¿Es la inteligencia artificial una tendencia en alza?

Por Geraldine Garcia

La denominada inteligencia artificial es una ciencia y un conjunto de tecnologías computacionales que se inspiran en las formas en que las personas usan sus sistemas nerviosos para sentir, aprender, razonar y actuar. Si bien los avances en inteligencia artificial han sido irregulares e impredecibles, ha habido avances significativos desde el inicio del campo hace sesenta años.

En este sentido, empresas como Google, Amazon, IBM, Facebook, Microsoft y Twitter han hecho grandes desarrollos en esta área. Por ejemplo, la tecnología denominada “aprendizaje profundo” (Deep Learning) ya está ayudando a los servicios de Internet a identificar caras en las fotos, reconocer los comandos que se hablan en los teléfonos inteligentes y responder a las consultas de búsqueda en Internet.

En América Latina y el Caribe, ya también se están generando distintos desarrollos en inteligencia artificial para resolver desafíos puntuales. Por ejemplo, la Universidad Nacional de Ingeniería de Perú ha desarrollado un robot autónomo que detecta fugas de gas. Por su parte, la chilena Codelco, la mayor productora de cobre del mundo, fue pionera mundial en la adopción de camiones autónomos.

Sin embargo, hasta el momento solo algunos de estos desarrollos cuentan con código abierto para su reutilización y aportes de la comunidad. Al abrir estas tecnologías se potencian las posibilidades de acelerar su evolución. Así, a través de código abierto, terceros pueden aportar a mejoras en la tecnología.

A continuación, las claves para entender el contexto de apertura de la inteligencia artificial:

Actores importantes en la apertura de inteligencia artificial

El pionero Elon Musk, fundador de los autos eléctricos Tesla, lanzó en 2015 “OpenAI”, una compañía de investigación sin fines de lucro que tiene como misión promover y desarrollar inteligencia artificial de una manera abierta, segura y equitativa.

Por su parte, la empresa DeepMind, subsidiaria de Google, y parte del grupo “Alphabet”, busca resolver grandes retos a nivel mundial, al abrir sus investigaciones y algoritmos de aprendizaje automático. Por ejemplo, desarrolló una tecnología que permitió avances en la eficiencia energética de los centros de datos de Google, reduciendo la electricidad necesaria para su enfriamiento en un 40%. Si resulta posible escalar este tipo de técnicas hasta otros sistemas industriales a gran escala, existe un potencial real de beneficios ambientales y de costos globales significativos.

Herramientas de código abierto

Como parte de los desarrollos de “OpenAI” se destacan “Universe” y “Gym”. El primero es una plataforma de software que permite entrenar a un agente de inteligencia artificial en cualquier tarea que un humano pueda completar con una computadora. El segundo, es un conjunto de herramientas para construir sistemas artificialmente inteligentes a través de una tecnología llamada “aprendizaje de refuerzo”. Por ejemplo, ello permite el control de los motores de un robot para que pueda correr y saltar, tomar decisiones de negocios como la gestión de precios y de inventario, o jugar juegos de video y de mesa.

Por su parte, DeepMind cuenta con un repositorio en GitHub que permite al público general entrenar sus propios sistemas de inteligencia artificial. Por ejemplo, el denominado “DeepMind Lab” es la base de código de entrenamiento de una plataforma de juego en 3D para la investigación basada en agentes de inteligencia artificial.

De manera similar, Google también abrió su motor de aprendizaje profundo denominado “TensorFlow” lo cual generó un gran impacto en la industria ya que se trata de uno de sus principales ejes. TensorFlow, no sólo es adecuado para el aprendizaje profundo, sino para otras formas de inteligencia artificial, incluyendo el aprendizaje de refuerzo y de regresión logística. Al abrir el código se busca, por ejemplo, que la herramienta pueda desarrollarse en otros lenguajes de programación, incluyendo Google Go, Java, y hasta incluso Javascript, para que los programadores tengan más formas de crear aplicaciones.

Herramientas de investigación

Aquí puedes acceder a distintas publicaciones desarrolladas por “OpenAI” que se centran en el aprendizaje, robótica y modelos generativos.

A su vez, a través de “OpenAI” también se puede hacer solicitudes de investigación para saber en qué problemas vale la pena trabajar y perfeccionar habilidades. Una vez resuelto, también se aceptan soluciones alternativas para entender otros enfoques a un mismo desafío.

Por su parte, “DeepMind” también ha puesto a disposición una serie de investigaciones que no solo empujan los límites de lo que los sistemas de inteligencia artificial pueden hacer, sino también revelan el tiempo dedicado a tratar de mejorar cómo estos aprenden. Por ejemplo, el artículo titulado “Aprendizaje de refuerzo con tareas auxiliares no supervisadas” describe métodos para mejorar la velocidad de aprendizaje para ciertas tareas por orden de magnitud.

La apertura de este conocimiento permite a la comunidad de informáticos y desarrolladores implementar este tipo de prácticas, y a la vez construir sobre el trabajo en estas investigaciones.

Los principales dilemas asociados a tener en cuenta

Los dilemas van desde la investigación básica en inteligencia artificial hasta métodos para evaluar su seguridad, privacidad, equidad y otros impactos asociados. Al ser una tecnología transformadora, aún faltan conocimientos técnicos para evaluar la seguridad y otras métricas junto con el vacío legal que conlleva esta nueva práctica. Por ejemplo, uno de los casos emblemáticos sobre seguridad se relaciona con los autos sin conductor.

Estas nuevas tecnologías también presentan dilemas éticos sobre su integración en la vida cotidiana de las personas y la sensibilidad sobre el uso de sus datos. En este sentido, recientemente las principales empresas tecnológicas, incluyendo Amazon, Facebook, Google, Apple, Microsoft e IBM, formaron la Alianza en Inteligencia Artificial. La misma tiene como objetivo reunir a empresas, la academia y organizaciones de la sociedad civil para compartir mejores prácticas y garantizar un desarrollo ético, seguro y confiable de este tipo de tecnología.

Otro de los principales dilemas tiene que ver con los modelos de negocio apropiados para su desarrollo y sostenibilidad. Dada la novedad de este tipo de tecnologías, el modelo de negocio abierto si bien controversial, permite maximizar el uso, corregir errores y mejorar los algoritmos a un costo marginal bajo. Así, algunos argumentan que siendo los datos la base de esta tecnología, los gobiernos deben promover la apertura y calidad de los datos de dominio público como recursos. La adquisición de DeepMind por Google revela otra de las estrategias, donde el costo de adquisición de la investigación y desarrollo de actores más pequeños puede ser menor que el desarrollo interno.

A su vez, otro de los debates se centra en el rol de la inteligencia artificial y la automatización en el mercado laboral. Según un informe de McKinsey, las tecnologías automatizadas podrían reemplazar cerca de 250 millones de trabajadores en todo el mundo para el año 2025. (Para conocer más sobre este tema mira el Facebook Live del BID sobre cuáles serán los trabajos del futuro).

En conclusión, dado el componente transformador y nuevo de la inteligencia artificial, su apertura permite mejorar los procesos, y entender los principales problemas a enfrentar para acelerar su desarrollo. Varios de los actores más influyentes en la industria tecnológica ya han dado pasos en la dirección de la apertura de su conocimiento en inteligencia artificial, lo que revela una tendencia en alza. Al mismo tiempo, este tipo de tecnologías se presentan como una oportunidad para ayudar a resolver los desafíos de desarrollo de América Latina y el Caribe.

Fuente:https://blogs.iadb.org/abierto-al-publico/2017/04/06/es-la-inteligencia-artificial-abierta-una-tendencia-en-alza/?utm_source=Newsletter13&utm_medium=EmailKNM&utm_campaign=Blog&utm_term=Blog&utm_content=April

¿Quién es dueño de tu información en la era digital?

Por: Óscar Ruiz

Human resources and CRM

Actualmente una gran cantidad de actividades humanas está ligada al uso de redes digitales. Esta tendencia es cada vez más fuerte y todo apunta a que en poco tiempo habrá pocas que no las involucren. Cada cosa que hacemos en las redes deja un rastro. El residuo digital adquiere cada día más valor y su análisis genera desde oportunidades de negocio hasta información pública de muy alto valor.

Apenas estamos explorando los beneficios potenciales de recopilar este rastro digital. Algunas de las empresas o entidades que recopilan estos datos muestran dificultad para explotarlos adecuadamente y otras han construido negocios multimillonarios a partir de su uso. Con el surgimiento de nuevas tecnologías y técnicas de análisis enfocadas a grandes volúmenes de datos, esto está cambiando rápidamente, por lo que la expectativa es que el valor monetario de los datos almacenados se incremente sustancialmente en los próximos años.1

Un ejemplo del creciente uso de las redes digitales son las llamadas economías compartidas. La innovación y fortaleza de estos modelos de negocio radican en que permiten interacción inmediata entre los propietarios de activos y sus potenciales usuarios, todo a través de redes digitales. Como estos bienes están subutilizados la mayor parte del tiempo, crean una oferta inmediata en mercados cuyos precios son muy altos precisamente porque no es fácil conectar al dueño del activo con un usuario potencial. Uber, competidor de los taxis, y Airbnb, competidor de los hoteles, son los principales exponentes de este nuevo modelo de negocios.

Estos negocios no requieren ser dueños de los activos. Casi toda su operación recae en la administración y funcionamiento óptimo de sus plataformas, las cuales dependen en gran medida del análisis de los datos transaccionales. En almacenar, depurar y analizar la información de las transacciones está todo el valor del negocio.

La gran cantidad de datos almacenados, aunada al creciente valor de los mismos, puede hacer que el valor de mercado de estas empresas llegue a estar por encima del de empresas tradicionales. Un ejemplo de esto es Facebook. La empresa de Mark Zuckerberg es propietaria de la información generada por los usuarios de su plataforma y por ello está valuada en 200 mil millones de dólares. United Airlines, propietaria de aeronaves, licencias de acceso a aeropuertos y rutas transoceánicas, vale alrededor de 34 mil millones de dólares.2

El almacenamiento y la explotación de estos datos genera ventajas competitivas. Su creciente valor genera fuertes incentivos para la adopción de procesos cerrados y opacos de almacenamiento, protección y uso de la información, donde los administradores de las plataformas en línea tienen derecho exclusivo de explotación de los datos y un absoluto control sobre el acceso a ellos. Mientras tanto, los consumidores de servicios en línea tienen poco o nulo conocimiento sobre quién y cómo están siendo usados sus datos personales y transaccionales.

Ante esta situación, el riesgo del surgimiento de “monopolios en línea” o “monopolios de la información” es un problema latente. Esto implicaría, entre otras cosas, costos cada vez más altos por dejar de usar determinada plataforma o servicio o reemplazarlo por otro. Por ejemplo, estudios muestran que el desempeño de un motor de búsqueda aumenta en un 31% por el simple hecho de tener acceso a una mayor cantidad de datos históricos.3

El caso Google en la Unión Europea

Un ejemplo muy bien documentado de monopolios en línea es el de Google en el mercado de los motores de búsqueda. El debate alrededor de Google ha alcanzado especial relevancia en la Unión Europea (UE), donde autoridades antimonopolio ya han tomado cartas en el asunto denunciando posibles prácticas monopólicas del gigante de internet. Si bien muchas de las prácticas están ligadas a los anuncios y servicios de publicidad,4 la protección de datos personales, la privacidad y la propiedad de la información no están fuera de la discusión e incluso han cobrado una especial relevancia.

La UE recientemente reveló nuevas regulaciones sobre la protección de datos personales cuyo principal objetivo es regresar el control de éstos a los usuarios que los generan. Como lo mencionan en documentos oficiales, una de las principales motivaciones de esta nueva regulación es “que los ciudadanos y empresas europeas puedan beneficiarse por igual de la economía digital”.5

Esta nueva regulación asegura que cada ciudadano recibirá información clara del uso de su información personal, además, cualquier permiso otorgado para el uso de esta información deberá estar ligado a una acción clara y afirmativa, lo cual no sucede bajo el modelo estadounidense de protección de datos personales.

Se fortalece además la privacidad a través del “derecho a ser olvidado”, lo que implica que en el momento en el que una persona no desee que su información sea utilizada y no haya una razón legítima para que ésta sea almacenada, debe borrarse. Lo anterior, a su vez, da pie a la “portabilidad de la información”: si una persona desea que su información personal sea utilizada por cualquier otra empresa, proveedor o institución a cambio de un beneficio claro y explícito, como mejoras en algún servicio, o incluso si desea que sus datos sean utilizados para planeación y creación de políticas públicas en su beneficio, tiene la libertad de conceder permiso de uso bajo reglas claras. Es decir, la ley en la UE da al ciudadano un total control sobre sus datos personales. El individuo decide libremente quién hace uso de esta información y con qué propósito.

Esto tiene implicaciones en el tema de políticas antimonopolio. En el mercado de motores de búsqueda, el desempeño de los algoritmos depende enormemente de la información histórica de uso a la medida para cada usuario.6 El derecho a ser olvidado y la portabilidad de la información impactarían directamente la posición preponderante de Google en ese mercado. Ello las convierte en herramientas regulatorias importantes para combatir comportamientos monopólicos porque facilita la entrada a nuevos competidores y al desarrollo de mejores algoritmos.

Disponibles al mejor postor

Además del riesgo derivado de comportamientos monopólicos, está el de la venta de información personal. El registro de transacciones ligadas a servicios en línea, e incluso a servicios tradicionales cuya información es almacenada, deriva en un alto volumen de información personal que bajo las leyes sobre datos personales vigentes en los Estados Unidos está disponible para ser adquirida por casi cualquier interesado.

En la más reciente elección presidencial de Estados Unidos (eu), la empresa Cambridge Analytica (CA) fue la encargada de la campaña publicitaria en línea de Donald Trump, hoy presidente de ese país. Durante la Cumbre Concordia 2016, el CEO de CA reveló haber tenido acceso a información sobre los hábitos de consumo de cerca de 220 millones de ciudadanos estadounidenses.7 De acuerdo con su presentación, esta información incluía datos sobre compra de automóviles, suscripciones a revistas e incluso afiliaciones a iglesias. En su sitio, la empresa revela tener acceso a cerca de 5 mil registros o puntos de información por persona con el objetivo de llevar a cabo análisis de comportamiento y diseño de mensajes publicitarios personalizados.

Actualmente, este tipo de empresas tienen acceso a grandes volúmenes de datos de diversas fuentes. Hay un mercado abundante para cualquier empresa que almacene la información transaccional de sus clientes. Los datos se han vuelto una fuente de ingresos para todo un ecosistema de negocio bajo un sistema que deja al ciudadano común en completa vulnerabilidad.

¿Qué pasa en México?

En México existe la Ley Federal de Datos Personales en Posesión de los Particulares.8 En ella se establecen los límites y alcances de todo tratamiento de datos personales, el cual está sujeto al consentimiento de su titular, salvo las excepciones previstas en ésta. Además, el reglamento de dicha ley describe, entre otras cosas, las medidas de seguridad y criterios de transferencia de información. Sin embargo, toda esa legislación enfatiza los mecanismos de tratamiento para que el titular realice acciones una vez que su información ya está en posesión de otra persona, no así la claridad en los lineamientos o criterios para obtener su consentimiento en el uso de su información. Esto último deriva en opacidad que impide que el titular de los datos entienda plenamente lo que está autorizando cuando acepta los términos y condiciones de algún servicio y, peor aún, cuando su información es transferida a un tercero.

Aun cuando los negocios están obligados a proteger los datos de los clientes, a no venderlos y a hacer buen uso de ellos, en realidad la autoridad no tiene control ni conocimiento del uso que se le está dando a la información personal. Al igual que en eu, los datos personales son activos disponibles al mejor postor. En México incluso hay un mercado negro en donde se vende data que no debería estar en el público. En nuestro país se ha sabido de casos notorios de venta de padrones completos de clientes de tarjetas de crédito9 e incluso el de las credenciales para votar. ¿A qué persona con un número celular vigente no le han llamado a su teléfono móvil para ofrecer algún servicio sin saber de dónde obtuvieron su información de contacto?

La discusión alrededor del acceso a datos y la propiedad de éstos en México se centra en la apertura del Gobierno hacia la ciudadanía (Gobierno abierto). Esto sin duda es de suma importancia; sin embargo, entidades privadas que a través de la oferta de servicios almacenan y tienen acceso a la mayor cantidad de datos de alta calidad están fuera del debate, precisamente por no ser parte del Gobierno.

Uber y Airbnb están siendo objeto de discusiones alrededor de la regulación del servicio con el fin de evitar posibles efectos nocivos a la economía de dichos modelos de negocio; no obstante, el tema de la propiedad y el uso de los datos generados por los usuarios está completamente ausente de la discusión.

Incluso las empresas encargadas de la administración de bienes públicos bajo esquemas de concesión, como las de telecomunicaciones, operadores de transporte público o parquímetros, donde los usuarios generan datos transaccionales, almacenan información de gran valor, pero mantienen un derecho exclusivo sobre ésta. En muchos casos, el acceso a estos datos permitiría tanto a la autoridad como a la ciudadanía utilizarlos para el beneficio colectivo; sin embargo, la decisión de cómo usarlos queda en manos del prestador de servicios o del concesionario, cuyos incentivos suelen ser diferentes a los de la población en general.

Propiedad y privacidad

Ante esta situación, como bien apuntan expertos en el tema,10 el mayor reto de la creciente capacidad para recolectar, almacenar y analizar grandes volúmenes de datos es repensar los conceptos de propiedad de la información y la protección de la privacidad. Lo que se debe evitar es tanto la propiedad exclusiva de la información por parte de las empresas que la almacenan impidiendo su uso para el bien común, como esquemas donde el Gobierno tenga completo control de los datos generados y donde el resto de la población no tenga la posibilidad de generar un sistema de balances que cuestione las conclusiones del Gobierno.

Para evitar el surgimiento de monopolios de la información y fomentar el uso de ésta para el bien común a través del diseño de políticas públicas orientadas a datos, es clave adoptar un nuevo paradigma regulatorio donde la entidad que almacena la información no sea el dueño exclusivo de ésta, pero que sí tenga los incentivos necesarios para seguir almacenándola y para explotarla de acuerdo con sus legítimos intereses competitivos.

Al mismo tiempo, el consumidor debe tener el derecho de saber qué uso se le está dando a su información. Tanto compañías en línea como las más tradicionales deben ser transparentes en cuanto al uso que hacen de los datos personales. El consumidor también debe tener el poder de quitar y dar acceso a su información de acuerdo con sus intereses.

Tener mecanismos que permitan al Gobierno y a otros sectores de la sociedad acceder a diversas fuentes de datos bajo reglas claras y aprovechar en su totalidad las facilidades que la tecnología otorga para su almacenamiento y análisis significa aprovechar su potencial de transformación de la sociedad, de sus organizaciones e instituciones.

Ante un inevitable retraso en la regulación con respecto a los procesos de innovación de tecnologías,11 la alternativa es pensar en el uso de las mismas redes digitales para ponerlas al servicio de las autoridades reguladoras. Esto permitiría cerrar la brecha entre las instituciones y los procesos de innovación en los que se gestan modelos como los de activos compartidos. Actualmente ya hay intentos destacados por implementar tecnologías en red como Blockchain y Bitcoin12 como herramientas para la regulación de la propiedad de los datos y, al mismo tiempo, aumentar la protección de información sensible que frecuentemente se encuentra expuesta a ataques.

La implementación de regulaciones alrededor de este tipo de tecnologías, cuyos alcances e implicaciones aún no
son del todo claros, sin duda implica procesos largos y difíciles de discusión y de adecuación institucional. Sin embargo, la
velocidad con la que avanzan y se desarrollan las tecnologías de la información obliga a que se le dé la relevancia requerida a estos temas y a que se incluyan al menos en las discusiones alrededor de las opciones de regulación de modelos de negocio que actualmente almacenan información valiosa para el bien público.  EstePaís

* Para más información sobre los estudios del IMCO entra a <imco.org.mx> o síguenos en nuestras redes sociales: <facebook.com/IMCOmx / @IMCOmx>.

NOTAS

1. http://www.forbes.com/sites/howardbaldwin/2015/03/23/drilling-into-the-value-of-data/#398ca80e2872

2. http://www.forbes.com/sites/howardbaldwin/2015/03/23/drilling-into-the-value-of-data/#4dcb981f2872

3. https://hbr.org/2015/03/data-monopolists-like-google-are-threatening-the-economy

4. http://europa.eu/rapid/press-release_IP-16-2532_en.htm

5. http://ec.europa.eu/justice/data-protection/document/factsheets_2016/factsheet_dp_reform_citizens_rights_2016_en.pdf

6. https://hbr.org/2015/03/data-monopolists-like-google-are-threatening-the-economy

7. https://cambridgeanalytica.org/about

8. http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5150631&fecha=05/07/2010

9. http://archivo.eluniversal.com.mx/notas/674405.html

10. A. Pentland, Reality Mining of Mobile Communications: Toward a New Deal on Data, The Global Information Technology Report 2008-2009: Mobility in a Networked World, Chapter 1.6, World Economic Forum, 2009.

11. http://startupmanagement.org/2016/01/07/rethinking-regulation-to-lag-innovation/

12. http://enigma.media.mit.edu/

ÓSCAR RUIZ es científico de datos del IMCO

Fuente:http://www.estepais.com/articulo.php?id=965&t=quien-es-dueno-de-tu-informacion-en-la-era-digital

México estrena red para el internet de las cosas

Por: 

Ludovic Lemoan es un empresario francés con un plan ambicioso: crear una red global que habilite el internet de las cosas IoT. Esa idea podría sonar descabellada, pero, contra toda previsión, lo está consiguiendo.

Lemoan es cofundador y CEO de Sigfox, una compañía que, desde su creación en 2009, se ha dedicado a desarrollar la tecnología que permita el despliegue de una red de bajo consumo de energía y alta eficiencia para los objetos conectados.

¿Qué objetos? “Todos. Por ahora hay muy pocas cosas conectadas, pero en el futuro todo estará conectado a internet”, dice Lemoan en entrevista con Forbes México luego de la presentación de Sigfox en la Casa de Francia de la Ciudad de México.

“Sigfox es un éxito a la francesa que forma parte de una nueva genera de compañías de alta tecnología que desarrollan soluciones para el IoT”, dijo la anfitriona del evento, Maryse Bossière, embajadora gala en nuestro país, al recordar que Francia es el tercer socio científico de México.

El principio detrás de la tecnología de Sigfox es simple: se trata de una red inalámbrica que se especializa en la comunicación con millones de dispositivos de baja potencia que no requieren de grandes flujos de datos ni de grandes cantidades de energía para funcionar, de hecho, permanecen “dormidos” durante 90% del tiempo.

Esa idea ha resonado en el mundo: La firma ha levantado 309 millones de dólares (mdd) en 5 rondas de inversión que incluyen a Telefónica Ventures e Intel Capital y ya cubre en su totalidad a Francia y España, se extiende con velocidad por Europa y desde el año pasado también da cobertura al 100% de la ciudad de San Francisco, California.

Estados Unidos fue el primero de los 5 países de América Latina donde ya despliega su tecnología, le siguió Brasil y, de manera simultánea, trabaja en México, Argentina y Colombia. No obstante, Lemoan y compañía trabajan rápido, y ya están en conversaciones con Perú, Chile, Uruguay, Ecuador, Costa Rica, Panamá y El Salvador. “Al final de este año esperamos tener 12 países y dentro de los próximos dos años cubrir el 90% del territorio y al 90% la población de América Latina”, explica Bertrand Rame, VP de Sigfox para la región.

Un socio mexicano

“Creemos que las soluciones a los problemas de Latinoamérica saldrán de este mismo continente”, dijo Daniel Guevara, director general de IoTNet, la empresa mexicana que ya se encarga de desplegar la red de Sigfox.

“Estamos iniciando una nueva era, que habilitará la creación de nuevos servicios. Hay una gran oportunidad en México para desarrollar servicios que podrían ser exportados a cualquier parte del mundo.

Hoy, el potencial de esta tecnología se encuentra en todos los ámbitos de la actividad económica, advierte Guevara:

  • Agricultura y medio ambiente – gestión de ganado
  • Industria – seguridad
  • Servicios públicos – Medición del consumo de agua y electricidad, gestión de desperdicio
  • Retail – gestión de activos
  • Automotriz – rastreo de flota y diagnóstico en tiempo real
  • Hogar – provisionamiento automático
  • Salud – seguridad

Quizá una de las áreas más importantes, señala el directivo, es la agricultura, que se había visto marginada de los avances tecnológicos en materia digital hasta ahora. Otro de los aspectos prometedores es el monitoreo de la calidad del aire a nivel micro (piensa en mediciones a nivel de calles o parques o escuelas).

La mayor parte de la inversión será realizada por IoTNet, que comprará el equipo e instalará la red, encargándose de los gastos que podrían rondar “una magnitud de docenas de millones de dólares entre los siguientes 3 y 5 años”, de acuerdo con Rame.

“La idea de Sigfox es cubrir el mundo, crear una red global y necesitamos que los dispositivos recopilen datos y los transmitan en tiempo real para que podamos tomar decisiones de forma más rápida”, dijo Ludovic y añadió que el IoT es una de las tecnologías más democratizadoras del acceso a internet, permite a una serie de compañías pequeñas y emprendedores desarrollar nuevas soluciones y servicios de bajo costo. Lo mejor de todo es que estas aplicaciones pueden exportarse a cualquier parte del mundo.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/mexico-estrena-red-para-el-internet-de-las-cosas/#gs.XHGAWvM

¿Los robots sí me dejarán sin empleo?

Mucho se ha escandalizado sobre el avance de los robots y el desplazamiento de empleos que podría haber. Pero objetivamente, ¿en qué situación estamos? ¿tu empleo está en riesgo?

produccion-industrial

Por: Javier Arreola

Los desarrollos de los últimos tiempos en ramas como robótica, inteligencia artificial y machine learning han causado mucho ruido en la superficie, que no necesariamente ha sido bien digerido por trabajadores de ciertas industrias. Hemos llegado a la cúspide histórica de la automatización, misma que cada día que pasa alcanza nuevas alturas.

Los robots y las computadoras no sólo pueden realizar copiosas actividades físicas rutinarias mejor y a menor costo que los humanos, sino que también están realizando actividades que se pensaba eran difíciles de automatizar, como hacer juicios tácitos, percibir estados o emociones, y conducir vehículos.

Por ello resulta vital profundizar en el tema del desplazamiento de trabajos por parte de los robots, por lo que vale la pena preguntarse, ¿por qué se dice que los robots ocuparán los empleos de las personas?  ¿Qué definirá y cómo será dicho desplazamiento?

Robots: ¿amigos o enemigos?

En semanas pasadas, se hizo viral la noticia que una fábrica de 650 trabajadores en Dongguan, China, despidió al 90% para remplazarlos por robots y tecnología, mientras que los empleados restantes se dedican a garantizar que las máquinas funcionen correctamente.  Los resultados fueron impensables: la productividad aumentó 250% y los defectos cayeron de 25% a 5%.

También hay sonados ejemplos a la inversa. Por ejemplo, Mercedes-Benz determinó que los robots aún no tienen la adaptación y el ritmo de cambio que se necesita para ensamblar coches de lujo, por lo que requiere la flexibilidad y destreza de trabajar en conjunto con los seres humanos.  El ejemplo fue relevante pues la industria automotriz incorporará 1.8 millones de robots para el 2018.

Lo cierto es que la realidad es que sectores como el manufacturero se han vuelto “significativamente más productivos en las últimas décadas… Así, hoy en día la manufactura es hasta 2.5 veces más productiva que hace 35 años, y para ello requiere menos trabajadores,” pues hoy se requieren menos empleados para producir bienes de alto valor.  La cantidad global de empleos manufactureros desaparecidos en estas décadas es del orden de decenas de millones.

Pero estas cifras pueden ser interpretadas de forma distinta, dependiendo de quién lo haga y desde qué enfoque.  Por ejemplo, los tecnólogos que desarrollan dichas automatizaciones en Silicon Valley, capital del Optimismo de Idealismo Radical, dirían que no hay que creerles a los escépticos y, al contrario, hay que apostarle al optimismo.  Para ellos, siempre hay una mejor solución, prácticamente para todo y para todos, basada en la conjunción de la abundancia existente en el mundo y la creatividad, innovación y comunicación humanas.

Por otro lado, sindicatos y medios sensacionalistas han pintado escenarios apocalípticos, en los que la inteligencia artificial y los robots gobernarán tomarán al mundo a partir de decisiones desastrosas. También se equivocan al dar por sentado que las computadoras han adquirido un sentido común, al estilo hollywoodense, pues para crear ese tipo de Inteligencia Artificial -a nivel humano- aún se requieren muchos pasos que avanzan lentamente.  Estos cambios no ocurrirán de la noche a la mañana.

¿Mi empleo está en peligro?

Diferentes organizaciones se han enfocado en tratar de responder esta pregunta, planteando el problema de distintas formas, pero mostrando resultados relativamente convergentes.  Aquí se retoman un par de ellos.

En primer término, se puede mencionar el estudio realizado en la Universidad de Oxford y publicado en 2013, basado en la pregunta, ¿qué tan susceptible es un trabajo a ser computarizado?  Este análisis retomó el modelo de trabajo publicado en 2003 por los mismos autores, que concluyó que “las computadoras son mejores sustitutos de los seres humanos en tareas rutinarias que en tareas no rutinarias; y a mayor intensidad de la rutina, se aumenta la productividad marginal sobre los insumos no rutinarios.”

Este modelo propone los grandes obstáculos que tendrá que sortear la computarización de las actividades para sustituir a los humanos, a saber:

a) Habilidades de percepción y manipulación. Destreza en dedos, destreza manual, capacidad para trabajar en espacios de trabajo abarrotados y posiciones incómodas.

b) Inteligencia Creativa. Originalidad y Requerimiento de Bellas Artes.

c) Inteligencia Social. Percepción Social, Negociación, Percepción, Asistencia y cuidado de los demás.

A partir de un complicado modelo de cuellos de botella y sus correlaciones, encontraron que hasta el 47% de los trabajos pueden ser altamente automatizados en las próximas dos décadas.  Entre los sectores con mayor y menor vulnerabilidad a la automatización se encuentran:

Mayor Vulnerabilidad

  • Ventas y afines
  • Trabajo de oficina y apoyo administrativo
  • Servicios
  • Producción

Menor Vulnerabilidad

  • Educación, Legal, Servicio Comunitario, Artes y Medios
  • Cuidado de la Salud y Medicina
  • Computación, Ciencias e Ingenierías
  • Gestión, Negocios y Finanzas

Más aún, estudiaron más de 700 empleos distintos, de las que se puede obtener los más y menos susceptibles a ser computarizados.  Aquí se presentan las 15 ocupaciones que ocupan ambos extremos:

Muy Difícil de Sustituir

  1. Terapeutas Recreativos
  2. Supervisores de mecánicos, instaladores y reparadores
  3. Directores de Administración de Emergencias
  4. Trabajadores Sociales de Salud Mental y abuso de sustancias
  5. Audiólogos
  6. Terapeutas Ocupacionales
  7. Ortopedistas y Protésicos
  8. Asistentes Sociales de la Salud
  9. Cirujanos Orales y Maxilofaciales
  10. Supervisores de Bomberos
  11. Dietistas y Nutricionistas
  12. Gerentes de Hospedaje
  13. Coreógrafos
  14. Ingenieros de Ventas
  15. Médicos y Cirujanos

Muy Fácil de Sustituir

  1. Auxiliar de Oficina
  2. Agente de Bolsa / Corretaje
  3. Agente de Reclamo y Procesamiento de Seguros
  4. Ensambladores y ajustadores de dispositivos de tiempo
  5. Capturista de Datos
  6. Técnico de Biblioteca
  7. Auxiliar de apertura de cuentas
  8. Empleado de procesos fotográficos y operador de máquinas de procesamiento
  9. Auxiliar o capturista de impuestos
  10. Agente de Carga y Envíos
  11. Reparadores de Relojes
  12. Suscriptores de Seguros
  13. Técnicos Matemáticos
  14. Costurero manual
  15. Vendedor telefónico

Cabe destacar que el hecho de que un empleo aparezca en el listado de sustituibles, no quiere decir que vaya a desaparecer completamente, sino que la automatización reducirá la necesidad de mantener el número actual o histórico de empleos del perfil.  Por ejemplo, si en una organización de un país desarrollado, antes había 1 auxiliar de oficina por cada 3 empleados, ahora es posible que haya 1 auxiliar de oficina por cada 75 empleados.  En este caso, se puede ver la alta incidencia de la automatización.

En segundo término, se puede mencionar el estudio de McKinsey publicado en 2016, que encontró que “si bien la automatización eliminará muy pocas ocupaciones enteras en la próxima década, afectará porciones de casi todos los trabajos en mayor o menor grado, dependiendo del tipo de trabajo que realicen.”

Para la consultora, los empleos pueden ser susceptibles de ser automatizados dependiendo de cuánto tiempo les dediquen a los siguientes factores:

a) Altamente susceptibles. Trabajo físico predecible, procesamiento y recolección de datos.

b) Bajamente susceptibles. Trabajo físico impredecible e interacciones con diferentes actores.

c) Muy poco susceptibles. Aplicación de pericia o especialización, y gestión de otras personas.

Así, entre las industrias más fáciles y difíciles de automatizar se encuentran:

Fácil de Automatizar

  • Hospedaje y servicio de comida
  • Manufactura
  • Ventas minoristas
  • Seguros y finanzas

Difícil de Automatizar

  • Servicios Educativos
  • Gestión de Personas
  • Consultoría Especializada
  • Información
  • Servicios de Salud y Asistencia Social

Así, un soldador, empacador, preparador de alimentos o miembro de una línea de producción podrían ser sustituidos con mayor facilidad que un trabajador de la construcción, una profesora, o un médico.

A partir de estos dos reportes podemos encontrar que, en síntesis, los robots sustituirán a los humanos en aquellas actividades en las que cometan menos errores que las personas, aunado a factores secundarios como la velocidad del desarrollo, el costo de la tecnología, la competencia dada por la dinámica de oferta y demanda en comparación con empleados, así como la aceptación tanto regulatoria como social.

Para complementar esta información, McKinsey publicó un reporte a principios de este año donde analizó la capacidad prospectiva que tienen diferentes tecnologías en rendir mejor que los humanos entre hoy y las próximas décadas, con los siguientes resultados:

  • Los robots son hoy mejores o pronto superarán a los humanos en el reconocimiento de patrones conocidos (y programados), optimización y planeación, uso de información, navegación y habilidades motores gruesas.
  • Los humanos son hoy y serán mejores que los robots por mucho tiempo en encontrar patrones nuevos, razonamiento lógico, creatividad, coordinación entre agentes múltiples, comprensión del lenguaje natural; identificación, respuesta y transmisión de estados sociales y emocionales, así como movimiento y adaptación a distintos ambientes.

Aunado a esto, hay que recordar que los robots no tienen liderazgo, sentimientos, capacidad artística, entre otras características que percibidas como inherentemente humanas.

Entonces, ¿me preocupo o me ocupo?

A partir de los factores aquí vistos, más que desaparecer los empleos, la automatización los modificará con diferentes grados de profundidad, sin que este cambio suceda de un día para otro.  Lo más importante es subrayar que la humanidad ha estado aquí antes, y ha salido airosa.

Como lo señaló The Economist, “en la Revolución Industrial, los tejedores artesanales fueron barridos por el telar mecánico.  En los últimos 30 años, la revolución digital ha desplazado muchos de los trabajaos de mediana habilidad que respaldaron la vida de la clase media del siglo XX.  Se ha prescindido de mecanógrafos, agendes de billetes, cajeros de bancos y muchos empleos en la línea de producción.”

Es por ello que las preguntas más importantes no pasan alrededor de la sustitución de los empleos, sino de la preparación que las personas tenemos que tener para la llegada de estas tecnologías y las formas adecuadas para proteger a las personas más vulnerables ante su arribo.  Se trata de que la sociedad sea más productiva y sus habitantes tengan más bienestar, pero también de que las personas más expuestas no se queden atrás, al tiempo que se conserven valores como la dignidad inherente al trabajo y a los seres humanos.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/los-robots-si-me-dejaran-sin-empleo/#gs.5w=aaFI

Datos masivos para mejorar las políticas laborales

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Datos masivos para mejorar las políticas laborales

El uso masivo de la tecnología provocará que, al final de esta década, el volumen de datos almacenados electrónicamente sea de 44 trillones de GB (diez veces más que en el año 2013). Este universo digital en expansión, lo que conocemos como Big Data o datos masivos, está revolucionando nuestro conocimiento sobre los fenómenos sociales, ya que ahora contamos con información (como la geolocalización o el historial de navegación) que antes no era medible con fuentes tradicionales. ¿Qué se puede hacer con estos datos? ¿Es posible emplearlos para mejorar las políticas laborales?

Internet ya ha demostrado ser una herramienta valiosa en la búsqueda de empleo o candidatos: redes sociales, plataformas de intermediación, portales de empleo… Además de su potencial para conectar trabajadores y empresas a un menor costo, internet representa una oportunidad para recolectar nuevos datos sobre el mercado de trabajo que no siempre encontramos en las encuestas tradicionales. Burning Glass, por ejemplo, extrae información sobre la ocupación, habilidades requeridas, certificaciones necesarias, requisitos educacionales, nivel de experiencia del puesto, información sobre el empleador, industria y el salario ofrecido, entre otras variables.

Datos útiles frente a la brecha de habilidades

La experiencia de los países desarrollados nos demuestra que el Big Data tiene gran potencial para guiar las decisiones de política en temas de formación profesional e intentar resolver la brecha de habilidades (que también padecemos en América Latina y el Caribe). El Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (CEDEFOP) está llevando adelante un proyecto para producir información en tiempo real sobre el mercado de trabajo a partir de las vacantes online. Nueva Zelanda, por su parte, comenzó a publicar en 2009 Jobs Online, un reporte mensual que monitorea la evolución de las vacantes publicadas en internet. Con este instrumento, se pone de manifiesto cómo la publicación de vacantes en medios impresos está perdiendo terreno frente a las opciones en línea. Jobs Online reporta los cambios en el número de vacantes por ocupación (con alto nivel de desagregación), industria y región. Esta información se utiliza después para gestionar las políticas migratorias.

Desafíos para la región

El cambio tecnológico asociado a los datos masivos representa una oportunidad para que los gobiernos de América Latina y el Caribe mejoren sus políticas laborales. Ahora bien, este es un camino en el que también hay desafíos importantes.

Uno de los mayores retos que plantea el Big Data tiene que ver con la generación de acuerdos y el diseño de mecanismos para la colaboración público-privada, ya que el sector privado no solo suele ser dueño de los datos, sino que también en muchos casos tiene el liderazgo en la innovación tecnológica y en el desarrollo de algoritmos de inteligencia artificial. Por otro lado, las cuestiones legales y éticas vinculadas con la privacidad también son un aspecto a considerar cuando se trata de datos de esta naturaleza. Finalmente, dadas las limitaciones de Big Data (por ejemplo, el hecho de que no se trata de datos representativos de todo el mercado de trabajo sino que están sesgados hacia determinadas industrias, ocupaciones y regiones), es necesario considerar a esta estrategia como complementaria y no sustituta de los enfoques más convencionales.

Copyright foto: faithie / 123RF Stock Photo

Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/03/21/datos-masivos-para-mejorar-las-politicas-laborales/?utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=bb27c504b3-Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-bb27c504b3-189478437

El fantasma del desempleo tecnológico

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¿Nos quitarán los robots el trabajo?

Foto: Arthur Caranta

¿Es cierto que muchos empleos desaparecerán porque los van a reemplazar las computadoras? ¿O que solo algunas carreras profesionales tienen futuro porque las máquinas pueden sustituir a las personas en muchas de las labores que hacemos hoy en día? Cada vez lo oigo más a menudo e incluso escucho distintos pronósticos (como estos de la OCDE), algunos más negativos que otros, sobre el porcentaje de la gente va a perder su empleo.

En realidad, este debate no es nuevo. La imprenta reemplazó a muchos monjes y escribas en la tediosa labor de copiar libros. La revolución industrial substituyó grandes masas de obreros por máquinas. Sin embargo la gente siguió obteniendo empleo. Pocos siglos atrás, la mayoría de las personas trabajaba en el campo. Sólo en Francia, el sector primario pasó de representar el 60% en 1800 a menos del 3% en 2012. A medida que se introducían avances tecnológicos en el campo, disminyó la necesidad de mano de obra para producir alimentos, lo cual permitió que muchas personas se dedicasen a otros oficios.

El cambio en el perfil de la mano de obra no es malo per se. Asumo que has jugado alguna vez o visto alguna vez juegos en los cuales tienes que construir una civilización como Civilization o Age of Empires. En las primeras etapas necesitas muchos aldeanos para alimentar a unos pocos guerreros, y una de las claves de esos juegos es lograr avanzar tecnologías para que menos gente se dedique a determinadas tareas y poderlos destinar a otras funciones que vuelven tu civilización más eficiente. Estoy seguro que conforme la tecnología avance pasará lo mismo: las máquinas reemplazaran algunos empleos y eso nos obligará a innovar y dedicar el talento de las personas a actividades que la tecnología aún no pueda hacer o en la cual no tenga una ventaja comparada.

Nuevas oportunidades

Es posible que estés leyendo esto en una tableta o en un teléfono móvil. Y entonces tienes un excelente ejemplo en la mano. Hace diez años desarrollar aplicaciones no era una opción de carrera. De hecho hace 20 años, no había blogs como este y el campo de desarrolladores de páginas web no era lo que es hoy. La tecnología genera en sí misma nuevas necesidades y nuevas alternativas para innovar y generar nuevos empleos. De hecho es gracias a la tecnología que cada vez vivimos más años, nos enfermamos menos y tenemos una mejor calidad de vida.

Estoy seguro que no te imaginas la vida sin un computador, y probablemente ni sabes que ese era originalmente un trabajo: gente que calculaba todo el día y que devolvía resultados. Se quedaron sin empleo, pero gracias a ese cambio nacieron los desarrolladores de programas. ¿Viste los pregoneros de las plazas que dan noticias en las películas? Ahora ya no existen, pero técnicos de sonido, camarógrafos y presentadores de TV cumplen la misma función. Cada avance tecnológico ha abierto nuevos rubros de especialización y oportunidades para tener trabajos menos manuales y jornadas laborales más cortas.

La formación, la clave del éxito

El verdadero reto es estar preparado para estos cambios. Los tiempos en que íbamos a la escuela una vez y podíamos no volver nunca más ya han pasado. Necesitamos un cambio en la educación y capacitación, que nos permita a nosotros y a futuras generaciones mantener el acceso a estas nuevas oportunidades. Aprender a aprender. Ese tiene que ser el objetivo que nos tracemos.

El cambio tecnológico es real, pero puede ser una oportunidad a la que no debemos tenerle miedo y que debemos aprovechar. Simplemente recuerda que los fantasmas ¡no existen!

Fuente:http://blogs.iadb.org/trabajo/2017/01/17/el-fantasma-del-desempleo-tecnologico/

5 competencias digitales que deben tener los profesores actuales

Escrito por Andrea Núñez-Torrón Stock

La tecnología ya forma parte del día a día de muchas aulas y centros educativos, por lo que numerosos profesionales 2.0 adoptan de forma progresiva la transformación digital. Coincidiendo con el Día Mundial del Docente el 4 de octubre, IMF Business School ha analizado las 5 competencias digitales básicas para los docentes. 

En Silicon Valley triunfan los colegios sin ordenadores ni WiFi

A día de hoy, los estudiantes utilizan su smartphone como una extensión de su cuerpo, emplean herramientas tecnológicas para estudiar y planificar sus tareas o aprenden de forma interactiva y mediante contenidos multimedia, mostrando que son propensos al aprendizaje a través de los recursos TIC.

Pese a ello, solamente el 35% de los docentes de nuestro país utiliza la tecnología a diario en sus clases, mientras que 8 de cada 10 profesores la emplea semanalmente en alguna de ellas, según un estudio realizado por Ipsos. Estos datos muestran un perfil docente insuficiente para enseñar a alumnos que son nativos digitales y que tienen una gran capacidad de aprender en el entorno virtual. 

5 competencias digitales básicas en la educación

  1. Encontrar y evaluar el contenido web y su calidad es una de las cuestiones que un docente debe realizar cuando quiere incorporar a sus clases algún método de índole digital, ya que en la web hay una gran variedad de contenido e información que escoger.
  2. Usar herramientas de trabajo online: Una vez seleccionado el contenido se puede complementar con una multitud de herramientas de trabajo online, donde se puede propiciar el trabajo en grupo entre los estudiantes y fomentar habilidades y técnicas especificas de creatividad y aprendizaje. Te recomendamos algunas como Trello, Storify o la suite de herramientas de Google.
  3. Utilizar marcadores sociales: Junto con los lectores de feeds como Feedly, el uso de marcadores como Delicious es sumamente útil para compartir recursos con los estudiantes y que puedan almacenar contenidos educativos e interactivos de su interés. Podrás describir los recursos mediante etiquetas y compartirlos con otros usuarios, además de formar grupos y disponer de correo interno para favorecer la comunicación entre los diferentes usuarios.
  4. Apostar por enseñar mediante infografías: Con su uso el profesor puede explicar de manera gráfica y esquemática una gran diversidad de contenido para que los alumnos puedan comprenderlo mejor y de manera visual. En este enlace tienes plantillas gratuitas para elaborar infografías de forma rápida y sencilla.
  5. Utilizar dispositivos móviles en el aula, ya sean tablets o smartphones, es clave para que tanto al docente como el alumnado puedan seguir las clases más atentamente, captando su atención.

Para Carlos Martínez, CEO de IMF Business School, “el sector de la educación es volátil, por ello nuestros docentes están continuamente pendiente de los cambios para enriquecer su preparación y ofrecer a nuestro alumnado la educación más moderna y puntera digitalmente, ya que somos conscientes de la demanda actual del mercado”.

Fuente:http://www.ticbeat.com/educacion/5-competencias-digitales-profesores/