Los universitarios buscan empresas con impacto positivo

Para la gran mayoría (89%) de los “millennials” es importante que la organización marque una diferencia positiva en el mundo a la hora de elegir la empresa donde quiere trabajar. Los estudiantes de este rango de edad califican unas prestaciones y un sueldo competitivos como criterios destacados a la hora de optar por una empresa, si bien el 79% comenta que trabajar para una organización con un firme propósito es más importante que conseguir el salario más elevado posible.

Los estudiantes universitarios mejor preparados sitúan los valores y la visión de futuro de la organización como prioridades destacadas a la hora de considerar en qué empresa quieren trabajar, según la encuesta sobre preferencias profesionales realizada por KPMG. Este estudio, en el que han participado 4.165 estudiantes de las ramas de empresariales y STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés) de las principales universidades del mundo, concluye que el 84% no trabajaría para una empresa cuyos valores no estuvieran en consonancia con los suyos. Además, el 92% declara que a la hora de elegir la primera empresa donde trabajar es importante que esta tenga una visión apasionante.

El desarrollo personal y profesional son también aspectos muy valorados por los estudiantes encuestados. Disponer de la oportunidad de desarrollarse personalmente y obtener cualificaciones profesionales es uno de los principales factores de motivación para elegir una empresa donde trabajar, al ser citado por el 47%. Adquirir experiencia que les prepare para mayores y mejores retos, el dominio de un amplio conjunto de habilidades y aprender de personas notables son asimismo factores mencionados por los estudiantes como prioridades para sus dos primeros años de carrera profesional.

En opinión de Segor Teclesmayer, socio responsable de People de KPMG en España, “los resultados de esta encuesta sobre preferencias profesionales de los estudiantes coinciden en gran medida con lo que nos cuentan los universitarios españoles que contratamos. Los valores y el propósito son aspectos destacados para elegir una empresa en la que trabajar”. A su juicio, “hoy en día, los estudiantes esperan encontrar trayectorias profesionales flexibles, tanto si ello significa trabajar en múltiples países como en diferentes partes de una organización. Buscan carreras que tengan sentido y propósito y están dispuestos a ir donde las oportunidades les lleven”.

Los estudiantes participantes en esta encuesta también ponen de manifiesto su mentalidad global: el 84% de ellos afirma que estarían dispuestos a trasladarse periódicamente a un país diferente si se les ofrece un puesto interesante. El 65% prevé trabajar en entre 2 y 4 países durante su trayectoria, y el 27%, en más de cuatro. En lo que respecta a ocupaciones preferidas, el 43% de estudiantes encuestados confía en trabajar en el área de finanzas, el 27% busca en servicios profesionales y el 13% menciona el campo tecnológico.

“Estas conclusiones ratifican que los miembros de la generación millennial están especialmente motivados para realizar trabajos en beneficio de la sociedad y formar parte de una organización que, a su modo de ver, esté causando un impacto positivo en el mundo. Esto va estrechamente unido a la ambición por aprender, tener un dominio de las habilidades y adquirir experiencia rápidamente para que puedan avanzar en sus carreras”, señala Teclesmayer.

VÍA/DIARIORESPONSABLE

¿Es la inteligencia artificial una tendencia en alza?

Por Geraldine Garcia

La denominada inteligencia artificial es una ciencia y un conjunto de tecnologías computacionales que se inspiran en las formas en que las personas usan sus sistemas nerviosos para sentir, aprender, razonar y actuar. Si bien los avances en inteligencia artificial han sido irregulares e impredecibles, ha habido avances significativos desde el inicio del campo hace sesenta años.

En este sentido, empresas como Google, Amazon, IBM, Facebook, Microsoft y Twitter han hecho grandes desarrollos en esta área. Por ejemplo, la tecnología denominada “aprendizaje profundo” (Deep Learning) ya está ayudando a los servicios de Internet a identificar caras en las fotos, reconocer los comandos que se hablan en los teléfonos inteligentes y responder a las consultas de búsqueda en Internet.

En América Latina y el Caribe, ya también se están generando distintos desarrollos en inteligencia artificial para resolver desafíos puntuales. Por ejemplo, la Universidad Nacional de Ingeniería de Perú ha desarrollado un robot autónomo que detecta fugas de gas. Por su parte, la chilena Codelco, la mayor productora de cobre del mundo, fue pionera mundial en la adopción de camiones autónomos.

Sin embargo, hasta el momento solo algunos de estos desarrollos cuentan con código abierto para su reutilización y aportes de la comunidad. Al abrir estas tecnologías se potencian las posibilidades de acelerar su evolución. Así, a través de código abierto, terceros pueden aportar a mejoras en la tecnología.

A continuación, las claves para entender el contexto de apertura de la inteligencia artificial:

Actores importantes en la apertura de inteligencia artificial

El pionero Elon Musk, fundador de los autos eléctricos Tesla, lanzó en 2015 “OpenAI”, una compañía de investigación sin fines de lucro que tiene como misión promover y desarrollar inteligencia artificial de una manera abierta, segura y equitativa.

Por su parte, la empresa DeepMind, subsidiaria de Google, y parte del grupo “Alphabet”, busca resolver grandes retos a nivel mundial, al abrir sus investigaciones y algoritmos de aprendizaje automático. Por ejemplo, desarrolló una tecnología que permitió avances en la eficiencia energética de los centros de datos de Google, reduciendo la electricidad necesaria para su enfriamiento en un 40%. Si resulta posible escalar este tipo de técnicas hasta otros sistemas industriales a gran escala, existe un potencial real de beneficios ambientales y de costos globales significativos.

Herramientas de código abierto

Como parte de los desarrollos de “OpenAI” se destacan “Universe” y “Gym”. El primero es una plataforma de software que permite entrenar a un agente de inteligencia artificial en cualquier tarea que un humano pueda completar con una computadora. El segundo, es un conjunto de herramientas para construir sistemas artificialmente inteligentes a través de una tecnología llamada “aprendizaje de refuerzo”. Por ejemplo, ello permite el control de los motores de un robot para que pueda correr y saltar, tomar decisiones de negocios como la gestión de precios y de inventario, o jugar juegos de video y de mesa.

Por su parte, DeepMind cuenta con un repositorio en GitHub que permite al público general entrenar sus propios sistemas de inteligencia artificial. Por ejemplo, el denominado “DeepMind Lab” es la base de código de entrenamiento de una plataforma de juego en 3D para la investigación basada en agentes de inteligencia artificial.

De manera similar, Google también abrió su motor de aprendizaje profundo denominado “TensorFlow” lo cual generó un gran impacto en la industria ya que se trata de uno de sus principales ejes. TensorFlow, no sólo es adecuado para el aprendizaje profundo, sino para otras formas de inteligencia artificial, incluyendo el aprendizaje de refuerzo y de regresión logística. Al abrir el código se busca, por ejemplo, que la herramienta pueda desarrollarse en otros lenguajes de programación, incluyendo Google Go, Java, y hasta incluso Javascript, para que los programadores tengan más formas de crear aplicaciones.

Herramientas de investigación

Aquí puedes acceder a distintas publicaciones desarrolladas por “OpenAI” que se centran en el aprendizaje, robótica y modelos generativos.

A su vez, a través de “OpenAI” también se puede hacer solicitudes de investigación para saber en qué problemas vale la pena trabajar y perfeccionar habilidades. Una vez resuelto, también se aceptan soluciones alternativas para entender otros enfoques a un mismo desafío.

Por su parte, “DeepMind” también ha puesto a disposición una serie de investigaciones que no solo empujan los límites de lo que los sistemas de inteligencia artificial pueden hacer, sino también revelan el tiempo dedicado a tratar de mejorar cómo estos aprenden. Por ejemplo, el artículo titulado “Aprendizaje de refuerzo con tareas auxiliares no supervisadas” describe métodos para mejorar la velocidad de aprendizaje para ciertas tareas por orden de magnitud.

La apertura de este conocimiento permite a la comunidad de informáticos y desarrolladores implementar este tipo de prácticas, y a la vez construir sobre el trabajo en estas investigaciones.

Los principales dilemas asociados a tener en cuenta

Los dilemas van desde la investigación básica en inteligencia artificial hasta métodos para evaluar su seguridad, privacidad, equidad y otros impactos asociados. Al ser una tecnología transformadora, aún faltan conocimientos técnicos para evaluar la seguridad y otras métricas junto con el vacío legal que conlleva esta nueva práctica. Por ejemplo, uno de los casos emblemáticos sobre seguridad se relaciona con los autos sin conductor.

Estas nuevas tecnologías también presentan dilemas éticos sobre su integración en la vida cotidiana de las personas y la sensibilidad sobre el uso de sus datos. En este sentido, recientemente las principales empresas tecnológicas, incluyendo Amazon, Facebook, Google, Apple, Microsoft e IBM, formaron la Alianza en Inteligencia Artificial. La misma tiene como objetivo reunir a empresas, la academia y organizaciones de la sociedad civil para compartir mejores prácticas y garantizar un desarrollo ético, seguro y confiable de este tipo de tecnología.

Otro de los principales dilemas tiene que ver con los modelos de negocio apropiados para su desarrollo y sostenibilidad. Dada la novedad de este tipo de tecnologías, el modelo de negocio abierto si bien controversial, permite maximizar el uso, corregir errores y mejorar los algoritmos a un costo marginal bajo. Así, algunos argumentan que siendo los datos la base de esta tecnología, los gobiernos deben promover la apertura y calidad de los datos de dominio público como recursos. La adquisición de DeepMind por Google revela otra de las estrategias, donde el costo de adquisición de la investigación y desarrollo de actores más pequeños puede ser menor que el desarrollo interno.

A su vez, otro de los debates se centra en el rol de la inteligencia artificial y la automatización en el mercado laboral. Según un informe de McKinsey, las tecnologías automatizadas podrían reemplazar cerca de 250 millones de trabajadores en todo el mundo para el año 2025. (Para conocer más sobre este tema mira el Facebook Live del BID sobre cuáles serán los trabajos del futuro).

En conclusión, dado el componente transformador y nuevo de la inteligencia artificial, su apertura permite mejorar los procesos, y entender los principales problemas a enfrentar para acelerar su desarrollo. Varios de los actores más influyentes en la industria tecnológica ya han dado pasos en la dirección de la apertura de su conocimiento en inteligencia artificial, lo que revela una tendencia en alza. Al mismo tiempo, este tipo de tecnologías se presentan como una oportunidad para ayudar a resolver los desafíos de desarrollo de América Latina y el Caribe.

Fuente:https://blogs.iadb.org/abierto-al-publico/2017/04/06/es-la-inteligencia-artificial-abierta-una-tendencia-en-alza/?utm_source=Newsletter13&utm_medium=EmailKNM&utm_campaign=Blog&utm_term=Blog&utm_content=April

Los trabajadores del mundo, ante un futuro incierto

POR: CARMEN PAGÉS

Cada año, el 1 de mayo celebramos el Día Internacional de los Trabajadores, una jornada que nos ofrece un espacio para la reivindicación y una nueva oportunidad para la reflexión. Tener un buen trabajo es el tema que más preocupa a los ciudadanos de todo el mundo, según una encuesta reciente. Por ello, viendo el panorama del mercado laboral y el escenario incierto que se aproxima, todos los trabajadores (también los de América Latina y el Caribe) tenemos razones de sobra para sentir inquietud.

¿El fin del trabajo?

Camiones que se manejan solos, restaurantes que sirven comida sin cocineros ni meseros… Ideas así nos hubieran parecido ciencia ficción hace no tanto. Sin embargo, los increíbles avances tecnológicos de los últimos diez años han permitido a la automatización llegar adonde antes nos parecía imposible. El avance de los robots, que se ha sentido especialmente en sectores como las industrias eléctricas, metales o maquinarias, amenaza con dejar obsoletas muchas ocupaciones tradicionales.

Los increíbles avances tecnológicos de los últimos diez años han permitido a la automatización llegar adonde antes nos parecía imposible.

Ahora bien, parece poco creíble pensar en un mercado laboral dominado por las máquinas. De hecho, diversos autores apuntan a que, más que sustituir ocupaciones, la automatización está llamada a reemplazar tareas, especialmente las más rutinarias. Los trabajadores, por tanto, se dedicarán más a aquellas actividades en las que el talento humano es imprescindible y, por el contrario, lo más rutinario irá poco a poco cayendo en manos de las máquinas.

Un escenario lleno de incertidumbres

A día de hoy no podemos describir con exactitud cómo será el mercado laboral del futuro. No obstante, ya contamos con algunas pistas, y algunas no son tan positivas como desearíamos. Así, un reciente estudio demostró que la introducción de los robots industriales en Estados Unidos ha tenido impactos negativos en la demanda de trabajo y en los salarios. Quizá es pronto todavía para dar la voz de alarma, pero es cierto que esta no es la primera vez en la que los académicos arrojan más sombras que luces sobre cómo eso que denominamos la Cuarta Revolución Industrial está impactando en los trabajos.

Quizá es pronto todavía para dar la voz de alarma, pero no es la primera vez que los académicos arrojan más sombras que luces sobre la Cuarta Revolución Industrial.

Al margen de la automatización, otras tendencias están ya cambiando nuestra concepción tradicional del trabajo. Por ejemplo, la tecnología está provocando que el mercado laboral avance hacia una mayor movilidad y flexibilidad: la necesidad de una oficina para trabajar o el ‘empleo para toda una vida’ son convenciones que parecen condenadas a desaparecer. Por otra parte, la economía ‘freelance’ sigue ganando terreno (Uber, Upwork, etcétera) y, fruto de ello, muchos trabajadores han pasado de ser empleados a contratistas de una compañía, sin los beneficios que típicamente asociamos al trabajo formal (seguro de salud, pensiones, o vacaciones).

La región, ante el futuro del trabajo

Ante ese escenario incierto, ¿en qué condiciones llega América Latina y el Caribe? La realidad es que la región va a tener más tiempo para prepararse para el mercado laboral del futuro, aunque por las razones equivocadas: la precariedad laboral de la mayoría de los trabajadores reduce los incentivos a automatizar. A ello además se le se une el hecho de que la región se encuentra rezagada desde el punto de vista tecnológico. Así, en América Latina menos de un 10% de los hogares pobres cuentan con acceso a internet y menos de un tercio de las personas con menores ingresos disponen de un celular con el que conectarse a la red. Esta baja penetración de la tecnología es la que, posiblemente, hace que a día de hoy se vean todavía pocos indicios de automatización en la región.

La realidad es que la región va a tener más tiempo para prepararse para el mercado laboral del futuro, aunque por las razones equivocadas.

Para poder convertirse en países de ingreso alto, los países de la región necesitan innovar y adoptar nuevas tecnologías para poder crecer. Pero todo ello cambiará la demanda de trabajo hacia personal más calificado, con mayores habilidades de lenguaje y cálculo, mayor capacidad de aprender a aprender, de pensamiento crítico, de comunicarse efectivamente y de trabajar en equipo.

Dada la escasez de habilidades en la región, la falta de personal calificado puede convertirse en un cuello de botella importante para el crecimiento. Asimismo, la insuficiente calificación será un impedimento importante para encontrar un empleo en este futuro del trabajo. Por otro lado, la tendencia hacia una mayor flexibilidad y más trabajo freelance va a requerir una reflexión profunda acerca de cómo proveer protección social. La historia demuestra que es difícil poner palos en las ruedas del cambio tecnológico. A los desafíos estructurales de la región de alta informalidad y precariedad se unen aquellos nuevos asociados a la Cuarta Revolución Industrial Es por ello tiempo de reflexionar colectivamente acerca de qué tipo de sociedad deseamos construir: ¿qué futuro del trabajo queremos para la región?

Foto portada – Copyright: photoman/ 123RF Stock Photo

Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/04/20/los-trabajadores-del-mundo-ante-un-futuro-incierto/?utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=624eea01c2-Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-624eea01c2-189478437

Resultados PISA 2015 vía OCDE

La mayoría de los adolescentes que se sienten parte de una comunidad escolar y que tienen buenas relaciones tanto con sus padres, maestros y compañeros de escuela reportan sentirse felices con sus vidas y tienden a desempeñarse mejor académicamente.

 

Así lo da a conocer los Resultados PISA 2015, estudio publicado por la OCDE, el cual se basa en las respuestas de 540 mil estudiantes en 72 países y economías y que se enfoca en evaluar el bienestar de los jóvenes.

El reporte destaca la parte negativa de la educación: 59% de los alumnos aseguraron sentir ansiedad relacionada con la escuela (exámenes, entrega de trabajos, calificaciones, etcétera). Esta ansiedad, enfatiza la OCDE, no tiene que ver con el número de horas que los estudiantes pasan en la escuela ni la frecuencia con la que realizan exámenes, sino con el apoyo que los jóvenes sienten por parte de sus maestros y de la escuela en general.

 

¿Cuáles son los datos más relevantes de esta encuesta PISA a nivel global?

  • 59% de los alumnos de la OCDE en promedio afirmaron que se preocupan constantemente por tomar un examen que saben que será difícil.
  • 66% dijo sentirse estresado por bajas calificaciones.
  • 55% dijo sentirse muy ansioso por un examen, aunque estén bien preparados para la prueba.
  • Las mujeres reportaron más ansiedad en todos los países que los hombres con relación a las tareas, trabajos escolares y exámenes.
  • Los docentes juegan un papel vital al crear condiciones de bienestar para los jóvenes.
  • Los padres también son parte importante del bienestar de los alumnos. Los estudiantes cuyos padres hablan con ellos, realizan la comida principal con ellos y discuten sobre cómo les va en la escuela reportan entre 22 y 39% mayores niveles de satisfacción de vida.
  • El bullying es otro tema clave dentro y fuera de los centros educativos: en promedio en los países de la OCDE, 4% de los jóvenes reportaron que reciben golpes o empujones varias veces al mes.
  • En promedio a lo largo de las naciones pertenecientes a la OCDE, la mayoría de los estudiantes de 15 años reportaron un promedio de satisfacción de vida de 7.3 en una escala de 0 a 10.
  • Las mujeres fueron más propensas que los hombres a contestar que buscan obtener calificaciones perfectas.
  • En promedio, 44% de los alumnos esperan ingresar y terminar la licenciatura.
  • Uno de cada cinco estudiantes dijo recibir trato injusto por parte de los profesores (disciplina severa o ser ridiculizados frente a otros).
  • Los hombres son más propensos a ser víctimas de agresiones físicas y las mujeres a ser objetos de chismes y rumores.
  • Cerca de 6.6% de los jóvenes no practican ninguna actividad física fuera de la escuela.
  • Aproximadamente 23% de los alumnos trabajan para recibir algún pago y 73% trabajan en casa antes o después de la escuela.
  • En promedio, los jóvenes de los países de la OCDE pasan más de dos horas en línea en un día de escuela después de clases y más de tres horas en fin de semana.

¿Cómo se encuentra México en los resultados PISA 2015?

  • La satisfacción de vida de los jóvenes de 15 años que estudian es de 8.3, “el nivel más alto entre los países de la OCDE y el segundo entre todos los países participantes en PISA”.
  • “Los estudiantes en México expresaron niveles de ansiedad relacionados con el trabajo escolar por encima de la media OCDE. El 50% se ponen muy tensos cuando estudian (media OCDE: 37%), y el 79% está preocupado por sacar malas notas en clase (media OCDE: 66%). La ansiedad relacionada con el trabajo escolar es uno de los principales indicadores de baja satisfacción con la vida entre los estudiantes y, en México, la ansiedad es más frecuente en las escuelas donde los estudiantes estudian menos de 50 horas semanales (dentro y fuera de la escuela)”.

  • 21% de los estudiantes mexicanos se siente solo en la escuela, 25% se siente marginados, 20% sufren acoso escolar por lo menos una vez al mes y 13% dijo que se burlaban de él.

  • En cuanto a la motivación escolar, 83% declararon querer ser los mejores y 96% “están motivados para para sacar las notas más altas en todas o en casi todas las asignaturas”.

  • 95% realiza actividades físicas fuera de la escuela.
  • Los jóvenes mexicanos son usuarios extremos de Internet, pues se conectan a la red más de seis horas entre semana.

Consulta todo sobre este estudio aquí.

Fuente:http://imco.org.mx/banner_es/resultados-pisa-2015-via-ocde/

 

Creatividad en las escuelas: lo que los países hacen (o podrían hacer)

creatividad en las escuelas

  • En las escuelas de Corea y Singapur se pone especial énfasis en el desarrollo de habilidades de creatividad, pensamiento creativo e innovación.
  • Este artículo fue escrito en inglés por Stéphan Vincent-Lancrin, Analista Senior y Líder de Proyecto en la Dirección de Educación de la OCDE.

 

¿Las escuelas deberían nutrir la creatividad, el pensamiento crítico y otras habilidades de innovación? Un número creciente de países considera que enseñar dichas habilidades constituye el siguiente reto educativo. Las tradicionales ‘buenas notas’ pueden no ser suficientes para equipar a la fuerza laboral con las habilidades necesarias para contribuir a una economía basada en la innovación.

La OCDE organizó recientemente un taller internacional, en el que 30 diseñadores de políticas educativas, de 12 países, aprendieron de las iniciativas asiáticas que buscan fomentar la creatividad, el pensamiento crítico y la formación de carácter en sus alumnos. Singapur y Corea son dos buenos ejemplos de países que enfatizan lo anterior en su currículo.

Desde 2009, Corea pretende que las escuelas fomenten la creatividad entre sus estudiantes como parte de un programa de aprendizaje basado en proyectos. Además dedican casi el 10% del tiempo escolar a otras actividades transversales que fomentan la creatividad.

En Singapur, los planes de educación incluyen el pensamiento crítico e inventivo, así como las competencias sociales y emocionales. Al final de la escuela secundaria, se espera que los estudiantes sean “resilientes ante la adversidad”, “innovadores y emprendedores”, así como “capaces de pensar críticamente y comunicarse de forma persuasiva”.

Una visita a la escuela de niñas Haig, en Singapur, demostró que lo anterior es una realidad. La creatividad y la innovación son el centro del proyecto de esta escuela primaria. Se ha desarrollado un criterio para monitorear el progreso de los estudiantes en aspectos como el “pensamiento crítico” y el “pensamiento creativo e innovador”.

Los estudiantes se evalúan a sí mismos y a sus pares al responder preguntas como “¿Soy capaz de dar múltiples ideas para alcanzar una solución? (pensamiento crítico). O “¿Soy capaz de conectar ideas de maneras interesantes y creativas para alcanzar una idea única?” (pensamiento creativo).

Entre sus múltiples proyectos, esta escuela de niñas pide a sus alumnos que realicen actividades de innovación genuina. Proyectos que sirvan para la vida real, como construir el prototipo de una manera innovadora de cerrar un paragüas con una sola mano. Este es un invento útil en un país donde llueve casi todos los días.

Incluir la creatividad y otras habilidades de innovación en el currículo nacional es un buen punto de inicio para que los alumnos se sientan tomados en cuenta en la escuela. El siguiente paso es evaluar formalmente estas habilidades. Singapur y Corea han modificado sus exámenes nacionales para incentivar a los maestros y alumnos a prestarles la debida atención a dichas habilidades en la enseñanza y el aprendizaje.

Un estudio reciente de la OCDE revela cómo la evaluación ayuda a clarificar lo que la creatividad en verdad significa. Una herramienta prototipo para evaluar la creatividad de los alumnos mapea la disposición de los hábitos mentales de creatividad en cinco dimensiones: ser inquisitivo, persistente, imaginativo, colaborativo y disciplinado.

Los hallazgos de dos trabajos de campo hechos en escuelas británicas muestran que la herramienta de evaluación lleva a los maestros a tener más precisión y confianza a la hora de desarrollar la creatividad de sus alumnos. Y los aprendices son más capaces de entender lo que implica la creatividad y a llevar un registro de su progreso. Dichas herramientas son un paso importante para elevar la atención diaria de las habilidades de pensamiento y creatividad, y verlas materializarse en el aprendizaje escolar.

El camino que tenemos que recorrer aún es largo. Sin embargo, es esperanzador ver otros países que ya han puesto en marcha acciones y han comenzado a compartir con otros estas herramientas y lecciones.

Fuente: Education & Skills Today, OCDE

¿Y si más estudiantes quisieran ser docentes?

¿Y si más estudiantes quisieran ser docentes?

Por:Javier Luque

Los sistemas educativos reconocen que los docentes son el elemento más importante para el éxito de todo el proceso. Por ello, formulan políticas efectivas para reclutar a los mejores candidatos, desarrollar profesores de excelencia y motivarlos para que mejoren su desempeño. Sin embargo, la evidencia muestra consistentemente que la carrera docente, si bien cuenta con una convocatoria y matrícula alta en gran parte de América Latina y el Caribe, todavía enfrenta el reto de atraer a los mejores candidatos. ¿Qué nos falta en la región para que los mejores estudiantes quieran ser docentes?

Una de las fuentes de información más importantes sobre este tema son los resultados de las pruebas PISA. Aparte de evaluar lo que los jóvenes de 15 años saben y pueden hacer en ciencias, matemáticas y lectura, PISA también provee datos acerca de la autopercepción de estos jóvenes sobre la ocupación que tendrán a los 30 años. De acuerdo con los resultados de 2015, el 8 por ciento de los jóvenes mexicanos y el 7 por ciento de los uruguayos se pueden visualizar en la carrera docente. Ese porcentaje es de 5 por ciento para Chile y 4 por ciento para Colombia y Brasil. En todos los países de la región, los porcentajes de 2015 mostraron una reducción del número reportado en la edición 2006.

En un claro contraste, en Corea del Sur, cerca del 14 por ciento se “ven” siendo docentes, una proporción superior incluso a la observada en otros países de alto rendimiento como Finlandia (6 por ciento) y Estados Unidos (4 por ciento). Al igual que en América Latina, estos países registraron una disminución con relación al 2006. Sin embargo, esta tendencia tiene mayores repercusiones en nuestra región dada la urgente necesidad de mejorar la calidad de los aprendizajes y la mayor demanda de derivada de las tendencias demográficas.

Además del bajo interés en ingresar a la carrera docente, PISA también revela que aquellos estudiantes que sí están interesados en la carrera docente muestran bajo desempeño. Tanto en el 2006 como en 2015, para todos los países en América Latina que participaron en PISA, el puntaje promedio de los jóvenes que se ven como maestros a los 30 años fue inferior al promedio de su país. Esta situación es completamente inversa en los sistemas educativos de Corea del Sur y Finlandia, por ejemplo. Las buenas noticias es que los puntajes de los que se ven como docentes en el futuro se ha ido acercando al promedio nacional. El trabajo debe continuar para poder cerrar las brechas importantes que existen en comparación a los niveles de calidad de países de alto desempeño.

grafico-jovenes-profesores-esp-2

Los datos que obtenemos de PISA son un llamado para que los países de la región continúen trabajando e invirtiendo en el proceso de revalorización de la carrera docente. Esto implica profundizar los diversos programas que ya están siendo implementados para atraer a los jóvenes hacia la docencia como “Ser Pilo Paga Docente” (Colombia), “Beca Vocación de Profesor” (Chile), “Becas Vocación Maestro” (Perú) o “Becas para Formación Docente” (Argentina).  Si bien estos programas son relativamente nuevos, existe evidencia de su impacto positivo en los logros académicos de los que aspiran a ser docentes.

Del mismo modo, un elemento clave para mejorar es continuar conociendo y compartiendo las experiencias de otros países, tanto de América Latina y el Caribe, como de otras regiones para entender mejor el impacto y efectividad de diversas opciones de política docente.

Fuente:https://blogs.iadb.org/educacion/2017/03/28/mas-estudiantes-mejores-candidatos-docentes/

Vincular la educación con el compromiso social

Las instituciones terciarias deben formar a sus alumnos más allá del saber académico. El respeto por la diversidad cultural, el pluralismo ideológico y la conservación de la memoria también deben ser prioritarios.

Salir del aula. La vida universitaria conlleva una capacidad innovadora que le permite a los futuros profesionales adecuarse a los desafíos de sus tiempos.

Salir del aula. La vida universitaria conlleva una capacidad innovadora que le permite a los futuros profesionales adecuarse a los desafíos de sus tiempos. Foto:cedoc

 

Por:Fernando Napoli

En reiteradas oportunidades de nuestro accionar cotidiano en la vida universitaria se nos ha preguntado, desde las relaciones con los estudiantes, con los colegas, con el poder instituido en la gestión, con el mundo del trabajo, qué podemos aportar para plantear formas alternativas que permitan un acercamiento real y concreto de la relación entre la universidad y el desarrollo social.

Nos hemos colmado de preguntas, de interrogantes, enunciados desde las distintas aristas de la realidad y simplemente, con gran inquietud, hemos advertido que iniciado el siglo XXI necesitamos y debemos reinstalar esta cuestión desde nuestras formas de relación académica, atomizadas y fragmentadas en divisiones estancas. La transmisión, la recreación y la construcción de saberes en la universidad parecieran quedar amuradas en los espacios aúlicos, como si la vida universitaria transcurriera en una dimensión paralela a crisis, conflictos, necesidades, expectativas, anhelos y perspectivas de cambio eficaz, en la vertebración de un desarrollo social profundamente humano y equitativo.

Acercamiento. Comprender la noción de compromisos social implica situarnos en una posición que nos posibilite referirnos al término desde una visión múltiple, abierta hacia interpretaciones de distinta profundidad para todos los actores de la vida universitaria.

Entendemos por compromiso social una actitud, inmediata y directa, hacia las grandes problemáticas que atraviesan nuestras relaciones comunitarias, hacernos cargo del rol que nos compete como personas, en relación con una acción ciudadana, comprometida con las cuestiones fundamentales de la vida social, política, económica y cultural con la finalidad de colaborar en la solución de los problemas colectivos. Esta acción responsable con los diversos actores sociales se caracteriza por la superación del individualismo establecido en nuestras comunidades por la implantación del capitalismo neoliberal. La responsabilidad social implica, desde cada lugar específico, el diseño de estrategias, acciones y formas de trabajo tendientes a plantear en forma concreta soluciones de conjunto relativas a la justicia y la equidad para el funcionamiento armónico de la vida social en cada uno de sus aspectos fundamentales.

El compromiso social de la universidad se extiende sobre diversos campos vinculados a la reproducción y el perfeccionamiento del modelo social: la equidad, la ciencia, la eficiencia profesional, la cultura y la identidad, el pluralismo ideológico, la ética social, la conservación de la memoria histórica y de la universalidad del saber, y la creación de masa crítica.

Ámbito de formación. La universidad, por su propia naturaleza (distinta, mutada en los diferentes tiempos desde el siglo XIII hasta la actualidad), ha sido creadora y divulgadora de instancias de crisis; los actores que dan significado a la vida universitaria han protagonizado diferentes formas de generar instancias de crisis, sobre todo en la generación de conocimientos y sus estilos de aplicación en la transformación del mundo material. Y a su vez, esos mismos actores fueron impactados por crisis que en su desarrollo se adentraron en la vida universitaria: crisis políticas, económicas, financieras culturales y sociales. He aquí este doble mecanismo que caracteriza a la universidad y su compromiso con el conocimiento y la sociedad.

La educación universitaria ha representado históricamente en el pensamiento público de las distintas clases sociales una instancia de valor agregado fundamental, para mantener o cambiar en forma ascendente el posicionamiento de las personas en la estructura social mediante la obtención de sus credenciales académicas. Era y sigue siendo, con certeza, el ámbito de formación capaz de impulsar nuevas dinámicas de movilidad social, siempre tomando en consideración que hablamos de especificidades basadas en los rasgos culturales de cada sociedad, con su propia historicidad y evolución del concepto y las estructuras de la universidad.

Las titulaciones y credenciales académicas, asociadas al concepto de profesión, referencian en forma constante la relación entre universidad y sociedad, lo cual nos informa nuevamente acerca del entramado entre universidad y compromiso social. Dicho entramado se conforma por el pensamiento y la acción de diversos actores, que desde lo colectivo le asignan valor agregado a esta relación, ya que el compromiso social de la universidad es un estadio que define variados canales de participación en los que se disputan sus influencias y posicionamientos las políticas públicas del Estado, las corporaciones empresariales públicas y privadas, los movimientos socioculturales, la comunidad universitaria en su totalidad como agente de cambio, de resistencia o de conservación del status quo.

La institución universitaria conlleva una capacidad innovadora que debería posibilitar adecuarse a la altura de los requerimientos de su tiempo y necesita una integración para que sus posibilidades de innovación sean consistentes y acordes a los cambios sociales. Para asimilar las formas dinámicas de la cultura, favorecer el desarrollo del conocimiento científico e incorporar las tecnologías adecuadas y necesarias, dentro de una perspectiva que articule valores inclusivos en el contexto social.

Proyectos educativos

El área de Desarrollo Social funciona en el marco de una política de responsabilidad social universitaria que posiciona a la facultad como un actor social singular en tanto referente de las relaciones sociales, comprometido con el desarrollo integral de la comunidad. La planificación y la ejecución de proyectos sociales se orienta por el objetivo de responder a las demandas tecnológicas y sociales de sectores poblacionales que se encuentran en situación de vulnerabilidad de derechos. Los proyectos que se desarrollan derivan de una articulación con organismos estatales, organizaciones de la sociedad civil, o bien responden a diagnósticos propios de la institución y asumen experiencias concretas de formación bajo la figura de voluntariado universitario.

Fuente:http://www.perfil.com/universidades/vincular-la-educacion-con-el-compromiso-social.phtml