Habilidades para crecer sin petróleo

POR: CAROLINA GONZÁLEZ VELOSAMARÍA EUGENIA DE DIEGO

Hay países que cuentan con mejor suerte que otros. En el caso de América Latina y el Caribe, algunos han tenido la fortuna de disponer de abundantes recursos mineros. Es el caso, por ejemplo, de Chile, Colombia y Perú, donde la explotación de productos como el petróleo, cobre y oro es una fuente importante de riqueza. Sin embargo, los países que se aprovechan demasiado de esta suerte  resultan perjudicados en el largo plazo. La razón es simple: no es bueno tener todos los huevos en la misma canasta. Y es peor aún si se trata de huevos particularmente frágiles que, además, no se pueden renovar.

Quizá el mayor riesgo en la región lo enfrenta Trinidad y Tobago, uno de los pocos países de altos ingresos en América Latina y el Caribe. Con un PIB per cápita similar al de Portugal, de $33,000 (PPP), y un bajo nivel de desempleo y pobreza, Trinidad y Tobago es un país muy atractivo: estudiar es prácticamente gratis, la inversión en programas sociales es muy alta y las pensiones son muy generosas. Su prosperidad se debe en gran medida de la riqueza en petróleo y gas natural: el sector energético representa casi el 50% del PIB. Pero, como muestra un estudio reciente del BID, esta dependencia lo ha hecho altamente vulnerable a los precios del petróleo y ha limitado el crecimiento de nuevas industrias. Las malas noticias no terminan ahí: si el ritmo de explotación energética se mantiene, para el año 2030 las reservas de petróleo y gas se habrán agotado.

La prosperidad de Trinidad y Tobago se debe en gran medida de la riqueza en petróleo y gas natural: el sector energético representa casi el 50% del PIB.

En busca de nuevos sectores con alto potencial

Teniendo en cuenta esta amenaza, el país ha venido impulsando una agenda de diversificación económica que busca el desarrollo de nuevos sectores con alto potencial. Uno de ellos es el de servicios posibilitados por las tecnologías de la información (IT Enabled Services, ITES, en inglés). Contar con una población de habla inglesa y alto nivel educativo, un huso horario compatible con el de Estados Unidos y una infraestructura digital robusta le da a Trinidad y Tobago importantes ventajas en este sector.

Pero diversificar la economía hacia el sector ITES no es nada fácil. Además de sortear obstáculos macroeconómicos e institucionales, es necesario preparar a la fuerza laboral del país con nuevos conocimientos. Por ejemplo, no es posible desarrollar esta industria sin desarrolladores de software. Y es aquí donde nos enfrentamos a un problema típico de las agendas de diversificación que, en palabras del economista Ricardo Haussman, se asemeja al dilema del huevo y la gallina: las personas no acumulan conocimientos para industrias inexistentes, y no es posible desarrollar nuevas industrias si no hay conocimientos.

Las personas no acumulan conocimientos para industrias inexistentes, y no es posible desarrollar nuevas industrias si no hay conocimientos.

Formar a la fuerza laboral para los nuevos empleos

La solución a este dilema del huevo y la gallina pasa por dos frentes. El primero es diseñar una política integral de desarrollo productivo, en la que diferentes intervenciones apunten a generar empleos y a formar en habilidades relevantes de manera coordinada. Siguiendo esta premisa, el gobierno de Trinidad y Tobago, con apoyo del Sector de Integración y Comercio del BID, ha decidido impulsar al sector ITES a través del Programa de Promoción de Servicios Globales (Global Services Promotion Programme, GSPP). Se trata de un programa que busca movilizar inversiones hacia este sector con cambios regulatorios y atracción de inversión extranjera. Y, de manera coordinada, busca formar a la fuerza laboral en las habilidades que requiere el desarrollo de la industria.

El segundo frente consiste en poner en marcha una estrategia de formación en habilidades con protagonismo  del sector privado. Sólo así los trabajadores se formarán en habilidades a la medida de las necesidades de la industria. Esto es especialmente urgente en un sector como el de ITES, donde los rápidos cambios tecnológicos exigen constantes actualizaciones en las competencias de los trabajadores. En esa línea, se lanzó el proyecto Habilidades para los Servicios Globales (Skills for Global Services), como parte del Programa de Promoción de Servicios Globales. Con esta iniciativa se ha hecho un llamado a empresarios para que, en alianza con proveedores de capacitación o entidades educativas, presenten propuestas de programas de formación en el sector ITES. Los postulantes competirán por fondos para financiar sus propuestas a través de un proceso transparente y con representación de los sectores público y privado. Así, se busca promover la financiación de programas de formación de alta calidad y relevancia a la vez que se incentiva un diálogo más fluido entre formadores y empresas.

Con Habilidades para los Servicios Globales vemos cómo la formación para el trabajo puede tener un rol central en las estrategias de diversificación económica. Por décadas, Trinidad y Tobago ha dependido de sus recursos energéticos. Pero su futuro depende de sus recursos humanos.

Foto copyright: tomwang / 123RF Stock Photo

Fuente:https://blogs.iadb.org/trabajo/2017/05/24/habilidades-para-crecer-sin-petroleo/?utm_source=newsletter&utm_medium=rssfeed&utm_content=title&utm_source=Factor+Trabajo%3A+Bolet%C3%ADn+de+Mercados+Laborales+y+Seguridad+Social+del+BID&utm_campaign=808882387d-Mailchimp+RSS&utm_medium=email&utm_term=0_c30748bc43-808882387d-189478437

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