Políticas 4.0 para la cuarta revolución industrial

POR CLAUDIA SUAZNÁBAR Y JOSÉ MIGUEL BENAVENTE

políticas de transformación digital

Las plataformas colaborativas han transformado el transporte urbano y el turismo, el blockchain tiene el potencial de cambiar por completo el sector financiero y la inteligencia artificial está dándole la vuelta a la manera en que hoy en día se hace ciencia. Las novedades sobre startups e innovaciones digitales que revolucionan industrias enteras y cambian hábitos de consumo nos recuerdan a diario que estamos viviendo en la nueva economía digital, la cuarta revolución industrial en pleno desarrollo.

En este contexto, enfrentamos una creciente complejidad de desafíos con fronteras borrosas entre sectores y una multiplicidad de problemáticas interrelacionadas. Las plataformas dedicadas al transporte urbano también reparten comida, las empresas de agroindustria que usan drones o las empresas que están probando coches autónomos entran a operar en sectores regulados de transporte. Y todo pasa por el uso de datos. En el sector de energía, el desarrollo de energías renovables o las redes inteligentes demandan nuevas capacidades y marcos regulatorios cada vez más apoyados en la generación e intercambio de datos masivos. La sostenibilidad del sector de salud pasa hoy por la atención virtual, en tanto que la salud móvil y el historial clínico electrónico generan cada vez mayores volúmenes de información con potencial de mejorar los procesos de diagnóstico y la efectividad de medicamentos. En la construcción, la digitalización y compartición de datos entre todos los actores de la cadena de valor permite asegurar el cumplimiento de normativas, hacer mantenimiento predictivo de la infraestructura y ahorrar costos.

Asimismo, se trata de un nuevo contexto de cambio tecnológico acelerado e incertidumbre que está alterando el modo en que las empresas innovan y en el cual más actores públicos, privados y ciudadanos participan en la ideación, adopción y uso de innovaciones. Es cada vez más común la innovación abierta: grandes empresas y startups llevando adelante procesos co-creación y colaboración para poder innovar al ritmo que les impone el mercado, con soluciones más baratas y ágiles. Se dan igualmente esquemas de innovación similares desde el gobierno.

¿Cuáles son las implicancias para América Latina y el Caribe?  Si bien algunos países latinoamericanos han formulado ambiciosas agendas digitales nacionales, en general la respuesta de las políticas públicas en la región no está poniendo suficiente foco en la generación de capacidades en el sector privado para adoptar y utilizar tecnologías digitales para su transformación. En este blog analizamos la necesidad de actualizar las políticas de apoyo a la innovación en esta revolución digital para que los países de la región no pierdan la oportunidad de subirse a esta ola digital que puede impulsar la productividad y contribuir a resolver desafíos sociales y ambientales.

América Latina en el nuevo contexto digital

Según estadísticas recientes, las empresas latinoamericanas presentan importantes brechas de adopción en muchas de las nuevas tecnologías digitales con respecto a países de la OECD, lo cual afecta negativamente la innovación y la productividad al tratarse de tecnologías que tienen impactos transversales en toda la economía. Los datos disponibles para ciertos países de Latinoamérica (ver gráfico) muestran que las tecnologías de datos masivos (big data) y computación en la nube son utilizadas por un porcentaje mucho menor de empresas (la mitad o menos) en comparación a los países OECD. Y estas brechas son aún más pronunciadas si se tienen en cuenta el tamaño de las empresas.

uso de tecnologia en empresas

Las brechas en cuanto a la digitalización de servicios públicos son igual de serias. De acuerdo un informe reciente de Naciones Unidas, solo 5 de los 19 países de ALC están entre los 50 más digitalizados del mundo, y según Open Data Barometer, solo un 10% de los datos gubernamentales están en formato abierto.

Pero no solo hay brechas de uso de nuevas tecnologías sino también de conectividad y calidad de la conexión, lo que limita el alcance de los potenciales beneficios de la economía digital. La penetración de banda ancha no supera el 50% en los países latinoamericanos, mientras que en la OECD es cercana al 90% y la velocidad promedio de descarga es de 3.6 Mbps en América Latina y el Caribe (ALC), lo cual está muy por debajo del promedio mundial (9.1 Mbps). Además, si miramos datos del Índice de Conectividad Global de Huawei, observamos que las brechas en cuanto a infraestructura de datos vinculada con nuevas tecnologías de big data, computación en la nube (cloud) o Internet de las cosas (IoT) también presenta serias brechas en la región.

facilitadores tecnológicos

La escasez de talento es otra barrera crucial que está afectando la adopción de tecnologías digitales en los países de ALC, limitando su productividad y sus capacidades para innovar. Cisco estima que en 2019 habrá una brecha de medio millón de profesionales tecnológicos en la región y que en 2025 ascenderá a 1,25 millones solo para programadores. La formación de capital humano con las habilidades digitales (tecnológicas y de gestión) requeridas por el mercado debe estar en el centro de las estrategias de transformación digital del sector público y privado.

Este diagnóstico, unido al escenario de alta complejidad, velocidad de cambio tecnológico e incertidumbre demanda respuestas urgentes, por lo que proponemos algunos lineamientos para desplegar un marco integral de políticas de transformación digital que contribuyan a cerrar estas brechas.

Políticas de transformación digital: una respuesta integral, ágil y público-privada

Para que América Latina y el Caribe (ALC) pueda aprovechar las oportunidades de la economía 4.0 es necesario desplegar políticas públicas 4.0. Ante la complejidad, se propone una respuesta integral. Ante la incertidumbre tecnológica, soluciones abiertas y ágiles. Ante la urgencia y la dimensión de la brecha, una mirada público-privada. Esto significa trabajar de manera simultánea desde la oferta y la demanda para generar las condiciones, los insumos y el desarrollo de las capacidades necesarias, en el Estado y en las empresas, para la adopción y uso de las nuevas tecnologías. Aquí presentamos algunos ejes clave para diseñar e implementar las intervenciones propuestas.

1. Infraestructura digital 

La región deberá cerrar en primer lugar las brechas de conectividad que aún persisten en muchos países y en zonas rurales, pero también deberá prestar atención a la infraestructura y regulación de los datos. Pasan a ser imprescindibles en este nuevo contexto el acceso adecuado a la banda ancha, el almacenamiento en la nube, el procesamiento de datos masivos y de aquellos vinculados a la inteligencia artificial, al Internet de las cosas y a la ciberseguridad, entre otros.

2. Talento digital

Sin capital humano con destrezas digitales para la I+D, la innovación y el trabajo técnico en las empresas, así como sin gerentes con capacidades actualizadas, ALC no podrá aprovechar las oportunidades de la economía digital. Las brechas entre necesidades de las empresas y oferta de capital humano son cada vez más grandes. Dada la urgencia y dimensión de este desafío son necesarias estrategias integrales que aprovechen las innovaciones que están surgiendo en la oferta de formación, desde los cursos masivos (MOOCs) hasta el uso de realidad virtual y aumentada para entrenamiento técnico, pasando por una oferta de cursos técnicos de corto plazo que ayudan a la actualización y adquisición de habilidades en la fuerza laboral provistos por nuevos actores como UdacityL’Ecole 42 o General Assembly, sin olvidarnos que la formación universitaria no podrá permanecer al margen de estas transformaciones. Asimismo, el cambio de mentalidad que impulsará una transformación real de modelos de negocio y puesta en valor de datos de nuestras empresas tiene que venir de los propios gerentes. La apuesta por formación digital debe empezar por ellos.

3. Transformación digital de sectores estratégicos

La transformación digital de cadenas de valor o de sectores tradicionales como energía, salud o construcción requiere de intervenciones específicas en formación, actualización regulatoria, interoperabilidad, desarrollo de estándares y déficits de innovación, las cuales pueden ser atendidas con una mirada por verticales, como es el caso de las iniciativas apoyadas por el Comité de Transformación Digital en Chile o nuevas miradas como el programa canadiense de Superclusters. El impulso al sector TIC y al desarrollo de ecosistemas de emprendimiento, por su impacto transversal en la digitalización e innovación del resto de los sectores también debe ser sujeto de una atención prioritaria en cualquier estrategia digital. Asimismo, los programas de I+D e innovación orientados por misión contribuir a resolver los desafíos estratégicos que enfrentan los países de la región, contenidos en los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas.

4. Adopción digital en pymes

Segmentos de empresas como las pymes, en donde existen mayores brechas de adopción digital, deben ser atendidos con políticas específicas enfocadas en facilitar la difusión y prueba de nuevas tecnologías, así como en el fortalecimiento de las capacidades gerenciales y tecnológicas que permitan desplegar estrategias de transformación digital e impulsar nuevos modelos de negocio. Instrumentos como los vouchers que cofinancian asistencia técnica y asesorías, los centros de extensión e innovación digital que prestan servicios de actualización digital o formación son algunas de las intervenciones que se vienen implementando en varios países de la Unión Europea. El desafío es poder hacer intervenciones que logren generar las capacidades necesarias de manera masiva en las empresas para poder liderar su transformación al nuevo contexto digital.

5. Mecanismos de testeo y pruebas

Así como la innovación abierta en las empresas, los gobiernos también deben probar esquemas ágiles de regulación que incentiven la innovación, protejan al usuario y permitan el aprendizaje rápido y trabajo en conjunto entre empresas, reguladores y usuarios. Esto incluye, por ejemplo, facilitar el testeo de nuevos modelos de negocio, tecnologías y aplicaciones a través de sandboxes regulatorios, en los cuales el regulador otorga un permiso en condiciones de prueba mientras se testean los nuevos productos en entornos controlados, como existen para las fintech en Singapur y Reino Unido; o los testbeds, que son plataformas colectivas para el desarrollo, prueba y aprendizaje conjunto de nuevas tecnologías y productos, como por ejemplo de la tecnología 5G en Finlandia y Reino Unido, de vehículos autónomos en Alemania o de inteligencia artificial en Estados Unidos a través del Industrial Internet Consortium.

6. Compras públicas como gatillo de procesos de digitalización

Mas allá de las intervenciones tradicionales de apoyo a la innovación, el Estado tiene un rol crucial como impulsor inicial de procesos de digitalización a través de la regulación o las compras del Estado. La exigencia de uso de la metodología Building Information Modelling (BIM) en los pliegos de licitación de infraestructura pública o el uso de mecanismos de compra pública de innovación (CPI) son ejemplos de cómo el Estado puede promover la adopción de tecnologías que ya existen en el mercado o contratar el desarrollo de soluciones tecnológicas innovadoras, fomentando la innovación en los ecosistemas y mejorando en el camino la eficiencia de los servicios públicos

La cuarta revolución industrial está en plena marcha. Para América Latina y el Caribe, no subirse a esta ola puede traer consecuencias nefastas, no solo desde el punto de vista productivo, rezagándonos aún más en la ruta del desarrollo, sino también aumentando las brechas entre aquellos que pueden acceder a sus beneficios y aquellos que no.

El éxito de la transformación digital depende de unas políticas integrales, que combinen elementos de oferta y demanda, y promuevan una relación de diálogo permanente entre los sectores público y privado para cada uno de los ejes propuestos. Como región debemos adaptar y complementar las políticas de innovación para construir una agenda digital de manera ágil y urgente. La revolución 4.0 requiere políticas 4.0.

Fuente:https://blogs.iadb.org/puntossobrelai/2018/12/03/politicas-de-transformacion-digital/

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El peligro de vivir en una sociedad digital diseñada para manipular

British cyborg musician and performer Neil Harbisson poses while holding an eggplant in Palma de Mallorca on the Spanish Balearic island of Mallorca September 9, 2011. Harbisson, who was born with achromatopsia, a condition that only allows him to see in black and white, became in 2004 the first person in the world to be fitted with an eyeborg. The eyeborg works with a head-mounted camera that picks up the colours in front of it and converts them in into sound waves. By memorising the frequencies related to each colour, Harbisson can perceive up to 36 colors.

Imagen: REUTERS/Enrique Calvo

Por: José Ángel Plaza López

Las promesas de la biotecnología, la neurociencia o la inteligencia artificial requieren inculcar hábitos morales a los responsables de cada avance para asegurar un futuro más justo e inclusivo.

La búsqueda constante de una sociedad en la que los algoritmos cada vez pesan más o en el que existan seres humanos mejorados plantea reflexiones morales que en muchas ocasiones llegan con retraso. Resulta fundamental tener claros los límites antes de que la ciencia haga posible ciertos avances.

Elena Postigo, profesora de Bioética de la Universidad Francisco de Vitoria, advierte de estos peligros: “Los avances en biotecnología y neurociencia nos acercan cada vez más a esa idea de transhumanos con capacidades aumentadas, pero los planes de estudio no enseñan hábitos morales para que los científicos desarrollen una conciencia crítica sobre sus quehaceres”. La profesora intervino recientemente en un debate sobre tecnoética organizado por la Fundación Telefónica.

Según Postigo, es necesario fijar estos límites antes de que las leyes, las normas deontológicas o los protocolos de actuación regulen los posibles conflictos derivados de alterar nuestras bases biológicas, como una nueva estratificación social con profundas desigualdades.

“Criticar la tecnología es la mejor manera de amarla”

— Jaron Lanier

Para ello, la formación de los médicos, biotecnólogos y científicos debe ir acompañada de una reflexión antropológica en torno a quiénes somos, hacia dónde vamos, qué medios debemos utilizar para ello y cuáles serán los instrumentos más adecuados para evolucionar teniendo en mente conceptos como lo deseable, lo mejor, lo responsable, lo prudencial, lo justo, el respeto de las libertades o la protección de los más vulnerables. “Tiene que ser una reflexión intrínseca, consustancial al mismo quehacer de esos profesionales y que debe darse a la par de sus investigaciones, nunca después”, apunta Postigo.

Ese mismo retraso a la hora de someter a juicio la tecnología es lo que ya ha propiciado “una sociedad digital diseñada para manipular”, según Jaron Lanier. Este filósofo, músico e investigador pionero en el ámbito de la realidad virtual afirma que criticar la tecnología es “la mejor manera de amarla”, puesto que únicamente a través del debate podremos cambiar el rumbo y crear un nuevo mundo virtual que sea sostenible, así como “menos oscuro y alocado”.

En este contexto, Lanier hace un llamamiento para acabar con “esos enormes sistemas algorítmicos” que nos espían para implantar técnicas de adicción y de modificación del comportamiento similares a las que convierten a las personas en ludópatas: “Hemos permitido que las grandes compañías, con una enorme sed de datos, implanten un modelo de negocio que domina internet y que está impulsando los sistemas de inteligencia artificial, con lo que nos acercamos a la creación de un nuevo orden económico donde lo importante es captar información pero sin darle ningún valor a las personas”.

Lanier considera que salir de esta situación es complicado, dado que nos enfrentamos a una adición “a gran escala” donde casi nadie quiere hablar del problema al haberse creado grandes intereses comerciales. Pero aun así se muestra optimista y confía en que las voces críticas acabarán por impulsar el uso de la tecnología de una forma positiva.

Se trata de una opinión compartida por el experto en identidad y marcas Andy Stalman, que aboga por recuperar la capacidad de duda, de criticar para mejorar: “Debemos dejar a un lado la dictadura del algoritmo y poner en valor la democracia de las personas”. Según Stalman, hoy en día una de las cuestiones que debe preocuparnos es quiénes son los encargados de programar los algoritmos. “¿Qué diferencias hay entre una misma inteligencia artificial (IA) cargada por distintos gobiernos? Estamos depositando recursos y energías en las nuevas tecnologías, pero no debemos desatender los grandes desafíos como sociedad y humanidad”, señala.

Imagen: cyborgoproject.com; qz.com; tecnología.elpais.com/Julia Castillo y Alberto Nava Consultoría

Una IA razonada, transparente y justa

Precisamente, a mediados de septiembre IBM respondió a algunas de estas reivindicaciones con el lanzamiento de un servicio que detecta automáticamente los posibles sesgos introducidos al programar una IA y proporciona la explicación sobre las decisiones tomadas a partir de algoritmos. Se trata de una solución automatizada que no solo describe qué criterios y factores de confianza utilizan los algoritmos para llegar a una recomendación, sino que también detecta resultados potencialmente injustos y detalla qué otros datos deben añadirse al modelo con el fin de resolver los sesgos identificados.

“La inteligencia artificial no puede ser una caja negra. Si una solución concreta de IA no puede explicar cómo y con qué criterios elabora sus recomendaciones, no debería utilizarse. Solo la IA razonada, transparente y justa sobrevivirá”, afirma Marta Martínez, directora de IBM en España, Portugal, Grecia e Israel.

Según Martínez, el objetivo final de esta propuesta es que las personas, y no la tecnología, seamos las responsables “activas y únicas” de un futuro ético inclusivo y mejor. En este mismo sentido, Fernando Broncano, catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad Carlos III de Madrid, estima que ahora vivimos cada vez más en un presente continuo porque vemos el futuro con miedo “o al menos con indiferencia”.

Por eso, Broncano advierte de la necesidad de hacer más deseable el día de mañana, pero no en el sentido determinista de adaptarnos a lo que vendrá, sino que más bien debemos pararnos a debatir cómo debería ser la tecnología para que fuera posible interactuar con ella en una sociedad apetecible.

“Los que aún tenemos algún tipo de responsabilidad en el orden intelectual, político, económico o social debemos pensar en qué tipo de tecnología deberíamos tener y abordar ese futuro mediante trayectorias que permitan transformar el entorno con compromisos morales que no deben separar la tecnología de lo humanístico, lo educativo, lo cultural, lo económico o lo político”, aclara Broncano.

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2018/10/el-peligro-de-vivir-en-una-sociedad-digital-disenada-para-manipular/

En peligro 5 millones de empleos por IA; los negocios tradicionales corren más riesgo

Depende: de brecha digital y clases sociales

People wait in line at the Fred Jordan Mission annual back-to-school giveaway of shoes, clothing and backpacks for 3,000 homeless and underprivileged children in Los Angeles, California, United States, October 4, 2018.

Imagen: REUTERS/Lucy Nicholson

Por: María Gutiérrez

La brecha digital influye en gran medida en la capacidad de las personas de tener una buena calidad de vida, con un efecto casi directo en la brecha salarial, ya sea por edad, género o procedencia.

La sociedad de clases diferencia a las personas jerárquicamente en función de los ingresos, la riqueza y el acceso a los recursos. Este concepto tiene necesariamente que evolucionar en un mundo en el que, dentro de un mismo hogar, cada una de las personas puede pertenecer a una clase social diferente según la definición de Karl Marx. ¿Pertenecen a la misma clase social Elena, 70 años que siempre ha trabajado en casa y cuidado de sus dos hijos; Juan, marido de Elena, que ha sido arquitecto hasta su jubilación a los 75; su hija Mónica, community manager en una Pyme; David, el marido de Mónica, data scientist (analista de datos) en una multinacional y el pequeño Borja que ni estudia ni trabaja a sus 28 años? Antes de dar una respuesta, abordemos la brecha digital desde distintos ángulos:

“Los nativos digitales son mucho más hábiles al implementar soluciones tecnológicas”

Depende. Fue en 2001 cuando se acuñó el término de “nativos digitales” para aquellas personas nacidas en una cultura donde la tecnología manda y lo digital lo impregna todo, desde la comunicación, el aprendizaje, el entorno laboral y el ocio. Sin embargo, son “inmigrantes digitales” todos aquellos que nacieron en un mundo analógico, en el cual la tecnología no empañaba todos y cada uno de los aspectos del día a día. Los nativos digitales tienen aparatos de alta tecnología a su alrededor desde su nacimiento, mientras que los inmigrantes digitales han tenido que aprender a utilizarlos de forma consciente y han conocido de primera mano su evolución.

De forma intuitiva, pensamos que la accesibilidad a un elemento ya conlleva la comprensión del funcionamiento de éste. Por ejemplo, si sabemos lo que es un coche desde que nacemos y lo utilizamos desde siempre, podemos decir que sabemos cómo funciona un coche o cómo conducirlo de forma habilidosa y eficiente. Sabemos que el aprendizaje y comprensión profunda necesarios para implementar soluciones no funciona de esta forma, es decir, conocer una herramienta no implica el saber cómo utilizarla para solucionar problemas, por ejemplo, en el entorno laboral.

Esta forma de pensar intuitiva sobre las competencias técnicas que podrían tener todos los nativos digitales ha sido llevada al mercado laboral. En muchas profesiones relacionadas con la transformación digital, los candidatos de mayor edad son descartados de forma directa porque se infiere que no dominan la tecnología. Por el contrario, se contrata de forma habitual a los milenial para puestos relacionados con marketing digital (como community manager, por ejemplo) infiriendo que, si una persona domina una red social en su tiempo de ocio, será capaz de utilizarla de forma profesional y eficiente en un entorno laboral.

Realmente la implementación de soluciones tecnológicas implica no sólo un conocimiento como usuario de la herramienta, sino también un conocimiento de la necesidad a satisfacer y de la metodología idónea para una ejecución óptima. En otras palabras, no sólo hace falta un conocimiento a nivel usuario para ser un conductor profesional (como saber conducir un coche), sino un conocimiento profesional sobre la normativa de conducción, de transporte de personas, mecánica del automóvil, seguridad, etcétera.

Por tanto, es necesario diferenciar a las personas que tienen un conocimiento a nivel usuario de los que tienen un conocimiento profesional, independientemente de su edad.

“A las mujeres se les da mejor cuidar a personas que la tecnología”

Absolutamente no. Es cierto que las mujeres se orientan más profesionalmente hacia los sectores relacionados con el cuidado de las personas, como puede ser el de salud. Según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), un 77,69% de los profesionales de salud pública y privada en España son mujeres. Ese dato contrasta con el proporcionado por Ametic (Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales) en su estudio “Salarios y política laboral en el sector TIC 2017-2018”, según el cual las mujeres españolas son tan sólo el 37,14 % de los profesionales del sector de las tecnologías de la información y la comunicación.

La realidad sobre la presencia de las mujeres en diversos sectores no tiene correlación alguna con sus capacidades en áreas vinculadas a la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM en sus siglas en inglés). Jane Hyde y Janet Mertz, de la Universidad de Wisconsin en Estados Unidos, concluyeron en su estudio que “es la diferencia de sexo, no la falta de capacidad innata, la principal razón por la que hay menos mujeres que hombres que sobresalen en matemáticas en la mayoría de los países, incluido EE UU”. Esa referencia a la “diferencia de sexo” tiene como base el estereotipo de hombre/mujer. Así, según estas autoras, “los países con mayor igualdad de género también son en los que la media de chicos y chicas a los que se les dan bien las matemáticas son parecidos”.

En 2017, la Unesco publicó el informe “Cracking the Code: Girls’ and Women’s Education in STEM”, que propone líneas de intervención para aumentar el interés de chicas y mujeres en los sectores STEM, que no son otras que mejorar la igualdad de género. Estas líneas de intervención se estructuran a nivel social (políticas de liderazgo, legislación, representación de mujeres STEM en medios y promoción de la igualdad de género), escolar (manejo de la clase desde una perspectiva de género, mentores, etcétera), familiar (adecuado diálogo padres-hijos, eliminación de creencias limitantes) y personal (motivación, autoestima, modelos a seguir, etcétera).

“Internet da igualdad de oportunidades a rurales y urbanitas”

Falso. Según la información de cobertura sobre banda ancha en España proporcionado por el ministerio de Economía y Empresa, más del 97% del territorio nacional cuenta con ancho de banda de más de 2 Mbps y el 76 % cuenta con más de 100 Mbps. Haciendo el mismo análisis a escala autonómica, sólo las comunidades de Valencia, Madrid, Baleares, Cataluña, País Vasco, Navarra, Rioja y Asturias mantienen anchos de banda de más de 100 Mbps en territorios superiores al 75%. En el otro polo encontramos a Extremadura, donde menos del 25% del territorio tiene cobertura de más de 100 Mbps.

España cuenta con la mitad de sus municipios en riesgo de desaparición. Según los datos del informe de “Población y despoblación en España 2016”, hay casi 5.000 municipios con menos de 1.000 habitantes. Y precisamente son éstos los que menos oportunidades tecnológicas tienen. La Organización Profesional Agraria (OPA) asegura que, tan sólo en la comunidad autonómica de Castilla y León, casi un millar de localidades no disponen de acceso a Internet o tienen conexiones de baja velocidad.

Este fenómeno, lejos de ser propio de un país europeo de primera línea, como pueda ser España, es extensible de forma global. Según el estudio de la FAO “Migración, Agricultura y Desarrollo Rural”, la falta de empleo, de oportunidades de generación de ingresos y la desigualdad son una de las principales causas subyacentes de la decisión de las personas de salir de las zonas rurales.

El comercio electrónico es una de las grandes oportunidades de negocio a través de Internet. Hoy en día, gracias a las posibilidades que ofrece el dropshipping (un modelo de ventas online en el que el proveedor envía directamente el producto al cliente, sin necesidad de almacenaje por parte del vendedor), la capacidad teórica de tener un comercio digital de éxito es independiente de la capacidad logística disponible en esa localidad, ya que los productos no tienen por qué viajar desde el vendedor al cliente. Sin embargo, no es sólo la carencia de banda ancha la causa de que sea de verdad poco habitual el encontrar grandes comercios online ubicados en zonas rurales. También el acceso al conocimiento compartido fuera de Internet es una de las grandes barreras.

En las zonas urbanas de las principales ciudades españolas están creándose hubs de emprendimiento. Allí, los futuros empresarios y empresarias trabajan juntos y colaboran en el marco de una comunidad. A través de charlas, talleres y seminarios de innovación, las personas se sienten más apoyadas a la hora de emprender, encontrando sinergias que aumenten la probabilidad éxito del proyecto.

Este tipo de iniciativas son más difíciles de llevar a cabo en las zonas rurales. Principalmente debido a la dispersión de la población, que dificulta los desplazamientos, y también a la carencia de masa crítica de personas con un mismo interés relacionado con la tecnología.

“La brecha digital es una de las causas de la brecha salarial”

Claro que sí. Entre los puestos mejor retribuidos en España, según un estudio de Infojob, se encuentran, después de ortodoncistas, el director de proyectos (63.680 euros brutos anuales) y el director de informática (50.113 euros brutos anuales). Además, las profesiones emergentes relacionadas con las tecnologías tienen salarios medios altos, como los 40.336 euros brutos anuales que suelen percibir los analistas de datos. Sin embargo, las profesiones más tradicionales son las que peores salarios tienen, como las relacionadas con la construcción o con la venta al por menor.

A escala global los datos son muy parecidos, según un informe de la plataforma Glassdoor, los puestos relacionados con desarrollo de software se encuentran en tercera y cuarta posición con un salario base anual de más de 123.000 dólares (unos 105.000 euros).

Además, si tenemos en cuenta los datos anteriormente presentados sobre la presencia de la mujer en profesiones tecnológicas, se explica perfectamente el por qué de la amplitud de la brecha salarial desde la perspectiva de género, que asciende, por ejemplo, en Argentina a un 21%, según un informe de la plataforma Mujeres Programadoras.

Teniendo en cuenta todos los aspectos anteriores, es muy probable que, refiriéndonos a la familia que presentamos, cada uno de ellos tenga unos ingresos, un patrimonio y un acceso al conocimiento muy desiguales. Elena lleva toda su vida dependiendo de los ingresos de otras personas y sus habilidades tecnológicas son muy básicas, estando relacionadas con el teléfono móvil. Juan ha tenido que sumergirse de lleno en la tecnología en los últimos años de su carrera como arquitecto, cuando la tinta y el papel se quedaron obsoletos y el software de CAD inundó su profesión. Mónica siempre fue una persona social y el uso de redes sociales le ha llevado a que le contraten en una pequeña empresa como community manager. Su salario mileurista contrasta con el de su marido, David, que está en la cresta de la ola implementando tecnología big data en una multinacional. Por último, Borja está enfrascado todo el día en el videojuego Fortnite, sin tener ni idea de cómo funciona su PS4 ni ser capaz de abrir un editor de texto en su PC.

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2018/10/depende-de-brecha-digital-y-clases-sociales

Estas son las diez mejores tecnologías emergentes de 2018

Imagen: Foro Económico Mundial

Por: Oliver Caan

¿Qué tienen en común la carne cultivada en laboratorio, una guía de museo holográfica y una versión sobrealimentada de Alexa de Amazon?

Según una lista publicada por el Foro Económico Mundial, todos son avances tecnológicos que probablemente moldearán nuestras vidas en el futuro cercano. Seleccionado por un panel de científicos y expertos, se ha identificado que cada uno de ellos tiene un potencial transformador al alterar las prácticas profundamente arraigadas o sacudir industrias enteras.

Si bien todos hemos escuchado cómo las tecnologías como la inteligencia artificial y la computación cuántica transformarán nuestra vida cotidiana, el cambio que se avecina puede parecer un concepto difuso que no es fácil de definir. En esta lista, los expertos tratan de identificar los avances que se harán efectivos dentro de tres a cinco años.

Estas son las tecnologías que generan el mayor entusiasmo entre los expertos este año:

Realidad aumentada

La superposición de información y animación en imágenes del mundo real se volverá popular. Si bien la tecnología no es nueva —muchos de nosotros hemos usado una pantalla de auto con guías de ayuda para estacionar o hemos jugado al PokémonGo— está lista para dar un paso adelante en términos de sofisticación y uso diario. En el futuro, la realidad aumentada ayudará a los cirujanos a visualizar los tejidos en tres dimensiones debajo de la piel de un paciente y a crear guías holográficas para recorrer un museo.

 

 

Medicina personalizada

Las herramientas de diagnóstico avanzadas están diseñadas para adaptar los medicamentos a las necesidades específicas de cada paciente, al detectar y cuantificar múltiples síntomas de una enfermedad para decidir qué tan probable es que la contraiga. Actualmente ya se utilizan varias herramientas avanzadas de diagnóstico para el cáncer. Una de ellas ayuda a las mujeres con ciertos tipos de cáncer de mama a evitar la quimioterapia. También se puede usar para diagnosticar la endometriosis, sin necesidad de cirugía, así como trastornos cerebrales, como el autismo, el Parkinson y el Alzheimer, que actualmente se diagnostican mediante una evaluación de los síntomas.

 

Diseño molecular liderado por la inteligencia artificial (IA)

Los días en que la ciencia se basaba en predicciones educadas (o suposiciones) para crear nuevos fármacos y materiales pueden convertirse en una cosa del pasado a medida que la inteligencia artificial toma el control. En lugar de experimentos complicados, los algoritmos de aprendizaje automático analizarán todas las pruebas conocidas anteriores, discernirán patrones y predecirán qué nuevas moléculas probablemente funcionen. Además de acelerar el proceso y reducir los residuos químicos, ayudará a la industria farmacéutica a identificar y desarrollar nuevos fármacos a un ritmo rápido.

 

Ayudantes digitales más competentes

Si cada día es más dependiente de Siri y Alexa para encender su música o escuchar el pronóstico del clima, pronto podrá acceder a ayudas digitales mucho más sofisticadas. Con el poder de la IA, la tecnología más avanzada explorará la nube y esbozará varios argumentos sobre temas que son importantes para usted, sin necesidad de capacitación previa. Y no resulta difícil pensar en todas las formas en que esta tecnología podría ayudar en el lugar de trabajo: por ejemplo, ayudar a los médicos a encontrar una investigación relevante para un caso médico complicado y luego examinar las ventajas de las diferentes formas de tratarlo.

 

Células implantables para la fabricación de medicamentos

Para las personas que tienen que tomar medicamentos con regularidad, la idea de tener una pequeña fábrica de medicamentos implantada en el cuerpo es probablemente muy atractiva. En algún momento de su vida probablemente haya tenido que tomar diferentes medicamentos y quizás le haya resultado difícil recordar cuándo tomarlos. Hasta ahora, el uso de implantes era limitado ya que también era necesario tomar medicamentos inmunosupresores para evitar que sus cuerpos atacaran el implante. Actualmente la tecnología es lo suficientemente sofisticada para funcionar sin ser rechazada por el sistema inmunitario y podría transformar el tratamiento de afecciones a largo plazo, como enfermedades cardiovasculares, tuberculosis, diabetes, cáncer y dolor crónico.

Genética dirigida

El cambio deliberado de genes puede ser objeto de controversia y, a menudo, va de la mano con cuestiones éticas. Y si bien la genética dirigida —elementos genéticos naturales o modificados que se propagan a través de poblaciones rápidamente— no es diferente, ofrece un enorme poder para combatir enfermedades o eliminar especies de plagas como los mosquitos que transmiten el paludismo. En los últimos años, estos esfuerzos recibieron un estímulo con la introducción de la edición de genes CRISPR, que facilita la inserción de material genético en puntos específicos en los cromosomas.

 

Algoritmos para la computación cuántica

Las computadoras que utilizan la mecánica cuántica para realizar cálculos pueden resolver algunos problemas con mucha mayor eficiencia que una computadora convencional. Si bien el uso temprano se vio frenado por diversas interrupciones en su función, las últimas investigaciones han mejorado eso, y un número cada vez mayor de académicos está desarrollando programas y software cuántico. Una vez perfeccionadas, las poderosas computadoras cuánticas podrían simular la naturaleza y ayudar a diseñar materiales.

 

 

Materiales plasmónicos

¿Es esta la tecnología que hará realidad la capa de invisibilidad de Harry Potter? Si bien es probable que todavía estemos lejos de ello, los dispositivos plasmónicos que manipulan las nubes de electrones y la luz a nanoescala aumentarán el almacenamiento de la memoria magnética y la sensibilidad de los sensores biológicos. Varias empresas están desarrollando nuevos productos, incluidos un dispositivo que puede distinguir las infecciones virales de las bacterianas y un dispositivo de grabación magnética asistida por calor. También se están investigando las nanopartículas activadas por luz por su capacidad para tratar el cáncer sin dañar el tejido sano.

 

Carne cultivada en laboratorio

¿Se comería una hamburguesa que sabe que ha sido cultivada en un laboratorio? La carne desarrollada a partir de células cultivadas podría reducir los costos ambientales de la producción de carne y eliminar el tratamiento poco ético que sufren los animales que se crían para la producción de alimentos. Las nuevas empresas como Mosa MeatMemphis MeatsSuperMeat y Finless Foods están atrayendo la atención de los inversores, a pesar de que los costos de producción siguen siendo muy altos y los resultados de las pruebas de sabor aún no son del todo satisfactorios. Con la constante mejora de la tecnología, el pato, el pollo y la carne de res producidos sin sacrificio de los animales podrían ser parte de nuestra alimentación antes de lo que cree.

 

Electrocéutica

¿Podríamos reducir nuestra dependencia de los fármacos para tratar la mayoría de los problemas de salud? Algunos sostienen que sí, con productos electroquímicos que ofrecen la posibilidad de tratar dolencias mediante el uso de impulsos eléctricos. Un enfoque, dirigido al nervio vago —el sistema que envía señales desde el cerebro a la mayoría de los órganos— está destinado a transformar la atención de muchas enfermedades, ya que tiene el potencial de regular el sistema inmunitario. Durante más de una década, esto se ha utilizado para tratar la epilepsia y la depresión, y ahora parece listo para ayudar a quienes sufren de migrañas, obesidad y artritis reumatoide.

 

Lea más acerca de cada una de las diez principales tecnologías emergentes de 2018 aquí.

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2018/10/estas-son-las-diez-mejores-tecnologias-emergentes-de-2018

En gobierno digital… ¿qué falta aún por hacer en México?

Por: Tomás Bermúdez

México es un país geográficamente privilegiado por su ubicación y por la gran diversidad de recursos naturales que posee. En las últimas dos décadas, el país ha logrado estabilidad económica y una amplia apertura comercial, sin embargo, el crecimiento no ha sido suficiente para generar mayores niveles de bienestar para sus habitantes. Los beneficios han sido desiguales y se han reflejado en acentuadas brechas de desarrollo entre el norte y el sur del país.

Las políticas de apertura económica y de desarrollo fueron importantes. Sin embargo, por sí solas no resultaron suficientes para eliminar, o al menos reducir las disparidades sociales. El resultado es la coexistencia de diversos “Méxicos” que crecen a velocidades distintas y cuya asincronía ha comenzado a limitar el potencial de desarrollo del país en su conjunto. Basta con ver que, en los últimos 20 años, la economía creció en promedio 2,4% y bajo las condiciones estructurales actuales no se ve espacio para más.

¿Qué falta aún por hacer en México?

México precisa que cada región converja al ritmo de desarrollo de las zonas más avanzadas del país. Partimos de la premisa de que México no puede continuar con el mismo modelo de políticas y esperar obtener resultados distintos en el desarrollo y crecimiento del país. Más importante aún, creemos que la clave para lograr estas transformaciones del entorno social y económico es atender de manera específica y focalizada las necesidades de cada región del país, de tal forma que permitan con el tiempo diluir las brechas existentes.

Cerrar las divergencias sociales y económicas sin desacelerar la velocidad del desarrollo requiere una perspectiva integral. Una visión estratégica que incluya por un lado impulsar políticas públicas transversales que beneficien todas las regiones, y por otro, aquellas políticas que apunten a los factores específicos que están limitando el desarrollo en cada zona del país.

Esta no es una tarea menor, pero se puede iniciar profundizando el financiamiento de infraestructura que reduzca las brechas entre estados garantizando la provisión de infraestructura social de calidad que beneficie a los hogares y favorezca el capital humano e incentivando una política industrial de encadenamiento productivo entre las distintas zonas del país. No obstante, el status quo de crecimiento no cambiará si no se tiene un mercado laboral que fomente la productividad y que se refleje en mejores ingresos del hogar, así como, en un entorno institucional transparente, favorable al emprendimiento y crecimiento del sector privado.

Esta perspectiva en detalle se plasma en BIDeconomics México, el cual es resultado de estudios y apoyos a políticas realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo en busca de brindar las bases idóneas para el diseño de mejores políticas públicas. La meta: contribuir a cerrar los caminos divergentes sociales y económicos que se han producido y servir como un vehículo para converger a los niveles de vida que un país con los recursos naturales, físicos y humanos como México debe aspirar.

GOBIERNO DIGITAL Y GASTO EFICIENTE

Mejorar la prestación de servicios públicos, la participación ciudadana y la transparencia requiere de la priorización e institucionalidad de la Agenda Digital Nacional. Para un gasto eficiente, es necesaria la reorientación del gasto hacia objetos valorados por la sociedad, reduciendo costos innecesarios.

Para ello, el BID considera pertinente:

  • Crear un esquema de identidad digital que permita hacer los servicios más eficientes y avanzar la agenda de servicios en línea.
  • Mantener la coordinación de políticas digitales transversales, incluyendo ciberseguridad, para garantizar el uso óptimo de la tecnología y la continuación del enfoque de “gobierno como plataforma”.
  • Formalizar la institucionalidad de la Estrategia Digital Nacional.
  • Requerir marcos de gastos de mediano plazo que alienten el uso más eficiente de los recursos públicos.
  • Rediseñar críticamente el presupuesto para reducir o eliminar el financiamiento a los programas poco efectivos y potenciar aquellos exitosos.
  • Incrementar la inversión pública, fortaleciendo el sistema de compras públicas, adquisiciones y licitaciones.

La versión original de este artículo fue publicada en El Economista de México bajo el título ¨BIDeconomics”: Un sólo México pero a distintas velocidades.

Fuente:https://blogs.iadb.org/gobernarte/2018/09/04/en-gobierno-digital-que-falta-aun-por-hacer-en-mexico/

 

¿El futuro del trabajo o el trabajo del futuro?

SoftBank Corp's human-like robot named "Pepper" gestures as it introduces Nestle's coffee machines at an electric shop in Tokyo December 1, 2014. Nestle SA started to use robots to help sell its coffee makers at electronics stores across Japan, becoming the first corporate customer for the chatty, bug-eyed androids unveiled in June by tech conglomerate SoftBank Corp. The waist-high robot, developed by a French company and manufactured in Taiwan, was touted by Japan's SoftBank as capable of learning and expressing human emotions, and of serving as a companion or guide in a country that faces chronic labour shortages. The maker of Nescafe coffee and KitKat chocolate bars plans to have the robots working at 1,000 stores by the end of next year, a Nestle official said.

Imagen: REUTERS/Issei Kato

Por: Werner Vogels

Ya tenemos cierta noción de cómo la digitalización, y en particular tecnologías nuevas, como el machine learning, el análisis de Big Data o el Internet de las Cosas, van a revolucionar los modelos de negocio de las empresas y cómo los están transformando ya a gran escala. Así pues, llegados a este punto, es momento de examinar en mayor detalle las transformaciones a las que asistiremos en nuestro entorno de trabajo y el papel que desempeñaremos en él nosotros, los humanos.

Según una encuesta realizada por Gallup, un 37% de los millennials se muestran preocupados ante la perspectiva de perder su trabajo a manos de inteligencias artificiales a lo largo de los próximos 20 años. Curiosamente, estudios como el realizado por el instituto alemán ZEW (Zentrum für Europäische Wirtschaftsforschung o Centro Europeo para la Investigación Económica) han desvelado que las empresas que invierten en proyectos de digitalización generan un número significativamente mayor de puestos de trabajo que las compañías que no lo hacen.

¿Cuántas de las profesiones que conocemos hoy en día seguirán existiendo en el futuro? ¿Qué actividades humanas pueden verse completamente automatizadas por máquinas o sistemas de machine learning? ¿Qué labores nos quedarán a los humanos?

¿El futuro del trabajo?

Todas estas preguntas son muy válidas. Sin embargo, “allí donde hay peligro, crece también lo que nos salva”. El poeta alemán Friedrich Hölderlin ya lo tenía claro en el S.XIX. Por lo que a mí respecta, me considero un optimista de lo tecnológico: el uso de las nuevas tecnologías para fomentar una mayor comodidad para el consumidor, como es el caso de las tiendas sin dependientes Amazon Go, resultará en cambios en cómo y dónde se crea empleo. A la hora de pensar en el trabajo del mañana, no es constructivo basar el diálogo en las estructuras que existen hoy en día. Más bien, deberíamos preguntarnos una pregunta completamente diferente, a saber: ¿qué está cambiando en el entorno de trabajo actual, tanto a nivel organizativo como cualitativo?

Así, en el ámbito de la producción industrial, por ejemplo, muchas de las tareas realizadas por humanos han cambiado poco con los años, en lo que respecta a los flujos de trabajo. Incluso las actividades de médicos, abogados o taxistas apenas han cambiado en la última década, al menos en lo que respecta a sus procesos fundamentales. Solo ciertos componentes de estos procesos han pasado a ser realizados por máquinas, o cuando menos, complementados por máquinas. Sin embargo, en la era de la digitalización, la gente hace mucho más que simplemente hacer de engranaje entre una máquina y la siguiente.

Creo que es posible volver a humanizar el trabajo, por así decir, y hacer de nuestras destrezas únicas como seres humanos algo incluso más importante. Hasta ahora, la principal limitación para el acceso a las tecnologías digitales era la capacidad de las máquinas. Las interfaces de nuestros sistemas ya no están determinadas por máquinas; en el futuro los humanos serán el punto de partida.

Gracias a las nuevas posibilidades tecnológicas de las que disfrutamos y a la mayor capacidad de computación de la que disponemos, el trabajo del futuro estará más centrado en las personas y menos en las máquinas.

Redefiniendo la relación entre humanos y máquinas

Los avances en la interacción entre humanos y máquinas se están produciendo a un ritmo fulgurante y sus repercusiones ya se están haciendo notar en cómo trabajamos. En el futuro, la tecnología puede pasar a ser una parte mucho más natural de nuestro entorno de trabajo y que podrá activarse mediante múltiples métodos diferentes: comandos por voz, por vista, tacto e incluso el olfato. Tomemos como ejemplo las tecnologías de comandos por voz, un ámbito que está viviendo una auténtica revolución. Los sistemas actuales de comandos por voz son capaces de comprender, interpretar y responder en conversaciones de una forma completamente profesional, lo que hace que muchos procesos profesionales sean mucho más fáciles de llevar a cabo. Así, a finales de 2018, los comandos por voz habrán transformado significativamente nuestra forma de desarrollar dispositivos y aplicaciones. Uno ya puede hacerse cierta idea de en qué se traduce esto con cierto detalle.

Por ejemplo, la NASA ha puesto a Amazon Alexa al cargo de programar el uso de sus salas de reuniones. Así, quienquiera que necesite usar una tan solo tendrá que pedírselo a Alexa y el resto sucede automáticamente. Los comandos por voz permiten también aumentar enormemente la productividad de las teleconferencias. El servicio AWS Transcribe, por ejemplo, permite ir creando transcripciones de las reuniones al momento, que posteriormente se envían a todos los participantes.

El proveedor de software FME, por su parte, utiliza tecnologías de comandos por voz para ofrecer a sus clientes innovadoras aplicaciones. Así, por ejemplo, los usuarios pueden recurrir a Alexa para que les explique tareas de OpenText Documentum. Este es un recurso del que las empresas pueden valerse para acelerar y abaratar el proceso de incorporación de nuevos empleados. En la compañía farmacéutica AstraZeneca ya encontramos un planteamiento similar, ya que también recurre a Alexa para sus procesos de producción: los trabajadores pueden realizar preguntas a Alexa sobre procesos rutinarios y así confirmar qué es lo que tienen que hacer a continuación.

Por supuesto, las responsabilidades y organigramas de las empresas irán cambiando como fruto de estas tecnologías. Y también es posible utilizar estos recursos para tareas administrativas y transformarlos en actividades que vayan en beneficio del cliente. En el futuro probablemente necesitemos muchos más “arquitectos”, “desarrolladores”, “creativos”, “expertos en relaciones”, “especialistas en plataformas” y “analistas” y cada vez menos gente que tiene que realizar tareas siguiendo pasos predeterminados, así como menos “administradores”. Al transformarse en algo que conecte mejor con la necesidad de los seres humanos de crear y dar forma a las cosas, el trabajo del futuro podría convertirse en algo que podamos disfrutar más y que nos haga sentir más realizados.

Expandiendo el mundo digital

Este nuevo paradigma de interrelación entre máquinas y humanos tiene otra consecuencia importante: incrementará significativamente el número de personas que pueden participar en la creación de valor digital: ancianos, usuarios que actualmente no tiene acceso a ordenadores ni smartphones, usuarios que encuentran los smartphones demasiado complejos y usuarios no alfabetizados en países en vías de desarrollo.

Un buen ejemplo de este último caso es el de los productores de arroz que trabajan con el International Rice Research Institute (o Instituto Internacional para Investigación sobre el Arroz), una organización con sede en Manila, en Filipinas. Esta institución tiene como misión combatir la pobreza, el hambre y la malnutrición, haciendo más llevaderos el trabajo y la vida de los productores de arroz. Así, los productores de arroz pueden acceder a información a la que normalmente no tendrían acceso por su cuenta. Todas las aldeas cuentan con un teléfono y, a través de él, los granjeros pueden acceder a estos conocimientos y seleccionar su dialecto en un menú y describir el tipo de cultivo que tienen a su cargo. Este servicio está basado en un sistema de machine learning. El servicio genera recomendaciones sobre cuánto fertilizante hace falta y cuál es el mejor momento para la siembra.

Hasta ahora no hemos hecho sino ver un atisbo de las posibilidades que estas tecnologías traen consigo para el mundo laboral. Sin embargo, ya han dejado claro que lo más probable es que la calidad de nuestro trabajo vaya en aumento y que la tecnología nos permita realizar múltiples actividades que hoy nos resultan inimaginables. En un futuro, la humanidad podrá realizar sus actividades de una forma que se aproxime mucho más a nuestra naturaleza creativa que los métodos que empleamos actualmente. Creo que si realmente queremos hacer justicia al analizar las posibilidades de las tecnologías para el futuro, deberíamos hacer como Hölderlin y tener fe en algo que nos salvará, al tiempo que minimizamos los riesgos buscando comprender y canalizar mejor los cambios que traerán consigo

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2018/07/el-futuro-del-trabajo-o-el-trabajo-del-futuro