¿Qué es una “buena” escuela? Los casos de China y LAC

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¿Qué explica la ventaja educativa de China sobre América Latina? En algunos indicadores educativos, China comparte muchas similitudes con los países de América Latina. Por ejemplo, el ingreso bruto de primer grado de ambos es aproximadamente igual. Indicadores como las tasas de finalización de primaria, de alfabetización de adultos, y de matrícula en primaria y secundaria también son similares. Y aunque tradicionalmente América Latina gastaba más en educación como porcentaje del PIB, en los últimos años China cerró la brecha. Además, ambos tienen una distribución desigual de los recursos disponibles para la educación.

Sin embargo, otros indicadores muestran claras diferencias. Algunos están a favor de América Latina, como las tasas de matrícula en  preescolar. Aunque China ha aumentado la matrícula de  preescolar más que cualquier país de América Latina, salvo Chile entre 1999 y 2012, China todavía tiene un menor promedio (44 versus 66 por ciento). Otras diferencias están a favor de China. Por ejemplo, la proporción alumno-profesor es mucho menor en China (18 versus 25).

Otra diferencia evidente a favor de China se observa en los diferentes resultados obtenidos  en los exámenes del 2015 del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la OCDE. Los resultados muestran que de las 72 economías participantes, China ocupó el sexto lugar en matemáticas, el décimo en ciencias, y el vigésimo séptimo lugar en lectura. Por otra parte, los países latinoamericanos ocuparon los puestos más bajos. En las tres materias evaluadas en PISA, los 10 países latinoamericanos que participaron calificaron entre el 50% inferior (ver la Tabla 1 para el caso de matemáticas y ciencias). ¿Qué explica el rendimiento superior de China? Una respuesta sencilla es que China tiene mejores escuelas que los países de América Latina y el Caribe (LAC). ¿Pero qué hace que las escuelas sean buenas? Una comparación entre algunas características de las escuelas chinas y las de América Latina y el Caribe (LAC) demuestra por qué China ha sido durante años un país de superior rendimiento.

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Desde una perspectiva sistémica, el sistema educativo de China tradicionalmente ha utilizado instrumentos de evaluación más que los países de América Latina y el Caribe. Un ejemplo es el examen de admisión a la universidad, también conocido como Gaokao, que fue creado en 1952 y es el principal instrumento para decidir quién entra a las instituciones de educación superior. La admisión a las escuelas de secundaria (secundaria superior) también requiere pruebas específicamente diseñadas. En las escuelas de secundaria inferior, las escuelas utilizan pruebas de preselección para seleccionar a los estudiantes especialmente talentosos  antes de colocar a los otros estudiantes en las escuelas cercanas por lotería.

La autonomía es otra clara diferencia. Esto es importante porque una literatura creciente indica que la autonomía mejora el rendimiento estudiantil. Aunque América Latina ha estado experimentando con la gestión basada en las escuelas (“school-based management”), China durante muchos años ha permitido que las escuelas tomen más iniciativa en el manejo de las escuelas en términos pedagógicos y financieros. Algunas de las experiencias de gestión basada en las escuelas en América Latina se centran en el manejo de una pequeña porción del presupuesto no salarial y han sido limitadas. Modelos autónomos reales, con fuerte participación de los padres en el manejo de personal, tales como EDUCO en El Salvador, han sido desmantelados aun cuando mostraban resultados positivos. En contraste, en China las escuelas no sólo tienen autonomía para decidir sobre el plan de estudios de la escuela (hasta 20% del total), sino que también se les anima a experimentar con innovaciones en pedagogía, evaluación, gestión y colaboración con el sector privado. Los resultados no sólo informaron el proceso de formulación de políticas, sino que también se convirtieron en puntos de referencia regionales y nacionales para propósitos de evaluación.

Otra diferencia sistémica es la rendición de cuentas, en particular cuando se refiere a los profesores. Aunque a nivel nacional, la autonomía de personal en China está apenas emergiendo, a nivel provincial y municipal ya está más establecido. Los cuatro municipios y provincias chinos incluidos en PISA tienen mecanismos de monitoreo para evaluar el desempeño docente, por ejemplo, para que los docentes que no se estén desempeñando adecuadamente puedan ser removidos del aula. El monitoreo del desempeño de los docentes también se utiliza para elaborar planes de desarrollo profesional de los docentes, y una parte sustancial del presupuesto operacional de las escuelas se utiliza para este fin. Pero este no es el caso en América Latina.

Una última característica sistémica es la duración del año académico. En China el número de días de clase en el calendario escolar es cerca de 200 días, mientras que el promedio en América Latina es alrededor de 180 días. La duración de la jornada escolar también es más corta en los países de América Latina y el Caribe (LAC); China tiene en promedio al menos 2 horas más de actividad pedagógica por día. Esta es una diferencia crucial, dado que hay evidencia que el tiempo de tarea es crítico para obtener resultados. Esto es empeorado por el hecho de que en realidad los estudiantes de América Latina tienen menos días de escuela de lo estipulado. En América Latina, desde México hasta Argentina, los 180 días de escuela que hay en teoría son solo una referencia, pues en muchos países las huelgas recurrentes causan la pérdida de un número significativo de días de escuela. En China no ocurren las huelgas docentes, por lo que 200 días de clases significan 200 días. Además, la interrupción del aprendizaje causada por el ausentismo docente es un problema en América Latina, mientras que en China este problema es mínimo. Afortunadamente, este es un tema al que los investigadores y los profesionales le están prestando más atención porque hay poca evidencia sistemática sobre el tema, y es necesario encontrar maneras de aumentar con eficacia el tiempo de tarea en América Latina si queremos alcanzar mejores resultados educativos.

Otra diferencia importante es en relación a los docentes. China tiene procesos de selección docente muy rigurosos. En las cuatro provincias y municipios incluidos en PISA 2015 la selección de los docentes es estricta, especialmente para los directores de escuela. Los docentes son normalmente evaluados durante un período probatorio de un año antes de ser contratados formalmente por los distritos escolares. Los estándares de enseñanza y los objetivos de aprendizaje están bien alineados con el material educativo, y los sistemas de evaluación, las obligaciones docentes y las expectativas y horas de trabajo son claros. Las promociones y salarios están ligados al desempeño. La transferencia y la rotación de maestros se realizan con base en las necesidades del sistema, enfocándose en las escuelas de bajo rendimiento y dónde viven los alumnos más desfavorecidos. Esto es raramente el caso en los países de América Latina y el Caribe (LAC), donde los maestros a menudo son asignados a las escuelas según preferencias de antigüedad.

En términos culturales, podemos identificar diferencias significativas entre China y los países de América Latina. En China hay un ethos educativo que premia el desempeño académico. En América Latina, por el contrario, es a veces frustrante la falta de ambición intelectual de los niños para lograr buenos resultados educativos. Aunque en ambas regiones los padres se dan cuenta que más y mejor educación ayudará a sus hijos a obtener un buen trabajo y mejorar su calidad de vida, la población china valora los esfuerzos individuales por lograr resultados mucho más que los latinoamericanos. En China, a diferencia de los países de América Latina, todavía hay una creencia que el esfuerzo vale la pena y que uno puede salir adelante trabajando duro. En resumen, en China los padres le dan mayor importancia a la educación que los padres en América Latina.

En conclusión, como lo demuestra el caso de China, las escuelas de superior rendimiento existen en sistemas que cuentan con suficiente información (evaluaciones) para generar indicadores educativos claros, para que los actores relevantes puedan evaluar el sistema en términos de indicadores de eficiencia internos y externos y pueden monitorear el progreso y las tendencias generales. Las buenas escuelas existen en lugares donde el personal tiene la autonomía para definir acciones pedagógicas y administrativas con resultados, y un sistema de rendición de cuentas que produzca incentivos basados en los resultados observados. Pero esto no es suficiente. Las  buenas escuelas también requieren de insumos educativos de calidad, como maestros efectivos y actitudes culturales de los estudiantes y sus familias que promuevan el alto rendimiento académico.

Eduardo Vélez Bustillo es un consultor independiente con 40 años de experiencia en el sector de educación. Catherine Yan Yang es Directora de Intercambio Internacional del Instituto Nacional de Ciencias Educativas en China.

Crédito de la Imagen: Students learning / Flickr / CC by 2.0

Fuente:http://www.thedialogue.org/blogs/2017/01/que-es-una-buena-escuela-los-casos-de-china-y-lac/?lang=es

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