrollar estrategias eficaces en los mercados dinámicos de hoy. Enfrentados a un abanico cada vez más amplio de nuevas tecnologías, los líderes manifestaron tener dificultades para entender las nuevas oportunidades impulsadas por la tecnología, y en algunos casos, carecen de la visión estratégica para guiar sus esfuerzos. Muchos líderes señalaron que sus empresas no siguen procesos de toma de decisiones claramente definidos, y que las estructuras organizativas limitan sus capacidades para desarrollar y compartir conocimientos a fin de implementar estrategias eficaces.

Los líderes continúan centrando más su atención en el uso de tecnologías avanzadas para proteger sus puestos que en hacer inversiones audaces para impulsar la transformación. Muchos ejecutivos de nivel C están observando los beneficios de sus inversiones en tecnología, aunque a otros les resulta complicado avanzar. Entre los desafíos, se incluye la excesiva concentración en los resultados a corto plazo, la falta de compresión plena de las tecnologías de la Industria 4.0 y las múltiples opciones de la tecnología. Los líderes reconocieron las repercusiones éticas inherentes a la nueva tecnología; sin embargo, pocas empresas están implementando políticas para gestionar esas amenazas.

El desafío de las habilidades es ahora más evidente. El alcance de la brecha de habilidades es más visible para los líderes, al igual que la percepción preocupante de que los sistemas educativos actuales no serán suficientes para enfrentar el desafío. Aproximadamente el doble de los líderes aseguraron que sus empresas procurarán capacitar a los empleados actuales en lugar de contratar nuevos. Sin embargo, la investigación de la Encuesta anual sobre los mileniales de Deloitte sugiere que los líderes y los empleados jóvenes tienen diferentes opiniones acerca de qué habilidades son más necesarias y quién es responsable de desarrollarlas.

Con estos resultados como contexto, descubrimos que algunos líderes están avanzando mejor que otros en la resolución de los desafíos dentro de las áreas de la sociedad, la estrategia, la tecnología y el talento. Agrupamos a los líderes que parecen estar haciendo un buen trabajo en cuatro tipos:

1) Las personas supersociales. Algunos líderes se destacan por su capacidad de tener éxito haciendo el bien. Para estas personas supersociales, las iniciativas sociales son fundamentales para los negocios, y su optimismo sobre la generación de impacto social influye en su perspectiva de varias maneras. Es más factible que digan que la composición de su fuerza laboral está preparada para la transformación digital, y están mucho más dispuestos a capacitar a sus trabajadores. Las empresas que cuentan con líderes que se identifican como supersociales también están creciendo más que aquellas que no han encontrado el equilibrio entre hacer el bien y generar ganancias.

2) Las personas decididas basadas en datos. Algunos ejecutivos de nivel C superan los desafíos mediante la adopción de enfoques metódicos y centrados en los datos para la toma de decisiones estratégicas. Es dos veces más probable que estas personas decididas basadas en datos afirmen estar preparadas para aprovechar las oportunidades de la Industria 4.0, y sus empresas ya están cosechando los beneficios económicos de aceptar la Industria 4.0. En el último año, casi la mitad de estas empresas generaron un crecimiento de ingresos anual del 5 % o más, mientras que solo una cuarta parte de las demás organizaciones obtuvieron tales resultados.

3) Los impulsores de la transformación. Estos líderes comprenden que las inversiones en innovación disruptiva diferencian a sus empresas de la competencia. Confían, lo cual les da una ventaja al enfrentar las incógnitas de la Industria 4.0, ya que las empresas más seguras estarán mejor preparadas para implementar tecnologías disruptivas. Por lo general, las empresas de los impulsores de la transformación cuentan con procesos más definidos de toma de decisiones, y es más probable que tomen decisiones basadas en datos con la contribución de una gran gama de personas interesadas.

4) Los defensores de talentos. Estos ejecutivos están preparando empleados para la transformación digital. Son más propensos que otros a invertir en la recapacitación de los empleados para el futuro del trabajo. Y al hacerlo, los defensores de talentos también están comprometidos con el impacto social y están viendo los primeros beneficios de sus esfuerzos progresivos; además el 64 % ya ha generado nuevas fuentes de ingresos para sus empresas a través de iniciativas impulsadas socialmente.

El informe contiene una visión mucho más pormenorizada de lo que define a los cuatro tipos de liderazgo, aunque en general, podemos ver que “hacer el bien” es bueno para los negocios, que el uso de procesos y datos estratégicos definidos para tomar decisiones puede generar ventajas competitivas, que las empresas se benefician de una visión a largo plazo hacia la inversión en tecnologías de la Industria 4.0, y que los líderes que consideren importante la capacitación tendrán más éxito.

De cara al futuro, las cualidades de los líderes definirán la estabilidad futura de las empresas. Los líderes que encarnan las características de éxito anteriores no solo mejoran sus propios resultados y crecen más rápido que sus colegas, sino que también son visionarios en la manera en que conducen a sus empresas hacia el futuro. ¿Cómo liderará la cuarta revolución industrial?

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2019/01/los-4-tipos-de-lideres-que-prosperaran-en-la-cuarta-revolucion-industrial

México, último en la OCDE en el gasto social