Las 50 economías más innovadoras del mundo

En el mundo de las ideas, Corea del Sur es el rey. Más atrás Alemania, Suecia, Japón y Suiza completan los cinco primeros puestos del Índice de las Economías más Innovadoras del Mundo 2016 elaborado por Bloomberg.

Según la medición, Corea del Sur anotó las puntuaciones más altas a nivel mundial en la mayoría de los indicadores analizados (Intensidad de I+D, Valor añadido de manufactura, Productividad, Densidad de empresas high-tech, Eficiencia terciaria, Concentración de investigadores y Actividad de patentes). Para Bloomberg estos indicadores determinan si un país será competitivo en el futuro.

Mientras que el primer lugar es apropiado para un país que dispone de muchos recursos hacia el desarrollo de nuevas tecnologías y produce una parte importante de los ingenieros del mundo, la conversación en Corea del Sur ha sido más acerca de cómo la economía puede obtener los mejores beneficios para innovar, según indica Marcus Noland, director de estudios en el Instituto Peterson de Washington, a Bloomberg.

Respecto a la distancia entre Corea del Sur y Estados Unidos (primero y octavo de la lista), la publicación señala que ideas frescas en Silicon Valley podrían traducirse en un floreciente startup que se suma a la economía estadounidense, la creatividad no sale de casa en Corea del Sur. “Si usted es un científico o ingeniero en Samsung Electronics y tiene una idea brillante, no dejar de fumar y empieza a lanzar sus ideas a los capitalistas de riesgo para establecer su propia empresa. Usted hace la gestión dentro de la propia Samsung”.

Innovación y crecimiento
Una aparición en cualquier lugar de la lista de las 50 economías más innovadoras del mundo debe ser un motivo para celebrar, ya que podría significar un impulso para el crecimiento a largo plazo. “Si usted es una economía muy innovadora, todo lo demás da igual ya que vas a tener un mayor crecimiento de la productividad, lo que va mano a mano con el aumento de los niveles de vida a través del tiempo”, dice Jay Bryson, economista global de Wells Fargo Securities LLC, a Bloomberg.

Estados Unidos, la mayor economía del mundo aparece en la posición 8 de la medición. Mientras que la ubicación de la segunda mayor economía del mundo, China, en el puesto número 21 en el índice de innovación es razonable teniendo en cuenta su condición de país en desarrollo y donde las tecnologías suelen copiarse en vez de crearse, dijo Bryson.

Lo mismo podría decirse de otros países en los que la ventaja comparativa sigue siendo la mano de obra relativamente barata en lugar de tecnologías de vanguardia.

África con Túnez (46) y Marruecos (48), y América Latina con Argentina (49) están escasamente representados en la lista de los mejores 50. Seis de las 10 principales economías provienen de Europa y tres de Asia.

VÍA/INNOVADOR

Fuente:http://prohumana.cl/2016/01/las-50-economias-mas-innovadoras-del-mundo/

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Replantear la educación. ¿Hacia una bien común mundial?

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Los cambios del mundo actual se caracterizan por niveles nuevos de complejidad y contradicción. Estos cambios generan tensiones para las que la educación tiene que preparar a los individuos y las comunidades, capacitándolos para adaptarse y responder. Esta publicación contribuye a replantear la educación y el aprendizaje en este contexto. Parte de una de las tareas principales que tiene encomendada la UNESCO como observatorio mundial de las transformaciones sociales y tiene como objetivo fomentar los debates públicos sobre políticas.

Es una llamada al diálogo entre todos los interesados. Se inspira en una concepción humanista de la educación y el desarrollo, basada en el respeto a la vida y a la dignidad humana, la igualdad de derechos, la justicia social, la diversidad cultural, la solidaridad internacional y la responsabilidad compartida de un futuro sostenible. Éstos son los fundamentos de nuestra humanidad común. El presente libro ahonda en la visión que presentaban dos publicaciones memorables de la UNESCO: Aprender a ser: la educación del futuro (1972), el ‘Informe Faure’; y La educación encierra un tesoro (1996), el ‘Informe Delors’.

EL DESARROLLO SOSTENIBLE: UNA PREOCUPACIÓN ESENCIAL

La aspiración al desarrollo sostenible exige que resolvamos problemas y tensiones comunes y que reconozcamos nuevos horizontes. El crecimiento económico y la creación de riqueza han reducido los índices mundiales de pobreza, pero en todo el mundo han aumentado la vulnerabilidad, la desigualdad, la exclusión y la violencia en el interior de las sociedades y entre éstas. Los modelos insostenibles de producción económica y consumo contribuyen al calentamiento planetario, el deterioro del medio ambiente y el recrudecimiento de las catástrofes naturales. Además, aunque los marcos de derechos humanos internacionales se han fortalecido en los últimos decenios, la aplicación y la protección de esas normas sigue planteando grandes dificultades. Por ejemplo, pese al progresivo empoderamiento de las mujeres gracias a un mayor acceso a la educación, siguen teniendo que hacer frente a la discriminación en la vida pública y en el trabajo. La violencia contra las mujeres y los niños, en particular las niñas, sigue socavando esos derechos. Una vez más, al mismo tiempo que el desarrollo tecnológico contribuye a una mayor interconexión y abre nuevas vías para el intercambio, la cooperación y la solidaridad, asistimos a un incremento de la intolerancia cultural y religiosa, la movilización política y el conflicto motivados por la identidad.

La educación tiene que encontrar los medios de responder a estos desafíos, tomando en consideración las numerosas cosmovisiones y los sistemas de conocimiento alternativos, así como nuevas fronteras de la ciencia y la tecnología, por ejemplo, los avances de las neurociencias y las novedades de la tecnología digital. Nunca ha sido más urgente replantear la finalidad de la educación y la organización del aprendizaje.

REAFIRMAR UNA VISIÓN HUMANISTA DE LA EDUCACIÓN

La educación no puede resolver por sí sola todos los problemas del desarrollo, pero una visión humanista y holística de la educación puede y debe contribuir a lograr un nuevo modelo de desarrollo. En ese modelo, el crecimiento económico ha de estar regido por el respeto al medio ambiente y la preocupación por la paz, la inclusión y la justicia social. Los principios éticos y morales de una visión humanista del desarrollo se oponen a la violencia, la intolerancia, la discriminación y la exclusión. Por lo que respecta a la educación y la instrucción, suponen dejar atrás el utilitarismo y el economicismo de cortas miras para integrar las dimensiones múltiples de la existencia humana. Esta visión hace hincapié en la inclusión de personas que frecuentemente son discriminadas: mujeres y niñas, poblaciones autóctonas, personas con discapacidades, migrantes, las personas mayores y las poblaciones de países afectados por un conflicto. Exige un planteamiento abierto y flexible del aprendizaje, que debe extenderse tanto a lo largo como a lo ancho de la vida: un planteamiento que brinde a todos la oportunidad de realizar su potencial con miras a un futuro sostenible y una existencia digna. Esta visión humanista tiene consecuencias a la hora de definir el contenido de la enseñanza y las pedagogías, así como la función que corresponde a maestros y otros educadores. Su importancia es aun mayor a causa del rápido desarrollo de las nuevas tecnologías, en particular las digitales.

LA FORMULACIÓN DE POLÍTICAS A NIVEL LOCAL Y MUNDIAL EN UN MUNDO COMPLEJO

Los niveles cada vez más altos de complejidad social y económica presentan diversos desafíos para la formulación de políticas en el mundo globalizado de hoy. La intensificación de la mundialización de la economía produce modelos de crecimiento del subempleo, del desempleo juvenil y del empleo precario. Aunque las tendencias apuntan a una desconexión creciente entre la educación y el mundo laboral, sometido a rápidos cambios, también representan una oportunidad de reconsiderar el nexo entre la educación y el desarrollo de la sociedad. Además, el aumento de la movilidad de estudiantes y trabajadores a través de las fronteras nacionales y los nuevos modelos de conocimiento y de transferencia de aptitudes requieren formas nuevas de reconocer, validar y evaluar el aprendizaje. En cuanto a la ciudadanía, la gran dificultad para los sistemas nacionales de educación consiste en formar identidades y fomentar la conciencia y el sentido de responsabilidad de los demás en un mundo cada vez más interconectado y más interdependiente.

La ampliación del acceso a la educación en el mundo entero en los últimos decenios supone una carga mayor para la financiación pública. Además, ha aumentado en estos últimos años la demanda de expresión en los asuntos públicos y de participación de los agentes no estatales en la educación, tanto en el plano nacional como mundial. Esta diversificación de alianzas está borrando las fronteras entre lo público y lo privado, lo que plantea problemas para una gobernanza democrática de la educación. En suma, es cada vez más necesario reconciliar las aportaciones y las demandas de los tres reguladores del comportamiento social: la sociedad, el estado y el mercado.

RECONTEXTUALIZAR LA EDUCACIÓN Y EL CONOCIMIENTO COMO BIENES MUNDIALES COMUNES

A la vista de esta realidad que cambia muy deprisa, tenemos que replantear los principios normativos que orientan la gobernanza de la educación: en particular, el derecho a la educación y la noción de la educación como bien público. Solemos referirnos a la educación como un derecho humano y como un bien público en el discurso de la educación internacional. Ahora bien, aunque estos principios son relativamente aceptados en el nivel de la educación básica, no hay unanimidad en cuanto a su aplicabilidad a la educación y la capacitación postbásicas. El derecho a la educación y el principio de bien público, ¿se aplican también a la educación no formal y a la educación informal, menos o no institucionalizadas? Así pues, la preocupación por el conocimiento, entendido como la información, el entendimiento, las habilidades, los valores y las actitudes que se adquieren por medio del aprendizaje, es esencial en todo debate sobre la finalidad de la educación.

Los autores proponen que sean considerados bienes comunes tanto el conocimiento como la educación. Ello supone que la creación de conocimiento, así como su adquisición, validación y utilización, sean comunes a todas las personas como parte de una empresa social colectiva. La noción de bien común nos permite superar la influencia de la teoría socioeconómica individualista inherente a la noción de ‘bien público’, pues se centra en un proceso participativo a la hora de definir lo que es un bien común que tome en consideración la diversidad de contextos, conceptos de bienestar y ecosistemas de conocimiento. El conocimiento es un elemento intrínseco del patrimonio común de la humanidad. Así pues, habida cuenta de la necesidad de un desarrollo sostenible en un mundo cada vez más interdependiente, la educación y el conocimiento deberían considerarse bienes comunes mundiales. Inspirado en el valor de solidaridad que tiene su fundamento en nuestra humanidad común, el principio del conocimiento y la educación como bienes comunes mundiales tiene consecuencias relacionadas con las funciones y las responsabilidades de los distintos interesados. Esta afirmación se aplica asimismo a las organizaciones internacionales como la UNESCO, que tiene un observatorio mundial y una función normativa que la califican para fomentar y orientar un debate mundial sobre las políticas públicas.

CONSIDERACIONES PARA EL FUTURO

En el intento de reconciliar la finalidad de la educación y la organización de la enseñanza como empresa social colectiva, las siguientes preguntas pueden ser los primeros pasos hacia el debate: los cuatro pilares de la educación, esto es, aprender a conocer, hacer, ser y vivir juntos no han perdido su pertinencia, pero se ven amenazados por la mundialización y el recrudecimiento de la política de identidad nacional:

¿Qué se puede hacer para fortalecerlos y revivificarlos?
¿Cómo puede responder la educación a los desafíos que representa lograr la sostenibilidad económica, social y ambiental?
¿Cómo se puede armonizar una multiplicidad de cosmovisiones por medio de una visión humanista de la educación?
¿Cómo puede llevarse a la práctica esa visión humanista mediante las políticas y prácticas de la educación?
¿Qué consecuencias tiene la mundialización para las políticas nacionales y la adopción de decisiones en la educación?
¿Cómo debería financiarse la educación?
¿Cuáles son las consecuencias específicas para la formación, la capacitación, la evolución y el mantenimiento de los docentes?
¿Qué consecuencias tiene para la educación la distinción entre los conceptos de bien privado, bien público y bien común?

Es preciso reunir a los distintos interesados con sus múltiples puntos de vista para que compartan los resultados de sus investigaciones y articulen unos principios normativos como orientación de las políticas. La UNESCO, en su calidad de centro de reflexión intelectual, puede proporcionar la tribuna para ese debate y ese diálogo, que mejorará nuestro entendimiento de nuevos planteamientos de la política y la administración de la educación, con el objetivo de sostener a la humanidad y su bienestar común.

LA TRANSFORMACIÓN DEL PANORAMA EDUCATIVO

El panorama que presenta la educación en el mundo está experimentando una transformación radical por lo que respecta a los métodos, el contenido y los espacios de aprendizaje. Esta transformación afecta tanto a la escolaridad como a la educación superior. El incremento de la oferta y del acceso a diversas fuentes de conocimiento está ampliando las oportunidades de aprender, que pueden ser menos estructuradas y más innovadoras, y afectan al aula, la pedagogía, la autoridad de los docentes y los procesos del aprendizaje.

A escala, la transformación actual del panorama del aprendizaje se ha equiparado a la transición histórica del modelo tradicional preindustrial de educación al modelo de fábrica industrial que se inició en el siglo XIX. Según el modelo preindustrial tradicional, la mayor parte de lo que las personas aprendían procedía de las actividades propias de su vida y su trabajo cotidianos. El modelo de educación de masas fruto de la revolución industrial, por el contrario, equiparó casi exclusivamente el aprendizaje con la asistencia a la escuela. Este modelo de escolaridad, además, sigue asociando el aprendizaje fundamentalmente con la enseñanza en el aula, cuando de hecho una buena parte de él (incluso en entornos educativos tradicionales) se produce en el hogar y en otros lugares. No obstante, el espacio físico delimitado por el aula como lugar principal donde se produce el aprendizaje sigue siendo una característica central de los sistemas de educación formal en todos los niveles del aprendizaje [1].

¿Se ha acabado de verdad la escuela?
Hay quienes sostienen que el modelo de escolaridad no tiene futuro en la era digital a causa de las oportunidades que brindan el aprendizaje electrónico, el aprendizaje móvil y otras tecnologías digitales. A este respecto convendría volver a examinar los debates sobre desescolarización que se produjeron en los decenios de 1960 y 1970, en particular los trabajos de Paul Goodman [2] e Ivan Illich [3]. Es cierto que el actual modelo industrial de escolaridad estaba pensado para atender las necesidades de producción de hace más de un siglo, que los modos de aprendizaje han experimentado cambios espectaculares en los dos últimos decenios y que las fuentes del conocimiento se han modificado, al igual nuestras formas de intercambio e interacción con él. No es menos cierto que los sistemas de la educación formal han cambiado y siguen conservando un parecido notable con lo que han sido en los dos últimos siglos [4]. Con todo, la asistencia a la escuela tiene la misma importancia que siempre. Es el primer paso del aprendizaje y la socialización institucionalizados más allá de la familia y es un elemento esencial del aprendizaje social: aprender a ser y aprender a vivir juntos. El aprendizaje no debe ser simplemente un proceso individual. Como experiencia social, requiere aprender con los demás y a través de ellos, por medio de conversaciones y debates, tanto con los compañeros como con los docentes.

Hacia redes de espacios de aprendizaje
No obstante, la transformación del panorama de la educación en el mundo contemporáneo viene dando lugar a un reconocimiento creciente de la importancia y la pertinencia del aprendizaje fuera de las instituciones formales. Se está pasando de las instituciones tradicionales de educación a un panorama del aprendizaje variado, multiforme y complicado en el que el aprendizaje formal, no formal e informal se dan por medio de diversas instituciones educativas y la participación de terceros [5].

Lo que hace falta es un planteamiento más fluido del aprendizaje como un continuo en el que las instituciones escolares y de educación formal tengan desde la primera infancia y a lo largo de toda la vida una interacción más estrecha con otras experiencias educativas menos formalizadas desde la educación de la primera infancia a lo largo de toda la vida. Las modificaciones del espacio, el tiempo y las relaciones en las que el aprendizaje se produce favorecen la formación de una red de espacios de aprendizaje en la que los espacios no formales e informales interactuarán con las instituciones de la educación formal y las complementarán.

Nuevos espacios de aprendizaje
El aprendizaje en el aula se ve ahora impugnado por la ampliación del acceso al conocimiento y la aparición de espacios de aprendizaje fuera de las aulas, de las escuelas, las universidades y otras instituciones educativas [6]. Los medios sociales, por ejemplo, pueden ampliar la labor que se hace en clase al brindar oportunidades para que esas actividades se realicen como colaboración y coautoría. Los dispositivos móviles permiten a los docentes acceder a recursos educativos, conectar con otros o crear contenidos, tanto dentro como fuera del aula [7]. Del mismo modo, los cursos masivos y abiertos en línea (MOOC) en la educación superior, en los que un consorcio de universidades se une para mancomunar sus profesorados respectivos a la hora de impartir el contenido de los cursos, han abierto nuevas vías para llegar a públicos más amplios en la educación superior en todo el mundo. Al establecer sinergias entre la educación formal y las instituciones de capacitación y otras experiencias al respecto, el contexto actual de transformación del panorama de la educación brinda la oportunidad de reconciliar todos los espacios de aprendizaje, así como también nuevas oportunidades de experimentación e innovación.

Aprendizaje móvil
El interés reciente por el uso de las tecnologías móviles para el aprendizaje es considerable. Se dice que el aprendizaje móvil, solo o combinado con otras tecnologías de la información y la comunicación, permite aprender en todo momento y lugar [8]. Estas tecnologías están en evolución constante y en la actualidad abarcan los teléfonos móviles y teléfonos inteligentes, ordenadores en forma de tableta, libros de lectura electrónica, reproductores de audio portátiles y las consolas manuales. La aparición de las nuevas tecnologías ha modificado drásticamente la naturaleza de los procesos educativos. Dispositivos livianos y portátiles, desde los teléfonos móviles, los ordenadores en forma de tableta, hasta los terminales portátiles, han liberado el aprendizaje de una ubicación estable y predeterminada, y han modificado la naturaleza del conocimiento en las sociedades modernas [9]. El aprendizaje se ha vuelto así más informal, personal y ubicuo [10]. Las tecnologías móviles tienen particular interés para los educadores gracias a su menor costo en comparación con los ordenadores de oficina, y a su incorporación de abundantes recursos de internet [11].

El aprendizaje móvil, que va cobrando auge en varios sectores de la educación, ha hecho avanzar la educación básica y la superior, y ha establecido conexiones entre la educación formal e informal [12]. Por sus características de portabilidad y bajo costo, los dispositivos baratos de aprendizaje móvil tienen la posibilidad de aumentar la accesibilidad y la eficacia de la educación básica [13]. Las tecnologías móviles ‘son la clave para convertir la división digital actual en dividendos digitales que aporten una educación equitativa y de calidad para todos’ [14]. En particular, el desarrollo de estas tecnologías ha abierto múltiples posibilidades a la alfabetización y el aprendizaje de lenguas [15]. La investigación ha demostrado cuán eficaz es la tecnología móvil para mejorar la alfabetización entre los alumnos. Por su capacidad de llegar a un público más amplio, es prometedora de una transformación de la educación de los niños y jóvenes que viven aislados y en otras circunstancias adversas [16].

Cursos en línea masivos y abiertos (CEMA/MOOC) – Promesas y límites
Los Cursos En línea Masivos y Abiertos (MOOC) también están transformando hasta cierto punto el panorama de la educación superior. Han despertado un interés considerable por parte de los gobiernos, las instituciones educativas y grupos empresariales [17]. Sin embargo, pese a que los CEMA/MOOC se han convertido en una plataforma importante para ampliar la accesibilidad de la educación superior y las innovaciones educativas en línea, han suscitado inquietud por el incremento de las desigualdades y preocupaciones más considerables aun por cuestiones de pedagogía, garantía de calidad y un índice bajo de finalización de los estudios, así como por lo que respecta a la certificación y el reconocimiento del aprendizaje [18]. Preocupa especialmente la calidad, ya que Los CEMA/MOOC operan fundamentalmente a través del autoestudio y carecen de la estructura que tienen otros cursos en línea [19]. Se han criticado sus métodos pedagógicos por anticuados, ya que la mayoría de los CEMA siguen basándose en ‘la transmisión de la información, las tareas decididas por un ordenador y la evaluación por iguales’ [20]. La falta de interacciones personales y conversaciones reales impiden responder correctamente a las necesidades propias de cada estudiante [21]. Asimismo, la evaluación y certificación de los estudiantes son a menudo inexistentes o insuficientes en los CEMA. Aunque algunas instituciones han empezado a darles crédito, y están surgiendo formas nuevas de certificación, por ejemplo, insignias, son considerados todavía como una forma inferior de resultado educacional y un indicador insuficiente de la calidad del aprendizaje [22]. Tales críticas pueden ser más aplicables a las universidades del Norte, pues en el Sur los CEMA pueden atender a necesidades y públicos diferentes.

Dificultades del modelo de universidad tradicional
Una de las principales dificultades que se plantea hoy la educación superior es cómo responder a la demanda mundial masiva de títulos profesionales, manteniendo al mismo tiempo su función primordial de formar para la investigación y por medio de ella. Es menester redefinir el contrato social que obliga a las instituciones educativas con la sociedad en general en un contexto de competencia mundial cada vez mayor. Esto plantea una serie de preguntas fundamentales sobre el futuro del modelo de Universidad que conocemos. Es innegable que el panorama de la educación está experimentando transformaciones inducidas por la diversificación de las estructuras e instituciones, la internacionalización de la educación superior, la creación de los CEMA/MOOC ya citados, la cultura emergente de evaluación de la calidad y la pertinencia del aprendizaje y el aumento de las asociaciones del sector público con el privado. Este contexto en evolución tiene consecuencias importantes en materia de financiación y de recursos humanos, cuestiona las formas establecidas de gobernanza de la educación y suscita inquietud por el principio de autonomía y libertades académicas que son los cimientos mismos del modelo tradicional de universidad.

EL PAPEL DE LOS EDUCADORES EN LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

Las tecnologías digitales no reemplazan a los docentes [23]
El extraordinario aumento del volumen de la información y el conocimiento disponibles exige un planteamiento cualitativo de su transmisión, difusión y adquisición, en el plano individual y en el colectivo. Habida cuenta del potencial que entrañan las tecnologías de la información y la comunicación, el docente pasa a ser un guía que permite a los estudiantes, desde la primera infancia y durante toda la trayectoria de su aprendizaje, desarrollarse y avanzar en el laberinto cada vez más intrincado del conocimiento. En estas circunstancias, hubo quienes desde el principio predijeron que la profesión docente estaba condenada a su desaparición progresiva. Esas voces alegaban que las nuevas tecnologías digitales irían reemplazando gradualmente a los docentes, al originar una difusión más amplia del conocimiento, una mejor accesibilidad y, ante todo, ahorro de medios y recursos frente a la extraordinaria expansión del acceso a la educación. Hay que reconocer, no obstante, que esos pronósticos no son ya convincentes: es preciso seguir considerando que una profesión docente eficaz es una prioridad de las políticas de educación en todos los países.

Invertir la desprofesionalización de los docentes
Para que la educación pueda contribuir a la plena realización del individuo y a un nuevo modelo de desarrollo, los docentes y demás educadores tienen que seguir siendo agentes esenciales. Sin embargo, pese a que el discurso dominante alude una y otra vez a la importancia de los docentes, ciertas tendencias apuntan a un proceso de desprofesionalización por parte de estos, tanto en el Norte como en el Sur del planeta. Esas tendencias son, entre otras, la afluencia de docentes mal preparados, en parte para contrarrestar la escasez de personal docente, pero también por motivos financieros; la inseguridad de los profesores dedicados a la enseñanza por contrato, en especial en la educación superior, donde cada vez se recurre más a los adjuntos para hacer frente a las tareas de la enseñanza; la menor autonomía de los docentes; la erosión de la calidad de la profesión docente debido a la estandardización de los exámenes y las evaluaciones profesionales sofisticadas; la intrusión en las instituciones de enseñanza de técnicas propias de la gestión privada; y, en muchos países, diferencias notables entre la remuneración de los docentes y la que perciben los profesionales de otros sectores.

Tenemos, pues, que replantear el contenido y los objetivos de la pedagogía y la formación pedagógica. Hay que formar a los docentes para que faciliten el aprendizaje, entiendan la diversidad, sean inclusivos y adquieran competencias para la convivencia, así como la protección y mejora del medio ambiente. Deben fomentar un entorno que sean respetuoso y seguro, favorecer la autoestima y la autonomía y recurrir a múltiples estrategias pedagógicas y didácticas. Los docentes deben mantener una relación fructífera con los padres y las comunidades. Tienen que trabajar en equipo con otros docentes por el bien de la escuela en general. Deberían conocer a sus alumnos y a los padres de estos, y poder establecer una relación entre la enseñanza y su contexto específico. Deberían poder elegir los contenidos apropiados y utilizarlos con provecho en la adquisición de competencias. Deberían emplear tecnología, junto con otros materiales, como instrumentos del aprendizaje. Conviene alentar a los docentes a que sigan aprendiendo y evolucionando profesionalmente.

También hay que ofrecerles unas condiciones de vida y de trabajo más atractivas, motivadoras y estables, sin olvidar los sueldos ni las perspectivas de carrera. Esto es fundamental para evitar una peligrosa pérdida del interés que debilite la profesión considerada la profesión fundamental más importante del mundo. La misión y la carrera de los profesores deben remodelarse y reconsiderarse continuamente a la luz de las nuevas exigencias y los nuevos desafíos de la educación en un mundo globalizado sometido a cambios constantes. Con este fin, la formación pedagógica en todos sus niveles, desde el más general al más especializado, debe integrar mejor la esencia misma del espíritu transdisciplinario: un planteamiento interdisciplinario capaz de permitir a maestros y profesores guiarnos por la vía que conduce a la creatividad y la racionalidad, en pos de un humanismo de progreso y desarrollo compartidos, respetuoso de nuestro patrimonio común natural y cultural.

Dificultades para la profesión académica
La situación y las condiciones de trabajo de la profesión académica en el mundo entero están sometidas a las tensiones provocadas por el acceso masivo y las dificultades financieras. Si la profesión afronta distintos desafíos en diferentes regiones, el profesorado ha de hacer frente a serias dificultades en todas partes. La ampliación del acceso a la educación superior ha tenido por consecuencia una enorme necesidad de profesores universitarios, pero no hay académicos preparados a tiempo para satisfacer la demanda. Es posible que la mitad de los profesores universitarios que hay en el mundo sólo tengan un título de bachiller. En buena parte del planeta, la mitad del personal académico se aproxima a la jubilación. También escasean los nuevos doctores para sustituir a los que se retiran, ya que muchos doctorandos abandonan pronto o prefieren trabajar fuera de la Universidad a causa de la remuneración insuficiente que reciben por su trabajo. En muchos países latinoamericanos, hasta el 80% de los profesores de la educación superior trabajan en horario parcial. Este fenómeno socava la calidad de la enseñanza, ya que los profesores universitarios no pueden dedicarse plenamente a ella y menos aún a la investigación. Además, en los últimos años ha surgido un mercado académico mundial: los académicos tienen movilidad internacional. Aunque una mejor remuneración es la motivación principal a la que obedecen esos movimientos, hay otros factores, como la mejora de las condiciones de trabajo, en especial las infraestructuras de la investigación, así como las oportunidades de ascenso y libertad académica. Los fenómenos conocidos como ‘éxodo de profesionales’ y ‘circulación de profesionales’, que se examinan con más detenimiento más adelante, plantean desafíos a la formulación de políticas y a la disponibilidad de la educación superior.

Educadores más allá del sector formal
Hay que recordar, por último, la función primordial que cumplen aquellos educadores que ofrecen un aprendizaje a lo largo de toda la vida y más allá de los sistemas de educación formal. La importancia de esa función se pone de manifiesto en el incremento de programas de capacitación en todo el mundo destinados a educadores que trabajan en diversos entornos no formales e informales. Estos educadores brindan oportunidades de aprendizaje a través de centros comunitarios, organizaciones religiosas, centros de formación técnica y profesional, programas de alfabetización, asociaciones de voluntarios, grupos juveniles, programas deportivos y artísticos. Es considerable la importancia que tienen estas oportunidades de aprendizaje para el desarrollo y el bienestar de individuos y comunidades.

NOTAS:

[1] Frey, T. 2010. The future of education. FuturistSpeaker.com [consultada en noviembre de 2015].
[2] Goodman, P. 1971. Compulsory Miseducation. Harmandsworth, Reino Unido, Penguin Books.
[3] Illich, I. 1973. Deschooling Society. Harmandsworth, Reino Unido, Penguin Books.
[4] Davidson, C.N. and Goldberg, D.T. with Jones, Z.M. 2009. The Future of Learning Institutions in the Digital Age. Cambridge, MA, MIT Press (MacArthur Foundation Report on Digital media and Learning).
[5] Scott, C. 2015. The Futures of Learning. ERF Working Papers. París, UNESCO.
[6] Hannon, V., Patton, A. and Temperley, J. 2011. Developing an Innovation – Ecosystem for Education. Indianapolis, CISCO; Taddei, F. 2009. Training creative and collaborative knowledge-builders: A major challenge for 21st century education. Informe elaborado por la OCDE sobre el futuro de la educación. París, OCDE.
[7] Grimus, M. and Ebner, M. 2013. M-Learning in Sub Saharan Africa Context- What is it about. Proceedings of World Conference on Educational Multimedia, Hypermedia and Telecommunications 2013, págs. 2028-2033. Chesapeake, VA: AACE.
[8] UNESCO. 2013. Policy Guidelines for mobile learning. París, UNESCO.

[9] O’Malley, C., Vavoula, G., Glew, J.P., Taylor, J., Sharples, M. y Lefrere, P. 2003. MOBIlearn WP4 – Guidelines for Learning/Teaching/Tutoring in a Mobile Environment. www2.le.ac.uk/Members/gv18/gvpublications [consultada en febrero de 2015].
[10] Traxler, J. 2009. Current State of Mobile Learning. M. Alley (ed.), Mobile Learning: Transforming the Delivery of Education and Training Athabasca, AB, Canadá, AU Press. págs. 9-24.
[11] Kukulska-Hulme, A. 2005. Introduction. J. Traxler and A. Kukulska-Hulme (eds), Mobile learning – A handbook for educators and trainers, Nueva York, Routledge, págs. 1-6.
[12] Traxler, op. cit.
[13] Kim, P.H. 2009. Action Research Approach on Mobile Learning Design for the Underserved. Education Technology Research Development. Vol. 57, No. 3, págs. 415-435.
[14] UIT y UNESCO. 2014. Mobile learning week: A revolution for inclusive and better education. UNESCO website. [consultada en noviembre de 2015].
[15] Joseph, S., Uther, M. 2006. Mobile language learning with multimedia and multi-modal interfaces. Proceedings of the fourth IEEE International Workshop on Wireless, Mobile and Ubiquitous Technology in Education (ICHIT ‘06), págs. 124-128.
[16] Saechao, N. 2012. Harnessing Mobile Learning to Advance Global Literacy. The Asia Foundation. [consultada en noviembre de 2015].
[17] Yuan, L. y Powell, S. 2013. MOOCs and Open Education: Implications for Higher Education – A White Paper. Centre for Educational Technology, Interoperability and Standards. [consultada en noviembre de 2015).
[18] Daniel, J.S. 2012. Making Sense of MOOCs: Musings in a Maze of Myth, Paradox and Possi…. Journal of Interactive Media in Education. Vol. 3, No. 18. [consultada en noviembre de 2015].
[19] Butcher, N. y Hoosen, S. 2014. A Guide to Quality in Post-Traditional Online Higher Education. Dallas, TX, Academic Partnerships. [consultada en noviembre de 2015].
[20] Bates, T. 2012. ¿Qué está bien y qué está mal en el estilo MOOC- Coursera? [consultada en noviembre de 2015].
[21] Daniel, op. cit.
[22] Bates, op. cit.
[23] Resumido y adaptado de Haddad, G. 2012. Teaching: A profession with a future. Worlds of Education. No. 159.

Fuente:http://www.educacionyculturaaz.com/noticias/replantear-la-educacion-hacia-una-bien-comun-mundial

Top 10 de los empleos más solicitados en México

Contador, auxiliar administrativo y ejecutivo de ventas encabezan la lista de los empleos más solicitados por los profesionistas mexicanos.

Una encuesta realizada por la bolsa de trabajo digital, OCCMundial, reveló que siete de cada diez profesionistas mexicanos considera el empleo como el tema de mayor relevancia en su vida para este año, por encima de temas como seguridad y educación.

“Nuestra experiencia nos dice que en este año se seguirán generando más y mejores empleos en todas las áreas laborales. Los retos a los que nos enfrentaremos son seguir con la creación de empleos formales, mejorar la productividad y el nivel de sueldos y  apoyar la capacitación de los profesionistas para que puedan ser más productivos y competitivos”, explicó Fernando Calderón, director de Mercadotecnia y Relaciones Públicas de OCCMundial en un comunicado.

La encuesta anual realizada por OCCMundial mostró que más del 50% de los encuestados creen que lo mejor que les podría pasar este año sería encontrar un nuevo o un mejor empleo.

El top 10

A continuación, te presentamos los 10 empleos más solicitados en México, según OCCMundial.

  1. Contador
  2. Auxiliar administrativo
  3. Ejecutivo de ventas
  4. Recepcionista
  5. Asesor financiero
  6. Almacenista
  7. Gerente de Ventas
  8. Analista Contable
  9. Asistente de Dirección
  10. Representante de Ventas

 

Áreas laborales

Por área laboral, Ventas concentró 31% de los puestos ofertados por las empresas en 2015, seguido por los puestos administrativos (14%), Tecnologías de la Información y Sistemas (10%), Contabilidad (8%) y Recursos Humanos (6%).

  1. Ventas
  2. Administración
  3. Tecnologías de la Información y Sistemas
  4. Contabilidad
  5. Recursos Humanos
  6. Logística, Transportación y Distribución
  7. Ingeniería
  8. Manufactura, Producción y Operación
  9. Mercadotecnia, Publicidad y Relaciones Públicas
  10. Salud

Fuente:http://www.forbes.com.mx/top-10-de-los-empleos-mas-solicitados-en-mexico/

Transformar el Sistema Educativo

Escrito por 

 

El diseño de la política educativa comprende la formación de ciudadanía.

El diseño de la política educativa comprende la formación de ciudadanía.

Desde los años ochenta del siglo pasado México ha intentado engancharse a la globalización. Las conexiones se han hecho mediante acuerdos políticos para abrir el mercado, y sus respectivos tratados de libre comercio. Y, sin embargo, la globalidad ni nos ha hecho más prósperos, ni nos ha dejado más satisfechos con nuestra nación. La riqueza en el mundo está muy mal distribuida.
Aquí en el país, la sociedad está llena de pobres y tiene algunos pocos ¡muy, muy ricos!  Diría Stiglitz que el 1 por ciento de la población tiene lo que el 99 por ciento necesita. Esquivel, Cortés, Raphael, Oxfam, Coneval, y muchos otros economistas, sociólogos, politólogos y literatos han marcado y remarcado, recientemente, la profunda desigualdad social que existe en México. Aquí,  ni la democracia impulsó el desarrollo, ni éste último a la democracia. Hoy tenemos una democracia de muy mala calidad y una economía que, desde hace cincuenta años, tiene crisis recurrentes.

De los grandes problemas nacionales, y sus soluciones, hemos hablado los académicos, pero quienes ostentan el poder tienen otras preocupaciones. Los ciudadanos, aparte,   queremos que haya trabajo, que los trabajos sean bien remunerados, que las familias de escasos recursos no estén excluidas de los beneficios, y que los jóvenes no tengan como única expectativa migrar hacia el norte. Es indispensable que el mercado interno juegue su papel dinamizador del crecimiento económico, y que vivamos en una sociedad con cultura, dignidad y el debido respeto de unos a otros.

Queremos una sociedad donde se produzca conocimiento propio, que sirva a todos los grupos interesados en él, que se impulse la innovación, que exista interconexión entre las instituciones educativas y amplios espacios públicos donde se dialogue y se acuerden nuevas políticas de desarrollo humano, donde la representación del voto otorgado sea efectiva. Queremos una sociedad en la que nos gobiernen con legitimidad.
En la historia de México, la educación ha sido pensada en sus vínculos con el progreso nacional y personal. Pero, las dificultades que hemos vivido, desde la crisis de la deuda externa, por el arreglo corporativo de la sociedad en sus relaciones con el Estado, y debido a la muerte de la revolución por decreto, desvirtuaron el papel de la educación y de los educadores. Las políticas que se han aplicado, desde hace lustros, para controlar el  sistema educativo, han contribuido a su ineficiencia.

Dada la naturaleza y profundidad de la problemática que enfrentamos, es fundamental implantar nuevas políticas que transformen todo el sistema educativo. Una buena educación es indispensable para elevar la competitividad nacional y sostener los cambios tecnológicos. El diseño de la política educativa comprende la formación de ciudadanía. La educación superior, en particular, necesita estar ligada al impulso de la ciencia, la cultura y el desarrollo local.

Para que ocurra una trasformación de fondo del sistema educativo se requiere una convocatoria amplia a la población con miras a establecer un nuevo pacto social entre el Estado y la  ciudadanía, que renueve la ética y la moral social, que refuerce la identidad con el país. El cambio educativo debe representar un esfuerzo civilizatorio, con  un horizonte histórico que le dé sentido a niños y jóvenes del “ser mexicano”, y ganas de vivir en su país en los próximos tiempos.

No hace mucho, se reunió un equipo de investigadores en la Rectoría de la UNAM. Hicimos un análisis y propusimos un “Plan de diez años para desarrollar el Sistema Educativo Nacional”. Lo traigo a colación porque, en estos momentos, me parece importante que se revise este libro, en dos volúmenes. Se exponen ahí los principales problemas educativos que hay en México y un conjunto de propuestas que vale la pena retomar y discutir  para que la educación y el desarrollo tengan un relacionamiento positivo.
Es una obra larga, en la que se concibe el cambio de la educación y del sistema educativo en el contexto de  nuestra historia y cultura. Estas dos últimas sirven para recrear el proyecto educativo mexicano, y para fundar un nuevo modelo escolar que forme ciudadanos, que retome la idea de progreso y bienestar en favor de las mayorías de nuestro pueblo.

En esta transformación, las universidades públicas son cruciales para conectarnos a las corrientes del pensamiento y la ciencia en el mundo. También, para formar a  productores de conocimiento comprometidos con el cambio social y realizar proyectos de desarrollo con los actores locales.

La transformación educativa no puede reducirse a evaluar de malas maneras al magisterio y a los académicos universitarios. La transformación del sistema es transversal a todo el conjunto de niveles, y necesita procesarse en plazos largos, con una perspectiva que incluya a varias  generaciones y  con visión de Estado. Hay que darnos tiempo para  discutir sin prisas y hacer bien el trabajo.

Fuente:http://campusmilenio.mx/index.php/template/opinion/item/3946-transformar-el-sistema-educativo

¿Educación o punición?

Escrito por 

 

Ante el triunfo de  males como la corrupción, las autoridades responden convirtiendo también la educación en un castigo.

Ante el triunfo de males como la corrupción, las autoridades responden convirtiendo también la educación en un castigo.

 

Contra lo que algunas personas educadas suelen pensar, la meta de la educación no es la educación, sino la cultura en su más amplia acepción (el conocimiento, el desarrollo del buen gusto y las buenas formas de conducta), tal como lo advierte el escritor chino Lin Yutang (1895-1976) en su libro ya clásico La importancia de vivir (1937).
Siendo así, el ideal del hombre culto no es otro que el hombre educado: el que tiene un conocimiento de las cosas, un gusto, una noción ética y una opinión propia. No necesariamente el más erudito ni el que posee más credenciales y diplomas, sino aquel que, a la buena información, añade el discernimiento y una independencia de juicio que lo lleva a “pensar las cosas hasta el fondo y oponer resistencia a ser engañado por cualquier forma de embeleco: social, político, literario, artístico o académico”, en palabras de Lin Yutang.

Para Noam Chomsky, la alta escolarización no necesariamente equivale a educación, mucho menos a cultura. Hay países que tienen una alta escolarización, pero son bastante deseducados, pues la mente de los ciudadanos medios puede estar llena de prejuicios de todo tipo: sociales, raciales, religiosos, políticos, etcétera, y si existe un país cuya población media está abarrotada de prejuicios y falsas creencias, ése es Estados Unidos donde, como sostiene Chomsky, en La (des)educación (2001), “el adoctrinamiento tendencioso que se lleva a cabo, incapacita a las personas instruidas para comprender siquiera las ideas más elementales”. Y es que, añade, “lejos de favorecer el pensamiento independiente y educar para la libertad, la escuela, a lo largo de la historia, no ha dejado de interpretar un papel institucional dentro de un sistema de control y coerción”.

Explica Chomsky que “una vez que se te ha educado, se te ha socializado ya de una manera que respalda las estructuras de poder que, a su vez, te recompensan generosamente”. Y concluye, a manera de ejemplo: “En Harvard no aprendes sólo matemáticas; aprendes, además, qué se espera de ti por ser un graduado de Harvard, qué conducta has de seguir y qué preguntas no tienes que hacer jamás”. Cuando hemos sido formados en la idea de que escolarización equivale siempre a educación, resulta casi imposible desprendernos de ese adoctrinamiento tendencioso al que se refiere Chomsky, y a esas nociones de poder, control y coerción que parecen equivaler al saber. No son pocas las personas de mucha formación académica que todavía siguen creyendo que la construcción de ciudadanía y el ejercicio de la democracia se resuelven mediante la política autoritaria compuesta por el binomio vigilar y castigar. Discipline and Punish, como lo expresara en su famosa obra homónima Michel Foucault (1926-1984), en 1975.

Y ya no nada más con la prisión o con la amenaza carcelaria, sino también con los modernos sistemas de control en el que participan, como guardianes, no sólo policías y militares, sino también psicólogos, jueces, trabajadores sociales y, en general, profesionales de la vigilancia, los mecanismos disciplinarios y la aplicación de escarmientos y castigos, en una especie de “prisión social continua”, como la denomina Foucault, en la que no únicamente unos seres humanos son vigilados y delatados por otros, sino, también, y sobre todo, en la que el ciudadano está a merced de lo que decida y dicte la autoridad en “la normalización generalizada”. Son los que hoy hablan de “tolerancia cero” (cínico eufemismo para no decir intolerancia) sin que les preocupe demasiado la prevención del delito que se consigue, sobre todo, con educación y mejores condiciones socioeconómicas.

De acuerdo con las evidencias, Estado, gobierno y sociedad están convencidos de que la punición es más efectiva que la educación, y aunque es por demás obvio que el delito merece castigo, lo grave es considerar que la mejor forma de educar es castigando, prohibiendo y obligando, de lo cual resultan un Estado, un gobierno y una sociedad cada vez más autoritarios y punitivos en asuntos menores (simples faltas administrativas), pero alarmantemente favorecedores de la impunidad en asuntos graves: corrupción económica y política, enriquecimiento ilícito, quebrantos al erario, tortura institucional, desaparición forzada, homicidios dolosos jamás castigados, etcétera.

Ante esta impunidad surgen poderes paralelos que imitan las formas del poder establecido en su arbitrariedad y en su violencia extrema, y que se hacen pasar por justicia. Ante el fracaso de la educación, el vigilar y castigar de la sociedad se expresa en el hartazgo que incluso avisa la sustitución del Estado de derecho por la ley propia de quienes se organizan para vengarse, siguiendo el precepto del ojo por ojo y diente por diente. Cada vez es más habitual leer en la ciudad de México grandes avisos vecinales, como el siguiente en una calle de Iztapalapa: “Pinche ratero. Si te agarramos robando, no te vamos a remitir a las autoridades. Te vamos a ¡¡partir tu madre!! Vecinos unidos contra la delincuencia”. Es obvio: la gente ya no confía (si es que alguna vez confió) en sus autoridades, a las cuales identifica como cómplices (por obra u omisión) de los delincuentes. Gente deseducada lincha a gente deseducada ante la inacción de autoridades deseducadas.

¿Creen realmente los gobiernos que la educación eficaz persuade y humaniza? Muchos, según parece, no lo creen así, puesto que están dispuestos a imponerla a bofetadas: con prohibiciones y formas coercitivas, y con escasas libertades. Nuestro modelo de justicia sigue siendo el Código del rey babilónico Hammurabi (1792-1750 a. de C.). Así, contra el sentido común de Montaigne (“¿qué modo de despertar el gusto por la lectura es guiar a las tiernas y temerosas criaturas con expresión espantosa y con la mano armada de látigos?”), aún persiste hoy una multitud de voces de personas educadas que creen, de veras, que el ejercicio de la lectura, para que prospere, debe obligarse, imponerse. Como si no supiéramos (y como si estas personas ignorasen) que, de hecho, se obliga a leer desde hace siglos, con los tristes resultados ya conocidos.

Ninguno de los grandes pedagogos, filósofos y psicólogos educativos prescribe la lectura como una obligación: ni Vigotsky ni Bettelheim ni Piaget ni Russell ni Freire, porque tampoco ninguno de ellos entiende la educación como un acto coercitivo. Se educa en la libertad, para la libertad. La auténtica educación entraña sin duda la disciplina como aprendizaje del individuo en los derechos y las libertades de los demás, y enseña las responsabilidades ciudadanas, pero no obliga jamás al “placer”, menos aún al “placer” oficial. Paulo Freire (1921-1997) es muy claro al respecto: “No debemos llamar al pueblo a la escuela para que reciba instrucciones, postulados, recetas, amenazas, amonestaciones o castigos, sino para participar colectivamente en la construcción de un saber”.
Lo que entiende Freire por educación es “una lectura crítica de la realidad”. Ni más ni menos. En cuanto a sí mismo, el educador brasileño nos regala esta maravillosa reflexión en el epílogo de La educación en la ciudad (1995): “A las personas les gustan y tienen el derecho de que les gusten cosas diferentes. A mí me gusta escribir y leer… Mi gusto de leer y de escribir se dirige a una cierta utopía… Es un gusto que tiene que ver con la creación de una sociedad menos perversa, menos discriminatoria, menos racista, menos machista”.

Valores y hábitos
En sus Ensayos sobre educación (1931), Bertrand Russell (1872-1970) advierte que “en la educación debe existir desde el primer día hasta el último un sentido de aventura intelectual”, y enfatiza con maravillosa ironía: “La paciencia y la habilidad debieran ser el resultado natural de una buena educación. En otro tiempo se creía que podían adquirirse en muchos casos mediante la coacción impuesta de los buenos hábitos por la autoridad externa. Indudablemente, este método tuvo algún éxito, sobre todo en la doma de caballos”. En cuanto a la disciplina, Russell es muy claro: “consiste no en obligaciones externas, sino en hábitos cerebrales que conducen espontáneamente a actividades deseables”.

En el capítulo doce de La importancia de vivir (“El goce de la cultura”), Lin Yutang advierte que la cultura sólo puede desarrollarse realmente en un ambiente de disfrute y amor por el conocimiento, y señala enfático: “No hay temas obligatorios, no hay libros, ni los de Shakespeare, que uno deba leer”, y en el acápite “El arte de leer”, de ese mismo capítulo de su libro, asegura que la lectura sin goce sirve para muy poco, cuando mucho para hacer personas incultas que presumen sus lecturas. Por ello sentencia que “todo el que lea un libro con sentido de obligación es porque no comprende el arte de la lectura”. A decir de Lin Yutang, hay muchos lectores que nunca se enamoran y ello se nota porque son incapaces de sentir cariño profundo y duradero por lo que hacen. Leen para estar informados, no para disfrutar, y lo que acaban sabiendo es siempre muy poco e inservible para la vida. Añade el escritor: “No hay en el mundo libros que se deban leer, sino solamente libros que una persona en especial debe leer en cierto momento, en un lugar dado, dentro de circunstancias dadas y en un período dado de su vida”.
Quienes pugnan por la obligatoriedad de la lectura lo que hacen no es incentivar la vocación lectora, sino matarla. Y no nos referimos a la lectura instrumental, que se hace en las escuelas y que debe seguir haciéndose en las escuelas, sino a la lectura autónoma que deja profunda huella en nuestras vidas cuando leer un libro equivale al choque eléctrico que dice haber experimentado George Eliot cuando leyó por primera vez a Rousseau. Quienes pugnan por la obligatoriedad de los libros que han de “gozarse” es porque están admitiendo (sin decirlo) su indudable derrota por no saber ser perseverantes ni imaginativos para conseguir que especialmente los adolescentes lean por gusto y no por imposición.

Los ecos de las Cartas a Lucilio, de Séneca, deberían sonar siempre en los oídos de quienes nos ocupamos de la educación y, especialmente, de la lectura: “¡Lucilio, aprende a gozar! Llega a la cumbre el que sabe de qué puede gozar, el que no puso su felicidad bajo la potestad de otro”. El siguiente consejo a Lucilio tendríamos que adoptarlo para nosotros mismos y como derecho de los demás: “Esfuérzate en no hacer nunca nada a la fuerza; cualquier cosa que es forzosa para el que siente aversión, no lo es para el que quiere”. En cuanto a la lectura, Séneca advertía desde los inicios de la era cristiana que tan benéfico es leer como pensar: “La lectura me es necesaria, primeramente, para no contentarme únicamente conmigo; después para que una vez que he conocido lo hallado por otros, pueda yo juzgar de lo que se ha encontrado y meditar sobre lo que se ha de hallar”.

No hay duda en esto: todo el placer que se hace por obligación termina por matar el placer y hace la obligación aborrecible. En su Aviso a escolares y estudiantes (2001), Raoul Vaneigem es sentenciosamente acertado: “Una escuela que dificulta los deseos, estimula la agresividad”, “¿cómo puede haber conocimiento donde hay represión?”, “aprender sin deseo es desaprender a desear”, “lo que se enseña por el miedo, hace el saber temeroso”. Quienes pugnan por la obligatoriedad de la lectura confunden lectura con estudio, educación sentimental con currículo, leer con estadísticas. Con su sabiduría aforística, Lin Yutang concluye: “Los sabios que valen algo no saben qué quiere decir ‘estudiar con empeño’. Aman los libros y los leen porque no pueden evitarlo, nada más”.
¿No era acaso el sabio Alfonso Reyes (1889-1859) quien decía que “sin cierto olvido de la utilidad, los libros no podrían ser apreciados”? (La experiencia literaria, 1942). ¿Y no fue Lev Vigotsky (1896-1934), quien aseguró que “la verdadera educación consiste en despertar en el niño aquello que tiene ya en sí y ayudarle a fomentarlo”? Estimular, no obligar, pues, como también dijo, “el proceso de aprendizaje jamás puede actuar sólo para formar hábitos”. Y esto es válido para la lectura, el arte, la escuela y la vida en general.

¿Menos educación,más leyes?
Obligar y prohibir, premiar y reprobar, vigilar y castigar: a estos verbos se han reducido, lamentablemente, nuestra pedagogía y nuestra didáctica en todo lo social y en todo lo educativo. Pongamos un ejemplo extremo: la imposición de la pena de muerte (que algunos pugnan por revivir en los países donde ya no la hay) no ha hecho que disminuya la comisión de los delitos más graves y monstruosos. No cabe duda que los delitos merecen castigo, pero la idea de penas corporales mayores en cautiverio (la cadena perpetua) y la muerte misma son cosas equivocadas, pues ni la muerte ni el mayor tiempo en cautiverio inhiben (en los libres y aun en los cautivos) los delitos, y sí, por el contrario, causan gravísimos problemas humanos: empeoramiento criminal, hacinamiento y sobrepoblación carcelaria, mayor gasto público destinado a las prisiones, etcétera. La violencia, el crimen organizado, la corrupción, la iniquidad, la vileza, la maldad y hasta la simple incivilidad mucho tienen que ver con el desdén de los gobiernos por una política social (están muy ocupados en mantener privilegios), el fracaso de la educación (que se queda sólo en escolarización) y el triunfo de la punición (que equiparan con justicia).

Hoy parece una ingenuidad decir que se necesita más educación y menos punición, porque desde hace tiempo mucha de la educación perdió su sentido pedagógico y didáctico, para la prevención, y se convirtió en otra prisión social, con todos sus mecanismos compensatorios y de castigo. Así lo demuestra la creencia generalizada de que lo que se necesita son más leyes, más cárceles y penas más severas, en vez de mejor educación y ausencia de impunidad. Hasta los simples reglamentos de tránsito automovilístico lo demuestran. En lugar de educación vial, punición vial, con un añadido demagógico a la par que autoritario: la angelización de la bicicleta (sin espacios adecuados para utilizarla) y la satanización del automóvil con el acoso y hostigamiento al automovilista mediante la tecnología fotográfica, lo cual es también una inconsecuencia, pues el mismo gobierno que construye segundos pisos de cobro que prioriza el uso del automóvil (y que da en concesión a empresas a las que no les importa el mejoramiento de la vialidad, sino el dinero), se comporta autoritariamente contra los automovilistas mediante reglamentos punitivos cuyas altísimas sanciones y multas también están subrogadas a la empresa privada a la que no le importa el ordenamiento vial sino el dinero. Las concesiones las da el gobierno a los dueños del dinero, no al ciudadano, a quien sólo le toca el intolerante eufemismo “tolerancia cero”.

La “tolerancia” hoy parece ser únicamente tema de museo, aunque el ciudadano no tenga otro camino, sino tolerar a sus intolerantes autoridades, esas mismas que argumentan que prohibiciones, obligaciones y sanciones “están dentro de los estándares y parámetros internacionales”, ¡como si los niveles de las libertades, los servicios públicos y las propias autoridades, en México, estuvieran también dentro de dichos estándares y parámetros!
Esto y más tenemos en un tiempo en que los políticos creen más en la punición que en la educación. ¿Qué educación tenemos? ¿La que nos merecemos? Sería como decir que todos merecemos las autoridades y los políticos que tenemos, aunque no hayamos votado por ellos. Cuando el refinamiento y la riqueza de vocabulario, desde la educación básica hasta los posgrados, es tan amplia y tan diversa en sus expresiones como “sí güey, no güey, la neta güey, qué pedo pinche güey, ¡a huevo güey!, ¡no mames güey, es que no mames cabrón!, orita platicamos con ese güey”, etcétera, no podemos sino admitir el fracaso de la educación en México, y ahí donde fracasa el binomio educación-cultura, invariablemente triunfa el código penal. Admitir este triunfo es reconocer (aunque no se desee) ese terrible fracaso. La evidencia es clara: los países donde peor está la educación es donde también son más severas y extremas las penas corporales y la sanciones y multas que castigan el delito, y sin que ello sea contradicción, sino claro reflejo, donde mayor grado de impunidad existe en las transgresiones graves de leyes, códigos y reglamentos impulsados, redactados y aprobados por los mismos que los imponen y los violan.

Vigilar y castigar, prohibir e imponer, obligar y sancionar, discriminar y criminalizar son verbos que conjugan mayormente Estados, gobiernos y sociedades incapaces de educar y culturar, todo lo cual se observa en México, ya muy frecuentemente, en las acciones más cotidianas. Autoridades, que suelen cometer fechorías, confiscan los derechos de los ciudadanos y, al mismo tiempo, le temen al ejercicio de sus libertades. Por eso prohíben, coaccionan, hostigan, imponen, obligan. Por ello, pretenden resolver todo con leyes y reglamentos irracionales, y responden con desdén y arrogancia cuando alguien pone en duda la falsa lógica de sus argumentos. Eso sí, las propias autoridades suelen violar constantemente sus propios reglamentos que sólo se aplican al ciudadano común.
Obligar y sancionar, vigilar y castigar son verbos que las autoridades conjugan todo el tiempo. Viven empavorecidas por el uso de las libertades ciudadanas. Cuando se habla de cultura (y lectura) tiene que hablarse también de educación. En México, este último sustantivo femenino invariablemente rima con coerción, prohibición, represión y sanción. Si, como afirma Lin Yutang, la meta de la educación es la cultura, en nuestro país esa meta está realmente lejana, pues incluso lo “cultural” rima más fácilmente con código penal.

Fuente:http://campusmilenio.mx/index.php/template/opinion/fabulaciones/item/3938-educacion-o-punicion

 

El futuro nos alcanzó

Escrito por  Manuel de J. Campa G.

 

El calentamiento global afectará las condiciones climáticas en el planeta, provocando fenómenos extraordinarios para los que debemos estar preparados. En el siglo XX apareció un nuevo agente potencial de modificación: el hombre

 

 

El clima es la consecuencia del vínculo que existe entre la atmósfera, los océanos, las capas de hielo, los organismos vivientes, los suelos, sedimentos y rocas, y varía con las estaciones del año y la latitud.

Nuestro planeta pertenece al Sistema Solar de la Galaxia Vía Láctea en el súper cúmulo de galaxias, al que un grupo de astrónomos hawaianos nombraron “LANIAKEA” -diez veces más grande de lo que se creía-. Tiene 520 millones de años luz de diámetro y una masa equivalente a 100 millones de miles de millones de soles. En hawaiano “LANIAKEA” significa “cielo inconmensurable”. Las propiedades del interior de la Tierra no pueden determinarse con medidas de superficie; usando cuidadosas extrapolaciones, los científicos han llegado a la conclusión de que es un 9% más caliente que la superficie del sol. Tiene dos núcleos, y se piensa que el exterior es líquido y el interior sólido.

p.57-1

A 600 kilómetros de profundidad podría haber más agua que todos los océanos juntos (Nature March, 2014). Según los geólogos, una de las razones por las que nuestro planeta es tan vivo desde el punto de vista geológico se debe a que hay agua atrapada en su interior y sabemos que el agua modifica por completo la manera como funciona un planeta, generando los cambios en el clima.

¡Éste es el mundo en que vivimos! Hace aproximadamente 6 millones de años nuestra especie se separó del tronco de los gorilas, chimpancés y bonobos, descendiendo de la canoplia, iniciando la deambulación en dos pies, empezando a migrar –lo que continúa haciendo a la fecha en busca de alimento y territorio- ¡sus necesidades vitales!

Hace 32,000 años ancestros humanos de Eurasia y Asia oriental ocuparon por primera vez el oeste de Beringia (masa terrestre que conectaba Asia y Norteamérica durante la última Era del Hielo), quedando aislados alrededor de 15,000 años en que la desglaciación a lo largo de la costa Noroccidental del Pacífico abrió una ruta, permitiéndoles migrar a lo largo del Continente Americano en busca de alimento y territorio, colonizando el Nuevo Mundo.

Este es un ejemplo de cómo el cambio climático ha modificado nuestra evolución. Sin embargo, nunca antes había sido tan drástico y peligroso como el que enfrentamos en estos días. Es un problema más serio que la amenaza de terrorismo.

La progresiva acumulación de los gases que provocan el llamado “Efecto Invernadero” (EI) ha generado un aumento de la temperatura en la atmósfera terrestre (calentamiento global), lo cual tiene consecuencias en el clima y demás procesos que dependen de él. El EI es un fenómeno atmosférico natural p.57-2que permite mantener la temperatura del planeta, al retener parte de la energía proveniente del sol. El aumento de la concentración de dióxido de carbono proveniente del uso de combustibles fósiles ha provocado la intensificación del fenómeno y el consecuente aumento de la temperatura global, derritiendo los hielos polares y aumentando el nivel de los océanos.

El hombre es capaz en la actualidad, por primera vez, de alterar el equilibrio ecológico mundial; el aumento de anhídrido carbónico en la atmósfera a causa de la industrialización amenaza con provocar un aumento de la temperatura del aire y la progresiva fusión de los hielos polares.

Si se continúa este ritmo, aumentaremos las concentraciones de CO2 que hay en la atmósfera doblando el nivel actual; probablemente esto aumentará la temperatura global entre dos y cinco grados Celsius. Todo ello repercutirá en el deshielo de los océanos, en el vapor de agua, las nubes, los cambios de vegetación, el nivel de los mares, y el impacto en el ecosistema podría ser irreversible.

Este año los habitantes de las Islas Carteret, pertenecientes a Nueva Guinea, en el sur del Océano Pacífico, serán evacuados debido al incremento constante del nivel del mar. Se deduce que tal aumento es consecuencia del calentamiento global.

La agricultura se cuenta entre los mayores contribuyentes al calentamiento global y emite más gases de invernadero que todos nuestros autos, camiones, trenes y aeroplanos combinados, en la mayoría metano liberado por el ganado y las granjas de arroz, óxido nitroso proveniente de tierras fertilizadas y dióxido de la tala de selvas para cultivos o cría de ganado. Es el mayor consumidor de nuestras reservas hídricas y un importante contaminador; los desafíos ambientales que plantea son enormes y se volverán más apremiantes cuando tratemos de satisfacer la creciente necesidad de alimentos en todo el mundo. Para el año 2050 habrá alrededor de 2,000 millones de personas más, y la demanda de alimentos crecerá 60%, ¿cómo podremos hacerlo sin agobiar al planeta?

Grandes corporaciones compiten por las tierras agrícolas del continente más hambriento del planeta (África); más del 24% de la población subsahariana padece desnutrición. La agricultura y la cría de ganado son el mayor esfuerzo humano sobre la tierra y utiliza más del 38% del terreno libre de hielo. Parte de las calorías provenientes de los cultivos son para el consumo humano y otras como forraje para animales y biocombustibles. Brasil envía buena parte de su maíz a China y Corea del Sur para alimentar cerdos y pollos.

Para comprender la situación actual y para prever la de mañana, es necesario el estudio de las anteriores variaciones del nivel del mar y sus causas. Como el interior de la Tierra no es sólido, cualquier movimiento de la materia profunda puede modificar la forma de la superficie terrestre. Es esencial determinar dónde se sitúan los límites críticos del nivel del mar y velar que no sean traspasados –la subida del nivel del mar, la acidificación de los mares o el derretimiento de los glaciares se mantendrán durante siglos si los gobiernos no se tienen conciencia de que el calentamiento es real y muy grave-. En las playas de Cancún en los últimos 30 años el nivel del mar ha subido un centímetro por año. Miami y sus suburbios enfrentan mayor riesgo financiero por inundación que cualquier otra zona urbana del mundo.

p.58

El cambio climático impacta a los humanos y trae consecuencias: pobreza; inundaciones de terrenos costeros y ciudades; tormentas más intensas y extinción incontrolable de plantas; fracasos de cultivos en áreas vulnerables; aumento de sequías; etcétera, así como enfermedades infecciosas como gripe aviar; cólera; ébola; fiebre amarilla; malaria; parásitos intestinales, entre otras.

La contaminación del aire está causando más muertes que el VIH y la malaria, cuando la Tierra está enferma y contaminada, la salud humana es imposible.

En México, la pérdida estimada de la biodiversidad a consecuencia del cambio climático es significativa y creciente en efectos negativos sobre la producción agrícola (hoy, sin que estos efectos se hayan expandido, apenas producimos un 60% de nuestros alimentos, por lo que la dependencia alimentaria puede incrementarse). Toda especie enfrentará problemas de acceso a alimentos en algún momento.

Ante la necesidad de disminuir estos daños se han implementado en México programas que permiten disminuir estos efectos negativos del cambio climático; lo importante es hacer conciencia de que debemos usar de una manera racional los recursos naturales con los que contamos, pero, principalmente, cuidar el uso del agua, ya que es el recurso más importante para la subsistencia humana.

p.59

En 2009 fue presentado por científicos del Centro de Resiliencia de la Universidad de Estocolmo el concepto de “límites planetarios”, que identifica nueve procesos prioritarios para la estabilidad de la Tierra vinculados a los cambios en el medio ambiente inducidos por el ser humano. Estudios recientes presentados en varios seminarios durante el Foro Económico Mundial que se celebró en la ciudad de Davos (Suiza) en enero de este año revelan que los humanos hemos rebasado cuatro de los nueve límites planetarios claves para la estabilidad, lo que coloca a la humanidad en “zona de peligro”.

Al cambio climático, la pérdida de la diversidad biológica y la alteración de los ciclos geoquímicos que ya aparecían desde hace años, se suma el cambio en el uso de suelo. Todos son resultados de la actividad humana. El cambio climático no es una película de ciencia ficción. Hace una década era una conjetura; hoy es una realidad.

Fuente:http://www.mexicosocial.org/index.php/colaboradores/salud-publica/item/839-el-futuro-nos-alcanzo

Índice de Percepción de la Corrupción 2015 vía Transparencia Internacional

México se encuentra en la posición 95 de 168 países en el Índice de Percepción de la Corrupción 2015 de Transparencia Internacional. La calificación que obtuvo fue de 35 sobre 100 puntos en una escala donde 0 es una percepción de altos niveles de corrupción y 100 percepción de bajos niveles de corrupción.

Este índice se elabora a partir de las opiniones de expertos sobre la corrupción en el sector público y examina aspectos como el gobierno abierto, rendición de cuentas, libertad de expresión, transparencia, niveles de integridad en el servicio público y acceso igualitario a la justicia.

A continuación algunos de los resultados más destacados del Índice:

Mapa

 

  • La calificación de nuestro país, al igual que en 2014, es de 35 puntos en una escala de 0 a 100.
  • Los países nórdicos (Dinamarca, Finlandia y Suecia) ocupan los primeros tres lugares. El resto del top 10 lo completan Nueva Zelanda, Holanda, Noruega, Suiza, Singapur, Canadá y Alemania.

Top 5

10

  • Dinamarca es el país mejor evaluado, tiene 91 puntos; los peor evaluados son Somalia y Corea del Norte con 8 puntos.
  • En el continente americano, el país que obtiene la mejor puntuación es Canadá (83). En Latinoamérica, la puntuación más alta la obtiene Uruguay (74), y la más baja Venezuela y Haití (17).

Consulta las infografías y descarga el Índice de Percepción de la Corrupción 2015 aquí.

Fuente:http://imco.org.mx/politica_buen_gobierno/indice-de-percepcion-de-la-corrupcion-2015-via-transparencia-internacional/