Especialista aborda retos en la empleabilidad de los universitarios

manufactura

El desarrollo tecnológico determinó cambios en los contenidos de trabajo y las relaciones laborales, lo que genera dilemas y retos para el sistema de educación superior, afirmó la especialista del Centro e Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), María de Ibarrola Nicolín. La especialista del Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav, Sede Sur, aseguró que la economía digital demanda saber cómo es actualmente el mercado de trabajo, y cuáles son los recursos humanos que requieren los sectores.

En un comunicado, el Cinvestav informó que De Ibarrola Nicolín participó en la mesa “Empleabilidad de los Egresados Universitarios”, durante el seminario internacional “Opciones y Desafíos en México para las Instituciones de Educación Superior ante la Sociedad Digital”, que organiza el Cinvestav y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, entre otras instituciones. Expuso que la presencia de diversas tecnologías transforma las relaciones laborales, y citó como ejemplo la experiencia de las fábricas robotizadas o servicios de transporte, así como la burocracia digital que se impone en diversas instituciones gubernamentales, casos que también generan dilemas administrativos, legales y jurídicos.

La investigadora agregó que para proponer planes y estrategias que resuelvan los desafíos de la economía digital se debería plantear: ¿Sabemos cómo es el mercado de trabajo en México?, ¿Conocemos con precisión cuáles son los recursos humanos que requiere ese mercado?, ¿Las instituciones de educación superior responden a la única y exclusiva función de proveer recursos humanos? Destacó que la distribución de la matrícula permite identificar que las necesidades sociales no corresponden a las estructuras de trabajo, pero reconoció que las ingenierías han sido una prioridad nacional que se ha conservado.

Explicó que las áreas administrativas y la carrera de derecho se conservan, a pesar de la supuesta saturación del mercado de trabajo. Los datos indican, agregó, que sí hay trabajo María de Ibarrola planteó la idea de que “la distribución de la matrícula de educación superior responde a proyectos que generan tensiones y contradicciones variadas; las demandas del mercado de trabajo se articulan flojamente con la oferta escolar y pueden ser funcionales o disfuncionales en el tiempo y el espacio”. La especialista agregó que hay una gran cantidad de instituciones y carreras nuevas que no han sido debidamente valoradas. Asimismo, indicó que la escolaridad superior no se relaciona de manera positiva con varios indicadores estratégicos laborales, porque el beneficio de una formación académica no es para todos los que la logran. Los beneficios de la escolaridad se expresan de manera progresiva, en forma equivalente al avance en el desarrollo académico de las personas, pero no en todos los aspectos laborales: empleo, ingreso y formalidad, entre otros, refirió, María de Ibarrola enumeró algunos desafíos para la empleabilidad de los universitarios como fortalecer la cultura digital e identificar y evaluar los cambios que ya están en marcha, como la educación abierta o a distancia y la flexibilidad en los espacios de aprendizaje.

Fuente: https://www.20minutos.com.mx/noticia/367020/0/especialista-aborda-retos-en-la-empleabilidad-de-los-universitarios/#xtor=AD-1&xts=513356

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Libertad y ética: la era de la hiper comunicación

La ética de mínimos propone mínimos axiológicos y normativos (morales y jurídicos) compartidos en una sociedad pluralista, principios de convivencia que se logran a través del consenso social.

Foto: Reuters.

Por: Arlene Ramírez Uresti

Este es el proceso electoral más álgido de nuestra historia, los niveles de violencia que arroja el lenguaje político en redes sociales se suman a las descalificaciones, burlas y escarnio que ha prevalecido durante los últimos 6 años entorno a diversos actores políticos, ya sea a través de “memes”, chistes, “tuits” o cadenas de “whats”.

Pareciera que las redes sociales abren el espacio para que todos queramos ser periodistas o reporteros, olvidando por supuesto que el periodismo es, ante todo, una profesión de servicio.

La comunicación en la era digital debe encontrar su centro en el terreno de la ética civil, aquella que hace posible la convivencia y que mantiene al mínimo la posibilidad de conflicto.

No sólo preocupan las noticias falsas que son emitidas con intención y propósito específico, y que han aumentado en los últimos años gracias a la velocidad con la que se propaga la información a través del uso de redes sociales, preocupa también la polarización ideológica que deriva en encontronazos discursivos y afrentas que a todas luces asemejan incitaciones a la violencia.

El problema no son las redes sociales, ni las noticias ahí publicadas sino la falta de análisis y verificación de la información. El problema es la falta de ética en la emisión de un mensaje bajo el argumento que confiere el derecho a la libertad de expresión.

A la audiencia de la era de la posverdad y de la inmediatez le resulta más atractivo leer algo que no está verificado pero que es mayormente difundido, aquello que estruendosamente aparece en un “time line” y gana adeptos y ecos vertiginosamente. Las fake news obedecen a fines comerciales o políticos muy específicos, por lo que distorsionan la realidad aprovechando la delgada línea entre el heroísmo y el incitador.

Alrededor del mundo, ha aumentado sorprendentemente la influencia que tienen medios como Facebook y Twitter en procesos electorales (como en Estados Unidos de 2016 y como el de México, en el que con gran preocupación vemos cómo las redes se han convertido en plataformas políticas de coyuntura, inmediata y en ocasiones poco fundamentada) a pesar de que, a nivel global, los esfuerzos para contrarrestar los efectos de las noticias falsas no presentan un consenso. Es difícil hoy en día, regular aquello que se publica, difunde y propaga a través de la redes sociales, sin que esta regulación sea calificada como represión o violentación de los derechos humanos.

El contexto social, económico y político de hoy requiere abordar el fenómeno de la información en tiempos de crisis o violencia. Quienes abordan medios de información en cualquier plataforma, deben estar conscientes de que la responsabilidad de emitir un mensaje requiere conocimiento mínimo de la realidad social, que se debe favorecer la búsqueda de soluciones pacíficas y propositivas, que en todo momento debemos procurar no caer en la tentación que ofrece la violencia (y más cuando ésta se esconde atrás de un perfil falso), ni en el anonimato que proveen las redes sociales.

Aunque en este momento se ve poco probable que el problema de la desinformación desaparezca, es evidente que se requiere emitir normatividad para elevar la calidad de información que circula, no solo por el encono y los discursos de odio alentados desde la emisión de fake news; sino porque la difusión masiva de este tipo de noticias altera el libre ejercicio en la toma de decisiones de los ciudadanos y promueve una cultura de la desinformación que sólo merma y polariza el tejido social.

La lectura objetiva y analítica puede llevar a evitar en el futuro las noticias falsas en redes sociales, pero también puede ayudar a la eliminación de mensajes de odio, burla, difamación, discriminación, amenazas e incitación a la violencia en todas sus formas y dimensiones (y colores).

En México, a lo largo de los últimos 6 años, son más de cien mil averiguaciones previas por homicidio las que se han registrado y en los últimos 7 meses han sido asesinados 82 políticos. Los tiempos no están para bromas, memes, directas o indirectas.

El sobre ejercicio de una libertad malentendida conlleva momentos de crisis y conflicto social por falta de ética civil.

El hoy, requiere medios responsables, capaces de esparcir la estimación por la paz, la confianza en las instituciones, y la confianza en que la violencia no soluciona nada, por lo tanto, la violencia no puede ganar.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/libertad-y-etica-en-la-era-de-la-hiper-comunicacion/

Un año de éxitos en salud global

Nurses take blood for free HIV tests during a HIV prevention campaign marking the World AIDS Day in Lima, Peru December 1, 2016.

Image: REUTERS/Mariana Bazo

Por: Melvin Sanicas

En el ámbito del desarrollo humano, 2017 fue mejor de lo que muchos predijeron. Transcurrida una década del inicio de la Gran Recesión, la recuperación económica continuó en 2017 y se han hecho avances en asuntos como la pobreza, la educación y el calentamiento global. Quizás los logros más importantes ocurrieron en el ámbito de la salud global.

Esta es una lista de 18 éxitos alcanzados el año pasado, muchos de los cuales ayudarán a sembrar las semillas del progreso para el futuro.

 

1. El primer éxito notable del año es el récord Guinness, cuando se alcanzó la mayor cantidad de donaciones de medicamentos en un periodo de 24 horas. El 30 de enero se donaron más de 207 millones de dosis de fármacos para tratar enfermedades tropicales olvidadas, como la enfermedad del gusano de Guinea, la lepra y el tracoma. Este logro extraordinario fue posible gracias a la Fundación Bill & Melinda Gates y a farmacéuticas como Bayer, Novartis, Pfizer y Sanofi Pasteur (en el que trabajo).

2. La eliminación del tracoma activo en la India fue otro hito, ya que marcó un importante punto de inflexión en la lucha global contra una de las principales causas infecciosas de la ceguera. El año pasado, el tracoma también se eliminó en México, Camboya y la República Democrática de Laos.

Image: AlJazeera

3. Una tercera tendencia clave en 2017 fue el avance hacia la eliminación de la oncocercosis humana, que causa ceguera, deficiencias de la visión e infecciones a la piel.

4. Cuarto en la lista es una radical caída en la cantidad de infecciones de la enfermedad del gusano de Guinea. En 2017 se registraron apenas 26 casos en todo el mundo, desde los 3,5 millones de casos en 1986.

5 y 6. Los esfuerzos por erradicar la lepra lograron el quinto puesto en mi lista, mientras que el sexto fueron los avances en vacunas en general, como una nueva vacuna contra la fiebre tifoidea, con demostrada protección para los infantes y niños pequeños, y una nueva vacuna para el herpes.

7. El número siete es para el drástico progreso en la eliminación del sarampión. Cuatro países (Bután, las MaldivasNueva Zelanda y el Reino Unido) se declararon libres de sarampión el año pasado.

8. La lucha contra el zika ocupa el lugar octavo en mi lista de logros en el ámbito de la salud en 2017. Gracias a los esfuerzos coordinados globales, la mayoría de la gente en América Latina y el Caribe es hoy inmune al virus transmitido por el mosquito, y los expertos creen que los contagios seguirán bajando el ritmo.

9. El número nueve es la erradicación de la polio. En todo el mundo se registraron menos de 20 casos, una reducción del 99% desde 1988. Si bien el año acabó con informes de nuevos episodios en Pakistán, los expertos sanitarios se mantienen optimistas ante la idea de que la polio se pueda erradicar totalmente en 2018.

10. El número diez fue la creación de la Coalición para Innovaciones para la Preparación ante Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), establecida para desarrollar vacunas para enfermedades infecciosas. Lanzada con cerca de 600 millones de dólares (487 millones de euros) de financiación de Alemania, Japón, Noruega y la organización caritativa británica Wellcome Trust, además de la Fundación Bill & Melinda Gates, la CEPI apunta a reducir drásticamente el tiempo que demora desarrollar y producir vacunas.

El año pasado se lograron enormes avances en el control y prevención de enfermedades, y los siguientes elementos de mi lista (11 al 16) reflejan el progreso sobre enfermedades específicas.

11 y 12. Los índices de muerte prematura cayeron entre las enfermedades no contagiosas, como las cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las condiciones respiratorias crónicas. Otro elemento destacado fue la aprobación histórica de un sofisticado tratamiento para el cáncer, la terapia CAR de células T, que usa las células inmunitarias del propio paciente para atacar los tumores.

13 y 14. También se lograron mejoras en el tratamiento del VIH. Los ensayos clínicos para una vacuna contra el VIH comenzaron a fines de 2017, mientras que médicos en Sudáfrica informaron haber curado a un chico tras recibir tratamientos desde la niñez. Estas y otras iniciativas dan nuevas esperanzas a los muchos que todavía padecen esta enfermedad crónica.

15 y 16. También merecen mencionarse los avances en el tratamiento de la gonorrea, infección común de transmisión sexual que se ha vuelto cada vez más resistente a los antibióticos. Para cerrar mi lista de logros específicos de enfermedades del 2017, se puede señalar la renovación del compromiso de los ministros de salud globales de erradicar la tuberculosis para 2030.

17. Los últimos dos éxitos nos recuerdan cuánto camino hay por andar. En agosto, el gigante de la comida rápida McDonald’s presentó una Visión Global para la Administración de Antimicrobianos en Animales Criados para Consumo. Si bien debemos aplaudir el reconocimiento de las responsabilidades éticas de la industria de los alimentos, la promesa también representa una nota de precaución sobre lo vinculados que están los alimentos y la salud.

18. Finalmente, la lista acaba con la celebración histórica del Foro de Cobertura de Salud Universal en Tokio, donde líderes globales se reunieron para tratar las posibles maneras de mejorar el acceso a la atención de salud. El Banco Mundial y la OMS observan que la mitad de los habitantes del mundo todavía no tiene acceso a servicios de salud básicos.

Por consiguiente, cuento la cumbre de diciembre como un “éxito” no por lo alcanzado, sino por recordar a la comunidad internacional que mejorar el acceso a la salud sigue siendo una iniciativa de largo aliento.

A medida que la comunidad global de la salud resetea su reloj anual (y yo comienzo a catalogar las grandes historias de la salud de 2018) deberíamos darnos unos momentos para reflexionar sobre los pasados 12 meses. Incluso en un año mediocre, la comunidad sanitaria internacional salvó millones de vidas. Imaginemos lo que lograremos en un año extraordinario.

Fuente:https://www.weforum.org/es/agenda/2018/05/un-ano-de-exitos-en-salud-global

La innovación debe nacer en las universidades de investigación, según encuesta

Por: 

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Un reciente estudio realizado en los Estados Unidos reveló que la vasta mayoría de las personas encuestadas piensa que el liderazgo innovador debe comenzar en las universidades de investigación. No obstante, ¿es en la academia donde actualmente nacen las ideas más transformadoras?

Según datos arrojados en el Foro Económico Mundial 2018, gracias a la investigación realizada por Times Higher Education, 27 de las universidades más prestigiosas e innovadoras del mundo generan más investigación que casi todos los países del mundo (excepto EE. UU. Y China). Sin embargo, no es suficiente, es necesario que más instituciones se sumen al esfuerzo.

Datos del estudio

El Polsky Center for Entrepreneurship and Innovation en la Universidad de Chicago, en una encuesta realizada a 1,086 adultos, descubrió que el 71% de los estadunidenses considera que las universidades de investigación son la fuerza principal de innovación. Así mismo, consideraron que el 60% del liderazgo en innovación se genera en las grandes corporaciones, el 53% pensó que nace gracias al emprendimiento de las startups y sólo el 47% afirmó que surge de la iniciativa del gobierno.

“A pesar de que las ideas innovadoras continúan fluyendo de las universidades y empresas estadounidenses, una mayor competencia global significa que tenemos que hacer aún más para mantener nuestra posición de liderazgo.”

— Steven N. Kaplan, director de la facultad del Polsky Center for Entrepreneurship and Innovation

¿Cómo impulsar la investigación universitaria?

Especialistas de la Universidad de Chicago, señalan que para lograr que las universidades continúen realizando investigación, o que comiencen a ejercerla, se requiere de fondos y apoyo gubernamental para lograr un ambiente de crecimiento. Así mismo, las universidades requieren explorar maneras más efectivas de ayudar a los estudiantes e investigadores innovadores para llevar sus ideas al mercado laboral.

Aunado a lo anterior, vale la pena resaltar la importancia de generar centros e institutos de investigación eficientes, crear ambientes que promuevan la igualdad de oportunidades sin importar género y sumar apoyos de la iniciativa privada para que la investigación arroje resultados que se concreten o materialicen en menor tiempo.

Fuente:https://observatorio.itesm.mx/edu-news/innovacion-universidades-de-investigacion?utm_source=Newsletter+del+Observatorio&utm_campaign=8222723fb3-EMAIL_CAMPAIGN_2017_02_24&utm_medium=email&utm_term=0_6e1a145e3e-8222723fb3-235969733

Así laboran los jóvenes: con salarios precarios, sin seguro social, con jornadas largas y sin contratos

El 66% de los jóvenes no tienen seguridad social y solo el 34% cuenta con este derecho laboral. Son el grupo más vulnerable de trabajadores en México, advierte el Informe del Observatorio de Salarios 2018 de la Ibero.

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En 2017, apenas el 13.6% de los jóvenes tenían vacaciones, aguinaldo o Infonavit. Archivo/Cuartoscuro

Por: Tania Casasola

Los jóvenes las están pasando mal en el mercado laboral. Ya no son solo los salarios precarios, cada vez pierden más derechos laborales, trabajan más de ocho horas, sus horas extras no son remuneradas, y no tienen seguro social.

De acuerdo con el Informe del Observatorio de Salarios 2018, solo el 31.9% de los jóvenes (de entre 15 y 29 años), cuentan con las prestaciones mínimas de ley, mientras que el 50.6% no tiene prestación alguna.

El 66% de la población joven asalariada no tiene seguridad social y solo el 34% cuenta con este derecho laboral.

México está entrando en la tendencia de la flexibilidad laboral desde que la reforma a la Ley Federal del Trabajo de 2012 facilitó las condiciones de contratación, sin embargo, eso se traduce en una situación de precariedad permanente en la juventud ocupada, que va al alza.

Son el grupo más vulnerable de trabajadores en México, tanto, que el 52% de los jóvenes sobrevive con un salario por debajo de la Línea de Bienestar (canasta de alimentos, bienes y servicios básicos), explica Miguel Santiago Reyes Hernández, coordinador institucional del Observatorio y quien presentó los resultados del informe.

Retomando el concepto del Living Wage Calculator –calculadora de salario vital- del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), los salarios mínimos que sean idénticos a la línea de pobreza serán “salarios de pobreza”, no dignos ni suficientes, porque sólo garantizan no caer en situación de pobreza, estando al límite de ella.

“Entre 2014 y 2017 vemos que hay una tendencia a precarización en ingresos, no solo estancamiento, sino que la gente que se incorpora lo hacen en baja remuneración”, afirma.

La mayoría de estos empleos que pagan entre uno y cuatro salarios mínimos se encuentran en el comercio, la agricultura, la industria manufacturera y en el sector de restaurantes y hostelería.

¿A qué se debe esta precariedad laboral?

Se debe a la pérdida de derechos laborales y al deterioro de la jornada laboral, el ingreso, los contratos, la seguridad social y las prestaciones como vacaciones y aguinaldo, detalla el informe del Observatorio de Salarios de la Ibero.

En 2017, apenas el 13.6% de los jóvenes tenían vacaciones, aguinaldo o Infonavit.

De acuerdo con el estudio, sólo el 21.7% de los jóvenes trabaja de acuerdo a su jornada de ley, la cual establece 8 horas.

Solo el 27.7% labora menos de 8 horas, pero el repunte es muy notorio cuando se contabiliza la población que trabaja más de 8 horas: que son el 50.6%, es decir 6 millones 729 mil 238 jóvenes.

Lees: A más de 50 millones de mexicanos el salario no les alcanza para comprar una canasta alimentaria

Además, el 58% de la población de 15 a 29 años no cuenta con un contrato, y solo el 30% tiene base o un contrato de planta por tiempo indefinido.

El informe indica que el nivel de bienestar de los jóvenes trabajadores, en una escala del 1 al 100, es de entre 45 y 47 puntos.

Dos de cada tres asalariados de entre 15 y 29 años trabajan en México en condiciones de precariedad.  “El mercado laboral de los jóvenes casi no se mueve respecto del promedio, pero sí nos dice que ser joven implica más vulnerabilidad”, sostuvo el académico de la Ibero.

Una de sus recomendaciones es que el aumento salarial esté vinculado a la productividad y no a la inflación, como sucede actualmente; también plantea que el costo de vida sea según la ubicación geográfica.

“Si el salario mínimo en México hubiera sido determinado con base en el aumento de la productividad y sin pérdida de poder adquisitivo debió haber sido de $112.50 pesos y no de $88.36 para 2018”, señala.

Otra de las propuestas del Observatorio es un nuevo sistema de protección social universal, desvinculado del trabajo, pues permitiría desarrollar un sistema universal de protección social básica para toda la población ocupada.

Fuente:https://www.animalpolitico.com/2018/05/jovenes-empleo-salarios-seguridad-social/

 

Repensando las instituciones: Por un nuevo contrato social sin “letra pequeña”

“No importa que robe, pero que salpique”. Ese chascarrillo era habitual en América Latina y el Caribe hace tan solo una  generación. La corrupción se veía como algo estructural, inamovible, un sistema injusto que no iba a desaparecer y donde solo cabía la resignación y el humor negro. Ya no.

América Latina cada vez tiene menos estómago para la corrupción. Según Latinobarometro, un 80% de los latinoamericanos considera que la corrupción está en todas partes. El 75% reconoce tener poca o ninguna confianza en su gobierno, veinte puntos porcentuales más que una década atrás. Y la satisfacción con los servicios públicos se ha deteriorado a la misma velocidad. En los últimos diez años, el nivel de satisfacción de la población con la calidad de los servicios de salud cayó de 57% a 41%, muy por debajo de los niveles de la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) (alrededor del 70%), según el Latin American Public Opinion Project. Asimismo, la satisfacción con la calidad del sistema educativo cayó de 63% a 56% en el mismo periodo.

La paradoja latinoamericana es que, si bien en muchos países nunca ha habido mejores instituciones que hoy, la satisfacción ciudadana con los servicios públicos es más baja que nunca. El 52% de latinoamericanos cree que está justificado no pagar sus impuestos, según Latinobarometro. ¿Por qué? Los ciudadanos consideran que el Estado no sabe hacer un buen uso de los recursos y que, además, el gasto público esta distorsionado. Los últimos [y notorios] escándalos de corrupción han agudizado este descontento. La realidad es que nunca hemos estado tan bien, y nunca nos hemos visto peor.

Las instituciones: Un nuevo contrato social sin letra pequeña

Es necesario repensar las instituciones en América Latina y el Caribe para fortalecer su vínculo con la ciudadanía y su capacidad de responder a las demandas de una sociedad con nuevas expectativas. En su informe anual sobre la región Perspectivas Económicas de América Latina 2018, la OCDE junto con Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Unión Europea (UE) y contribuciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), llama a repensar las instituciones para el desarrollo e identifica varias ventanas de oportunidad para reconectar a los gobiernos con los ciudadanos:

  • El impulso reformador de una clase media más exigente. En 2015, 1 de cada 3 ciudadanos de América Latina (34.5%) formaban parte de la llamada “clase media consolidada” (que vivía con 10-50 USD al día), comparado con 1 de cada 5 (21%) en 2001. Esa prosperidad económica ha venido acompañada de mayores aspiraciones, así como de un código de valores renovado que reclama con mayor firmeza el cumplimiento de los principios democráticos.
  • El potencial de las nuevas tecnologías y la transformación digital del Estado. La revolución digital que ha impulsado las aspiraciones de los ciudadanos por un mejor Estado y le ha dado tanta visibilidad a la corrupción también nos ofrece nuevas herramientas para combatirla. Por ejemplo, nuevas herramientas como la minería de datos, la inteligencia artificial, y la cadenas de bloques han abierto el abanico de herramientas disponibles para mejorar la calidad e integridad de las políticas públicas (como ha hecho México). Los laboratorios de innovación (como Chile y Uruguay) fomentan colaboración ciudadana con las instituciones públicas, y las estrategias de gobierno abierto promueven una cultura de transparencia, rendición de cuentas y acceso a la información. El potencial transformador de la digitalización también se extiende al poder judicial para fomentar instituciones judiciales independientes y eficaces, y al ecosistema de integridad pública y prevención de la corrupción. Un ejemplo es la tramitación digital de los procedimientos judiciales, recientemente introducida en Chile.
  • Capacidad y voluntad para quedarnos sólo con aquello que funciona. Solo se puede avanzar hacia Estados más capaces e inteligentes generando un músculo tributario más acorde a los desafíos, y fortaleciendo las capacidades de rectoría estratégica del Estado desde centros de gobierno empoderados que fortalezcan la coordinación y la coherencia de las políticas públicas. Se requieren marcos regulatorios robustos para limitar prácticas perjudiciales y de captura en la interacción entre sector público y privado. También se necesita profesionalizar la función pública, fortalecer la capacidad fiscal, mejorar la gestión por resultados, y optimizar la inversión pública en infraestructura. Nos sobran los ejemplos de gobiernos con computadoras del siglo XXI con procesos del siglo XX: toda la innovación y tecnología del mundo no producirá resultados si la maquinaria de gobierno no está bien aceitada.

Soplan vientos de cambio

La maratón electoral que está atravesando la región, junto con una recuperación progresiva de las economías, abre una ventana de oportunidad que debemos aprovechar para “resetear” las instituciones en la era digital. Sin duda, hay apetito para el cambio. Por ejemplo, hace tan solo unos días la Cumbre de las Américas, donde se presentó Perspectivas Económicas de América Latina 2018, concluyó con la adopción del Compromiso de Lima, con 57 acciones para fortalecer la gobernabilidad democrática, profundizar el Estado de derecho, y luchar contra la corrupción. Ese mismo día, los dirigentes de las empresas más grandes de la región se comprometían en la Cumbre Empresarial de las Américas para fortalecer la transparencia en las alianzas público-privadas.

Cuando un grupo de empresarios se compromete a no hacer contribuciones ilegales a campañas políticas o a no pagar sobornos para ganar licitaciones, es porque algo está cambiando. El cambio en América Latina y le Caribe fue que hoy tenemos instituciones con más tecnología, más capacidad y mejores incentivos y más exigencias de los ciudadanos. Y mucho más importante que todo eso: hoy tenemos la certeza de que la corrupción salpica siempre… pero solo para manchar.

Fuente:https://blogs.iadb.org/gobernarte/2018/04/18/instituciones-en-america-latina-y-el-caribe/

¿Cómo vemos el futuro del trabajo en América Latina y el Caribe?

¿Cómo vemos el futuro del trabajo en América Latina y el Caribe?

Por: CARMEN PAGÉS

El “futuro del trabajo” inundó nuestras redes sociales y fue uno de los términos más buscados por los usuarios de Google en América Latina y el Caribe en 2017. Todos comenzamos a hablar de los peligros de la automatización, de la inteligencia artificial y de cómo los avances tecnológicos podrían eliminar un porcentaje importante de los empleos que conocemos en la actualidad. Por eso hoy, los gobiernos también se están empezando a hacer la siguiente pregunta: ¿cómo podemos preparar a nuestros países para un futuro incierto de profundos cambios en el mercado laboral?

La respuesta a esta pregunta no es sencilla y ya estamos viendo la magnitud de esta encrucijada. Por ejemplo, hace unos meses el gigante estadounidense Walmart inauguró un nuevo establecimiento en Tegucigalpa (Honduras) y la prensa local se hizo eco del número de empleos creados: “Maxi Despensa Kennedy viene a generar 42 empleos directos y alrededor de 100 indirectos”.  Sin embargo, en las mismas fechas, otro gigante de nuestro tiempo (en este caso Amazon) acaparaba los titulares en buena parte del mundo con la apertura en Seattle (Estados Unidos) de su primera tienda sin empleados, ofreciendo a sus clientes una nueva experiencia de compra en la que basta con elegir un producto y salir de la tienda (previo pago automatizado con un dispositivo electrónico), sin hacer fila para pagar. La pregunta es, ¿qué ocurrirá si el modelo de Amazon llega a expandirse por nuestra región?

Impacto de la tecnología en el mundo del trabajo

Como refleja El futuro del trabajo: perspectivas regionales, una publicación conjunta de los cuatro bancos de desarrollo regionales más importantes, existen cinco factores que determinan el impacto que puede tener la tecnología en los mercados laborales. En primer lugar, las estructuras económicas hacen que algunos países sean más susceptibles que otros. Es el caso de Centroamérica, por ejemplo, en donde una parte relevante de la economía se basa en sectores cuyo potencial de automatización es elevado, como los centros de atención al cliente (call centers), el comercio o la agricultura. Si algo está claro es que la Cuarta Revolución Industrial, como se denomina este tsunami tecnológico, tiene el potencial de contribuir al fin del trabajo como lo conocemos. De hecho, de acuerdo con la consultora McKinsey, al menos un 30% de las tareas podrán automatizarse en el 60% de las ocupaciones.

Si algo está claro es que la Cuarta Revolución Industrial, como se denomina este tsunami tecnológico, tiene el potencial de contribuir al fin del trabajo como lo conocemos.

Las habilidades existentes en la fuerza laboral también influyen en los incentivos para automatizar y el potencial de crear nuevos puestos de trabajo. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, América Latina y el Caribe es una de las regiones con menores niveles de habilidades. Para superar esta barrera y asegurarnos de que nuestros ciudadanos están preparados para ocupaciones que hoy no alcanzamos ni a imaginar, debemos formar en ellos habilidades más sofisticadas y complejas. No me refiero solamente a las habilidades digitales, sino también a las habilidades socioemocionales (aquellas que los robots no pueden alcanzar, como la empatía, la comunicación, la persuasión o la negociación) y analíticas (como la capacidad para resolver problemas o saber cómo aprender a aprender).

Un tercer factor que afecta el nivel de influencia que tienen los avances tecnológicos en el mundo del trabajo es el acceso a banda ancha. Cada vez son más los trabajadores independientes que están a disposición de miles de clientes a través de plataformas electrónicas que funcionan a través de internet, en lo que se conoce como la economía gigEste fenómeno preocupa porque reduce el trabajo asalariadoy sitúa a millones de personas como contratistas independientes, lo que reduce las obligaciones sociales y, con ello, las protecciones que reciben los trabajadores. En la medida en que la tendencia es hacia más autoempleo, este fenómeno puede conllevar a más informalidad. Sin embargo, bien aprovechada, la economía gig puede ser una oportunidad en términos de generación de ingresos. Además, las plataformas digitales pueden conectar a los trabajadores de la región con los mercados internacionales, sin necesidad de migrar. Asimismo, el hecho de que las transacciones queden registradas en una plataforma digital aumenta su trazabilidad. Sin embargo, mientras que 35 de cada 100 personas que viven en países desarrollados tiene suscripciones de banda ancha fija, esta cifra se reduce a 10 para los países en desarrollo y emergentes.

Las presiones para automatizar también van a depender de la realidad demográfica de cada región. Aquellas economías en donde los salarios están creciendo más rápidamente o en donde hay cada vez menos personas en edad de trabajar tendrán más incentivos para automatizar. Mientras que los países africanos tendrán un crecimiento importante en su fuerza laboral, la proporción de personas en edad de trabajar en nuestra región irá reduciéndose poco a poco.

Aquellas economías en donde los salarios están creciendo más rápidamente o en donde hay cada vez menos personas en edad de trabajar tendrán más incentivos para automatizar.

Un último factor que hay que tener en cuenta cuando se habla de automatización es la disponibilidad de redes de protección. Es posible que los costos en bienestar de la automatización sean más altos en las economías en desarrollo y emergentes porque sus redes de protección están menos desarrolladas que las de los países de mayores ingresos. La cobertura de la seguridad social es a menudo más baja en regiones como América Latina y el Caribe, incrementando el impacto de los cambios laborales en aquellos trabajadores que no tienen acceso a seguro de desempleo.

Prioridades para triunfar en la era de los robots

¿Cómo podemos entonces aprovechar las oportunidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías y reducir sus impactos adversos? Una prioridad para triunfar en la era de los robots es que nuestros países inviertan más en su capital humano. Para ello, es necesario mejorar las habilidades de la población, impulsando su aprendizaje más allá de la escuela y orientando a su talento hacia las nuevas oportunidades que brinda la tecnología. La segunda prioridad será apoyar más las transiciones de los trabajadores entre empleos, teniendo en cuenta que, en el nuevo mercado laboral, el ‘trabajo para toda la vida’ será la excepción (se calcula que los millennials cambiarán hasta 15 veces de trabajo a lo largo de su carrera). Por último, es preciso repensar el Estado del Bienestar, adaptando nuestros sistemas de seguridad social a la nueva realidad de la economía gig y a los cambios demográficos que provocarán que América Latina y el Caribe pase a ser una de las regiones del mundo más envejecidas.

Una prioridad para triunfar en la era de los robots es que nuestros países inviertan más en su capital humano.

Desaprovechar esta revolución por no habernos preparado para enfrentarla es el mayor riesgo que corre la región. La buena noticia es que, aunque todavía existen grandes desafíos en materia laboral y de seguridad social, la tímida adopción de tecnología nos da un poco más de tiempo para apostar por las políticas correctas. Solo así podremos entrar con buen pie en el futuro del trabajo y garantizar un modelo de desarrollo económico con oportunidades para todos en la era de los robots.

Fuente: https://blogs.iadb.org/trabajo/2018/04/30/el-futuro-del-trabajo-en-america-latina-y-el-caribe/