Las tendencias que determinarán una nueva economía a partir de 2030

A general view shows a soon-to-be completed solucar solar park at Sanlucar La Mayor, near Seville, May 16, 2007. The first of two solar thermal power plants uses mirrors to concentrate the sun's rays onto the top of a 100 metre (300 foot) tower where it produces steam to drive a turbine. The lines in the photograph are due to reflections on the solar panels. REUTERS/Javier Barbancho  (SPAIN) - GM1DVGTNAWAA

Imagen: REUTERS/Javier Barbancho

Por: Ángel Castiñeira

La próxima década estará marcada por cuatro dimensiones de naturaleza disruptiva: la economía, la tecnología, la geopolítica y el medioambiente. La disrupción –en sentido amplio– hace referencia a una revolución imprevista y acelerada que, por su propia naturaleza, puede conllevar riesgos, pero también oportunidades. Consideramos adecuado hablar de la nueva “década disruptiva”, por la acumulación repentina de cambios que viviremos de aquí al 2030.

En el campo de la tecnociencia, ya no se habla de cambios lineales o incrementales, sino de cambios exponenciales. En los nuevos estudios medioambientales de Will Steffen sobre el Antropoceno, se habla de “la gran aceleración” planetaria, porque finalmente hemos logrado hacer converger el tiempo socioeconómico de la modernidad con el tiempo geológico (provocando, por ejemplo, la aceleración del cambio climático). Y, en los entornos geopolíticos y empresariales, desde comienzos del nuevo siglo, se habla de entornos VUCA (volátiles, inciertos, complejos y ambiguos) en los cuales las turbulencias y la inestabilidad se acentúan y la predicción es sustituida por la reacción.

Estas disrupciones tienen en común no solo la intensidad y la aceleración de los cambios, sino también importantes grados de interconexión entre ellas. Por ejemplo, para limitar el calentamiento global, tendremos que hacer un uso distinto de los recursos y las técnicas, y favorecer otro modelo económico y de crecimiento. Ello conducirá a la implantación progresiva de la economía circular y a una transición energética, ambos elementos incluidos en el espíritu y la letra de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, que propone 17 objetivos globales de desarrollo sostenible (ODS) para 2030.

Mantenerse dentro de los “límites planetarios” será imposible si no se produce un “desacoplamiento”. En la próxima década, el decoupling será el intento (incierto) de lograr mantener un crecimiento económico sostenido (sin desplazar la carga material y ambiental hacia los países en vías de desarrollo, conocida como producción offshoring). Se tratará de hacer posible que el crecimiento económico vaya acompañado de un decrecimiento físico del consumo de recursos (desmaterialización) y de las presiones ambientales derivadas (contaminación, residuos).

Por tanto, el cambio de modelo económico vendrá acompañado de un cambio tecnológico, social y energético. La transformación energética modificará la geopolítica, tal como la conocemos. Como demuestra el último informe de IRENA, a diferencia de los combustibles fósiles, las fuentes de energía renovable están disponibles de alguna u otra forma en la mayoría de los países del mundo. Su aprovechamiento progresivo y generalizado reforzará la seguridad energética y podría promover una mayor independencia energética.

Imagen: Informe de IRENA

 

La transformación energética también creará nuevos líderes energéticos, con grandes inversiones en las tecnologías de las energías renovables, lo cual reforzará la influencia de algunos países. China, por ejemplo, seguirá aumentado su presencia geopolítica y se adelantará en la carrera por las energías limpias para convertirse en el mayor productor, exportador e instalador de paneles solares, generadores eólicos, baterías y vehículos eléctricos del mundo. Los exportadores de combustibles fósiles, en cambio, verán reducidos su alcance y su influencia global, a menos que adapten rápidamente sus economías.

El gran reto

La cuarta revolución industrial (4IR) nos llevará a una era de innovación rápida, catalizada por las infotecnologías y por nuevos avances biotecnológicos, que maximizarán el potencial humano (healthcare & biotech) aportando nuevas habilidades físicas y cognitivas en el ser humano y contribuirán así a alargar la vida. Nuestros sistemas de salud, transporte, comunicación, producción, distribución y energía –entre otros– se transformarán completamente. En las infotecnologías, será clave la adopción de la tecnología 5G, la robótica y el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), entre otros instrumentos.

La nueva red 5G incidirá en la productividad de las economías con mucha más fuerza que las tecnologías anteriores. Servicios tan críticos como el coche autónomo, las operaciones quirúrgicas teledirigidas o las comunicaciones por satélite necesitarán la tecnología 5G para ofrecerse con garantías.

Se espera también que la tecnología basada en la IA transforme la economía. Gracias a los avances en el aprendizaje profundo (deep learning), hemos pasado de la Era de la Innovación a la Era de la Implementación, en que lo importante son la ejecución, la calidad del producto, la velocidad y los datos. La ejecución tecnológica se basará en una competencia increíble para mejorar el producto e intentar desarrollar modelos de negocio imbatibles. Quien tenga la capacidad para adoptar y adaptar la tecnología de la IA y hacerlo a gran velocidad y escala masiva, quien sepa innovar en IA convirtiendo las ideas en resultados, tendrá muchas oportunidades de triunfar.

Según algunos expertos mundiales, como Kai-Fu Lee, dentro de una década, China no solo se equiparará a los Estados Unidos, sino que los superará como líder mundial de la IA. Ello dividirá el mundo en un duopolio tecnológico, es decir, en dos grandes tecnobloques. Esta megacibersoberanía planteará nuevas tensiones en aquellos territorios (como el europeo, el latinoamericano o el africano) que carecen absolutamente de soberanía digital, ya que las plataformas digitales dominantes serán las estadounidenses o las chinas.

Por otra parte, y a menos que las actuales guerras comerciales y los intentos de paralizar la globalización tengan éxito, la divergencia demográfica Este-Oeste vendrá acompañada de una aún más rápida convergencia tecnológica Este-Oeste (facilidad de difusión y copia de todo tipo de innovaciones a precio muy barato), y esta fácil y rápida difusión tecnológica dará lugar a una convergencia de productividades per cápita. Si estos dos factores siguen entrelazados en los próximos años, el porcentaje de población marcará tendencialmente el porcentaje del PIB mundial. Ello provocará que las potencias demográficas se conviertan en potencias económicas.

Por otro lado, la movilidad y la conectividad seguirán siendo dos temas estratégicos. La nueva “conectografía” pronostica, para la próxima década, un entramado de cadenas globales de suministro, infraestructuras de transporte, energía y comunicaciones entre todas las personas y recursos del mundo: carreteras, autopistas, vías férreas, puertos, aeropuertos, estaciones intermodales, oleoductos y gaseoductos o cables de internet.

Podremos levantar muros o construir puentes, imponer sanciones o establecer conexiones, aislarnos o abrirnos al mundo, reforzar las fronteras o convertirnos en un nodo principal de una red, desarrollar economías proteccionistas o economías con vocación global, centrarnos en la construcción de estructuras, bases y acuerdos defensivos militares o diversificar nuevos planes económicos, nuevas visiones y proyectos para una nueva infraestructura de movilidad y nuevos desarrollos institucionales, que englobarán las futuras geografías. Quien acierte en los nuevos signos de los tiempos, habrá recorrido ya una parte del camino. La nueva década vendrá, pues, cargada de retos. ¿Sabremos gestionar gradualmente nuestra adaptación a estos cambios?

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2019/02/las-tendencias-que-determinaran-una-nueva-economia-a-partir-de-2030?fbclid=IwAR03FImZVKuhj6fqatEfaz5_nDRSblZAEffV7_h42g1EvrXGS2YsyRJzaZ4

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Big data en el futuro de la innovación educativa

Por: Sofía García-Bullé

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Big Data o macrodatos es un término que ha tomado mucho auge durante la última época. Ha estado en el centro de escándalos sobre la privacidad en la red, en debates sobre el uso de la información y conversaciones sobre sus potenciales usos, beneficios y peligros. Pero, entendemos ¿Qué es el Big Data y cómo podríamos usarlo para mejorar la calidad de la educación en todos los niveles?

Contrario a lo que se pueda pensar, el Big Data no se trata de una cantidad grande de datos, o al menos no consiste solo de eso en su totalidad. Se trata más bien del proceso de recopilar estos datos para su posterior análisis, lo que sucede después de este análisis es lo que ha sido materia de debate por años.

La gran mayoría de la información recopilada sobre los usuarios de Internet viene de nuestras búsquedas y nuestras interacciones en redes sociales. Esa información se encuentra en los servidores de Google, Facebook y otras compañías de redes, una de las conversaciones más relevantes es la de la necesidad de liberar esos datos para permitir a científicos y sociólogos mapear la conducta de los usuarios, de forma que puedan ofrecer soluciones certeras a problemas humanos.

Sin embargo, las redes sociales y las búsquedas no son la única fuente de información con potencial de beneficio humano. La reciente integración de plataformas tecnológicas y software especializado abre la posibilidad de, a través de elementos como el registro de las tareas, patrones de conducta, resultados de exámenes y más, establecer bases de datos con información útil para mejorar la experiencia educativa en diversos frentes como:

1. Mejorar en la selección de material y lectura comprensiva

Los programas de aprendizaje personalizado habilitan a los estudiantes a ir a su ritmo, y a los maestros registrar sus intereses, y los patrones que revelan la parte de su educación que les produce más dificultad.

Los datos arrojados por la conducta y elecciones de los alumnos al utilizar el programa pueden ser utilizados para generar una mejor discusión en clase, aumentando el nivel general de compresión de un tema, también puede ayudar a desarrollar estrategias para apoyar a los estudiantes a superar alguna dificultad en áreas de conocimiento específicas.

Los algoritmos de un buen programa de aprendizaje pueden hasta registrar cómo leen, cuánto se tardan en leer, y qué partes de material necesitan revisar más de una vez. Toda esta información tiene el potencial de mejorar significativamente la experiencia en clase.

2. Potencializar una mejor toma de decisiones de maestros y directivos

A futuro, cuando las escuelas almacenen, ordenen y examinen volúmenes grandes de datos, estarán en una excelente posición para desarrollar técnicas didácticas y objetivos aplicables a su contexto específico.

Para este propósito, será necesario el trabajo de especialistas en análisis y educación, para llegar a este paso no es solamente imperativo tener la tecnología precisa, sino saber cómo utilizar la práctica del Big Data.

3. Orientación Vocacional y predicción de carrera

Con el uso del Big Data pueden mapearse caminos más claros para desarrollar las habilidades e intereses más fuertes de cada estudiante. Esto en conjunto con el acompañamiento de un asesor que trabaje con estos datos, podría reducir sustancialmente la deserción y cambio de carrera durante los estudios.

De la misma forma, esta trayectoria puede seguir al estudiante más allá de su graduación, ayudándolo a tomar decisiones profesionales más inteligentes y aumentando su visibilidad con las empresas que buscan candidatos de su perfil.

El Big Data es uno de los aspectos que jugarán un papel fundamental en la innovación educativa en un futuro cercano, tanto la tecnología como la conversación sobre las implicaciones legales éticas y filosóficas del uso del Big Data están muy cerca de llegar al punto en el que pueden influir directamente sobre las estrategias educativas, hasta entonces, es importante como educadores estar al tanto de este proceso.

Fuente:https://observatorio.tec.mx/edu-news/bigdata-educacion?utm_source=Newsletter+de+innovaci%C3%B3n+educativa+%28docentes%29&utm_campaign=01afe9f8e3-EMAIL_CAMPAIGN_2019_01_15_LDTEC_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_6e1a145e3e-01afe9f8e3-235969733

 

Cómo delitos informáticos amenazan el futuro de la atención médica en las economías en crecimiento

Por: Sophia Van

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La salud es la nueva riqueza. Nuestro bienestar físico y mental afecta todos los aspectos de nuestras vidas, incluida nuestra capacidad de ser padres cariñosos, amigos generosos y profesionales exitosos. La información relacionada con nuestra salud es profundamente personal. Solo a quienes confiamos el cuidado de nuestra salud deberían tener acceso a nuestros detalles más privados. Sin embargo, la naturaleza sensible de nuestra historia clínica la convierte en un objetivo codiciado por los delincuentes cibernéticos sofisticados. Las economías en crecimiento son particularmente vulnerables a ellos.

La industria de la salud es blanco de los delincuentes cibernéticos por dos razones fundamentales: este sector constituye una excelente fuente de información personal valiosa que domina un elevado valor en dólares en el mercado negro y, por otra parte, las tecnologías y los procesos existentes en la industria de la salud presentan numerosas vulnerabilidades. La creciente cantidad de dispositivos y redes conectados está generando el crecimiento exponencial de datos personales relacionados con la salud. Hacia finales de 2020, cerca de cuatro mil millones de personas estarán conectadas a través del Internet de las Cosas Médicas, conocido como IoMT (Internet of Medical Things). Según el Instituto de Seguridad Informática, más del 70 por ciento de los dispositivos IoMT carecen de medidas de seguridad fundamentales, ya que las aplicaciones se centran principalmente en las funcionalidades del software en lugar de hacerlo en la seguridad de la información. Por lo tanto, el Internet de las Cosas Médicas presenta retos sin precedentes para los expertos en ciberseguridad que requiere la colaboración de diferentes grupos de interés y prestadores de salud dentro de los ecosistemas de atención médica.

Esta guerra es cada vez más intensa. Se registra un aumento de los ciberataques en términos de cantidad, escala y nivel de sofisticación. Un reciente informe publicado por CBI Insights revela que, “Desde 2017, aproximadamente seis mil millones de historiales clínicos digitales confidenciales han sido robadas en todo el mundo. Solo en los últimos dos años han ocurrido por lo menos tres filtraciones de datos distintas en las que se robaron o expusieron a la vez al menos mil millones de registros confidenciales”.1

 

Desde una única laptop en un pueblo rural hasta equipos de élite compuestos por expertos financiados por gobiernos nefastos, los delincuentes cibernéticos pueden operar desde cualquier lugar con conexión a Internet. Las organizaciones de salud que operan en economías en crecimiento que aún no han implementado sistemas de protección modernos y sofisticados, son el blanco perfecto.

Las comunidades de salud, los profesionales de la ciberseguridad y los gobiernos deben reconocer estas cinco crudas realidades a medida que buscan formas de combatir la amenaza persistente y generalizada de los hackers informáticos.

1. La industria de la salud lleva un objetivo en su espalda.

Los tres blancos principales de los delincuentes cibernéticos son los historiales clínicos electrónicos, la infraestructura de salud y los historiales clínicos individuales. La información sensible se ha convertido en un bien muy poderoso en la sociedad moderna. Así como el oro, los diamantes y el dinero impreso han atraído a los ladrones durante siglos, la información se ha convertido en uno de los activos más valiosos de la tierra. Cuanto más sensible, dañina o reveladora sea la información, mayor será su valor. Se pueden llegar a pagar precios exorbitantes por el rescate de los detalles sobre el estado de salud, bueno o malo, de individuos y grupos.

 

 

En julio de 2018, SingHealth, el grupo de instituciones de atención médica más grande de Singapur, fue blanco de un ataque de “ransomware” o secuestro de datos que robó información de un total aproximado de 1,5 millones de pacientes, incluido el perfil del Primer Ministro del país, Lee Hsien Loong, quien fue identificado como un objetivo específico en el ataque. Los centros de salud que tienen dificultades para implementar estrategias de defensa integrales reciben constantemente este tipo de ciberataques. Esta tendencia solo aumentará a medida que los delincuentes cibernéticos intenten ser más listos que las instituciones de atención médica y viceversa, tal como lo han hecho los ladrones de bancos y los bancos a lo largo de la historia.2

2. Los hackeos pueden significar vida o muerte.

Una de las amenazas a la privacidad de la información en materia de salud que genera mayor preocupación en la actualidad es comprometer seriamente la integridad y la disponibilidad de información. Los riesgos asociados incluyen el posible daño a la seguridad y la salud de un paciente, la pérdida de información médica protegida (PHI, por sus siglas en inglés) y el acceso no autorizado a los datos. De hecho, en 2013 The Washington Post informó que los médicos del vicepresidente Dick Cheney ordenaron la desactivación de la funcionalidad inalámbrica de su implante cardíaco por temor a que pudiera ser hackeado por terroristas.3

Se puede decir que los delitos informáticos que ocurren en la industria de la salud pueden tener consecuencias mucho más drásticas para el valor de marca de las instituciones que importantes pérdidas financieras. El temor de no poder acceder a información crítica relacionada con nuestra salud genera una sensación de incertidumbre legítima e intensa. Esta ansiedad es en parte lo que da valor y poder a la información. Las violaciones de la seguridad de los datos pueden afectar directamente la salud y el bienestar de los pacientes, e incluso terminar en una fatalidad. La destrucción de historias clínicas y el secuestro de recetas farmacéuticas críticas pueden causar víctimas rápidamente. Mediante el robo de información y la manipulación del miedo público, los delincuentes cibernéticos pueden aprovechar los bienes robados de maneras sin precedentes. La realidad es que estos delitos tienen consecuencias que ponen en peligro la vida de las personas y pueden perpetrarse desde cualquier parte del mundo en medio de la noche.

3. La filtración de datos es inevitable y puede ser interna.

Las posibles ganancias monetarias para los hackers informáticos son enormes. Como era de esperarse, más del 70 por ciento de las compañías pertenecientes a la industria de la salud anticipan una filtración de datos por parte de delincuentes cibernéticos motivados por razones económicas. Sin embargo, la imagen generalizada de un hacker solitario trabajando desde un departamento oscuro en una ciudad anónima, o grupos nefastos de ladrones cibernéticos bizcos financiados por el estado, sentados en filas de cubículos insípidos, solo representa parte de la historia. Los empleados internos también representan una gran amenaza para las instituciones de salud. Todo empleado es un ser humano, y en función de que estén o no insatisfechos, preocupados por cuestiones económicas o simplemente no sepan cómo sus comportamientos pueden afectar los protocolos de seguridad, existe la posibilidad de corrupción. Tener las autorizaciones de seguridad y las contraseñas correctas, así como acceso a información sensible, puede ser demasiado tentador para los empleados internos con segundas intenciones.

4. Se necesitan medidas de seguridad robustas.

Las persecuciones y confrontaciones seguirán evolucionando a medida que los hackers informáticos busquen continuamente nuevas formas de sortear las defensas de las instituciones de salud y de los grupos de interés dentro de los sistemas de atención médica, incluidos los fabricantes de dispositivos médicos conectados. Los delincuentes internacionales y expertos en tecnología de hoy son decididos, sofisticados y creativos. Las instituciones de salud deben serlo aún más. A pesar de la creciente toma de conciencia respecto de las amenazas a la ciberseguridad que han sacudido a toda la industria, numerosas compañías que operan en las economías en crecimiento no han establecido y ejecutado un completo marco de seguridad que proporcione una gestión integral y una amplia supervisión. Las medidas de seguridad carecen de un enfoque integrado que aproveche los talentos y la perspicacia no solo de los profesionales de la salud, sino también de las fuerzas de seguridad cibernética y de los responsables de la formulación de políticas en todos los niveles de gobierno.

Para combatir a los ciberdelincuentes que representan una amenaza dinámica y creciente, se requiere una perfecta integración de los recursos de defensa. Todos los grupos de interés que manejan datos relacionados con la salud deben abandonar las defensas cibernéticas pasivas para pasar a defensas cibernéticas activas. La ciberseguridad en el marco del Internet de las Cosas Médicas también debe ser un tema importante en la agenda para los dispositivos médicos del futuro. Los gobiernos y los responsables de la formulación de políticas deberían proporcionar medidas de seguridad y protocolos normativos para los fabricantes de dispositivos médicos. La industria debe desarrollar y adoptar rápidamente mejores prácticas, marcos y estructuras adecuados para garantizar las protecciones de seguridad cibernética en todo el Internet de las Cosas Médicas. Los hospitales y sistemas de atención médica deben proteger los dispositivos médicos de la misma manera que los bancos garantizan la seguridad de las tarjetas de crédito que emiten.

Las economías en crecimiento deben responder, y asumir el liderazgo, con medidas de seguridad y políticas de ciberseguridad adecuadas.

5. La industria de la salud puede defenderse.

El “ransomware”, o secuestro de datos, y los delitos informáticos pueden generar un caos inimaginable. Sin embargo, las compañías, comunidades y economías en crecimiento pueden hacer algo al respecto. Mediante el trabajo conjunto, pueden crear una red de sistemas, activos y protocolos que pueden frustrar incluso a los hackers más tenaces. La diligencia es la clave. La industria de la salud debe contribuir activamente a prevenir los ciberataques antes de que ocurran y actuar con inteligencia a la hora de responder a ellos y mitigar los daños cuando ocurran. A pesar de que numerosas instituciones de salud han comenzado a desarrollar estrategias de seguridad eficaces, muy pocas han implementado un plan completo que aborde las estrategias de preparación, prevención, detección, respuesta y recuperación.

 

La industria de la salud y los grupos de interés asociados deben abordar las estrategias de defensa en materia de ciberseguridad con el mismo nivel de seriedad y fuerza que aplican los militares a sus propias estrategias de defensa. Por ejemplo, un programa de defensa eficaz y agresivo incluiría el uso de tecnologías de engaño que frenan los ataques engañando a los atacantes. Además, la Inteligencia Artificial puede monitorear el tráfico entrante y saliente de cada dispositivo conectado y diferenciar entre el comportamiento normal y anormal en tiempo real, alertando a los profesionales responsables de la seguridad de las redes cuando el dispositivo está escuchando o hablando con redes, servidores o personas delictivas. La Inteligencia Artificial puede bloquear proactivamente a los agentes maliciosos en tiempo real antes de que puedan obtener acceso y causar daño. Las estrategias de ciberseguridad exitosas interceptan y previenen ataques proactivamente; después de todo, una vez que se ha comprometido un dispositivo y se han violado los servidores de nivel superior, el daño ya está hecho. Por último, la industria de la salud debe considerar otras medidas defensivas innovadoras, como la computación cuántica, las salas de guerra destinadas a la ciberseguridad que brindan centros de operaciones de seguridad las 24 horas del día y una estrategia integral que aprovecha no solo la tecnología sino también el comportamiento y los procesos humanos.

Para obtener más información acerca de cómo los delincuentes cibernéticos tienen como rehenes a las instituciones de salud y qué puede hacer la industria para protegerse, lee este artículo.

1 Why Ai, Blockchain, & Enhanced Encryption Are The Future Of Enterprise Data Security
(Por qué la Inteligencia Artificial, Blockchain y la Encriptación Mejorada representan el futuro de la seguridad de los datos empresariales): http://www.cbinsights.com/research/ai-blockchain-encryption-enterprise-data-security-expert-intelligence/

2 Singapore Suffers ‘most Serious’ Data Breach, Affecting 1.5m Healthcare Patients Including Prime Minister, Eileen Yu (Singapur sufre la filtración de datos “más seria”, que afecta a 1,5 millones de pacientes de atención médica, incluida la Primera Ministra Eileen Yu)
https://www.zdnet.com/article/singapore-suffers-most-serious-data-breach-affecting-1-5m-healthcare-patients-including-prime/

3 Intermountain Healthcare Launches Security Operations Center To Combat Health Data Cyberattacks (Intermountain Healthcare lanza un centro de operaciones de seguridad para proteger los datos de salud de los ciberataques)
https://www.modernhealthcare.com/article/20151114/MAGAZINE/311149977

Fuente:https://voice-on-growth.mercer.com/content/mercervog/es/articles/health/how-cybercrimes-threaten-future-of-healthcare-in-growth-economies.html?ms=y&mkt_tok=eyJpIjoiTlRFd05URTBORGM1T1RRdyIsInQiOiJudUJqcU54dW8xbzQ2OHpFdTBNcG1UUWExdVhFbThSbEVVS0ZPWmd1cU5PWEhPSERRTUUxYTk4dlJNcys4eGhpV1wvU3M2YUJOeGZoc1c4eGVFZlZTZGZUdHpXWUo2bDJZRkxVZWpEN0t5WXhKZ2xoNFFJOVdWbHNuWXFYdnRndUI0bFhaVVgyMEJpNUpPRVRMZnM3aHpBPT0ifQ%3D%3D

La crisis del aprendizaje: Estar en la escuela no es lo mismo que aprender

EL NOMBRE DEL PERRO ES CACHORRO. Esta parece una oración simple. Pero ¿sabía que en Kenya, Tanzanía y Uganda, tres de cada cuatro alumnos de tercer grado no la entienden? En las zonas rurales de India, casi tres cuartas partes de los estudiantes de tercer grado no pueden resolver un problema de resta de dos dígitos, como 46 menos 17, y cuando llegan a quinto grado, la mitad aún no puede hacerlo.

El mundo enfrenta una crisis del aprendizajeSi bien los países aumentaron considerablemente el acceso a la educación, estar en la escuela no es lo mismo que aprender. En todo el mundo, cientos de millones de niños llegan a la edad adulta sin siquiera tener las habilidades más básicas, como calcular el vuelto correcto de una transacción, leer las instrucciones de un médico o comprender el horario de los autobuses, y mucho menos forjarse una carrera satisfactoria o educar a sus hijos.

La educación está en el centro del desarrollo del capital humano. Una nueva investigación del Banco Mundial revela que la productividad del 56 % de los niños del mundo será de menos de la mitad de lo que podría ser si recibieran una educación completa y gozaran de plena salud.

Una buena educación, junto con el capital humano que genera, beneficia a los individuos y a las sociedades. En el caso de las personas, la educación aumenta la autoestima y fomenta las oportunidades de empleo e ingresos. Y en el caso de los países, ayuda a fortalecer las instituciones dentro de las sociedades, impulsa el crecimiento económico a largo plazo, reduce la pobreza y estimula la innovación.


“Nunca es demasiado tarde para que los jóvenes tengan la oportunidad de aprender. Nuestros jóvenes merecen estar equipados con las habilidades que necesitan para prosperar en un mundo laboral cada vez más exigente e incierto. Dado que los estudiantes de hoy serán los ciudadanos y los líderes del mañana, una educación de calidad y relevante es esencial para que las aspiraciones se conviertan en realidad”
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Annette Dixon
Vicepresidenta de Desarrollo Humano del Banco Mundial

Una crisis mundial del aprendizaje

Una de las principales razones por las que persiste la crisis del aprendizaje es que muchos sistemas educativos del mundo en desarrollo tienen poca información sobre quién está aprendiendo y quién no. Por consiguiente, es difícil para ellos hacer algo al respecto. Y ante la incertidumbre sobre los tipos de habilidades que requerirán los trabajos del futuro, las escuelas y los maestros deben preparar a los estudiantes con algo más que habilidades básicas de lectura y escritura. Los alumnos deben ser capaces de interpretar la información, formar opiniones, ser creativos, comunicarse bien, colaborar y ser resilientes.

La visión del Banco Mundial es que todos los niños y jóvenes aprendan y adquieran las habilidades que necesitan para ser ciudadanos y trabajadores productivos, satisfechos y participativos. Se centra en ayudar a los maestros de todos los niveles a ser más eficientes en su tarea de facilitar el aprendizaje, mejorar la tecnología para el aprendizaje, fortalecer la gestión de las escuelas y los sistemas, garantizando al mismo tiempo que los alumnos de todas las edades, desde el nivel preescolar hasta la edad adulta, estén equipados para tener éxito.

El cambio comienza con un buen maestro

Cada vez queda más demostrado que la crisis del aprendizaje es, en esencia, una crisis de la enseñanza. Para que los alumnos aprendan, necesitan buenos profesores, pero muchos sistemas educativos prestan poca atención a qué saben los maestros, qué hacen en el aula y, en algunos casos, si incluso están presentes.

Por suerte para muchos estudiantes, en todos los países hay maestros dedicados y entusiastas que, a pesar de todos los desafíos, enriquecen y transforman sus vidas. Son héroes que enfrentan los obstáculos y hacen posible el aprendizaje con pasión, creatividad y determinación.

 

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Jaime Saavedra, director de Educación del Banco Mundial, junto con una profesora en la escuela Ecoles Oued Eddahab en Kenitra, Marruecos. © Banco Mundial

Una de estas heroínas trabaja en la escuela Ecoles Oued Eddahab en Kenitra, Marruecos. En un aula colorida que ella misma pintó, usa metodologías creativas para asegurarse de que todos los niños aprendan, participen y se diviertan. En su clase, cada letra del alfabeto se asocia con el sonido de un animal y un movimiento de la mano, y cuando dice una palabra, la deletrea en voz alta con los sonidos y el movimiento, y los alumnos la escriben. Ella identifica fácilmente a los estudiantes que tienen dificultades con el material y ajusta el ritmo de la lección para ayudarlos a avanzar. Los niños participan, prestan atención, y no tienen miedo de cometer errores. Esta es una maestra que quiere asegurarse de que TODOS los niños aprendan.


“Dada la función fundamental que desempeñan los maestros, al abordar la crisis del aprendizaje es necesario darles apoyo a ellos, ya que son el factor más importante de cuánto aprenden los alumnos en la escuela”
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Jaime Saavedra
Director superior de las Prácticas Mundiales de Educación del Banco Mundial

Sin embargo, incluso los héroes necesitan ayuda. Es necesario asegurarse de que todos los maestros estén motivados para hacer su trabajo lo mejor posible y equipados con lo que necesitan para enseñar con eficacia.

Para apoyar a los países en sus esfuerzos de reforma de la profesión docente, el Banco Mundial da a conocer una plataforma mundial denominada “Docentes exitosos, alumnos exitosos”. Esta iniciativa dirigida a los maestros aborda los desafíos clave que afectan la eficacia de los maestros, transformando la pedagogía en una profesión respetable y atractiva con políticas de personal efectivas, y garantizando que los maestros cuenten con las habilidades y los conocimientos adecuados antes de ingresar al aula y, posteriormente, brindándoles apoyo a lo largo de sus carreras.

La tecnología ofrece nuevas posibilidades para la enseñanza y el aprendizaje

Los rápidos cambios tecnológicos aumentan los desafíos. La tecnología (i) ya desempeña un papel crucial al servir de apoyo a los maestros, los estudiantes y el proceso de aprendizaje en general. Ayuda a los maestros a administrar mejor el aula y ofrecer diferentes retos a diferentes estudiantes. Y permite a los directores, padres y estudiantes interactuar sin dificultades. El uso eficaz de la tecnología beneficia a millones de alumnos, pero otros millones de estudiantes en el mundo en desarrollo no tienen acceso a ello.

Una de las iniciativas de tecnología educacional más interesantes y de gran escala es impulsada por EkStep, (i) un esfuerzo filantrópico en la India. EkStep creó una infraestructura digital abierta que brinda acceso a oportunidades de aprendizaje para 200 millones de niños, así como oportunidades de desarrollo profesional para 12 millones de maestros y 4,5 millones de directivos escolares. Tanto los profesores como los estudiantes acceden a materiales didácticos, videos explicativos, contenido interactivo, historias, hojas de ejercicios y evaluaciones formativas. Al monitorear el contenido que se usa con mayor frecuencia, y de manera más provechosa, se pueden tomar decisiones fundamentadas en torno a los materiales que usarán en el futuro.

En la República Dominicana, un estudio piloto respaldado por el Banco Mundial muestra cómo las tecnologías adaptativas pueden generar gran interés entre los estudiantes del siglo XXI y representar un potencial para apoyar los procesos de aprendizaje y enseñanza de las futuras generaciones.

Yudeisy, una alumna de sexto grado que participa en el estudio, dice que lo que más le gusta hacer durante el día es ver videos y tutoriales en su computadora y teléfono celular.

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Yudeisy,  en una escuela primaria pública en Santo Domingo, es parte de un programa piloto para reforzar las matemáticas utilizando una plataforma que se adapta al nivel de cada estudiante. © Banco Mundial

Tomando la curiosidad infantil como punto de partida, el estudio tuvo como objetivo canalizarla hacia el aprendizaje de las matemáticas de una manera interesante para Yudeisy y sus compañeros de clase. Se sabe que el aprendizaje se realiza mejor cuando la instrucción se personaliza para satisfacer las necesidades y fortalezas de cada niño, se monitorean los avances individuales y se proporcionan comentarios inmediatamente. La tecnología adaptativa se usó para evaluar el nivel inicial de aprendizaje de los estudiantes para luego trabajar con ellos en ejercicios de matemáticas de una manera dinámica y personalizada, mediante inteligencia artificial y sobre la base de lo que el estudiante está listo para aprender. Después de tres meses, los alumnos con el desempeño inicial más bajo lograron mejoras sustanciales. Esto muestra el potencial de la tecnología para aumentar los resultados de aprendizaje, especialmente entre los estudiantes que quedan rezagados con respecto a sus compañeros.

En un campo que está evolucionando a una velocidad vertiginosa, en todas partes surgen soluciones innovadoras para los desafíos educativos. El reto es hacer que la tecnología promueva la equidad y la inclusión y no se convierta en una fuente de mayor desigualdad de oportunidades. El Banco Mundial trabaja con sus asociados en todo el mundo para apoyar el uso eficaz y apropiado de las tecnologías educativas y así fortalecer el aprendizaje.

El aprendizaje se produce cuando las escuelas y los sistemas educativos se gestionan de manera adecuada

Para proporcionar educación de calidad es necesario crear sistemas que proporcionen aprendizaje, día tras día, en miles de escuelas, a millones de estudiantes. Para que las reformas educativas sean exitosas se necesita un buen diseño de políticas, un fuerte compromiso político y una capacidad de implementación eficaz. Por supuesto, esto es sumamente difícil. Muchos países tienen dificultades para usar los recursos de manera eficiente y, con frecuencia, el aumento del gasto en educación no se traduce en un mayor aprendizaje y en un mejor capital humano. Superar tales desafíos implica trabajar en todos los niveles del sistema.

A nivel central, los ministerios de Educación deben atraer a los mejores expertos para diseñar e implementar programas específicos para los países y que se basen en pruebas. Las oficinas regionales o de los distritos necesitan la capacidad y las herramientas para monitorear el aprendizaje y apoyar a las escuelas. A nivel escolar, los directores deben estar capacitados y preparados para administrar y dirigir las escuelas, lo que incluye la planificación del uso de los recursos, y la supervisión y la formación de sus maestros.

No obstante, por difícil que sea, el cambio es posible. Con el apoyo del Banco Mundial, las escuelas públicas de Punjab en Pakistán (i) han realizado reformas importantes en los últimos años para enfrentar estos desafíos. A través de una mejor rendición de cuentas a nivel escolar, supervisando y restringiendo el ausentismo docente y estudiantil, y la introducción de un sistema de contratación de maestros basada en el mérito, en que solo se seleccionaron los docentes más talentosos y motivados, se aumentó la inscripción y la retención escolar y se mejoró considerablemente la calidad de la educación. “Las escuelas gubernamentales se han vuelto muy buenas ahora, incluso son mejores que las privadas”, dijo Ahmed, un habitante local.

Pero, ningún cambio es posible si no existen datos. Los Gobiernos deben saber qué falta en sus sistemas educativos, o qué se está haciendo bien, a fin de tomar las medidas adecuadas para mejorar. El Banco Mundial, junto con la Fundación Bill y Melinda Gates, y el Departamento de Desarrollo Internacional del Gobierno del Reino Unido están desarrollando un registro sobre la educación en el mundo. Esta nueva iniciativa proporcionará a los Gobiernos un sistema para monitorear el funcionamiento de sus sistemas educativos, lo que incluye desde los datos sobre aprendizaje hasta los planes de políticas, de modo que estén mejor capacitados para tomar decisiones oportunas y basadas en pruebas.

Reforma de la educación: beneficios a largo plazo valen la pena

Por naturaleza, los beneficios de la inversión en educación requieren paciencia y persistencia. De hecho, tendrá que pasar una generación para que se hagan realidad plenamente los beneficios de tener maestros altamente cualificados, usar eficazmente la tecnología, gestionar mejor los sistemas educativos y tener alumnos participativos y preparados. Sin embargo, la experiencia mundial indica que los países que se han desarrollado y prosperado rápidamente comparten una característica común: toman en serio la educación e invierten adecuadamente.

Al celebrarse el 24 de enero el primer Día Internacional de la Educación, se debe hacer todo lo posible para dotar a los jóvenes con las habilidades para que sigan aprendiendo, se adapten a las nuevas realidades y prosperen en una economía mundial cada vez más competitiva y en un mundo laboral que cambia rápidamente.

Las escuelas del futuro se están construyendo hoy. Se trata de escuelas en las que todos los maestros poseen las competencias y la motivación adecuadas, donde la tecnología empodera a los docentes para brindar un aprendizaje de calidad, y donde todos los estudiantes aprenden habilidades fundamentales, entre ellas habilidades socioemocionales, y digitales. Estos establecimientos son seguros y asequibles para todos, y son lugares donde los niños y los jóvenes aprenden con gusto, con rigor y con un propósito establecido.

Los Gobiernos, los maestros, los padres y la comunidad internacional deben hacer su tarea para convertir en realidad la promesa de la educación para todos los estudiantes, en todos los pueblos, ciudades y países.

Fuente:http://www.bancomundial.org/es/news/immersive-story/2019/01/22/pass-or-fail-how-can-the-world-do-its-homework?cid=ECR_FB_worldbank_ES_EXT&fbclid=IwAR0_WBP-kFuXE1PqgBntEnGcWtbBh5pmaEvpvz6_eC3Nrd153Sxwjz2xEhI

Las 6 tendencias tecnológicas del 2019, según Deloitte

Por: Christian Guijosa

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Por décimo año consecutivo, Deloitte, líder global en auditoría y consultoría, enumera las tendencias tecnológicas que transformarán los procesos, productos y servicios de las empresas más innovadoras del mundo este año.

Estas tecnologías incluyen arquitecturas de redes avanzadas, computación sin servidores e interfaces inteligentes, además de mayor impulso al desarrollo de experiencias digitales, cognitivas y en la nube.

“La tecnología es el lenguaje universal de los negocios hoy en día (…) Las tendencias tecnológicas se han convertido de una preocupación del CIO y la CTO en algo que impulsa al CEO, al equipo de gestión y a las agendas de la junta directiva a redefinir lo que las empresas pueden lograr.”

— Bill Briggs, director de tecnología global de Deloitte Consulting LLP.
  1. Organizaciones impulsadas por la inteligencia artificial. Las empresas líderes ya implementan tecnologías como el aprendizaje automático, procesamiento de lenguaje natural, RPA y cognitivas, no solo en todos los procesos internos, sino también en productos y servicios.
  2. Sin operadores y sin servidores. Gracias a la computación en la nube, las empresas trabajan con recursos técnicos resumidos y tareas de administración cada vez más automatizadas. Así, el talento de TI puede centrarse en actividades que apoyen directamente los resultados comerciales.
  3. Conectividad del mañana. Las tecnologías 5G, redes en malla y computación de vanguardia están expandiendo el alcance de los negocios a los rincones más lejanos del mundo.
  4. Interfaces inteligentes. La visión artificial, la conversación con IA, la audición por computadora, la realidad aumentada y la realidad virtual, comienzan a transformar la manera en que nos relacionamos con las máquinas, los datos y entre nosotros.
  5. Experiencias de marketing renovadas. Habilitados por una nueva generación de herramientas y técnicas de marketing, los directores de mercadotecnia ya pueden ofrecer experiencias altamente personalizadas y contextualizadas.
  6. La ciberseguridad es esencial. La ciberseguridad, la privacidad y la gestión de riesgos, que generalmente se realizan al final del ciclo de vida del desarrollo, ahora son consideradas esenciales en todo el proceso del producto.

Fuente:https://observatorio.tec.mx/edu-news/las-6-tendencias-tecnologicas-del-2019-segun-deloitte?utm_source=Profesores+externos&utm_campaign=9e643bf379-EMAIL_CAMPAIGN_2019_01_15_LDTEC_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_6e1a145e3e-9e643bf379-235969733

El dilema de la identidad digital: tú no eres tú sin tu extensión de datos

Apple's senior vice president of Operations Jeff Williams speaks about Apple's medical research kit during an Apple event in San Francisco, California March 9, 2015.  REUTERS/Robert Galbraith (UNITED STATES  - Tags: SCIENCE TECHNOLOGY BUSINESS)   - TB3EB391CO9DT

Imagen: REUTERS/Robert Galbraith

Por: Borja Ventura

Quien más y quien menos ha tenido que pasar por el médico estando de viaje, da igual que sea en otro punto de España o en algún país extranjero. Lo más seguro es que haya sido para algo sin demasiada relevancia, pero pongamos por ejemplo que el paciente ingresara inconsciente y que no pudiera advertir a los médicos de que es alérgico –por poner algo verosímil– a la penicilina.

Estando en su hospital de referencia, o al menos en la región en la que vive, bastaría una consulta al historial clínico para que quienes le atendieran pudieran suministrarle algún derivado farmacológico eficaz que no hiciera peligrar aún más la salud del paciente. Pero sin esa ficha estarían completamente a ciegas.

Es cierto que existen una serie de protocolos médicos para evitar ese tipo de posibilidades, pero podrían darse. Quién sabe si una mala caída sin más consecuencias podría acabar derivando en un choque anafiláctico devastador.

El problema de base es la falta de convergencia de datos: el hecho de que el sistema médico haga que el historial permanezca en un centro concreto, o como mucho en una región delimitada, pero no en un país entero o –ni mucho menos– a nivel mundial. En ocasiones hasta resulta imposible exportar los datos desde un seguro privado para importarlos en la sanidad pública.

El caso clínico es solo un ejemplo, pero hay cientos de situaciones similares. Momentos en los que necesitarías acceder a tu información para solventar algo concreto. A grandes rasgos hablamos de información, de datos, de todas aquellas características alrededor de una persona que facilitan su desarrollo en una sociedad que requiere de múltiples identificaciones: entradas para un evento, billetes para un viaje, o una copia de un documento oficial que no se tiene a mano en el momento necesario.

El problema, por tanto, es de acceso a la información. La solución ha ido pasando en estos últimos años por lo que se dio en llamar «la nube», un almacenamiento virtual de datos que permite acceder a ellos sin necesidad de que estén en un terminal concreto. Solo se necesita suministro eléctrico, un terminal con conexión a internet… y tu identidad. Y esa es la clave: en la sociedad actual la identidad ha dejado de limitarse al ser uno mismo y necesita de muchos complementos de información alrededor.

Imagen: Andrés Macario

 

La tecnología ha habilitado herramientas para almacenar muchas de esas vertientes de la identidad. Hoy en día las tarjetas de crédito, las entradas, los billetes y las reservas están en una o varias aplicaciones de cualquier teléfono móvil.

Hay certificados digitales que –con mayor o menor problema– permiten hacer gestiones administrativas. Cualquier disco duro virtual permite almacenar firmas digitalizadas, escaneos de documentos oficiales, fotografías y contraseñas diversas. Hasta se empiezan a dar los primeros pasos en la recolección de datos médicos a través de terminales móviles que, si bien no constituyen un historial médico efectivo, comienzan a dar algunos resultados.

Uno de los caminos hacia los que se dirige la industria tecnológica va precisamente en ese sentido: crear nodos de información personal para cada usuario que le permitan acceder a toda su información. El problema es doble. Por una parte, que cada sistema y empresa usan sus propios registros –que en realidad están fragmentados en centenares de apps–; y por otra, que el uso que se da a toda esa información no es realmente el que un usuario podría demandar.

En realidad el interés de la industria en todo esto es conocer más a cada usuario para poder rentabilizar esa información, ya sea mediante publicidad dirigida, ya sea a través de la creación de productos que encajen con las necesidades de sus usuarios.

Sobre el papel ninguna de esas dos cosas es negativa, pero sí conllevan un importante problema en términos de privacidad. Tener toda mi información reunida en un lugar al que solo yo puedo acceder sería una de las grandes revoluciones pendientes. Que esa información pueda ser vulnerada y utilizada contra mi voluntad sería uno de los mayores peligros contemporáneos.

Porque «toda la información» es, básicamente, lo que define a una persona. Su «mochila digital». Sus datos médicos, su capacidad financiera, sus gustos y preferencias, los lugares en los que está en cada momento y con quién… Todo eso, bien usado, resolvería infinidad de problemas, pero crearía un sinfín de riesgos adheridos.

El más relevante quizá sería el que apuntan algunas ficciones distópicas acerca de que cualquier compañía o institución pueda determinar su oferta con base en toda esa información. Negar un seguro de salud a alguien cuyos datos médicos apunten a una enfermedad futura. Negar un trabajo a alguien cuyos hábitos no encajen con lo que entienden como tolerable. Dificultar el acceso a determinados productos a personas con tendencias determinadas…

Todo eso se hace ya hoy en día, pero con fórmulas estimativas. Los bancos calculan riesgos, las compañías estiman situaciones… Pero ¿y si en lugar de fórmulas y variables se manejaran datos reales que se han ido recolectando, almacenando y combinando? Si para ser político hoy en día uno ya debe ser capaz de sobrevivir a su hemeroteca tuitera, imagina la lucha que tendrías que emprender contra el big data que tu vida haya generado.

A ver quién sería capaz de superar una lucha contra sí mismo y sus pulsiones.

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2019/01/el-dilema-de-la-identidad-digital-tu-no-eres-tu-sin-tu-extension-de-datos/

Disrupción tecnológica y la accesibilidad inmediata

Ante este rápido crecimiento de los disruptores tecnológicos, gobiernos han optado por imponer regulaciones, limitar el servicio y, en consecuencia, restringir los beneficios que estas empresas ofrecen a los consumidores.

Por: Oscar Ruiz Priego

La llegada de teléfonos inteligentes, pagos móviles, GPS y un ecosistema de aplicaciones móviles muy dinámico ha permitido el surgimiento y el crecimiento de disruptores digitales como Uber, Airbnb, Didi, Mobike, Bird, Lime, y otros negocios de microalquileres.

La esencia de esta nueva ola de plataformas, que contienen tanto iniciativas de economía colaborativa como negocios de renta y micro renta, es sin duda la accesibilidad inmediata. Esto ha traído enormes beneficios a muchos sectores de la población, al ofrecer niveles de conveniencia y accesibilidad nunca antes vistos. Estos nuevos disruptores digitales lo “hacen todo fácil y en el momento”, se adaptan, eliminan la necesidad de esperar o de ir a una tienda y permiten comprar o usar un servicio periodos de tiempo más cortos y en cantidades más pequeñas y convenientes.

En el negocio del hospedaje, Airbnb permite encontrar lugares donde es casi imposible hallar hoteles y donde resulta perfecto quedarse. Uber, Cabify o Didi permiten disfrutar de las ventajas que ofrecen los coches sin el costo económico de adquirir uno o el costo en tiempo y trámites de rentarlo. Mobike y Vbike nos ofrecen todas las ventajas de una bicicleta sin los inconvenientes asociados a tener una propia, como lo son su almacenamiento y el miedo a que nos la roben cada vez que la dejamos en vía pública.

A pesar de que los disruptores digitales son relativamente pequeños en comparación con las empresas de renta tradicional, se espera que estas empresas crezcan considerablemente más rápido en la próxima década (Gráfica 1). En 2013, los cinco principales sectores de las empresas de economía colaborativa (préstamos y financiamiento colectivo persona a persona (P2P), reclutamiento de personal en línea, hospedaje P2P, coche compartido y transmisión de música y video) integraron un mercado de alrededor de 15 mil millones de dólares en Estados Unidos y se prevé que este valor aumente 22 veces hasta alcanzar 335 mil millones de dólares en 2025.

Gráfica 1

 

Ante este rápido crecimiento, gobiernos locales y nacionales han optado por imponer regulaciones, limitar el servicio y, en consecuencia, restringir los beneficios que estas empresas ofrecen a los consumidores.

¿Por qué pasa esto?

Cualquier actividad humana tiene costos asociados, los cuales, la mayoría de las veces, son cubiertos directamente por los usuarios del servicio, pero también hay costos que el consumidor principal no percibe y eventualmente son absorbidos por la sociedad. Por ejemplo, en la Ciudad de México, las personas que caminan por Paseo de la Reforma tienen que lidiar con scooters (patines del diablo) y bicis mal estacionadas; los habitantes de las grandes ciudades estamos expuestos diariamente a los efectos de la contaminación generada por el uso excesivo de automóviles, y los ciudadanos del mundo vivimos preocupados por las noticias del cambio climático, que son consecuencia de las emisiones generadas por casi cualquier actividad industrial. A todos estos costos no percibidos se les llama, en el argot economista, externalidades.

Cuando surgen externalidades o algo sale mal de manera recurrente en las transacciones que se llevan a cabo en un mercado, el Estado se ve forzado a intervenir, asegurándose de que estos costos y fallas sean atendidas y controladas. Un ejemplo de esto es la existencia de registros para taxis y placas especiales que buscan eliminar el anonimato de los conductores para evitar actos delictivos.

El gran impulso de los disruptores digitales actuales es la tecnología que permite elevar los alcances de su modelo de negocios y además hace posible atender de manera automatizada muchas de las externalidades y fallas de mercado que en el pasado eran atendidas por el Estado. En el caso de Uber ya no existe el anonimato en los conductores, tenerlos identificados es parte del modelo de negocio de la plataforma, por lo que automáticamente está atendida la falla de mercado que dio origen a los registros gubernamentales de conductores de taxis.

En estas nuevas empresas impulsadas por la tecnología, el mantener un registro exacto de cada participante de mercado genera enormes incentivos para que todos se comporten adecuadamente, lo cual disminuye muchos de los riesgos habituales que la regulación y la intervención del Estado busca abordar.

Dados los posibles beneficios económicos y sociales que ofrecen las empresas, las entidades reguladoras deben colaborar con la industria para encontrar maneras creativas en las que la tecnología puede ayudar a resolver problemas que las regulaciones actuales atacan. Esto reducirá los costos de ejecución para la autoridad y puede ayudar a redirigir los esfuerzos del Estado sobre nuevos desafíos e inquietudes.

Los disruptores tecnológicos tienen que estar sujetos a regulaciones, sin embargo, este proceso debe evitar a toda costa ser reactivo y prohibitivo. El primer paso debe ser desregular y buscar mecanismos que permitan generar evidencia para detectar comportamientos y fallas imposibles de prever. Mecanismos como las cajas de arena regulatorias (regulatory sandbox) son opciones viables para crear regulaciones que apliquen a modelos de negocio innovadores. Por otra parte, es igual de importante que las empresas otorguen información valiosa a reguladores para generar reglas basadas en evidencia.

Fuente:https://www.animalpolitico.com/blogueros-neoliberal-nel-liberal/2018/12/28/disrupcion-tecnologica-y-la-accesibilidad-inmediata/