México, segundo lugar latinoamericano en excluir a jóvenes de la educación superior

Por : Arena Pública

Acceder a educación universitaria es un privilegio que tiene menos del 10% de los habitantes del país, mientras que en otras naciones de América Latina es cercano al 50%, según un informe del Banco Mundial.

El nivel de deserción para educación superior en México es similar al de Estados Unidos.

El nivel de deserción para educación superior en México es similar al de Estados Unidos.

Solo en Guatemala un joven latinoamericano tiene menos oportunidades de ingresar a una institución superior que en México.

La tasa de matrícula, el porcentaje de población de entre 18 y 24 años que puede acceder a educación universitaria, es menor a 30%, establece un estudio del Banco Mundial.

En otros países de la región como Argentina, Chile y Uruguay este indicador se acerca al 50%, mientras que México únicamente supera a Guatemala, donde solo 9 de cada 100 jóvenes acceden a la educación superior, según lo indica el documento Momento decisivo: la educación superior en América Latina y el Caribe, del organismo internacional.

En 13 años, la tasa de matrícula en nuestro país subió menos de 10 puntos porcentuales al pasar de 21% a 28% entre el año 2000 y el 2013, mientras que en otras naciones como Chile, Bolivia, Colombia y Perú el incremento fue mayor a 20 puntos porcentuales.

 

Tasa de matrícula entre los años 2000 y 2013. Fuente: Banco Mundial.

 

Nuestro país tampoco lleva el liderazgo en cantidad de estudiantes universitarios que acuden a instituciones públicas. En Uruguay, Panamá, Bolivia, Argentina y Honduras hay un mayor porcentaje de alumnos en universidades de gobierno que en México, donde 7 de cada 10 estudiantes acuden a instituciones públicas.

“En México la ausencia de una política de Estado para la educación superior ha favorecido un crecimiento sin precedentes de la educación superior privada”, consideró el sociólogo y especialista en temas educativos de la UNAM, Axel Didriksson, en un libro publicado el año pasado.

 

Porcentaje de alumnos que van a instituciones públicas y privadas en 2000 y 2013. Fuente: Banco Mundial.

 

Por si fuera poco, México tampoco se destaca por promover la igualdad de género en el acceso a la educación universitaria. Menos de la mitad de los alumnos de nivel superior son mujeres.

En la mayoría de los países latinoamericanos, el porcentaje es mayor al 50%.

 

Porcentaje de alumnos universitarios que son mujeres en 2000 y 2013. Fuente: Banco Mundial.

 

La buena noticia es que, México es de los pocos países de la región que tiene una tasa de deserción, es decir, alumnos que inician una carrera y la abandonan por diversos motivos, similar a la de Estados Unidos.

“En promedio, alrededor de la mitad de la población de 25 a 29 años que comenzaron la educación superior en algún momento no finalizaron sus estudios. Sólo en México y Perú la tasa de graduación está cerca de la estadounidense (del 65%)”, indica el documento del Banco Mundial.

Otro dato que muestra un avance es que ahora más jóvenes de bajos ingresos pueden acceder a la educación superior con respecto a lo que ocurría a principios del siglo.

 

Cada vez hay más oportunidades de ingresar a la educación superior para los sectores más desafavorecidos.

 

En el 2000, solo 6% de la población con menos ingresos del país accedía a la educación superior, en el 2013, aumentó a 13%, se duplicó.

También destaca el acceso de la educación de la población indígena.

“El acceso de la población indígena a la educación superior no ha cambiado desde el 2000. En Perú y México, los países con mayor participación, los estudiantes indígenas representaron el 22% y 17%, respectivamente, en 2013”, añade el informe.

¿Y al salir, qué pasa?

Aunque terminar una carrera universitaria en México sí representa una oportunidad para tener mejores ingresos, tener el título es 24% menos redituable que hace 17 años, según el informe del Banco Mundial.

En el año 2000, una persona con estudios superiores ganaba, en promedio, 112% más que alguien que no pasó por la universidad. 15 años después la diferencia ente los ingresos de uno y otro es de 85%.

De esta forma México ocupa la séptima posición de los países de Latinoamérica en los que es más rentable estudiar una carrera. Sin embargo, hay que destacar que supera a naciones como Argentina, Venezuela, Uruguay, Perú, Bolivia y Ecuador.

En nuestro país es necesario acercar las necesidades productivas con la oferta laboral, consideró el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, durante  la presentación del informe.

“Se deben impulsar carreras que puedan ser fuente de desarrollo económico y personal para nuestros jóvenes. Los empresarios estamos seguros que será posible superar los desafíos que enfrenta la nación, siempre y cuando todos hagan lo que nos corresponde”, explicó.

 

Tipo de profesionistes que se están forman en las universidades. Fuente: Banco Mundial.

 

En México 66% de los graduados universitarios son en áreas de ingeniería, industria, construcción, administración de empresas, derecho y ciencias sociales. El promedio en América Latina es de 55% y en Estados Unidos, de 39% para estas carreras.

Fuente:http://arenapublica.com/articulo/2017/05/18/5764

 

Resultados PISA 2015 vía OCDE

La mayoría de los adolescentes que se sienten parte de una comunidad escolar y que tienen buenas relaciones tanto con sus padres, maestros y compañeros de escuela reportan sentirse felices con sus vidas y tienden a desempeñarse mejor académicamente.

Así lo da a conocer los Resultados PISA 2015, estudio publicado por la OCDE, el cual se basa en las respuestas de 540 mil estudiantes en 72 países y economías y que se enfoca en evaluar el bienestar de los jóvenes.

El reporte destaca la parte negativa de la educación: 59% de los alumnos aseguraron sentir ansiedad relacionada con la escuela (exámenes, entrega de trabajos, calificaciones, etcétera). Esta ansiedad, enfatiza la OCDE, no tiene que ver con el número de horas que los estudiantes pasan en la escuela ni la frecuencia con la que realizan exámenes, sino con el apoyo que los jóvenes sienten por parte de sus maestros y de la escuela en general.

¿Cuáles son los datos más relevantes de esta encuesta PISA a nivel global?

  • 59% de los alumnos de la OCDE en promedio afirmaron que se preocupan constantemente por tomar un examen que saben que será difícil.
  • 66% dijo sentirse estresado por bajas calificaciones.
  • 55% dijo sentirse muy ansioso por un examen, aunque estén bien preparados para la prueba.
  • Las mujeres reportaron más ansiedad en todos los países que los hombres con relación a las tareas, trabajos escolares y exámenes.
  • Los docentes juegan un papel vital al crear condiciones de bienestar para los jóvenes.
  • Los padres también son parte importante del bienestar de los alumnos. Los estudiantes cuyos padres hablan con ellos, realizan la comida principal con ellos y discuten sobre cómo les va en la escuela reportan entre 22 y 39% mayores niveles de satisfacción de vida.
  • El bullying es otro tema clave dentro y fuera de los centros educativos: en promedio en los países de la OCDE, 4% de los jóvenes reportaron que reciben golpes o empujones varias veces al mes.
  • En promedio a lo largo de las naciones pertenecientes a la OCDE, la mayoría de los estudiantes de 15 años reportaron un promedio de satisfacción de vida de 7.3 en una escala de 0 a 10.
  • Las mujeres fueron más propensas que los hombres a contestar que buscan obtener calificaciones perfectas.
  • En promedio, 44% de los alumnos esperan ingresar y terminar la licenciatura.
  • Uno de cada cinco estudiantes dijo recibir trato injusto por parte de los profesores (disciplina severa o ser ridiculizados frente a otros).
  • Los hombres son más propensos a ser víctimas de agresiones físicas y las mujeres a ser objetos de chismes y rumores.
  • Cerca de 6.6% de los jóvenes no practican ninguna actividad física fuera de la escuela.
  • Aproximadamente 23% de los alumnos trabajan para recibir algún pago y 73% trabajan en casa antes o después de la escuela.
  • En promedio, los jóvenes de los países de la OCDE pasan más de dos horas en línea en un día de escuela después de clases y más de tres horas en fin de semana.

¿Cómo se encuentra México en los resultados PISA 2015?

  • La satisfacción de vida de los jóvenes de 15 años que estudian es de 8.3, “el nivel más alto entre los países de la OCDE y el segundo entre todos los países participantes en PISA”.
  • “Los estudiantes en México expresaron niveles de ansiedad relacionados con el trabajo escolar por encima de la media OCDE. El 50% se ponen muy tensos cuando estudian (media OCDE: 37%), y el 79% está preocupado por sacar malas notas en clase (media OCDE: 66%). La ansiedad relacionada con el trabajo escolar es uno de los principales indicadores de baja satisfacción con la vida entre los estudiantes y, en México, la ansiedad es más frecuente en las escuelas donde los estudiantes estudian menos de 50 horas semanales (dentro y fuera de la escuela)”.

  • 21% de los estudiantes mexicanos se siente solo en la escuela, 25% se siente marginados, 20% sufren acoso escolar por lo menos una vez al mes y 13% dijo que se burlaban de él.

  • En cuanto a la motivación escolar, 83% declararon querer ser los mejores y 96% “están motivados para para sacar las notas más altas en todas o en casi todas las asignaturas”.

  • 95% realiza actividades físicas fuera de la escuela.
  • Los jóvenes mexicanos son usuarios extremos de Internet, pues se conectan a la red más de seis horas entre semana.

 

  • En México el 20.2% de los estudiantes reportó haber sufrido acoso escolar.
  • Países bajos tienen el menor índice de acoso escolar con 9.3%.
  • Hong Kong tiene el mayor índice de acoso escolar con 32.2%.

Consulta todo sobre este estudio aquí.
Revisa la Encuesta Pisa 2015 de la OCDE aquí.

Fuente:http://imco.org.mx/banner_es/resultados-pisa-2015-via-ocde/

Por qué se ha duplicado el número de jóvenes que van a la universidad (y qué es lo negativo)

Las cifras del Banco Mundial muestran que solo la mitad de los jóvenes de años que comenzaron una carrera universitaria la terminan.

BBC Mundo

Por: Veronica Smink // BBC Mundo

Una de cal, dos de arena. Así podría resumirse un informe sobre la relación de los jóvenes y la educación superior en América Latina y el Caribe que publicó el Banco Mundial (BM).

El estudio resalta un dato muy positivo: en los últimos 15 años se duplicó, en promedio, la tasa bruta de matrícula. Pasó del 21% en 2000 a 43% en 2013.

Pero esa buena noticia llegó acompañada de dos malas.

A pesar de que hay el doble de jóvenes universitarios, la cantidad de graduados, lejos de aumentar, se redujo drásticamente.

Las cifras del Banco Mundial muestran que hoy, solo la mitad de los jóvenes de 25-29 años que comenzaron una carrera universitaria la terminan.

En cambio, quienes tienen el doble de edad (60-65 años) tuvieron una tasa de graduación promedio del 73%.

En tanto también cayó la calidad educativa.

¿Por qué?

Porque muchos de esos jóvenes que ingresaron al sistema educativo tienen “escasa preparación académica”.

Lo cual también explica por qué abandonan sus carreras.

Para entender mejor el fenómeno y el estado actual de la educación superior, te presentamos un resumen de cincos aspectos positivos y cinco negativos que resalta el estudio.

LO BUENO

Desde 2000 se han abierto en América Latina y el Caribe unas 2.300 instituciones de educación superior nuevas, llevando el total a 10.000.GETTY IMAGESMuchos de los nuevos estudiantes que ingresaron al sistema educativo tienen “escasa preparación académica”.

1. Se duplicó la cantidad de estudiantes universitarios

En la actualidad en América Latina y el Caribe hay 20 millones de jóvenes de educación superior.

El crecimiento más fuerte se dio en el siglo XXI.

Mientras que entre 1991 y 2000 la matrícula pasó del 17% al 21%, el salto llegó en la década siguiente, cuando llegó al 40% en 2010.

¿A qué se debió el fuerte aumento?

Según el informe, al “incremento del número de graduados de la educación secundaria, el crecimiento del ingreso y la eliminación de restricciones de liquidez mediante becas y préstamos”.

2. La educación superior es más igualitaria

El gran motor detrás del crecimiento de la matrícula fueron los jóvenes de ingresos bajos y medios.

En 2000 el 50% más pobre de la población representaba el 16% del estudiantado. En 2012 esa cifra aumentó al 24%.

En términos nominales, el Banco Mundial estima que hoy hay 3 millones más de estudiantes de sectores pobres matriculados en la educación superior que en el año 2000.

educaciónTHINKSTOCKEl gran motor detrás del crecimiento de la matrícula fueron los estudiantes de ingresos bajos y medios.

En total, estos jóvenes explican cerca del 45% del aumento de la matrícula.

Ese crecimiento puede verse especialmente en las universidades públicas pero también hay un mayor porcentaje de estudiantes de ingresos bajos y medios en las instituciones privadas.

3. Hay más universidades e instituciones de educación superior

El crecimiento de la matrícula en la región ha estado acompañado por una gran expansión de la oferta.

Desde 2000 se han abierto aproximadamente 2.300 instituciones nuevas, llevando el total a 10.000.

En tanto, en los últimos quince años se duplicaron los programas educativos, que hoy alcanzan los 60.000.

Jóvenes estudiantesGETTY IMAGESLos estudiantes latinoamericanos son lentos: en promedio tardan un 36% más de lo estipulado para terminar su carrera.

4. Más y mejor gasto educativo

Hoy en América Latina y el Caribe hay una inversión en educación superior “similar a la del mundo desarrollado” si se mide como porcentaje del producto interno bruto (PIB), señala el informe.

Esto es muy meritorio ya que la región es más pobre.

Además, el estudio echa por tierra la percepción popular según la cual el gasto en educación superior es regresivo porque los estudiantes de ingresos elevados se benefician desproporcionadamente de él.

“Encontramos que el gasto actual en educación superior es (al menos ligeramente) progresivo debido a la creciente presencia de estudiantes de ingreso bajo y medio”, dice el trabajo.

5. Mayor participación del sector privado

El sector privado acompañó el crecimiento de la matrícula más que el sector público.

La mayoría de las instituciones y los programas educativos nuevos fueron creados por este sector, llevando su cuota de mercado del 43% al 50% entre 2000 y 2013.

Además, pese a sus bajos ingresos, muchos de los estudiantes nuevos pudieron financiar su educación superior privada “gracias a los préstamos educativos y las becas existentes en algunos países, así como al aumento reciente de los ingresos familiares”.

BrasilTHINKSTOCKEl BM critica a los países que ofrecen gratuidad universal ya que esta “no suele crear incentivos tan deseables”.

LO MALO:

1. Menos jóvenes graduados

Como ya hemos dicho, el estudio revela que solo la mitad de los latinoamericanos que empiezan una carrera se gradúan.

Establece que cerca del 50% de esos que abandonan lo hacen durante el primer año de sus estudios.

Atribuye el fenómeno, entre otras cosas, a la falta de sistemas de asesoramiento y apoyo a los estudiantes en la región, en especial en comparación a países como Estados Unidos.

También critica el hecho de que “los estudiantes de la región normalmente tienen que elegir un programa en su primer año en la universidad en lugar de cursar asignaturas generales, como sucede en EE.UU.”

Y menciona las dificultades para cambiar de programa o de institución, lo que limita a los estudiantes.

Pero también apunta contra las instituciones y contra las políticas educativas.

Señala que “el hecho de que aproximadamente el 30% de los estudiantes que abandonan el sistema lo hagan después de cuatro años cuestiona la duración e idoneidad de los programas”.

Y critica a los países que ofrecen gratuidad universal ya que esta “no suele crear incentivos tan deseables, pues con ella el estudiante ya no asume el costo de su educación o el riesgo de no graduarse”.

Estudiantes en un aulaGETTY IMAGES“Un rasgo distintivo de la región es la fuerte preferencia de los estudiantes por asistir a instituciones cercanas a su hogar”, observa el Banco Mundial.

2. Menos calidad educativa

Esta parece ser la principal contracara del rápido crecimiento de la matrículación.

“El estudiante promedio cuya representación ha crecido en la educación superior (el estudiante ‘nuevo’) procede de familias de ingreso bajo y (…) está menos preparado académicamente que sus pares procedentes de entornos más favorecidos”, afirma el Banco Mundial.

Dado que la correlación entre el ingreso de las familias y la habilidad de los estudiantes es positiva, los estudiantes de ingresos bajos son, en promedio, estudiantes de habilidad baja”, señala el informe, en uno de sus párrafos más sensibles.

Esto, según los expertos, lleva a un “deterioro de los resultados”.

Al igual que con la tasa de abandono, aquí también el estudio responsabiliza en parte a las instituciones.

“Se les deben dar incentivos para que contribuyan al éxito de los estudiantes; su suerte debe estar ligada a la de sus estudiantes”, aconseja.

3. Plazos muy prolongados para graduarse

Desde 2000 se han abierto en América Latina y el Caribe unas 2.300 instituciones de educación superior nuevas, llevando el total a 10.000.GETTY IMAGESMuchos de los nuevos estudiantes que ingresaron al sistema educativo tienen “escasa preparación académica”.

Atados a los primeros dos fenómenos está el hecho de que quienes sí logran graduarse, tardan mucho en hacerlo.

En promedio, un 36% más de lo estipulado -según el estudio-, aunque “en algunos países, algunos estudiantes tardan el doble en graduarse de lo que se supone que deberían”.

Esto tiene dos consecuencias.

Por un lado, son más los años que los jóvenes pasan sin percibir ingresos propios de un graduado universitario, lo que a veces los lleva a abandonar.

Por otra parte, esos estudiantes que no se gradúan a tiempo y reciben financiamiento público “consumen recursos fiscales valiosos”.

“El hecho de que los programas de educación superior sean más largos en muchos países de América Latina y el Caribe que en el mundo desarrollado, unido a que es más complicado cambiarse de programa, también podría obstaculizar la graduación”, observa el reporte.

4. Poca diversidad de carreras

La mayoría de los nuevos programas educativos que se han abierto desde 2000 han sido en Administración de Empresas, Derecho y Ciencias Sociales.

Esta última es la gran favorita de la región, en comparación a países anglosajones.

En cambio, son pocos los que eligen estudiar Ciencia o Ingeniería, lo que genera un déficit en América Latina.

Según el Banco Mundial, la culpa no solo la tienen los estudiantes y sus elecciones.

Un aula de la Universidad Pompeu Favra, BarcelonaUNIVERSIDAD POMPEU FAVRAEl BM menciona las dificultades para cambiar de programa o de institución, lo que limita a los estudiantes.

“Muy poco del financiamiento se asigna de modo competitivo a las instituciones de educación superior (sean públicas o privadas) en función de su producción investigativa, lo cual podría explicar por qué las universidades de la región no producen más graduados en Ciencias”, apunta el estudio.

5. Las universidades públicas como única opción

“Cuando los hacedores de política subvencionan las instituciones públicas pero no dan ayuda financiera para asistir a las privadas contribuyen a crear una demanda cautiva para las instituciones públicas – la de los estudiantes que no tienen otra opción”, remarca el trabajo.

Agrega que se “debe prestar mucha atención al poder de mercado resultante para las instituciones de educación superior públicas”.

Además, destaca que “un rasgo distintivo de la región es la fuerte preferencia de los estudiantes por asistir a instituciones cercanas a su hogar”.

Y advierte: “Hay que tener un cuidado especial para evitar que esas instituciones exploten su poder de mercado natural ofreciendo servicios de calidad baja”.

Fuente:http://www.animalpolitico.com/2017/05/jovenes-universidad-al/

Abre los ojos: América Latina necesita gastar mejor

Por:  EDNA ARMENDÁRIZ  VICENTE FRETES CIBILS

Abre los ojos: América Latina necesita gastar mejor

La región de América Latina ha enfrentado un bajo crecimiento en los últimos años, con una marcada heterogeneidad entre los países. Los niveles de deuda y las posiciones fiscales se han deteriorado, y varios países hicieron o están haciendo correcciones en la posición fiscal para garantizar la sostenibilidad en el mediano plazo.

Sumándose a este desafío y mirando hacia el futuro, hay un escenario externo menos favorable con un crecimiento económico global relativamente bajo, menores precios de las materias primas y mayores tasas de interés en el mercado financiero internacional. La tasa de crecimiento económico esperada de América Latina para 2017 sería de 1,0-1,5%, en comparación con la tasa prevista de 5,0-5,5% en los países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN)  y 3,0-3,5% en los países en desarrollo y emergentes de Europa (BID, 2017; FMI, 2017).

Para revertir esta tendencia, hay un debate de política vigoroso sobre la aceleración de las inversiones públicas para promover el crecimiento económico y la equidad en América Latina. El gasto en inversión pública en la región de 4.3% del PIB en 2014 está por debajo del promedio registrado en los países de la ASEAN de 6.6% del PIB; países que continúan con un crecimiento relativamente alto.

La oportunidad para impulsar el crecimiento a través de la inversión pública es una asignatura pendiente. América Latina tiene una brecha de infraestructura estimada de 6,2% del PIB para el período 2012-2020 (CEPAL, 2014). Además, la región tiene uno de los menores stocks de capital público real per cápita en el mundo y la calidad de la infraestructura continúa siendo inferior a lo esperado teniendo en cuenta los niveles de ingreso per cápita de los países.

Estudios empíricos para América Latina (Calderón y Servén, 2010 y Lanau, 2017) muestran que la inversión en infraestructura puede tener un impacto positivo en el crecimiento, pero estudios específicos de países como Colombia y Perú muestran que no siempre se obtienen estos resultados de forma significativa al interior del territorio y depende del tipo de infraestructura. ¿Por qué?

Instituciones fuertes para invertir mejor

No solo se trata de invertir más, sino de invertir mejor. América Latina no puede darse el lujo de no invertir, pero cada centavo cuenta. Para ello, se necesita de instituciones fuertes.

Países con instituciones más sólidas de gestión de inversión pública tienen inversiones más previsibles, eficientes y orientadas a resultados. Estas instituciones son responsables de asegurar que los países tengan una programación de inversiones multianual ligada a las prioridades estratégicas, un sólido sistema de gestión de costos de proyectos y el aprendizaje sistemático a partir de la evaluación ex-post de proyectos finalizados. Estos son los cimientos necesarios para mejorar la calidad y la eficiencia del gasto en inversión pública.  ¿Cuál es el estado de dichos cimientos en América Latina?

Un estudio de la División de Gestión Fiscal del BID (a ser publicado) presenta las respuestas a esta pregunta.  El estudio estima un índice de eficiencia de la gestión de inversión pública para 16 países de América Latina. Este índice considera las dimensiones y sub-dimensiones del ciclo de inversión: dirección estratégica y evaluación de proyecto, selección de proyectos y presupuestos, implementación de proyectos, evaluación ex-post y auditoría,  de acuerdo con la metodología desarrollada por Dabla-Norris et. al., 2011. El valor del índice oscila entre 0 (baja eficiencia) y 4 (alta eficiencia).

Los resultados del estudio revelan que el nivel de eficiencia de los sistemas de inversión pública en América Latina alcanza 2,5, en promedio, lo que implica que hay espacio para mejorar la gestión de las inversiones. Seis países presentan niveles de eficiencia por debajo del promedio regional, seis países sobrepasan levemente el promedio regional y cuatro países tienen un índice de eficiencia de alrededor de 3, pero solamente uno de ellos supera dicho valor. El estudio también revela que los niveles de eficiencia en los países presentan una gran heterogeneidad, con valores del índice entre 1,6 y 3,3.

Las dimensiones que muestran el desempeño más débil son: guías estratégicas y evaluación de proyectos; evaluación ex-post y auditoría; y escrutinio público en el ciclo completo. Además, el uso de herramientas digitales para facilitar los procesos de inversión es limitado (por ejemplo, integración del sistema de inversión con otros sistemas de información gubernamental, como el sistema de administración financiera y de compras públicas).

Indice de eficiencia de la inversión pública en América Latina

Nota: Temas transversales incluyen recursos humanos, rol de la legislación, escrutinio público, sistemas de soporte, entre otros.

Los ciudadanos latinoamericanos sueñan con una inversión pública que impulse el crecimiento económico con equidad y la mejora de la calidad de los servicios públicos tales como caminos asfaltados, acceso a energía sostenible, agua para todos, escuelas y hospitales equipados en servicios básicos. En el contexto de América Latina con una posición fiscal débil y perspectivas de crecimiento global bajas, la realización de este sueño está condicionado al fortalecimiento de los cimientos para crear instituciones de gestión de la inversión pública fuertes y competentes para poder invertir mejor, y hacer buen uso de hasta el  último centavo.

Fuente:https://blogs.iadb.org/recaudandobienestar/2017/05/09/eficiencia-en-la-gestion-de-la-inversion-publica/#

Aprendices para los trabajos del futuro

POR: RAQUEL FERNÁNDEZ

¿Puede un mecanismo creado en la Edad Media ser útil en pleno siglo XXI? Aunque su origen es muy lejano, los programas de aprendices no solo siguen siendo una buena solución para muchos jóvenes en el mundo: también aspiran a ser una fórmula de éxito en el futuro. Frente al problema del desempleo juvenil que padecen muchos países en América Latina y el Caribe, este tipo de programas en los que los jóvenes aprenden un oficio mientras trabajan representan una excelente oportunidad. Ante el nuevo mercado laboral que ya se aproxima, en el que cada vez los cambios serán más rápidos y profundos, ¿tienen futuro los sistemas de aprendices?

Un aprendizaje que se adapta al cambio

Los programas de aprendices, por definición, se desarrollan tanto en el lugar de trabajo como en el aula, y la capacitación fuera y dentro del puesto de trabajo deben ser complementarios en el marco de un plan de aprendizaje estructurado. Existe, por lo tanto, retroalimentación continua con respecto al tipo de habilidades que demandan las empresas participantes y las industrias a las que pertenecen, lo que asegura que el aprendizaje se mantiene al día de las necesidades del mercado. Basados en estas demandas, los currículos pueden ser adaptados constantemente con participación directa de los empleadores y, por eso, nunca caducan.

Desarrollar las habilidades blandas para el futuro

Con el aumento en la automatización y la inteligencia artificial, ciertas actividades que requieren habilidades técnicas podrán ser llevadas a cabo por máquinas y/o robots. Estas habilidades técnicas, por lo tanto, se harán menos indispensables que las llamadas “habilidades blandas” o socioemocionales (tener puntualidad, saber trabajar en equipo, comunicarse de forma efectiva…), que los robots no tendrán. La literatura académica ha comprobado que gran parte de estas habilidades blandas se aprenden en la práctica en el lugar de trabajo (interactuando con otros) y no solo en el aula. Los programas de aprendices permiten que los jóvenes, aparte de recibir un conocimiento técnico, tengan la oportunidad de desarrollar estas habilidades dentro de la empresa.

Los programas de aprendices permiten que los jóvenes, aparte de recibir un conocimiento técnico, tengan la oportunidad de desarrollar estas habilidades dentro de la empresa.

Aprendices para la innovación

A menudo se asocia los aprendices con trabajos manuales, de baja calificación. Pero esa sensación está lejos de la realidad: en países con programas de aprendices bien establecidos dentro de un sistema más amplio de formación de habilidades, como es el caso de Inglaterra, Alemania o Australia, existen ya programas de aprendices con un alto contenido tecnológico y de innovación dentro de sus planes de estudio. Empresas punteras como Jaguar o Siemens cuentan con aprendices en sus filas, realizando labores que requieren un alto conocimiento técnico. En Suiza, una evaluación concluyó que aquellas empresas que cuentan con programas de aprendices tienden a innovar más en patentes, procesos y productos que aquellas que no cuentan con aprendices.

Empresas punteras como Jaguar o Siemens cuentan con aprendices en sus filas, realizando labores que requieren un alto conocimiento técnico.

Los cambios en el mundo del trabajo que se avecinan no hacen sino aumentar la relevancia de este tipo de programas, con los que los jóvenes pueden prepararse mejor para las habilidades del futuro. Los países de América Latina y el Caribe están adquiriendo conciencia de la importancia de mejorar la transición entre la escuela y el mundo del trabajo, un salto que para muchos jóvenes de la región sigue siendo una pesadilla al día de hoy. Ante un futuro que nos trae nuevas incertidumbres, ¿por qué no damos a nuestros jóvenes las mejores herramientas posibles?

Foto copyright: stockbroker / 123RF Stock Photo

Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/05/18/aprendices-para-los-trabajos-del-futuro/?utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=2ffd99c470-Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-2ffd99c470-189478437

Crece brecha salarial; ni carreras bien remuneradas en México alcanzan el mínimo de EEUU

pesos

Por:Verónica Gascón

La construcción de un muro en la frontera entre México y EU no evitará que los mexicanos sigan migrando al país del norte en busca de un mejor ingreso.

La brecha salarial entre ambos países se está ensanchando, incluso entre trabajadores con la misma calificación y que desempeñan las mismas funciones, advirtieron expertos.

En los últimos 10 años, la diferencia ha aumentado hasta 5 veces en promedio entre los salarios que se pagan en ambos países, señaló Juan José Li NG, analista de Bancomer.

En California, que es el estado donde se concentra el mayor número de migrantes, el salario mínimo es de 10 dólares por hora, 80 dólares por jornada de 8 horas.

Esto es mil 600 pesos por día, a un tipo de cambio de 20 pesos.

En tanto que si se hace la equivalencia del salario por hora en México, tomando como referencia el salario medio de cotización del IMSS y un promedio de 40 horas a la semana, se obtendría 62.063 pesos por hora, lo cual resultaría en 496 pesos por una jornada de ocho horas.

Esto es 3.2 veces más de lo que ganan en promedio los trabajadores en la economía formal.

Ni las carreras mejor remuneradas en México pueden alcanzar los ingresos que perciben trabajadores en Estados Unidos, que ganan el salario mínimo.

La profesión mejor pagada es la de Química, con salario mensual de 33 mil 905 pesos, de acuerdo con el Observatorio Laboral de la Secretaría del Trabajo, pero un trabajador con el salario mínimo en California percibe 48 mil pesos al mes.

“Eso va a seguir ocurriendo con muros o sin muros porque en México el mercado de trabajo no es capaz de absorber a la mayor parte de la fuerza laboral, una buena parte está en la informalidad y otra esta en empleos que generan entre 1 a 3 salarios mínimos”, señaló Miguel Reyes, director del Observatorio del Salario.

Incluso, dijo, entre trabajadores calificados de la misma rama industrial, la brecha salarial es enorme. Ejemplificó que un trabajador que está en la parte más alta del escalafón de Volkswagen en México gana 807 pesos diarios o sea 4.2 dólares por hora.

En tanto, un trabajador en EU, con la misma productividad y la misma posición, percibe  90 dólares la hora.

“Si se revisa actividades de la manufactura como elaboración de herramientas o acero, se encontrarán las mismas diferencias salariales. La productividad es la misma porque el tipo de procesos como el armado de autos, son muy estandarizados”, describió.

Añadió que el contar con un alto grado de estudios no garantiza alcanzar un buen salario ya que a el poder adquisitivo a nivel posgrado se redujo 30 por ciento de 2003 a 2015.

Juan José Li NG, añadió que 6.8 por ciento de los migrantes mexicanos ganan menos de 10 mil dólares anuales y se trata de los que tienen un año o dos en la Unión Americana. Pero una cuarta parte de los migrantes mexicanos han alcanzado una remuneración de más de 40 mil dólares al año.

Fuente:http://www.hoylosangeles.com/noticias/negocios/hoyla-crece-brecha-salarial-ni-carreras-bien-remuneradas-en-mexico-alcanzan-el-minimo-de-eeuu-20170516-story.html

Las habilidades blandas en realidad son las habilidades duras

Por Pablo Bachelet

Tengo dos hijos. Uno estudió historia. El otro se graduó en literatura en inglés, español y francés. A pesar de mis exhortaciones —o quizás por ellas— ninguno quiso estudiar algo científico, tecnológico o matemático.

¿Debería estar preocupado?

Todo padre quiere que sus hijos sean felices haciendo lo que más les da gusto. Pero también quiere que tengan un pasar económico tranquilo.

Es también uno de los grandes retos para los gobiernos: qué políticas pueden implementar para facilitar la adquisición de habilidades que serán requeridas en un mundo que seguramente va a incluir más robots, más creatividad, y retos e innovaciones que ni siquiera podemos imaginarnos.

Es un tema destacado en nuestra publicación insigne Desarrollo en las Américas del 2017, titulada Aprender mejor: Políticas públicas para el desarrollo de habilidades (puede registrarse para recibir actualizaciones sobre el libro y una copia en PDF apenas esté disponible).

En la elaboración del libro realizamos una encuesta a los suscriptores a varios blogs del BID. Les hicimos cinco preguntas. Vamos a estar compartiendo algunas respuestas en los próximos meses.

Una de las preguntas era sobre las habilidades más demandadas por su empresa o empleador.

Varios contestaron que las habilidades técnicas eran importantes. Pero muchos apuntaron a las habilidades blandas y socio-emocionales, como la empatía o la capacidad de resolver problemas. De hecho, 23 respuestas de las 187 que recibimos dijeron que la capacidad de comunicación era una habilidad esencial en el mundo laboral.

“Las habilidades demandadas por la empresa son siempre cambiantes en virtud de los avances de la tecnología”, dijo Jaime Zavala, que tiene 30 años de experiencia en la administración pública y trabaja para el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo, en Chile. “Las habilidades que no cambian son las habilidades blandas”.

“Soy docente y las habilidades requeridas son análisis-síntesis, comunicación y empatía”, nos dijo Jorge Edilberto Zegarra Pinto. “Estas habilidades difícilmente las podrá adquirir un robot”.

Muchos saben esto, por experiencia o por intuición. Pero cabe recordar que el cambio es profundo. Dudo que cuando la revolución industrial rugía a todo vapor y muchos empleados trabajaban en una línea de ensamblaje, la capacidad para comunicar ideas complejas entre colegas fuera una habilidad que los empleadores buscaran con mayor urgencia.

Diana Senior Roca, de la Cámara de Comercio de Barranquilla, participó de nuestra encuesta y dijo que la Cámara realizó una encuesta a 220 empresas de diversos tamaños y sectores económicos para identificar las brechas de capital humano. “En definitiva, el cuello de botella no está en la cantidad de personas disponibles en el mercado laboral”, dijo Senior, “sino en la carencia de habilidades, en especial blandas, de aquellos perfiles nucleares para las empresas”. La Cámara, agregó, está trabajando con las autoridades locales para que los colegios fortalezcan esas habilidades desde temprana edad.

La pregunta es qué políticas públicas sirven para desarrollar las habilidades blandas, y es un punto que va a ser abordado en nuestro libro. Lo novedoso es que la publicación nos trae una mirada amplia a todo el ciclo de vida del individuo, desde el nacimiento hasta la adultez. Tiene un capítulo que analiza la efectividad de políticas para desarrollar habilidades más allá del sistema escolar, como programas de entrenamiento laboral en las empresas y sistemas informales de aprendizajes. Va a ser lectura necesaria para todos aquellos que quieran formular las mejores políticas para asegurar que los ciudadanos puedan desempeñarse en un mundo dinámico.

Les adelanto un dato del libro. Un trabajador o trabajadora que tiene una educación universitaria y se desempeña en una empresa de alta productividad en el sector formal de la economía tiene un crecimiento salarial anual que es tres veces superior a una persona que no tiene título universitario, y que trabaja en una firma en el sector informal y poco productivo.

Quizás se trate menos de lo que uno puede hacer y más de cómo aprender a hacer nuevas cosas. “Creo que por un lado [son importantes] las habilidades o conocimientos técnicos que demanda cualquier puesto de trabajo”, dice Mariela Oppici, especialista argentina en relaciones del trabajo y desarrollo humano. “Pero además, es cada vez más importante contar con personas flexibles, que puedan adaptarse a los cambios. Que sean proactivos, que puedan trabajar en equipo y tengan un buen manejo de la comunicación. Asimismo, también hay valores que son importantes como el compromiso, la responsabilidad y la confianza. Mucho de esto se puede trabajar en las escuelas, pero también se debe abordar con las familias y en espacios de contención para los jóvenes”.

Volviendo a mis hijos. ¿Debería de estar preocupado porque no estudiaron una carrera científica o técnica? Felizmente, están construyendo su propio camino, uno estudiando para un posgrado en administración pública y el otro dedicado a la docencia. Me es difícil saber si tienen las habilidades necesarias para las próximas cuatro décadas. En el libro Aprender mejor se podrá ver cómo los gobiernos pueden hacer su parte también.

Fuente:https://blogs.iadb.org/Ideasquecuentan/2017/05/05/las-habilidades-blandas-en-realidad-son-las-habilidades-duras/