Productividad global y la oportunidad para México

Autor: Mariana Tapia

Desde 1979, el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) ha publicado el Índice Global de Competitividad (IGC). Por medio de la comparación entre 138 países, el IGC nos da un panorama de las políticas que se deben priorizar para recuperar la economía de la última crisis mundial. En la edición 2016-2017, México avanzó seis lugares, quedando en la posición 51. El IGC tiene lecciones importantes para México, desde los viejos pendientes en educación básica, hasta los nuevos, como la necesidad de innovación tecnológica para competir en los mercados más avanzados y los riesgos de las barreras al comercio internacional.

¿Cómo se hace el Índice Global de Competitividad?

Para el WEF, la competitividad es “el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país”. A su vez, la competitividad detona la calidad de vida y el crecimiento económico. Conocer los elementos que hacen que un país sea productivo se vuelve más relevante si consideramos que la economía mundial no ha logrado recuperarse de la crisis de 2008 y que nos enfrentamos atendencias mundiales como el envejecimiento poblacional y la desigualdad económica. Conocer las buenas prácticas, tanto nacionales como internacionales, así como las áreas de oportunidad se convierte en la receta para no repetir errores y aprovechar las políticas ya probadas.

Para conocer las políticas que han hecho a ciertos países más productivos, el IGC compara 138 economías. Los indicadores se obtienen principalmente de encuestas de opinión a empresarios y ejecutivos de cada país sobre su perspectiva de la economía nacional y el clima de negocios. Las 109 variables que conforman el índice se engloban en 12 pilares y tres subíndices. El reporte completo se puede consultar aquí.

¿Quiénes son los países líderes?

Este es el octavo año consecutivo en el que Suiza obtiene el primer puesto. Destaca como líder en los pilares de innovación, sofisticación de negocios, disponibilidad tecnológica y eficiencia del mercado laboral, además de estar en los primeros 10 lugares de otros seis pilares. Le siguen Singapur, Estados Unidos, Holanda y Alemania.

En la región de América Latina, México ocupa el tercer lugar detrás de Chile (33) y Panamá (42), los únicos de la región en los primeros 50 lugares. Una de las lecciones de este año es que la recuperación económica ha sido más difícil para las economías emergentes, muchas de las cuales se encuentran en esta región, que también arrastra las consecuencias de ser económica y socialmente heterogénea.

¿Cuáles son las lecciones para México?

México pasó del lugar 57 al 51. Esto coloca a nuestro país entre las 10 economías que subieron su calificación de forma considerable este año, también destacan India, Jamaica y Bután en este rubro, por mencionar algunos. Este avance en el ranking es, sin duda, una buena noticia para el país. Sin embargo, también representa una oportunidad para recordar los retos que tenemos pendientes que han resultado costosos para nuestra productividad y que podrían representar verdaderos obstáculos para cerrar nuestra brecha con las economías más destacadas. La siguiente tabla muestra la posición de México en todos los pilares y subíndices de IGC, así como su evolución en las últimas tres ediciones del reporte.

Tabla 1. Ranking para México en los tres subíndices y 12 pilares del IGC 2016-2014

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Fuente: Global Competitiveness Report 2015-2016, y Global Competitveness Report 2016-2017, WEF

1. Pendientes: instituciones y educación

Destaca el pilar de instituciones, donde México ha perdido 14 posiciones desde el 2014. La calidad institucional es considerada por el WEF como uno de los elementos básicos para generar crecimiento y productividad. Con instituciones poco confiables y transparentes, también se vuelve poco probable que fluyan las inversiones y las empresas innovadoras a nuestro país.

A pesar de la reforma educativa, la educación básica pierde tres lugares. Los empresarios opinan que nuestro sistema de educación básica no cubre los requerimientos de una economía competitiva. Las percepciones sobre las competencias que los niños tienen en español, matemáticas y educación científica obtuvieron la misma calificación promedio que países como Bolivia, Mali o Sierra Leona.

Además de los pendientes específicos para México, el IGC de este año tiene conclusiones destacables para todo el mundo de las cuales también debemos aprender:

2. Los factores de innovación y sofisticación son cada vez más determinantes para la productividad

Por ello, las economías menos innovadoras tienen la doble tarea de avanzar por dos frentes: con inversiones en innovación y sofisticación de procesos, pero también en los básicos (como educación, infraestructura y capacitación). Según el WEF, si esperamos a resolver los rezagos característicos de las economías emergentes, nos será imposible cerrar la brecha de innovación en el mediano y largo plazo. Para nuestro país, esto significa que debemos mejorar la eficiencia de nuestras políticas laborales, los rezagos en la capacitación técnica y en educación básica, al mismo tiempo que invertimos en innovación, y mejoramos la forma en que adoptamos la tecnología para nuestros procesos y mercados.

3. El libre flujo de bienes, servicios e ideas es fundamental

Por último, el WEF resalta como una tendencia preocupante el declive de la apertura económica, producto del aumento en tarifas no arancelarias (como requerimientos de etiquetados o estándares sanitarios), reglas a la inversión extranjera y procedimientos aduaneros excesivos.

México ocupa el lugar 11 en el ranking por el tamaño de su mercado y, si bien es cierto que nuestro país ha buscado ampliar el menú de opciones de sus socios internacionales, también es verdad que nuestro principal socio comercial enfrenta una elección que, sin importar el resultado, modificará el TLCAN con las consecuencias que esto implica para las tres economías involucradas. En su análisis, el WEF nos dice que las economías abiertas son las más innovadoras y las que tienen mayor capacidad para adaptarse a los cambios en los ciclos económicos.

Si los grandes tratados comerciales necesitan una revisión, esto debe verse como una oportunidad para reforzarlos y mejorar las oportunidades de los involucrados. Este es el papel que México deberá desempeñar en los próximos meses.

Publicado por Animal Político

Fuente:http://imco.org.mx/competitividad/productividad-global-y-la-oportunidad-para-mexico/

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