Los universitarios buscan empresas con impacto positivo

Para la gran mayoría (89%) de los “millennials” es importante que la organización marque una diferencia positiva en el mundo a la hora de elegir la empresa donde quiere trabajar. Los estudiantes de este rango de edad califican unas prestaciones y un sueldo competitivos como criterios destacados a la hora de optar por una empresa, si bien el 79% comenta que trabajar para una organización con un firme propósito es más importante que conseguir el salario más elevado posible.

Los estudiantes universitarios mejor preparados sitúan los valores y la visión de futuro de la organización como prioridades destacadas a la hora de considerar en qué empresa quieren trabajar, según la encuesta sobre preferencias profesionales realizada por KPMG. Este estudio, en el que han participado 4.165 estudiantes de las ramas de empresariales y STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés) de las principales universidades del mundo, concluye que el 84% no trabajaría para una empresa cuyos valores no estuvieran en consonancia con los suyos. Además, el 92% declara que a la hora de elegir la primera empresa donde trabajar es importante que esta tenga una visión apasionante.

El desarrollo personal y profesional son también aspectos muy valorados por los estudiantes encuestados. Disponer de la oportunidad de desarrollarse personalmente y obtener cualificaciones profesionales es uno de los principales factores de motivación para elegir una empresa donde trabajar, al ser citado por el 47%. Adquirir experiencia que les prepare para mayores y mejores retos, el dominio de un amplio conjunto de habilidades y aprender de personas notables son asimismo factores mencionados por los estudiantes como prioridades para sus dos primeros años de carrera profesional.

En opinión de Segor Teclesmayer, socio responsable de People de KPMG en España, “los resultados de esta encuesta sobre preferencias profesionales de los estudiantes coinciden en gran medida con lo que nos cuentan los universitarios españoles que contratamos. Los valores y el propósito son aspectos destacados para elegir una empresa en la que trabajar”. A su juicio, “hoy en día, los estudiantes esperan encontrar trayectorias profesionales flexibles, tanto si ello significa trabajar en múltiples países como en diferentes partes de una organización. Buscan carreras que tengan sentido y propósito y están dispuestos a ir donde las oportunidades les lleven”.

Los estudiantes participantes en esta encuesta también ponen de manifiesto su mentalidad global: el 84% de ellos afirma que estarían dispuestos a trasladarse periódicamente a un país diferente si se les ofrece un puesto interesante. El 65% prevé trabajar en entre 2 y 4 países durante su trayectoria, y el 27%, en más de cuatro. En lo que respecta a ocupaciones preferidas, el 43% de estudiantes encuestados confía en trabajar en el área de finanzas, el 27% busca en servicios profesionales y el 13% menciona el campo tecnológico.

“Estas conclusiones ratifican que los miembros de la generación millennial están especialmente motivados para realizar trabajos en beneficio de la sociedad y formar parte de una organización que, a su modo de ver, esté causando un impacto positivo en el mundo. Esto va estrechamente unido a la ambición por aprender, tener un dominio de las habilidades y adquirir experiencia rápidamente para que puedan avanzar en sus carreras”, señala Teclesmayer.

VÍA/DIARIORESPONSABLE

Los trabajadores del mundo, ante un futuro incierto

POR: CARMEN PAGÉS

Cada año, el 1 de mayo celebramos el Día Internacional de los Trabajadores, una jornada que nos ofrece un espacio para la reivindicación y una nueva oportunidad para la reflexión. Tener un buen trabajo es el tema que más preocupa a los ciudadanos de todo el mundo, según una encuesta reciente. Por ello, viendo el panorama del mercado laboral y el escenario incierto que se aproxima, todos los trabajadores (también los de América Latina y el Caribe) tenemos razones de sobra para sentir inquietud.

¿El fin del trabajo?

Camiones que se manejan solos, restaurantes que sirven comida sin cocineros ni meseros… Ideas así nos hubieran parecido ciencia ficción hace no tanto. Sin embargo, los increíbles avances tecnológicos de los últimos diez años han permitido a la automatización llegar adonde antes nos parecía imposible. El avance de los robots, que se ha sentido especialmente en sectores como las industrias eléctricas, metales o maquinarias, amenaza con dejar obsoletas muchas ocupaciones tradicionales.

Los increíbles avances tecnológicos de los últimos diez años han permitido a la automatización llegar adonde antes nos parecía imposible.

Ahora bien, parece poco creíble pensar en un mercado laboral dominado por las máquinas. De hecho, diversos autores apuntan a que, más que sustituir ocupaciones, la automatización está llamada a reemplazar tareas, especialmente las más rutinarias. Los trabajadores, por tanto, se dedicarán más a aquellas actividades en las que el talento humano es imprescindible y, por el contrario, lo más rutinario irá poco a poco cayendo en manos de las máquinas.

Un escenario lleno de incertidumbres

A día de hoy no podemos describir con exactitud cómo será el mercado laboral del futuro. No obstante, ya contamos con algunas pistas, y algunas no son tan positivas como desearíamos. Así, un reciente estudio demostró que la introducción de los robots industriales en Estados Unidos ha tenido impactos negativos en la demanda de trabajo y en los salarios. Quizá es pronto todavía para dar la voz de alarma, pero es cierto que esta no es la primera vez en la que los académicos arrojan más sombras que luces sobre cómo eso que denominamos la Cuarta Revolución Industrial está impactando en los trabajos.

Quizá es pronto todavía para dar la voz de alarma, pero no es la primera vez que los académicos arrojan más sombras que luces sobre la Cuarta Revolución Industrial.

Al margen de la automatización, otras tendencias están ya cambiando nuestra concepción tradicional del trabajo. Por ejemplo, la tecnología está provocando que el mercado laboral avance hacia una mayor movilidad y flexibilidad: la necesidad de una oficina para trabajar o el ‘empleo para toda una vida’ son convenciones que parecen condenadas a desaparecer. Por otra parte, la economía ‘freelance’ sigue ganando terreno (Uber, Upwork, etcétera) y, fruto de ello, muchos trabajadores han pasado de ser empleados a contratistas de una compañía, sin los beneficios que típicamente asociamos al trabajo formal (seguro de salud, pensiones, o vacaciones).

La región, ante el futuro del trabajo

Ante ese escenario incierto, ¿en qué condiciones llega América Latina y el Caribe? La realidad es que la región va a tener más tiempo para prepararse para el mercado laboral del futuro, aunque por las razones equivocadas: la precariedad laboral de la mayoría de los trabajadores reduce los incentivos a automatizar. A ello además se le se une el hecho de que la región se encuentra rezagada desde el punto de vista tecnológico. Así, en América Latina menos de un 10% de los hogares pobres cuentan con acceso a internet y menos de un tercio de las personas con menores ingresos disponen de un celular con el que conectarse a la red. Esta baja penetración de la tecnología es la que, posiblemente, hace que a día de hoy se vean todavía pocos indicios de automatización en la región.

La realidad es que la región va a tener más tiempo para prepararse para el mercado laboral del futuro, aunque por las razones equivocadas.

Para poder convertirse en países de ingreso alto, los países de la región necesitan innovar y adoptar nuevas tecnologías para poder crecer. Pero todo ello cambiará la demanda de trabajo hacia personal más calificado, con mayores habilidades de lenguaje y cálculo, mayor capacidad de aprender a aprender, de pensamiento crítico, de comunicarse efectivamente y de trabajar en equipo.

Dada la escasez de habilidades en la región, la falta de personal calificado puede convertirse en un cuello de botella importante para el crecimiento. Asimismo, la insuficiente calificación será un impedimento importante para encontrar un empleo en este futuro del trabajo. Por otro lado, la tendencia hacia una mayor flexibilidad y más trabajo freelance va a requerir una reflexión profunda acerca de cómo proveer protección social. La historia demuestra que es difícil poner palos en las ruedas del cambio tecnológico. A los desafíos estructurales de la región de alta informalidad y precariedad se unen aquellos nuevos asociados a la Cuarta Revolución Industrial Es por ello tiempo de reflexionar colectivamente acerca de qué tipo de sociedad deseamos construir: ¿qué futuro del trabajo queremos para la región?

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Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/04/20/los-trabajadores-del-mundo-ante-un-futuro-incierto/?utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=624eea01c2-Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-624eea01c2-189478437

Diez propuestas para una nueva estrategia de política económica

Por: Francisco Suárez Dávila

 

México tuvo un periodo de gran crecimiento bajo un modelo desarrollista que debemos tener en cuenta al proyectar hacia dónde queremos encaminar nuestra economía. No se trata de nostalgia del pasado, tampoco requiere de mecanismos autoritarios, como lo pretenden sus críticos liberales, sino de adaptar lo que funcionó bien y lo que funciona eficazmente ahora en otros países: las mejores prácticas. Es un plan de ruta, integral, que debe ejecutarse a lo largo del tiempo en forma consistente. Son diez propuestas que funcionarán como sustento de la estrategia, que resumiré a continuación.

1. Privilegiar el crecimiento, no la estabilidad: ello requiere una gran motivación nacional, un consenso y un pacto social de Estado, empresa y sociedad, en torno a una visión estratégica comprometida con un crecimiento acelerado como prioridad nacional, y no la obsesión por la estabilidad.

El objetivo debe ser crecer de 4% (descontando el adverso entorno internacional) a 6%. Sí se puede lograr efectuando cambios de política y de enfoque, combinando el impulso al mercado doméstico y la competitividad exterior, logrando cierta desvinculación (delinking) lesiva con el ciclo económico de Estados Unidos. Ello generaría miles de empleos.

2. Para lograr lo anterior, un instrumento clave es el aumento significativo de la inversión pública; fuerte inversión en infraestructura (que hasta el fmi reconoció tiene gran efecto multiplicador y puede justificar un déficit); incluyendo fortalecer “la infraestructura de la infraestructura” (proyectos, técnicos, ejecutores) y el desarrollo urbano y municipal (que se está desmoronando). Esto debe impulsar y complementarse con la inversión privada y las alianzas público-privadas (APP). Ello debe ubicarse en el marco de una política de desarrollo regional para reducir desigualdades entre estados TLCAN y del sur-sureste. Las zonas económicas especiales ayudan sólo si el Estado juega un rol principal para eliminar obstáculos y crear masa crítica. El turismo es un sector fundamental que requiere todavía mejor infraestructura y conectividad. Banobras debe ser el banco (policy bank) que apoya estas políticas.

3. Una política industrial moderna en apoyo del mercado interno que debe promover no sólo cadenas productivas hacia afuera, sino hacia adentro, generando mayor contenido local, productos de mayor valor agregado, incorporando la innovación. Hay que reconocer que sin esta política, México continúa siendo una gran maquiladora o, en forma análoga a lo que ocurrió en el porfiriato, una economía de enclave, con elevados contenidos importados en todo el proceso productivo, más del 50% en la manufactura.

Debemos articular una mejor estructura industrial, más balanceada entre grandes y medianas empresas. Es necesario revisar nuevamente el tema del gran peso de la inversión extranjera en el control de las empresas. ¿Hemos perdido el control de sectores estratégicos? El sector energético: gas y energía eléctrica, energías renovables y medio ambiente deben ser motores del crecimiento industrial. Nafinsa debe ser el banco de estas políticas.

4. La política industrial debe sustentarse en un sistema educativo moderno que nos permita acceder a la sociedad del conocimiento mediante el desarrollo tecnológico. Agrego un matiz: más allá de elevar la calidad de la educación básica, debe concentrarse un esfuerzo prioritario en la educación técnica, para capacitar a futuros trabajadores, y en las profesiones modernas, científicos, ingenieros, etcétera (así lo hizo la India ante la magnitud de la tarea y la limitación de recursos para apoyar la educación básica).

5. La nueva política comercial internacional debe servir como instrumento para contribuir eficazmente al crecimiento. La política industrial, la comercial y la regional deben ser un triángulo armónico. Un proceso de apertura comercial, para ser eficaz requiere políticas compensatorias hacia los perdedores. No se hicieron en México, en 1994; en Inglaterra frente al brexit y, en Estados Unidos, en los estados del norte del Medio Oeste (el rust belt). Se pagaron los costos. Nuestro TLCAN simplemente quedó “cojo”. En cambio, estas políticas se aplicaron exitosamente en la Unión Europea para reducir brechas y rezagos de ingreso, particularmente en Irlanda, Portugal y España.

Ilustración de María José Ramírez

En todo caso, los avances comerciales se pondrán a dura prueba en las ineludibles y difíciles negociaciones con el Gobierno de Trump. El tema más importante será definir una nueva relación comercial. Si es posible, sustentada en un TLCAN renegociado en forma acotada, para no abrir una caja de Pandora, y actualizado por acuerdos complementarios.

Es necesario acotar la agenda y los tiempos por el gran problema de las incertidumbres que conlleva. No se ha entendido que el TLCAN sigue vigente hasta que se derogue o concluya su renegociación. Por otra parte, si se deroga, no es el fin del mundo. Debemos adoptar (fuera del TLCAN) elementos de una política estratégica de comercio, con un comercio administrado, lo que significa proteccionismo selectivo. Esto, que todo el mundo practica, es anatema para quienes defienden la apertura comercial más extrema y cándida del mundo. Es muy discutible la receta de responder a mayor proteccionismo con mayor apertura.

Ciertamente habrá que diversificar las relaciones económicas y disminuir nuestra dependencia con Estados Unidos; pero esto toma tiempo. Requiere ampliar los recursos de Bancomext e integrarlo, como antes, con ProMéxico (de donde proviene el nuevo director). El financiamiento debe ir vinculado con la promoción. Por ello desapareció el Instituto Mexicano de Comercio Exterior (IMCE) y se fusionó con Bancomext, que sustentaba los gastos, sin acudir al presupuesto.

Hay que fortalecer la cooperación económica, social y política con Centroamérica y el Caribe —área estratégica para nosotros—, a través del fortalecimiento de la Agencia Mexicana de Cooperación, que ha tenido muy escasos resultados.

6. Tiene que haber verdaderas reformas en la política monetaria y crediticia para ampliar su margen de acción y que nos permita ampliar los estrechos márgenes de maniobra fiscales. El Banco de México debe abandonar el “monoteísmo”; retomar el objetivo dual de la política monetaria para estimular crecimiento y empleo, como lo hizo en los momentos estelares de su historia con don Rodrigo Gómez, y como lo hacen ahora la Reserva Federal y bancos centrales de algunos países avanzados y emergentes. La Reserva Federal pudo así sacar a los Estados Unidos de la Gran Recesión.

Hacer que la banca del “subdesarrollo” vuelva a ser “la banca de desarrollo”. Convertirla en policy banks, que apoyen, como lo definen los chinos, las políticas de su sector, elaborando programas, evaluando y produciendo proyectos detonadores, la capacitación de personal —eran antes un semillero de evaluadores de proyectos, ahora una especie en extinción— y consolidando fideicomisos dispersos en secretarías de Estado, a veces fuentes de desviaciones. Nafinsa, que fue “la joya de la corona”, se dedica ahora primordialmente a dar garantías, factoraje o segundo piso con la banca privada.

Orientar a la banca comercial y a las Afores mediante políticas financieras generales, para inducir que parte del ahorro de los mexicanos se oriente, en complemento de la banca de desarrollo, a los objetivos nacionales; mucha mayor participación en el crédito industrial, agrícola, exportación, energía, medio ambiente, infraestructura; no privilegiar el crédito al consumo con márgenes leoninos, que significa apoyo a las utilidades de matrices (algunas en problemas). Cuidar con una supervisión eficaz a una gran proliferación de bancos chicos e instituciones financieras no bancarias de dudosa calidad y alto riesgo.

7. La fiscal es bien llamada “la madre de todas las reformas”. Esto implica acción en varios frentes: racionalización verdadera del gasto público, más inversión y un gasto social eficaz; reducir la proporción del gasto corriente administrativo. Sólo se logrará afectando y reduciendo estructuras del Estado: desapareciendo o consolidando secretarías, subsecretarías, organismos, fondos y fideicomisos, que afecta costosas estructuras superiores, pero respeta a los trabajadores de base; reducir el exceso de Comisiones Autónomas, capturadas en algunos casos por cuotas políticas y grupos de interés que atomizan facultades del Estado; y cancelar programas clientelares sin resultados.

El menú tributario debe incluir:

Una progresividad mayor en ISR a personas físicas, tanto para generar recursos como para redistribuir el ingreso, como se logró en Europa, bajando los coeficientes de desigualdad (Gini) de 0.5 a 0.3.

Reducir el ISR de personas morales al 20% (o menos) para inducir la inversión privada. Se necesita, además, para competir, la baja anunciada de Trump.

Probablemente aumentar el IVA parejo, con sólo una verdadera canasta básica de productos exentos o tasa 0, justificado para financiar la mayor inversión y la seguridad social, no la deuda. Requiere una motivación social.

Impuesto bajo (inferior al 1%) sobre transacciones financieras, mecanismos que en la práctica imponen los bancos para beneficio propio vía comisiones leoninas. Aquí es para un fin social. En países de América del Sur, generó 1% del PIB.

8. Revisar un Pacto Fiscal Federal disfuncional establecido en la Ley de “Descoordinación” Fiscal, que ha degenerado en un feudalismo fiscal. Ello representa el 60% del presupuesto federal. Su falta de control (rendición de cuentas) explica corrupción, despilfarro y menor crecimiento. Negociar que los estados sean corresponsables de la recaudación, no sólo del predial, y pactar y verificar que los recursos se canalicen a un mayor gasto de inversión eficaz.

9. Crear una política de seguridad social integral, particularmente con cobertura universal de salud y pensiones, avanzando hacia la convergencia de los sistemas del IMSS y del ISSSTE. Integrar y desaparecer el paliativo temporal que fue el Seguro Popular, ahora, con frecuencia, otra “caja chica” de algunos gobernadores. La propia generación de empleo derivada del crecimiento propicia el aumento de ingresos y un sistema de salud sustentable. Estas reformas son un buen objetivo para una reforma fiscal, no la recaudación. Fortalecer el papel de las Afores como grandes generadores de ahorro con aumento de cuotas (como lo ha hecho Perú). El sistema actual de pensiones no es sustentable, ¡es una bomba de tiempo!

10. La reducción de la pobreza y la desigualdad es esencial por razones de ética, pero también para eliminar uno de los mayores obstáculos para el crecimiento, y una de sus mayores reservas, o bien, uno de los grandes factores de riesgo social; por ello, el nuevo desarrollismo es redistributivo e incluyente.

Los avances en este campo deben ser primordialmente resultado de las políticas generales antes enumeradas (empleo, educación, seguridad social), más que un enfoque asistencial, poco eficaz, que genera despilfarro y corrupción, como en los más de mil programas de ataque a la pobreza, las decenas de programas de apoyo al campo, que a veces son regresivos y consumen muchos recursos y no generan resultados. Deben algunos suprimirse o consolidarse. Sí hay que enfatizar cuatro políticas:

a) Mantener algunos programas sociales focalizados que han probado su eficacia, como Prospera (desde 1997) y la nueva Cruzada Contra el Hambre.

b) Una política integral de apoyo al campo, principalmente en zonas de temporal y en las regiones más rezagadas. Reducir nuestras vulnerabilidades en ciertos productos alimenticios básicos, como el maíz.

c) De acuerdo con una tendencia mundial, examinar la posibilidad de introducir una política de salarios mínimos efectiva o sustituir muchos programas dispersos por una renta básica, pero con cuidado financiero y en forma gradual.

d) Un programa nacional de apoyo a jóvenes, particularmente a los millones que no tienen educación ni empleo. Roosevelt creó, para combatir la Gran Depresión, la National Youth Administration (Administración Nacional para la Juventud).

 

Ilustración de María José Ramírez

Conclusiones

 No ignoro los enormes obstáculos y resistencias para introducir estas propuestas en el momento actual. Es una visión que requiere formar nuevos consensos sociales y políticos, y ejecutarse a lo largo del tiempo. Pero el cambio de modelo de desarrollo, además de las razones apuntadas, cuenta con el acicate de las serias amenazas y retos provenientes del exterior, como lo fueron en su momento la Gran Recesión y la Segunda Guerra Mundial. En ese sentido, si lo sabemos aprovechar, la elección de Trump es a la vez reto y oportunidad de cambio. La tarea principal es fortalecer al Estado y a la sociedad mexicana; ejercer un mayor liderazgo con una visión y motivación compartidas. No es suficiente invocar el optimismo si no va acompañado de un programa de acciones concretas, amplio y creíble.

Esa fortaleza nacional debe sustentarse en un dinámico crecimiento, generador de empleos, no en la estabilidad de precios; en la reindustrialización basada en el mercado doméstico y las exportaciones competitivas, no en más tratados de libre comercio; en una mayor inversión en infraestructura, no en el despilfarro del gasto corriente; en una reforma de la seguridad social de alcances universales, financiada por una verdadera reforma fiscal, no en sistemas asistenciales y clientelares; en una banca de desarrollo y comercial que apoye a los sectores productivos, no una banca que privilegia el consumo y el apoyo a sus matrices; a una educación de calidad para trabajadores y profesionistas productivos que no tengan que salir a ser vejados en el exterior; a la autosuficiencia alimentaria y energética para superar vulnerabilidades evidentes; a corregir desigualdades regionales de miseria en el sur-sureste, además de al freno a la corrupción e implantación de un Estado de derecho. Ello es lo que nos dará la posibilidad de negociar desde posiciones de fuerza. La negociación externa debe basarse en la fortaleza interna. Debemos avanzar hacia un verdadero Acuerdo de Unidad Nacional, sustentado en una plataforma de políticas concretas con objetivos específicos.

Quiero concluir con una cita de Paul Krugman, que es aplicable a la situación actual de México:

En una recesión (o crisis), las reglas usuales de la política económica no se aplican: la virtud se convierte en vicio, la cautela es riesgosa y la prudencia es tontería […] Algunas personas dicen que nuestros problemas económicos son estructurales, para lo cual no hay remedios rápidos, pero yo creo que los únicos obstáculos importantes a la prosperidad mundial son las doctrinas obsoletas que atrofian las mentes de los hombres.

1 Segunda parte del artículo “Del ‘estancamiento estabilizador’ a un nuevo modelo económico desarrollador con inclusión social”, publicado en nuestro número anterior.

FRANCISCO SUÁREZ DÁVILA ha fungido como embajador de México ante la OCDE en París, como subsecretario de Hacienda y Crédito Público, diputado federal y embajador de México en Canadá, entre otros cargos. Como docente ha impartido cátedra en la Universidad Iberoamericana, El Colegio de México y la UNAM.

Fuente:http://www.estepais.com/articulo.php?id=959&t=diez-propuestas-para-una-nueva-estrategia-de-politica-economica

Actualización del Semáforo Anticorrupción (marzo)

  • Campeche, Chihuahua, Coahuila y Tabasco no han iniciado el proceso de construcción de su Sistema Local Anticorrupción
  • 16 estados aún no tienen una propuesta de ley para diseñar sus SLA, preocupa que algunos de ellos han tenido recientemente escándalos de corrupción
  • Solo Puebla, Nayarit y Chiapas tienen la base legal necesaria para continuar con el desarrollo de sus Sistemas Locales Anticorrupción

Los Sistemas Locales Anticorrupción (SLA) necesitan una base sólida y los estados tienen hasta el 18 de julio de este año para implementarlo. Por eso, la Coparmex, el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) y Transparencia Mexicana diseñamos la Ley Modelo para los SLA, la cual es una adaptación a la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) y su objetivo es ser una guía simple para las entidades.

Comprometidos con la implementación del SNA, el 28 de febrero presentamos el Semáforo Anticorrupción, un monitoreo ciudadano de los Sistemas Locales. Los resultados del primer semáforo:

  • 10 estados con reforma constitucional satisfactoria
  • 2 estados con Ley del Sistema Local Anticorrupción
  • 3 estados con problemas graves en sus reformas constitucionales

¿CÓMO HAN AVANZADO LOS ESTADOS EN LA IMPLEMENTACIÓN DEL SLA?

El “Semáforo anticorrupción: Monitoreo de los Sistemas Locales Anticorrupción” es un parámetro de evaluación de la reforma constitucional y de la Ley del Sistema Local Anticorrupción y su implementación. Documenta y estudia la calidad de la actividad legislativa en los estados con base en las constituciones locales y las agendas legislativas locales. El estudio se compone por:

  • Semáforo de la reforma constitucional
  • Semáforo de implementación de la Ley del SLA

El procedimiento para obtener la información legislativa de los estados fue la siguiente:

  1. Revisión de las gacetas parlamentarias que se encuentran en línea de los congresos de los 32 estados
  2. Se envió correo electrónico a tres funcionarios de cada congreso local
  3. Como último recurso, se les contactó por teléfono

SEMÁFORO DE LA REFORMA CONSTITUCIONAL

Determina el nivel de avance al evaluar si el estado tiene o no reforma constitucional o alguna iniciativa y si tiene una estructura constitucional adecuada por medio de 10 criterios que deben contemplar las reformas constitucionales, entre ellos el establecimiento del SLA, del Comité Coordinador y del Comité de Participación Ciudadana y la incorporación del nuevo régimen de responsabilidades administrativas.

  • 4 estados ni siquiera han iniciado el proceso de construcción de su SLA (Campeche, Chihuahua, Coahuila y Tabasco)
  • 3 estados (Morelos, Jalisco y Veracruz) mantienen la inconstitucionalidad de sus reformas
  • Estas siete entidades ponen en peligro la entrada en funcionamiento del Sistema Nacional Anticorrupción en julio

Observaciones generales:

  • Existe preocupación en algunas constituciones estatales sobre el grado de autonomía e independencia de las Entidades Estatales de Fiscalización y las Procuradurías o Fiscalías Generales de Justicia.
  • Observamos que los problemas más comunes están en los Comités Coordinadores y su integración. En varios estados se añaden órganos cuya incorporación carece de justificación.
  • Ningún estado fue más allá de la composición y funciones mínimas del SNA. No encontramos innovaciones interesantes que sean destacables.

SEMÁFORO DE IMPLEMENTACIÓN DE LA LEY DEL SLA

Determina el nivel de avance al evaluar si el estado tiene o no una Ley del Sistema Local Anticorrupción o una iniciativa y si es apta la ley por medio de 30 criterios que la Ley del SLA debe contemplar, entre ellos destacan un adecuado Comité Coordinador, Comité de Participación Ciudadana, Secretaría Ejecutiva y recomendaciones del Comité Coordinador.

16 estados aún no tienen una propuesta de Ley para diseñar sus SLA, preocupa que algunos de ellos han tenido recientemente escándalos de corrupción.

Observaciones generales:

  • Se presenta la iniciativa sin contar con la reforma constitucional que establezca los parámetros mínimos. El nombramiento del Comité de Participación Ciudadana (CPC) lo realiza el Congreso del estado, y no incorpora el régimen de recomendaciones no vinculantes.
  • Yucatán. Crea Sistemas Municipales, el Congreso interviene en el nombramiento del CPC y otorga facultades incompletas a varios órganos.

Solo Puebla, Nayarit y Chiapas tienen la base legal necesaria para continuar con el desarrollo de sus Sistemas Locales Anticorrupción y pueden comenzar con:

  • La construcción administrativa de sus órganos
  • Los procesos de designación
  • El inicio de funciones sustantivas

Los congresos locales tienen como mandato implementar el Sistema Local Anticorrupción antes del 18 de julio de 2017, por lo que los estados pueden aprovechar la Ley Modelo para agilizar los procesos legislativos y evitar riesgos de inconstitucionalidad.

Consulta los avances por estado en: http://semaforoanticorrupcion.mx

Fuente:http://imco.org.mx/uncategorized/actualizacion-del-semaforo-anticorrupcion-marzo/

Leyes para el futuro del trabajo: ¿estamos preparados?

Por:VERÓNICA ALAIMO

La forma de trabajar está cambiando, el futuro del trabajo ya está llegando y, por eso, ahora más que nunca nos preguntamos si los robots van a reemplazarnos o si las nuevas fórmulas que nos brinda la economía compartida terminarán imponiéndose. El mercado laboral del futuro (y todos los desafíos que trae consigo) está ya a la vuelta de la esquina. Pero, ¿estamos preparados? ¿Sabes si las leyes de tu país han considerado esta revolución que ya ha comenzado?

Algunas tendencias que asociamos a los trabajos del futuro están permeando poco a poco en los países de América Latina y el Caribe. Por ejemplo, el teletrabajo o la economía compartida (esta, sobre todo, en el sector del transporte con empresas como Uber o Cabify) están planteando ya algunos desafíos. ¿Tienen garantizados sus derechos quienes se desempeñan bajo estas nuevas fórmulas? Un análisis de la legislación vigente en 12 países de la región nos revela que todavía queda mucho por hacer.

Teletrabajo versus trabajo a domicilio

Si bien en la mayoría de los países el trabajo a domicilio está regulado (con excepción de República Dominicana), existen importantes diferencias entre el contexto laboral actual, en el que el teletrabajo ya es una tendencia consolidada, y el que había cuando en la región se legisló sobre esta materia. El trabajo a domicilio, propio de la revolución industrial, se creó para la realización de tareas de manufactura o similar, en el domicilio del trabajador o en un lugar elegido por este, por cuenta ajena, para un patrón, intermediario o tallerista. El teletrabajo, en cambio, es una modalidad de la era digital que surge con el avance tecnológico con tareas que se realizan en el domicilio del trabajador o en lugares distintos del establecimiento del empleador. En ambos casos, el trabajo se realiza en el domicilio del trabajador o en otro lugar elegido por este. La distinción radica en el uso de tecnologías de la información y comunicación por parte de los teletrabajadores. Pretender aplicar regulaciones laborales propias de la revolución industrial en plena era digital no parece razonable.

Pretender aplicar regulaciones laborales propias de la revolución industrial en plena era digital no parece razonable.

Solo en Brasil, Colombia y Perú existen leyes específicas que regulan el teletrabajo; en Argentina y Ecuador cuentan con normas regulatorias del Ministerio de Trabajo, mientras que en Bolivia y México el teletrabajo forma parte de lo que se considera trabajo a domicilio. Varios países tienen proyectos de leyes en estudio, en algunos casos con propuestas que datan del año 2010 pero que no se han aprobado aún. En el caso de México, el proyecto de ley busca separar el trabajo a domicilio del teletrabajo, mientras que en Bolivia el proyecto limita el teletrabajo a grupos específicos de trabajadores (como personas con discapacidad, mujeres embarazadas o personas con problemas de salud) y propone que el trabajo a distancia sea posible solo por un lapso de tres meses. Finalmente, otros países como Uruguay están todavía elaborando su regulación.

Ya sea con regulaciones o con proyectos de ley, en la región se entiende que el teletrabajador es un trabajador en relación de dependencia (asalariado) con los mismos derechos de una persona que trabaja en la empresa. Es decir, aplican las mismas escalas salariales, tienen los mismos derechos de protección ante el despido y los mismos beneficios de seguridad social. Una excepción se da en Chile, donde el Código del Trabajo excluye el teletrabajo de la limitación de la jornada de trabajo, lo cual implica que no hay régimen horario y, por lo tanto, no se generan horas extras.

Ya sea con regulaciones o con proyectos de ley, en la región se entiende que el teletrabajador es un trabajador en relación de dependencia (asalariado) con los mismos derechos de una persona que trabaja en la empresa.

Uber y los nuevos trabajadores por cuenta propia

La empresa Uber, que en Estados Unidos (al menos en las grandes ciudades) ya se ha vuelto parte de la vida cotidiana, sigue generando polémica. También, por supuesto, en la región: competencia desleal, incumplimiento de las normas de transporte público, críticas a la situación laboral de los conductores… ¿Están fundamentadas estas opiniones negativas?

Uber, la compañía que posiblemente mejor ejemplifica eso que denominamos la economía colaborativa, está presente en algunas ciudades de América Latina. En Argentina, Chile, Colombia y Perú, luego de numerosas marchas, Uber funciona aunque sin respaldo legal. También opera en países como Bolivia (en la ciudad de Santa Cruz), Ecuador (en Quito y Guayaquil) y en Guatemala, pero sin una regulación específica. Por el contrario, su actividad sí está regulada en lugares como San Pablo, en Brasil, la Ciudad de México o el estado mexicano de Jalisco, o Montevideo, en Uruguay.

Con o sin regulaciones específicas, la realidad es que los trabajadores de la economía compartida, a diferencia de los teletrabajadores, son considerados trabajadores por cuenta propia. Por este motivo, al igual que la mayoría de los trabajadores independientes de la región, no tienen protección frente al despido, ni derecho a beneficios de la seguridad social (al menos no en forma obligatoria). Las leyes, como vemos, avanzan a un ritmo más lento que la realidad. Si no se toman medidas, estaremos ante un grupo de trabajadores cada vez más numeroso en una situación de precariedad.

Foto portada – Copyright: dianavarela / 123RF Stock Photo

Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/04/18/leyes-para-el-futuro-del-trabajo-estamos-preparados/?utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=41d39f449b-Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-41d39f449b-189478437

El turno de la Generación Z

POR: MARIANGELA MENDOZAMELANY GUALAVISÍMIKEL A. ALCÁZAR

El siglo XX afrontaba su recta final con internet colándose en la vida cotidiana de las personas. Toy Story se estrenaba en los cines de todo el mundo, Michael Jackson ponía la banda sonora al momento con ‘You are not alone’ y otro Michael —Jordan— decidía regresar al baloncesto profesional tras un breve retiro. Era 1995, el año en el que muchos sitúan la frontera entre los Millennials y una nueva cohorte de personas, la Generación Z (también denominada Post-Millennial, iGeneration…). Aunque quienes nacen hoy siguen formando parte de este mismo grupo (no sabemos aún qué vendrá después), millones de jóvenes de la Generación Z comienzan ya a ocupar su espacio en el mercado laboral. ¿Qué sabemos sobre estos nuevos trabajadores?

En América Latina y el Caribe hay más de 70 millones de personas nacidas más allá de 1995 ya en edad de trabajar (ver infografía en la parte inferior). De ellas, la mayoría (casi un 58%) se encuentra todavía inactiva en el mercado laboral, es decir, no está trabajando ni tampoco buscando un empleo (en muchos casos porque siguen estudiando). Los que sí trabajan, más de 25 millones de jóvenes en la región, tienen en promedio la mitad de sueldo que los trabajadores de entre 22 y 64 años de edad.

La generación del mundo virtual

La Generación Z ha vivido en un mundo conectado. Son los hijos de la tecnología, un aspecto que define su carácter. De ellos se dice que son amantes de la inmediatez (de ahí el éxito de aplicaciones como Snapchat) y que les cuesta más enfocar su atención. Ahora bien, también se les observa un mayor espíritu emprendedor y más facilidad para realizar tareas múltiples a la vez. La suya es también la generación más inclusiva.

La Generación Z ha vivido en un mundo conectado. Son los hijos de la tecnología, un aspecto que define su carácter.

El uso de internet, las redes sociales y aparatos electrónicos como las tabletas o los teléfonos inteligentes también han configurado su forma de ser, sin olvidar que nuestra región se encuentra rezagada en cuanto a la adopción de nueva tecnología. Así, menos de uno de cada 10 hogares pobres en América Latina está conectado a internet, y un 30% de las personas de menores ingresos no cuentan con un teléfono celular desde el cual conectarse a la red.

Más educados, pero lejos de los países más desarrollados

A pesar de los avances que se impulsaron durante la reciente época de bonanza, los países de la región continúan muy alejados de las mejores posiciones en las pruebas PISA. Esto nos demuestra que la Generación Z en América Latina y el Caribe sigue estando poco preparada con respecto a la de otras regiones del mundo.

La Generación Z en América Latina y el Caribe sigue estando poco preparada con respecto a la de otras regiones del mundo.

Por otro lado, la formación que reciben los jóvenes no atiende a la demanda de los empleadores. Es lo que se denomina la brecha de habilidades, que supone un obstáculo para quienes se adentran en el mercado de trabajo. Esta desconexión entre lo que se enseña en las aulas y lo que necesita el sector productivo es lo que explica que, en países como Argentina, Brasil y Chile, nueve de cada diez empresarios dicen no encontrar a los trabajadores que necesitan para ser competitivos.

Abriendo las puertas de un mercado laboral incierto

La Generación Z tendrá que lidiar con los desafíos que trae consigo la Cuarta Revolución Industrial. Cuestiones como la automatización, una mayor movilidad laboral o la economía colaborativa plantean un escenario incierto, en el que al mismo tiempo se dibujan amenazas (como la que representan los robots) y nuevas oportunidades (se crearán trabajos que hoy no conocemos).

Lo mejor es que probablemente estos jóvenes pertenecen a la generación con una mentalidad más propicia para enfrentar un escenario tan cambiante. Con los Millennials llegando ya a los puestos gerenciales en muchas compañías, el futuro va quedando poco a poco en manos de la Generación Z. Ha llegado su turno.

Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/04/11/el-turno-de-la-generacion-z/?utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=d8ee827bb3-Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-d8ee827bb3-189478437

No más desperdicio de comida

Un total de 1,300 millones de toneladas de alimento se desperdician cada año en el mundo, casi 4 millones diario, de acuerdo con la FAO. Cada uno de nosotros tiramos 223 kilos de comida al año. Hasta dan escalofríos.

En los supermercados, restaurantes y en los hogares cada día se desecha una enorme cantidad de comida porque no está en perfecto estado. Si bien no se trata de comprar o consumir productos que ya estén echados a perder, sí se trata de buscar mejores maneras de almacenar la comida para que dure más.

En el caso de los supermercados y restaurantes existen iniciativas como bancos de alimentos, vender o donar los productos que sobran a instituciones de beneficencia, o a empresas que transforman los desechos en energía.

El problema se complica porque además de no aprovechar esa comida para alimentar a la población más necesitada, tirarla también afecta al medio ambiente, como explica la FAO en su informe Huellas del despilfarro de alimentos: “Los alimentos descartados que son vertidos en un terraplenado (tierra con que se rellena un terreno para levantar su nivel) y se descomponen de forma anaeróbica (es decir, sin oxígeno) liberan metano”.

Los alimentos se desperdician a lo largo de toda la cadena de suministro, desde la producción agrícola inicial hasta el consumo final en los hogares. En América Latina, los consumidores desperdiciamos el 28 % de los alimentos. La FAO calcula que con estos insumos se podría alimentar a 300 millones de personas. Toca a productores, a la industria alimentaria y al gobierno optimizar sus procesos para que las pérdidas se reduzcan.

En México se desperdicia 37 % de los alimentos que se producen, lo que se traduce en poco más de 10 millones de toneladas de comida al año, que servirían para evitar el hambre de 7 millones de mexicanos, según datos de la Cruzada Nacional Contra el Hambre.

Las cifras son alarmantes y parece ilógico que mientras unos tiran la comida a la basura, otros mueran literalmente de hambre. Tenemos que empezar desde la casa, hacer conciencia y crearla en los más pequeños, para dar a los alimentos el valor que merecen; dejar de comprar de más, consumir lo que tenemos y aprender a almacenar de una mejor manera.

Fuente:http://hablemosdelcampo.com/sustentabilidad/no-mas-desperdicio-de-comida/