Índice Global de Innovación 2019, vía WIPO

Suiza es el país más innovador del mundo, mientras que México es el tercero más innovador en América Latina, reveló el Índice Global de Innovación 2019 (IGI) de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO, por sus siglas en inglés).

El estudio señala que a pesar de una tendencia global hacia la desaceleración económica, la innovación aún crece en todo el mundo; aun así, la organización precisó que todavía existen numerosos obstáculos que plantean riesgos importantes para la innovación mundial que los gobiernos deben atender.

Desde su primera versión hace 12 años, el Índice Global de Innovación analiza el desempeño en la materia de 129 países. A través de 80 indicadores, el estudio explora la innovación a través de su entorno político, la educación, la infraestructura y la sofisticación empresarial. Para esta edición el reporte analiza también el panorama de la innovación médica.

 

Estos son algunos de los hallazgos más relevantes del estudio:

  • Suiza es el país más innovador del mundo, seguido de Suecia, Estados Unidos, Los Países Bajos y el Reino Unido.
  • Estados Unidos, Suiza, Israel, Singapur, Chile, Sudáfrica e India son los líderes en innovación en sus regiones.

 

 

  • Las economías de ingresos medios, especialmente en Asia, contribuyen cada vez más a la investigación y el desarrollo global.

El IGI 2019 señaló que los gastos públicos en investigación y el desarrollo (I + D), particularmente en algunas economías de altos ingresos, están creciendo lentamente o no crecen en absoluto. Puesto que la financiación del sector público es fundamental para el desarrollo, esto resulta una situación preocupante.

  • Si el proteccionismo a nivel mundial no se contiene, podría conducir a una desaceleración del crecimiento de la productividad y la difusión de la innovación en todo el mundo.

 

 

  • La  innovación todavía se concentra en muy pocas economías. Además, no todas las economías obtienen el retorno de sus inversiones en innovación. Algunas economías logran más con menos.
  • Los  principales grupos de ciencia y tecnología se encuentran en Estados Unidos, China y Alemania. Brasil, India, Irán, Rusia y Turquía también aparecen en la lista de los 100 países principales.

Resultados para México y Latinoamérica

  • El progreso en innovación aún es lento en América Latina y el Caribe, el potencial de la región sigue en gran medida sin explotar, a pesar de presentar algunas mejoras e iniciativas alentadoras.
  • Las tres principales economías innovadoras de la región son Chile, Costa Rica y México.
  • En los resultados generales del índice, nuestro país aparece en la posición 56 de 129 países, conservando el mismo lugar que en la edición de 2018.

 

 

  • La Universidad Nacional Autónoma de México aparece dentro de las 10 principales universidades del grupo de economías de ingresos medios, junto a universidades de China, Malasia, Rusia, Brasil e India.
  • Gracias a su papel en el comercio mundial, México se mantiene fuerte en las variables relacionadas con el comercio, como las importaciones y exportaciones de alta tecnología y las exportaciones de bienes creativos.
  • México se encuentra en concordancia con las expectativas correspondientes al nivel de desarrollo esperado de acuerdo a su nivel de ingresos.
  • Chile presentó mejoras en las variables relacionadas con educación, mejor desempeño en patentes, modelos de utilidad y creación de aplicaciones móviles.

 

 

  • Brasil es el único país de la región con grupos de ciencia y tecnología entre los 100 mejores del mundo y presenta puntos fuertes en variables importantes como los gastos de I + D, así como en la calidad de sus publicaciones científicas y universidades.

 

Reflexiones sobre la innovación médica

El IGI 2019 estudió la forma en la que las innovaciones médicas, como la inteligencia artificial, la genómica y las aplicaciones móviles para la salud, transformarán la prestación de servicios de salud en diversas naciones. Con base en ello, el estudio formuló una serie de reflexiones:

• Una atención sanitaria asequible y de alta calidad es importante para el crecimiento económico sostenible y la calidad general de la vida de las personas.
• Las innovaciones médicas son fundamentales para cerrar la brecha en la prestación de servicios en todo el mundo.
• Los mercados emergentes tienen una oportunidad única para aprovechar las innovaciones médicas e invertir en nuevos modelos de prestación de servicios de salud para cerrar la brecha en la atención sanitaria con las economías más desarrolladas.
• Resulta indispensable la financiación para la innovación médica, sobre todo aquella destinada para la investigación en el sector público.

Consulta todo lo relacionado con el Índice Global de Innovación 2019 aquí.

Fuente:https://imco.org.mx/imco-recomienda/indice-global-innovacion-2019-via-wipo/

Somos vagos y por eso nos tragamos las noticias falsas

A news stand outfitted with "Fake News" headlines as a stunt pulled off by the Columbia Journalism Review is pictured in the Manhattan borough of New York, New York, U.S., October 30, 2018. REUTERS/Carlo Allegri - RC1A03704C60

Imagen: REUTERS/Carlo Allegri

Por: Rebeca Gimeno

Si estamos en la selva y presentimos un peligro, nuestro cerebro pone en marcha todos los mecanismos automáticos para salvarnos. Para cuando queramos reflexionar, ya nos habremos subido a un árbol. Si nos topamos en las redes sociales con noticias, ¿cómo reaccionamos? Parece que como si estuviéramos en la jungla, porque seguimos con el pensamiento automático activado. Y eso explica por qué se nos cuelan informaciones falsas.

Una reciente investigación de dos psicólogos estadounidenses asegura haber encontrado “evidencia inequívoca” de qué es la vagancia, más que la ideología, la que entra en juego cuando nos enfrentamos a las fake news. La conclusión es llamativa, porque una de las tácticas habituales de los creadores de este tipo de informaciones es generar contenido político altamente partidista para conseguir la interacción. A priori, tendría más sentido creérselas utilizando algún tipo de pensamiento reflexivo del tipo claro, esto es lo que yo pensaba. Aquí está el titular que lo confirma. Pero los datos del estudio no avalan esta teoría.

“Nuestra investigación se centra en quién se cree las noticias falsas, y los resultados están determinados mucho más por la pereza cognitiva que por el razonamiento partidista. Otra cuestión diferente es si ese partidismo es más relevante a la hora de compartir esas noticias”, explica Gordon Pennycook, uno de los autores del estudio junto a David G. Grand. “Nuestra investigación se centra en quién se cree las noticias falsas, y los resultados están determinados mucho más por la pereza cognitiva que por el razonamiento partidista. Otra cuestión diferente es si ese partidismo es más relevante a la hora de compartir esas noticias”, explica Gordon Pennycook, uno de los autores del estudio junto a David G. Grand.

Entonces, ¿el ser humano es vago por defecto? “Yo lo expresaría de otra manera”, contesta Pennycook. “Nuestro cerebro funciona de manera eficiente por defecto. El pensamiento crítico requiere de recursos mentales y si las respuestas son intuitivas, entonces el cerebro pasa a modo automático. Lamentablemente esta tendencia adaptativa implica también que, en ciertos contextos, la gente no se para a pensar cuando realmente debería haberlo”.

El hábitat de la desinformación

El fenómeno de la información falsa existe desde hace más de 100 años, desde que surgieron los primeros tabloides. Sin embargo la cuestión se ha vuelto crucial ante la difusión sin precedentes a través de las redes sociales. ¿Es posible que este hábitat natural de las noticias falsas facilite el pensamiento perezoso? Al fin y al cabo, las redes sociales se utilizan para pasar el rato, entretenerse, estar conectado con los amigos… y la forma de consumir noticias es bastante light y superficial. “La gente no las utiliza con un espíritu crítico aunque tampoco podemos determinar si aumentan la pereza intelectual o la facilitan”, explica Pennycook.

Muchos estudios de psicología cognitiva han demostrado que el razonamiento ayuda a formarse ideas correctas. La gente más analítica, los que no dan por buena su primera respuesta intuitiva, son menos supersticiosas, menos dadas a creerse teorías conspirativa y son más escépticas ante frases aparentemente profundas pero sin sentido como la totalidad calma los fenómenos infinitos. (Puedes generar tu propia frase absurda en esta web de bullshit generator).

¿Dónde está la división? Pensar o no pensar

La comunidad científica está dividida respecto a qué nos impide identificar las noticias falsas. Un grupo sostiene que nuestra capacidad de razonar queda secuestrada por nuestras convicciones. El otro, que no ejercitamos nuestro espíritu crítico, tal y como sostienen Pennycook y Rand.

Este debate académico es muy relevante porque dependiendo de cuáles son los mecanismos que se activan en nuestra cabeza, habrá que diseñar políticas diferentes para luchar contra la desinformación de manera efectiva.

“Comprender por qué la gente se cree las fake news nos ayuda a identificar cuál de todas nuestras debilidades mentales es la responsable de la distribución de estas noticias. Por ejemplo, si la gente se las cree porque aplica el razonamiento para autoconvencerse de que son verdad (que no es lo que los datos nos dicen), trataríamos de conseguir que las personas fueran menos partidistas. Si la gente se cree las noticias falsas porque simplemente no reflexionan mucho, (como nos dice nuestra investigación), entonces tendremos que tratar de que piensen de manera mas crítica cuando navegan por las redes sociales”.

¿Tiene sentido entonces dedicar esfuerzos al fact checking teniendo en cuenta que actuamos como gandules y encima cuando nos presentan datos que no nos cuadran nos venimos arriba (se conoce como el backfire effect). Pennycook cree que sí. “Cuando alguien se para a pensar si algo es cierto o no, tener la posibilidad de hacer una búsqueda en internet sobre la veracidad de esa información es tremendamente útil”.

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2019/05/somos-vagos-y-por-eso-nos-tragamos-las-noticias-falsas?fbclid=IwAR33M5RHeuvu0RgD3uLwWfFnfZ7211dIea81ZV5R5uPbO8OvVUiUod7YBgc

Deloitte: las diez tendencias del futuro del trabajo

Por: Christian Guijosa

 

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Un informe reciente de Deloitte señala que las organizaciones que buscan prosperar en el futuro deberán adaptarse a los cambios tecnológicos sin olvidar el empoderamiento de sus empleados y mediante acciones, productos y servicios que beneficien a la comunidad en la que funcionan.

El informe Tendencias en capital humano de Deloitte, revela la opinión de 10,000 trabajadores de 119 países. La investigación sugiere que las empresas deben reinventarse con un enfoque humano.

Una empresa social

Los investigadores describen el surgimiento de una empresa social cuya misión combina el crecimiento de los ingresos con el respeto y el apoyo a su entorno, clientes y empleados.

Deloitte aconseja cinco principios que las organizaciones deben tomar en cuenta para lograr esta transformación.

  • Propósito y significado: crear productos, servicios y obras que sean buenas para las personas, los clientes y la sociedad.

  • Ética y equidad: uso de datos, tecnología y sistemas de manera confiable.

  • Crecimiento y pasión: diseñar trabajos permitiendo a las personas crear y sumar sus ideas.

  • Colaboración y relaciones personales: construir equipos y conexiones humanas en el trabajo.

  • Transparencia y apertura: compartir información abiertamente y discutir los desafíos en toda la organización.

¿Qué entorno y transformaciones se avecinan en las organizaciones?

Diez tendencias en capital humano en el futuro del trabajo

  1. Crece la fuerza laboral alternativa. El trabajo por cuenta propia, también llamado freelance, ha crecido y se ha generalizado. Se deben crear mejores prácticas y plataformas para emplear a este tipo de trabajadores.

  2. El nacimiento de los “supertrabajos”. Las organizaciones deben rediseñar y crear roles que combinen características tradicionales y, al mismo tiempo, aprovechen la productividad y eficiencia que brindan las innovaciones tecnológicas.

  3. Liderazgo con habilidades tradicionales y del siglo XXI. Se requieren líderes con habilidades comerciales tradicionales que se adapten a continuos cambios, que puedan aceptar la ambigüedad y la incertidumbre, además, que entiendan y administren tecnologías digitales, cognitivas y basadas en inteligencia artificial.

  4. Una experiencia laboral más humana. Los empleadores deben ser capaces de comprender las aspiraciones de los trabajadores y, por otro lado, conectar el trabajo de los empleados con el impacto que tiene en la organización y en la sociedad.

  5. Rendimiento organizacional basado en la colaboración. Es fundamental un cambio de las jerarquías a los equipos. Las organizaciones deben actualizar el liderazgo, el diseño del trabajo y las recompensas para abordar los retos actuales.

  6. Recompensas laborales más justas. Para motivar a su gente, las organizaciones deben desarrollar recompensas que respondan a las expectativas y necesidades de los trabajadores. Es necesaria una mejor comunicación y relación con los empleados.

  7. Reclutamiento con tecnología. Las organizaciones deben reconsiderar cómo acceder al talento movilizando recursos internos, encontrando personas en la fuerza laboral alternativa y aprovechando la tecnología para aumentar la productividad del reclutamiento.

  8. Aprendizaje a lo largo de la vida. La evolución de los trabajos exige nuevas habilidades. El aprendizaje se está convirtiendo en una actividad permanente integrada con el trabajo. Las empresas requieren una cultura que incentive el aprendizaje continuo y un enfoque en ayudar a las personas a identificar y desarrollar nuevas habilidades.

  9. Actualizar el talento de las empresas. Las organizaciones deben ofrecer a sus trabajadores oportunidades de crecimiento a todos los niveles, no solo gerentes y líderes de equipo. La tecnología debe facilitar la movilidad de empleados entre funciones, trabajos y proyectos, así como desplazamientos de manera geográfica.

  10. Tecnología de recursos humanos enriquecida. Las empresas  deben repensar su estrategia de tecnología de recursos humanos, considerando servicios en la nube como base, pero explorando nuevas plataformas innovadoras, automatización y herramientas basadas en inteligencia artificial para complementar sus sistemas.

Expertos de Deloitte afirman que antes de pensar en cualquier meta financiera, las organizaciones necesitan preparar a sus empleados a través del aprendizaje continuo y  comenzar a trabajar en un entorno con prácticas de liderazgo efectivas y flexibles.

Si quieres conocer más sobre este reporte, o estudios específicos de México, Chile, Colombia, entre otros, visita el sitio web de Deloitte aquí.

Fuente:https://observatorio.tec.mx/edu-news/deloitte-las-10-tendencias-del-futuro-del-trabajo?utm_source=Newsletter+de+innovaci%C3%B3n+educativa+%28docentes%29&utm_campaign=fcc0bb256a-EMAIL_CAMPAIGN_2019_01_15_LDTEC_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_6e1a145e3e-fcc0bb256a-235969733

Rotación laboral y calidad del empleo entre los jóvenes de América Latina y el Caribe

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Por: Rafael Novella

Existe la preconcepción de que los jóvenes actuales son inconformes y poco comprometidos con el trabajo, los estudios y, en general, con las metas a largo plazo. Sin embargo, nuestro estudio Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar? demuestra que los jóvenes de la región son optimistas y tienen grandes aspiraciones educativas y laborales. Ahora bien, en nuestra muestra, quienes ya han trabajado (el 59%) han tenido, en promedio, casi 3 experiencias laborales y han durado menos de 2 años en cada trabajo. ¿Podemos decir si es bueno o malo que hayan tenido tantos empleos a tan corta edad? ¿Cómo afecta la rotación laboral a nuestros jóvenes? En este 12 de agosto, Día Internacional de la Juventud, les compartimos algunas reflexiones al respecto.

¿Es buena o mala la rotación laboral?

A priori, es difícil decir que la rotación laboral es mala (no solo para los jóvenes, sino para los trabajadores en general). Si la rotación se da hacia trabajos de mejor calidad, tendrá resultados positivos para el futuro laboral de los jóvenes porque les permite expandir sus habilidades y por tanto su empleabilidad. Por el contrario, si la rotación es horizontal (hacia trabajos de calidad similar), o peor aún, hacia trabajos de menor calidad, tenemos un problema de pérdida de bienestar y productividad.

Desafortunadamente, nuestros datos evidencian que la mayoría de los jóvenes enfrenta el segundo escenario. En el 84% de los casos observamos que los jóvenes que actualmente trabajan están en un empleo de igual o menor calidad a su primera experiencia laboral. Es decir, solo un 16% de los jóvenes tiene un trabajo de mejor calidad.

En el 84% de los casos observamos que los jóvenes que actualmente trabajan están en un empleo de igual o menor calidad a su primera experiencia laboral.

Ahora bien, ¿qué factores consideramos para que un trabajo sea de menor calidad? Por un lado, tenemos el problema de la informalidad: solo 32% de los jóvenes que actualmente trabajan tienen un empleo formal. Por otro lado, el 24% de los jóvenes percibe ingresos que son insuficientes para lograr un estándar de vida mínimo, definido como un ingreso por hora menor a USD 1,92. Otros factores que observamos están relacionados al tamaño de la empresa y el tipo de remuneración. Los trabajos de muchos de estos jóvenes (40%) se concentran mayoritariamente en microempresas de menos de 5 trabajadores, y, en ocasiones, su remuneración es en especie en lugar de en efectivo.

Solo 32% de los jóvenes que actualmente trabajan tienen un empleo formal. Por otro lado, el 24% de los jóvenes percibe ingresos que son insuficientes para lograr un estándar de vida mínimo,

El siguiente gráfico muestra la distribución de un índice de calidad del empleo (similar al Índice de Mejores Trabajos) en la muestra de países que usamos en nuestro estudio sobre los millennials de América Latina y el Caribe. Existen importantes diferencias a nivel regional: por un lado, Chilemuestra los valores más altos en el índice y Haití los más bajos. Sin embargo, vemos que no ha habido una mejora sustancial en cuanto a calidad de empleo en ninguno de estos países (es decir, no se observa una diferencia marcada entre los valores promedio del índice entre el primer empleo y el actual).

El gráfico también muestra cómo evolucionó la calidad del empleo de los jóvenes entre su primer empleo y el actual. En El Salvador y Haití, menos del 10% de los jóvenes logró mejorar la calidad de su empleo, frente a más del 20% de los jóvenes colombianos y paraguayos. En tanto, BrasilColombia y México son los países con mayor porcentaje de jóvenes en trabajos de menor calidad que la de sus primeros empleos.

Esta evidencia, si bien descriptiva, sugiere que los jóvenes en la región se encuentran atrapados en una trampa de informalidad, baja productividad y escasa inversión en desarrollo de habilidades. Como señala Empleos para crecer, esta situación impone retos de corto y largo plazo para el desarrollo y crecimiento de América Latina y el Caribe.

Igualdad de oportunidades para los jóvenes de América Latina y el Caribe

Las características individuales de los jóvenes determinan su acceso a empleos de mejor calidad. Aquellos con mejores perfiles educativos y de habilidades y mejores niveles socioeconómicos son los que tienen más probabilidad de alcanzar mejores empleos. Estas desigualdades se presentan de manera constante en los mercados laborales de la región. En este sentido, las políticas públicas tienen la tarea y el poder de revertir esta situación y ayudar a que más jóvenes puedan lograr empleos de calidad (especialmente teniendo en cuenta los retos que plantea el futuro del trabajo). Esto permitirá mejorar su bienestar y contribuir a la productividad, crecimiento y desarrollo de América Latina y el Caribe.

Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/es/rotacion-laboral-y-calidad-del-empleo-entre-los-jovenes-de-america-latina-y-el-caribe/

96.3% de los jóvenes económicamente activos tienen algún empleo en México

Por: Mauricio Hernández Armenta

Hasta el último día del 2018, el INEGI contabilizó 124.9 millones de habitantes en México. De estos, de acuerdo con su Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2018, 30.7 millones son personas cuya edad oscila entre los 15 y los 29 años; es decir, uno de cada cuatro habitantes del país es joven (24.6%), siendo un poco mayor la proporción de hombres (50.8%) que de mujeres (49.2%).

Según los datos de la ENADID 2018, de estos 30.7 millones de jóvenes cuya edad oscila entre 15 y 29 años, 17.4 millones (56.5%) son parte de la Población Económicamente Activa (PEA). De ellos 16.7 millones (96.3%) tenían algún empleo (población ocupada).

De acuerdo con la posición en el trabajo 66.8% son empleados, 14.0% trabajan por su cuenta y 7.4% son jornaleros o peones. El complemento de la PEA, es decir 3.7% (673,000) buscaron empleo (población desocupada) activamente durante la semana de referencia.

La relevancia de la población joven dentro del contexto nacional radica no solamente en su importancia numérica, sino en su capacidad para ser un agente de cambio y por el desafío que significa para la sociedad garantizar la satisfacción de sus necesidades y demandas, así como el pleno desarrollo de sus capacidades y potencialidades particulares.

De 30.7 millones de jóvenes, 13.3 millones no trabajan

De los 30.7 millones de personas jóvenes en el país, 13.3 millones están considerados en la Población No Económicamente Activa (PNEA). Según la actividad que desarrollaron durante la semana de referencia, 52.7% son estudiantes, 37.9% se dedicaron a los quehaceres del hogar y 4.8% están en alguna otra situación.

Al hacer la distinción de actividad según el sexo de la persona, se observa que, en los varones, 84.4% son estudiantes y 6.7% se dedicaron a los quehaceres del hogar. En el caso de las mujeres las proporciones son distintas: 43.3% son estudiantes y 54% se dedicaron a los quehaceres del hogar.

De 15 a 29 años, los que más se suicidan: OMS

Otro dato que salta a la vista es el publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en donde señala que el suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años a nivel mundial.

El órgano cuantifica que el 79% de todos los suicidios se produce en países de ingresos bajos y medianos, siendo la ingestión de plaguicidas, el ahorcamiento y las armas de fuego, algunos de los métodos más comunes de suicidio en todo el mundo.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/mas-del-50-de-los-jovenes-15-a-29-anos-en-mexico-son-economicamente-activos/?fbclid=IwAR22tU5SLn_2ehzrM3u60vXbq9Aa4pKHE5bU02kW0Z4Btz9Pozr9KjRhiEI

Los privilegios y la discriminación ligados al color de piel

¿Cuál es la relación entre la exclusión de los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes y los altos niveles de desigualdad? De acuerdo con un estudio elaborado por El Colegio de México y Oxfam, la discriminación y los privilegios en México siguen ligados al color de piel.
Cuartoscuro
Por: Claudia Ramos

“Una vez iba en el metro, hace como dos meses, y haz de cuenta que volteo y me les quedo viendo. Eran tres chirigüillas, pero me les quedo viendo el comportamiento. No con morbo, no con nada (…) pero empezaban a hablar dialecto. Porque en el metro sí les vale, sí te hablan dialecto (…) Y ellas creen que es como si hablaran inglés, ¿verdad? (…) Y yo sí les he dicho algo así de que: ‘Oye, ¡qué fashion!’ Pero así de que: cállate, habla español. Es lo que te molesta. Yo sí les he dicho, de que volteo y así de que ‘habla español, habla lo normal’”.

La persona que habla es de Monterrey y chirigüilla es el término con el que identifica las características físicas, lingüísticas y culturales de las tres jóvenes de origen indígena. El testimonio forma parte de la investigación en curso sobre discriminación étnico-racial en México desarrollada por El Colegio de México, bajo la dirección del investigador Patricio Solís.

No es una anécdota aislada. Ilustra prácticas discriminatorias sistemáticas que de manera histórica han impuesto cargas a las comunidades indígenas por su color de piel, género o lengua, según documenta el estudio Por mi raza hablará la desigualdad. El impacto de las características étnico-raciales en la desigualdad de oportunidades en México, realizado por los investigadores de El Colegio de México Patricio Solís, Virginia Lorenzo Holm y Braulio Güémez, en una colaboración con Oxfam México.

De acuerdo con el informe, la desigualdad de oportunidades de hoy “todavía se alimenta de la discriminación y el racismo del pasado”. Los investigadores de El Colmex documentaron que la discriminación histórica y actual de las comunidades indígenas, y en particular de las mujeres indígenas, se da en tres dimensiones: educativa, laboral y en el patrimonio o riqueza material. Es decir, hablar una lengua indígena, identificarse como parte de una comunidad indígena, negra o mulata, o tener el color de piel más oscuro reduce las posibilidades de avanzar en el sistema educativo, progresar en el ámbito laboral o escalar a la parte más alta de la distribución de la riqueza.

Una deuda histórica

¿En qué medida contribuyen las características étnico-raciales, por separado y en conjunto, a la desigualdad de oportunidades en México? ¿Cuáles son sus efectos en los destinos educativos, ocupacionales y económicos de las personas? ¿En qué medida estos efectos se asocian a desigualdades históricas o a la persistencia de prácticas racistas y discriminatorias? ¿Existen diferencias de género importantes en estos efectos?

Con esta guía de preguntas, los investigadores encontraron que la asociación actual entre las características étnico-raciales y la desigualdad social en México tiene una doble expresión: histórica y contemporánea, que contraviene el principio del premio al mérito y al esfuerzo, permite dimensionar el grado de (in)movilidad social y entender la forma en que se da la reproducción intergeneracional de la desigualdad.

Así, la expresión histórica de esta asociación se manifiesta en la acumulación de desventajas sociales que por muchas generaciones han experimentado los grupos indígenas, afrodescendientes, y las personas que, sin necesariamente adoptar una identidad de pertenencia a estos grupos, poseen rasgos culturales o físicos racializados vinculados a ellos que las hacen vulnerables a la discriminación. Es decir, hay una asociación entre las características étnico-raciales y las condiciones socioeconómicas de la familia de origen de las personas.

Su expresión contemporánea es la discriminación persistente, es decir, el trato desigual que siguen recibiendo las personas pertenecientes a estos grupos o identificadas con ellos y que deriva en la privación en el acceso a sus derechos y oportunidades de vida. Esto significa que las personas pertenecientes a pueblos indígenas, afrodescendientes, o con rasgos culturales o físicos racializados afines tienen una mayor propensión a haber nacido y crecido en familias con mayores privaciones socioeconómicas.

Fuente:https://www.animalpolitico.com/2019/08/privilegios-discriminacion-color-de-piel/?fbclid=IwAR0j_7IWoVrsc7lxVq5_WO1scQ1ypFsduLZZvrQLyDabqdI3T88uxRcmvEY

Una economista explica cómo crear una sociedad más justa

An office of Social Insurance Institution KELA, is pictured in Helsinki, Finalnd  January 17, 2017. Finland this month became the first country in Europe to pay free basic income in a pilot which evoked enthusiasm around the world - but which at home meets criticism for its design, costs and lack of fiscal realism. REUTERS/Tuomas Forsell - LR1ED1H0Z40ND

Imagen: REUTERS/Tuomas Forsell

Por: Minouche Shafik / Ceri Parker

La desigualdad ha ido avanzando en la agenda global desde la crisis financiera de 2008, avivando las llamas del populismo.

En el mundo rico, la mayoría de las personas sienten que no reciben un trato justo y la movilidad social se ha estancado en muchos países, lo que significa que los niños de las familias más pobres tendrán desventajas durante toda la vida. Entretanto, un análisis del Foro Económico Mundial muestra que el crecimiento económico no se traduce necesariamente en un progreso en la lucha contra la desigualdad.

En la Reunión Anual del Foro Económico Mundial celebrada en enero de 2019, hablamos con Minouche Shafik, directora de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres (LSE) y ex vicegobernadora del Banco de Inglaterra. A continuación, se muestra una transcripción editada.

¿Cómo define la idea de equidad y economía justa?

Una economía justa sería una en la que, sin saber dónde aterriza -o sea, en qué familia o dónde nace-, pudiera pensar que su vida en dicha economía puede ser buena.

¿Qué es injusto sobre la forma en que funciona hoy la economía?

En la economía actual, gran parte de lo que le sucede depende de la familia en la que nace y de las oportunidades que eso le brinda. Lo que a la mayoría de la gente le gustaría ver sería una sociedad y una economía en la que a todas las personas se les garantice un mínimo, para que nadie estuviera totalmente desposeído. Pero también una economía en la que, si trabaja duro y se esfuerza, pueda avanzar sin importar en qué familia nació.

¿Qué mecanismos tenemos ya para tratar de garantizar que la economía sea justa y que las personas tengan las mismas oportunidades?

Tenemos dos mecanismos para intentar que la economía sea justa. Tenemos lo que los economistas llaman políticas de predistribución. Eso significa cosas como educación y desarrollo de habilidades, y maneras de ayudar a las personas a mejorar, antes de que el gobierno se involucre en términos de gasto.

Y luego tenemos políticas de distribución posterior, lo que significa que una vez que está trabajando, el gobierno le puede imponer impuestos u otorgar beneficios para tratar de compensar las injusticias de la economía. Estos son los mecanismos que tenemos en la actualidad; pero, se puede decir que ninguno de ellos está funcionando demasiado bien.

¿Cuáles son sus problemas, sus mayores debilidades?

Los problemas son que lo que llamamos políticas de predistribución (nuestros sistemas educativos) no hacen lo suficiente para compensar las desventajas desde el principio. Muchas investigaciones ahora muestran que son los primeros mil días de vida los verdaderamente importantes para los resultados posteriores. Por lo tanto, los primeros años de educación, la nutrición a una edad muy temprana, las intervenciones en ese momento pueden tener enormes beneficios en términos de los principales resultados en salud y educación de las personas, y en sus perspectivas profesionales. Y no estamos haciendo lo suficiente durante estos primeros años.

Nuestros sistemas educativos siguen siendo muy desiguales. Las personas que están en mejores condiciones pueden acumular oportunidades y mantenerlas para sus propios hijos, a través de cosas como la educación e instrucción privadas. También podríamos hacer mucho más cuando las personas terminan la escuela. Brindarles apoyo de modo que, si pierden su trabajo, puedan adquirir nuevas habilidades con bastante facilidad para encontrar uno nuevo.

¿Qué grandes cambios debemos hacer para lograr una sociedad más justa?

Tendríamos que invertir mucho más en la educación de los primeros años, especialmente para los niños en los entornos menos favorecidos. Y deberíamos intentar compensar la falta de oportunidades que podrían tener debido al lugar donde nacieron. Eso podría significar darles oportunidades para acceder a experiencias educativas más interesantes, ya sea en ciencias, arte o capacitación digital.

También deberíamos ayudarlos para que ingresen a la educación superior, si ese es el camino correcto para ellos, en términos de becas destinadas a jóvenes desfavorecidos. Y una vez que terminen la universidad, asegurarnos de que, a medida que cambia el mercado laboral, tengan oportunidades para volver a capacitarse y mejorar las cualificaciones profesionales. Eso significa una inversión mucho mayor que la que hacemos actualmente en la capacitación permanente.

¿Cómo pueden los países permitirse esto? ¿Es un costo o una inversión?

Invertir en las habilidades y educación de las personas es probablemente una de las mejores inversiones que pueden hacer los países. Sabemos que estamos entrando en una economía del conocimiento. El activo más importante que tienen los países es su gente y el rendimiento de una buena inversión en educación y habilidades es muy, muy alto. Por lo que creo que el argumento de la asequibilidad es, en cierta medida, una premisa falsa.

El otro aspecto de una economía justa es la redistribución. Allí suele surgir la pregunta: ¿pueden los países permitirse transferir ingresos a la parte de la sociedad con los ingresos más bajos?

Obviamente, existe un problema de justicia y cohesión social, y también un problema de estabilidad y de mantener una sociedad unida. Si la gente no cree que la forma en que se organiza la economía es justa, votará por los partidos y los políticos que les prometan algo diferente. Así que eso también es un imperativo muy importante para asegurarnos de que nuestros países sean mucho más justos.

¿Podría algún tipo de ingreso básico universal ser parte de la solución para una sociedad más justa?

El ingreso básico universal es una solución en una cantidad muy pequeña de casos, en particular en países de bajos ingresos donde a menudo es más eficaz distribuir cantidades muy pequeñas de dinero a hogares muy pobres, y donde la focalización no tiene sentido porque la mayoría de las personas son muy pobres.

También creo que tiene sentido que se utilice para sustituir algo que es mucho peor y más ineficiente, como si tiene subsidios a la energía y decide compensar a las personas con una cantidad de ingresos fija.

Imagen: Los resultados de la prueba de ingresos básicos universales en Finlandia se están empezando a ver.

 

Creo que para cualquier país que pueda administrar un estado de bienestar adecuado, o sea, para la mayoría de los países con ingresos medios y altos, el ingreso básico universal es una política muy costosa, que costaría algo así como el 5 % o el 6 % del PIB, lo que representa una importante cantidad de dinero.

Ese dinero se podría utilizar de manera mucho más eficiente en cosas como mejorar los salarios de los trabajadores que tienen ingresos muy bajos, por ejemplo; o aumentar el salario mínimo; para asegurarse de que el beneficio se destine a quienes más lo necesitan.

Entonces, para la mayoría de los países más ricos, creo que el ingreso básico universal no es la solución y que existen otras mucho mejores que deberían utilizar y que darían los recursos a quienes más los necesitan.

¿Qué papel deben desempeñar los gobiernos y las empresas en la búsqueda de soluciones para una economía más justa?

Todos tenemos un papel que desempeñar para tratar de hacer que la economía sea más justa. Obviamente, los gobiernos tienen un papel muy importante en la forma en que cobran impuestos y gastan, y la forma en que se aseguran de que los beneficios lleguen a quienes más los necesitan, y en brindar un piso para todos de niveles básicos de ingresos, educación y atención médica. También son los establecen las normas que rigen el funcionamiento del sector privado.

El sector privado también tiene un gran papel que desempeñar, en particular en lo que respecta a los términos del empleo, y en ofrecer a los empleados un trabajo decente y beneficios razonables, incluso si no trabajan a tiempo completo.

Las empresas también tienen un papel muy importante en la movilidad social. Pueden, si lo desean, asegurarse de contratar y brindar apoyo a quienes podrían provenir de entornos menos favorecidos, y que luego podrían avanzar enormemente en su organización.

El sector privado puede servir como modelo e inspiración para sus empleados, si las personas sienten que se están esforzando por promover la igualdad.

¿Es función de los economistas medir o cambiar una sociedad?

Los buenos economistas se preocupan mucho por las mediciones, pero no deberían hacerlas de una manera muy estrecha y mecánica. No todo se trata del PIB y puede medirse en unidades de dinero.

Hemos investigado bastante en la LSE sobre el bienestar y lo que hace felices a las personas. Lo que descubrimos es que, hasta cierto punto, mejores ingresos hacen más felices a las personas. En una etapa muy temprana, cuando los ingresos no son muy altos, dar más dinero a las personas no hace mucho para hacerlas más felices.

De hecho, descubrimos que lo que hace felices a las personas es tener buena salud, tanto física como mental, buenas relaciones y un trabajo significativo. Esas tres cosas son impulsoras clave de lo que hace feliz a la gente; y esas son cosas importantes que las y los economistas deberían medir cada vez más.

Obviamente, los economistas tienen un papel importante que desempeñar para ayudar a la sociedad a evaluar las consecuencias económicas de los cambios que quiere hacer. Cada sociedad tiene que tomar decisiones: entre la eficiencia y la equidad, qué valorar más; en qué invertir. Los economistas pueden desempeñar un papel realmente útil al proporcionar a la sociedad las herramientas y el análisis para tomar esas decisiones tan difíciles.

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2019/07/una-economista-explica-como-crear-una-sociedad-mas-justa/