Cooperativas de México deben aprender de las de América Latina

Por: Israel Pantaleón

Las cooperativas mexicanas tienen mucho por aprender de las entidades que se encuentran en toda la región latinoamericana, debido a que éstas tienen avances en plataformas tecnológicas, así como en productos, realización de asambleas y estructuras, sostiene el presidente de la Confederación de Cooperativas de Ahorro y Préstamo de México (CONCAMEX), Cirilo Rivera.

“En algunos países de América Latina está mucho más desarrollado el tema del cooperativismo”, comenta el presidente de la CONCAMEX a Forbes México.

Rivera, quien también es director de Caja Popular Mexicana, señala que los modelos de las cooperativas latinoamericanas pueden ser aprovechados en México debido a que la regulación con la que se cuenta permite tomar las buenas ideas de países como Costa Rica, Chile, Colombia, por mencionar algunos.

No obstante, el directivo de la CONCAMEX señala que las fortalezas de México en materia de cooperativismo son la facilidad de trato para los socios, así como la cultura. Rivera señala que CPM tiene relación con cooperativas de Alemania, Estados Unidos, Canadá, Colombia y Costa Rica.

En México existen más de 600 Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo (SOCAP) entre autorizadas y no autorizadas, sin embargo, a pesar de que el sector de ahorro y crédito tiene 62 años en nuestro país, no ha sido sino hasta en los últimos 15 que ha crecido y se ha dado a conocer de manera importante.

Un número de 155 cumplieron con los requisitos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) para realizar operaciones de crédito y ahorro con sus socios. Además, cuentan con un Seguro de Depósito hasta por una cantidad equivalente a 25,000 UDIS, por ahorrador, que en pesos son alrededor de 150,000.

A septiembre de 2014, el Fideicomiso de Supervisión Auxiliar de Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo y de Protección a sus Ahorradores (Focoop) estimó el número de socios del sector de las cajas de ahorro en 6.4 millones de personas.

Hay que recordar que las sociedades integrantes del sector social sin ánimo especulativo y sin fines de lucro que conforme a la Ley General de Sociedades Cooperativas y de la Ley de Ahorro y Crédito Popular tienen por objeto realizar operaciones de ahorro y préstamo con sus socios.

Caja Popular Mexicana (CPM) buscará un acercamiento con el equipo de trabajo del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, con el objetivo de promover una mejor regulación para el sector de las cooperativas del país, así lo reveló el director general de la entidad, Cirilo Rivera, el pasado 10 de agosto.

En el marco de la inauguración de las nuevas oficinas de CPM en la ciudad de León, Rivera señaló que con el paso del tiempo se necesita trabajar en puntos de capitalización y fiscalización.

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¿El futuro del trabajo o el trabajo del futuro?

SoftBank Corp's human-like robot named "Pepper" gestures as it introduces Nestle's coffee machines at an electric shop in Tokyo December 1, 2014. Nestle SA started to use robots to help sell its coffee makers at electronics stores across Japan, becoming the first corporate customer for the chatty, bug-eyed androids unveiled in June by tech conglomerate SoftBank Corp. The waist-high robot, developed by a French company and manufactured in Taiwan, was touted by Japan's SoftBank as capable of learning and expressing human emotions, and of serving as a companion or guide in a country that faces chronic labour shortages. The maker of Nescafe coffee and KitKat chocolate bars plans to have the robots working at 1,000 stores by the end of next year, a Nestle official said.

Imagen: REUTERS/Issei Kato

Por: Werner Vogels

Ya tenemos cierta noción de cómo la digitalización, y en particular tecnologías nuevas, como el machine learning, el análisis de Big Data o el Internet de las Cosas, van a revolucionar los modelos de negocio de las empresas y cómo los están transformando ya a gran escala. Así pues, llegados a este punto, es momento de examinar en mayor detalle las transformaciones a las que asistiremos en nuestro entorno de trabajo y el papel que desempeñaremos en él nosotros, los humanos.

Según una encuesta realizada por Gallup, un 37% de los millennials se muestran preocupados ante la perspectiva de perder su trabajo a manos de inteligencias artificiales a lo largo de los próximos 20 años. Curiosamente, estudios como el realizado por el instituto alemán ZEW (Zentrum für Europäische Wirtschaftsforschung o Centro Europeo para la Investigación Económica) han desvelado que las empresas que invierten en proyectos de digitalización generan un número significativamente mayor de puestos de trabajo que las compañías que no lo hacen.

¿Cuántas de las profesiones que conocemos hoy en día seguirán existiendo en el futuro? ¿Qué actividades humanas pueden verse completamente automatizadas por máquinas o sistemas de machine learning? ¿Qué labores nos quedarán a los humanos?

¿El futuro del trabajo?

Todas estas preguntas son muy válidas. Sin embargo, “allí donde hay peligro, crece también lo que nos salva”. El poeta alemán Friedrich Hölderlin ya lo tenía claro en el S.XIX. Por lo que a mí respecta, me considero un optimista de lo tecnológico: el uso de las nuevas tecnologías para fomentar una mayor comodidad para el consumidor, como es el caso de las tiendas sin dependientes Amazon Go, resultará en cambios en cómo y dónde se crea empleo. A la hora de pensar en el trabajo del mañana, no es constructivo basar el diálogo en las estructuras que existen hoy en día. Más bien, deberíamos preguntarnos una pregunta completamente diferente, a saber: ¿qué está cambiando en el entorno de trabajo actual, tanto a nivel organizativo como cualitativo?

Así, en el ámbito de la producción industrial, por ejemplo, muchas de las tareas realizadas por humanos han cambiado poco con los años, en lo que respecta a los flujos de trabajo. Incluso las actividades de médicos, abogados o taxistas apenas han cambiado en la última década, al menos en lo que respecta a sus procesos fundamentales. Solo ciertos componentes de estos procesos han pasado a ser realizados por máquinas, o cuando menos, complementados por máquinas. Sin embargo, en la era de la digitalización, la gente hace mucho más que simplemente hacer de engranaje entre una máquina y la siguiente.

Creo que es posible volver a humanizar el trabajo, por así decir, y hacer de nuestras destrezas únicas como seres humanos algo incluso más importante. Hasta ahora, la principal limitación para el acceso a las tecnologías digitales era la capacidad de las máquinas. Las interfaces de nuestros sistemas ya no están determinadas por máquinas; en el futuro los humanos serán el punto de partida.

Gracias a las nuevas posibilidades tecnológicas de las que disfrutamos y a la mayor capacidad de computación de la que disponemos, el trabajo del futuro estará más centrado en las personas y menos en las máquinas.

Redefiniendo la relación entre humanos y máquinas

Los avances en la interacción entre humanos y máquinas se están produciendo a un ritmo fulgurante y sus repercusiones ya se están haciendo notar en cómo trabajamos. En el futuro, la tecnología puede pasar a ser una parte mucho más natural de nuestro entorno de trabajo y que podrá activarse mediante múltiples métodos diferentes: comandos por voz, por vista, tacto e incluso el olfato. Tomemos como ejemplo las tecnologías de comandos por voz, un ámbito que está viviendo una auténtica revolución. Los sistemas actuales de comandos por voz son capaces de comprender, interpretar y responder en conversaciones de una forma completamente profesional, lo que hace que muchos procesos profesionales sean mucho más fáciles de llevar a cabo. Así, a finales de 2018, los comandos por voz habrán transformado significativamente nuestra forma de desarrollar dispositivos y aplicaciones. Uno ya puede hacerse cierta idea de en qué se traduce esto con cierto detalle.

Por ejemplo, la NASA ha puesto a Amazon Alexa al cargo de programar el uso de sus salas de reuniones. Así, quienquiera que necesite usar una tan solo tendrá que pedírselo a Alexa y el resto sucede automáticamente. Los comandos por voz permiten también aumentar enormemente la productividad de las teleconferencias. El servicio AWS Transcribe, por ejemplo, permite ir creando transcripciones de las reuniones al momento, que posteriormente se envían a todos los participantes.

El proveedor de software FME, por su parte, utiliza tecnologías de comandos por voz para ofrecer a sus clientes innovadoras aplicaciones. Así, por ejemplo, los usuarios pueden recurrir a Alexa para que les explique tareas de OpenText Documentum. Este es un recurso del que las empresas pueden valerse para acelerar y abaratar el proceso de incorporación de nuevos empleados. En la compañía farmacéutica AstraZeneca ya encontramos un planteamiento similar, ya que también recurre a Alexa para sus procesos de producción: los trabajadores pueden realizar preguntas a Alexa sobre procesos rutinarios y así confirmar qué es lo que tienen que hacer a continuación.

Por supuesto, las responsabilidades y organigramas de las empresas irán cambiando como fruto de estas tecnologías. Y también es posible utilizar estos recursos para tareas administrativas y transformarlos en actividades que vayan en beneficio del cliente. En el futuro probablemente necesitemos muchos más “arquitectos”, “desarrolladores”, “creativos”, “expertos en relaciones”, “especialistas en plataformas” y “analistas” y cada vez menos gente que tiene que realizar tareas siguiendo pasos predeterminados, así como menos “administradores”. Al transformarse en algo que conecte mejor con la necesidad de los seres humanos de crear y dar forma a las cosas, el trabajo del futuro podría convertirse en algo que podamos disfrutar más y que nos haga sentir más realizados.

Expandiendo el mundo digital

Este nuevo paradigma de interrelación entre máquinas y humanos tiene otra consecuencia importante: incrementará significativamente el número de personas que pueden participar en la creación de valor digital: ancianos, usuarios que actualmente no tiene acceso a ordenadores ni smartphones, usuarios que encuentran los smartphones demasiado complejos y usuarios no alfabetizados en países en vías de desarrollo.

Un buen ejemplo de este último caso es el de los productores de arroz que trabajan con el International Rice Research Institute (o Instituto Internacional para Investigación sobre el Arroz), una organización con sede en Manila, en Filipinas. Esta institución tiene como misión combatir la pobreza, el hambre y la malnutrición, haciendo más llevaderos el trabajo y la vida de los productores de arroz. Así, los productores de arroz pueden acceder a información a la que normalmente no tendrían acceso por su cuenta. Todas las aldeas cuentan con un teléfono y, a través de él, los granjeros pueden acceder a estos conocimientos y seleccionar su dialecto en un menú y describir el tipo de cultivo que tienen a su cargo. Este servicio está basado en un sistema de machine learning. El servicio genera recomendaciones sobre cuánto fertilizante hace falta y cuál es el mejor momento para la siembra.

Hasta ahora no hemos hecho sino ver un atisbo de las posibilidades que estas tecnologías traen consigo para el mundo laboral. Sin embargo, ya han dejado claro que lo más probable es que la calidad de nuestro trabajo vaya en aumento y que la tecnología nos permita realizar múltiples actividades que hoy nos resultan inimaginables. En un futuro, la humanidad podrá realizar sus actividades de una forma que se aproxime mucho más a nuestra naturaleza creativa que los métodos que empleamos actualmente. Creo que si realmente queremos hacer justicia al analizar las posibilidades de las tecnologías para el futuro, deberíamos hacer como Hölderlin y tener fe en algo que nos salvará, al tiempo que minimizamos los riesgos buscando comprender y canalizar mejor los cambios que traerán consigo

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2018/07/el-futuro-del-trabajo-o-el-trabajo-del-futuro

Invertir en las personas para desarrollar capital humano

Los avances científicos y tecnológicos están transformando la vida de las personas: incluso ayudan a los países pobres a disminuir la diferencia en la esperanza de vida con respecto a los países ricos. Sin embargo, los países pobres enfrentan aún enormes desafíos, ya que casi una cuarta parte de los niños menores de 5 años están malnutridos, y el 60 % de los estudiantes de escuela primaria no logra ni siquiera un nivel educativo básico. De hecho, más de 260 millones de niños y jóvenes en los países pobres no reciben ningún tipo de educación.

Por supuesto, hay un argumento moral para invertir en la salud y la educación de todas las personas. No obstante, hay también un argumento económico: estar preparados para competir y prosperar en un entorno que cambia rápidamente. El “capital humano” —es decir, el potencial de los individuos— será la inversión de largo plazo más importante de los países para la futura calidad de vida y prosperidad de su población.

Los Gobiernos llevan mucho tiempo invirtiendo en el crecimiento económico, concentrándose en el capital físico, como carreteras, puentes, aeropuertos y otras obras de infraestructura. Sin embargo, han invertido poco en su gente, en parte porque los beneficios de dichas inversiones han sido mucho menores y más difíciles de medir. Por tanto, como lo señaló recientemente el presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim, en un artículo publicado en Foreign Affairs, el mundo enfrenta hoy un “déficit de capital humano”. En numerosos países, la fuerza de trabajo no está preparada para el futuro que evoluciona aceleradamente.

Esta es una de las ideas centrales del próximo Informe sobre el desarrollo mundial 2019: La naturaleza cambiante del trabajo (i) del Banco Mundial. La frontera para las competencias avanza más rápido que nunca. Los países deben apurar el paso ahora y preparar a los trabajadores para los enormes desafíos y oportunidades que están siendo impulsados por el cambio tecnológico.

Pero sin un esfuerzo mundial urgente y concertado para desarrollar el capital humano, una gran cantidad de personas y países enteros están en peligro de ser excluidos de la prosperidad futura. Los Gobiernos pueden desempeñar un papel fundamental en la transformación del capital humano, porque la pobreza, la desigualdad y otros obstáculos impiden a las familias invertir en la salud y la educación de sus hijos.

EL PROYECTO DE CAPITAL HUMANO

Este desafío apremiante es la razón por la cual el nuevo Proyecto de Capital Humano tiene el pleno respaldo del Grupo Banco Mundial y del presidente Kim. El Grupo Banco Mundial se ha comprometido a ayudar a los países a dar prioridad al capital humano de una manera sostenible, dado el profundo reconocimiento de que el empleo y los trabajadores cualificados son esenciales para el desarrollo en los países de todos los niveles de ingreso.

Los tres objetivos principales del Proyecto de Capital Humano son: primero, crear la demanda de más y mejores inversiones en las personas; segundo, ayudar a los países a reforzar sus estrategias e inversiones de capital humano para conseguir mejores resultados rápidamente, y tercero, mejorar la manera cómo se mide el capital humano.

El nuevo índice de capital humano, que se presentará durante las Reuniones Anuales del Grupo Banco Mundial en octubre, apoyará esos tres objetivos y será un recurso crucial tanto para los Gobiernos como para los ciudadanos. Servirá para medir resultados de capital humano relacionados con la productividad, como la supervivencia infantil, la predisposición innata de los niños para ser exitosos, el aprendizaje de los estudiantes y la salud de los adultos.

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Dos niñas en la Clínica Comunitaria Palash del Centro de Bienestar Materno Infantil (MCWC), en Bangladesh. © Rama George-Alleyne / Banco Mundial

 

DE LA TRANSPARENCIA A LA TRANSFORMACIÓN

El índice medirá la salud de los niños, jóvenes y adultos, así como la cantidad y calidad de educación que un niño nacido hoy puede esperar alcanzar a los 18 años. Esto ayudará a aumentar la transparencia, lo que —según pruebas convincentes— puede motivar a las personas y los encargados de formular políticas a exigir y crear mejores servicios. El propósito de los datos es impulsar un diálogo, liderado por los niveles más altos de gobierno, en todos los países acerca de las cuestiones que son importantes para el futuro.

“Las nuevas mediciones alentarán a los países a invertir en capital humano con un intenso sentido de urgencia. Eso ayudará a preparar a todos para competir y prosperar en la economía del futuro, cualquiera que esta sea”, dijo el presidente Kim. “Y a hacer que el sistema mundial funcione para todos”.

El Proyecto de Capital Humano ayudará a los países a aprovechar los recursos y aumentar la eficiencia del gasto, ajustar las políticas con inversiones orientadas a resultados y abordar las deficiencias de análisis y medición, entre otras esferas.

Los Gobiernos ya están mostrando interés en cambiar sus resultados en materia de capital humano. Algunos de los primeros países que se encuentran trabajando con el Grupo Banco Mundial en estrategias de capital humano darán a conocer los puntos más destacados durante las Reuniones Anuales en octubre.

Ningún país puede permitirse no invertir lo suficiente en su capital humano. Si bien el contexto puede ser diferente, un énfasis en el capital humano es clave para los países de todos los niveles de ingreso, puesto que las competencias evolucionan rápidamente y la demanda por una mejor educación y salud aumenta en todas partes.

El Proyecto de Capital Humano debería contribuir a avanzar hacia un mundo en el cual todos los niños pueden ir a la escuela bien alimentados y están preparados para aprender; pueden lograr aprender en la sala de clases, y pueden ingresar al mercado de trabajo como adultos saludables, cualificados y productivos.

Fuente: http://www.bancomundial.org/es/news/immersive-story/2018/08/03/investing-in-people-to-build-human-capital?cid=ECR_FB_worldbank_ES_EXT

La realidad de la juventud en México: pobreza, discriminación e incumplimiento de sus derechos

La mitad de los jóvenes en México viven en condiciones de pobreza y otra gran parte ha sido víctima de discriminación y no goza de los derechos básicos en educación y salud.

La realidad de la juventud en México: pobreza, discriminación e incumplimiento de sus derechos

Cuartoscuro

De los casi 40 millones de jóvenes que habitan en México casi la mitad de ellos vive en condiciones de pobreza, ha sido víctima de algún acto de discriminación o se le ha impedido el reconocimiento de sus derechos.

En el marco del Día de la Juventud que se conmemora este domingo, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) dio a conocer las cifras que revelan el panorama que atraviesa la juventud mexicana en materia de acceso a derechos y falta de oportunidades.

De acuerdo con cifras del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE), en México hay 37.5 millones de jóvenes entre los 12 y 29 años, los cuales representan el 31.4 % de la población. Entre estos, 6.8 millones tienen entre 12 y 14 años; 10.8 millones entre 15 y 19 años; 10.7 millones entre 20 y 24, y 9.3 millones entre 25 y 29 años.

Según el Conapred el problema principal de los jóvenes en México es que casi la mitad de la población total vive en situación de pobreza. Y es que 17.5 millones de personas jóvenes (47.1 % del total) están en situación de pobreza, de las cuales 13.9 millones (36.6 %) viven en pobreza moderada y 3.6 millones (9.7 %) en pobreza extrema.

Resalta el Conapred que 19.7 millones de jóvenes tienen ingresos menores a la línea de bienestar económico (es decir 2 mil 542 pesos mensuales en las ciudades y mil 614 pesos al mes en el campo).

Aunado a la pobreza, la discriminación es un tema prioritario para atender pues cada vez más jóvenes en México son discriminados por diversas situaciones, entre ellas, su condición social, su apariencia física (ligada a su condición económica), la escuela donde estudiaron, el lugar donde viven, o incluso sus publicaciones en redes sociales.

Esta condición convierte a las y los jóvenes en un sector altamente vulnerable pues “se les percibe como amenaza para la cohesión social”, excluyéndolos de espacios y oportunidades laborales o educativas, e impidiéndoles el reconocimiento pleno de sus derechos, especialmente los sexuales y reproductivos.

Por ello es que un alto número de jóvenes en el país se mantienen en la pobreza o no pueden ascender socialmente.

Con base en estas cifras, el Conapred plantea una serie de temas prioritarios a atender para revertir la situación.

Explican que el Estado debe centrarse en combatir la pobreza y marginación mediante “el acceso a un empleo formal, bien remunerado y con prestaciones; acceso a servicios de salud y educación de calidad en todos los niveles de atención, y el combate a la violencia en hogares, escuelas y comunidades (principalmente el crimen organizado, la delincuencia común y la trata de personas)”.

A lo anterior deben emprenderse otras acciones como la prevención del embarazo adolescente y la atención del mismo, que puede derivar en la interrupción legal del embarazo, deserción escolar, exclusión social, laboral y médica.

Con relación a las condiciones de vida de los jóvenes, el Conapred detalla que el 64 % de quienes no son jefes o jefas de hogar vive con ambos padres; el 23 % solo con su madre; 3 % solo con su padre, y 10 % vive con uno o más parientes adultos (abuelos o abuelas, tíos o tías, padrastro, madrastra, hermanos o hermanas, primos o primas).

Respecto a la violencia intrafamiliar, cifras de 2014 del Inegi revelan que en la mitad de los hogares donde viven personas jóvenes, se identificaron conflictos o peleas.

Mientras que en el tema educativo, el mismo Inegi destaca que casi la totalidad de personas jóvenes en el país (98.4 %) saben leer y escribir, pero el Conapred señala que poco menos de la mitad de quienes tienen entre 15 y 24 años (46.1 %) asisten a la escuela. Es decir aunque existe una amplia cobertura de la educación básica, al buscar un crecimiento educativo los jóvenes se estancan.

La situación no es tan distinta en temas de salud. Del total de los jóvenes del país, apenas un tercio (32.3 %) tiene acceso al ISSSTE, al IMSS, a los servicios de salud de PEMEX u otros similares.

Esta situación, entre otras muchas cosas, se ve reflejada en la corta edad en que las y los jóvenes inician su vida sexual. Según el Inegi, la mitad de las mujeres del país en edad fértil inició su vida sexual a los 18 años de edad. De éstas el 54.5 % de entre 15 a 19 años dijo haber utilizado, ella o su pareja, algún método anticonceptivo en la primera relación sexual. Tan solo entre 2008 y 2011, el 18.9 % de los embarazos registrados se dio entre adolescentes de 15 a 19 años.

Carencias sociales y falta de oportunidades

El mismo documento resalta que del total de la juventud, 24.9 millones (67.3 %) no tienen acceso a la seguridad social; 9.1 millones (24.6 %) a alimentación; 8.2 millones (22.2 %) a servicios básicos en la vivienda, y 8.3 millones (22.5 %) a los servicios de salud.

En tanto que alrededor de 5.4 millones de jóvenes no tienen la oportunidad de estudiar ni de trabajar. De esta cifra, la mayor parte (91.2 %) son mujeres e incluso se encuentran en esta situación principalmente por tener que cuidar a alguien o dedicarse a los quehaceres del hogar.

Entre los jóvenes de 18 a 29 años que son económicamente activos existe una brecha de género pronunciada: mientras que ocho de cada diez hombres jóvenes percibe ingresos (78 %), poco menos de la mitad de las mujeres jóvenes (45.9 %) lo hace.

Estigmatizados y discriminados pero inclusivos

En México tres de cada diez jóvenes refieren haber sido discriminadas por su edad al menos una vez durante los últimos cinco años, y reportan como principales ámbitos de exclusión la calle o el transporte público, así como el trabajo o la escuela. El 17.5 % afirma haber sido discriminado en las redes sociales.

A pesar de ser víctimas de esta situación las y los jóvenes son quienes tienen mayor conciencia sobre la manera en que se discrimina en México, y muestran mayor apoyo hacia políticas por la inclusión. Por ejemplo, el 75 % de las personas entre 18 a 29 años está a favor del matrimonio igualitario, y 57.6 % a favor de la adopción homoparental.

Entre 2012 y junio de 2018, el Conapred calificó 192 expedientes como presuntos actos de discriminación relacionados con personas jóvenes. La mayor parte de estos casos se registraron en el ámbito educativo o en el laboral, y respondieron sobre todo a motivos como la apariencia física y la discapacidad. Entre los derechos vulnerados, el más frecuente fue el trato digno (68 %), seguido por la educación (60 %) y la igualdad de oportunidades (30 %).

Aún queda mucho por hacer

Aunque el Conapred resalta algunos de los esfuerzos del Estado enfocados en mejorar la calidad de vida de los jóvenes, como la creación del IMJUVE y el Plan Nacional de Juventud (PNJ) 2014-2018, considera que el desafío más importante para el gobierno mexicano será “combatir las causas de la pobreza entre las personas jóvenes mediante estrategias integrales”.

Esto, plantean, deberá hacerse específicamente en tres ámbitos: acceso a empleo formal y bien remunerado; combate a la deserción escolar (especialmente en bachillerato), y calidad de servicios médicos y educativos.

En el tema laboral señalan que actualmente no hay una estrategia integral de inclusión laboral dado que solo hay programas con alcances limitados, que reproducen la precariedad generalizada del empleo en México.

Para combatir la deserción escolar se necesitan acciones integrales enfocadas en los problemas económicos de hogares donde viven las y los jóvenes; cambiar la percepción de que es más útil dedicarse a otras actividades no educativas; atender los entornos de violencia en hogares y escuelas y, en el caso de las jóvenes, atender la problemática de los embarazos adolescentes.

Finalmente, es necesario mejorar los servicios de salud y educación “para que la política social cumpla con romper la reproducción intergeneracional de la pobreza”. No basta con que las niñas, niños y adolescentes tengan acceso a la educación y a los servicios médicos si esa educación no aumenta lo suficiente su capital humano y los servicios de salud no cubren padecimientos que pueden comprometer su desarrollo.

Desde 2013, la “Evaluación transversal de políticas y programas para el desarrollo de la juventud en México” reveló la necesidad de crear una política integral para los jóvenes que reconozca y proteja los derechos de las personas jóvenes, especialmente, los sexuales y reproductivos.

Fuente:https://www.animalpolitico.com/2018/08/dia-de-la-juventud-pobreza-discriminacion/

¿Tienes el trabajo indicado? Estos son los empleos mejor pagados

Por: Anna Portella

Los empleos más remunerados entre enero y marzo de este año estaban en el sector servicios; requieren licenciatura, habilidades blandas y 10 años de experiencia profesional.

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Foto: Getty Images.

Hay seis perfiles de profesionistas que firmaron unos contratos entre enero y marzo de este año que los convirtieron en los mejor retribuidos del país durante el primer trimestre.

Todos ellos se ubican en el sector servicios y economía del conocimiento, y precisan de licenciaturas que avalan sus conocimientos técnico, de soft skills o habilidades blandas para su desempeño y de 10 años de experiencia laboral.

Así lo reveló esta semana el estudio “Los + cotizados 2018: Puestos ejecutivos mejor pagados en México” de la empresa especializada en reclutamiento de talento para altas gerencias y puestos directivos Spring Professional México.

La empresa del Grupo Adecco identificó los siguientes perfiles directivos, gerenciales o mandos intermedios mejor retribuidos en el primer trimestre del año en las seis áreas de su especialización:

  1. Ingeniería y manufactura

De las tareas de un director de operaciones destaca la implementación de mejores prácticas con base en métodos lean manufacturing.

Requiere de habilidades en liderazgo, trabajo en equipo, toma de decisiones, e inglés empresarial avanzado.

Según el reporte, estos puestos se contrataron con mayor notoriedad en la Ciudad de México.

  1. Finanzas

Un director de administración y finanzas genera controles, proyecciones, análisis y reportes financieros, asegurando el cumplimiento de cierres, auditorías y declaraciones tributarias.

En el mapa de México, el mayor número de contrataciones se ubicó en la capital y en Monterrey.

  1. Tecnologías de la Información

En este rubro los más retribuidos fueron los encargados de diseñar y personalizar los sistemas y plataformas tecnológicas para mejorar la experiencia de usuario, directores de información de la tecnología.

Este perfil requiere de habilidades de negociación, contratación y conocer procesos de gestión de servicios tercerizados de IT.

Donde más se contrató a estos profesionistas fue en Querétaro.

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  1. Logística y construcción

Un director de construcción necesita habilidades de liderazgo, inglés avanzado, trabajo en equipo y capacidad estratégica para la toma de decisiones. Y, al menos durante el primer trimestre de este año, mudarse a Querétaro, porque fue allí donde más se emplearon.

  1. Ventas y marketing

Los directores comercial en el sector químico que consiguieron ser los mejores pagados en su áreas poseían perfil comercial, liderazgo y que capacidad para establecer estrategias y lograr el cumplimiento de objetivos comerciales.

Este cargo pide un excelente manejo de relaciones interpersonales, proactividad, pensamiento estratégico e inglés de negocios.

En el mapa, se emplearon con mayor notoriedad en Cuernavaca.

  1. Recursos humanos

Los directores de recursos humanos en el sector consumo poseen habilidades de liderazgo, trabajo en equipo y toma de decisiones. Además, deben contar con un nivel de inglés empresarial avanzado con altas capacidades verbales y escritas. Y, entre enero y marzo, encontrarse en la Ciudad de México.

De acuerdo con el reporte, los salarios en estos puestos oscilan entre un un millón 680,000 pesos y un millón 440,000 pesos anuales, siendo el de mayor ingreso para posiciones en ingenierías, así como administración y finanzas.

Este es el primer estudio de este tipo de Spring Professional y pretende reflejar los puestos más cotizados durante el período analizado y no tendencias de contratación.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/empleos-mejor-pagados-en-primer-trimestre-2018/?utm_source=DreamsPushNotifications&utm_medium=push_notifications&utm_campaign=dreams_push_notify

¿La tecnología en el trabajo es tu amiga o enemiga?

Imagen: REUTERS/Yuya Shino

Por: Jennifer Artley

A medida que la tecnología avanza y la cantidad de datos continúa creciendo, la era de la inteligencia artificial y la automatización en el lugar de trabajo se acerca cada vez más. El aumento de la productividad a través de la transformación digital debería ser un motor para el crecimiento económico. Pero cualquiera que alguna vez haya visto Terminator puede imaginar fácilmente el momento en el que las máquinas olviden quién trabaja para quién.

En las economías que tienen más que ganar, los seres humanos en el lugar de trabajo podrían tener más que perder. Es por eso que se necesita una visión reflexiva y compasiva para asegurar que los trabajadores del mañana tengan las habilidades para competir en el mundo digital. Ser capaces de crear una economía de innovación amigable para el hombre es el desafío y la oportunidad que tenemos hoy.

Abordar este desafío significa tener que identificar sus diversas causas. Hacerlo es difícil, ya que cualquier economía de innovación incluirá mucha información que aún no existe. Pero el análisis del pasado y del presente muestra que la tecnología ha tenido dos impactos en nuestro trabajo: mejorar y reemplazar. Una economía de innovación amigable con el hombre deberá abordar ambas dinámicas.

Comenzando por el último, la tecnología ha reemplazado al trabajo humano desde que existe. De hecho, se remonta a nuestra necesidad de superar nuestros límites como humanos. Así como la rueda permitió que una persona empujara lo que antes necesitaba a diez personas, el motor permitió que una persona moviera lo que antes habría necesitado a cien personas.

Si bien los avances de principios del siglo XX parecían prometedores, el progreso digital exponencial de las últimas décadas puede ser preocupante. Esto se debe en parte a la falta de educación, ya que a veces le tememos a lo que no entendemos. Pero el temor también surge de un costo laboral humano muy real y significativo. La fabricación en los EE. UU., por ejemplo, declinó del 16 % de la fuerza laboral estadounidense en 1996 al 8 % en 2016. Esta es una caída dura. Muchos se ven afectados por la preocupación, pero no deberíamos dejarnos abrumar. El progreso trae beneficios; pero para aprovecharlos es necesario que nos preparemos.

Estos beneficios son ampliamente reconocidos por el segundo impacto histórico de la tecnología: la mejora del trabajo humano. Aunque a menudo eclipsado por el miedo al desempleo masivo, los beneficios del progreso tecnológico son indiscutibles. La digitalización permite a las empresas hacer más de lo que desean sus clientes: mejor, más rápido y más barato. De hecho, el desarrollo digital de los empleados puede convertirlos en ‘superhéroes’: un trabajador de una línea de producción con soporte robótico puede producir más bienes; un abogado con análisis de casos en tiempo real producirá un argumento más sólido; un bioquímico con modelos genómicos basados ​​en datos puede curar más enfermedades. Estos empleados que sobrepasan las barreras de la producción son el resultado de nuestra realidad digital presente y futura.

Los C-suites de todos los sectores están reconociendo estos beneficios digitales. Tres de cada cuatro directores ejecutivos describen la transformación digital como una prioridad, mientras que el 86 % de las grandes empresas han nombrado directores ejecutivos digitales y el 72 % de las organizaciones creen que el puesto de director de información se ha convertido en el centro de la sala de juntas en los últimos dos años.

Sin embargo, a pesar del reconocimiento universal de los beneficios digitales, aparentemente no podemos o no estamos dispuestos a aceptarlos por completo, debido a que la brecha de habilidades es un factor clave. La falta de habilidades de TI ya frena la transformación digital. Con un avance tecnológico sostenido y una capacitación inadecuada, esta brecha solo se ampliará, lo que traerá aparejada la pregunta: ¿qué habilidades y atributos necesitará la gente para competir en este entorno de trabajo digital, crear una economía de innovación e impulsar la inclusión económica?

La respuesta está en la educación. A medida que el progreso tecnológico se vuelve cada vez menos tangible, debemos proporcionar una educación cada vez más relevante. Los planes de estudio de STEM, que son el estándar de la educación avanzada, deben convertirse en STREAMD: ciencia, tecnología, robótica, ingeniería, artes, matemáticas y diseño. Esta amplitud y profundidad en la capacitación refleja el desarrollo de una economía de innovación más allá de la TI, con un énfasis creciente en habilidades de diseño y experiencia, sistemas y pensamiento relacionados con la computación, economía digital, sociología, economía del comportamiento y matemáticas avanzadas.

No será suficiente enseñar un plan de estudios ampliado a una población limitada. Necesitaremos alimentar una gama más diversa de talentos, que incluya mujeres y otros grupos subrepresentados en tecnología, para reflejar mejor el mundo al que servimos.

Convertir estos ideales admirables en un progreso factible a menudo es difícil. Aunque el escepticismo en la reforma educativa y la capacitación laboral puede ser correcto, hay mucho en juego para permitir que las fallas pasadas definan la preparación para el futuro. El progreso no debería sufrir mientras los líderes de las empresas privadas señalan fallas legislativas y los legisladores señalan los males del sector privado.

Para alcanzar el equilibrio entre el trabajo automatizado y la participación de los empleados se necesita una estrategia que incluya a todas las partes interesadas, en la que tanto los gobiernos como las empresas tengan un interés en particular. Las compañías, en especial las de tecnología, tienen la responsabilidad de apoyar las iniciativas educativas de STREAMD, impulsadas en parte por la responsabilidad de los accionistas de garantizar una fuerza laboral sostenible.

La transformación digital creará todo tipo de oportunidades para impulsar el crecimiento económico y es necesario que se implementen iniciativas educativas para que nuestras futuras fuerzas laborales tengan las habilidades adecuadas. Solo así podremos garantizar que más personas estén posicionadas para beneficiarse de las ganancias económicas. Solo entonces podremos sostener justificadamente el progreso.

Brecha laboral y desempleo: ¿Existe peligro?

Foto: Michelle Burgos.

Por Jonathan Heath*

INEGI acaba de reportar que la tasa de desempleo nacional repuntó de 3.2% en mayo a 3.4% en junio. La tasa de desempleo urbano, más relevante para entender el mercado laboral del país, también aumentó de 3.7% en mayo a 4.1% en junio. ¿Debe preocupar? Para nada. Si analizamos la tendencia-ciclo de ambos indicadores, observamos una lateralidad desde hace un año. Fuera del ruido normal de un mes a otro, la tasa de desempleo urbano se ha estacionado alrededor de 4.0% desde hace ya un poco más de un año. Este promedio, bastante estable, se ubica por debajo de cualquier nivel que hemos observado desde que existe la encuesta actual (ENOE) que arrancó en 2005. De alguna forma u otra, el nivel tan bajo del desempleo se puede comparar con tan solo dos momentos en el pasado, de 1991-1993 y 2000-2001.

¿Cómo podemos interpretar estas cifras? Varios analistas dicen que estamos ya en una situación de “pleno empleo”. Esto significa que ya es muy difícil observar una tasa menor porque el desempleo existente es casi todo “friccional”, es decir, el que proviene de personas cambiando de un trabajo a otro. Cuando la tasa de desempleo era más elevada, cualquier empresa que quisiera emplear a alguien tenía de donde escoger. Pero ahora, ante esta situación de “pleno empleo”, las empresas tendrán que ofrecer mejores salarios para convencer a personas ya empleadas en otro trabajo para que acepten su oferta. Por lo mismo, se dice que una situación de pleno empleo puede generar presiones inflacionarias ante alzas salariales generalizadas.

¿Existe este peligro ahora? No necesariamente. Existe todavía mucha holgura en el mercado laboral de personas que buscan trabajo. El problema es que la tasa de desempleo tradicional no capta una buena parte de esta demanda. La razón es que la definición que utiliza el INEGI, que proviene de las recomendaciones internacionales y metodologías aprobadas por la Organización Internacional de Trabajo (OIT) y las Conferencias Internacionales de Estadísticos de Trabajo (CIET), es muy estrecha. Solamente abarca las personas que no trabajan ni una hora a la semana y que están activamente buscando trabajo. Sin embargo, hay muchas personas que quieren trabajar, pero no lo manifiestan adecuadamente y muchas que tienen empleo parcial, pero que quieren trabajos de tiempo completo.

En el primer trimestre del año, INEGI reportó 1.7 millones de personas desempleados en el sentido tradicional, lo que arroja una tasa de 3.1% de la fuerza laboral. Sin embargo, existen 5.8 millones de personas que no están consideradas como parte de la fuerza laboral que están disponibles para trabajar. Este grupo de personas, a veces llamado “desempleo disfrazado”, representa 15.2% de la población económicamente inactiva. Están en esta categoría básicamente porque no hacen el esfuerzo por encontrar trabajo. A diferencia de la población económicamente activa (PEA), esta parte de la población es económicamente pasiva, pero igual requiere trabajo.

Mucha gente que se queda sin trabajo, o que buscan ocuparse por primera vez, aceptan un empleo de tiempo parcial en lo que encuentran el trabajo que realmente buscan. Por ejemplo, una persona acepta trabajar unas horas diarias en la mañana en una tienda de conveniencia y en la tarde sale a buscar empleo. Esta persona puede considerarse realmente desempleada, pero al no caer en la categoría oficial, el Inegi no la cuantifica. No obstante, Inegi encontró 3.8 millones de personas que, en el primer trimestre, elaboraban menos horas a la semana de lo que querían por razones de mercado, por lo que estos “subempleados” también buscan y requieren un empleo.

Esto significa que la cantidad de personas en el país que necesitan un empleo no son solamente los 1.7 millones de desempleados, sino también los 5.8 millones de desempleados disfrazados y los 3.8 millones de subempleados. Si sumamos las tres características, llegamos a la cifra de 11.1 millones de personas que necesitan un empleo de tiempo completo.

Para esto, la última Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (CIET), en 2013, aprobó varias nuevas definiciones, que agrupa la población ocupada y la desempleada, tanto activa como pasiva. La fuerza laboral tradicional, también conocida como la población económicamente activa (PEA), es la suma de la población ocupada y la desempleada que activamente busca trabajo. Al sumar ahora a la PEA la población desempleada pasiva (desempleo disfrazado), obtenemos la fuerza laboral potencial (FLP), que en el primer trimestre sumó 60.4 millones de personas. Resulta que los 11.1 personas que necesitan trabajo es 18.3% de la FLP. Esta tasa se llama la “brecha laboral” y es un indicador del mercado laboral mucho más robusta que la tasa de desempleo abierto o tradicional. Las cifras son muy diferentes. No es lo mismo decir que el 3.1% de la fuerza laboral está desempleada que anotar que 18.3% de la fuerza laboral potencial necesita empleo.

La tasa de desempleo tradicional llegó a su pico de 6.1% de la fuerza laboral en el tercer trimestre de 2009; desde entonces ha marcado una clara tendencia a la baja hasta llegar a un mínimo de 3.1% en el primer trimestre de 2018. La brecha laboral registró su pico de 25.1% en el segundo trimestre de 2009 y desde entonces ha marcado una tendencia a la baja hasta llegar a un mínimo de 18.3%, también en el primer trimestre de 2018. Ambos indicadores muestran un comportamiento similar (de hecho, su correlación es de 0.94), pero con orden de magnitud muy diferente. Si sólo tomamos en cuenta al desempleo tradicional llegamos a la conclusión de que estamos cerca de una situación de “pleno empleo”. Pero si consideramos la brecha laboral vemos que, si bien hemos experimentado progreso en los últimos ocho años, todavía queda mucho terreno por recorrer.

* Asesor económico de American Chamber of Commerce of Mexico

Fuente:https://www.forbes.com.mx/brecha-laboral-y-desempleo-existe-peligro/