Los problemas estructurales de la economía

De acuerdo con los datos del CONEVAL, el ingreso laboral mensual per capita en 2009 (deflactado a la canasta básica de 2010), se ubicó en 1,506 pesos; para el primer trimestre de 2015 el indicador se situó en 1,194.54 pesos por persona ocupada. Por otra parte, el INEGI estima en 27.13% la tasa de ocupación en el sector informal, mientras que el 38.26% de las personas ocupadas carecen de prestaciones de Ley. Sólo 17.5 millones de personas están afiliadas al IMSS como producto de su trabajo, lo cual muestra la urgencia de retomar el sendero del desarrollo.

El mayor problema de la economía nacional sigue estando en su incapacidad de crecer de manera sostenida, así como en la ausencia de mecanismos eficaces para la distribución de la riqueza. En este contexto, y como consecuencia, no se han generado los empleos que se requieren para cubrir a la demanda que impone el crecimiento de la Población Económicamente Activa (PEA) ni los instrumentos de seguridad social para garantizar estándares de acceso universal a servicios sociales de calidad para la población.

Lo anterior se asocia con otra cuestión estructural relativa al deterioro progresivo del poder adquisitivo de los salarios, en contraposición de lo que marca el texto constitucional, respecto de que todo trabajo debe garantizar un salario digno y decoroso, es decir, un ingreso laboral que permita que las personas puedan tener garantizados sus derechos humanos.

Sobre el particular, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL), ahora uno más de los órganos autónomos constitucionales en el país, mide trimestralmente el comportamiento de diferentes indicadores económicos, con base en los cuales genera el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza, indicador que mide la capacidad del salario para adquirir los bienes que forman parte de la Canasta Básica y de la Canasta Básica Alimentaria.

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Una caída permanente de los salarios

El efecto de la crisis de 2008, combinado con otros factores estructurales internos, como la insuficiencia de inversión productiva; la pérdida de competitividad en varios sectores; un escenario internacional de incertidumbre económica y financiera; y crisis recurrentes vinculadas al sector de los alimentos, se ha traducido en una de sus aristas en la pérdida progresiva del poder adquisitivo de los ingresos laborales.

En efecto, los datos del CONEVAL muestran que año con año ha habido una caída en los montos de los ingresos de las personas como producto de su trabajo. Para el año 2008 el ingreso laboral per capita mensual (con precios deflactados respecto de la canasta alimentaria) se ubicó en $1,712.35 pesos mensuales.

Para el año 2009 el promedio per capita fue de $1,506.55 pesos por ingresos laborales mensuales; para el 2010 la cifra se ubicó en $1,464.16 pesos mensuales; en 2011 la cifra descendió a $1,410.97 pesos por persona al mes; en 2012 la caída continuó a $1,362.28 pesos al mes; en 2013 el promedio mensual fue de $1,287.84; en 2014 el indicador se ubicó en un promedio mensual de $1,197.85, mientras que en el primer trimestre de 2015 el indicador es de $1,194.54.

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Desempleo a la baja, pero lentamente

De acuerdo con los datos del INEGI y del CONEVAL, la tasa de desocupación ha descendido en los últimos trimestres, aunque a un ritmo muy lento y a todas luces insuficiente para las urgencias y necesidades que tenemos como país. En efecto, entre 2010 y lo que va de 2015 la tasa de desocupación trimestral promedio ha sido de 5% respecto del total de la PEA.

En ese sentido, es pertinente destacar que en el mismo periodo el promedio trimestral de personas en condiciones de desocupación ha sido de 2.53 millones. Una cifra que disminuyó en el primer trimestre de 2015, al ubicarse en 2.2 millones de personas en condiciones de desocupación, dato frente al cual habrá que esperar los resultados del segundo trimestre para valorar si se trata de un efecto estacional o bien de una reducción real.

Un incremento constante

Como es lógico suponer, la caída en el poder adquisitivo de los salarios está vinculada por necesidad al incremento en los costos de la canasta básica, la cual permite determinar los niveles en que se sitúa la llamada línea del bienestar, es decir, el umbral por debajo del cual las personas se ubican en condiciones de pobreza.

En efecto, la línea del bienestar (la cual incluye la canasta alimentaria más la no alimentaria) pasó en el ámbito urbano de $2,543.82 pesos en el mes de enero de 2014 a $2,611.93 en enero de 2015; es decir, en un año presentó un incremento de 3.07% anualizado. Por otra parte, el costo en el ámbito rural pasó de $1,622.66 en enero de 2014 a $1,667.90 en el mismo mes, pero de 2015.

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La seguridad social: un lujo

De acuerdo con los datos del CONEVAL tener seguridad social vinculada a la condición laboral es un verdadero lujo en el país. En efecto, al primer trimestre del 2015, se reporta que hay 17.5 millones de personas afiliadas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El dato es relevante porque de acuerdo con los resultados de la ENOE, al primer trimestre de 2015 habría 49.8 millones de personas ocupadas, 76% de los cuales tienen entre 15 y 49 años, es decir, la edad clave para cotizar ante el sistema de pensiones y aspirar con ello a una jubilación laboral digna.

Lo anterior está vinculado también a las elevadas tasas de ocupación en el sector informal, indicador que en el primer trimestre de 2015 se ubicó en 27.13% de la población ocupada, es decir, poco más de 13.22 millones de personas cuya ocupación se lleva a cabo en actividades sin establecimiento fijo, sin remuneración fija, sin contrato y sin prestaciones de ningún tipo.

*Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 30- Junio- 2015, p.20

Fuente:http://www.mexicosocial.org/index.php/mexico-social-en-excelsior/item/810-los-problemas-estructurales-de-la-economia

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Cómo crear una comunidad sustentable

Por: Kiva Bottero

Comunidades grandes y pequeñas están teniendo un cambio de imagen sostenible a fin de reducir la demanda de energía, utilizar energías renovables, y reducir su impacto ambiental. Esta infografía ofrece una mirada en profundidad a las comunidades sostenibles, poniendo de relieve su necesidad del medio ambiente, así como su viabilidad financiera.

Infographic - Sustainable communities

Fuente:http://www.sustainablecitiescollective.com/node/1085794?utm_source=feedburner&utm_medium=twitter&utm_campaign=Feed%3A+SustainableCitiesCollective-TwitterHandleFeed+%28Sustainable+Cities+Collective+-+Twitter+Handle+Feed%29&utm_content=FaceBook

América Latina tiene mucha tarea

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“¿Quién ha dicho que América Latina ha hecho bien los deberes?”. Liliana Rojas-Suárez, economista del Global Developement de Washington (uno de los laboratorios de ideas más influyentes en EE UU), lanza la pregunta sin ningún rubor. Ahora que la región sufre por los bajos precios de las materias primas, la también consultora del Fondo Monetario Internacional (FMI) cuestiona la sostenibilidad de los avances que ha logrado esta región del mundo, que en la última década ha sacado a casi 80 millones de personas de la pobreza y en donde la clase media se ha expandido hasta representar más del 50% de la población. “Latinoamérica ha perdido la oportunidad de tener un progreso verosímil”, arguye. “Los gobiernos se olvidaron de lo más importante: la educación. No hicieron bien la tarea”.
Las palabras de Rojas-Suárez no navegan a la deriva. Sebastián Edwards, ex economista en jefe para América Latina del Banco Mundial, argumenta que la zona ha aprovechado el crecimiento económico y los recursos obtenidos durante la última década para aumentar su gasto en educación, pero no ha sabido enfrentar el desafío en la calidad de lo que se enseña a los jóvenes en las escuelas. La fórmula de Edwards, catedrático de la Universidad de California, es simple: “Una educación de calidad acarrea más productividad y, por ende, un mayor crecimiento en la economía”.
La inversión pública en educación ha aumentado significativamente en la región. En los últimos 10 años, el gasto pasó del 4,3 al 5% del PIB, muy cerca del promedio de los países ricos de la OCDE, del 5,6%. Ello ha permitido lograr el acceso universal a la educación primaria. No obstante, la cobertura sigue siendo baja en la educación secundaria y superior. “Se ha invertido más, eso es indudable”, dice Gabriel Sánchez Zinny, especialista en temas de educación. “Pero los países de la región no han sabido administrar los recursos”, agrega el también autor del libro Educación 3.0. La batalla por el talento en América Latina. Sanchéz destaca que la mayor cantidad del gasto vaya a los sueldos de los siete millones de profesores que hay en la región. Estos hombres y mujeres, que dan clases a más de 125 millones de niños (según la ONU), representan el 4% de la fuerza laboral de la zona y sus salarios absorben el 4% del PIB, según el Banco Mundial.
En México —donde el Gobierno realizó en 2012 una reforma educativa que implicaba la evaluación de los profesores a la que sigue oponiéndose un sector radical del gremio—, el 82,95% de la inversión educativa básica va al pago de los docentes. La media, dentro de los países 34 países de la OCDE es del 63% y en naciones como Finlandia —economía que destaca por su nivel educativo— la proporción llega al 52,6%. “Fondos que pueden ser gastados en laboratorios, textos o capacitación de los docentes se dedican a salas de clases, administradores y al pago de profesores”, recala en un estudio la Plataforma Regional de Educación América Latina (Preal), organización de análisis educativo en la región.
“No solo se trata de invertir más, se tiene que enseñar mejor”, agrega Edwards. El impacto sobre el desarrollo deriva de la calidad de lo que se aprende en la escuela, agrega un informe de la OCDE. Los datos como la esperanza de vida escolar —que en la región llega a los 13 años frente a los 17 que en promedio tienen los países de la OCDE o la matrícula —que en primaria llega al 94% de los niños de la región— pueden variar entre países y solo reflejan la cantidad de educación, sin tener en cuenta los efectos directos sobre el crecimiento.
Las evaluaciones internacionales confirman que la educación sigue siendo deficiente, a pesar de que se destina mucho más dinero, reitera Rolando Avendaño, analista de la OCDE. El último informe PISA —evaluación que mide los conocimientos en matemáticas, ciencias y lectura de más de medio millón de alumnos de entre 15 y 16 años en 65 países— revela que los estudiantes de los ocho países de Latinoamérica (Chile, Perú, Costa Rica, Brasil, Argentina, México, Uruguay y Colombia) terminaron en los últimos sitios de la lista.
Edwards cree que la formación y capacitación de los profesores es fundamental para elevar el nivel educativo. “Solo un puñado de países [México, Brasil, Chile, Perú, Uruguay y Colombia] ha enfrentado este reto”, comenta Avendaño. Para formar cuerpos docentes de alta calidad, deben seguirse tres pasos fundamentales (reclutar, desarrollar y motivar mejores docentes), explica el Banco Mundial. Sin embargo, destaca que el desafío más serio en esta materia no es económico ni técnico, sino político, porque los sindicatos son grandes fuerzas que se oponen a los cambios.
La institución internacional resalta que los Gobiernos de América Latina —en donde más de 22 millones de niños no van a la escuela, según la Unesco—- tienen que implementar políticas para reducir el abandono y la repetición en secundaria y terciaria, pues el 20% de los estudiantes abandonan el sistema después de culminar el ciclo de primaria, el doble que en otras regiones emergentes. Pedro Gomes, investigador de la Universidad Carlos III de Madrid, destaca la cuestión. “Los países que tienen menos trabajadores con educación secundaria cuentan con empresas más pequeñas. La razón: la falta de profesionales cualificados, que limita el crecimiento de compañías más productivas”, añade.
El informe de la OCDE muestra que la probabilidad de que una empresa latinoamericana enfrente problemas operativos como consecuencia del déficit de capital humano es casi tres veces mayor que aquellas compañías radicadas, por ejemplo, en el sureste asiático.
El análisis resalta que un 36% de las firmas que operan en el sector formal de la economía en América Latina tiene dificultad para encontrar una fuerza laboral formada, frente al 21% en el mundo. “Una educación de calidad es la clave para que un país afronte mejor los choques externos”, afirma Rojas-Suárez. “La región tiene que apostar por un cambio en su modelo educativo. De lo contrario, la clase media dejará de crecer”, concluye.

Fuente:http://laisumedu.org/showNota.php?idNota=249896&cates=Universidades+en+el+mundo&idSubCat=&subcates=K.-+Tendencias+globales&ssc=&m=mail1&p=mail1

Desigualdad extrema en México

Creció la desigualdad en México

Concentración del poder económico y político

En enero de 2014, Oxfam revelo que las 85 personas más ricas controlaban tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial. Para enero del 2015, el número se había reducido a 80. La profundización de la desigualdad económica es la tendencia más preocupante para 2015, según en Foro Económico Mundial. Resulta, pues, imperativo hablar del tema en México, en donde más de veintitrés millones de personas no pueden adquirir una canasta básica, pero que alberga a uno de los hombres más ricos del mundo. Ahora bien, esta desigualdad que caracteriza a México no sólo tiene implicaciones sociales: las implicaciones políticas juegan un rol preponderante.

Uno de los aspectos más graves de esta desigualdad es la distribución del ingreso. Dada la escasa recopilación de indicadores, saber qué tan desigual es México respecto a otros países resulta una tarea compleja. No obstante, la Standardized World Income Inequality Database refiere que México está dentro del 25% de los países con mayores niveles de desigualdad en el mundo.

El problema se ha incrementado con el tiempo. Dos bases de datos han arrojado datos para las últimas tres décadas: la Socio-Economic Database of Latin America and the Caribbean (SEDLAC) y la Income Distribution Database (OECD). Hay dos resultados: entre mediados de los noventa y 2010, la desigualdad de ingreso disminuyó. Sin embargo, la desigualdad es mayor a la que había en los ochenta. Estamos, pues, frente a dos eventos contradictorios: ha crecido el ingreso per cápita, pero se han estancado las tasas de pobreza en el país. Lo anterior se produce porque el crecimiento se concentra en las esferas más altas de la distribución.

La obtención de datos oficiales de lo que ocurre en las clases más altas es cuasi imposible, de ahí que se recurra, por ejemplo, a las declaraciones fiscales. Así, de manera indirecta y por medio de métodos estadísticos, autores como Campos, Esquivel y Chávez (2014, 2015) han obtenido estimaciones de lo que sucede en ese México, podríamos decir, desconocido: al 1% más rico le corresponde un 21% de los ingresos totales de la nación. ElGlobal Wealth Report 2014 señala, por su parte, que el 10% más rico de México concentra el 64.4% de toda la riqueza del país. Otro reporte de Wealth Insight afirma que la riqueza de los millonarios mexicanos excede y por mucho a las fortunas de otros en el resto del mundo. La cantidad de millonarios en México creció en 32% entre 2007 y 2012. En el resto del mundo y en ese mismo periodo, disminuyó un 0.3%.

El número de multimillonarios en México, no ha crecido mucho en los últimos años. Al día de hoy son sólo 16. Lo que sí ha aumentado y de qué forma es la importancia y la magnitud de sus riquezas. En 1996 equivalían a $25,600 millones de dólares; hoy esa cifra es de $142, 900 millones de dólares.

Ésta es una realidad: en 2002, la riqueza de 4 mexicanos representaba el 2% del PIB; entre 2003 y 2014 ese porcentaje subió al 9%. Se trata de un tercio del ingreso acumulado por casi 20 millones de mexicanos.

Para darnos una idea de la magnitud de la brecha en México veamos este ejemplo: para el año 2014, los cuatro principales multimillonarios mexicanos podrían haber contratado hasta 3 millones de trabajadores mexicanos pagándoles el equivalente a un salario mínimo, sin perder un solo peso de su riqueza.

Las implicaciones de lo anterior no son sólo de índole social. Carlos Slim en la telefonía, Germán Larrea y Alberto Bailleres en la industria minera y Ricardo Salinas Pliego en TV Azteca, Iusacell y Banco Azteca. Los cuatro han hecho sus fortunas a partir de sectores privados, concesionados y/o regulados por el sector público. Estas élites han capturado al Estado mexicano, sea por falta de regulación o por un exceso de privilegios fiscales.

Uno de los grandes problemas reside en que nuestra política fiscal favorece a quien más tiene. No es de ninguna manera progresiva y el efecto redistributivo resulta casi nulo. Por gravar consumo por encima del ingreso, las familias pobres, al gastar un porcentaje más alto de su ingreso, terminan por pagar más que las ricas. La tasa marginal del ISR—una de las más bajas de los países de la OCDE—, el que no haya impuestos a las ganancias de capital en el mercado accionario, y el que tampoco los haya a herencias, entre otras cosas; son ejemplos de cómo el sistema tributario beneficia a los sectores más privilegiados.

La constante desigualdad y la captura política por parte de las élites tienen consecuencias económicas y sociales graves que resultan, además, excluyentes. El mercado interno se ve francamente debilitado. Ante la escasez de recursos, se recorta el capital humano y se pone en juego la productividad de los pequeños negocios.

La política social asimismo ha sido un rotundo fracaso: al día de hoy, esa lógica de que el crecimiento se filtra de las capas altas a las bajas simplemente no ocurre en México desde hace décadas. Uno de los dolorosos ejemplos es el salario mínimo: si un mexicano percibe esta cantidad y mantiene a alguien, a ambos se les considera pobres extremos. La política salarial que en algún momento se concibió como mecanismo de contención inflacionaria, ya no tiene razón de ser. Hoy en día, el salario mínimo mexicano está por debajo de los umbrales aceptados de pobreza.

Otros aspectos que han detonado o que son en sí mismos consecuencias de la desigualdad extrema en México y que están pendientes en la agenda pública son:

• La población indígena, cuya tasa de pobreza es 4 veces mayor a la general.

• La educación pública versus la privada

• La violencia a causa de la marginación.

La agenda para el futuro

La brecha entre ricos y pobres nos está haciendo daño, si no se le pone freno obstaculizará la lucha contra la pobreza (y supondrá una amenaza para el crecimiento sostenible de México). Pero no tiene por qué ser así. Conocemos las soluciones para hacer de México un país más justo.

1. La creación de un auténtico Estado Social y un cambio de enfoque, de un Estado dador a un Estado que garantice el acceso a los servicios básicos bajo un enfoque de derechos.

2. Si se crea una política fiscal progresiva y una distribución más justa, se podrá hablar de una política más acorde con los objetivos a mediano y largo plazo.

3. El gasto ha de focalizarse en educación, salud y acceso a servicios básicos, en infraestructura, en escuelas que cuenten con los servicios para que la brecha de desigualdad no crezca más.

4. La política salarial y laboral asimismo debe cambiar: es impostergable fortalecer el nivel de compra del salario mínimo.

5. La transparencia y rendición de cuentas: si realmente se quiere combatir la corrupción, las declaraciones fiscales de todos los miembros del gobierno deben hacerse públicas. Sólo así se fortalecerá el Estado de Derecho.

Fuente:http://www.nexos.com.mx/?p=25322

¿Qué hacen las IES nacionales en pro del desarrollo sustentable?

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Muchas han sido las aportaciones que las Instituciones de Educación Superior (IES) han hecho a favor del medio ambiente y el desarrollo sustentable, y en contra del cambio climático, tal como su participación en la elaboración de inventarios nacionales, la generación de conocimiento mediante la investigación, la formación de recursos humanos a nivel de posgrado y la difusión de información relacionada con estos temas, empero, son pocas las instituciones que cuentan con un programa institucional, con estrategias y con políticas a este respecto que abarquen todo el quehacer de la institución y su comunidad.

Y es que a pesar de que el Consorcio Mexicano de Programas Ambientales Universitarios para el Desarrollo Sustentable (Complexus) fue creado hace década y media, a la fecha dicho organismo sólo cuenta con 18 miembros entre sus filas, IES tanto públicas como privadas comprometidas con el medio ambiente y que buscan hacer del tema más que una moda una forma de vida tanto dentro como fuera de sus comunidades.

Cabe decir que el Complexus, más que agrupar a instituciones de nivel superior que impartan algún programa educativo relacionado con el cuidado del medio ambiente y el desarrollo sustentable, congrega a las instituciones que trabajan en pro de dichos temas a nivel institucional, es decir, que se han dado a la tarea de crear y poner en marcha políticas institucionales que aplican en su quehacer diario.
La palabra Complexus, participio pasado del latín complecti, significa abarcar y representa el espíritu de dicho Consorcio desde los puntos de vista educativo, ambiental y organizacional, pues su misión es impulsar el mejoramiento de la calidad de los procesos académicos en materia de medio ambiente y desarrollo sustentable, mediante la concurrencia y colaboración de los programas o instancias ambientales de alcance institucional que establezcan las IES.

Entre sus objetivos, está el fomentar que sus integrantes constituyan programas que propicien el desarrollo de conocimientos, aptitudes, competencias, habilidades, valores y actitudes necesarias en materia del desarrollo sustentable, para que el educando y la sociedad se conviertan en beneficiarios directos de un proceso formativo de alta calidad, así como promover la incorporación de la dimensión ambiental en los currículos de la educación superior y elaborar e intercambiar propuestas teóricas y metodológicas que tengan ese propósito.

Pero el Complexus también busca fortalecer los programas de formación y actualización en materia de educación ambiental y desarrollo sustentable para mejorar la calidad académica de los profesores de educación superior, propiciar la difusión de información en la materia formando canales de comunicación internos y externos para el intercambio de conocimientos y experiencias, además de promover la instauración y el fortalecimiento de sistemas de manejo ambiental al interior de las casas de estudio.
De igual forma, otros de sus objetivos son gestionar recursos externos para el desarrollo de las líneas de trabajo señaladas en los respectivos programas ambientales, promover la integración al Complexus de más instituciones educativas que cuenten con programas ambientales de alcance institucional e impulsar la participación de los miembros de este Consorcio en actividades de colaboración con organizaciones afines.

Su nacimiento

El Consorcio Mexicano de Programas Ambientales Universitarios para el Desarrollo Sustentable se constituyó en diciembre de 2000, gracias al esfuerzo realizado desde tres años atrás por diversas instituciones de educación superior que forman parte de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), en conjunto con el Centro de Educación y Capacitación para el Desarrollo Sustentable de la Semarnat.

Para llegar hasta ese punto, primero hubo de celebrarse la I Reunión Nacional de Programas Ambientales Extracurriculares, en agosto de 1998, en la Universidad de Colima, para posteriormente, en septiembre de 1999, llevarse a cabo la II Reunión Nacional de Programas Ambientales Extracurriculares de Instituciones de Educación Superior en México, en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

La III Reunión Nacional de Programas Ambientales Extracurriculares de Instituciones de Educación Superior en México se celebró en septiembre de 2000 en la Universidad de Guanajuato, en tanto que el convenio correspondiente se firmó el 7 de diciembre de ese mismo año, durante la reunión del Consejo de Universidades Públicas e Instituciones Afines de la ANUIES, en la Universidad Autónoma de Coahuila.

En dicha reunión se signó además el convenio ANUIES-SEMARNAT y se suscribió el Plan de Acción para el Desarrollo Sustentable en las Instituciones de Educación Superior de la ANUIES, el cual incluye una visión al 2020 del sistema de educación superior en su conjunto: “La visión del desarrollo sustentable en las instituciones de educación superior se basa en la premisa de que ninguna de las áreas del conocimiento se encuentran al margen de la problemática ambiental, misma que se ubica inextricablemente ligada a los problemas sociales, económicos y de distribución equitativa de los recursos”.

“Además, se considera que las instituciones educativas del nivel superior serán capaces de responder a los retos de la sustentabilidad en la medida en que se reconozca la necesidad de una perspectiva que atraviese horizontalmente las funciones sustantivas de las IES. En consecuencia, la visión de futuro que se propone incluye tanto la generación, transmisión y difusión del conocimiento y su articulación, como la colaboración con los diversos organismos sociales y gubernamentales”, señala el documento de la ANUIES que coincide con el nacimiento del Complexus.

Quiénes integran el Complexus…

Son 18 las IES que actualmente forman parte del Complexus dado que cuentan con una instancia, agenda, plan o programa ambiental de carácter institucional, se trata de la Universidad Autónoma de Baja California, Programa Ambiental Universitario; Universidad Autónoma de Coahuila, Agenda Universitaria Ambiental AUA-UAdeC; Universidad Autónoma del Estado de México, Programa de Protección al Ambiente; y Universidad Autónoma de San Luis Potosí, con su Agenda Ambiental.

Asimismo, forman parte de este Consorcio: Universidad de Colima, Centro Universitario de Gestión Ambiental; Universidad de Guadalajara, Programa Universidad Sustentable; Universidad de Guanajuato, Dirección de Medio Ambiente y Sustentabilidad; Universidad Iberoamericana-Ciudad de México, Programa de Medio Ambiente y Universidad Iberoamericana-Puebla, Programa Interdisciplinario en Medio Ambiente.

De igual forma, está el Programa de Ecología y Medio Ambiente de la Universidad La Salle, el Sistema de Gestión Ambiental y Educación para la Sustentabilidad de la Universidad Tecnológica de León, el Programa de Gestión Ambiental Universitario de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, el Plan Maestro para la Sustentabilidad el cual corresponde a la Universidad Veracruzana y el Plan Ambiental Institucional de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

En tanto, el Programa Universitario por el Ambiente fue creado en la Universidad Politécnica de Aguascalientes, el Programa Ambiental Universitario Chapingo responde a los esfuerzos de la Universidad Autónoma Chapingo, el Programa Institucional Ambiental de Desarrollo Sustentable es de la Universidad Tecnológica del Suroeste de Guanajuato, y más recientemente, fue creado el Programa Ambiental de la Universidad del Altiplano, de la Universidad del Altiplano.

Cabe decir que este grupo está compuesto por tres instituciones de educación superior públicas y tres particulares, además de que los 18 miembros del Complexus se pueden catalogar en 15 universidades, 2 universidades tecnológicas y una universidad politécnica.

¿Cómo saber qué tanto participan las IES?

Dado que las diversas casas de estudio cargan sobre sus hombros la formación de los futuros profesionales e investigadores y la propuesta de la sustentabilidad implica una reformulación de fondo del tipo de egresados de estas instituciones, el Complexus busca establecer qué es lo que a las IES les corresponde hacer en este proyecto de futuro, lo que fue plasmado en un libro titulado Indicadores para medir la contribución de las Instituciones de Educación Superior a la Sustentabilidad, elaborado por este Consorcio y publicado en 2013.

Así, como Indicadores de Identidad Institucional se señalan: incorporación de la perspectiva ambiental y de sustentabilidad al quehacer de las IES como una política institucional, asignación presupuestal institucional para el desarrollo de proyectos en ambiente y sustentabilidad, Sistemas de Gestión Ambiental en las casas de estudio, así como programa de protección civil, riesgos a la salud, al ambiente y al patrimonio en los espacios de las instituciones educativas.

En cuanto a Indicadores de Educación se considera a los planes de estudio que han incorporado de manera transversal la perspectiva ambiental y de sustentabilidad, estrategias de formación y actualización de profesores para fortalecer la perspectiva ambiental y de sustentabilidad en la docencia y los planes de estudio, programas de educación continua y programas educativos en modalidades alternativas en temas ambientales y de sustentabilidad, planes de estudio especializados en estas temáticas y participación de alumnos y profesores en proyectos de educación ambiental no formal.

Los Indicadores de Investigación incluyen grupos multidisciplinarios que trabajan en ejes prioritarios para el ambiente y la sustentabilidad, líneas de investigación interdisciplinaria consolidadas en estos temas, investigación para reconocer, proteger y promover sistemas de construcción de conocimiento, saberes y cultura locales como factores de sustentabilidad, e investigación interdisciplinaria para la evaluación del riesgo de tecnologías en uso y desarrollo de nuevas tecnologías ambientalmente amigables y socialmente responsables.

En tanto, los Indicadores de Extensión y Difusión se refieren a programas de extensión en problemáticas prioritarias de ambiente y sustentabilidad en el ámbito de influencia de las IES y a proyectos de difusión y participación en procesos públicos y sociales a este respecto, mientras que los Indicadores de Vinculación hablan de programas de servicio social y prestación de servicios profesionales en medio ambiente y desarrollo sustentable, así como de la participación en redes universitarias, con organismos gubernamentales y de la sociedad civil en el tema que nos concierne.

Es por ello que, si se desea saber qué tanto se está participando como institución de educación superior en lo que respecta a medio ambiente y desarrollo sustentable, sólo hay que revisar los indicadores arriba descritos para darse cuenta de lo que ya se está haciendo y cuánto falta por hacer.

Fuente:http://laisumedu.org/showNota.php?idNota=249839&cates=Sistema+Universitario+Mexicano&idSubCat=&subcates=1.-+Universidades+p%FAblicas&ssc=&m=mail1&p=mail1

¿De veras sirve estudiar? La desigualdad entre hombres y mujeres jóvenes

México es el país de la OCDE con más jóvenes sin estudios. Más de la mitad de los mexicanos entre 25 y 34 años apenas lograron la secundaria. En el último año, solo 413 mil personas obtuvieron un grado universitario. Casi el mismo número de adolescentes que dieron a luz.

En México, de 100 estudiantes que entran a primaria, sólo 36 llegan a terminar la prepa. // Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.En México, de 100 estudiantes que entran a primaria, sólo 36 llegan a terminar la prepa.

Tiene los ojos bien abiertos pero la mirada perdida, como si le hubieran impreso el susto en el rostro. Violeta todavía no cumple los 14 años pero ya carga en sus brazos un bebé de apenas 10 días. Se llamará David cuando el párroco del pueblo acepte bautizarlo, porque ahora le pone peros. No está bien visto por Dios dar el santo sacramento al hijo de una pareja de “amancebados”, dijo el sacerdote de su comunidad, en la sierra norte de Puebla.

Violeta y Polo, de 19 años y padre del niño, no pensaban vivir juntos, de hecho ni siquiera eran novios cuando su familia se enteró que estaba embarazada de cinco meses. Ahora viven los dos en casa de la madre de Violeta, quién a sus 32 años ahora es abuela.

México es el país de la OCDE con la tasa más alta de embarazos adolescentes, 62 de cada mil chicas entre 15 y 19 años se embarazaron en México en 2013. Violeta ni siquiera entraría en la estadística, todavía tiene 13 años y esa cara de espanto permanente.

La chica estaba apenas en segundo de secundaria. Su madre quiere que en agosto retome el curso en una escuela improvisada en la sala de juntas del ejido, que maneja un profesor de apenas 18 años mandado por el Consejo Nacional de Fomento Educativo, Conafe.

La única escuela en forma en esa comunidad es la primaria. Antes de que llegase el Conafe tampoco tenían secundaria. Debían viajar una hora y media hasta la cabecera municipal más cercana y pagar 60 pesos al día en transporte, en un ejido donde el jornal agrícola se paga a 100 pesos el día.

México tiene la obligación de garantizar la educación a sus niños hasta la preparatoria, según la última modificación legislativa, en 2012, y tiene una proporción de estudiantes inscritos en instituciones públicas mayor que el promedio de la OCDE; sin embargo, no tiene los mecanismos para evitar la deserción prematura.

De los 34 países que integran la OCDE, México es el que tiene más población joven sin estudios. Más de la mitad de los mexicanos entre 25 y 34 se quedaron con el grado de secundaria o inferior.

02 Acceso a la educacion

Adolescentes embarazadas: un futuro incierto

01 Derechos sexuales reproductivos

Violeta no sabe si la concluirá la secundaria. Aunque en el ejido podría empatar los estudios con con la crianza del bebé, no ve beneficios en el esfuerzo.

“Aquí no hay nada que hacer si estudias una carrera”, explica la única mujer del pueblo que ha ido a la universidad. Su nombre es Ana Lilia y tiene 22 años.

Ana Lilia es la tercera persona con un grado de licenciatura en 40 años en el pueblo. En cambio en el último año tres adolescentes se embarazaron.

En este año, en todo el país, se han titulado 413 mil personas de un grado universitario, frente a 336 mil 481 jóvenes entre 15 y 19 años que fueron madres.

Naciones Unidas tipifica el embarazo adolescente como una causa y una consecuencia de las violaciones de derechos.

“El embarazo menoscaba las posibilidades que tienen las niñas de ejercer los derechos a la educación, la salud y la autonomía, garantizados en tratados internacionales, como la Convención sobre los Derechos del Niño. Y a la inversa, cuando una niña no puede gozar de sus derechos básicos, como el derecho a la educación, se vuelve más propensa a quedar embarazada”.

Según la Secretaría de Educación, el embarazo adolescente es la segunda causa de deserción escolar entre las jóvenes mexicanas.

02.1 Acceso a la educacion

Una vez en edad, activa las mujeres trabajan mucho menos fuera de casa, lo que las pone en una situación de dependencia económica. Ocho de cada 10 hombres en edad de trabajar lo hacen, mientras que en las mujeres la proporción es de sólo 4.

Una mujer gana entre 10 y 30% menos que un hombre

Las mujeres ganan 30% menos en actividades industriales que los hombres y un 24% menos cuando son operadoras de transporte, según un estudio del INEGI con fecha de 2014. Para comerciantes, profesionales, funcionarios u oficinistas, la brecha salarial de género fluctúa entre el 17% y el 10%. Y esas diferencias solo se difuminan en actividades como las agropecuarias, de protección o vigilancia o entre las trabajadoras de la educación.

El reporte Global Gender Gap 2014 es aún más pesimista, pues asegura que el salario de las mujeres es, en promedio, la mitad del que ganan los hombres.

A ese panorama hay que agregar que, mientras las mujeres dedican más de seis horas al día a trabajo no remunerado como las tareas del hogar o la crianza de los hijos, los hombres no dedican ni dos.

“Ahora hay mujeres diputadas, gasolineras o pilotas, pero la mayoría siguen estando en puestos de menor ingreso que los hombres, aún y con las mismas responsabilidades”, resume la integrante de la Red de Mujeres Sindicalistas, Inés González.

Además la discriminación no está solo en el salario. En un país que vanagloria a la madre, resulta que casi la mitad de las mujeres asalariadas y aseguradas no cuenta con incapacidad médica después del parto, pese a que está previsto por ley. (En 2009 la cifra era de 45.7%) y en 2011, más de 800 mil mujeres embarazadas perdieron su empleo, sufrieron baja de salario o no pudieron renovar su contrato.

Otros factores de discriminación hacia las mujeres en el acceso al empleo son la edad, la forma de vestir y el color de piel, según la última Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México, hecha por el Consejo para Prevenir la Discriminación en 2013.

“Nos siguen viendo como objetos”, espeta Karla, quién a sus 22 años se paga las colegiaturas de la escuela de periodismo gracias al modelaje. Karla nació cuando su madre tenía tan solo 15 años y una vez ella fue al colegio, su madre pudo seguir estudiando hasta alcanzar la maestría. Ahora a ambas les va bien, pero no ha sido fácil. A los 18 años Karla tuvo que empezar a costear todos sus gastos. Perdió el primer año de carrera porque no lo pudo compaginar estudio y empleo. Su primer trabajo fue como mesera en un restaurante de comida estadounidense donde las chicas traen pantalones mínimos y escotes, y se cobra el salario mínimo más propinas. Apenas una niña, Karla no lo pudo manejar.

03 Mujeres y empleo

Universidades públicas, privadas y el empleo

Para trabajar como vendedor en una tienda departamental se requiere la preparatoria terminada. Si no se tiene, solo se puede acceder a las tareas de limpieza o a la bodega. Los empleos formales exigen cada vez más formación a sus empleados, aunque ésta no se revierta directamente en un mayor salario.

La OCDE alertó en su último informe sobre educación en México que alcanzar mayores niveles educativos “no necesariamente se traduce en mejores resultados en el mercado laboral”.

Óscar, vendedor de revistas y libros en un almacén propiedad del millonario Carlos Slim, trabajaba sirviendo comidas en ferias antes de terminar la prepa abierta. Ahora no gana más, pero tiene un trabajo menos pesado con prestaciones y seguro social.

Ricardo tiene 29 años y le faltan dos semestres para terminar la carrera de Arquitectura. Cuando acabó la prepa, su madre le dijo que solo podía pagar la universidad para uno de sus hijos y él renunció por su hermana. “Luego ella salió panzona y tampoco estudió”, dice con un dejo de amargura. Su hermana abandonó la prepa al embarazarse. Él fue vendedor de dulces, mesero, comerciante ambulante,… a los 23, con su hermana ya con trabajo estable, regresó a la universidad.

Después de dos intentos entró a una escuela de arquitectura de la UNAM. Hace dos años tuvo que dejarla porque no tenía dinero ni para imprimir los planos. Además, había que volver a ayudar en casa. Buscó trabajo de dibujante pero le ofrecían sueldos de aprendiz por 3 mil 500 pesos. Ahora trabaja de tiempo completo como portero en un condominio del sur de la Ciudad de México por 5 mil pesos al mes.

“En este país, si no tienes contactos, tener estudios no te asegura nada. Gano más aquí que de dibujante”, se queja mientras abre el portón para que entre un carro del vecindario. Ricardo necesitaría destinar nueve años completos de su sueldo actual para poder adquirir uno así. Tampoco tiene uno usado.

Por suerte vive cerca de su trabajo, a unos cinco kilómetros, en la colonia Santo Domingo, que en los años 70 fue la invasión urbana más grande de América Latina. Durante diez años no tuvieron agua entubada ni drenaje.

Ricardo, su madre, sus hermana, dos sobrinas y su hermano pequeño rentan allí. Pagan mil quinientos pesos al mes por rentar unos 30 metros cuadrados, distribuidos en una sola recámara, un baño y una cocineta básica. Los seis duermen en la misma habitación en tres camas dobles. Ahí comen, ven la tele, con cable, o juegan a los videojuegos y se conectan a internet con las dos computadoras que tienen.

“Sí, estamos un poco apretados”, reconoce con una sonrisa apenada.

La pobreza, al igual que la riqueza, se hereda. Ante la falta de contrapesos del Estado que garanticen la igualdad de oportunidades, la movilidad social se dificulta. Un informe del 2013 del Centro de Estudios Espinosa Yglesias muestra, a partir de datos del Inegi, que los mexicanos que nacen en el 20% más pobre de la sociedad lo seguirán siendo, al igual que los que nacen en el 20% más rico.

A diferencia de Ricardo, José Eduardo Bayón tiene 22 años y va a empezar su primera pasantía como abogado en un despacho de derecho corporativo.

Mientras Ricardo solo encontraba pasantías de 3 mil pesos, José Eduardo ganará, de entrada, el doble, con unos estudios similares. ¿La diferencia? José Eduardo estudia en el ITAM, una de las universidades privadas con más prestigio en el país y fundada por Raúl Bailleres, padre del segundo hombre más rico de México, Alberto Bailleres. Nunca ha tenido que trabajar, maneja un Jetta, va los fines de semana a Acapulco y sus padres, además de pagarle la colegiatura de la universidad, de 12 mil pesos al mes, le dan otros seis mil para sus gastos.

Para entrar a esa universidad de la que ha egresado, por ejemplo, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, debió pasar un duro examen de admisión con criterios internacionales. Ricardo debió hacer exámenes en dos años distintos para conseguir un lugar en una sede alterna a la UNAM, donde la admisión es más fácil. Ricardo estudió en un colegio de bachilleres público, José Eduardo en un instituto particular.

“Se ve como algo natural que unos vayan a unos tipos de escuelas y otros vayan a otros; Que se vivan calidades de ciudadanías totalmente distintas, de primera y de segunda”, continúa Bayón.

Ricardo ni siquiera tiene seguro social. Tampoco su madre. “Tienes un accidente o una enfermedad o nada más una caries y lo poco que tenías ahorrado se te va”, afirma y recuerda como una lesión en la rodilla le dejó endeudado.
Aunque México ha avanzado en la última década hacia la cobertura universal en salud todavía su eficiencia todavía es cuestionable. Es el estado de la OCDE que menos invierte en sanidad. El gobierno mexicano solo paga la mitad del gasto total en salud de todos los ciudadanos. También son los que tienen una esperanza de vida más baja.

El seguro social no solo refiere a la cobertura sanitaria sino a la precariedad laboral. Y no es solo un problema de llegar al fin de esta quincena sino que es un problema de futuro. Así se refiere a esta problemática la representante de la Red de Mujeres Sindicalistas, Inés González.

“Los trabajadores en la informalidad, que hoy rondan el 60% de la población económicamente activa, ¿qué van hacer en el futuro? ¿Qué van a hacer los jóvenes de hoy en su retiro? No es que solamente el dinero que hoy gano me vaya a servir para comprar la leche y la carne. El dinero que hoy gano tiene que ser tan importante para asegurar mi vejez de una manera digna”.

Esta investigación fue llevada a cabo gracias al financiamiento de Oxfam, en el marco de su campaña “Iguales”.

Fuente:http://www.animalpolitico.com/2015/06/de-veras-sirve-estudiar-la-desigualdad-entre-hombres-y-mujeres-jovenes/

Futuro de la RSE, la empresa del futuro. (1)

diarioresponsable.com

¿Cómo será la empresa del futuro?  ¿Cómo evolucionará su relación con la sociedad?  ¿Pueden seguir las empresas como lo están haciendo ahora?

Pueden pero no deben.  En el futuro las seguirá habiendo de todos tamaños, colores y sabores, responsables que lo parecen y que lo son, responsables que no lo son, pero lo parecen e irresponsables que parecen y son irresponsables. Pero más que hablar de responsabilidad de la empresa, que se nos está quedando pequeño como concepto y se presta a confusiones, debemos hacerlo del papel de la empresa en la sociedad [1], un concepto más amplio, más incluyente. Y es que es la evolución de la sociedad la que determinará cual será el papel de la empresa. Hablar de la responsabilidad social de la empresa tiene connotación de que el motor es la misma empresa. Hablar del papel de la empresa en la sociedad tiene la connotación de que es la sociedad la que lidera la acción.  La realidad incluye ambas concepciones, pero para analizar el futuro de la empresa no podemos hacerlo solamente desde su punto vista.  La sociedad cada día más está tomando acciones para influenciar ese futuro.

Este artículo ha sido dividido en tres partes para hacerlo más accesible al ocupado lector. [2]  Será publicado sobre las próximas semanas en el blog de Cumpetere. En esta primera parte analizaremos la evolución reciente y la situación actual y en el mediano plazo e la responsabilidad de la empresa ante la sociedad.  En la segunda parte analizaremos las tendencias de las actuaciones de los tres sectores, privado, público y sociedad civil y propondremos el modelo de empresa del futuro.  En la última parte analizaremos la factibilidad de este modelo del futuro de la empresa.

Evolución del papel de la empresa en la sociedad.  Dónde estamos.

Desde que a finales del siglo XIX se desarrolló la figura legal de la empresa como persona jurídica con deberes y derechos, como ente independiente de sus dirigentes, dueños y empleados, la empresa ha visto la necesidad de apoyar a la sociedad en la que se desenvuelve.  Tradicionalmente ha sido como resultado de la transmisión a la persona-empresa de la responsabilidad como personas de sus dueños y dirigentes, lo que se ha manifestado mayormente a través de la solidaridad con segmentos de la población más necesitados.  Así se estableció la tradición filantrópica, en parte como continuidad a las actividades de la iglesia católica desde el medioevo y en América Latina desde la época de la colonia, que entre sus funciones estaba el suplir algunas deficiencias de los gobiernos en atención a la población, especialmente a los más necesitados. Con el surgimiento y avance de la sociedad civil, ésta ha absorbido algunas de estas actividades, financiada por la misma sociedad, los gobiernos y muchas veces en asociación con las empresas incluyendo sus propias fundaciones.  Esta evolución ha llevado a que se continúe confundiendo la responsabilidad de la empresa ante la sociedad con el asistencialismo, en su manifestación más elemental, la filantropía estratégica, en un nivel intermedio, y la inversión social a un nivel relativamente superior.

Con la evolución de la sociedad y bajo el liderazgo de algunas empresas se ha pasado a un nivel todavía superior donde las empresas se involucran directamente y emprenden acciones, muchas veces aisladas, de acuerdo a su percepción de las demandas y necesidades de sectores sociales.  Pero suelen ser acciones aisladas al fin y al cabo. Y es aquí donde se encuentran la gran mayoría de las empresas en América Latina y España. Muchas veces las acciones están determinadas por las necesidades percibidas de las sociedad, sus expectativas sobre lo que deben hacer las empresas y la necesidad de gestionar su percepción. Pero todavía prevalece una confusión entre asistencialismo, solidaridad y responsabilidad ante la sociedad.

Y en todo caso damos por descontado el cumplimiento con las obligaciones legales, que no son negociables.  Pero estas mismas obligaciones no son estáticas, van evolucionado con el desarrollo de la sociedad y de los mismos gobiernos y no son las mismas en los diferentes países.  Y algunas empresas más avanzadas se adelantan a lo que podrían ser estas regulaciones en el futuro o cumplen con regulaciones en vigencia en países con mayor desarrollo relativo.

Algunas empresas más avanzadas tratan de que esas acciones formen parte de una estrategia integral, a efectos de mejorar la efectividad y eficiencia de sus intervenciones. Algunas asumen la responsabilidad por los impactos negativos de sus acciones sobre la sociedad y el medio ambiente.  Y las empresas más avanzadas no solo consideran los impactos negativos sino que potencian los impactos positivos.  Y al nivel superior, que se acerca a la empresa del futuro, consideran los impactos positivos que todavía no tienen pero que quieren tener para contribuir a una mejor sociedad donde ellas mismas puedan prosperar. Estas últimas no lo ven como una actitud reactiva o protectora, sino positiva y proactiva.  Estas son todavía una minoría, visible, buen ejemplo, pero minoría al fin, son la excepción no la regla. No nos engañemos, la responsabilidad ante la sociedad no está en el DNA de la inmensa mayoría de las empresas.  Debería, pero no está.

El futuro de la RSE está mucho más allá de reducir emisiones, empaques, consumo de agua, publicar informes de sostenibilidad, donar o apoyar una escuelita, hacer voluntariado, tratar bien a los empleados, atender bien a los clientes o plantar arbolitos. No está en hacer “cositas”, es mucho, mucho más que eso.  Esto son solo manifestaciones parciales de la responsabilidad.

Solo ahora nos estamos dando cuenta de que lo relevante no es lo que la empresa hace para quedar bien, para minimizar sus impactos negativos y hacer el bien en el proceso de hacer negocios.  Lo relevante, que es el futuro de la RSE y de la empresa, es el papel que juega/jugará en el desarrollo de la sociedad.

Poco a poco, y ese es la mayor progreso, nos hemos dado cuenta de que la empresa opera en un contexto de la sociedad, de que cada una no es una abstracción, de que cada una no es el sol alrededor de la cual gira el resto del mundo, de que deben dejar de mirarse el ombligo y levantar la cabeza. “Yo a lo mío” ya no es una respuesta aceptable para ninguna empresa.  Producir bienes y servicios, dar empleo, pagar impuestos, hacer donaciones, etc. no es suficiente.  El nivel superior de producir bienes y servicios responsables, de forma responsable es el ideal actual, pero en el futuro no será suficiente.  Lo sociedad demanda/demandará una mayor contribución.

La sociedad se ha dado cuenta de que la empresa le debe su existencia y que forma parte integral de esa sociedad y por ende tiene derecho a exigirle no solo responsabilidad por sus impactos sino que además tiene la responsabilidad de contribuir a su desarrollo. 

¿Hacia dónde vamos?

Pero, ¿hacia dónde va la responsabilidad empresarial?  De nuevo la pregunta más correcta es “hacia dónde va la empresa”.  Si nos seguimos concentrando en aquella pregunta la respuesta seguirá siendo el hacer cambios muy puntuales, preocupados por no hacer el mal, por gestionar la reputación, independientemente de si es merecida o no, de tomar decisiones en función de los intereses cortoplacistas de algunos directivos e inversionistas y de profundizar algunas acciones para hacer el bien.   Pero esta relación con la sociedad no puede seguir así.  ¿Por qué no?  Porque parte de la premisa de que es la empresa la que dicta la agenda, es la que decide lo que hace.  Y esto está cambiando.

Y es al analizarlo desde el punto de vista del papel de la empresa ante la sociedad que nos damos cuenta de que es necesario un nuevo modelo de empresa.  Cada vez que se lee “un nuevo modelo” la primera reacción es: ¡aquí viene otra utopía!  Pero no seamos utópicos, es tan fácil decir “las empresas deberían ser así y así”.  Deberían pero no lo son y no serán, a menos que existan fuerzas internas y externas que la fuercen.  Las empresas tienen como principal objetivo el hacer dinero de lo contrario no sobreviven, pero hay maneras y maneras de hacer dinero.  Si la empresa, o la entidad o la organización no son financieramente sostenibles no son sostenibles en el largo plazo.

Antes de proponer cosas utópicas debemos entender la realidad en que operan las empresas.  Lo que podemos proponer son las maneras de ser financieramente sostenibles pero siendo parte integral de la sociedad.  Han surgido recientemente algunos modelos de empresas que tienden en esta dirección, calificadas con decenas de títulos que para simplificar agruparemos bajo el término de empresariado social (decimos empresariado social y no empresa social porque el primero tiene connotación de emprendimiento, de innovación).

Estas son empresas que nacen para atender un problema social, a diferencia de las que nacen para aprovechar una oportunidad comercial.  Pero tienen en común que ambas nacen para atender un mercado, una necesidad y deben proporcionar productos y/o servicios responsables.  Pero no nos engañemos, igual necesitan recursos financieros.  La misión social no los exime de ser financieramente sostenibles.  Muchas veces los productos o servicios sociales no son comercialmente factibles, por lo menos en el corto plazo y mediano plazo y pueden requerir de fondeo en forma de donaciones o subsidios, por lo menos para cubrir los costos fijos de diseño y arranque.  Y esos recursos deben venir de alguna parte: o de los impuestos que pagamos al gobierno, si este ofrece ayudas, o de los excedentes de los individuos u otras instituciones que los donan (el financiamiento comercial externo hay que devolverlo).  La pregunta crítica para estas empresas es si es sostenible la dependencia de donaciones de terceros Eventualmente estas empresas deben ser financieramente auto-sostenibles en el largo plazo.

¿Es que lo único que es viable es la empresa que debe maximizar sus ganancias?  No.  Tampoco es viable en el largo plazo el modelo de empresa cuyo objetivo es exclusivamente financiero.  En la persecución de ese objetivo es muy probable que explote a la sociedad o al medio ambiente.  Tarde o temprano perderá el apoyo de la sociedad, que es tan necesario como el dinero para operar. Si no compramos sus productos o no queremos trabajar en ella porque no es responsable, la empresa no es viable.  El problema es que estamos todavía muy lejos de que la sociedad reaccione.

Y si las empresas no asumen sus responsabilidades ante la sociedad ¿Sería entonces deseable que los gobiernos regularan todos los aspectos de la responsabilidad empresarial?  Ello produciría grandes problemas para todos. La regulación debería aplicar, como lo hace ahora a todas las empresas, en todas las circunstancias (con contadas excepciones), daría lugar a generalizaciones, ineficiencias y rigideces, cortando la creatividad e innovación, la competitividad.  Sí, hay que regular lo generalizable, lo que es innegociable, lo que aplica a todas las empresa,  pero no se puede, no debe regular todo el comportamiento empresarial.  Y si se hace las empresas tendrán como objetivo cumplir con las regulaciones (las que sean enforceable) y nada más.  El foco de la responsabilidad pasará a ser las regulaciones y los reguladores y no la sociedad.

En el largo plazo hay que buscar un balance.  Hay que moverse de la empresa con fines exclusivamente de lucro financiero, a la empresa que sea financieramente sostenible y que maximice el agregado de los beneficios (nótese que no decimos “ganancias”) financieros y los beneficios a la sociedad y el medio ambiente. [3] ¿Es factible la maximización de estos “beneficios”? ¿Es utópico?    Lo analizaremos en la segunda parte.


[1] Para simplificar usaremos el término “sociedad” como incluyente de personas y medio ambiente.

[2] Esta serie de artículos son el resultado de mi ponencia del mismo título en la Conferencia Transformado el mundo: El poder de los nuevos modelos de negocios, celebrada el 25 de junio de 2015 en la Universidad del Pacífico en Lima, Perú.

[3] No, no es lo mismo que la reciente moda de Creación de Valor Compartido. Este consiste en una serie de acciones donde se crea valor para la empresa y la sociedad al mismo tiempo. Lamentablemente este concepto no incluye aspectos tan relevantes para el papel de la empresa en la sociedad como el impacto sobre el medio ambiente (contaminación, cambio climático), su mitigación y mejora.  Tampoco entran aspectos tan importantes como los derechos humanos, elusión fiscal, la corrupción, las políticas laborales y la responsabilidad del producto, el involucramiento de las partes interesadas (más allá de solicitar ideas para nuevos productos y servicios), transparencia, accountability  y la producción de reportes de sostenibilidad para el público.   Tampoco insta al cumplimiento de las leyes y regulaciones y al comportamiento ético (a lo mejor dirán que es tan obvio que no hay que recordarlo, como si se hace al hablar de RSE).  Ver mis artículos sobre el tema en RSE y creación de valor compartido: Mis artículos.

Fuente:http://diarioresponsable.com/index.php?option=com_content&view=article&id=19785&Itemid=38