Índice de mejores trabajos vía BID

México, con 50.26 puntos, se sitúa en el lugar 13 de 17 del Índice de Mejores Trabajos, y por debajo del promedio de América Latina (57.1). El país obtiene esta posición luego de ubicarse como 12 y 13 en las dimensiones de cantidad y calidad, respectivamente.

El estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) mide las condiciones laborales de América Latina a través de la cantidad y la calidad. La primera dimensión está compuesta a su vez por dos indicadores: participación laboral y ocupación, mientras que la segunda se construye por las tasas de formalidad y trabajos con salario suficiente para superar la pobreza.

El índice es la media ponderada de esos cuatro indicadores y sus puntuaciones van de 0 a 100. Para que un país obtenga 100 sería necesario que todas las personas dentro de la fuerza laboral contaran con un trabajo formal.

Algunos de los resultados más destacados del estudio:

  • En América Latina (AL), los países con mejores condiciones laborales son Uruguay (71.91), Chile (64.95), Panamá (63.81), Argentina (62.4) y Costa Rica (62.17).

Fuente: BID

 

  • En contraste, los 3 países con peores condiciones en la materia son Guatemala (44.94), Honduras (45.33), El Salvador (48.26), Nicaragua (48.43) y México (50.26). El promedio de América Latina es de 57.12.
  • Uruguay es el país con la brecha de género más corta, con una distancia entre hombres y mujeres de 15 puntos; Guatemala, con 33 puntos de distancia entre géneros, es el país con mayor brecha.

Resultados para México:

  • México se sitúa en la quinta peor posición del índice con 50.26 puntos.
  • En las dos dimensiones que maneja el índice, nuestro país ocupa el puesto 13 en calidad y el 12 en cantidad.

Fuente: BID

  • Por indicador México obtiene 74.2 en participación laboral; 70.7 en ocupación;  23 en formalidad; y 33.2 en trabajos con salario suficiente. En todos se encuentra por debajo del promedio latinoamericano.

Fuente: BID

  • Además, México es el cuarto país con mayor brecha de género en el índice: los hombres obtienen 64.33 en condiciones laborales, mientras que las mujeres se quedan con 37.4 puntos. La diferencia de 26.9 puntos es mayor al promedio de la región (22.5).

Fuente: BID

Por otra parte, la brecha entre adultos y jóvenes de México en el Índice de Mejores Trabajos es la tercera menor de la región, con 8 puntos (51.9 frente a 43.9). En AL el promedio es de 10.2.

Fuente: BID

Fuente:https://imco.org.mx/temas/indice-mejores-trabajos-via-bid/

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Los cinco países con más mujeres empresarias

Russian central bank governor Elvira Nabiullina gestures during a news conference in Moscow, Russia, December 16, 2016.

Imagen: REUTERS/Maxim Shemetov

Por: Pablo Díez

Uganda

Atendiendo a la proporción de mujeres sobre el total de emprendedores del país, Uganda figura en primera posición, con un 34,8%. Se trata de un dato especialmente meritorio, no sólo por tratarse de una economía de bajos ingresos, sino también porque otros indicadores de los que depende la iniciativa empresarial femenina (autonomía financiera de las mujeres, acceso a crédito, nivel educativo, estereotipos culturales, etcétera) son poco halagüeños.

Las deficiencias formativas son elementos inhibidores especialmente importantes para las potenciales empresarias. Muchas de las que acaban llevando adelante sus proyectos ven sus progresos lastrados por ese motivo. Por ejemplo, la falta de conocimientos de gestión lleva a diseños infructuosos tales como la acumulación de diferentes líneas de negocio, sin haber consolidado antes las que resultan rentables.

Buena parte del empresariado femenino ugandés funda sus compañías no por la abundancia de oportunidades, sino obligado por la supervivencia. Muchas mujeres se convierten en empresarias porque es su única alternativa, sin la formación adecuada y en muchos casos abandonando los estudios para acometer sus planes.

Esa precariedad en el punto de partida se traduce en la diminuta escala general de los negocios establecidos por mujeres. La inmensa mayoría de ellos (más del 86%) son realmente proyectos individuales de trabajadoras autónomas, no empresas con capacidad de contratación. A su vez, su actividad se ve mayoritariamente confinada a los sectores del comercio, el alojamiento y la alimentación, mientras que apenas tienen participación empresarial en industrias clave como la agricultura, la pesca, el transporte o la comunicación.

Imagen: The Economist Glass Ceiling index/ Texto: Pablo Díez/ Diseño: Pablo Cueva

 

Las mujeres se enfrentan además a unos patrones culturales contrarios a su independencia económica y que confinan su papel a las tareas domésticas y la crianza. Esto tiene su reflejo en restricciones legales, como la obligación de que ciertos activos financieros (por ejemplo, las tierras) se transmitan en herencia a los varones. A su vez, la mayor parte de las mujeres no tiene cuentas bancarias ni historial crediticio a su nombre, lo que dificulta la obtención de financiación.

Frente a esas circunstancias desfavorables, el país obtiene una buena puntuación en factores habilitadores como la participación femenina en el mercado laboral (ocupan el 52% de los puestos de trabajo). Sin embargo, sólo el 13,8% de las mujeres del país tienen un empleo en el sector formal, frente al 27,9% de los hombres.

A pesar de las dificultades, en los últimos años el crecimiento de los negocios regentados por mujeres ha sido del 236%, frente al 153% de los encabezados por varones. Y el futuro ofrece esperanza: los agentes económicos nacionales son conscientes de la necesidad de dotar a las mujeres de mayores medios e independencia financiera, no sólo por una cuestión igualitaria, sino también para ensanchar la base de actividad de un país pobre y con grandes tasas de desempleo y subempleo.

Un buen ejemplo de que las autoridades comprenden la importancia de potenciar el empresariado femenino es el lanzamiento en 2016 del programa Uganda Women’s Entrepreneurship Programme (UWEP), que ofrece créditos sin interés y asesoramiento a proyectos empresariales emprendidos por mujeres.

Botsuana

El pequeño país africano, conocido por ser uno de los más ricos y mejor gestionados del continente, cuenta con un nutrido empresariado femenino, que representa el 34,6% del total, según el estudio de referencia anteriormente citado. Este dato se apoya en factores subyacentes favorables, como la alta participación de las mujeres en el mercado laboral y su creciente presencia en puestos profesionales altos (un 31% de los altos mandos corporativos, frente al 25% de media en el conjunto del mundo).

Entre los elementos favorables se cuenta también la existencia de programas gubernamentales específicos de ayuda a las emprendedoras, encuadrados en el Departamento de Asuntos de la Mujer del Ministerio de Empleo. Su alcance es limitado, pero gracias a sus pequeños préstamos (de unos 25.000 dólares como máximo por proyecto) han podido ver la luz muchas iniciativas.

La normativa de Botsuana no obstaculiza el derecho a la propiedad y la herencia por parte de las mujeres. Sin embargo, la mayoría de los activos financieros están en manos de hombres, lo que implica que muchas mujeres no pueden obtener aval bancario ni crédito para lanzar sus proyectos.

La Organización Internacional del Trabajo cree que tienen que cambiar varias cosas para liberar el potencial emprendedor. Además de la propagación de una cultura que ponga en valor a las empresarias, es urgente mitigar la informalización de su actividad. También se recomiendan medidas para facilitar el acceso al crédito, la introducción de ayudas públicas que permitan combinar la crianza de los hijos con las actividades profesionales, y una mejora del nivel formativo que les permita aumentar el calibre y eficiencia de sus proyectos.

Imagen: Fuentes: Mastercard index of Women Entrepeneurs/ Nota: El índice analiza un total de 54 países/ Texto: Pablo Díez/ Diseño: Pablo Cueva

 

La generalización del empresariado femenino no sólo contribuiría a una mayor igualdad, sino que podría favorecer la diversificación de una economía excesivamente dependiente de la industria diamantífera. Dado que las empresarias tienden a dedicarse a sectores distintos al de las piedras preciosas, la expansión de sus negocios abriría sendas de prosperidad alternativas.

Algunos proyectos de naturaleza público-privada podrían ser de ayuda. El más sonado es el de la empresa diamantífera surafricana De Beers, que, junto a Naciones Unidas y el gobierno de Botsuana, ha lanzado un programa de capacitación de potenciales empresarias en las zonas rurales del país, dotado con cerca de 700.000 euros.

No obstante, el verdadero cambio de calado, que tardará muchos años en materializarse, llegará cuando el empresariado femenino deje de ser una cuestión de necesidad o hasta supervivencia, y se convierta en un elemento estructural para la diversificación económica.

Nueva Zelanda

Ningún país del mundo ofrece mejores condiciones para las empresarias. Nueva Zelanda ocupa el primer puesto en magnitudes como la presencia de mujeres con formación universitaria y las políticas generales de apoyo a las pymes. También obtiene puntuaciones muy notables en lo relativo a la inclusión financiera de la mujer y sus conocimientos de gestión.

El país ocupa la primera posición en el Índice de facilidad para hacer negocios del Banco Mundial, y cuenta con una mentalidad y una administración favorables a los negocios y que no ponen trabas al emprendimiento femenino. En el índice de The Economist que clasifica a los mejores países para ser mujer trabajadora, Nueva Zelanda figura en el undécimo puesto.

Imagen: The Economist

Sobre esos sólidos cimientos, no es de extrañar que ostente uno de los porcentajes de empresarias más altos del mundo: el 33,3% del total de emprendedores. La gran diferencia con las economías anteriormente analizadas, que presentan proporciones incluso más altas, es que la mayor parte de las emprendedoras neozelandesas no recurren a esta fórmula por falta de otras opciones laborales, sino al contrario: el 89% de los proyectos empresariales encabezados por mujeres estuvieron motivados por la identificación de oportunidades prometedoras.

La legislación ofrece un soporte habilitador que impulsa las ambiciones profesionales femeninas. Por ejemplo, la ley consagra desde 1987 la baja pagada por maternidad y las ayudas a las madres trabajadoras. A su vez, gracias a una normativa vigente desde 2012, las grandes empresas están obligadas a informar anualmente de la presencia de mujeres en sus cuerpos directivos. Esta medida fue impulsada por un grupo de altos empresarios cuyo objetivo era que, para 2015, las mujeres representaran al menos el 25% de la composición de las juntas directivas. La meta no se ha alcanzado: este año llegó al 22,17%.

Existen también diversas iniciativas privadas y de la sociedad civil que favorecen el empresariado femenino, como la NZ Women Entrepreneur Network, que ayuda a las mujeres a crear empresas y a hacer que crezcan y sean rentables, o la New Zealand Business Women Network, una red de apoyo que ofrece asistencia a neozelandesas afincadas en Londres para el desarrollo de sus proyectos empresariales.

Rusia

El 32,6% de las empresas rusas está en manos femeninas. Sin embargo, los factores habilitadores son a veces deficientes, como por ejemplo la escasa inclusión financiera de las mujeres, su bajo nivel formativo, la inexistencia de legislaciones de género progresistas, la brecha salarial, las parcas condiciones generales de apoyo al emprendimiento o la percepción negativa de las empresarias (por parte de los hombres, ya que el 73% de las rusas lo ven con buenos ojos).

Existen factores más favorables. La firma de auditoría Grant Thornton señala que Rusia cuenta con una proporción de mujeres en puestos profesionales elevados superior a la de cualquier otro país del mundo. En concreto, el 45% de los altos cargos son mujeres, frente al 21% de Estados Unidos. La Organización Internacional del Trabajo arroja datos más modestos: Rusia ocuparía el puesto 25 en la clasificación de mujeres en puestos de mando, representando éstas un 39,1% del total. A su vez, la mayor parte de las mujeres con altos cargos lo hacen en la pequeña y mediana empresa, no en las grandes corporaciones.

Imagen: Fuentes: Mastercard index of Women Entrepeneurs/ Nota: El índice analiza un total de 54 países/ Texto: Pablo Díez/ Diseño: Pablo Cueva

Más allá de las discrepancias, lo cierto es que las mujeres ocupan un puesto comparativamente destacado en las altas esferas empresariales, lo que contribuye a crear un caldo de cultivo que favorece las iniciativas femeninas. Los datos así lo confirman: desde 2007, el número de empresas fundadas por mujeres se ha triplicado, mientras que las creadas por hombres han crecido a un ritmo mucho más sosegado.

Hay diversas explicaciones posibles. Una de las más comunes atribuye este éxito al legado de emancipación femenina del sistema comunista, y más concretamente a su énfasis en proporcionar formación técnica tanto a hombres como a mujeres. Según datos de Microsoft, las rusas tienen un interés mucho mayor que las occidentales en disciplinas como la ingeniería. Esto lleva a que algunos de los proyectos empresariales liderados por mujeres se ocupen del ámbito técnico y tecnológico, internándose así en un segmento potencialmente muy lucrativo (y sorteando estereotipos).

A pesar de ello, prevalece una división clara entre los sectores propios del empresariado femenino y del masculino. Los negocios con mayor presencia de empresarias son las tecnologías de la información, el comercio minorista y los medios de comunicación, mientras que los hombres dominan la industria de los hidrocarburos y la metalúrgica.

A su vez, los proyectos llevados a cabo por mujeres están seriamente infra-financiados por los bancos, hasta el punto de que las pequeñas y medianas empresas regentadas por mujeres sufren un déficit combinado de financiación de unos 11.500 millones de dólares.

Australia

Con un 32,4% de mujeres sobre el total del empresariado, Australia cuenta no sólo con la quinta tasa más elevada del mundo, sino que también disfruta de unas buenas condiciones habilitadoras, sobre todo en lo referido a la participación de la mujer en el trabajo. La diferencia en la tasa de ocupación laboral entre hombres y mujeres se ha ido reduciendo en los últimos años, aunque hay aún una brecha de 13 puntos (65% para ellas, 78% para ellos).

También está entre los primeros clasificados en condiciones de apoyo a emprendedores y en la percepción favorable de las empresarias, aunque ocupa puestos más modestos en autonomía financiera y nivel formativo de las mujeres. Con todo, el país ostenta posiciones de cabeza, pero las diferencias son todavía sustantivas: las probabilidades de que un hombre sea empresario (8,1%) casi duplican a las de la mujer (4,5%).

En la radiografía de la emprendedora australiana se aprecia un cierto confinamiento a ciertos segmentos de actividad. Una clasificación reciente de las 30 principales empresarias muestra que la cuarta parte se dedica a la industria cosmética y a la de bienes de consumo. No obstante, hay muy notables excepciones, sobre todo en la parte alta de la tabla: la número dos de la lista está al frente de una empresa de telecomunicaciones líder, y la número tres es la máxima responsable de una gran corporación del sector minero. Sectores tradicionalmente reservados a los hombres en los que las australianas han tomado las riendas.

Tanto las autoridades públicas como la sociedad civil cuentan con un importante entramado de fomento de la actividad empresarial femenina. El programa gubernamental Women in STEM and Entrepreneurship proporciona ayudas de hasta 250.000 dólares australianos (más de 160.000 euros) a proyectos de formación empresarial para mujeres. En 2011 se creó la Cámara de Comercio e Industria de las Mujeres, que, además de promover la igualdad de género en los negocios, ha identificado los sectores de la agricultura, el transporte y la construcción como aquéllos en los que la discriminación es más prevalente. Por su parte, otras destacadas iniciativas en el ámbito privado, como Women as Entrepreneurs o Inspiring Rare Birds ofrecen ayudas y forjan ambiciosos compromisos para el incremento del empresariado femenino.

Fuente:https://es.weforum.org/agenda/2018/07/los-cinco-paises-con-mas-mujeres-empresarias-29d3575e-6c25-49fd-95d2-9e2d6e9a6596

Vivimos en medio de pantallas… ¿y ahora?

Por 

Credit Doug Chayka

Los teléfonos inteligentes fueron alguna vez lo mejor que le pudo pasar a la industria de la tecnología —y, al parecer, también lo fueron durante un rato para nosotros—. En los once años que han pasado desde que debutó el iPhone, los teléfonos inteligentes han englobado casi cualquier otro dispositivo y han alterado cada negocio, desde las noticias hasta las ventas minoristas, los taxis, la televisión, y terminaron por cambiar todo acerca de cómo entendemos los medios, la política y la realidad misma.

Pero ahora que los teléfonos inteligentes han alcanzado el dominio, la revolución de nuevo está en el aire.

Las ventas globales de los teléfonos inteligentes se están estancando por una razón muy obvia: casi cualquiera que puede comprarlos ya tiene uno, y cada vez hay más preguntas acerca de si estamos usando nuestros celulares demasiado y de manera muy irracional. En las recientes conferencias de desarrolladores de Google y Apple, los ejecutivos subieron al escenario para mostrar cuan irresistibles estaban haciendo nuestros celulares. Entonces cada empresa develó algo distinto: programas para ayudarte a usar tu teléfono mucho menos.

Hay un motivo por el que las empresas tecnológicas están sintiendo la tensión entre mejorar los móviles y preocuparse de que ya sean demasiado adictivos. Hemos llegado a lo que llamo el “máximo de pantalla”.

Durante gran parte de la última década, una industria tecnológica gobernada por los celulares ha ido tras la meta particular de conquistar por completo nuestra vista. Nos ha dado teléfonos con pantallas cada vez más grandes y móviles con cámaras increíbles, sin mencionar los visores de realidad virtual y varias versiones de anteojos con cámara.

La tecnología ahora ha captado básicamente toda la capacidad visual. Los estadounidenses pasan entre tres y cuatro horas al día viendo sus celulares y casi once horas al día viendo pantallas de cualquier tipo.

Así que los gigantes de la tecnología están creando el comienzo de algo nuevo: un mundo tecnológico menos insistentemente visual, un paisaje digital que dependa de asistentes de voz, auriculares, relojes y otras tecnologías que se puedan portar para quitarle algo de presión a los ojos.

Esto podría ser una pesadilla; quizá simplemente agreguemos estos nuevos dispositivos a nuestras vidas aturdidas por las pantallas. Pero, según el desarrollo de estas tecnologías, un ecosistema digital que exija menos de nuestros ojos podría ser mejor para todos: menos envolvente, menos adictivo, más apto para las multitareas, menos socialmente incómodo y quizá incluso un bálsamo para nuestra política y nuestras relaciones sociales.

¿Quién nos traerá este futuro? Amazon y Google claramente son grandes agentes, pero no ignoremos a la empresa que nos trajo al “máximo de pantalla” primero. Con mejoras al Apple Watch y los audífonos AirPods, Apple está creando poco a poco y casi en silencio una alternativa a sus celulares.

Si funciona, podría cambiarlo todo de nuevo. Como argumento más adelante, hay muchas maneras en que las pantallas se han vuelto demasiado dominantes en nuestras vidas. Cuanto más rápido encontremos algo distinto, mejor.

Las pantallas son vampiros

En la conferencia de desarrolladores de Apple, la compañía presentó Screen Time, una función para ayudar a los usuarios de iPhone a administrar el tiempo que pasan con sus dispositivos.CreditJason Henry para The New York Times

Las pantallas son insaciables. A nivel cognitivo, son vampiros voraces de tu atención y en cuanto ves una prácticamente estás perdido.

Hay estudios que lo demuestran. Uno, de un equipo dirigido por Adrian Ward, un profesor de Mercadotecnia en la facultad de negocios de la Universidad de Texas, halló que la simple presencia de un teléfono inteligente al alcance de la vista puede reducir significativamente tu capacidad cognitiva. Tu celular es tan irresistible que, cuando lo ves, no puedes evitar gastar mucha energía mental valiosa intentando no verlo.

Cuando te rindes, pierdes la razón.

“No solo te quedas atrapado en lo que llamó tu atención —tu mensaje de texto o tuit o lo que sea”, dijo Carolina Milanesi, una analista en la firma de investigación tecnológica Creative Strategies. En cambio, desbloqueas tu celular y, de inmediato, casi inconscientemente, desciendes a los esplendores irresistibles del mundo digital… para emerger treinta minutos después, estupefacto y mareado.

“Abres una caja irresistible y no puedes evitarlo”, comentó.

Las empresas tecnológicas entienden este poder, desde luego; nuestra incapacidad de resistirnos a las pantallas explica por qué las pantallas de los celulares están haciéndose más grandes.

Apple alguna vez argumentó que aumentar el tamaño de la pantalla del iPhone haría que el celular resultara demasiado incómodo en las manos. “Nadie lo comprará”, predijo Steve Jobs acerca de los celulares con grandes pantallas en 2010.

Estaba equivocado. Los rivales, encabezados por Samsung, descubrieron que los celulares con pantallas grandes se vendían muy bien: los ojos vencieron a las manos. Apple terminó por unirse a la tendencia y fabricó iPhones con pantallas más grandes y aún más grandes. Los iPhones con las pantallas más grandes ahora conforman la mitad de las ventas de Apple y la mayoría de sus ganancias.

De Tesla a Lego

Lego presentó un set de realidad aumentada en la conferencia de desarrolladores de Apple.CreditJason Henry para The New York Times

Sin embargo, las pantallas ahora se han convertido en una muleta para los tecnólogos, una manera perezosa y generalizada de añadir experiencias digitales a cada producto.

Lo hemos visto en los autos durante años. Al colocar controles internos en las pantallas táctiles en vez de perillas e interruptores, los fabricantes de autos han hecho que sea más peligroso y molesto interactuar con los vehículos. El Tesla Model 3, el auto más esperado del planeta, lleva esto a un nivel absurdo. Varios reseñadores han lamentado que casi cada uno de los controles del auto —entre ellos los ajustes para los espejos laterales— requiere acceder a una pantalla.

O consideremos la realidad aumentada, la tecnología que te permite ver imágenes digitales impuestas en el mundo real. En algunos usos específicos —convertir tu rostro en el de un perro en Snapchat— eso puede ser divertido. Pero muy a menudo, la realidad aumentada resulta artificiosa. En vez de mezclar lo digital y lo real, simplemente usurpa el mundo a tu alrededor con una pantalla.

En la conferencia de desarrolladores de Apple de junio, Martin Sanders, un ejecutivo de Lego, mostró un nuevo conjunto de realidad aumentada de Lego. Cuando dirigió su iPad hacia una estructura de Lego, su pantalla se llenó con fuegos artificiales digitales, superhéroes, autos deportivos —toda una ciudad bulliciosa de Lego que no tuvo que construir con sus manos ni imaginar en su mente—.

“¡Hay tanto que hacer con esto!”, exclamó Sanders mientras él y un asistente se quedaron totalmente quietos, mirando Legos animados a través de un pedazo de cristal digital. Fue extraño. El chiste de Lego es la interacción física, pero gracias a la realidad aumentada, convirtió a Lego en un videojuego más.

El glorioso futuro de las pantallas pequeñas

Hay dos maneras en que podríamos acabar con nuestra febril adicción a las pantallas.

Primero, tendremos que intentar usar nuestros celulares con más conciencia, lo cual requiere una combinación de fuerza de voluntad y tecnología.

La ayuda está en camino. He estado usando Screen Time durante una semana, una de las nuevas funciones en la siguiente versión del sistema operativo móvil de Apple. El software te da información valiosa acerca de cuánto estás usando tu teléfono e incluso puede evitar que uses aplicaciones que te parezcan poco saludables. Me pareció que Screen Time estaba bien diseñado y sospecho que cambiará profundamente la manera en que usamos nuestros móviles.

Pero además de ayudarnos a resistirnos a los celulares, la industria tecnológica tendrá que idear otras maneras menos envolventes de interactuar con el mundo digital. Tres tecnologías podrían ser útiles: los asistentes de voz (los mejores son Alexa de Amazon y Google Assistant) y las dos innovaciones de Apple: AirPods y el Apple Watch.

Todas estas tecnologías comparten una idea en común: sin grandes pantallas, son mucho menos envolventes que un móvil, lo cual permite realizar actividades digitales rápidamente: puedes comprar el boleto de una película, añadir una tarea a una lista de quehaceres, ver un mensaje de texto o preguntar acerca del clima sin acercarte a la Irresistible Pantalla Esplendorosa.

Todos son proyectos en desarrollo. Los asistentes de voz aún no pueden hacerlo todo por ti, aunque Google y Amazon tienen a miles de ingenieros que trabajan para mejorarlos. Los AirPods son fantásticos —tienen menos problemas de conexión que cualquier otro par de audífonos inalámbricos— y, después de años de perfeccionamiento, el Apple Watch te muestra suficiente contenido de tu celular para que sea útil sin volverse invasor.

Si Apple pudiera mejorar a Siri, su propio asistente de voz, el Watch y los AirPods podrían combinarse para crear algo nuevo: una computadora móvil que no esté conectada a una enorme pantalla, que te permita realizar actividades sobre la marcha sin el peligro de captar toda tu atención. Imagina que en vez de teclear sin descanso en las aplicaciones, pudieras simplemente decirles a tus AirPods: “Hazme una reservación para cenar a las siete” o “Revisa el calendario de mi esposa para ver si podemos salir por la noche esta semana”.

Apple rechazó hacer comentarios acerca de sus planes. Sin embargo, hay suficientes reportes que sugieren que Apple no ignora ese tipo de futuro. Tiene planes para mejorar los AirPods, de acuerdo con Bloomberg, y me ha impresionado la constancia con que la empresa sigue añadiendo funciones al Apple Watch, entre ellas la habilidad de usarlo lejos del celular, en su modelo más reciente.

Apple jamás ha temido cambiar sus mejores inventos. Al reinventar las pantallas, podría tener la oportunidad de hacerlo de nuevo.

Fuente:https://www.nytimes.com/es/2018/07/02/adiccion-telefono-pantalla-apple/