La revolución tecnológica está cambiando la manera en que medimos la pobreza

El mundo tiene un objetivo ambicioso: poner fin a la pobreza extrema antes de fines de 2030. Pero sin datos de buena calidad sobre la pobreza, es imposible saber si estamos avanzando, o si los programas y políticas están alcanzando a quienes más lo necesitan.

 

Los países suelen asociarse con el Grupo Banco Mundial y otros organismos para medir la pobreza y el bienestar utilizando encuestas de hogares, que proporcionan a los responsables de formular políticas datos sobre quiénes son los pobres, dónde viven y qué obstáculos frenan su progreso.La tecnología está comenzando a revolucionar el campo de la recopilación de datos  de hogares —tarea que hace un tiempo se realizaba con papel y lápiz— y el Banco Mundial está aprovechando este potencial para producir más y mejores datos sobre la pobreza.

Hasta hace poco, los recopiladores de datos de las oficinas nacionales de estadísticas viajaban a través de los países para entrevistar a los encuestados y hacerles una serie de preguntas, equipados solo con un cuestionario impreso, donde tomaban nota de la información. La mayoría era increíblemente diligente. Otros, no tanto. De cualquier manera, estos recopiladores de datos volvían a las oficinas de estadísticas, las notas manuscritas eran transferidas a un sistema informático y, después de una gran cantidad de cálculos, se obtenían las tasas de pobreza de los países.

Claramente, este método tenía sus defectos. Además de los errores humanos, en la transferencia de los datos del papel a un computador se cometían equivocaciones.

En la actualidad, la tecnología está ayudando a eliminar estos problemas relacionados con la calidad de los datos sin cambiar el proceso subyacente. Los recolectores de datos todavía tienen que viajar a los pueblos y ciudades cercanas y remotas, pero ahora van equipados con tabletas, que no solo sincronizan automáticamente las respuestas de las encuestas con un sistema centralizado en el momento en que se las ingresa, sino que también incluyen rastreadores GPS para cerciorarse de que quienes están obteniendo los datos están yendo a los lugares donde deben ir y que están entrevistando a las personas que corresponde. Esto ha ayudado a reducir los errores en los datos y a simplificar el proceso.

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Y cuando los recolectores de datos (llamados también “encuestadores”) no pueden viajar a ciertas zonas, o cuando un país simplemente necesita datos más frecuentes, en tiempo real, de la pobreza y el bienestar, los teléfonos móviles se han convertido en la herramienta favorita para conseguir una amplia muestra de personas y comprender mejor sus experiencias de una manera eficaz en función de los costos. Las encuestas mediante teléfonos móviles se han convertido en un complemento confiable y útil de las encuestas de hogares y, en muchos casos, están permitiendo a los países llegar y responder a sus ciudadanos durante crisis, conflictos y perturbaciones económicas cuando la recopilación de datos en persona sería muy difícil de realizar y es crucial obtener información inmediata.

“La tecnología se puede aprovechar de tres modos diferentes”, dijo Utz Pape, economista del Banco Mundial. “Puede ayudar a mejorar la calidad de los datos de los estudios existentes; aumentar la frecuencia de la recopilación de datos para complementar las encuestas de hogares tradicionales, y también abrir nuevas vías para los métodos de recopilación de datos y mejorar nuestra comprensión de las conductas de las personas”.

A medida que la tecnología está cambiando el campo de la recopilación de datos, los investigadores siguen encontrando nuevas maneras de aprovechar el poder de los teléfonos y las tabletas móviles.

La iniciativa del Banco Mundial Pulso de Sudán del Sur, (i) por ejemplo, da un paso más allá en el ámbito de la recolección de datos basada en el uso de tabletas. Además de realizar las encuestas de hogares, los encuestadores registran también un testimonio breve de las personas entrevistadas, en que relatan  en primera persona la situación en terreno. Estos testimonios permiten a los usuarios agregar un toque humano a los datos y estadísticas, entregando un panorama más completo de la experiencia del país.

Datos en tiempo real a través de los teléfonos móviles

Al mismo tiempo, cada vez más países están generando datos en tiempo real mediante encuestas de alta frecuencia, a partir de la proliferación de los teléfonos móviles en todo el mundo. La iniciativa del Banco Mundial Listening to Africa (L2A) (Escuchar a África) (i) ha sido pionera en el uso de teléfonos móviles para recoger periódicamente información sobre condiciones de vida. Este enfoque combina las encuestas en persona con las entrevistas telefónicas de seguimiento para obtener datos que permitan monitorear el bienestar de la población.

La iniciativa distribuye teléfonos móviles y cargadores solares a todos los encuestados. Para minimizar el riesgo de deserción del programa, los encuestados reciben tarjetas telefónicas. La iniciativa se lleva a cabo en seis países y se ha utilizado para recopilar datos sobre una amplia gama de áreas: desde el monitoreo de instalaciones de atención de salud en Tanzanía (i) hasta la recopilación de datos sobre la frecuencia de las interrupciones de la energía en Togo. (i)

“Si bien conseguir datos a través de los teléfonos móviles es un fenómeno relativamente nuevo, en cinco años, esto será un enfoque muy común”, dijo Johannes Hoogeveen, economista principal del Departamento de Prácticas Mundiales de Reducción de la Pobreza en la región de África. “La revolución tecnológica acaba de comenzar y con la capacidad adecuada en las oficinas nacionales de estadísticas y un modelo de financiamiento apropiado, las oportunidades para recopilar datos mediante la tecnología son ilimitadas desde el punto de vista del desarrollo”.

Según Hoogeveen, este enfoque podría funcionar bien en particular en contextos frágiles y afectados por conflictos, así como durante crisis, (i) tales como desastres naturales, situaciones de hambruna y pandemias. Por ejemplo, se emplearon encuestas telefónicas para monitorear la crisis del ébola en África occidental, las inundaciones en Dar es Salam y el desplazamiento forzado en Malí.

Pero Hoogeveen advirtió que el enfoque está todavía en sus primeras etapas y que es necesario fortalecer los vínculos con las respuestas normativas para que su verdadero valor se haga realidad. Agregó que eso podría ayudar a atraer financiamiento y asistencia adicionales para ampliar el enfoque aún más.

Los esfuerzos de recopilación de datos impulsados por la tecnología no se han restringido solo a la región de África. De hecho, el enfoque fue puesto a prueba anteriormente en Perú y Honduras con el programa Listening 2 LAC (Escuchar a ALC). (i) En Europa y Asia central, el Banco Mundial ha puesto en marcha el programa Listening to Tajikistan (Escuchar a Tayikistán), (i) que fue diseñado para monitorear el impacto de la desaceleración económica rusa en 2014 y 2015. La iniciativa, iniciada como un proyecto piloto de seis meses, ha funcionado ya un periodo de 29 meses, y gracias a una alianza con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Organismo Japonés de Cooperación Internacional (JICA) la recopilación de datos continuará durante los próximos 12 meses. Dado el volumen de información, el equipo está trabajando para elaborar un índice de la fragilidad que contenga múltiples dimensiones, con el cual se pueda monitorear mensualmente un conjunto de indicadores sobre el bienestar, abarcando desde la seguridad alimentaria hasta la calidad de los empleos y los servicios públicos.

“El uso de la tecnología para la recopilación de datos se puede ver como una solución nueva a un problema antiguo”, señaló Joao Pedro Azevedo, economista principal del Departamento de Prácticas Mundiales de Reducción de la Pobreza del Banco Mundial, quien codirige la iniciativa Escuchar a Tayikistán junto con William Hutchins Seitz. “Sin embargo, realmente necesitamos un cambio en nuestra mentalidad, ya que solemos aplicar las nuevas tecnologías a un antiguo paradigma. De cara al futuro, necesitamos también explorar qué nuevas preguntas podemos y deberíamos hacer en estos nuevos tipos de encuestas, y cómo podríamos utilizar tales plataformas para monitorear los resultados directamente”.

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Una mirada al futuro

Ya podemos vislumbrar este futuro. En Tayikistán, el equipo está instalando cajas Smart Survey en hogares seleccionados para supervisar el uso de energía. Dado el enorme problema energético en el país, las cajas envían de manera automática datos sobre los cortes de luz en tiempo real y podrían ayudar a monitorear la calidad de la energía. El equipo colabora también con la unidad de macrodatos del Banco Mundial para calibrar y validar algoritmos de aprendizaje automático relacionados con información geoespacial, como luz nocturna, que les permitirán comprender los patrones de los cortes de electricidad más allá de los 150 lugares donde se han instalado cajas Smart Survey.

En Somalia, el equipo de un proyecto piloto está utilizando alrededor de 200 rastreadores GPS para analizar el patrón migratorio de los grupos nómadas. Este proyecto tiene como objetivos ayudar a incluir a los nómadas para que estén representados en las futuras encuestas; proporcionar más análisis acerca de cuándo, cómo y dónde migran, y ayudar a mejorar la prestación de servicios públicos.

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Niños corren en un pueblo de Pastigov, Tayikistán. La iniciativa Escucha a Tayikistán utiliza teléfonos móviles para vigilar el bienestar de las personas y recopila datos sobre una serie de indicadores que van desde la seguridad alimentaria hasta el empleo y los servicios públicos.© Ronan Shenhav/Flickr

 

También hay otras iniciativas, por ejemplo en México, donde el Banco Mundial y sus asociados están empleando imágenes satelitales (i) y datos de encuestas para estimar hasta el nivel municipal cuántas personas viven bajo la línea de la pobreza, o brindando orientación a los recolectores de datos que usan imágenes satelitales en el proceso de selección de una muestra representativa para la encuesta de alta frecuencia de Somalia. Sin embargo, a pesar de las innovaciones, estas iniciativas no pretenden reemplazar las encuestas de hogares tradicionales, que todavía constituyen el componente principal de los métodos para medir la pobreza. Cuando están bien integradas, pueden ser un conjunto formidable de herramientas para recopilar datos y proporcionar las mejores pruebas posibles a los responsables de formular políticas.

Alvin Etang Ndip, economista del Departamento de Prácticas Mundiales de Reducción de la Pobreza del Banco Mundial y quien está cargo de la iniciativa Escuchar a África, resumió de manera acertada la función de las innovaciones tecnológicas en la recopilación de datos, señalando que: “la revolución tecnológica está realmente cambiando —para mejor— la manera en que trabajamos”.

Fuente:http://www.bancomundial.org/es/news/immersive-story/2017/07/26/the-tech-revolution-thats-changing-how-we-measure-poverty?cid=ECR_FB_worldbank_ES_EXTP

La cultura empresarial en la era digital

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El cliente debe convertirse en un elemento cultural unificador que impulsa todas las decisiones fundamentales de digitalización en la empresa.

En la era digital, los avances corren a velocidades tan vertiginosas que nos da la impresión de que no podemos seguir el paso de los adelantos tecnológicos. Apenas nos estamos acostumbrando al cambio, cuando ya apareció algo más novedoso, más moderno. Nos convertimos en una especie de cachorrito que corre alegremente intentando alcanzarse la cola. No en balde terminamos fatigados. Vamos como el conejo blanco del cuento de Alicia en el País de las Maravillas, con una prisa enorme, mirando el reloj, sin entender realmente lo que estamos haciendo. Vale la pena hacer un alto en el camino para reflexionar. Según un estudio reciente hecho por la firma McKinsey, las deficiencias en la cultura organizacional son una de las principales barreras para el éxito de la empresa en la era digital.

En una encuesta llevada a cabo a ejecutivos globales, se destacaron tres deficiencias de la cultura digital:

  • Silos funcionales y departamentales, la analogía se refiere a que cuando las unidades de negocio se aíslan y tienen un mínimo contacto y entendimiento de lo que está pasando fuera de ellas, el resultado es la subutilización de la tecnología y la falta de optimización de los recursos de la organización como un todo.
  • Miedo a asumir riesgos, se da cuando el recelo paraliza la toma de decisiones, se dejan de aprovechar las oportunidades estratégicas y se propician respuestas lentas a las necesidades cambiantes de los clientes y la dinámica del mercado.
  • Dificultad para formar y actuar sobre una sola visión del cliente. Es cuando no existe una comprensión unificada de los deseos de los clientes y se llega a interpretaciones erróneas. Las empresas luchan por convencerse sobre las bondades de la digitalización sin voltear a ver a sus consumidores y a menudo no descifran es dónde mejor colocar sus apuestas sobre el tema digital.

Es cierto, los cambios no esperan y las empresas deben entender rápidamente como ofrecer respuestas adecuadas a las necesidades de los clientes que evolucionan apresuradamente. Pero, las inversiones en tecnologías de información no pueden tomarse en forma acelerada, pues corremos el riesgo de hacerlo mal. Entonces, los escenarios se vuelven tormentosos: lo que debía haber traído beneficios a la empresa, se convierte en una debilidad. Si los segundos corren rápido y no tenemos mucho tiempo, debemos darnos el suficiente para apuntalar la toma de decisiones y reducir el riesgo en la mayor medida posible.

Para ello, es necesario ser empático con los consumidores. No debemos olvidar que ellos son la razón de ser de todo negocio y sin ellos ni la cultura administrativa ni la era digital sacarán a flote a la empresa. No obstante, con esta carrera apresurada, perdemos de vista lo elemental: el deseo real de los compradores. Eso es grave, ya que, si nos empeñamos en dejar de verlos, tendremos como resultado propuestas demasiado estrechas, respuestas implementadas con demasiada lentitud, o soluciones que simplemente fueron vistas por la parte equivocada de la empresa. Evidentemente estas suelen ser señales clave pérdidas y números rojos.

El tema es relevante. Los ejecutivos deben ser proactivos y estar involucrados en el diseño, la alineación y evaluación de la cultura organizacional en la era digital, abordándola con el mismo rigor y disciplina con que abordan las transformaciones operacionales. Es decir, la cultura organizacional debe correr en forma armónica con los avances, en donde la tecnología se subordina a la misión, visión, valores y metas de la empresa. No al revés. Evidentemente, esto incluye el análisis e incluso el cambio de elementos estructurales y tácticos en una organización. Se deben eliminar todos aquellos movimientos tecnológicos que van en contra del cambio de cultura que están tratando de lograr. En esta condición, la planeación estratégica debe ser el mapa para que quienes toman decisiones se guíen por esos lineamientos.

La tecnología está aquí y debemos convivir adecuadamente con ella. Por lo tanto, los planteamientos organizacionales de las empresas que buscan tener éxito deben contener los siguientes elementos:

  • Ser una cultura con aspiraciones digitales, lo cual implica tener una actitud de modernidad, si y sólo si esto beneficia al cliente en primera instancia.
  • Evaluar objetivamente los beneficios. Los cambios son cuchillos de doble filo que pueden cortar cuando se llevan a cabo movimientos arriesgados en forma apresurada sin haber valorado adecuadamente los factores benéficos.
  • Clientes: el cliente es el centro y el eje sobre el que deben girar todos los negocios. Aunque las empresas declaran que quieren estar cerca de sus consumidores, muchas veces se encandilan con la digitalización y se olvidan de facilitar al cliente la experiencia de compra, o peor aún, dejan de verlo y no hay un servicio postventa ni un acompañamiento para explicarle los cambios y las nuevas formas de operar.

En el mejor de los casos, centrarse en el cliente va más allá de un plan de mercadotecnia y diseño de productos. El cliente debe convertirse en un elemento cultural unificador que impulsa todas las decisiones fundamentales de digitalización en todas las áreas de la empresa. Esto incluye desde las operaciones, donde en muchas organizaciones es a menudo lo más alejado de la vista, hasta la estrategia, que debe ser regularmente actualizada si se quiere servir como una guía confiable en el entorno cambiante de hoy en día.

Las culturas centradas en el cliente anticipan los patrones emergentes en el comportamiento de los clientes y adaptan interacciones relevantes con ellos integrando dinámicamente datos estructurados, como demografía e historial de compras, con datos no estructurados, como análisis de voz y medios sociales. Por eso, ahora en la era digital, de la misma forma como se hacía en otros tiempos, las corporaciones deben tener la mirada puesta en sus clientes y ver qué es aquello que demandan. Una vez que conocemos sus necesidades, entonces analizamos cómo les podemos facilitar, por medio de los avances digitales, la decisión y logremos ser siempre los elegidos.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/la-cultura-empresarial-en-la-era-digital/

Innovación sostenible: Universidades podrían ganar hasta $ 1 millón anualmente aumentando la retención estudiantil con la ayuda de estas herramientas

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Las universidades podrían ganar hasta $ 1 millón anualmente aumentando la retención estudiantil, de acuerdo con un reporte publicado por RPK Group. Los investigadores descubrieron que nuevas herramientas educativas y enfoques que hacen uso del análisis predictivo pueden mejorar el rendimiento y la retención estudiantil.

El informe analiza el ROI (retorno de la inversión) de 22 universidades que participan en una iniciativa subvencionada por la Fundación Bill y Melinda Gates la cual utiliza la herramienta Integrated Planning and Advising for Student Success (iPASS), un sistema de planificación y asesoramiento integrado para el éxito estudiantil.

A través de esta herramienta tecnológica las universidades pueden cultivar enfoques más integrados a los servicios de apoyo estudiantil. Las soluciones que proporciona el iPASS incluyen herramientas y servicios para la planificación de cursos y trayectorias, entrenamiento y asesoramiento profesional, seguimiento del progreso de los estudiantes, alertas académicas tempranas y análisis predictivo.

El informe aconseja a las instituciones de educación superior a reorientar sus esfuerzos hacia una perspectiva enfocada en el retorno de la inversión. Una perspectiva ROI requiere tres cambios fundamentales:

  1. Una comprensión holística de los recursos
  2. Un enfoque en el costo unitario
  3. Una conexión entre el éxito estudiantil y la sostenibilidad financiera

Algunas de las principales conclusiones del informe son:

  • Las instituciones participantes en el estudio gastaron un promedio de $ 700,000 dólares, de los cuales, más de la mitad fueron para el personal existente, mientras que sólo una cuarta parte del gasto fue para comprar tecnología / software iPASS.
  • El costo por estudiante disminuirá a lo largo del tiempo a medida que tengan acceso a estos sistemas de asesoría
  • La retención podría dar a las universidades hasta $ 1 millón de ingresos anuales

Por último, el reporte concluye que las universidades que han adoptado analíticas predictivas como el iPASS han visto mejoras en sus procesos de asesoramiento y, en última instancia, una mejor retención estudiantil. Además, un enfoque ROI es clave para crear una innovación sostenible en las universidades.

Fuente:https://observatorio.itesm.mx/edu-news/2017/7/24/innovacin-sostenible-universidades-podran-ganar-1-milln-anual-aumentando-la-retencin-estudiantil

Estas 4 tendencias prometen cambiar el futuro de la educación tecnológica

Por: Gerardo Villafranco

Las empresas de tecnología pueden ayudar a mejorar esos proyectos cuando escuchan la misión, el valor y los objetivos de las instituciones educativas.

Foto: Getty Images.

Ricoh Mexicana realizó el “Ricoh Education Summit 2017”, evento en donde la multinacional japonesa presentó los avances tecnológicos más recientes en el sector educativopara mejorar la experiencia de las nuevas generaciones de estudiantes.

“La tecnología ayuda a innovar y a transformar la educación y cuando las instituciones se dan la oportunidad de escuchar de situaciones, les permite abrir el panorama y armar proyectos a futuro”, platicó Bernardo Caraveo, Vertical Sales Development Manager Education en Ricoh Mexicana.

Las empresas de tecnología pueden ayudar a mejorar esos proyectos cuando escuchan la misión, el valor y los objetivos de las instituciones educativas.

“Ricoh ayuda a las instituciones de educación superior a crear la infraestructura que facilita una experiencia de alta calidad. Por ejemplo, en la creación de una tienda de impresiones por medio del Cloud en cualquier parte y a cualquier hora, o implementando las herramientas y procesos que ayudarán a las facultades a calificar exámenes más rápidamente y con exactitud para que los estudiantes puedan checar y retirar sus calificaciones y registros a su conveniencia”, comentó Bernardo Caraveo.

  1. Educación personalizada: Aunque parece obvio, la educación está tomando cada vez una mayor tendencia en personalizar los conocimientos y generar grupos de estudio cada vez más reducidos. Por eso las clases par auna sola persona son el camino
  2. Espacios más pequeños, aunque acogedores, para estudiar: Es una tendencia que empieza a suceder en el sistema educativos, ya que estos espacios ayudan a tener innovación y a estar más vigentes en la parte de la actividad que se requieren en el día.
  3. Realidad virtual: Esta tecnología está avanzando fuerte en las aulas de educación para mejorar los procesos de aprendizaje.
  4. Innovación: Es fundamental innovar a la forma de impartir la educación, ya que si la institución no lo logra el número de alumnos tendrá a disminuir.

“La educación en México es un mercado en el cual las empresas de tecnología necesitan poner mucha atención para apoyar a todas las instituciones educativas, ya que no importa si son públicas o privadas las instituciones no están preparadas con instalaciones o simplemente el docente no sabe cómo volcarse al tema de aprender a aprender”, dijo Caraveo.

El principal reto que Ricoh Mexicana encuentra en la educación en el país, es ayudar a los docentes a que puedan transformar la educación.

“Hoy en día la educación se trata de un tema de colaboración y un síntoma de emociones y sentimientos, para que el alumno pueda captar toda la información necesaria, para que pueda generar nuevos conceptos en la parte del conocimiento”, platicó Caraveo.

Para Caraveo si las instituciones educativas no se les proporciona tecnología, van a seguir teniendo elefantes blancos dentro de sus instalaciones.

“Las instituciones educativas pueden invertir todo lo que quieran en instituciones educativas, pero si el docente no puede convivir con estas tecnologías para poder impartir y enseñar, difícilmente las instituciones pueden crecer”, destacó el especialista de Ricoh Mexicana.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/estas-4-tendencias-prometen-cambiar-el-futuro-de-la-educacion-tecnologica/

Sean bienvenidos al planeta de los robots

Por:

La manufactura vive una revolución silenciosa con la llegada de máquinas inteligentes alimentadas con Big Data. El desplazamiento de mano de obra es inminente y a México debiera importarle.

Foto: Dario Pignatelli/Bloomberg via Getty Images

Sería una pérdida de tiempo buscar, en tiendas o en catálogos de ventas en línea, unos tenis con punta de goma verde, tela en azul desvanecido y suela rígida roja. No existen… por ahora.

Puede ser que nunca se fabriquen, pero, en poco tiempo, bastará con que alguien los imagine y los ordene para que robots y software de diseño, al servicio de las grandes marcas deportivas, los hagan realidad.

No es ciencia ficción. Adidas ya trabaja para propiciar ese momento. De la mano de la también alemana Siemens, planea cómo serán los próximos procesos de producción personalizada en las llamadas speedfactory.

A partir del uso de modelos de tecnología avanzada, software de simulación y análisis de datos, Adidas apuesta por la creación de fábricas industriales de tamaño medio que incorporan tecnologías de impresión 3D y robótica, lo que se ha dado en llamar la manufactura 4.0 o cuarta revolución industrial.

“El nuevo centro de producción de Adidas se ubicará en Ansbach, en el sur de Alemania”, señala Iván Pelayo, vicepresidente de Digital Factory, Process Industries and Drives, de Siemens. “Se trata de una fábrica de 4,600 m2, donde impresoras en 3D y brazos mecánicos producirán zapatos moldeados y personalizados según las exigencias de los clientes”.

Pero en la automatización también hay sombras. El panorama para la manufactura a escala mundial anuncia cambios de grandes dimensiones, derivados de la utilización de nuevas tecnologías. La discusión ya se desató y está relacionada con el temor de que el mundo esté en la víspera de una pérdida masiva de puestos de trabajo en las fábricas.

Los soldados de las nuevas plantas fabriles serán robots, y sus herramientas son nuevas generaciones de paquetes de software de diseño y gestión de procesos, asequibles gracias a alianzas entre compañías de manufactura y firmas tecnológicas que se autoimponen la misión de innovar permanentemente.

Aliados en la automatización

Aunque, más que una adquisición es un tema de colaboración, el convenio que tiene Adidas y Siemens para personalizar sus productos implica transmitir los métodos y herramientas tecnológicas para la implementación en nuevos procesos.

Pero existen otros modelos. Uno es el que, hasta hace unos meses, realizó la firma tecnológica ABB con la compra de Bernecker + Rainer Industrie-Elektronik, una compañía que suministra soluciones de arquitectura abierta, basadas en productos y software para automatización.

“B&R es una joya en el mundo de la automatización de maquinaria y plantas de manufactura, y esta combinación es una oportunidad única, con nuestra oferta digital y nuestra base instalada de más de 70 millones de equipos conectados, 70,000 sistemas de control y ahora más de 3 millones de máquinas automáticas y 27,000 instalaciones de fábricas en todo el mundo”, dijo, en abril, Ulrich Spiesshofer, CEO de ABB, a propósito de la transacción.

La tecnología incorporada en los artículos, aunada a la conectividad, convierte productos “tontos” en “inteligentes”, y éstos, a su vez, se transforman gradualmente en plataformas e incluso en servicios simples y especializados.

México es ubicado internacionalmente como un país manufacturero por excelencia. Su industria manufacturera es clave a escala internacional, y es el motivo central de que el país esté considerado como el séptimo de los más competitivos en manufactura del mundo, indica Manuel Nieblas, experto en Manufactura de Deloitte.

Una de las ventajas clave del país son los tratados de libre comercio con decenas de naciones y la cercanía y estrecha relación comercial con Estados Unidos, lo que se traduce en competitividad internacional.

La industria nacional más fuerte es la automotriz. Para el Inegi, el sector consumo forma parte del sector manufacturero, pero, a juicio de Nieblas, no se le debe colocar ahí, de modo que quedan como los más fuertes, el automotriz y luego los de los sectores químico y de productos industriales, que básicamente son maquinaria y electrónica, entre otros.

Aunque el sector manufacturero es uno de los pilares en el país, el experto de Deloitte llama la atención sobre algunos claroscuros de esta actividad. “Si vemos particularmente el sector automotriz, [éste] ha venido con crecimientos interesantes en lo que va del año, y sigue creciendo, pero a un menor ritmo que en años anteriores”.

Esto se debe, principalmente, a la incertidumbre por la revisión todavía pendiente del Tratado de Libre Comercio y a que algunas compañías detuvieron sus inversiones, lo que llevó a que proveedores del sector decidieran hacer lo mismo, lo cual provocó un efecto de cascada.

Es un hecho que las compañías que manufacturan se interesan cada vez más por la adquisición de nuevas tecnologías, software, robots o drones. Foto: Simon Dawson/Bloomberg via Getty Images.

 

Cambios en la manufactura

Aunado a esta revolución, va un cambio en las necesidades de los consumidores y una nueva forma de comprar, que se rige por su exigencia de que les personalicen sus productos.

En su estudio “El futuro de la manufactura. Fabricando cosas en un mundo cambiante”, Deloitte define cuatro cambios fundamentales por los cuales atraviesa la industria manufacturera.

  • Demanda del consumidor: El poder creciente y las necesidades insatisfechas alrededor de la personalización, adaptación y co-creación conducen a la proliferación de nichos de mercado.
  • Productos: Los avances tecnológicos que permiten la modularidad y la conectividad transforman los productos de objetos inertes a dispositivos “inteligentes”, mientras que los avances en la ciencia de los materiales hacen posible la creación de objetos mucho más intricados, capaces y avanzados, o hábiles de otra manera. Al mismo tiempo, la naturaleza del producto está cambiando con muchos otros productos, trascendiendo sus roles como posesiones materiales que las personas tienen, para convertirse en servicios para los cuales compran acceso.
  • Economía de producción: Las tecnologías tales como el sistema aditivo de manufactura hacen que sea posible fabricar productos más rápidamente de forma económica, en lotes más y más pequeños.
  • Economía de la cadena de valor: Las tecnologías digitales acortan la distancia entre el fabricante y el consumidor, permitiendo que el fabricante evite a los intermediarios tradicionales.

Cada uno de estos cambios en la demanda del consumidor, la naturaleza de los productos, la economía de la producción y de la cadena de valor contribuye a un ambiente crecientemente complejo, que hace que la creación de valor sea más desafiante, mientras hace que la captura de valor sea aún más crucial.

Robots vs humanos

El arribo de robots más sofisticados despierta temores de desplazamiento de personas en las fábricas, una idea que las compañías tecnológicas tratan de combatir. Sólo se requerirá una mayor especialización de los trabajadores y de las empresas, arguyen.

Pero es un hecho que las compañías que manufacturan se interesan cada vez más por la adquisición de nuevas tecnologías, software, robots o drones. La Asociación de Industrias Robóticas (RIA) estima que, actualmente, 250,000 robots están en uso tan sólo en Estados Unidos, el tercer mayor comprador de robots, detrás de Japón y China.

La consultora ABI Research indica que los embarques de robots industriales podrían alcanzar los 45,000 mdd para 2025, con una tasa de crecimiento anual de 16%.

El uso de drones para servicios empresariales (como revisar inventarios en fábricas, supervisar una obra de construcción o monitorear cultivos) tiene un mercado estimado de 127,000 mdd, según PwC.

Ese despliegue tiene implicaciones profundas. En un grupo de 1,000 empleados, por cada unidad que aumenta la proporción de robots, la de empleos se reduce hasta un tercio de punto porcentual y los salarios en hasta medio punto porcentual, estima un análisis de los investigadores Daron Acemoglu y Pascual Restrepo, del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Calcula también que 47% de todos los trabajadores estadounidenses podrían ser afectados por esta tendencia, y el Banco Mundial cree que la ola alcanzaría a 57% de los trabajadores de los países de la Organización de Comercio y Desarrollo Económico (OCDE).

Nadie se salva

A medida que las fábricas automatizadas cobren fuerza en países como Estados Unidos, Japón y Alemania, habrá menos trabajo subcontratado a países en vías de desarrollo, donde los costos de mano de obra son bajos. “En América Latina, México y Costa Rica son los países más expuestos a los cambios tecnológicos en este tema”, indica Moody’s Investors Service, en su estudio “El impacto de la robótica en el mercado emergente”.

En México, cifras del Inegi señalan que el sector manufacturero contribuye con 56.8% del Producto Interno Bruto (PIB). De ahí la importancia de la automatización. En una cifra potencialmente alarmante, 39% de los robots existentes en el país están en la industria automotriz.

Las afectaciones serán profundas e irreversibles. Los robots que se integren al mundo de la manufactura en todo el orbe, entre 4 y 6 millones en 2025, propiciarán una reducción en el empleo hasta en 1.76%, y los salarios podrían crecer hasta 2.6% menos, estima The Boston Consulting Group.

El estudio calcula que 6.2 trabajadores pierden su empleo por cada robot y que la pérdida se concentra en trabajadores con menor educación.

Hasta ahora, las pérdidas en Estados Unidos se estiman entre 360,000 y 670,000 empleos. Sin embargo, la reducción en costos de producción y el crecimiento en competitividad pueden permitir el crecimiento de empleo en actividades comerciales, por ejemplo.

Tim Hanley, líder global de manufactura de la consultora Deloitte, dice que la adopción de procesos tecnológicos en México es igual que en otras partes del mundo. “La innovación sucede en México a la par que en otras partes del mundo y se han visto distintos esfuerzos por acercar estas herramientas tanto a empresas como a la población en general”, afirma. “Diversas instituciones de gobierno o educativas realizan talleres para explicar esta tecnología, y otras han creado laboratorios especializados en investigación de materiales avanzados y desarrollo de prototipos a través de la impresión en 3D”.

Foto: 3alexd / Getty Images

Las reglas claras

En este escenario, el ambiente regulatorio, la política pública y la regulación, juegan un rol clave en la estructura actual y futura de la manufactura. Tratados comerciales, relaciones laborales, seguridad del consumidor y regulaciones ambientales, así como restricciones de privacidad y seguridad, se vuelven definitorios.

En una encuesta de Deloitte aplicada a 400 directores ejecutivos, 34% de la muestra de distintas industrias señaló el ambiente regulatorio como su principal preocupación y lo que le hace pasar más tiempo con funcionarios de gobierno.

Las industrias con complejas cadenas de suministro que se expanden en múltiples geografías pueden tener dificultades para adecuar sus prácticas a los requerimientos regulatorios. En general, entre mayor sea la regulación de una industria, mayores serán las barreras de entrada y más lento será el paso de fragmentación.

Los gobiernos pueden apurar la transición a un ecosistema de manufactura más fragmentado, al relajar la reglamentación y alentar a nuevos participantes y a impulsar la innovación, dice Deloitte. Por ejemplo, los tratamientos hacendarios en las zonas económicas especiales de China impulsaron a muchas empresas extranjeras y domésticas a reubicarse, expandiendo rápidamente el sector manufacturero a diferentes geografías.

En el caso de México, una de las grandes preocupaciones es la resolución de los acuerdos y tratados, en específico con países como Estados Unidos, señala Nieblas, de Deloitte. “Uno de los principales temas es poner impuestos a los productos fabricado en otros países que no fueran Estados Unidos”, concluye.

Si Estados Unidos busca defender los puestos de trabajo en ese país, está en una encrucijada, pues tendría que ir contra la automatización, a costa de rezagar a su industria frente a la de otras regiones.

En otras palabras, sería el último lugar donde el fabricante de tenis personalizados con goma verde y suela roja se interesaría por montar una planta.

Robóticas cifras

250,000 Robots están en uso tan sólo en Estados Unidos, el tercer mayor comprador de éstas máquinas, detrás de Japón y China.

45,000 mdd es el valor que podrían alcanzar, en 2025, los embarques de robots industriales, una tasa de crecimiento anual de 16%.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/sean-bienvenidos-al-planeta-de-los-robots/

Los retos de la revolución tecnológica

Por: Julián Messina

La decisión de Amazon este mes de gastar USD 13.400 millones en la compra de la cadena de supermercados Whole Foods en Estados Unidos puede haber sido el tipo de movimiento audaz y de alto riesgo que ha contribuido a catapultar a la antigua tienda de libros a precios de descuento a las filas de las cinco primeras empresas con cotización en bolsa más grandes del mundo. Sin embargo, para los trabajadores—y para los economistas— marca un hito en el nuevo mundo laboral mucho mayor que el propio gigante de Internet.

Amazon opera en un almacén en Seattle, Amazon Go, donde los robots y las máquinas llenan las estanterías y sirven de cajeros. Una flota de drones podría próximamente servir para enviar sus productos hasta las puertas de los consumidores. Aunque la compañía diga que no despedirá a nadie en Whole Foods, parece sólo una cuestión de tiempo antes de que los ordenadores y los robots desplacen de la fuerza laboral a los empleados de los almacenes, los cajeros, el personal de transporte e incluso a los contadores, o los obliguen a adquirir una nueva formación para empleos más productivos.

Se está produciendo un cambio tectónico. En las fábricas y en las minas, en los yacimientos de petróleo y en las explotaciones agrícolas, en las oficinas y tiendas, las máquinas en el mundo desarrollado desempeñan cada vez más las funciones que antes proporcionaban un buen ingreso  a millones de personas de la clase media o de la clase trabajadora. Esto hace que las economías sean más productivas. Pero también está poniendo en peligro a numerosas ocupaciones tradicionales. En medio de la distribución de las habilidades—en los ámbitos del metal y la maquinaria, en la construcción, la artesanía y las imprentas—se está produciendo una hemorragia de puestos de trabajo. Los expertos creen que otras carreras, como la venta minorista, el telemarketing y la contabilidad, se encontrarán muy pronto en la misma situación.

Simultáneamente, se están creando oportunidades. Está aumentando la demanda de trabajadores altamente remunerados que utilizan el razonamiento abstracto, sobre todo en las ciencias y las matemáticas. También está aumentando la necesidad de empleos no rutinarios de menor nivel que no se pueden codificar, como el cuidado de las personas mayores y los servicios de protección.

Por ahora, América Latina y el Caribe ha conseguido en gran medida escapar a estas transformaciones, aunque al precio de no volverse más productiva y próspera. Sin embargo, esas transformaciones se producirán. Revolucionarán inevitablemente el empleo en nuestra región y, como señalamos en nuestra próxima publicación insignia, Aprender mejor: Políticas públicas para el desarrollo de habilidades, se requerirán sistemas de formación que puedan ayudar a los trabajadores a reinventarse permanentemente. Los trabajadores del siglo XXI no tendrán un único trabajo. Puede que tengan cinco empleos diferentes a lo largo de sus carreras a medida que evolucionan las tecnologías. Eso significa que las empresas y los gobiernos tendrán que ayudarlos a reciclarse una y otra vez entre el trabajo y la escuela de modo que puedan seguir adquiriendo nuevas habilidades y enfrentándose a nuevas tareas.

Nadie sabe cuánto tardará esa modernización. La región ha sido lenta para adoptar nuevas tecnologías, más lenta que el este de Asia y más o menos a la par con África Subsahariana, y se encuentra muy rezagada en relación con el mundo desarrollado, incluso en la implementación de las tecnologías que posee. Las grandes empresas en América Latina, por ejemplo, incorporan los ordenadores casi tan rápidamente como sus contrapartes de los países desarrollados. Pero en Bolivia, para citar un caso, el 35% de la fuerza laboral en las pequeñas y medianas empresas utiliza un ordenador, en comparación con el 65% de empresas del mismo tamaño en las economías avanzadas.

Parte de este retraso está relacionado con la abundancia de la mano de obra barata. Con costos tan bajos para contratar a los trabajadores, no hay demasiada urgencia para introducir máquinas que pueden recortar los costos. A esto hay que añadir el nivel de habilidades relativamente bajo de numerosos empresarios y administradores, lo que les impide identificar y asimilar nuevas tecnologías, y el bajo nivel de habilidades de los trabajadores, lo que dificulta la implementación de avances tecnológicos.

Los sistemas tributarios y regulatorios en América Latina y el Caribe también juegan un rol. Éstos tienden a favorecer a las empresas pequeñas y medianas más que a las grandes, aunque las empresas grandes son más productivas y tienen más probabilidades de innovar, tecnológicamente y en otros sentidos. Entretanto, la protección de los trabajadores pone trabas al despido. Dificulta el reemplazo de los empleados con nuevas contrataciones de personas que saben mejor cómo trabajar con máquinas de tecnología punta.

Es necesario superar estas barreras si la región quiere desplazarse del estatus de ingreso medio al de ingreso alto. Esto traerá consigo reformas laborales, incluyendo sistemas de seguro de empleo que protejan a los trabajadores en periodos de desempleo y faciliten el contrato y el despido en las empresas. También implicará reformas fiscales y macroeconómicas. Y requerirá una educación de mucho mejor nivel de los trabajadores, desde la temprana infancia hasta la edad adulta y a lo largo de sus vidas laborales, de modo que posean las habilidades para medirse con las grandes innovaciones tecnológicas. Nuestro estudio, de próxima publicación, proporciona una orientación detallada sobre cómo se puede conseguir esto utilizando la evidencia científica disponible.

Los grandes cambios tecnológicos se producirán de una u otra manera. La inevitable caída de los precios de la maquinaria de alta tecnología por sí sola los hacen imparables. Son razones de sobra para que la región se convierta en un participante activo en esa transformación, de modo que se pueda crear un círculo virtuoso mediante el cual las habilidades aumentan, se adoptan las mejores tecnologías, los salarios suben y las economías crecen.

Fuente:https://blogs.iadb.org/Ideasquecuentan/2017/06/26/los-retos-de-la-revolucion-tecnologica/

5 competencias digitales que deben tener los profesores actuales

Escrito por Andrea Núñez-Torrón Stock

¿Sabes cuáles son las competencias imprescindibles en torno al manejo de las TIC que deben tener los educadores actuales?

La tecnología ya forma parte del día a día de muchas aulas y centros educativos, por lo que numerosos profesionales 2.0 adoptan de forma progresiva la transformación digital. Coincidiendo con el Día Mundial del Docente el 4 de octubre, IMF Business School ha analizado las 5 competencias digitales básicas para los docentes. 

En Silicon Valley triunfan los colegios sin ordenadores ni WiFi

A día de hoy, los estudiantes utilizan su smartphone como una extensión de su cuerpo, emplean herramientas tecnológicas para estudiar y planificar sus tareas o aprenden de forma interactiva y mediante contenidos multimedia, mostrando que son propensos al aprendizaje a través de los recursos TIC.

Pese a ello, solamente el 35% de los docentes de nuestro país utiliza la tecnología a diario en sus clases, mientras que 8 de cada 10 profesores la emplea semanalmente en alguna de ellas, según un estudio realizado por Ipsos. Estos datos muestran un perfil docente insuficiente para enseñar a alumnos que son nativos digitales y que tienen una gran capacidad de aprender en el entorno virtual. 

5 competencias digitales básicas en la educación

  1. Encontrar y evaluar el contenido web y su calidad es una de las cuestiones que un docente debe realizar cuando quiere incorporar a sus clases algún método de índole digital, ya que en la web hay una gran variedad de contenido e información que escoger.
  2. Usar herramientas de trabajo online: Una vez seleccionado el contenido se puede complementar con una multitud de herramientas de trabajo online, donde se puede propiciar el trabajo en grupo entre los estudiantes y fomentar habilidades y técnicas especificas de creatividad y aprendizaje. Te recomendamos algunas como TrelloStorify o la suite de herramientas de Google.
  3. Utilizar marcadores sociales: Junto con los lectores de feeds como Feedly, el uso de marcadores como Delicious es sumamente útil para compartir recursos con los estudiantes y que puedan almacenar contenidos educativos e interactivos de su interés. Podrás describir los recursos mediante etiquetas y compartirlos con otros usuarios, además de formar grupos y disponer de correo interno para favorecer la comunicación entre los diferentes usuarios.
  4. Apostar por enseñar mediante infografías: Con su uso el profesor puedeexplicar de manera gráfica y esquemática una gran diversidad de contenidopara que los alumnos puedan comprenderlo mejor y de manera visual. En este enlace tienes plantillas gratuitas para elaborar infografías de forma rápida y sencilla.
  5. Utilizar dispositivos móviles en el aula, ya sean tablets o smartphones, es clave para que tanto al docente como el alumnado puedan seguir las clases más atentamente, captando su atención.

Para Carlos Martínez, CEO de IMF Business School, “el sector de la educación es volátil, por ello nuestros docentes están continuamente pendiente de los cambios para enriquecer su preparación y ofrecer a nuestro alumnado la educación más moderna y puntera digitalmente, ya que somos conscientes de la demanda actual del mercado”.

 

Fuente:http://www.ticbeat.com/educacion/5-competencias-digitales-profesores/