¿El futuro del trabajo o el trabajo del futuro?

SoftBank Corp's human-like robot named "Pepper" gestures as it introduces Nestle's coffee machines at an electric shop in Tokyo December 1, 2014. Nestle SA started to use robots to help sell its coffee makers at electronics stores across Japan, becoming the first corporate customer for the chatty, bug-eyed androids unveiled in June by tech conglomerate SoftBank Corp. The waist-high robot, developed by a French company and manufactured in Taiwan, was touted by Japan's SoftBank as capable of learning and expressing human emotions, and of serving as a companion or guide in a country that faces chronic labour shortages. The maker of Nescafe coffee and KitKat chocolate bars plans to have the robots working at 1,000 stores by the end of next year, a Nestle official said.

Imagen: REUTERS/Issei Kato

Por: Werner Vogels

Ya tenemos cierta noción de cómo la digitalización, y en particular tecnologías nuevas, como el machine learning, el análisis de Big Data o el Internet de las Cosas, van a revolucionar los modelos de negocio de las empresas y cómo los están transformando ya a gran escala. Así pues, llegados a este punto, es momento de examinar en mayor detalle las transformaciones a las que asistiremos en nuestro entorno de trabajo y el papel que desempeñaremos en él nosotros, los humanos.

Según una encuesta realizada por Gallup, un 37% de los millennials se muestran preocupados ante la perspectiva de perder su trabajo a manos de inteligencias artificiales a lo largo de los próximos 20 años. Curiosamente, estudios como el realizado por el instituto alemán ZEW (Zentrum für Europäische Wirtschaftsforschung o Centro Europeo para la Investigación Económica) han desvelado que las empresas que invierten en proyectos de digitalización generan un número significativamente mayor de puestos de trabajo que las compañías que no lo hacen.

¿Cuántas de las profesiones que conocemos hoy en día seguirán existiendo en el futuro? ¿Qué actividades humanas pueden verse completamente automatizadas por máquinas o sistemas de machine learning? ¿Qué labores nos quedarán a los humanos?

¿El futuro del trabajo?

Todas estas preguntas son muy válidas. Sin embargo, “allí donde hay peligro, crece también lo que nos salva”. El poeta alemán Friedrich Hölderlin ya lo tenía claro en el S.XIX. Por lo que a mí respecta, me considero un optimista de lo tecnológico: el uso de las nuevas tecnologías para fomentar una mayor comodidad para el consumidor, como es el caso de las tiendas sin dependientes Amazon Go, resultará en cambios en cómo y dónde se crea empleo. A la hora de pensar en el trabajo del mañana, no es constructivo basar el diálogo en las estructuras que existen hoy en día. Más bien, deberíamos preguntarnos una pregunta completamente diferente, a saber: ¿qué está cambiando en el entorno de trabajo actual, tanto a nivel organizativo como cualitativo?

Así, en el ámbito de la producción industrial, por ejemplo, muchas de las tareas realizadas por humanos han cambiado poco con los años, en lo que respecta a los flujos de trabajo. Incluso las actividades de médicos, abogados o taxistas apenas han cambiado en la última década, al menos en lo que respecta a sus procesos fundamentales. Solo ciertos componentes de estos procesos han pasado a ser realizados por máquinas, o cuando menos, complementados por máquinas. Sin embargo, en la era de la digitalización, la gente hace mucho más que simplemente hacer de engranaje entre una máquina y la siguiente.

Creo que es posible volver a humanizar el trabajo, por así decir, y hacer de nuestras destrezas únicas como seres humanos algo incluso más importante. Hasta ahora, la principal limitación para el acceso a las tecnologías digitales era la capacidad de las máquinas. Las interfaces de nuestros sistemas ya no están determinadas por máquinas; en el futuro los humanos serán el punto de partida.

Gracias a las nuevas posibilidades tecnológicas de las que disfrutamos y a la mayor capacidad de computación de la que disponemos, el trabajo del futuro estará más centrado en las personas y menos en las máquinas.

Redefiniendo la relación entre humanos y máquinas

Los avances en la interacción entre humanos y máquinas se están produciendo a un ritmo fulgurante y sus repercusiones ya se están haciendo notar en cómo trabajamos. En el futuro, la tecnología puede pasar a ser una parte mucho más natural de nuestro entorno de trabajo y que podrá activarse mediante múltiples métodos diferentes: comandos por voz, por vista, tacto e incluso el olfato. Tomemos como ejemplo las tecnologías de comandos por voz, un ámbito que está viviendo una auténtica revolución. Los sistemas actuales de comandos por voz son capaces de comprender, interpretar y responder en conversaciones de una forma completamente profesional, lo que hace que muchos procesos profesionales sean mucho más fáciles de llevar a cabo. Así, a finales de 2018, los comandos por voz habrán transformado significativamente nuestra forma de desarrollar dispositivos y aplicaciones. Uno ya puede hacerse cierta idea de en qué se traduce esto con cierto detalle.

Por ejemplo, la NASA ha puesto a Amazon Alexa al cargo de programar el uso de sus salas de reuniones. Así, quienquiera que necesite usar una tan solo tendrá que pedírselo a Alexa y el resto sucede automáticamente. Los comandos por voz permiten también aumentar enormemente la productividad de las teleconferencias. El servicio AWS Transcribe, por ejemplo, permite ir creando transcripciones de las reuniones al momento, que posteriormente se envían a todos los participantes.

El proveedor de software FME, por su parte, utiliza tecnologías de comandos por voz para ofrecer a sus clientes innovadoras aplicaciones. Así, por ejemplo, los usuarios pueden recurrir a Alexa para que les explique tareas de OpenText Documentum. Este es un recurso del que las empresas pueden valerse para acelerar y abaratar el proceso de incorporación de nuevos empleados. En la compañía farmacéutica AstraZeneca ya encontramos un planteamiento similar, ya que también recurre a Alexa para sus procesos de producción: los trabajadores pueden realizar preguntas a Alexa sobre procesos rutinarios y así confirmar qué es lo que tienen que hacer a continuación.

Por supuesto, las responsabilidades y organigramas de las empresas irán cambiando como fruto de estas tecnologías. Y también es posible utilizar estos recursos para tareas administrativas y transformarlos en actividades que vayan en beneficio del cliente. En el futuro probablemente necesitemos muchos más “arquitectos”, “desarrolladores”, “creativos”, “expertos en relaciones”, “especialistas en plataformas” y “analistas” y cada vez menos gente que tiene que realizar tareas siguiendo pasos predeterminados, así como menos “administradores”. Al transformarse en algo que conecte mejor con la necesidad de los seres humanos de crear y dar forma a las cosas, el trabajo del futuro podría convertirse en algo que podamos disfrutar más y que nos haga sentir más realizados.

Expandiendo el mundo digital

Este nuevo paradigma de interrelación entre máquinas y humanos tiene otra consecuencia importante: incrementará significativamente el número de personas que pueden participar en la creación de valor digital: ancianos, usuarios que actualmente no tiene acceso a ordenadores ni smartphones, usuarios que encuentran los smartphones demasiado complejos y usuarios no alfabetizados en países en vías de desarrollo.

Un buen ejemplo de este último caso es el de los productores de arroz que trabajan con el International Rice Research Institute (o Instituto Internacional para Investigación sobre el Arroz), una organización con sede en Manila, en Filipinas. Esta institución tiene como misión combatir la pobreza, el hambre y la malnutrición, haciendo más llevaderos el trabajo y la vida de los productores de arroz. Así, los productores de arroz pueden acceder a información a la que normalmente no tendrían acceso por su cuenta. Todas las aldeas cuentan con un teléfono y, a través de él, los granjeros pueden acceder a estos conocimientos y seleccionar su dialecto en un menú y describir el tipo de cultivo que tienen a su cargo. Este servicio está basado en un sistema de machine learning. El servicio genera recomendaciones sobre cuánto fertilizante hace falta y cuál es el mejor momento para la siembra.

Hasta ahora no hemos hecho sino ver un atisbo de las posibilidades que estas tecnologías traen consigo para el mundo laboral. Sin embargo, ya han dejado claro que lo más probable es que la calidad de nuestro trabajo vaya en aumento y que la tecnología nos permita realizar múltiples actividades que hoy nos resultan inimaginables. En un futuro, la humanidad podrá realizar sus actividades de una forma que se aproxime mucho más a nuestra naturaleza creativa que los métodos que empleamos actualmente. Creo que si realmente queremos hacer justicia al analizar las posibilidades de las tecnologías para el futuro, deberíamos hacer como Hölderlin y tener fe en algo que nos salvará, al tiempo que minimizamos los riesgos buscando comprender y canalizar mejor los cambios que traerán consigo

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2018/07/el-futuro-del-trabajo-o-el-trabajo-del-futuro

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Seis ciberataques de los que debes protegerte en 2018

¿La tecnología en el trabajo es tu amiga o enemiga?

Imagen: REUTERS/Yuya Shino

Por: Jennifer Artley

A medida que la tecnología avanza y la cantidad de datos continúa creciendo, la era de la inteligencia artificial y la automatización en el lugar de trabajo se acerca cada vez más. El aumento de la productividad a través de la transformación digital debería ser un motor para el crecimiento económico. Pero cualquiera que alguna vez haya visto Terminator puede imaginar fácilmente el momento en el que las máquinas olviden quién trabaja para quién.

En las economías que tienen más que ganar, los seres humanos en el lugar de trabajo podrían tener más que perder. Es por eso que se necesita una visión reflexiva y compasiva para asegurar que los trabajadores del mañana tengan las habilidades para competir en el mundo digital. Ser capaces de crear una economía de innovación amigable para el hombre es el desafío y la oportunidad que tenemos hoy.

Abordar este desafío significa tener que identificar sus diversas causas. Hacerlo es difícil, ya que cualquier economía de innovación incluirá mucha información que aún no existe. Pero el análisis del pasado y del presente muestra que la tecnología ha tenido dos impactos en nuestro trabajo: mejorar y reemplazar. Una economía de innovación amigable con el hombre deberá abordar ambas dinámicas.

Comenzando por el último, la tecnología ha reemplazado al trabajo humano desde que existe. De hecho, se remonta a nuestra necesidad de superar nuestros límites como humanos. Así como la rueda permitió que una persona empujara lo que antes necesitaba a diez personas, el motor permitió que una persona moviera lo que antes habría necesitado a cien personas.

Si bien los avances de principios del siglo XX parecían prometedores, el progreso digital exponencial de las últimas décadas puede ser preocupante. Esto se debe en parte a la falta de educación, ya que a veces le tememos a lo que no entendemos. Pero el temor también surge de un costo laboral humano muy real y significativo. La fabricación en los EE. UU., por ejemplo, declinó del 16 % de la fuerza laboral estadounidense en 1996 al 8 % en 2016. Esta es una caída dura. Muchos se ven afectados por la preocupación, pero no deberíamos dejarnos abrumar. El progreso trae beneficios; pero para aprovecharlos es necesario que nos preparemos.

Estos beneficios son ampliamente reconocidos por el segundo impacto histórico de la tecnología: la mejora del trabajo humano. Aunque a menudo eclipsado por el miedo al desempleo masivo, los beneficios del progreso tecnológico son indiscutibles. La digitalización permite a las empresas hacer más de lo que desean sus clientes: mejor, más rápido y más barato. De hecho, el desarrollo digital de los empleados puede convertirlos en ‘superhéroes’: un trabajador de una línea de producción con soporte robótico puede producir más bienes; un abogado con análisis de casos en tiempo real producirá un argumento más sólido; un bioquímico con modelos genómicos basados ​​en datos puede curar más enfermedades. Estos empleados que sobrepasan las barreras de la producción son el resultado de nuestra realidad digital presente y futura.

Los C-suites de todos los sectores están reconociendo estos beneficios digitales. Tres de cada cuatro directores ejecutivos describen la transformación digital como una prioridad, mientras que el 86 % de las grandes empresas han nombrado directores ejecutivos digitales y el 72 % de las organizaciones creen que el puesto de director de información se ha convertido en el centro de la sala de juntas en los últimos dos años.

Sin embargo, a pesar del reconocimiento universal de los beneficios digitales, aparentemente no podemos o no estamos dispuestos a aceptarlos por completo, debido a que la brecha de habilidades es un factor clave. La falta de habilidades de TI ya frena la transformación digital. Con un avance tecnológico sostenido y una capacitación inadecuada, esta brecha solo se ampliará, lo que traerá aparejada la pregunta: ¿qué habilidades y atributos necesitará la gente para competir en este entorno de trabajo digital, crear una economía de innovación e impulsar la inclusión económica?

La respuesta está en la educación. A medida que el progreso tecnológico se vuelve cada vez menos tangible, debemos proporcionar una educación cada vez más relevante. Los planes de estudio de STEM, que son el estándar de la educación avanzada, deben convertirse en STREAMD: ciencia, tecnología, robótica, ingeniería, artes, matemáticas y diseño. Esta amplitud y profundidad en la capacitación refleja el desarrollo de una economía de innovación más allá de la TI, con un énfasis creciente en habilidades de diseño y experiencia, sistemas y pensamiento relacionados con la computación, economía digital, sociología, economía del comportamiento y matemáticas avanzadas.

No será suficiente enseñar un plan de estudios ampliado a una población limitada. Necesitaremos alimentar una gama más diversa de talentos, que incluya mujeres y otros grupos subrepresentados en tecnología, para reflejar mejor el mundo al que servimos.

Convertir estos ideales admirables en un progreso factible a menudo es difícil. Aunque el escepticismo en la reforma educativa y la capacitación laboral puede ser correcto, hay mucho en juego para permitir que las fallas pasadas definan la preparación para el futuro. El progreso no debería sufrir mientras los líderes de las empresas privadas señalan fallas legislativas y los legisladores señalan los males del sector privado.

Para alcanzar el equilibrio entre el trabajo automatizado y la participación de los empleados se necesita una estrategia que incluya a todas las partes interesadas, en la que tanto los gobiernos como las empresas tengan un interés en particular. Las compañías, en especial las de tecnología, tienen la responsabilidad de apoyar las iniciativas educativas de STREAMD, impulsadas en parte por la responsabilidad de los accionistas de garantizar una fuerza laboral sostenible.

La transformación digital creará todo tipo de oportunidades para impulsar el crecimiento económico y es necesario que se implementen iniciativas educativas para que nuestras futuras fuerzas laborales tengan las habilidades adecuadas. Solo así podremos garantizar que más personas estén posicionadas para beneficiarse de las ganancias económicas. Solo entonces podremos sostener justificadamente el progreso.

Índice Internacional de Derechos de Propiedad 2018 vía Property Rights Alliance

En todo el mundo, seis mil millones de personas sufren de una protección inadecuada de sus derechos de propiedad, según el Índice Internacional de Derechos de Propiedad 2018. Por su parte, México se encuentra en el lugar 72 de 125 países evaluados.

El estudio es realizado anualmente por la Property Rights Alliance -en cooperación con 113 organizaciones en todo el mundo, y en asociación con la Free Market Foundation en Sudáfrica- y mide la fortaleza de los derechos de propiedad física, los derechos de propiedad intelectual y los entornos legales y políticos que los contienen de 125 países. El reporte es también la primera publicación en utilizar el recientemente actualizado Índice de Derechos de Patente desarrollado por el profesor Walter Park de la Universidad Americana.

Los derechos de propiedad son un componente esencial de las sociedades prósperas y libres. Este año, el informe incluye correlaciones con más de 23 indicadores económicos y sociales, incluidos nueve específicos de comercio electrónico, los cuales mostraron algunas de las relaciones más sólidas que el índice haya descubierto, sugiriendo que los derechos juegan un papel importante al abordar los problemas de acceso a Internet.

Estos son algunos de los principales hallazgos del índice:

  • 6 mil millones de personas sufren de una protección inadecuada de sus derechos de propiedad.Solo 758 millones de personas, el 13% del mundo, cuentan con protecciones adecuadas para sus obras artísticas, inventos y propiedad privada.
  • La calificación promedio de los países en el índice es de 5.7406 (en una escala del 0 al 10 donde 10 es la mayor protección a los derechos de propiedad). En esta edición hubo una mejora general de 1.89%.
  • El entorno legal y político (5.2159) permanece como el componente más débil del índice, seguido de los derechos de propiedad intelectual (5.5419), mientras que los derechos de propiedad física aparecen como el más fuerte, con 6.4641.
  • Finlandia, Nueva Zelanda y Suiza son los tres países que han logrado las mayores proteccionesde los derechos de propiedad.
  • Por el contrario, al fondo del índice se encuentran Haití, Yemen y Venezuela. 

  • Por primera vez, Estados Unidos dejó de ser el primer lugar mundial en protección de la propiedad intelectual. En esta edición del índice se ubica en el segundo puesto, por debajo de Finlandia.
  • Por regiones, Norteamérica y Europa Occidental tuvieron las mejores calificaciones del índice, mientras que las peores fueron para África y Latinoamérica y el Caribe.

  • En cuanto a equidad de género, los países evaluados mostraron una mejora leve pero constante de 1.6%, con lo cual obtuvieron una calificación promedio de 7.228.

Resultados para México:

  • La calificación de México en el índice disminuyó 0.02%, con lo que en esta edición se ubica en el lugar 72 a nivel mundial y en el 10 en la región de Latinoamérica y el Caribe.

  • Por componentes, en Entorno legal y político, México disminuyó 0.01 para llegar a un puntaje de 3.616, con calificaciones de 3.172 en Independencia Judicial, 3.993 en Estado de Derecho, 3.831 en Estabilidad Política y 3.467 en Control de Corrupción.
  • En el Componente de Derechos de Propiedad Física disminuyó 0.01 para llegar a un puntaje de 6.087, con calificaciones de 4.957 en percepción de Protección de Derechos de Propiedad, 8.699 en Propiedad Registrada y 4.605 en Facilidad de Acceso a Préstamos.
  • En el Componente de Derechos de Propiedad Intelectual disminuyó 0.03 para llegar a un puntaje de 5.815, con calificaciones de 5.147 en percepción de Protección de Propiedad Intelectual, 7.5 en Protección de Patente y 4.8 en Protección de Copyright.

Fuente:https://imco.org.mx/temas/indice-internacional-derechos-propiedad-2018-via-property-rights-alliance/

Índice Mundial de Innovación 2018 vía OMPI

Suiza es el país más innovador del mundo, seguido por los Países Bajos, Suecia Reino Unido y Singapur, de acuerdo con el más reciente Índice Mundial de Innovación 2018México ocupa el puesto número 56 a nivel global, pero tiene la tercera posición en América Latina y el Caribe.  

El índice, publicación en conjunto de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la Universidad de Cornell, el INSEAD y otros organismos, clasifica las capacidades y resultados en innovación de 126 economías. Para calcularlo, se promedian dos subíndices: el de los recursos invertidos en innovación y el de los resultados de la innovación.

 

En esta edición, el tema del estudio es La innovación es energía, con lo cual se busca crear consciencia sobre la importancia de continuar innovando en tecnologías ecológicas. Respecto a esto, el índice concluye que se necesitan nuevos avances tecnológicos en la cadena de valor energética y que las políticas públicas deben guiar la transición hacia energías limpias.

Algunas de las conclusiones más relevantes del índice son las siguientes:

  • 11 de las 20 economías más innovadoras son europeas. Por octavo año consecutivo, Suiza encabeza el índice, seguido por los Países Bajos y Suecia. Entre los ámbitos en los que destacan estas economías se encuentran la calidad de las universidades, las solicitudes de patentes y la colaboración positiva entre la iniciativa privada y las universidades.

  • En 2018, hay 20 economías que fungen como ‘artífices de la innovación’, es decir, países de ingresos medianos y bajos cuyos resultados de innovación son superiores a los que se podrían predecir con su nivel de desarrollo. Algunos ejemplos son Kenya, Ruanda, Sudáfrica, Indonesia y Vietnam.
  • En lo que respecta a las economías de Asia Sudoriental, Asia oriental y Oceanía, todas estas se encuentran dentro de los 100 primeros lugares del índice. La República de Corea, Singapur y Japón obtuvieron los mejores resultados de la zona.
  • China continúa con su increíble avance en el índice general y ahora ocupa el puesto 17, destaca la transformación de las inversiones en educación y los gastos en investigación en innovación de calidad.
  • Estados Unidos bajó dos posiciones respecto al año pasado y ahora es el sexto lugar en innovación a nivel mundial. Sin embargo, es el principal contribuidor a los resultados y recursos principales en materia de innovación y es el segundo lugar en cuanto al volumen de investigadores, patentes y publicaciones científicas y técnicas.
  • India subió tres lugares en el índice general, por lo que se ubica en el lugar 57 en 2018.  Además, ocupa el quinto lugar en innovación dentro de las economías de ingresos bajos y medianos. Destacan sus resultados en cuanto al crecimiento de la productividad y la exportación de servicios relativos a las tecnologías de la información y comunicaciones. A nivel regional le siguen Irán y Kazajstán.
  • Un caso interesante es el de Brasil, que logró ascender cinco puestos y ahora ocupa la posición número 64 a nivel global. Entre los ámbitos en los que destaca se encuentra la calidad de las publicaciones científicas y de las universidades.
  • En la edición 2018, el índice incluye un nuevo indicador, referente a la creación de aplicaciones móviles. Chipre, Finlandia y Lituania encabezan este rubro.

Resultados para México:

  • México se ubica en el lugar 56 de 126 países medidos en el índice.
  • México está dentro del top 10 de países en lo que respecta a la facilidad para obtener créditos, manufactura técnica, importación y exportación de tecnología, así como exportación de productos creativos.
  •  En la región de América Latina y el Caribe, nuestro país ocupa el tercer lugar, por debajo de Chile, que destaca en temas como la calidad de la regulación, el acceso a crédito y la creación de nuevas empresas; y Costa Rica, que sobresale en el gasto en educación y los pagos por propiedad intelectual, entre otros.

 

El estudio se publica de manera anual desde 2007 y tiene como objetivo servir como un instrumento de análisis comparativo para empresarios, políticos y todos aquellos interesados en conocer el estado de la innovación en el mundo.

Fuente:https://imco.org.mx/temas/indice-mundial-innovacion-2018-via-ompi/

Vivimos en medio de pantallas… ¿y ahora?

Por 

Credit Doug Chayka

Los teléfonos inteligentes fueron alguna vez lo mejor que le pudo pasar a la industria de la tecnología —y, al parecer, también lo fueron durante un rato para nosotros—. En los once años que han pasado desde que debutó el iPhone, los teléfonos inteligentes han englobado casi cualquier otro dispositivo y han alterado cada negocio, desde las noticias hasta las ventas minoristas, los taxis, la televisión, y terminaron por cambiar todo acerca de cómo entendemos los medios, la política y la realidad misma.

Pero ahora que los teléfonos inteligentes han alcanzado el dominio, la revolución de nuevo está en el aire.

Las ventas globales de los teléfonos inteligentes se están estancando por una razón muy obvia: casi cualquiera que puede comprarlos ya tiene uno, y cada vez hay más preguntas acerca de si estamos usando nuestros celulares demasiado y de manera muy irracional. En las recientes conferencias de desarrolladores de Google y Apple, los ejecutivos subieron al escenario para mostrar cuan irresistibles estaban haciendo nuestros celulares. Entonces cada empresa develó algo distinto: programas para ayudarte a usar tu teléfono mucho menos.

Hay un motivo por el que las empresas tecnológicas están sintiendo la tensión entre mejorar los móviles y preocuparse de que ya sean demasiado adictivos. Hemos llegado a lo que llamo el “máximo de pantalla”.

Durante gran parte de la última década, una industria tecnológica gobernada por los celulares ha ido tras la meta particular de conquistar por completo nuestra vista. Nos ha dado teléfonos con pantallas cada vez más grandes y móviles con cámaras increíbles, sin mencionar los visores de realidad virtual y varias versiones de anteojos con cámara.

La tecnología ahora ha captado básicamente toda la capacidad visual. Los estadounidenses pasan entre tres y cuatro horas al día viendo sus celulares y casi once horas al día viendo pantallas de cualquier tipo.

Así que los gigantes de la tecnología están creando el comienzo de algo nuevo: un mundo tecnológico menos insistentemente visual, un paisaje digital que dependa de asistentes de voz, auriculares, relojes y otras tecnologías que se puedan portar para quitarle algo de presión a los ojos.

Esto podría ser una pesadilla; quizá simplemente agreguemos estos nuevos dispositivos a nuestras vidas aturdidas por las pantallas. Pero, según el desarrollo de estas tecnologías, un ecosistema digital que exija menos de nuestros ojos podría ser mejor para todos: menos envolvente, menos adictivo, más apto para las multitareas, menos socialmente incómodo y quizá incluso un bálsamo para nuestra política y nuestras relaciones sociales.

¿Quién nos traerá este futuro? Amazon y Google claramente son grandes agentes, pero no ignoremos a la empresa que nos trajo al “máximo de pantalla” primero. Con mejoras al Apple Watch y los audífonos AirPods, Apple está creando poco a poco y casi en silencio una alternativa a sus celulares.

Si funciona, podría cambiarlo todo de nuevo. Como argumento más adelante, hay muchas maneras en que las pantallas se han vuelto demasiado dominantes en nuestras vidas. Cuanto más rápido encontremos algo distinto, mejor.

Las pantallas son vampiros

En la conferencia de desarrolladores de Apple, la compañía presentó Screen Time, una función para ayudar a los usuarios de iPhone a administrar el tiempo que pasan con sus dispositivos.CreditJason Henry para The New York Times

Las pantallas son insaciables. A nivel cognitivo, son vampiros voraces de tu atención y en cuanto ves una prácticamente estás perdido.

Hay estudios que lo demuestran. Uno, de un equipo dirigido por Adrian Ward, un profesor de Mercadotecnia en la facultad de negocios de la Universidad de Texas, halló que la simple presencia de un teléfono inteligente al alcance de la vista puede reducir significativamente tu capacidad cognitiva. Tu celular es tan irresistible que, cuando lo ves, no puedes evitar gastar mucha energía mental valiosa intentando no verlo.

Cuando te rindes, pierdes la razón.

“No solo te quedas atrapado en lo que llamó tu atención —tu mensaje de texto o tuit o lo que sea”, dijo Carolina Milanesi, una analista en la firma de investigación tecnológica Creative Strategies. En cambio, desbloqueas tu celular y, de inmediato, casi inconscientemente, desciendes a los esplendores irresistibles del mundo digital… para emerger treinta minutos después, estupefacto y mareado.

“Abres una caja irresistible y no puedes evitarlo”, comentó.

Las empresas tecnológicas entienden este poder, desde luego; nuestra incapacidad de resistirnos a las pantallas explica por qué las pantallas de los celulares están haciéndose más grandes.

Apple alguna vez argumentó que aumentar el tamaño de la pantalla del iPhone haría que el celular resultara demasiado incómodo en las manos. “Nadie lo comprará”, predijo Steve Jobs acerca de los celulares con grandes pantallas en 2010.

Estaba equivocado. Los rivales, encabezados por Samsung, descubrieron que los celulares con pantallas grandes se vendían muy bien: los ojos vencieron a las manos. Apple terminó por unirse a la tendencia y fabricó iPhones con pantallas más grandes y aún más grandes. Los iPhones con las pantallas más grandes ahora conforman la mitad de las ventas de Apple y la mayoría de sus ganancias.

De Tesla a Lego

Lego presentó un set de realidad aumentada en la conferencia de desarrolladores de Apple.CreditJason Henry para The New York Times

Sin embargo, las pantallas ahora se han convertido en una muleta para los tecnólogos, una manera perezosa y generalizada de añadir experiencias digitales a cada producto.

Lo hemos visto en los autos durante años. Al colocar controles internos en las pantallas táctiles en vez de perillas e interruptores, los fabricantes de autos han hecho que sea más peligroso y molesto interactuar con los vehículos. El Tesla Model 3, el auto más esperado del planeta, lleva esto a un nivel absurdo. Varios reseñadores han lamentado que casi cada uno de los controles del auto —entre ellos los ajustes para los espejos laterales— requiere acceder a una pantalla.

O consideremos la realidad aumentada, la tecnología que te permite ver imágenes digitales impuestas en el mundo real. En algunos usos específicos —convertir tu rostro en el de un perro en Snapchat— eso puede ser divertido. Pero muy a menudo, la realidad aumentada resulta artificiosa. En vez de mezclar lo digital y lo real, simplemente usurpa el mundo a tu alrededor con una pantalla.

En la conferencia de desarrolladores de Apple de junio, Martin Sanders, un ejecutivo de Lego, mostró un nuevo conjunto de realidad aumentada de Lego. Cuando dirigió su iPad hacia una estructura de Lego, su pantalla se llenó con fuegos artificiales digitales, superhéroes, autos deportivos —toda una ciudad bulliciosa de Lego que no tuvo que construir con sus manos ni imaginar en su mente—.

“¡Hay tanto que hacer con esto!”, exclamó Sanders mientras él y un asistente se quedaron totalmente quietos, mirando Legos animados a través de un pedazo de cristal digital. Fue extraño. El chiste de Lego es la interacción física, pero gracias a la realidad aumentada, convirtió a Lego en un videojuego más.

El glorioso futuro de las pantallas pequeñas

Hay dos maneras en que podríamos acabar con nuestra febril adicción a las pantallas.

Primero, tendremos que intentar usar nuestros celulares con más conciencia, lo cual requiere una combinación de fuerza de voluntad y tecnología.

La ayuda está en camino. He estado usando Screen Time durante una semana, una de las nuevas funciones en la siguiente versión del sistema operativo móvil de Apple. El software te da información valiosa acerca de cuánto estás usando tu teléfono e incluso puede evitar que uses aplicaciones que te parezcan poco saludables. Me pareció que Screen Time estaba bien diseñado y sospecho que cambiará profundamente la manera en que usamos nuestros móviles.

Pero además de ayudarnos a resistirnos a los celulares, la industria tecnológica tendrá que idear otras maneras menos envolventes de interactuar con el mundo digital. Tres tecnologías podrían ser útiles: los asistentes de voz (los mejores son Alexa de Amazon y Google Assistant) y las dos innovaciones de Apple: AirPods y el Apple Watch.

Todas estas tecnologías comparten una idea en común: sin grandes pantallas, son mucho menos envolventes que un móvil, lo cual permite realizar actividades digitales rápidamente: puedes comprar el boleto de una película, añadir una tarea a una lista de quehaceres, ver un mensaje de texto o preguntar acerca del clima sin acercarte a la Irresistible Pantalla Esplendorosa.

Todos son proyectos en desarrollo. Los asistentes de voz aún no pueden hacerlo todo por ti, aunque Google y Amazon tienen a miles de ingenieros que trabajan para mejorarlos. Los AirPods son fantásticos —tienen menos problemas de conexión que cualquier otro par de audífonos inalámbricos— y, después de años de perfeccionamiento, el Apple Watch te muestra suficiente contenido de tu celular para que sea útil sin volverse invasor.

Si Apple pudiera mejorar a Siri, su propio asistente de voz, el Watch y los AirPods podrían combinarse para crear algo nuevo: una computadora móvil que no esté conectada a una enorme pantalla, que te permita realizar actividades sobre la marcha sin el peligro de captar toda tu atención. Imagina que en vez de teclear sin descanso en las aplicaciones, pudieras simplemente decirles a tus AirPods: “Hazme una reservación para cenar a las siete” o “Revisa el calendario de mi esposa para ver si podemos salir por la noche esta semana”.

Apple rechazó hacer comentarios acerca de sus planes. Sin embargo, hay suficientes reportes que sugieren que Apple no ignora ese tipo de futuro. Tiene planes para mejorar los AirPods, de acuerdo con Bloomberg, y me ha impresionado la constancia con que la empresa sigue añadiendo funciones al Apple Watch, entre ellas la habilidad de usarlo lejos del celular, en su modelo más reciente.

Apple jamás ha temido cambiar sus mejores inventos. Al reinventar las pantallas, podría tener la oportunidad de hacerlo de nuevo.

Fuente:https://www.nytimes.com/es/2018/07/02/adiccion-telefono-pantalla-apple/

¿Cómo está cambiando la privacidad en 2018?

People look at data on their mobiles as background with internet wire cables on switch hub is projected in this picture illustration taken May 30, 2018.

Image: REUTERS/Kacper Pempel/Illustration

Por: Javier Arreola-Rosales

Si usas internet, en las últimas semanas debiste recibir decenas de emails que anunciaban la actualización de las políticas de privacidad de sitios donde eres suscriptor. Este año concuerda con la época de mayor actividad regulatoria, coincidente con la sobre la privacidad de los usuarios —escándalos como el de Cambridge Analytica y fugas de datos como las que han sufrido Yahoo, Adobe o eBay no han pasado inadvertidas.

Los 44 exabytes —unos 44 mil millones de gigabytes— de nuevos datos creados en el mundo cada día son demasiado importantes como para repensar su concepción, por lo que vale la pena preguntarnos, ¿cómo se puede interpretar el estado actual de la privacidad? ¿Qué cambios regulatorios hay este año? Y, ¿qué asuntos serán clave para entender el futuro de la privacidad?

Privacidad: Marcos Operativos y Paradojas

Actualmente existen tres marcos operativos con respecto a la privacidad que, aunque no son mutuamente excluyentes, son suficientemente distintos entre sí; están representados principalmente por China, EE.UU. y Europa.

Marco 1: El control chino

El país sino se jacta de tener regulaciones muy estrictas, pero en la práctica, la privacidad no es una prioridad tan importante como el control. No tiene un marco regulatorio unificado, sino que las posturas se han ido adaptando a estrategias como el plan “Hecho en China 2025” y el “13º Plan Quinquenal de Informatización Nacional.”

El modelo privilegia la recolección, interconexión y resguardo de información por parte del Estado. En la inauguración de un data-center nacional, el presidente Xi hizo un llamado a construir “infraestructura de información segura, ubicua, móvil y de alta velocidad, integrando los recursos de datos sociales y gubernamentales, y mejorando la recopilación de información fundamental y recursos de información importantes en áreas claves.” Además, el Artículo 37 de la Ley de Ciberseguridad menciona que la información relevante recolectada por las tecnologías chinas debe ser almacenada en China continental.

Marco 2: La autorregulación estadounidense

A pesar de los escándalos de los últimos tiempos, los Estados Unidos no han tenido grandes avances a este respecto, ya que la regulación vigente data de la Ley de Privacidad de 1974. Barack Obama propuso en 2012 el proyecto de ley de Declaración de Derechos de Privacidad del Consumidor, que naufragó en el Congreso. Asimismo, el entonces presidente promulgó una serie de lineamientos para la Comisión Federal de Comunicaciones para que las compañías de telefonía no pudieran ver y seguir todo lo que hace un usuario de telefonía, mismas que ya fueron revocadas por Donald Trump.

Entonces, la postura general estadounidense ha sido la de desregulación, complementada por el obsoleto marco legal del Internet, basado en leyes desarrolladas entre las décadas de los 1970s a 1990s. Cada que se presenta una propuesta de ley al respecto, acuden cabilderos de diferentes industrias con el argumento de que la innovación del sector pasa por la capacidad de las empresas de recopilar, analizar, vender y monetizar los datos de los usuarios, y que dichas corporaciones son el mejor actor para decidir sobre los datos.

Así se ha identificado la Paradoja de la Privacidad, que enuncia que las personas decimos que nos preocupamos por controlar nuestra información privada en línea, pero en la práctica estamos altamente dispuestos a revelarla. Así, mientras encuestas señalan que alrededor del 74% de las personas están de acuerdo en que la privacidad les es muy importante y que el 64% piensa que la privacidad en línea debería ser un derecho humano, un estudio del MIT encontró que 98% de un grupo de estudiantes revelaría los correos electrónicos de sus amigos a cambio de una pizza “gratis”. No es de extrañar que apenas el 31% de los usuarios entienda qué hacen las compañías con la información que ellos les facilitan.

La Paradoja de la Privacidad tiene implicaciones en aspectos como privacidad de datos, seguridad y contenido, gravamen de impuestos y competencia, que se pueden sintetizar en la proliferación de modelos de negocio con recolección primaria y secundaria de datos. En los modelos primarios, las empresas recolectan información sobre lo que hacen las personas en sus plataformas y explotan la información para aumentar el engagement a través de sugerencias y mecanismos que detonan la entrada a los sitios de internet.

Pero en los modelos secundarios, las empresas comparten la información con fines de sinergia e inclusive, explotación. Los casos positivos incluyen el internet de las cosas, mientras que los casos negativos incluyen la divulgación de nuestra ubicación, búsquedas en línea e interacciones, donde a cambio del uso gratuito, los usuarios somos el producto y nuestra información se convierte en activo de capital corporativo.

La paradoja también se vuelve un ciclo al analizar los intereses de los actores. Mientras las compañías tecnológicas buscan mejorar sus servicios gratuitos y de bajo costo a partir de la explotación de los datos del consumidor, los usuarios de internet extraen más valor de los servicios que las compañías ofrecen —a menudo proporcionando aún más información—. Por otro lado, los reguladores quieren garantizar que la información, sea utilizada adecuadamente, aunque, ni los usuarios ni las empresas le dan importancia al asunto… hasta que las cosas salen mal.

El tema es relevante antes de que las implicaciones del poder computacional se pueden volver más grotescas. Hace unos meses se hablaba de cómo Cambridge Analytica explotó exámenes de personalidad para establecer perfiles psicológicos que permitieran enviar mensajes personalizados que alteraran a diferentes votantes. En el debate de las últimas semanas destaca el de las tecnologías de reconocimiento facial. Amazon desarrolló el software Rekognition para analizar bases de datos de rostros y documentos. En un primer experimento a nivel gubernamental, las municipalidades de Orlando y Washington County conectaron el sistema a su circuito de cámaras de seguridad, y lo compararon con 300 mil credenciales, lo que permitió identificar a algunos transeúntes en las calles con alto grado de precisión.

Se intuye que la siguiente fase podría ser desarrollar este sistema para los policías, con el que podrían identificar a las personas en manifestaciones y revueltas, o detener infractores en conciertos o estadios. Una treintena de organizaciones se han manifestado en contra de anular lo que consideran el derecho a caminar por la calle sin ser vigilado por el gobierno. Este ejemplo muestra que nuestra privacidad tiene implicaciones que, hasta cierto punto, ni siquiera nosotros podemos controlar.

Marco 3: El empoderamiento europeo

Después de 6 años de debate y otros 2 de haber sido promulgado, el 25 de mayo pasado entró en vigor el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea (GDPR, por sus siglas en inglés). La nueva legislación, con alta influencia alemana y enunciada antes de escándalos como el de Facebook-Cambridge Analytica, es una ley de privacidad multidimensional, robusta y con una estrictez casi radical. Entre las disposiciones del GDPR, destacan:

Portabilidad de Datos – Requerirá que los usuarios den continuamente su consentimiento explícito de que aceptan o no cómo se utiliza, comparte y analiza su información. Además, tendrán el derecho de poder darse de baja de los servicios sin detrimento, y se podrán llevar sus datos si así lo desean, incluyendo los datos personales, los encriptados, los metadatos, la geolocalización, la IP, entre otras.

Image: NTX

Derecho (voluntario) al Olvido – Usuarios podrán exigir que se elimine la información que una empresa tenga de ellos, como si nunca hubieran usado el servicio.

Derecho a la Rendición de Cuentas y exigencia de claridad en los términos – Los usuarios tendrán derecho de pedir explicaciones a las empresas sobre las decisiones que los algoritmos tomen sobre ellos. Además, se demanda que las condiciones sean inequívocas y específicas, por lo que cláusulas como “sus datos serán utilizados para mejorar nuestros servicios” serán insuficientes.

Nuevas responsabilidades que derogan la autorregulación – El GDPR expande la responsabilidad de las compañías a toda la cadena de procesamiento de datos, incluyendo compradores, proveedores, agentes y sub-contratistas. Además, exige la creación de un “Data Protection Office” (DPO) para dar mantenimiento a la información resguardada y ser el punto de contacto ante autoridades.

Cambios en el resguardo y filtrado de los datos – Obliga a las compañías a tener más “higiene de datos,” al exigir que continuamente justifiquen para qué tienen un dato. También da el mandato de resguardar la información únicamente en países que tengan legislaciones similares. Por otro lado, obliga a las compañías a reportar cualquier fuga de datos en menos de 72 horas de haber sido identificada.

Es importante subrayar que, si cualquier empresa del mundo tiene actividades en la Unión Europea (UE), el GDPR obliga que se cumplan sus estándares. Así, la UE se ha anotado un tanto al definir la filosofía de una legislación que podría convertirse en un modelo para el resto del mundo, ya que los únicos países con regulación a la altura del estándar europeo son Andorra, Argentina, Canadá, Israel, Nueva Zelanda, Suiza y Uruguay.

El GDPR no ha estado libre de controversias, no solo por el tema de la privacidad, sino por la explosión de costos que traerá. De acuerdo con un estudio de la IAPP en conjunto con EY, las empresas de la Fortune 500 tendrán que destinar un promedio de $16 millones de dólares por corporación para cumplir la nueva regulación.

El no hacerlo tiene el potencial de no tener acceso al mercado europeo, a mecanismos para compartir información, o a servicios de terceros. A nivel competitividad, podría retrasar el desarrollo de tecnologías clave como la Inteligencia Artificial, donde China está ganando velocidad por el gigantesco volumen de información que generan sus habitantes.

Las claves del futuro de la privacidad

Clave 1: La evolución de actividades críticas

Diferentes actividades que son críticas para la oferta tecnológica tendrán que evolucionar rápidamente. En el caso de la mercadotecnia, las empresas tendrán que adaptar sus actividades de marketing basado en datos y micro-segmentación, al tiempo de cumplir la legislación. En un caso extremo, algunas empresas podrían encontrar que los costos de cumplimiento regulatorio volverían los modelos de negocio insostenibles, por lo que se tendrían que reinventar, o arriesgar una caída gradual.

En el caso de la ciberseguridad, las exigencias de transparencia impactarán en la adopción de estándares internacionales de seguridad de la información y reformarán la cantidad, uso y resguardo de los datos que se recopilan. Este rubro es un talón de Aquiles para las empresas: el 39% de las amenazas a la seguridad de los datos vienen de dentro de las organizaciones, y no de hackers.

Clave 2: Cambios en la experiencia de los usuarios

En el aspecto positivo, las empresas proveerán a los usuarios de guías para realizar peticiones de información recolectada, de eliminación de datos o de quejas por filtraciones. Pero esto también implicará que aquellos flujos y trayectorias de los clientes para aceptar términos y condiciones no serán tan sencillos: los usuarios serán interrumpidos y forzados a revisar, decidir y reconsiderar cada elemento de información que introducen.

Cada proceso traerá nuevos costos a las empresas. Pero los usuarios también verán nuevas barreras de fricción al grado de que podrían tener una experiencia abrumadora con miles de decisiones en appssmartphones y sitios web. Por tanto, los usuarios tendrán que educarse más en materia de privacidad de sus datos.

Clave 3: Incremento de costos con efectos asimétricos

Es indiscutible que la regulación de la privacidad incrementará los costos, pero los efectos varían en diferentes dimensiones. Por ejemplo, una gran corporación en un país desarrollado deberá contratar alrededor de cinco empleados para enfocarse de tiempo completo en garantizar la privacidad y otros cinco para cumplimiento regulatorio.

Pero en el caso de una empresa pequeña, tendrán que evaluar factores como mercado en el que participan, tecnologías que usan y su modelo de negocio. En el caso de países desarrollados, una empresa pequeña gastaría al menos un millón de dólares adicionales al año en cumplir la legislación, lo que podría mermar su potencial de crecimiento.

Otros afectados serían los países en desarrollo, como Brasil, India, México y Rusia quienes tienen importantes vínculos con países desarrollados y no fueron tomados en cuenta para las diferentes legislaciones. Los emergentes tendrán que cumplir un estándar de mundo desarrollado a precios muchas veces prohibitivos dados sus menores costos de vida y de negocio. Curiosamente, estos países muestran menos preocupación por la privacidad digital, confían más en el contenido online, y son más susceptibles a creerle a las fake news.

Clave 4: Redefinición de premisas como roles y responsabilidades

La entrada en vigor del GDPR coincide con el desarrollo de regulaciones de privacidad en 6 países del americanos, 2 europeos, 10 africanos y 8 asiáticos. Estos procesos han demostrado que el tratamiento de los datos será un tema arduo y en continua evolución.

Ya que los gobiernos tienen muy poco conocimiento tecnológico y no son expertos en seguridad de datos, tendrán que comprometerse a desarrollar conocimientos al respecto y a tener un rol activo para salvaguardar la privacidad de los consumidores. El proceso implicará la migración de los datos, que deberían pasar de ser un activo contable a un derecho cívico… Todo ello sin trastocar la competitividad.

Clave 5: Oportunidades de negocio

Los directivos de pequeñas y medianas empresas son los más propensos a no tener conocimiento o instrumentos para implementar esta nueva legislación, lo cual abre una ventana para aquellos que sí estén tomando acciones para ponerse al día en la legislación.

Otra área de oportunidad es para los países que tienen negocios de servidores para resguardo de información y de computación en la nube, ya que tendrán que cumplir la regulación para hacer negocios con la UE. Al combinar una propuesta de economías de escala, costos de electricidad, laborales y otros costos económicos, se puede llegar a optimizar una oferta que desarrolle la industria en países que se habían quedado fuera.

Finalmente, las tendencias dispararán la cotización de iniciativas de digitalización, atestación y gestión de la identidad basadas en blockchain. En el sector privado destacan las startups Sovrin, UPort, Blockstack, Evernym, Civic, CryptID, tykn, ShoCard, SecureKey, entre otras. A nivel estatal destacan las iniciativas Aadhaar de la India, la verificación electrónica de Estonia y los esfuerzos de digitalización de identidad en localidades suizas.

Clave 6: Antecedentes a regulaciones futuras

Las experiencias de regulación reciente dejaron claro que el avance tecnológico requerirá otras regulaciones futuras, entre las que se encuentran la Inteligencia Artificial en sus diversos módulso, la propiedad intelectual generada por machine learning, o la misma concepción-gestión de la identidad.

Sin embargo, la regulación más importante podría ser el marco del capitalismo de datos, en el que la capitalización de las empresas no esté anclada únicamente al precio de sus acciones, sino a la riqueza de sus datos. Las empresas que no cuenten con datos difícilmente podrán competir, por lo que profesores como Mayer-Schonberger de la Universidad de Oxford anticipan que los gobiernos terminarán gravando impuestos a los datos para garantizar la competitividad en el futuro, evitando la dictadura de los datos.

Fuente:https://www.weforum.org/es/agenda/2018/06/como-esta-cambiando-la-privacidad-en-2018