La generación aburrida

Los millennials y los miembros de la Generación X, nacidos entre 1961 y 1980, tienen una cosa en común: ambos recibieron críticas de los baby boomers, cada uno en su momento.

Joel Stein describió a los millennials como narcisistas, flojos y superficiales en un artículo de TIME en mayo del año pasado, mientras que la Generación X fue definida como superficial, poco ambiciosa y apolítica por la misma revista, en 1990.

A pesar de esta experiencia en común, estos dos grupos tienen diferencias que, aunque no tienen efecto en la relación que sus miembros llevan, los Gen Xers (de la Generación X) encuentran difíciles de creer.

“La gente joven de hoy es demasiado obediente. Le creen a los políticos (…), siguen la corriente para evitar tener conflictos en el trabajo y cuando los despiden no se enojan (como nosotros) –se adaptan. Se reinventan. Su música, películas y ropa son muy conservadoras”, explica el columnista Ted Rail en la revista Good Times.

De la rebelión al ‘Sí, señor’

Entre 1970 y 1990, la brecha generacional era notoria entre los padres baby boomers y sus hijos Gen Xers, generaciones consecutivas que tenían valores radicalmente distintos.

“Los jóvenes eran ruidosos, molestos, exigentes y radicales; los viejos, reservados, calmados y conservadores. Incluso retrógradas. Los niños eran niños y los padres eran padres”, señala Rail.

Durante 200 años la dinámica funcionó así: una generación pensaba que la siguiente era intolerable, e intentaba aplacarla. Con el tiempo, la primera envejecía y la segunda maduraba y ocupaba el lugar dominante, que repetía la historia con la generación venidera.

Pero la Generación X no piensa que los millennials sean tan malos.

Ahora de mediana edad, quienes durante su juventud fueron cínicos, subversivos y adoraron el punk o el grunge, se llevan bien con los hipsters contemporáneos. No tienen conflictos en el ámbito laboral –e incluso aprenden de ellos– y admiran su ambición y determinación.

Aún así, parece que a los jóvenes de hoy les falta algo. Rail afirma que “los millennials son viejos, ingenuos, serios y retro”. Y tiene un buen punto.

Esta generación es nostálgica y ha revivido las tradiciones de sus abuelos: desde las bebidas que eligen hasta la moda –las faldas de lápiz y las siluetas estilo los años 50– y los deportes. Jugar golf desde la adolescencia es algo digno de admiración, en lugar de una señal catastrófica de haber sucumbido a los deseos de los padres.

Ser rebelde ya no es cool, ahora se busca tener logros –muchos– y muy rápido. La apariencia intelectual y la decoración cursi y barroca han ocupado el lugar de los pantalones rasgados y el minimalismo. Pero lo que más sorprende a la Generación X es hasta dónde llega la incapacidad de rebelarse.

“Ese es el gran misterio de los millennials. Se han aprovechado de ellos, aún más que de los Gen Xers”, declara Rail, “tienen enormes deudas estudiantiles, nunca van a hacer mucho dinero y su planeta está irreversiblemente arruinado. ¿Por qué no están enojados?”.

Papeles invertidos

Esta es probablemente la primera ocasión en que los mayores han percibido a los jóvenes como “viejos”, por sus actitudes. Y según explica Peter Hyman en The New York Observer, el resultado es un gran desorden.

“Las identidades generacionales que nos solían definir han cambiado, y ahora vemos a cuarentones actuando como patinadores, jóvenes de veintitantos vestidos como abuelos, y adolescentes yendo a conciertos de rock con sus padres”.

Para Hyman, la responsabilidad de que los jóvenes puedan ser jóvenes es de la generación previa.

“Tal vez es hora de que nos pongamos trajes y saquemos a nuestras esposas a cenar a lugares lujosos, como nuestros padres antes de nosotros”, señala el miembro de la Generación X.

Tenga o no la razón, al parecer, la ambición de los millennials no lastima a los boomers, ni a los Gen Xers. Las víctimas más grandes podrían ser ellos mismos.

Practicante para siempre

Los millennials tienen talento y ambición, pero estos juegan en su contra cuando se trata de buscar empleo. La oferta de trabajo para los jóvenes es limitada, y abundan las prácticas con salarios bajos o sin pago alguno. Y un mercado laboral complejo no es el único obstáculo en el camino de estos jóvenes a la estabilidad económica.

No se conforman con tener dinero, quieren una carrera en la que se sientan satisfechos y realizados.

Habiendo tantos jóvenes preparados y talentosos dispuestos a trabajar sin compensación, las empresas toman la oportunidad para seguir creando puestos de este tipo.

¿Lo peor? Son pocas las que contratan a sus practicantes después de cierto tiempo, y los millennials se ven obligados a ir de un empleo sin sueldo a otro, adquiriendo una experiencia sin garantía de ser valorada en el futuro.

Un problema de traducción

Hoy, por primera vez, los millennials, los Gen Xers y los baby boomers conviven en el mercado laboral, y los primeros suelen ser criticados por los últimos, que los consideran flojos y demasiado seguros de sí mismos.

Pero los conflictos entre los boomers y los jóvenes contemporáneos son provocados por dos sistemas de valores distintos. Los millennials actúan buscando retroalimentación y reconocimiento, sus padres y abuelos esperan ver trabajo duro, temple y paciencia.

Los boomers piensan que los recién ingresados al mercado laboral no los respetan y piden flexibilidad, pero los millennials perciben sus actitudes como una búsqueda de eficiencia y rapidez.

Los jóvenes también suelen cambiar de trabajo fácilmente, mientras que sus antecesores fueron educados para construir una carrera en una sola empresa. Entonces, perciben a los millennials como poco leales.

Además, los miembros de la también llamada Generación Y buscan promoverse en redes sociales y para los boomers esto significa que son narcisistas.

Fuente:http://www.reporteindigo.com/piensa/sustentabilidad/la-generacion-aburrida

1.700 hogares holandeses compran su propio aerogenerador y establecen un nuevo récord mundial de crowdfunding

Parece ser que cuanto más baratas y eficientes son las energías renovables, más obstáculos les ponen para que no levanten cabeza. Por eso resulta un verdadero soplo de aire fresco (y más hoy que sube la luz) que Windcentrale, una compañía eólica holandesa que facilita las compra cooperativa de aerogeneradores, haya logrado en un tiempo asombroso de apenas trece horas 1,3 millones de euros gracias al crowdfunding, vendiendo a 1.700 hogares las 6.648 acciones de un molino eólico, convirtiéndose así en el proyecto que más apoyo económico recibe en menos tiempo en la historia del crowdfunding hasta el momento.

Durante los siguientes 12 años, estos nuevos “cooperativistas del viento” recibirán su propia energía sostenible a partir de una turbina eólica a gran escala, pues compartirán conjuntamente el aerogenerador. Y ya hay una larga lista de espera de varios miles de personas que han expresado su interés en futuras opciones de compra.

Las “acciones del viento”, como las han bautizado, se vendieron individualmente o por lotes a 200 euros cada una y cada acción corresponde aproximadamente a 500kWh de electricidad al año (el consumo anual medio de los hogares en los Países Bajos es 3500kWh). Además del precio de compra, los accionistas tendrán que pagar una tarifa de 23 € por año para el mantenimiento del aerogenerador, que está levantándose en Culemborg, en el centro de los Países Bajos, y que ha sido fabricado por la empresa Vestas (es un modelo V80 de 2 MW).


Por cada molino eólico que vende Windcentrale establece una cooperativa; y cada cooperativa tiene un contrato separado con Vestas, que mantiene las turbinas. La electricidad se vende a la compañía energética Greenchoice, que se fundó en 2003 como uno de los primeros competidores verdes a los principales servicios públicos holandeses y que ahora cuenta con más de 350.000 clientes. Los propietarios serán capaces de monitorear la velocidad del viento y los niveles de producción de electricidad en tiempo real, utilizando una aplicación de smartphone, para que no haya trampa ni cartón.

Fundada en 2010 por Harm Reitsma y su socia Anne Janssens, Windcentrale puso en marcha su programa de compras de aerogeneradores en el verano de 2012, con la venta de acciones de dos turbinas de viento en el norte de Holanda. Les llevó cuatro meses y medio encontrar 5.200 hogares que compraran 20.000 acciones de esos dos molinos de viento.

Esta vez, gracias al crowdfunding, tardaron sólo unas horas y están abrumados por esta reacción entusiasta del respetable, algo que demuestra que la gente realmente quiere energía renovable. Por lo menos en Holanda. “Las personas que son dueños de un aerogenerador quedan en general muy contentos con él”, afirma la pareja, mientras aseguran que todos los informes sobre la energía sostenible en los Países Bajos coinciden en que la energía eólica es la forma más barata de producir energía renovable en esa zona de Europa.

Para hacer calar esa idea, Windcentrale compra turbinas que tienen varios años de edad – por ejemplo, los aerogeneradores de Vestas se fabricaron en 2005 – a empresas de energía, entidades financieras y promotores de proyectos. Y se dedica a cambiar la percepción de los consumidores para llevarlos un campo más verde, pues se han dado cuenta que muchas personas se oponen a los molinos eólicos debido simplemente a la desinformación. Y la mejor manera de ganárselos es mostrar a la gente los beneficios:

“Si piensas que una turbina eólica no produce apenas energía, o si la ves en el paisaje y piensas que es fea, cuando sepas que tres mil hogares obtienen energía a partir de ella, tendrás una mejor comprensión sobre esta energía y pensarás diferente al respecto”

La próxima subasta de Windcentrale tendrá lugar el próximo domingo. Que los vientos les sean propicios en su idea de llevar la energía verde y barata a todos los hogares que la quieran.

Fuente:http://blogs.lainformacion.com/futuretech/2013/09/24/windcentrale/?fb_action_ids=448556621941870&fb_action_types=og.recommends

 

 

México vergonzoso

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) presentó esta semana su Informe sobre el Panorama de la Sociedad 2014.

Y los resultados para México son desastrosos. El indicador más severo es que desde la crisis que enfrentamos en el 2008 –aquella del famoso “catarrito”- los indicadores de bienestar no mejoran. Lo que es peor, empeoran.

Analicemos algunos conceptos:

  •  De acuerdo al informe México tiene el ingreso nacional más bajo de los países miembros de la OCDE.
  •  Somos el segundo lugar en desigualdad de ingresos. Solo Chile tiene más disparidad.
  •  El poder adquisitivo de una familia mexicana es la segunda más afectada por la crisis del 2008. Solo Islandia nos supera.
  •  México tiene uno de los gastos públicos dedicados al sector social más bajos de la OCDE. El promedio de la organización son 22 por ciento del PIB. México apenas alcanza 7.4.
  •  La pobreza es una enorme lacra mexicana. Uno de cada cinco mexicanos es calificado como pobre. El promedio de la OCDE es uno de cada 10.
  •   Solo en el empleo parece que andamos bien. Una tasa de desempleo del 3.8 por ciento para México contra el promedio de la OCDE de 9.1. ¿Mediremos bien? ¿Incluye los informales?

El dato que sin embargo es una cachetada, una afrenta pública, es la concentración de la riqueza en nuestro país.

De acuerdo a la OCDE el 10 por ciento de los más ricos de México concentran 29 veces más ingresos que el total del 10 por ciento de los más pobres.

Para dar una idea de semejante desigualdad, basta decir que el promedio de la OCDE en disparidad entre los más ricos y los más pobres es de 9.5 veces.

En conclusión, los más ricos en México son tres veces más ricos que todos los ricos de la OCDE, comparados con los más pobres de cada nación.

Lo que deja en evidencia el reporte de los llamados países desarrollados, es que México es campeón en la desigualdad social. Nada nuevo.

Lo que si es preocupante es que esa desigualdad va en aumento. Y cada vez la concentración de la riqueza es más vergonzosa.

La fotografía de la OCDE es la de un México sin cambios, estancado frente al mundo que avanza, con demasiados pobres muy pobres y con muy pocos ricos demasiado ricos.

Y lo que es peor, con un gobierno que no destina lo suficiente del gasto nacional a mitigar las diferencias sociales. Y eso, si no se hace algo ya, nos acabará  estallando en las manos. Pronto.

Fuente:http://reporteindigo.com/reporte/mexico/mexico-vergonzoso

Sueldos, poco competitivos en México

Ante el alto nivel de desempleo, algunos profesionistas han tenido que aceptar salarios menores.  (Foto: Thinkstock)

Tener una licenciatura en México no es sinónimo de buen salario. La remuneración del profesionista está 50% por debajo de lo que podría percibir si la economía tuviera un mayor crecimiento y el sector productivo reclamara más capacitación para los puestos, señaló José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), del Tecnológico de Monterrey.

“Las actividades de trabajo que generan valor agregado en el país son menores, así que la contratación de personas con mayor preparación es más restringida. No se reclama alta capacitación, los procesos intensivos en mano de obra es lo que más se busca, más no la calidad”, expresó el académico.

El Distrito Federal registra la mayor desocupación para universitarios. La solución inmediata para esos profesionistas ha sido aceptar salarios menores, algunos continúan  su formación para pelear por el puesto con otras armas y otros deciden emprender, enlistó.

Para aquellos con licenciatura o ingeniería, la tasa de desempleo asciende a 10.7%, mientras que para quienes cuentan con educación media superior esa cifra es de 8.8%, según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

La distancia entre quienes tienen un título superior y aquellos que carecen de esa formación no es tan grande, al menos en términos de remuneración. El salario promedio mensual para una persona con educación superior es 13,444 pesos, mientras un joven que concluyó la media superior (preparatoria –bachillerato) obtiene casi 8,000 pesos, compartió Héctor Márquez, director comercial en Manpower México.

“Un problema al que debe prestársele atención es lo que puede desencadenar esa precariedad en sueldos. Es frustrante llegar a un empleo y que ofrezcan 6,000 pesos, con más estudios que la universidad y que, además, la diferencia no sea tan grande con un nivel académico menor. Por eso la fuga de talento en el país”, agregó por su parte el presidente de la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano, Armando Leñero.

En una economía como la panameña, el salario promedio mensual para una persona con formación técnica puede alcanzar hasta 900 dólares (alrededor de 11,800 pesos), incluyendo bonos. ¿Cómos lograr tener mejores sueldos? “Ese Gobierno decidió exentar del pago de impuestos durante algunos años a quienes lleguen a hacer negocios y generen trabajo. Son medidas económicas que impactan favorablemente el empleo”, ejemplifico Héctor Márquez.

Ni la reforma laboral, ni una política para apoyar las inversiones en el país resuelven por sí solas la precariedad en salarios para los profesionistas, lo que se necesita es un cambio de cultura, advirtió De la Cruz.

México no ha logrado apostar por servicios profesionales con mayor valor agregado, importa el conocimiento de cómo hacer las cosas, en lugar de promover aprender a realizar los procesos en el país, agregó.

“Como no producimos necesitamos mucho de fuera, eso hace que se pague mejor el tanto externo que el local, y un ejemplo claro es lo que sucede en sectores como el de hidrocarburos”, indicó De la Cruz, quien también es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

Estas cifras ponen en duda el valor de tener una formación universitaria; sin embargo, “está comprobado que la educación es una herramienta para aumentar las posibilidades de contratación y tener otras herramientas para buscar mayores remuneraciones”, puntualizó Héctor Márquez.

Aunque el 75.6% de los jóvenes en nivel superior asocian más educación con ganar dinero, sólo un 44% toma cursos adicionales para mejorar sus conocimientos, según datos de la Secretaría de Educación Pública.

Ser universitario “no es la salvación es apenas un pre requisito” para moverse en el mercado. Se necesita invertir en formación adicional para ganar otras habilidades, pero más que conocimientos, es desarrollar la visión de quién o qué mercado puede pagar mejor los conocimientos y experiencia adquiridos, explicó Armando Leñero.

Fuente:http://www.cnnexpansion.com/mi-carrera/2014/03/28/salario-profesional-promedio-en-13-mil

La desigualdad social, el problema de la educación

920_32_ri_06_09_13_0La evaluación docente no es el principal problema del sistema educativo, sino la desigualdad social, que se traduce en que las peores escuelas sean para quienes más las necesitan, y en que la educación más cara sea la que es “gratuita” para los pobres, sostiene Manuel Gil Antón, investigador del máximo nivel del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del centro de estudios Sociológicos en el Colegio de México.

“A los más pobres les damos la peor educación posible” y sentencia: La desigualdad social profundiza la desigualdad escolar, pues cada vez que se pasa de un nivel escolar a otro, quedan menos estudiantes y son los que tienen mejor nivel económico.

En la conferencia sobre la Reforma Educativa, impartida en días pasados en Pachuca, el investigador señaló que pese a que la Constitución de México establece que la educación debe ser gratuita, donde menos hay este derecho es en las localidades más pobres. “No podemos avanzar con tal nivel de desigualdad y pobreza y sin embargo, la solución en la que coincide el gobierno y muchos es la evaluación de los maestros”.

El Gobierno y autoridades educativas están convencidos de que el sistema educativo no funciona por culpa de los maestros, sin analizar el contexto ni las condiciones sociales y económicas, que son muy distintas a las de Finlandia o Brasil, países que han colocado como modelo a seguir.

El problema, refiere, no son sólo los maestros sino el sistema de educación, sin embargo, en ninguna de las leyes que comprenden la Reforma Educativa, se toca el modelo educativo, cuando las pruebas internacionales como PISA demuestran que los programas de estudio actuales no son buenos.

Con alegorías sencillas explicó a la audiencia los verdaderos problemas de fondo del sistema educativo. En su teoría del termómetro, afirma que nunca ha habido un niño que se curé a “termometrazos”, y menos si el termómetro no es bueno; mientras que en su teoría del bocho rojo, ejemplifica cómo a un vehículo que tiene muchos problemas (la educación), se le disfraza para que parezca que está muy bien.

La imagen de los docentes ha sido muy golpeada en los medios de comunicación y recordó la frase “El que sabe hace y el que no sabe enseña”, de Bernard Shaw, que quedó atrás cuando Sheelman corrigió y dijo “el que sabe hace pero sólo el que entiende enseña”. Crear ambientes de aprendizaje conduce a la construcción de estructuras cognitivas que son la base para aprender el resto de la vida, enfatizó al referirse sobre la labor de los docentes.

La agenda educativa y ciudadana, subraya, debe centrarse en que en México ya no valga más tener conocidos que conocimientos y reafirmó que la Reforma no fue educativa, sino laboral, y fue impuesta como una estrategia de control, condicionando a los maestros con una evaluación. Con esta Reforma Educativa, sostuvo, el Estado no pretendió retomar la rectoría de la educación, sino la de los sindicatos. “Todo cambia para que no pase nada”.

Fuente:http://www.educacionfutura.org/la-desigualdad-social-el-problema-de-la-educacion/

México desea borrar el lastre que amarra la productividad

Manufactura Bloomberg

Cuando una pequeña compañía mexicana encuentra que los impuestos y los trámites burocráticos necesarios para abrir una planta elevan los costos de operación hasta en un 50 por ciento, no es difícil entender por qué puede ser difícil encontrar el dinero necesario para invertir en la productividad.

Cómo aumentar la productividad por trabajador en México se ha vuelto uno de los más urgentes retos a los que se enfrenta el gobierno de Enrique Peña Nieto conforme implementa un grupo de reformas estructurales diseñadas para sacar al país del estancamiento de crecimiento en el que se encuentra.

A través de las décadas México, un fuerte país manufacturero, ha cambiado de maravilla a pesadilla. En las décadas de 1950 a 1970, la productividad creció un promedio de 4.3 por ciento anual; de 1990 a 2011 se hundió en un promedio de 0.4 por ciento anual. El gobierno quiere aumentar esa cifra a 1 por ciento anual, dice Abraham Zamora, un funcionario de alto nivel de la Secretaría de Hacienda, quien está liderando un grupo de trabajo sobre productividad que comenzó a elaborar la semana pasada.

Pero un nuevo estudio elaborado por la firma de consultoría McKinsey encontró que la tarea es más difícil de lo que parece. En México se presentan dos economías, y la separación entre las dos sigue creciendo.

Por un lado está el México de alta tecnología en varios sectores que incluyen el automotriz, el aeroespacial y el de electrónica, fábricas de punta y multinacionales de vanguardia, como el gigante del pan, Bimbo, o la compañía de cemento Cemex.

La otra, mucho mayor economía, es la de las compañías pequeñas y medianas que emplean al 80 por ciento de los trabajadores pero que tienen problemas con los impuestos y los obstáculos burocráticos.

Alejandro Pulido García, socio de Corporativo Urios, una compañía de destrucción de datos, con una planta laboral de 15 personas, dice que los impuestos y los permisos burocráticos necesarios para abrir un nuevo laboratorio habían “incrementado el costo de producción en 40 ó 50 por ciento”.

Por lo tanto, para las compañías medianas y pequeñas, la innovación es escasa y la productividad baja. Existen muchas compañías en el amplio sector informal, que de acuerdo al Sr. Zamora emplean 6 de cada 10 trabajadores mexicanos y cuya productividad es 40 por ciento más baja que en el sector formal.

Mientras que la productividad en las plantas modernas se ha elevado en un 5.8 por ciento anual desde 1999, según McKinsey, esos logros se han visto erosionados por las compañías más pequeñas, donde han caído a 6.5 por ciento anualmente. Además, el sector “tradicional” de la pequeña y mediana industria está contratando más rápidamente que las compañías principales y cambiando más mano de obra hacia trabajo de baja productividad.

Todo esto es importante porque México está luchando por arreglar su triste crecimiento económico, que ha promediado apenas 2.3 por ciento anual desde 1981. La economía creció sólo 1.1 por ciento el año pasado y el pronóstico gubernamental para el 2014 de 3.9 por ciento se ve demasiado optimista.

“La baja productividad de las compañías tradicionales es el meollo del reto del crecimiento de México,” dijo el informe McKinsey, titulado “El cuento de dos Méxicos: Crecimiento y prosperidad en una economía de dos velocidades”.

Añadió: “El bajo crecimiento del salario en las últimas tres décadas – el PIB por individuo ha crecido solamente el 0.6 por ciento anual en promedio y sólo 0.4 por ciento durante 2013 – se debe a una mano de obra con productividad débil, que cayó de 18.30 dólares por trabajador por hora (en términos de paridad del poder adquisitivo) en 1981 a 17.90 dólares en 2012.”

El reto es más urgente debido a que el denominado “dividendo demográfico” – un crecimiento rápido en la fuerza laboral que ha alimentado el crecimiento del PIB por tres décadas – se está acabando. “Para alcanzar un crecimiento del PIB de 3.5 por ciento anual al mismo tiempo que se desacelera el crecimiento de la fuerza laboral, se requeriría un incremento de la tasa de crecimiento de productividad de casi tres veces el promedio del 0.8 por ciento anual desde 1990,” sostuvo el informe.

Para enfrentarse a este problema, el Sr. Zamora está dirigiendo lo que llama un “esfuerzo conjunto” entre el gobierno, el sector privado, los sindicatos y los académicos para ampliar esfuerzos para que las compañías en el sector informal paguen impuestos y seguridad social.También busca apoyar a las pequeñas industrias, mejorar las inversiones en ciencia y tecnología – que sólo toman en cuenta un 8 por ciento de las compañías – e invertir en capacitación e incentivos. “Queremos revertir la tendencia y generar un círculo virtuoso,” dice. Subrayando el sentido de urgencia de este grupo de trabajo, el gobierno dice que el grupo se reunirá al menos una vez al mes este año en vez de una vez al trimestre.

Pero no todas las compañías tienen el flujo de efectivo ni el acceso al crédito para hacerlo. McKinsey reconoce que las compañías mexicanas necesitan 60 mil millones de dólares más en crédito, y tres cuartas partes de esa cifra representan las necesidades no cubiertas de la pequeña y mediana industria.

Eduardo Bolio, director de McKinsey México, dice que se mantiene optimista sobre el futuro. Añade, sin embargo, que “No hay una varita mágica”.

Fuente:http://www.elfinanciero.com.mx/financial-times/mexico-desea-borrar-el-lastre-que-amarra-la-productividad.html

Radiografía 2014 de los MBA mexicanos

El número de programas de MBA en México va a la alza, pero enfrentan grandes retos para contar con calidad, opinan académicos encuestados por la unidad de inteligencia de la revista Expansión.

Los tres retos básicos de los nuevos programas son: preparar a los profesores, buscar un claustro con experiencia práctica y contratar docentes calificados, de acuerdo con el grupo de profesores.

Como parte de la investigación para elaborar el ranking ‘Los mejores MBA en México y el mundo’ 2014 de Expansión, la unidad de Inteligencia Expansión encuestó a 95 profesores de MBA en México.

El 91% de ellos dice notar un aumento en la oferta de programas; sin embargo, ven riesgos en la calidad que algunos tienen.

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