Compara Carreras 2017

  • 65% de los empleos que tendrán los jóvenes que hoy comienzan la educación media y superior aún no existen.
  • De los 10 puestos más difíciles de cubrir en México, 7 se ofertan en la educación técnica, una oportunidad para enfrentar la demanda de capital humano especializado.
  • Carreras técnicas mejor pagadas, como Construcción e ingeniería civil y Servicios de transporte, ganan en promedio más que las universitarias peor pagadas, como Deportes o Filosofía y ética.

 

Actualmente en México hay 4.1[1] millones de estudiantes universitarios. Las herramientas que reciban estos jóvenes van a determinar la capacidad de México para innovar, producir y detonar prosperidad.

Estudiar una licenciatura aumenta considerablemente el salario de una persona. Un licenciado gana en promedio $11,327, 80% más que alguien que solo terminó el bachillerato, cuyo sueldo es de $6,305. Además, terminar una licenciatura reduce en 51% el riesgo de estar empleado en el sector informal respecto a los egresados de bachillerato.

Sin embargo, la opacidad del sector de educación superior limita la capacidad de los estudiantes para tomar mejores decisiones.

No todas las carreras son iguales:

  Estadística Contabilidad y fiscalización Psicología
Salario mensual promedio: $16,674 $11,374 $9,249
Tasa de informalidad: 9.9% 18.9% 29.9%
Matrícula en licenciatura: 7,962 184,232 174,852

 

La inercia, la incapacidad y las trabas en el sector benefician a la industria de educación superior y no a los alumnos.

Índice de Calidad de la Inversión

Con el objetivo de orientar a los jóvenes para que tomen mejores decisiones educativas, el Índice de Calidad de la Inversión combina información de ingreso promedio y costo de la carrera con el riesgo de desempleo e informalidad, para clasificar más de 68 carreras en cuatro categorías:

ExcelenteRendimiento: Alto. Riesgo: Bajo  Insegura

Rendimiento: Medio Bajo. Riesgo: Medio Alto

BuenaRendimiento: Medio Alto. Riesgo: Medio Bajo  Muy inseguraRendimiento: Bajo. Riesgo: Alto

Carreras clasificadas como inversiones excelentes:

  • Química. Salario promedio: $33,265 | Retorno de inversión: 2 meses en universidad pública.
  • Física. Salario promedio: $17,771 | Retorno de inversión: 2 meses en universidad pública.
  • Estadística. Salario promedio: $16,674 | Retorno de inversión: 2 meses en universidad pública.

Carreras consideradas como inversiones muy inseguras:

  • Filosofía y ética. Salario promedio: $8,060 | Retorno de inversión: 20 meses en universidad pública.
  • Lenguas extranjeras. Salario promedio: $8,422 | Retorno de inversión: 13 meses en universidad pública.
  • Diseño. Salario promedio: $9,289 | Retorno de inversión: 8 meses en universidad pública.

Una carrera que no asegura calidad y pertinencia en el mercado laboral destruye la inversión del país y de las familias mexicanas.

EL DESAFÍO DE LA AUTOMATIZACIÓN

65% de los empleos que tendrán los jóvenes que hoy comienzan la educación media y superior aún no existen[2].

La automatización será un disruptor del mercado laboral. Con la tecnología actual se podría reemplazar: 45% de las actividades dentro de un empleo y 5% de empleos completos[3]. De acuerdo con Manpower, México es uno de los ocho países que más empleos podrían generar en los próximos años, pero para lograrlo es necesario asegurar la pertinencia de los planes de estudio y capacitación continua.

De 2015 a 2016, la cantidad de empleadores que capacitaron continuamente a sus empleados para cubrir vacantes creció de 20% a 50% a nivel mundial, en México esta cifra alcanzó 60%. En el futuro, la empleabilidad dependerá menos de lo que sabemos y más de nuestra capacidad de aprender, adaptar y ejecutar.

IMCO PROPONE

  1. Fortalecer la educación técnica. La educación técnica es una oportunidad para enfrentar la demanda de capital humano altamente especializado y desarrollar talento que hoy en día es escaso.

De los 10 puestos más difíciles de cubrir en México, 7 se ofertan en la educación técnica. La inversión de tiempo y dinero para una carrera técnica es significativamente menor a la de una licenciatura, la duración de los programas es de dos años y el 98% de los estudiantes se encuentran en instituciones públicas.

Las carreras técnicas mejor pagadas ganan, en promedio, más que las carreras universitarias peor pagadas.

  1. Estimular el dinamismo en la oferta educativa.
  • La SEP debe agilizar los procesos de actualización de planes de estudio y de oferta educativa para favorecer la innovación.
  • En beneficio de los estudiantes y del presupuesto público, se debe flexibilizar la revalidación de créditos entre carreras, instituciones y países.
  • Aprender de los modelos exitosos de actualización constante de sistemas como los tecnológicos (seguimiento de egresados) y el CONALEP (retroalimentación con el sector empresarial en el diseño de planes de estudio).
  • Las universidades deben justificar públicamente la falta de actualización de sus planes de estudio de manera periódica.
  1. Integrar certificaciones internacionales y de sector.
  • Integrar en los planes de estudio certificaciones de habilidades que formen estudiantes más competitivos para mercados laborales internacionales.
  • Generar habilidades y competencias equiparables con el resto del mundo beneficiaría el retorno sobre la inversión de nuestra educación superior.
  1. Transparencia en estadísticas de egresados. México requiere una política de datos públicos en educación superior que tenga como prioridad a los alumnos.

La disponibilidad de datos:

  • Fomenta la competencia.
  • Identifica planes de estudio relevantes y valorados por el mercado laboral.
  • Incentiva a las instituciones a comprometerse con la empleabilidad de sus alumnos: el éxito de las universidades depende del éxito de sus estudiantes.
  1. Política pública educativa basada en evidencia.
  • La planeación de la oferta en educación superior debe guiarse con menos inercia y más evidencia.
  • Establecer bolsas presupuestales concursables que premien programas rentables y con alta empleabilidad.

Consulta la información actualizada de 68 carreras, además de datos para 30 carreras de Técnico Superior Universitario (TSU), explorador de oferta educativa de bachillerato profesional, bachillerato tecnológico, TSU y licenciatura y mapa interactivo con planteles donde se ofrecen las carreras técnicas y universitarias.

Carreras mejor y peor pagadas en México

Carreras con más y menos informalidad

 

 

 

[1] Cálculo del IMCO con datos de ANUIES 2015-2016.

[2] Fuente: World Economic Forum. The Future of Jobs Report. 2016

[3] Where Machines Could Replace Humans – and Where They Can’t (Yet), McKinsey, 2016.

 

Fuente:http://imco.org.mx/temas/compara-carreras-2017/

Talento millennial, talento rentable

El cambio generacional, así como la inclusión de nuevas tecnologías en el trabajo, están cambiando la forma en que las empresas gestionan el talento. El nuevo modelo es líquido.

Foto: Getty Images.

Por Felipe Olivares*

El ágil flujo que conlleva la transformación digital está generando cambios profundos a lo largo de los diferentes vértices que conformar a las corporaciones e industrias. Mientras que las empresas necesitan adecuarse a nuevos modelos de negocio y tiempos de entrega más cortos para responder a las detalladas exigencias de un consumidor con cada vez más opciones en el mercado; por otro lado, las empresas deben entender y adaptarse a una fuerza laboral en constante evolución, con nuevos objetivos y flexible, un talento líquido.

Actualmente, los jóvenes conforman el grueso de la fuerza laboral en economías emergentes como la de México y en menos de una década los millennials conformarán el 75% de la fuerza laboral. De acuerdo con el reciente estudio de Accenture ‘Aprovechando la Revolución: Crear el talento del futuro’, a diferencia de generaciones pasadas, este grupo busca tener mayor control de su carrera: el 56% de los trabajadores esperan quedarse con su empleador actual durante no más de cinco años, y el 67% busca auto-emplearse u oportunidades de trabajo independiente debido a que no desean hacer un trabajo igual toda su vida.

Hace apenas unos cuantos años atrás, el guion esperado para la vida era muy claro: estudiar, asistir a la universidad y posteriormente trabajar en una industria específica durante el resto de tu vida. No obstante, los tiempos han cambiado y en los nuevos requerimientos de la vida se acostumbra aprender, trabajar y posteriormente aprender aún más.

Estos cambios en los deseos y motivaciones de los trabajadores retan a las empresas a rediseñar los modelos de trabajo, los cuales también están viendo cómo la tecnología se integra con mayor relevancia en el día a día de los trabajadores. Por ello los CEO’s deben entender cómo transitar de una cultura organizacional rígida y obsoleta a una que gestiona el talento líquido.

Esta nueva forma de organizar el talento va muy de la mano de la fuerza laboral híper-conectada y con las plataformas tecnológicas que actualmente existen para que la demanda se encuentre con la oferta. Apalancado también de herramientas que abarcan el espectro completo de trabajo colaborativo remoto: desde la comunicación vía Skype o WhatsApp, pasando por el alojamiento y desarrollo de los trabajos con la ayuda de Dropbox, Google Docs o OneDrive, hasta la coordinación gracias a Slack y Basecamp.

La integración de estos elementos y eliminación de la organización jerárquica fomenta que se opere por medio de proyectos con asignaciones de rápido armado y entregables concretos, lo que cumplirá con las demandas del cliente, así como con las del talento que busca alejarse de la monotonía de un trabajo repetitivo.

Por su parte, el área de Recursos Humanos necesita evolucionar para trabajar muy de la mano con el negocio y con ello cerrar brechas de habilidades. Ahora debe ser vista como un facilitador del aprendizaje para la demanda del mercado, aprovechando las nuevas tecnologías y el e-learning; de acuerdo con las aspiraciones de la fuerza laboral actual, los empleados cada vez son más proactivos en cuanto a su aprendizaje. El 85% de los trabajadores están dispuestos a invertir su tiempo libre en recapacitarse en nuevas habilidades, situación que ellos mismos identifican como crucial para potenciar su carrera profesional.

Las empresas que realmente integren este rediseño del trabajo como parte de su agenda estratégica, podrán asimilar y operar de forma flexible y ágil. Éstas deberán trabajar en sensibilizar a los gerentes, y los mandos medios; eliminar la rigidez de la vieja cultura organizacional para transitar hacia un modelo rentable y eficiente para el negocio, por medio de mantener una fuerza laboral altamente capacitada, satisfecha y motivada. Así se impulsará la transformación económica más grande desde la Revolución Industrial, todo gracias a la integración de lo digital a la fuerza laboral.

*Felipe Olivares es Director de Talento en Accenture México

Fuente:https://www.forbes.com.mx/talento-millennial-talento-rentable/

La socialización del todo

¿Qué tan libres somos para opinar en las redes sociales? Cada que hacemos pública una opinión, nos exponemos a ser juzgados por los principios de lo políticamente correcto.

Foto: e-sar.com.mx

Por:Rubén Vázquez

La nueva sensación de Internet se llama Sarahah. Consiste en una red social que incita a ser totalmente honestos con los amigos o compañeros de trabajo, ya que nos anima a hacer preguntas o comentarios en los perfiles de los demás, diciendo lo que realmente pensamos o sentimos de los demás, aunque de manera anónima, es decir, quien recibe el comentario, jamás se enterará de quién escribió.

La aplicación me recordó a una práctica que un par de profesores nos aplicaron a los jóvenes bachilleres de los 90: todos en el grupo nos pegábamos una hoja de papel en blanco en la espalda con la intención de que, mientras escribíamos lo que realmente pensábamos en la espalda de otro compañero, alguien nos dejaba un mensaje bastante revelador, ya fuera de odio, admiración, amor, desprecio. Todo con la intención de saber cómo nos percibían los demás.

Sarahah va de lo mismo, hacer público lo privado, compartir un secreto para que los demás se enteren, aunque sea de forma anónima.

Ello tiene que ver con nuestra presencia digital y la forma en la que empezamos a socializar absolutamente todo lo que anteriormente era un acto privado e incluso íntimo: nuestra amistad se publica para que todos la vean e incluso intervengan; nuestros gustos musicales (incluidos los culposos) son públicos, nuestro álbum de fotos está abierto a la vista de cualquier curioso y el gusto de mirar una serie o ver un partido se convierte en un fenómeno de masas.

Somos una sociedad cuyas plataformas de comunicación e interacción nos han vuelto exhibicionistas y voyeristas a la vez.

Esta necesidad de socializar digitalmente nuestra vida tiene varios efectos que van más allá, incluso, de nuestras relaciones electrónicas más cercanas. La razón es que se ha empezado a crear un sistema ético que empieza a regular lo que compartimos digitalmente en términos de lo políticamente correcto en combinación con la libertad de expresión ad infinitum, que nos permite opinar sobre el comportamiento de los demás y juzgarlos sumariamente sin consideraciones.

Supongamos que la chica A publica en sus redes sociales una fotografía de un modelo afroamericano diciendo que así le gustan los chicos. Su mejor amiga, la chica B, comenta que a ella “no le gustan los negros”. Listo, los demás usuarios se enfrascarán en una serie de comentarios que van del racismo, a la exclusión, el colonialismo, la injusta distribución de la riqueza hasta los insultos sobre la apariencia física de la chica B en lo que originalmente se trataba de una conversación de chicas sobre sus gustos en chicos.

El punto es que aquella no era una conversación privada, era una conversación en un espacio público en la que cualquiera podría opinar, lo que no es necesariamente bueno o malo en sí mismo; el punto de quiebre llega cuando se juzga con principios éticos “universales” una opinión privada (aunque, paradójicamente, realizada en un espacio público).

La ética digital basada en lo políticamente correcto, en lo moralmente aceptable, ha hecho que las redes sociales empiecen a crear un sistema de valores en las que cada vez es más difícil expresarnos de manera libre sin ofender a nadie.

Ello nos hace preguntarnos si de verdad en el mundo digital podemos expresarnos de forma libre, puesto que, si empezamos a limitar nuestras opiniones porque pueden ser ofensivas para un grupo en particular, entonces estamos siendo víctimas de una espiral del silencio digital.

La ética de la vida digital es sumamente rígida y no perdona la disidencia. Y en cierta medida, todos nos hemos convertido en una especie de guardines de dichos principios cada que detectamos un comportamiento que roza lo moralmente permitido.

Es el problema de la socialización del todo: si hacemos público lo privado, nos exponemos a ser juzgados con principios “universales”.

No sabemos cuánto tiempo durará el furor de Sarahah, puede que sean un par de semanas, meses o años, sin embargo, llama la atención que una aplicación nos llame a ser honestos en tiempos en que la corrección política se ha metido hasta la última fibra de nuestra presencia digital.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/la-socializacion-del-todo/

Personalización, el futuro del consumo en la era digital

Los consumidores en todo el mundo quieren que los bancos, marcas y negocios sepan quiénes son como si pudieran leer la mente.

Durante la década de los 70, los consumidores valoraban el precio de un artículo o servicio. En los 80, querían calidad. En los 90, buscaban comodidad. Hoy ellos persiguen personalización e invariabilidad en los productos que ordenan, y esa es la tendencia que se apoderará del consumo global.

“En tiendas, frente a marcas, bancos y negocios esperamos que sepan quienes somos, qué queremos incluso antes de que nosotros lo pensemos”,  dice en entrevista el experto irlandés en comportamiento del consumidor, Ken Hughes.

Fundador y CEO de la firma de Glacier Consulting, Hughes, que se ha enfocado en el investigación biométrica del comprador, con clientes como Heineken, Coca-Cola, Walmart, IKEA, AXA y Unilever, reconoce que los compradores del siglo XXI no quieren esforzarse para obtener nuevos productos.

“Las marcas nuevas tendrán que adaptarse a esta tendencia si quieren sobrevivir. Deberán conocer a su cliente digitalmente, además de hacerlo en el mundo físico”.

Hace solo 5 años, la gente comenzó a usar teléfonos inteligentes, y con ello, la distancia entre vendedor y comprador casi ha desaparecido. Antes, dice Hughes, las personas tardaban dos días entre la publicidad televisiva y el momento en en que acudían al supermercado o tienda departamental en busca del producto anunciado. Hoy, con empresas como Amazon, toda la operación ocurre incluso en el mismo día del pedido, es decir, la brecha entre cliente y vendedor casi ha desaparecido.

El especialista pone un ejemplo contundente: 50% de los pedidos de Domino’s Pizza viene de su app.

En Reino Unido 75% de las ventas de Domino’s Pizza vienen del servicio online, y más la mitad de esa proporción viene de su plataforma para móviles y fridge magnet (imán de refrigerador), un dispositivo físico que se configura con el smartphone con tu pizza favorita. Cada vez que lo presionas, la empresa recibe un pedido.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/personalizacion-el-futuro-del-consumo-en-la-era-digital/

Hogares encabezados por mujeres proclives a caer en pobreza por desigualdad de género

La probabilidad de caer en pobreza es significativamente más alta en los hogares encabezados por mujeres. En 2014 había 18% más mujeres pobres que hombres.

Por Luiza Carvalho*

La importancia de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres quedó plasmada en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, mostrando que cada vez más países ven la igualdad de género como la base necesaria para conseguir sociedades pacíficas, prósperas y sostenibles.

El modelo del “hombre proveedor” y la “mujer ama de casa” corresponde cada vez menos a la realidad de las familias de la región, pero la región continúa rezagada en materia de igualdad de género. En la actualidad, 56% de las mujeres en la región participa en el mercado laboral, en comparación con 85% de los hombres, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La brecha salarial persiste y la tasa de desempleo entre las mujeres sigue siendo alrededor de 50% mayor que entre los hombres, de acuerdo con el estudio El Progreso de las Mujeres en América Latina y El Caribe 2017 de ONU Mujeres.

Las desigualdades socioeconómicas, geográficas, étnicas y raciales se entrecruzan con las desigualdades de género y las agudizan. En este sentido, uno de los principales factores que contribuye es la pobreza. En la mayoría de los países, la probabilidad de caer en la pobreza es significativamente más alta en los hogares encabezados por mujeres. Así, en 2014, el porcentaje de mujeres pobres era 18% superior al de los hombres, de acuerdo con la OIT.

Otros factores determinantes son la violencia de género, los matrimonios infantiles, las uniones tempranas y los embarazos precoces, los cuales crean nuevos riesgos económicos para las mujeres, particularmente entre aquellas con bajos niveles de inserción laboral y bajos ingresos. La educación también es un factor determinante para la igualdad de género. La brecha en la participación laboral entre mujeres y hombres con alto nivel de formación es del 11%, mientras que la brecha de género entre quienes cuentan solamente con educación primaria es de 34%.

Estos factores nos permiten conocer los diferentes escenarios en los que se desarrollan las mujeres.

Está el escenario de los techos de cristal, donde las mujeres se desempeñan en contextos de discriminación laboral y segregación ocupacional que se expresan en persistentes brechas salariales y una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidados que los hombres. El 19% de estas mujeres carecen de ingresos propios y dedican aproximadamente 33 horas al trabajo no remunerado por semana.

Después sigue el escenario de Escaleras Rotas, en él se encuentran las mujeres con educación secundaria y de hogares de ingresos intermedios. Las mujeres de este grupo pueden estar insertas en el mercado laboral, pero carecen de redes de protección que les permitan dar saltos de empoderamiento. Cerca de un tercio carece de ingresos propios y dedican aproximadamente 41 horas al trabajo no remunerado por semana.

Finalmente está el escenario conocido como Pisos Pegajosos, donde las mujeres cuentan únicamente con educación primaria e ingresos familiares bajos, es decir, más del 40% de ellas carece de acceso a ingresos propios. Cuando las mujeres de este grupo están insertas en el mercado laboral, se encuentran en ocupaciones precarias, como el servicio doméstico, y suelen carecer de cualquier tipo de seguridad laboral.

Para que estos escenarios desaparezcan y poder avanzar en el empoderamiento económico de todas las mujeres, ONU Mujeres ha identificado, entre otras, las siguientes estrategias clave: reducir y redistribuir el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado; avanzar en la construcción de sistemas de protección social universal con enfoque de género; crear más y mejores empleos y transformar el trabajo en favor de los derechos de las mujeres; y contener los efectos adversos de la desaceleración económica en la igualdad de género.

Hoy por hoy hay consenso en que invertir en las mujeres no es solo lo más justo, sino lo más inteligente, porque genera una reactivación de la economía. También es la forma más rápida de responder a la deuda histórica con las mujeres y niñas atrapadas en ciclos de discriminación, pobreza e injusticia.

*Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/pobreza-y-desigualdad-amenazan-a-hogares-encabezados-por-mujeres/

¿Cómo promovemos empleos de calidad para los jóvenes de América Latina y el Caribe?

Por: Elena Heredero

Eduardo Herrera es un joven que vive en la Ciudad de México. Dejó la escuela sin terminar la secundaria y estuvo trabajando en el sector informal de la economía. Llegó a tener hasta tres empleos informales y, como él mismo explica, “no logré nada, simplemente recibía la paga”. Y así es para la mayoría de los jóvenes entre 15-29 años de América Latina y el Caribe.

El estudio del BID Empleos para crecer calcula que un 64% de jóvenes de 15 a 29 años trabajan de manera informal. Es decir, trabajan sin protección contra riesgos laborales, sin ahorrar para la vejez, sin seguro social ni vacaciones, y en empresas poco productivas sin posibilidad de crecer. Además de la alta informalidad, otro problema que se ha venido documentando más recientemente es la alta inestabilidad del empleo. Se estima que uno de cada tres empleados no tendrá el mismo empleo en un año.

Además de la alta informalidad, otro problema que se ha venido documentando más recientemente es la alta inestabilidad del empleo. Se estima que uno de cada tres empleados no tendrá el mismo empleo en un año.

Una combinación nociva

Estas dos características de los mercados laborales de la región, informalidad más inestabilidad, forman una combinación nociva para las aspiraciones de los jóvenes. Porque si por lo menos los jóvenes pudieran después de estas primeras experiencias laborales en la informalidad encontrar mejores empleos en el sector formal de la economía, se vería alguna esperanza para sus trayectorias laborales y su movilidad social. Entonces, ¿cómo promovemos empleos de calidad y trayectorias laborales exitosas?

Primero, es importante que los jóvenes se informen sobre las oportunidades del mercado laboral en su localidad, ciudad o estado. A veces, los colegios, entidades de formación para el trabajo u organizaciones de la sociedad civil que sirven a la población joven, tienen algún orientador, trabajador social o psicólogo que puede hacer un primer análisis de intereses y preferencias laborales, y que puede referirles a servicios de intermediación laboral en oficinas de empleo o con entidades del sector privado y la sociedad civil que les ayudan a preparar su hoja de vida, cómo hacer una entrevista, cómo presentarse y buscar oportunidades más allá de la red de contactos de familiares y amigos.

Es necesario pasar por una etapa de autoconocimiento de intereses y fortalezas. De esa manera, los jóvenes podrán enfocar la búsqueda en trabajos que les gusten y que les permitan desarrollar una carrera profesional. En la región, países como Perú o Panamá, a través del Ministerio de Trabajo y de Educación, respectivamente, tienen estos servicios especializados para la juventud y a través de la iniciativa NEO liderada por el FOMIN, el BID y la Fundación Internacional para la Juventud, los están fortaleciendo para llegar con mejores herramientas y personal capacitado a los jóvenes vulnerables.

Buscando empleos de calidad

El objetivo está en buscar empleos de calidad, que no abundan en la región, pero que en muchos casos sí están publicados en portales de empleo públicos y se anuncian en ferias de empleo. Optar por uno de estos empleos no es una condición suficiente para tener una trayectoria ascendente, pero sí necesaria para abrir un nuevo horizonte de posibilidades a los jóvenes.

El objetivo está en buscar empleos de calidad, que no abundan en la región, pero que en muchos casos sí están publicados en portales de empleo públicos y se anuncian en ferias de empleo.

Una de las empresas socias de la iniciativa NEO, Arcos Dorados, es uno de los mayores empleadores de jóvenes de América Latina y el Caribe. En 2016, Arcos Dorados contrató a más de 73.000 jóvenes de hasta 25 años. Ese fue el caso de Eduardo Herrera, que lleva casi tres años trabajando para la compañía, ha sido promocionado a gerente de turno y se encuentra estudiando la preparatoria. Estas oportunidades de primer empleo formal permiten conocer oportunidades de trabajo diferentes, con capacitación continua, compensaciones y beneficios competitivos y horarios flexibles para continuar estudiando si fuese posible. De hecho, un dato que no se conoce tanto de Arcos Dorados es que un 35% de los ejecutivos que actualmente conforman el equipo directivo comenzaron en los restaurantes.

A pesar de las dificultades que la región enfrenta para crear empleos de calidad, existen buenos empleos en todos los rubros de la economía. Para que los jóvenes puedan acceder a estas oportunidades se debe contar con mejores sistemas de información, orientación, capacitación e intermediación laboral. Así los jóvenes podrán prepararse, acceder a ellos y tener carreras de éxito que permitan aportar al crecimiento de los países junto al crecimiento de ellos mismos como personas.

Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/08/16/como-promovemos-empleos-de-calidad-para-jovenes-de-america-latina-y-caribe/?utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=8c87191ea7-Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-8c87191ea7-189478437

La revolución tecnológica está cambiando la manera en que medimos la pobreza

El mundo tiene un objetivo ambicioso: poner fin a la pobreza extrema antes de fines de 2030. Pero sin datos de buena calidad sobre la pobreza, es imposible saber si estamos avanzando, o si los programas y políticas están alcanzando a quienes más lo necesitan.

 

Los países suelen asociarse con el Grupo Banco Mundial y otros organismos para medir la pobreza y el bienestar utilizando encuestas de hogares, que proporcionan a los responsables de formular políticas datos sobre quiénes son los pobres, dónde viven y qué obstáculos frenan su progreso.La tecnología está comenzando a revolucionar el campo de la recopilación de datos  de hogares —tarea que hace un tiempo se realizaba con papel y lápiz— y el Banco Mundial está aprovechando este potencial para producir más y mejores datos sobre la pobreza.

Hasta hace poco, los recopiladores de datos de las oficinas nacionales de estadísticas viajaban a través de los países para entrevistar a los encuestados y hacerles una serie de preguntas, equipados solo con un cuestionario impreso, donde tomaban nota de la información. La mayoría era increíblemente diligente. Otros, no tanto. De cualquier manera, estos recopiladores de datos volvían a las oficinas de estadísticas, las notas manuscritas eran transferidas a un sistema informático y, después de una gran cantidad de cálculos, se obtenían las tasas de pobreza de los países.

Claramente, este método tenía sus defectos. Además de los errores humanos, en la transferencia de los datos del papel a un computador se cometían equivocaciones.

En la actualidad, la tecnología está ayudando a eliminar estos problemas relacionados con la calidad de los datos sin cambiar el proceso subyacente. Los recolectores de datos todavía tienen que viajar a los pueblos y ciudades cercanas y remotas, pero ahora van equipados con tabletas, que no solo sincronizan automáticamente las respuestas de las encuestas con un sistema centralizado en el momento en que se las ingresa, sino que también incluyen rastreadores GPS para cerciorarse de que quienes están obteniendo los datos están yendo a los lugares donde deben ir y que están entrevistando a las personas que corresponde. Esto ha ayudado a reducir los errores en los datos y a simplificar el proceso.

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Y cuando los recolectores de datos (llamados también “encuestadores”) no pueden viajar a ciertas zonas, o cuando un país simplemente necesita datos más frecuentes, en tiempo real, de la pobreza y el bienestar, los teléfonos móviles se han convertido en la herramienta favorita para conseguir una amplia muestra de personas y comprender mejor sus experiencias de una manera eficaz en función de los costos. Las encuestas mediante teléfonos móviles se han convertido en un complemento confiable y útil de las encuestas de hogares y, en muchos casos, están permitiendo a los países llegar y responder a sus ciudadanos durante crisis, conflictos y perturbaciones económicas cuando la recopilación de datos en persona sería muy difícil de realizar y es crucial obtener información inmediata.

“La tecnología se puede aprovechar de tres modos diferentes”, dijo Utz Pape, economista del Banco Mundial. “Puede ayudar a mejorar la calidad de los datos de los estudios existentes; aumentar la frecuencia de la recopilación de datos para complementar las encuestas de hogares tradicionales, y también abrir nuevas vías para los métodos de recopilación de datos y mejorar nuestra comprensión de las conductas de las personas”.

A medida que la tecnología está cambiando el campo de la recopilación de datos, los investigadores siguen encontrando nuevas maneras de aprovechar el poder de los teléfonos y las tabletas móviles.

La iniciativa del Banco Mundial Pulso de Sudán del Sur, (i) por ejemplo, da un paso más allá en el ámbito de la recolección de datos basada en el uso de tabletas. Además de realizar las encuestas de hogares, los encuestadores registran también un testimonio breve de las personas entrevistadas, en que relatan  en primera persona la situación en terreno. Estos testimonios permiten a los usuarios agregar un toque humano a los datos y estadísticas, entregando un panorama más completo de la experiencia del país.

Datos en tiempo real a través de los teléfonos móviles

Al mismo tiempo, cada vez más países están generando datos en tiempo real mediante encuestas de alta frecuencia, a partir de la proliferación de los teléfonos móviles en todo el mundo. La iniciativa del Banco Mundial Listening to Africa (L2A) (Escuchar a África) (i) ha sido pionera en el uso de teléfonos móviles para recoger periódicamente información sobre condiciones de vida. Este enfoque combina las encuestas en persona con las entrevistas telefónicas de seguimiento para obtener datos que permitan monitorear el bienestar de la población.

La iniciativa distribuye teléfonos móviles y cargadores solares a todos los encuestados. Para minimizar el riesgo de deserción del programa, los encuestados reciben tarjetas telefónicas. La iniciativa se lleva a cabo en seis países y se ha utilizado para recopilar datos sobre una amplia gama de áreas: desde el monitoreo de instalaciones de atención de salud en Tanzanía (i) hasta la recopilación de datos sobre la frecuencia de las interrupciones de la energía en Togo. (i)

“Si bien conseguir datos a través de los teléfonos móviles es un fenómeno relativamente nuevo, en cinco años, esto será un enfoque muy común”, dijo Johannes Hoogeveen, economista principal del Departamento de Prácticas Mundiales de Reducción de la Pobreza en la región de África. “La revolución tecnológica acaba de comenzar y con la capacidad adecuada en las oficinas nacionales de estadísticas y un modelo de financiamiento apropiado, las oportunidades para recopilar datos mediante la tecnología son ilimitadas desde el punto de vista del desarrollo”.

Según Hoogeveen, este enfoque podría funcionar bien en particular en contextos frágiles y afectados por conflictos, así como durante crisis, (i) tales como desastres naturales, situaciones de hambruna y pandemias. Por ejemplo, se emplearon encuestas telefónicas para monitorear la crisis del ébola en África occidental, las inundaciones en Dar es Salam y el desplazamiento forzado en Malí.

Pero Hoogeveen advirtió que el enfoque está todavía en sus primeras etapas y que es necesario fortalecer los vínculos con las respuestas normativas para que su verdadero valor se haga realidad. Agregó que eso podría ayudar a atraer financiamiento y asistencia adicionales para ampliar el enfoque aún más.

Los esfuerzos de recopilación de datos impulsados por la tecnología no se han restringido solo a la región de África. De hecho, el enfoque fue puesto a prueba anteriormente en Perú y Honduras con el programa Listening 2 LAC (Escuchar a ALC). (i) En Europa y Asia central, el Banco Mundial ha puesto en marcha el programa Listening to Tajikistan (Escuchar a Tayikistán), (i) que fue diseñado para monitorear el impacto de la desaceleración económica rusa en 2014 y 2015. La iniciativa, iniciada como un proyecto piloto de seis meses, ha funcionado ya un periodo de 29 meses, y gracias a una alianza con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Organismo Japonés de Cooperación Internacional (JICA) la recopilación de datos continuará durante los próximos 12 meses. Dado el volumen de información, el equipo está trabajando para elaborar un índice de la fragilidad que contenga múltiples dimensiones, con el cual se pueda monitorear mensualmente un conjunto de indicadores sobre el bienestar, abarcando desde la seguridad alimentaria hasta la calidad de los empleos y los servicios públicos.

“El uso de la tecnología para la recopilación de datos se puede ver como una solución nueva a un problema antiguo”, señaló Joao Pedro Azevedo, economista principal del Departamento de Prácticas Mundiales de Reducción de la Pobreza del Banco Mundial, quien codirige la iniciativa Escuchar a Tayikistán junto con William Hutchins Seitz. “Sin embargo, realmente necesitamos un cambio en nuestra mentalidad, ya que solemos aplicar las nuevas tecnologías a un antiguo paradigma. De cara al futuro, necesitamos también explorar qué nuevas preguntas podemos y deberíamos hacer en estos nuevos tipos de encuestas, y cómo podríamos utilizar tales plataformas para monitorear los resultados directamente”.

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Una mirada al futuro

Ya podemos vislumbrar este futuro. En Tayikistán, el equipo está instalando cajas Smart Survey en hogares seleccionados para supervisar el uso de energía. Dado el enorme problema energético en el país, las cajas envían de manera automática datos sobre los cortes de luz en tiempo real y podrían ayudar a monitorear la calidad de la energía. El equipo colabora también con la unidad de macrodatos del Banco Mundial para calibrar y validar algoritmos de aprendizaje automático relacionados con información geoespacial, como luz nocturna, que les permitirán comprender los patrones de los cortes de electricidad más allá de los 150 lugares donde se han instalado cajas Smart Survey.

En Somalia, el equipo de un proyecto piloto está utilizando alrededor de 200 rastreadores GPS para analizar el patrón migratorio de los grupos nómadas. Este proyecto tiene como objetivos ayudar a incluir a los nómadas para que estén representados en las futuras encuestas; proporcionar más análisis acerca de cuándo, cómo y dónde migran, y ayudar a mejorar la prestación de servicios públicos.

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Niños corren en un pueblo de Pastigov, Tayikistán. La iniciativa Escucha a Tayikistán utiliza teléfonos móviles para vigilar el bienestar de las personas y recopila datos sobre una serie de indicadores que van desde la seguridad alimentaria hasta el empleo y los servicios públicos.© Ronan Shenhav/Flickr

 

También hay otras iniciativas, por ejemplo en México, donde el Banco Mundial y sus asociados están empleando imágenes satelitales (i) y datos de encuestas para estimar hasta el nivel municipal cuántas personas viven bajo la línea de la pobreza, o brindando orientación a los recolectores de datos que usan imágenes satelitales en el proceso de selección de una muestra representativa para la encuesta de alta frecuencia de Somalia. Sin embargo, a pesar de las innovaciones, estas iniciativas no pretenden reemplazar las encuestas de hogares tradicionales, que todavía constituyen el componente principal de los métodos para medir la pobreza. Cuando están bien integradas, pueden ser un conjunto formidable de herramientas para recopilar datos y proporcionar las mejores pruebas posibles a los responsables de formular políticas.

Alvin Etang Ndip, economista del Departamento de Prácticas Mundiales de Reducción de la Pobreza del Banco Mundial y quien está cargo de la iniciativa Escuchar a África, resumió de manera acertada la función de las innovaciones tecnológicas en la recopilación de datos, señalando que: “la revolución tecnológica está realmente cambiando —para mejor— la manera en que trabajamos”.

Fuente:http://www.bancomundial.org/es/news/immersive-story/2017/07/26/the-tech-revolution-thats-changing-how-we-measure-poverty?cid=ECR_FB_worldbank_ES_EXTP