Control efectivo de la corrupción: 11 temas para avanzar hacia un México íntegro

Como resultado de la exigencia y propuestas de la academia y la sociedad civil organizada, México ha dado pasos en la dirección correcta. Los siguientes seis años son críticos para la consolidación de instituciones y cambios legales que atiendan la debilidad del Estado frente a la crisis de impunidad.

Nuestra prioridad es la transformación de las instituciones de México para que actúen de manera legal, legítima, eficaz, con integridad, apertura, visión de derechos humanos y rendición de cuentas.

El camino aún es largo y las tareas pendientes son muchas. Aquí 11 propuestas concretas para una agenda mínima que permita seguir avanzando en el control efectivo de la corrupción:

  • Reformar el Artículo 102 constitucional para crear una Fiscalía General autónoma, eficaz e independiente.
  • Completar y fortalecer el Sistema Nacional Anticorrupción, incluyendo la Plataforma Digital Nacional, para que se convierta en el centro de inteligencia contra la corrupción y que integre el procesamiento de las declaraciones patrimoniales y de intereses de los servidores públicos.
  • Utilizar evidencia y análisis automatizado para enfocar los esfuerzos estratégicos de auditoría y control, y con esto crear mejores análisis de riesgos de corrupción, desde la prevención, detección, investigación y hasta la sanción.
  • Promover designaciones con mecanismos abiertos, competidos, transparentes y basados en perfiles técnicos que dignifiquen el servicio público en todos sus niveles y reduzcan el control político de los partidos sobre los procesos. Impulsar una Ley General en materia de adquisiciones y obra pública que establezcan parámetros, principios, procesos, criterios y funciones homogéneas y comparables para todo el país.
  • Desarrollar una plataforma digital nacional de contrataciones públicas que sea de uso obligatorio, tanto para la federación como para los estados, desde la planeación, licitación, ejecución y auditoría. La plataforma debe ser completamente transaccional y transparente.
  • Diseñar políticas anticorrupción basadas en evidencia y el análisis automatizado de datos que permitan enfocar los esfuerzos de auditoría y control de manera estratégica. Interconectar a las Fiscalías Anticorrupción a las bases de datos de la nueva Plataforma de Contrataciones Públicas, la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
  • Consolidar una nueva cultura de integridad corporativa que tenga como objetivo central hacer negocios de manera limpia y responsable.
  • Generar una Cédula Nacional de Identidad con datos biométricos que garantice la eficiencia de los programas sociales.
  • Eliminar el uso de efectivo en transacciones gubernamentales. El efectivo no deja registro electrónico y por ende es poco fiscalizable.
  • Desarrollar un modelo de publicidad oficial​ que asegure una prensa libre y crítica.
  • Asegurar la participación efectiva de ciudadanos y comunidades en el control de los recursos públicos, tanto en el ámbito del Ejecutivo como en el trabajo del Congreso. México necesita Gobiernos y parlamentos abiertos.

El desafío que representa el control efectivo de la corrupción e impunidad requiere de propuestas claras y detalladas. Frente a esto, esperamos que los candidatos presidenciales se pronuncien, en el debate del próximo 22 de abril, con planteamientos contundentes sobre los puntos presentados.

Descarga el boletín en PDF aquí.

Fuente:https://imco.org.mx/temas/control-efectivo-la-corrupcion-11-temas-avanzar-hacia-mexico-integro/

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Mucho de lo que ha cambiado en México fue primero exigencia y propuesta de la sociedad civil

México ha cambiado mucho durante las últimas décadas. Esta profunda transformación no podría explicarse sin el trabajo e incidencia de una red de organizaciones ciudadanas con una agenda tan diversa como los propios problemas nacionales.

Desconfiar de la sociedad civil equivale a despreciar la voluntad e iniciativa de mujeres y hombres que no se quedan pasivos ante la injusticia, la opacidad, el mal gobierno o la desigualdad.

Suponer que sólo la autoridad del presidente o del gobierno, sin la participación de los ciudadanos, puede encarar problemas como la inseguridad y la corrupción es una peligrosa ingenuidad que sólo agravará la crisis actual.

Más que suspicacia y recelo, el trabajo de la sociedad civil debería ser considerado como una aportación para diagnosticar y resolver los problemas colectivos. Sólo los regímenes autocráticos o los defensores del status quopueden percibir la participación cívica como una amenaza al orden y la estabilidad.

Mientras exista en México un régimen de libertades democráticas habrá espacio para la sociedad civil, para sus exigencias y propuestas.

10 cambios, entre muchos, que primero fueron propuestas y exigencias ciudadanas

  1. La creación del Instituto Federal Electoral y las políticas de paridad en el sistema electoral
  2. La autonomía de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y del Banco de México
  3. La reforma política de la Ciudad de México, sin la cual los habitantes de la Ciudad de México no podrían elegir a sus autoridades
  4. La evaluación educativa y el servicio profesional docente basado en el mérito
  5. La evaluación independiente de la política socia y la creación del CONEVAL
  6. La creación del INAI y la agenda de transparencia y rendición de cuentas
  7. La reforma en Derechos Humanos y denuncias de violaciones graves a los mismos (Ayotzinapa, Tlatlaya o Tanhuato)
  8. La Ley 3de3, la creación del Sistema Nacional Anticorrupción y la denuncia de grandes casos de desvío de recursos como los de Chihuahua, Nuevo León, Quintana Roo, Sonora, Veracruz o la Estafa Maestra
  9. El amparo que condujo a la obligación de legislar en materia de publicidad gubernamental
  10. La iniciativa de reforma legal para contar con una Fiscalía verdaderamente independiente

México crece de la mano con sus ciudadanos

Fuente:https://imco.org.mx/temas/mucho-lo-ha-cambiado-mexico-fue-primero-exigencia-propuesta-la-sociedad-civil/

Se desploma confianza en instituciones de México, alerta la OCDE

La confianza en el sistema judicial y los tribunales del país se situó en 32% en 2016. Foto: Benjamín Flores

POR 

México sufre una crisis de confianza en sus instituciones públicas, la cual ha escalado en la última década, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En su reporte, elaborado de forma conjunta con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) y el Banco de Desarrollo de América Latina, en colaboración con la Comisión Europea, y titulado Perspectivas económicas 2018: Repensando las instituciones para el desarrollo, el organismo señala que, mientras en 2006 la proporción de población que expresa confianza en el gobierno nacional fue de 43%, para 2016 dicho porcentaje cayó al 28%.

Eso no es todo. La confianza en el sistema judicial y los tribunales del país se situó en 32% en 2016, mientras que hace 10 años el porcentaje ascendió a 35%. Lo peor es que el porcentaje de mexicanos que considera que la corrupción se encuentra extendida a lo largo y ancho del país se elevó de 75 a 85% en el periodo referido.

Para ponerlo en perspectiva, esa proporción supera al promedio de los países de América Latina y el Caribe, así como a los miembros de la OCDE. Mientras que la confianza en las instituciones es de las más bajas comparadas con las economías latinoamericanas y las avanzadas adscritas al organismo encabezado por José Ángel Gurría.

Es la misma situación en cuanto a la participación y rendición de cuentas, así como en la estabilidad política.

De acuerdo con los organismos, tres de cada cuatro ciudadanos de América Latina tienen poca o ninguna confianza en sus gobiernos.

Mientras que “alrededor de 80% cree que la corrupción está extendida en las instituciones públicas. Estas cifras se han deteriorado desde niveles de 55 y 67% en 2010, respectivamente. La desconfianza ciudadana crece y está llevando a una desconexión entre sociedad e instituciones públicas, poniendo así en riesgo la cohesión social y debilitando el contrato social”.

Las tres organizaciones señalan el papel fundamental que desempeñan las instituciones para superar la trampa del ingreso medio –es decir, la desaceleración del crecimiento que tiene lugar después de alcanzar niveles de renta media– en la que se encuentran actualmente la mayoría de las economías de América Latina y el Caribe.

“Los países de otras regiones que lograron superar con éxito esta trampa invirtieron en instituciones sólidas, profundizaron su integración con la economía mundial y, en algunos casos, se beneficiaron de un financiamiento externo significativo para respaldar la inversión pública”, se explica en el informe.

En México no es la situación. Durante la última década, una cuarta parte de la población se mantuvo en la clase media, es decir, con ingresos diarios per cápita de 10 a 50 dólares.

Para la OCDE, “esto significa que México se ha mantenido relativamente estancado en cuanto a mejoras de las condiciones materiales del bienestar (o de ingresos) y a la movilidad social de la población”.

En educación y hospitales, cae satisfacción

Dentro de los aspectos positivos, México avanzó en cuanto a la satisfacción de los ciudadanos respecto de los servicios públicos entre 2010 y 2015.

La mala noticia es que, en 2015, cerca de 58% de la población dijo estar satisfecha o muy satisfecha con la educación pública, y 46% expresó lo mismo respecto de los hospitales públicos, lo que significa una reducción respecto de 2010.

“La influencia de la clase media en la agenda política, impulsada por aspiraciones más altas, expectativas crecientes y demandas cambiantes, puede ser incluso mayor de lo que sugieren las estadísticas y explicar la creciente insatisfacción con la calidad de los servicios públicos”, acotó el informe.

La OCDE propuso repensar las instituciones en América Latina y reconstruir un nuevo nexo “Estado-ciudadanos-mercado” basado en tres ejes.

En primer lugar, consideró que se requieren instituciones más sólidas para superar la trampa del ingreso medio y aumentar la productividad a través de inversión en infraestructura, habilidades, tecnología e investigación y desarrollo para estimular la innovación, la competencia y mejores empleos.

Para ello, sugirió diversificar su estructura de producción e incrementar su valor agregado.

“Una mayor integración regional y mundial es clave, especialmente aprovechando el prometedor diálogo entre iniciativas de integración regional, como la Alianza del Pacífico y Mercosur, y entre la región y otros bloques comerciales”, planteó.

En segundo lugar, aseguró que renovar el contrato social en América Latina exige reforzar la credibilidad y la capacidad de los Estados para luchar contra la corrupción, prestar mejores servicios y responder a las demandas de los ciudadanos.

Finalmente, señaló que el uso de nuevas tecnologías para fomentar la innovación en el sector público puede ayudar a reconectar el Estado con los ciudadanos y a prepararse a los desafíos futuros. Esto implica, por ejemplo, involucrarse más con la sociedad civil a través de nuevas plataformas tecnológicas, promover las políticas de gobierno abierto y utilizar de manera más extensa los análisis de big data en el diseño de políticas públicas.

Fuente:https://www.proceso.com.mx/529160/se-desploma-confianza-en-instituciones-de-mexico-alerta-la-ocde

5 fascinantes predicciones sobre el futuro de las megaciudades

A full moon rises behind The City of London, Britain, January 31, 2018.

Image: REUTERS/Toby Melville

En la actualidad más de la mitad de los seres humanos vivimos en ciudades y los pronósticos apuntan a que el año 2050, 7 de cada 10 personas tendrán su hogar en una gran urbe.

Teemu Alexander Puutio, investigador de la Universidad de Turku, en Finlandia, ha estudiado durante años el tema y entre sus conclusiones proyecta que las ciudades jugarán un papel mucho más importante del que tienen en la actualidad.

En conversación con BBC Mundo, Puutio plantea una visión más bien optimista del futuro a largo plazo de las grandes urbes.

Según el investigador, la geografía no será un impedimento para que se generen “poderosas alianzas urbanas internacionales”, se creen trabajos que todavía no existen, los emprendedores funden sus propias “micromultinacionales” y aumente la “soberanía urbana” para frenar la corrupción.

Estas son algunas de sus predicciones de cara al futuro.

1- La “Generación C” reinventará el trabajo

La llamada “Generación C”, también conocida como generación conectada, incluye a los que que nacieron en un mundo digital y ocupan gran parte de su tiempo online.

Algunos dicen que se trata de los sucesores de los millennials y otros especialistas consideran que esta clasificación no tiene que ver con la edad, sino más bien, con el nivel de producción de contenidos digitales que suben a la red.

En cualquier caso, la Generación C trabajará en línea, algo que impactará el funcionamiento y el diseño de las ciudades.

Algunos de los trabajos del futuro aún no se han creado, pero otros se están expandiendo poco a poco en internet, como es el caso de los “entrenadores personales digitales” o los “acompañantes digitales”, que son personas reales que cobran por jugar contigo un videojuego o por otros servicios en la red.

“Lo interesante es ver cómo esos servicios son entregados globalmente y sin restricciones geográficas, con el ancho de banda es la única limitación”, dice Puutio.

“Este tipo de libertad -de hacer el trabajo online– permitirá que la Generación C asuma la movilidad física de una manera mucho más personal. En vez de trasladarse al trabajo, ellos se trasladarán a vivir a comunidades donde se sientan identificados con el resto de las personas”.

“Esta puede ser la mayor promesa de la digitalización en el largo plazo”, agrega el investigador.

2- La economía local será más importante

Dado que las ciudades se han vuelto cada vez más independientes de los poderes centrales y generan una mayor riqueza e innovación que los recursos que consumen, se han transformado en una especie de laboratorios para la búsqueda de soluciones difíciles de abordar a gran escala.

Por otro lado, también son generadores crimen, enfermedades y desigualdad.

Pero bajo el prisma optimista de Puutio, las ciudades van a crear más oportunidades para sus habitantes porque son ecosistemas que pueden ahorrar recursos en determinadas áreas.

“Las ciudades desperdician menos recursos per cápita en infraestructura y servicios. Eso las hace idealmente buenas para entregar soluciones realistas a los grandes desafíos globales”, dice Puutio.

“Las ciudades son la única solución realista para proveer viviendas a una población que se espera llegue a los 9.700 millones de personas al 2050”.

Su punto de vista es que la digitalización permitirá que aumenten las posibilidades de solucionar esos problemas.

En la misma línea, los efectos negativos del crecimiento, como el daño medioambiental, tenderían a disminuir con el desarrollo de nuevas tecnologías y nuevos métodos de producción.

3- Las “micromultinacionales” se expandirán por el mundo

Micromultinacionales son las compañías que nacen -desde su origen- como empresas globales. Es un concepto tan amplio, que cualquier negocio pequeño que vende sus productos a miles de kilómetros de distancia a través de una plataforma digital, cabe dentro de esta categoría.

Estas empresas serán tan comunes que “lo más probable es que el concepto micromultinacional se volverá poco a poco redundante”, dice Puutio.

“En la medida que las plataformas digitales crezcan y las rutas de distribución internacional sigan desarrollándose, cualquier compañía, sin importar su escala, puede comenzar a conquistar el mundo, solo teniendo el producto o la idea adecuada”.

4- Las ciudades tendrán mayor liderazgo que las naciones

Se van a generar “poderosas alianzas urbanas internacionales” en relación a intereses comunes, dice el investigador.

La aparición incipiente de esta tendencia es visible, según Puutio, en organizaciones como la Liga Nacional de Ciudades de Estados Unidos o el Parlamento Global de Alcaldes, donde las autoridades locales han creado vínculos que van más allá de la cercanía geográfica o las ideologías políticas.

“Alcaldes que van desde Bavaria hasta Punjab están creando oficinas independientes de promoción de inversiones con una apuesta competitiva por atraer flujos de capitales y turismo”.

Por ejemplo, aunque no hay paralelos significativos entre el Reino Unido y Turquía, los votos opositores en Londres, Liverpool y Manchester en el Brexit (referendo sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea) fueron motivados por fuerzas similares a los votos de oposición en Estambul, Ankara o Izmir en el referendo constitucional en Turquía”, comenta.

Incluso en Estados Unidos, señala el experto, está naciendo un nuevo mundo de urbes globales. “Nueva York y San Francisco se comprometieron con el Acuerdo de París sobre cambio climático, junto a otras 380 ciudades, pese a que su propio país lo rechazó”.

“La digitalización promete hacer que lo bueno sea mucho mejor”, según Puutio, argumentando que en “ciudades inteligentes” como Tallin, Singapur o Ámsterdam, los gobiernos locales ya tienen una relación digital directa con las personas a la hora de firmar contratos, votar o pagar impuestos.

5- Aumentará la “soberanía urbana” para frenar la corrupción

Gracias a internet y el acceso cada vez más abierto a la información, los ciudadanos tendrán más herramientas para exigir rendición de cuentas a sus gobiernos locales con un mayor poder de fiscalización de sus representantes.

“La corrupción, la ineficiencia o el menosprecio de la opinión pública se volverá mucho más difícil de sostener en un futuro donde la información fluye libremente”, dice.

“Dudo que en el futuro los malos alcaldes puedan mantenerse en sus puestos por mucho tiempo”.

La predicción de Puutio es que la discusión sobre el poder económico comenzará a desplazarse hacia las ciudades y no se quedará únicamente en las capitales.

“Es difícil que podamos ver lo significativo de estos cambios en el transcurso de nuestras vidas. Sin embargo, estoy seguro de que podemos apreciar que los Estados y gobiernos están siendo reemplazados a un ritmo mucho más rápido que hace unos siglos atrás, cuando los dirigentes eran prácticamente intocables”.

 

¿Cómo los gobiernos pueden servir mejor a los ciudadanos?

Gobiernos que sirven a los ciudadanos

Por: Pedro Farias / Gustavo Zanabria

Desde hace tiempo sabemos que la calidad de la interacción entre gobiernos y las empresas tiene efectos económicos y sociales importantes para los países. Cuanto mejor funciona un gobierno, más fácil les resulta a las compañías privadas hacer operaciones en un país. En ese contexto, que el evento regional del World Economic Forum en América Latina, realizado en San Pablo, Brasil, tenga como uno de los puntos principales de la agenda la “construcción de gobiernos ágiles” no nos debería resultar extraño.

También sabemos que existe una relación entre el crecimiento económico y la confianza de los ciudadanos en sus gobiernos, lo cual justifica preocupaciones cuando se observan los datos de América Latina y el Caribe. Según Latinobarómetro (2017), la confianza de los ciudadanos de la región en los gobiernos ha descendido del 44% en el 2008 hasta el 25% en el 2017. Además de reflejar los efectos de los últimos casos de corrupción ampliamente divulgados, la baja confianza señala las dificultades de satisfacer a una ciudadanía cada vez más educada, mejor informada y, por ende, más exigente.

Gobiernos, ciudadanos y empresas

En las últimas décadas, hemos presenciado una expansión de la presencia del Estado en las vidas de ciudadanos y empresas. El gasto público aumentó significativamente, las regulaciones se volvieron más sofisticadas y entraron en nuevos sectores y, sobre todo se empezaron a ofrecer servicios públicos en áreas y segmentos donde antes el Estado no llegaba. El Estado ha aumentado su presencia en la sociedad y eso ha significado que los ciudadanos y las empresas tienen que interactuar con sus gobiernos con mayor frecuencia. Como consecuencia, los servicios transaccionales (conocidos popularmente como “trámites”) se han incrementado tanto en volumen como en complejidad.  Los trámites gubernamentales son necesarios para formalizar eventos tan dispares como el registro de nacimiento de un hijo, la apertura de una empresa, o el ejercicio de una actividad profesional.

La realidad es que los trámites generan costos de transacción que de alguna manera pagamos todos: el Estado, las empresas y los ciudadanos. La Unión Europea, por ejemplo, midió en 2006  cuanto le costaban los procedimientos administrativos  a las empresas y ciudadano en 13 sectores económicos clave,  y llegó  a estimar que en algunos países la factura era equivalente al 6.8% del Producto Interno Bruto (PIB). Usando la misma metodología y mediciones realizadas por México, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha estimado que esos costos administrativos pueden ser superiores al 10% de PIB en América Latina y el Caribe.

Innovación y tecnologías digitales para los gobiernos

Felizmente, desde la década pasada, muchos gobiernos se han montado en el tren de la innovación en un intento por reconquistar la confianza ciudadana. Gracias a las tecnologías digitales, regulaciones inteligentes, y nuevas prácticas de gestión y participación social, muchos gobiernos están prestando servicios públicos cada vez de mejor calidad y a un menor costo para los usuarios. La Union Europea, por ejemplo, se embarcó hace unos años en un ambicioso programa de simplificación administrativa y estima que redujo los costos administrativos anuales en alrededor de 41 mil millones de euros. El gobierno de España calcula que para cada 1% de usuarios de servicios públicos que migran del canal presencial hacia el digital, la sociedad se ahorra cerca de 300 millones de euros y el gobierno alrededor de 40 millones.

Entonces, ¿cuál es la fórmula para servir mejor al ciudadano? En el BID, venimos tiempo analizado diversos casos exitosos de innovaciones en la provisión de servicios públicos, buscando identificar lecciones que puedan ayudar a otros gobiernos que quieren mejorar su interacción con los ciudadanos y las empresas.  Con base a estos análisis, hemos identificado tres vectores de la innovación que impulsan la reforma de los servicios transaccionales.

  • Primero, la integración, para combatir la fragmentación de las instituciones y de la información;
  • Segundo, la simplificación, para facilitar las transacciones y reducir los costos cargados a los usuarios; y
  • Tercero, el gerenciamiento, para asegurar un manejo adecuado de los recursos y de la calidad del servicio.

Asimismo, hay que buscar un equilibrio entre la innovación y el fortalecimiento de la institucionalidad que asegure la escala y sostenibilidad de las reformas.

Innovar en los gobiernos es más complejo que en las organizaciones privadas, pero no solo es posible, sino necesario. Ojalá la inclusión del tema en eventos como el Foro Económico Mundial de esta semana ayude a fortalecer la idea entre ciudadanos y empresarios de que con las reformas del sector público ganamos todos.

Fuente:https://blogs.iadb.org/gobernarte/2018/03/15/gobiernos-que-sirven-a-los-ciudadanos/

Elecciones bajo riesgo: Facebook, fake news e INE

Por: Felipe García

En un escenario global tan nuevo y vulnerable, México se enfila a enfrentar la elección federal del presente 2018. ¿Estamos listos? ¿Entendemos los nuevos retos que se presentan principalmente en los medios digitales? La respuesta para ambas preguntas es no.

El próximo 1º de julio México vivirá un proceso electoral federal que enfrenta un riesgo hasta ahora inédito, la posibilidad de injerencia extranjera utilizando los medios digitales, como ha sido el caso del Reino Unido, con el referéndum del brexit; España, con el referéndum catalán y Estados Unidos (EU), con la elección presidencial de Donald Trump. El futuro de México está en juego y debemos saber qué sucede y qué puede llegar a suceder.

Las interacciones en los medios digitales son un nuevo frente mediante el cual un poder, extranjero o local, puede influir en las decisiones de la gente. En el caso específico de las redes sociales, lo han logrado aprovechando las diferencias en el acuerdo social amplificando y radicalizando los discursos discordantes o, en su defecto, causando confusión.

En el caso del brexit, la campaña en medios digitales fue en dos frentes, con dos mensajes muy simples: “Leave EU” y “Remain EU” (“Dejar la Unión Europea” y “Permanecer en la Unión Europea”). ¿Cuánta confusión se puede causar? ¿Qué tanto se puede amplificar la diferencia social? Tanto como el medio digital nos lo permita. Si lo medimos como tendencia, la campaña “Leave” fue cinco veces mayor que la campaña “Remain”. La campaña “Leave EU” tuvo dos frentes, principalmente, que se manejaron con una estrategia claramente segmentada. A los menores de 25 a 30 años de edad los disuadieron de ir a votar. Ese rango de edad siempre conoció una Inglaterra integrada con la Unión Europea (UE), así que los convencieron de que no hacía falta votar. En su campaña “Leave EU” los convencieron de que el referéndum no podía ser, que no era posible que se realizara la separación de la UE, que era nada más un trámite, y no votaron. Por eso es que la estadística de votación muestra poca participación de ese segmento de edad. En cambio, en la campaña “Leave EU” para el segmento de edad 45 a 60 años y más, el esfuerzo fue considerablemente mayor. En este segmento de edad el discurso que se propuso promovía dos ideas: “Inglaterra mantiene económicamente a Europa” e “Inglaterra está manteniendo a los inmigrantes”; además de apelar a la gloria de la Inglaterra y el Reino Unido de los viejos tiempos, las añoranzas de épocas pasadas (supuestamente) mejores. Y es justo ahí donde se definió la votación. Hay evidencia de que en el punto máximo de la campaña en Twitter se publicaron más de 45 mil tuits en las 48 horas previas y posteriores al referéndum promoviendo la votación a favor de la salida de Inglaterra y Reino Unido de la UE. Esta operación se hizo desde Rusia. Disponían de más de 150 mil cuentas registradas en Twitter listas para ser usadas con este fin.

Ésa es una de las formas actuales en las que un poder extranjero puede interferir en los asuntos políticos de un país. La información manipulada y tendenciosa se vuelve un arma. En EU, durante la campaña presidencial de 2016, fue especialmente intenso el uso de las redes sociales, principalmente Facebook, Twitter y Reddit. En ellas, operadores rusos, actuando como ciudadanos estadounidenses, se encargaron de intoxicar las interacciones logrando amplificar la división social con mensajes de racismo, malestar económico y migración. Las bases de la campaña de Donald Trump, precisamente. Esto forma parte de la investigación en curso por parte del fiscal especial Robert Mueller, en lo que se llama el Rusiagate.

La división social impulsada mediante las interacciones de las redes sociales vino, por un lado, en apoyo explícito a Donald Trump y, por el otro, en abiertos ataques contra Hillary Clinton. En Facebook, 120 agentes rusos colocaron, de 2015 a 2017, un estimado de 80 mil publicaciones que llegaron de primera mano a 29 millones de usuarios, los cuales, gracias a los mecanismos de interacción que la plataforma permite, amplificaron el alcance hasta 126 millones de usuarios en total. A esto se suman 3 mil anuncios publicitarios que se colocaron en el mismo lapso, que suman otros 10 millones de usuarios alcanzados por la operación de injerencia rusa en esta red social. Rusia influyó en al menos el 38% de la población estadounidense utilizando Facebook, aunque algunos estudios indican que pudo ser hasta el 50% realmente.

En Twitter la situación no fue menos grave. En enero de 2018, Twitter reconoció la existencia de casi 50 mil cuentas controladas por operadores rusos. Esas cuentas pusieron más de 1.5 millones de tuits que generaron 288 millones de lecturas (impactos). No se ha especificado con claridad cuántas de esas cuentas son del tipo que publica contenido de forma automatizada, es decir bots. Lo que sí se sabe es que el mismo Trump recibió aproximadamente 470 mil retuits de cuentas controladas por Rusia a lo largo de su campaña electoral.

Tanto en el referéndum del brexit, como en la elección presidencial estadounidense del 2016, las investigaciones de los cuerpos de inteligencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y los testimonios de las mismas empresas de redes sociales señalan que detrás de la operación de injerencia rusa en los medios digitales está la Internet Research Agency (IRA), una empresa con sede en San Petersburgo. La ira está en la lista de las 13 personas e instituciones rusas acusadas por Robert Mueller, el pasado 16 de febrero, como parte de su investigación sobre la injerencia en la elección presidencial de 2016.

Construir una narrativa para una audiencia lista para recibirla sin cuestionarla, aprovechando el clima social, no se hace con el fin explícito de favorecer a uno u a otro. Más bien, busca crear confusión y agravar los problemas existentes. Ya no se habla de la llamada posverdad; el problema es más grave y complejo. El mundo ya tiene evidencia de que esto es real, opera, modifica el mapa geopolítico, cambia el rumbo de un país, de un continente. La OTAN ha propuesto los términos guerra alternativa, cuando el principal medio de influencia es la información o guerra híbrida, cuando ya se integra con los medios de conflicto bélico. La guerra alternativa tiene como objetivo desinformar, causar confusión y reducir la confiabilidad en los medios tradicionales. La duda en medios tradicionales potencia el manejo de los llamados medios alternativos de información. El problema es que los medios alternativos suelen ser medios con agenda clara y específica, como esa que dicen combatir justamente. En una operación de guerra alternativa se busca influenciar a los políticos, líderes de instituciones, responsables de la toma de decisiones y elementos sociales combinando el uso de la presión con operaciones subversivas. La guerra híbrida implica esfuerzos a diferentes niveles con el objetivo de desestabilizar al Estado y provocar una polarización de la sociedad. Es por el potencial de alcance y consumo de los medios digitales que la información es ahora considerada un arma en la guerra alternativa, la weaponización de la información.

Protestas a favor del impeachment de Donald Trump por el Rusiagate, 2 de julio de 2017

Los nuevos “ejércitos” no son sólo hombres armados listos para entrar al campo de conflicto, ahora también lo son operadores perfectamente capacitados para irrumpir en las interacciones digitales donde incluso puede ser de mayor utilidad causar enojo y discordia. Se les conoce como trolls. Y al mensaje que se busca hacer llegar a una mayor audiencia posible se le amplifica con la utilización de herramientas automatizadas, los bots, abreviatura de robot, precisamente.

Y en un escenario global tan nuevo y vulnerable, México se enfila a enfrentar la elección federal del presente 2018. ¿Estamos listos? ¿Entendemos los nuevos retos que se presentan principalmente en los medios digitales? La respuesta para ambas preguntas es no. Desde el pasado proceso de 2012 donde se eligió a Enrique Peña Nieto como presidente, la utilización de los medios digitales fue controvertida y cuestionada; tanto, que se formó el término peñabot como un vilipendio en redes sociales combinando la idea de usuarios quienes parecían simpatizar con el gobierno en función y el manejo de cuentas automatizadas (robots) para aumentar su presencia.

Internet no conoce fronteras. En este proceso electoral que ya está en curso, las autoridades mexicanas en ninguno de sus niveles consideraron el riesgo real del involucramiento de un gobierno extranjero utilizando los medios digitales, por lo cual no hay un posible marco legal al cual sujetarse. En México, la autoridad y los usuarios estamos expuestos al riesgo real que representan las técnicas que se han visto en el resto del mundo y que han permitido la injerencia del gobierno ruso en los procesos electorales y políticos. La autoridad electoral mexicana lo más que tiene considerado es el uso y participación de los directamente involucrados en el proceso y figuras relevantes como celebridades o periodistas. Sin embargo, el marco legal no tiene de ninguna manera considerada la acción de aparentes simpatizantes en los medios digitales. Facebook y el Instituto Nacional Electoral (INE) firmaron un acuerdo que no deja claro ni da certeza acerca de la información que se compartirá, ni la forma en la que Facebook puede colaborar con dicha institución, con lo cual no se tienen normas que validen o no información tendenciosa, manipulada, difamaciones ni calumnias que puedan circular por esa plataforma.

¿Qué es lo que estamos viendo? Un entorno de interacciones sociales digitales altamente intoxicado por un discurso agresivo, casi de coerción, que no tolera la crítica ni soporta los comentarios que resultan contrarios, pero que además repele los hechos para dar valor e importancia a posturas casi dogmáticas. En México, la retórica que llega a demagogia absurda sostiene el eje de la interacción social en un entorno de estruendo y confusión, que se vale de todas las malas prácticas documentadas por el mundo. ¿Rusos? No se puede afirmar con certeza por la falta de instituciones que realicen una auténtica labor de inteligencia con especialidad en los nuevos medios digitales, aunque el método, el medio y la estrategia sean exactamente los mismos que han utilizado bajo la instrucción del Kremlin.

Lo que sí sabemos con certeza es que el usuario diario, el usuario cotidiano, seguramente más de lo que puede darse cuenta, se ha topado con cuentas que han permanecido durmientes incluso por años y que “despiertan” de un momento a otro para empezar a propagar consignas, una tras otra, apoyar y amplificar apoyo a candidatos y personajes que van acorde a su agenda. Sofocar ideas, causar confusión, “golpear” indiscriminadamente mediante linchamientos digitales, todo para elegir al próximo habitante de la casa presidencial de Los Pinos. De la misma forma que se eligió al actual habitante de la Casa Blanca en EU. De la misma forma que se busca la salida de Inglaterra de la UE, de Cataluña de España.

Fuente:http://www.estepais.com/articulo.php?id=1384&t=elecciones-en-mexico-elecciones-bajo-riesgo-facebook-fake-news-e-ine

La democracia en México, en retroceso por violencia y corrupción

Por: María Fernanda Navarro

El Índice de Desarrollo Democrático de México se contrajo en 2017 debido a la violencia, la corrupción y la desigualdad, y alcanzó su punto más alto desde 2010.

El año pasado, el desarrollo democrático en México presentó un retroceso ante la persistencia de flagelos como la violencia, corrupción y desigualdad; detalló Jorge Arias, coordinador del Índice de Desarrollo Democrático de México 2017 (IDD-Mex 2017).

Esta medición anual reflejó que el promedio enfocado en la vida democrática de la sociedad y los dirigentes en el país y las 32 entidades durante 2017 fue de 4,771 puntos en una escala de 10,000, misma que representa la más baja desde 2010, año en que inició la medición.

En el índice de este año se detectó que 20 entidades federativas bajaron su puntaje frente a la medición elaborada en 2015.

“Claramente la democracia mexicana está atravesada por tres flagelos graves para la democracia que son la violencia, la corrupción y la desigualdad. Son los tres factores que simbolizan más claramente el mejor o peor comportamiento de las entidades en el índice de la democracia, porque aquellas que tienen severos problemas de corrupción, desigualdad y violencia son las que tienen peor desarrollo democrático y las que tienen estos problemas más controlados tienen un mejor desempeño”, detalló el especialista en democracia en entrevista con Forbes.

Señaló que la sensación es que en los últimos seis años ha habido una sensación de retroceso democrático.

“En materia de violencia hay una sensación de un paso adelante dos hacia atrás, en cuanto a corrupción por todos los casos que han estallado permanentemente realmente ha sido un proceso muy negativo y lo que hace a la desigualdad no se han corregido los factores estructurales que hacen al mal funcionamiento”.

El IDD-Mex integra un conjunto de indicadores, entre estadísticas oficiales y encuestas elaboradas a un universo de 9,000 personas, en cuatro dimensiones de desarrollo democrático –ciudadano, institucional, social y económico–, que describen la situación democrática de los estados del país.

“Cada uno de los 50 indicadores se valora entre cero y 10,000 y le ponemos la calificación de 10,000 al estado que mejor desempeño tienes, es decir, esto no se mide contra un parámetro teórico de democracia si no el comportamiento de los estados”, detalló Arias.

En la medición de este año Tamaulipas apareció como el estado con los mejores resultados en desarrollo democrático del país, resultado que sorprendió debido a que en 2015 el estado se ubicaba por debajo del promedio nacional.

“Esto pasó fundamentalmente por el aumento en la percepción de derechos y libertades, extrañamente la sociedad en Tamaulipas a esa encuesta respondió de forma muy positiva, esa encuesta tuvo un peso muy importante”, explicó.

En el índice de democracia de los ciudadanos Tamaulipas obtuvo 7,871 puntos, y en el índice de democracia de las intuiciones fue calificado con 5,233 puntos; en tanto que los índices de democracia social y económica obtuvieron un puntaje de 75 y 600 respectivamente.

A Tamaulipas les siguieron Aguascalientes con 9,201 puntos y Yucatán con 8,850 puntos.

En el caso de los estados con menor índice de desarrollo democrático se calificó a Morelos con 584 puntos, Veracruz con 332 puntos y Guerrero hasta el fondo d la tabla con cero puntos.

“En el caso de Veracruz y Guerrero los tres flagelos están a flor de piel, tanto la desigualdad como la violencia y la corrupción, lamentablemente las pone como un mal ejemplo del funcionamiento democrático”, dijo el especialista.

Arias recordó que la “Democracia no se construye de un día para otro” en y en ese sentido dijo que espera que el estudio sirva como un diagnóstico para reconocer los aspectos de la realidad que refleja, tratarlos de cambiar e imitar las buenas prácticas de los estados en los que están avanzando en los indicadores democráticos.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/la-democracia-en-mexico-en-retroceso-por-violencia-y-corrupcion/