Movilidad social en México

Por:Raymundo M. Campos Vázquez

La capacidad de un individuo para superar su nivel socioeconómico de origen se define como movilidad social ascendente. En un país con un alto nivel de este tipo de movilidad social existe igualdad de oportunidades: todos los individuos tienen las mismas posibilidades de alcanzar un nivel socioeconómico mayor sin importar sus condiciones de origen. En las sociedades con movilidad elevada, los méritos de los individuos determinan su capacidad para llegar a un nivel socioeconómico mayor.

En países como México, donde tanto la desigualdad como la pobreza son elevadas, entender el grado de movilidad social existente es de suma importancia. La Encuesta de Movilidad Social 2015 (EMOVI-2015)1 ­­—diseñada por mí y motivada por la investigación realizada en el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY)— permite medir la movilidad social. La EMOVI-2015 es una encuesta representativa de los hogares urbanos en México. Incluye información que permite construir mediciones de riqueza de los hogares actuales utilizando los activos que el entrevistado reporta tener en su hogar. Adicionalmente incorpora preguntas retrospectivas sobre el hogar del entrevistado cuando tenía 14 años de edad. Esto permite comparar la situación económica de los consultados en su juventud con su situación actual a través de la posición relativa del hogar de origen y el actual en términos de riqueza, de acuerdo con los índices de ésta de ambos hogares.2

El estado de la movilidad social en México

 Para medir la movilidad social, los individuos fueron clasificados en cinco quintiles según la riqueza de sus hogares de origen y de los actuales. Esto permite comparar la posición del hogar de origen del entrevistado con la posición relativa del actual. La Gráfica 1 muestra el porcentaje de entrevistados en cada uno de los quintiles de riqueza actuales de acuerdo con el quintil de riqueza de su hogar de origen. En una sociedad con movilidad muy elevada se debería observar una distribución equitativa en todos los quintiles sin importar el quintil de riqueza de origen. Como muestra la Gráfica 1, es notorio que México está lejos de esa condición óptima: nuestro país presenta una baja movilidad social. Obsérvese que en 2015, 36 de cada 100 adultos cuyos hogares en la juventud se encontraban entre los más pobres permanecen en el nivel de riqueza más bajo. Por otro lado, menos de 10 de cada 100 adultos en el quintil más pobre alcanzaron el nivel socioeconómico más alto. Esto sugiere que las personas originarias de hogares pobres sufren de enormes dificultades para superarse económicamente y alcanzar un mayor nivel en su edad adulta.

 

Por otro lado, los individuos originarios de hogares ricos muestran una elevada persistencia en el nivel socioeconómico más alto. En particular, 43 de cada 100 adultos cuyos hogares de origen pertenecían al nivel socioeconómico más rico, permanecen actualmente en el mismo nivel. Los oriundos de hogares ricos muestran pocas probabilidades de caer en los niveles socioeconómicos más bajos. Menos de 6 de cada 100 adultos originarios de los hogares más ricos pertenecen actualmente a los hogares más pobres. Esto sugiere que alcanzar el nivel socioeconómico más alto depende en gran medida de ser parte desde el inicio de hogares en mejor situación socioeconómica, lo que es la definición misma de una baja movilidad social.

Si se comparan los resultados con los obtenidos en el reporte de movilidad social del CEEY para 2011 (CEEY-2013), que es representativo a nivel nacional, se puede observar una menor persistencia en los niveles socioeconómicos altos en 2015 que en 2011. No obstante, el hecho de que la persistencia en el quintil de riqueza más bajo haya permanecido inalterada sugiere que la pobreza es muy tenaz. Obsérvese que para los individuos originarios de los dos quintiles de riqueza menores, las concentraciones en cada quintil son relativamente idénticas. En términos simples, la situación de la población con orígenes en la pobreza no ha mejorado. En comparación internacional, México muestra una elevada persistencia en estratos altos y bajos, pero es principalmente la persistencia en los altos lo que distingue a países en desarrollo con alta desigualdad (como México y Chile) de la movilidad de países desarrollados.

Un hecho que resulta más preocupante es que las mujeres sufren de mayores dificultades para alcanzar un nivel socioeconómico alto, especialmente cuando provienen de los hogares más pobres. La Gráfica 2 muestra el porcentaje de hombres y mujeres en cada quintil de riqueza de acuerdo con el de su hogar de origen. Mientras que 23 de cada 100 hombres originarios de los hogares más pobres permanecen en el mismo nivel en la edad adulta, 43 de cada 100 mujeres originarias de hogares en la misma condición continúan actualmente en el mismo nivel. Para los quintiles restantes, exceptuando el de mayor riqueza, las mujeres siempre se encuentran con más frecuencia que los hombres en los dos quintiles de riqueza menores sin importar la riqueza de su hogar de origen. De hecho, el único caso en que hombres y mujeres experimentan condiciones de movilidad casi idénticas ocurre cuando ambos son originarios del quintil más rico. Estos resultados sugieren que las mujeres son víctimas más frecuentes de la desigualdad de oportunidades que los hombres.

La movilidad educativa en México

Una de las principales razones por las que México experimenta baja movilidad en nivel socioeconómico ascendente está relacionada con la movilidad educativa. Una sociedad muestra alta movilidad educativa cuando el nivel académico que alcanzan sus miembros es independiente del nivel académico o la riqueza alcanzada por sus padres, y en su lugar, es dependiente del esfuerzo y habilidades del miembro en cuestión. El nivel académico es uno de los factores más importantes en la determinación del ingreso y las oportunidades laborales en la edad adulta, lo que hace de él uno de los medios más efectivos para asegurar una mejor calidad de vida, al menos en términos económicos.

Aunque no existe evidencia de una sociedad con movilidad educativa perfecta, México, al igual que otros países latinoamericanos, tiene una movilidad educativa relativamente reducida (Hertz et al., 2007). La Gráfica 3 muestra el porcentaje de los entrevistados en cada nivel académico de acuerdo con el máximo nivel académico alcanzado por alguno de sus padres. En general, los adultos actuales han incrementado de forma importante su nivel académico en comparación con la generación anterior. Actualmente, son pocos los adultos que no han concluido al menos la educación primaria. No obstante, a pesar de avances sustanciales en la cobertura de educación básica, la educación media superior y superior sigue estando altamente concentrada en los individuos cuyos padres habían alcanzado un nivel educativo alto. Por ejemplo, 85 de cada 100 adultos con al menos un padre con educación superior han alcanzado el nivel preparatoria o superior, a diferencia de los 20 de cada 100 entre los adultos con padres sin educación primaria terminada.

Conclusión

 Las condiciones de movilidad previamente discutidas muestran que las personas con un bajo nivel socioeconómico sufren enormes dificultades para mejorar sus condiciones de vida. Esto es especialmente preocupante en el caso de las mujeres, que muestran una mayor persistencia en los niveles más bajos. Es claro, además, que el logro educativo está altamente condicionado por el logro académico de los padres, lo que sugiere que en el país todavía no se provee de igualdad de oportunidades a todos sus miembros.

Dadas la alta desigualdad en el país y la alta persistencia en el estatus socioeconómico, se requieren acciones urgentes. Se necesita un nuevo pacto social que elimine los rezagos y que la condición social de origen no determine los resultados de vida. Esto necesariamente plantea la urgencia de un cambio en la forma en que se diseñan y ejecutan las políticas públicas. Primero, es imperativo tener un crecimiento económico sostenido, con equidad, que combata cualquier tipo de discriminación y que facilite el acceso laboral para las mujeres. El crecimiento inclusivo no llega solo, sino que requiere que existan las políticas públicas adecuadas. Segundo, dadas las persistencias encontradas se tiene que invertir en la primera infancia. Estas intervenciones son complementarias a inversiones en el futuro. Por ejemplo, se podría empezar por medir las habilidades y cómo se vive la primera infancia, la niñez y la adolescencia. Hasta la fecha, no existe una encuesta representativa a nivel nacional que cubra a esos grupos de edad, realizada de tal forma que se puedan ir monitoreando los avances en políticas públicas. Tercero, dados los rezagos existentes en el país, las políticas deben tener una significación económica, es decir, poner como prioridad la inversión en infraestructura, escuelas y ambiente, principalmente en las regiones más pobres del país.

La aspiración a una sociedad meritocrática es que cada persona pueda desarrollarse de forma plena. Su origen social no debe importar, o dicho de otro modo, la lotería de en qué familia o localidad nacemos no debería determinar los resultados de vida. Promover la movilidad social no sólo es una excelente política para impulsar el crecimiento económico en el futuro, sino que por sí misma nos hace un mejor país. EstePaís

Referencias

Campos Vázquez, Raymundo M., Promoviendo la movilidad social en México: Informe de Movilidad Social 2015, El Colegio de México, 2016. Disponible en <http://movilidadsocial.colmex.mx/>.

Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), Informe Movilidad Social en México: Imagina tu futuro, CEEY, México, 2013.

Hertz, Tom, Tamara Jayasundera, Patrizio Pirain, Sibel Selcuk, Nicole Smith y Alina Verashchagina, “The Inheritance of Educational Inequality: International Comparisons and Fifty-Year Trends”, The B.E. Journal of Economic Analysis & Policy, vol. 7, núm. 2, 2007.

* El autor agradece a Cristóbal Domínguez por la excelente asistencia de investigación. Este proyecto fue financiado por el Fondo Sectorial de Investigación para el Desarrollo Social Sedesol-Conacyt con proyecto 217909. El presente artículo es un resumen de ese proyecto y del reporte “Promoviendo la movilidad social en México. Informe de Movilidad Social 2015”, disponible en <http://movilidadsocial.colmex.mx/>, Campos Vázquez (2016).

1 Para acceder a la base de datos y para conocer los resultados generales obtenidos con ella, se puede consultar el sitio <http://movilidadsocial.colmex.mx/>.

2 El índice de riqueza del hogar de origen incluye si éste tenía regadera, lavadora, estufa, refrigerador, teléfono fijo y boiler. Además, incluye el número de televisores por miembro en el hogar, la cantidad de automóviles y de baños completos, el personal de servicio doméstico contratado y el número de cuartos por integrante del hogar. El índice de riqueza del hogar actual incluye las variables anteriores además de los servicios de televisión de paga y de internet, el número de celulares, de computadoras personales y de focos por miembros del hogar, y si la casa tiene piso de tierra. Ambos índices se construyeron utilizando el método de componentes principales, un método de reducción de datos que genera una o varias variables con la mayor correlación posible entre todas las variables incluidas en el índice. En este caso, para ambos índices se utilizó el primer componente principal. La información aquí presentada, así como toda la documentación y bases de datos correspondientes, se encuentra disponible en el sitio <http://movilidadsocial.colmex.mx/>.

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RAYMUNDO M. CAMPOS VÁZQUEZ es profesor-investigador de El Colegio de México y doctor en Economía por la Universidad de California, Berkeley.

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