Desplazamiento forzado: Una crisis del mundo en desarrollo

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El desplazamiento forzado es una crisis centrada en los países en desarrollo, los que acogen al 89 % de los refugiados y al 99 % de los desplazados internos, según se afirma en un nuevo informe del Banco Mundial. La causa profunda de esta crisis son los mismos 10 conflictos responsables de la mayoría de las víctimas anuales de desplazamiento forzado desde 1991, que son acogidas de manera incesante por alrededor de 15 países, la mayoría de ellos también del mundo en desarrollo.

“Forcibly Displaced – Toward a development approach supporting refugees, the internally displaced, and their hosts” (Las víctimas de desplazamiento forzado: Hacia un planteamiento del desarrollo en respaldo de los refugiados, los desplazados internos y las comunidades de acogida) es un estudio pionero realizado en asociación con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en el que se examina el papel del desarrollo en la superación del desafío del desplazamiento forzado. Responde a la creciente necesidad de administrar mejor estas crisis en su calidad de desafío importante en materia de desarrollo, como parte de un esfuerzo general para reducir la pobreza y alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible. El objetivo del respaldo al desarrollo es abordar las dimensiones sociales y económicas a largo plazo del desplazamiento, en estrecha colaboración con los asociados para la acción humanitaria y otros asociados en forma complementaria.

Si bien la crisis actual es grave, con un número notificado de 65 millones de personas en situación de desplazamiento forzado, el informe concluye que en los últimos 25 años la mayoría de los refugiados y de los desplazados internos abarcados por el mandato del ACNUR pueden atribuirse a tan solo unos pocos conflictos en las siguientes zonas: Afganistán, Iraq, Siria, Burundi, la República Democrática del Congo, Somalia, Sudán, Colombia, el Cáucaso y la ex-Yugoslavia.

Como las personas comúnmente huyen a naciones vecinas de sus países de origen, la responsabilidad de la acogida no se ha distribuido en forma pareja. Alrededor de 15 países han dado constantemente acogida a la mayoría de los refugiados. A fines de 2015, Turquía, Líbano y Jordania, los países vecinos de Siria, acogieron al 27 % del total de refugiados de todo el mundo; Pakistán e Irán, las naciones vecinas de Afganistán, al 16 % de ellos; y Etiopía y Kenya, los países vecinos de Somalia y Sudán del Sur, al 7 % de dicho total de refugiados.

“El desplazamiento forzado priva de oportunidades de desarrollo a millones de personas, y crea un gran obstáculo para nuestros esfuerzos encaminados a poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030″, afirmó el presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim. “Estamos empeñados en trabajar con nuestros asociados para ayudar a las personas desplazadas a superar su penosa experiencia y aprovechar las oportunidades económicas, y en asegurar al mismo tiempo que las comunidades de acogida también puedan beneficiarse y seguir procurando su propio desarrollo”.

“La búsqueda de soluciones duraderas para los refugiados, desplazados internos y apátridas es una parte fundamental de nuestro mandato”, afirmó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi. “Posibilitar que las personas tengan una vida digna y productiva gracias a la inversión en el desarrollo es esencial para este desafío. Trabajando en una asociación complementaria y de cooperación, espero que los organismos humanitarios y de desarrollo puedan influir verdaderamente en la vida de las poblaciones más pobres y más marginadas del mundo”.

A diferencia de los migrantes económicos que se trasladan a lugares donde hay empleos, las personas víctimas de desplazamiento forzado huyen de los conflictos y la violencia, y suelen sufrir la pérdida de activos, la falta de derechos legales, la ausencia de oportunidades y una perspectiva de planificación a corto plazo. Necesitan apoyo especializado para superar estas vulnerabilidades y recuperar la confianza en su futuro, para poder trabajar, enviar a sus hijos a la escuela y tener acceso a servicios. Si no se les presta apoyo, las personas desplazadas pueden sufrir penurias y marginación, como aquellas de las comunidades de acogida que se vean afectadas negativamente, lo que puede obstaculizar la labor en pos del desarrollo.

En el informe se identifican tres fases del desplazamiento forzado en que las instituciones de desarrollo pueden intervenir para contribuir a la reducción de los costos de la crisis.

1. Prevención y preparación:

·   Ayudar a las posibles comunidades de acogida a prepararse antes de la llegada de grandes números de personas mediante la planificación para contingencias, el desarrollo de instrumentos para transferir recursos rápidamente, y la creación de “capacidad de reacción” para la prestación de servicios. El desplazamiento forzado alcanza su punto máximo en un promedio de 4,1 años después de su inicio, lo que da a los países tiempo para prepararse.

·   Fortalecer la resiliencia de los que no se han desplazado, financiando inversiones en partes estables de países inestables para mantener los medios de subsistencia. Las personas ponderan los riesgos de quedarse frente a los riesgos de irse, y la mayoría se queda y resiste hasta agotar todas las demás opciones.

2. Medidas a mitad de la crisis:

·   Prestar apoyo a las comunidades de acogida para abordar cuestiones del desarrollo de larga data, por ejemplo, mejorando el clima para los negocios y reduciendo las desigualdades, que pueden exacerbarse por la presencia de víctimas de desplazamiento forzado.

·   Reforzar y ampliar la prestación de servicios de educación, salud, urbanos y ambientales para hacer frente al aumento de la población.

·   Fomentar políticas que aumenten la libertad de movimiento y afiancen el derecho al trabajo de las personas desplazadas, y que favorezcan asimismo los intereses de las comunidades de acogida.

·   Ayudar a las personas desplazadas a trasladarse a lugares donde haya oportunidades, crear empleos en las zonas de acogida, o invertir en las habilidades y la formación de las que haya demanda en el mercado de trabajo.

3. Reconstrucción de vidas:

·  Respaldar el retorno satisfactorio creando empleos y oportunidades en las comunidades que reciben repatriados, y prestar asistencia a los esfuerzos de recuperación.

·  Ayudar a las personas en situación de desplazamiento a integrarse localmente, prestando apoyo al desarrollo a los países que estén dispuestos a proporcionar a los refugiados el amparo del estatuto jurídico adecuado.

El financiamiento de la respuesta mundial insumirá recursos considerables. Las instituciones de desarrollo pueden ampliar las modalidades de financiamiento e incluir el destinado a contingencias en apoyo de la preparación; el financiamiento en apoyo de las reformas de políticas o el basado en los resultados; y garantías para estimular una inversión privada más firme. Los países de acogida de ingreso mediano necesitan tener acceso a financiamiento en condiciones concesionarias, y los países de acogida de ingreso bajo precisan recursos adicionales.

Fuente:http://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2016/09/15/forced-displacement-a-developing-world-crisis

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