Impacto global de Trump

Por: Roberto Newell

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Es probable que muchos de mis lectores cuando lean esta columna, Donald Trump ya sea Presidente de los Estados Unidos. Consecuentemente, es posible que ya hayan presenciado los efectos inmediatos de su toma de posesión sobre el orden internacional establecido. No obstante lo anterior, vale la pena reflexionar sobre el impacto que tendrá sobre la estabilidad del sistema geopolítico internacional.

Los tweets de Trump dejan claro que el nuevo Presidente americano, “la trae contra México”. No sé si alguna persona o institución de México le hizo algo o si hay alguna otra razón que explique el rencor que ha expresado hacia el México y los mexicanos. He oído especulaciones y chismes, pero todavía no conozco ninguna evidencia que justifique su encono. Lo más probable es que los golpes que casi a diario da al País sean parte de su modus operandi y que sea más eficaz golpear a México que a otros países.

En mi opinión, lo que explica la conducta de Trump es una aflicción de naturaleza clínica. Se conduce así porque está contagiado de globalofobia.

Los principales síntomas de la globalofobia son desprecio y temor hacia las personas y culturas de otros países. Estoy seguro que este diagnóstico es acertado puesto que muchos de los atributos de la conducta de Trump son sintomáticos de esa fobia.

Para empezar, es importante recordar que el ascenso político de Trump inició con la denuncia espuria que Obama no era un Presidente legítimo puesto que, según Trump, no cumplía el requisito constitucional de haber nacido en EU. A pesar de que la falsedad de su acusación fue mostrada por las autoridades americanas responsables de cuidar las elecciones Presidenciales, Trump insistió en el tema porque su repetición le brindaba beneficios políticos.

Trump persistió en su xenofobia. Si bien es cierto que a México le fue particularmente mal con Trump, también lo es que el Presidente americano repartió insultos y críticas en todas las direcciones: durante meses le pegó a los gobiernos de los aliados tradicionales de EU: Reino Unido, Alemania, Japón, Corea, India y Canadá (“nunca le debimos dar su independencia”). Después, para evitar que alguien pudiera pensar que sólo ataca a los aliados de EU, le pegó a los gobiernos de otros países, como son: China, Irán, Siria y Corea del Norte. Y, luego, por si las flies, arremetió con especial insistencia y encono contra la población del mundo que profesa el Islam.

Trump también dijo cosas desagradables y denigrantes sobre la mayoría de las instituciones internacionales. No hay nada nuevo qué decir de su opinión sobre el TLC México (y China), pero su disgusto con el comercio internacional formal va más allá. Conviene recordar que anunció que durante su gestión EU jamás firmaría el TPP y ha amenazado con retirar a EU de la OMC. Trump también piensa que la Organización de las Naciones Unidas es un club que existe para divertir a las personas importantes de la tierra; asevera que la Unión Europea sólo sirve para que Alemania explote a sus socios y piensa que la OTAN es una organización obsoleta. No he encontrado ninguna opinión publicada de Trump sobre el FMI, pero me sorprendería mucho que le agrade.

En fin, el punto a hacer es que Trump la trae con todos, excepto con una lista corta de países y líderes internacionales en la cual sobresalen Rusia y su Presidente, Nigel Farage -líder del Brexit- y la política francesa LePen, quién acaba de visitar la Trump Tower.

Aunque Trump sólo cumpla una fracción de los cambios que quiere hacer a las relaciones internacionales de EU, su Presidencia acabará con el orden internacional establecido.

En World Order, (Penguin Press, 2014) Henry Kissinger desarrolla la tesis que para mantener la estabilidad del orden internacional, las grandes potencias deben actuar con prudencia, basando su conducta en reglas que sean aceptables para la mayoría de los países, y que se aplican consistentemente. El estratega geopolítico cree que las grandes potencias peligran cuando hacen cambios unilaterales a las reglas establecidas, puesto que esto incentiva a los demás países a formar alianzas para contener sus caprichos.

Es posible que Trump modere su conducta cuando esté instalado en el poder, pero un pronóstico más probable es que la humanidad está entrando en un periodo de gran inestabilidad geopolítica y económica.

Por ello, es importante que México evite asumir el papel de víctima. El País no está solo ni es el único que se siente amenazado por Trump. La fuerza coordinada de muchos países con intereses coincidentes es el antídoto para restablecer los equilibrios que Trump quiere cambiar.

Publicado por Reforma

Fuente:http://imco.org.mx/politica_buen_gobierno/impacto-global-de-trump/

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