Sean bienvenidos al planeta de los robots

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La manufactura vive una revolución silenciosa con la llegada de máquinas inteligentes alimentadas con Big Data. El desplazamiento de mano de obra es inminente y a México debiera importarle.

Foto: Dario Pignatelli/Bloomberg via Getty Images

Sería una pérdida de tiempo buscar, en tiendas o en catálogos de ventas en línea, unos tenis con punta de goma verde, tela en azul desvanecido y suela rígida roja. No existen… por ahora.

Puede ser que nunca se fabriquen, pero, en poco tiempo, bastará con que alguien los imagine y los ordene para que robots y software de diseño, al servicio de las grandes marcas deportivas, los hagan realidad.

No es ciencia ficción. Adidas ya trabaja para propiciar ese momento. De la mano de la también alemana Siemens, planea cómo serán los próximos procesos de producción personalizada en las llamadas speedfactory.

A partir del uso de modelos de tecnología avanzada, software de simulación y análisis de datos, Adidas apuesta por la creación de fábricas industriales de tamaño medio que incorporan tecnologías de impresión 3D y robótica, lo que se ha dado en llamar la manufactura 4.0 o cuarta revolución industrial.

“El nuevo centro de producción de Adidas se ubicará en Ansbach, en el sur de Alemania”, señala Iván Pelayo, vicepresidente de Digital Factory, Process Industries and Drives, de Siemens. “Se trata de una fábrica de 4,600 m2, donde impresoras en 3D y brazos mecánicos producirán zapatos moldeados y personalizados según las exigencias de los clientes”.

Pero en la automatización también hay sombras. El panorama para la manufactura a escala mundial anuncia cambios de grandes dimensiones, derivados de la utilización de nuevas tecnologías. La discusión ya se desató y está relacionada con el temor de que el mundo esté en la víspera de una pérdida masiva de puestos de trabajo en las fábricas.

Los soldados de las nuevas plantas fabriles serán robots, y sus herramientas son nuevas generaciones de paquetes de software de diseño y gestión de procesos, asequibles gracias a alianzas entre compañías de manufactura y firmas tecnológicas que se autoimponen la misión de innovar permanentemente.

Aliados en la automatización

Aunque, más que una adquisición es un tema de colaboración, el convenio que tiene Adidas y Siemens para personalizar sus productos implica transmitir los métodos y herramientas tecnológicas para la implementación en nuevos procesos.

Pero existen otros modelos. Uno es el que, hasta hace unos meses, realizó la firma tecnológica ABB con la compra de Bernecker + Rainer Industrie-Elektronik, una compañía que suministra soluciones de arquitectura abierta, basadas en productos y software para automatización.

“B&R es una joya en el mundo de la automatización de maquinaria y plantas de manufactura, y esta combinación es una oportunidad única, con nuestra oferta digital y nuestra base instalada de más de 70 millones de equipos conectados, 70,000 sistemas de control y ahora más de 3 millones de máquinas automáticas y 27,000 instalaciones de fábricas en todo el mundo”, dijo, en abril, Ulrich Spiesshofer, CEO de ABB, a propósito de la transacción.

La tecnología incorporada en los artículos, aunada a la conectividad, convierte productos “tontos” en “inteligentes”, y éstos, a su vez, se transforman gradualmente en plataformas e incluso en servicios simples y especializados.

México es ubicado internacionalmente como un país manufacturero por excelencia. Su industria manufacturera es clave a escala internacional, y es el motivo central de que el país esté considerado como el séptimo de los más competitivos en manufactura del mundo, indica Manuel Nieblas, experto en Manufactura de Deloitte.

Una de las ventajas clave del país son los tratados de libre comercio con decenas de naciones y la cercanía y estrecha relación comercial con Estados Unidos, lo que se traduce en competitividad internacional.

La industria nacional más fuerte es la automotriz. Para el Inegi, el sector consumo forma parte del sector manufacturero, pero, a juicio de Nieblas, no se le debe colocar ahí, de modo que quedan como los más fuertes, el automotriz y luego los de los sectores químico y de productos industriales, que básicamente son maquinaria y electrónica, entre otros.

Aunque el sector manufacturero es uno de los pilares en el país, el experto de Deloitte llama la atención sobre algunos claroscuros de esta actividad. “Si vemos particularmente el sector automotriz, [éste] ha venido con crecimientos interesantes en lo que va del año, y sigue creciendo, pero a un menor ritmo que en años anteriores”.

Esto se debe, principalmente, a la incertidumbre por la revisión todavía pendiente del Tratado de Libre Comercio y a que algunas compañías detuvieron sus inversiones, lo que llevó a que proveedores del sector decidieran hacer lo mismo, lo cual provocó un efecto de cascada.

Es un hecho que las compañías que manufacturan se interesan cada vez más por la adquisición de nuevas tecnologías, software, robots o drones. Foto: Simon Dawson/Bloomberg via Getty Images.

 

Cambios en la manufactura

Aunado a esta revolución, va un cambio en las necesidades de los consumidores y una nueva forma de comprar, que se rige por su exigencia de que les personalicen sus productos.

En su estudio “El futuro de la manufactura. Fabricando cosas en un mundo cambiante”, Deloitte define cuatro cambios fundamentales por los cuales atraviesa la industria manufacturera.

  • Demanda del consumidor: El poder creciente y las necesidades insatisfechas alrededor de la personalización, adaptación y co-creación conducen a la proliferación de nichos de mercado.
  • Productos: Los avances tecnológicos que permiten la modularidad y la conectividad transforman los productos de objetos inertes a dispositivos “inteligentes”, mientras que los avances en la ciencia de los materiales hacen posible la creación de objetos mucho más intricados, capaces y avanzados, o hábiles de otra manera. Al mismo tiempo, la naturaleza del producto está cambiando con muchos otros productos, trascendiendo sus roles como posesiones materiales que las personas tienen, para convertirse en servicios para los cuales compran acceso.
  • Economía de producción: Las tecnologías tales como el sistema aditivo de manufactura hacen que sea posible fabricar productos más rápidamente de forma económica, en lotes más y más pequeños.
  • Economía de la cadena de valor: Las tecnologías digitales acortan la distancia entre el fabricante y el consumidor, permitiendo que el fabricante evite a los intermediarios tradicionales.

Cada uno de estos cambios en la demanda del consumidor, la naturaleza de los productos, la economía de la producción y de la cadena de valor contribuye a un ambiente crecientemente complejo, que hace que la creación de valor sea más desafiante, mientras hace que la captura de valor sea aún más crucial.

Robots vs humanos

El arribo de robots más sofisticados despierta temores de desplazamiento de personas en las fábricas, una idea que las compañías tecnológicas tratan de combatir. Sólo se requerirá una mayor especialización de los trabajadores y de las empresas, arguyen.

Pero es un hecho que las compañías que manufacturan se interesan cada vez más por la adquisición de nuevas tecnologías, software, robots o drones. La Asociación de Industrias Robóticas (RIA) estima que, actualmente, 250,000 robots están en uso tan sólo en Estados Unidos, el tercer mayor comprador de robots, detrás de Japón y China.

La consultora ABI Research indica que los embarques de robots industriales podrían alcanzar los 45,000 mdd para 2025, con una tasa de crecimiento anual de 16%.

El uso de drones para servicios empresariales (como revisar inventarios en fábricas, supervisar una obra de construcción o monitorear cultivos) tiene un mercado estimado de 127,000 mdd, según PwC.

Ese despliegue tiene implicaciones profundas. En un grupo de 1,000 empleados, por cada unidad que aumenta la proporción de robots, la de empleos se reduce hasta un tercio de punto porcentual y los salarios en hasta medio punto porcentual, estima un análisis de los investigadores Daron Acemoglu y Pascual Restrepo, del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Calcula también que 47% de todos los trabajadores estadounidenses podrían ser afectados por esta tendencia, y el Banco Mundial cree que la ola alcanzaría a 57% de los trabajadores de los países de la Organización de Comercio y Desarrollo Económico (OCDE).

Nadie se salva

A medida que las fábricas automatizadas cobren fuerza en países como Estados Unidos, Japón y Alemania, habrá menos trabajo subcontratado a países en vías de desarrollo, donde los costos de mano de obra son bajos. “En América Latina, México y Costa Rica son los países más expuestos a los cambios tecnológicos en este tema”, indica Moody’s Investors Service, en su estudio “El impacto de la robótica en el mercado emergente”.

En México, cifras del Inegi señalan que el sector manufacturero contribuye con 56.8% del Producto Interno Bruto (PIB). De ahí la importancia de la automatización. En una cifra potencialmente alarmante, 39% de los robots existentes en el país están en la industria automotriz.

Las afectaciones serán profundas e irreversibles. Los robots que se integren al mundo de la manufactura en todo el orbe, entre 4 y 6 millones en 2025, propiciarán una reducción en el empleo hasta en 1.76%, y los salarios podrían crecer hasta 2.6% menos, estima The Boston Consulting Group.

El estudio calcula que 6.2 trabajadores pierden su empleo por cada robot y que la pérdida se concentra en trabajadores con menor educación.

Hasta ahora, las pérdidas en Estados Unidos se estiman entre 360,000 y 670,000 empleos. Sin embargo, la reducción en costos de producción y el crecimiento en competitividad pueden permitir el crecimiento de empleo en actividades comerciales, por ejemplo.

Tim Hanley, líder global de manufactura de la consultora Deloitte, dice que la adopción de procesos tecnológicos en México es igual que en otras partes del mundo. “La innovación sucede en México a la par que en otras partes del mundo y se han visto distintos esfuerzos por acercar estas herramientas tanto a empresas como a la población en general”, afirma. “Diversas instituciones de gobierno o educativas realizan talleres para explicar esta tecnología, y otras han creado laboratorios especializados en investigación de materiales avanzados y desarrollo de prototipos a través de la impresión en 3D”.

Foto: 3alexd / Getty Images

Las reglas claras

En este escenario, el ambiente regulatorio, la política pública y la regulación, juegan un rol clave en la estructura actual y futura de la manufactura. Tratados comerciales, relaciones laborales, seguridad del consumidor y regulaciones ambientales, así como restricciones de privacidad y seguridad, se vuelven definitorios.

En una encuesta de Deloitte aplicada a 400 directores ejecutivos, 34% de la muestra de distintas industrias señaló el ambiente regulatorio como su principal preocupación y lo que le hace pasar más tiempo con funcionarios de gobierno.

Las industrias con complejas cadenas de suministro que se expanden en múltiples geografías pueden tener dificultades para adecuar sus prácticas a los requerimientos regulatorios. En general, entre mayor sea la regulación de una industria, mayores serán las barreras de entrada y más lento será el paso de fragmentación.

Los gobiernos pueden apurar la transición a un ecosistema de manufactura más fragmentado, al relajar la reglamentación y alentar a nuevos participantes y a impulsar la innovación, dice Deloitte. Por ejemplo, los tratamientos hacendarios en las zonas económicas especiales de China impulsaron a muchas empresas extranjeras y domésticas a reubicarse, expandiendo rápidamente el sector manufacturero a diferentes geografías.

En el caso de México, una de las grandes preocupaciones es la resolución de los acuerdos y tratados, en específico con países como Estados Unidos, señala Nieblas, de Deloitte. “Uno de los principales temas es poner impuestos a los productos fabricado en otros países que no fueran Estados Unidos”, concluye.

Si Estados Unidos busca defender los puestos de trabajo en ese país, está en una encrucijada, pues tendría que ir contra la automatización, a costa de rezagar a su industria frente a la de otras regiones.

En otras palabras, sería el último lugar donde el fabricante de tenis personalizados con goma verde y suela roja se interesaría por montar una planta.

Robóticas cifras

250,000 Robots están en uso tan sólo en Estados Unidos, el tercer mayor comprador de éstas máquinas, detrás de Japón y China.

45,000 mdd es el valor que podrían alcanzar, en 2025, los embarques de robots industriales, una tasa de crecimiento anual de 16%.

Fuente:https://www.forbes.com.mx/sean-bienvenidos-al-planeta-de-los-robots/

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