¿Cómo evaluar el aprendizaje colaborativo?

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Aunque es un metodo eficaz. hay pocos libros al respecto.

Aunque es un método eficaz. hay pocos libros al respecto.

 

En las últimas décadas la educación ha vivido innovaciones tan drásticas que han transformado la manera en que aprendemos y aprehendemos el mundo. Uno de estos cambios ha venido de la mano del llamado aprendizaje colaborativo. Entre los principales precursores de este modelo está el pedagogo, filósofo y psicólogo estadounidense John Dewey, quien en las primeras décadas del siglo XX promovió el enfoque de educación democrática que instaba a construir los conocimientos en el salón de clases con base en la interacción sistemática entre los estudiantes.

En México, el aprendizaje colaborativo ha tenido eco entre distintas corrientes y académicos. En Estrategias docentes para un aprendizaje significativo: una interpretación constructivista (2002), Frida Díaz Barriga y Gerardo Hernández destacan el valor de “las interacciones que establece el alumno con las personas que lo rodean” e indican que “no debe dejarse del lado el análisis de la influencia educativa que ejercen el docente y los compañeros de clase”. También les parece imprescindible “la evaluación del funcionamiento del grupo, que implica una reflexión compartida entre el docente y los equipos de trabajo”.
Una muestra de la vigencia institucional de este enfoque es el Plan de Estudios 2011. Educación Básica, de la SEP, que reconoce en el aprendizaje colaborativo un principio pedagógico que “orienta las acciones para el descubrimiento, la búsqueda de soluciones, coincidencias y diferencias, con el propósito de construir aprendizajes en colectivo”. Asimismo en este documento se advierte la necesidad de promover este modelo con el fin de enriquecer la práctica educativa.
No obstante la probada eficacia del aprendizaje colaborativo en distintos ámbitos y niveles educativos, la literatura dedicada a las formas de evaluación de este modelo es escasa, como reconocen David W. Johnson y Roger T. Johnson en La evaluación en el aprendizaje colaborativo: Cómo mejorar la evaluación individual a través del grupo (2016): “Se ha escrito mucho sobre la evaluación del aprendizaje individual, mientras que se sabe poco de la evaluación de grupos, la coevaluación y la autoevaluación para mejorar el aprendizaje del alumno”.
Convencionalmente, en los procesos evaluativos el énfasis ha sido puesto en la transferencia del aprendizaje de individuo a individuo, en el aprendizaje individual y sin colaboración, típico de una concepción competitiva e individualizada de la educación. Este libro nos enseña cómo, a pesar de que el aprendizaje haya sido estructurado de esta forma, los alumnos se agruparán porque “formar grupos es una parte esencial de la naturaleza humana”. Desarrollar modelos para involucrar a los estudiantes en la evaluación es, entonces, necesario.
Los autores de esta obra, dos de los académicos con mayor prestigio en el tema, muestran de forma amena y con imágenes del mundo del beisbol y de las letras los alcances y límites del aprendizaje colaborativo. Asimismo proveen a los docentes, a los interesados en la práctica educativa y a los responsables de la toma de decisiones en las instituciones educativas orientación teórica y una guía práctica sobre la evaluación individual y en grupos, la coevaluación y la autoevaluación.

Los límites del modelo
Los hermanos Johnson además de explicar las características de los modelos de evaluación en el aprendizaje colaborativo, examinan sus límites: “Hay grupos eficaces, pero también grupos ineficaces, por lo que corresponde a los profesores descubrir cómo estructurar estos grupos para obtener la máxima responsabilidad”. Si bien es cierto que los procesos de evaluación en grupo resultan útiles de acuerdo con las más recientes perspectivas en la cultura de la educación, no son una panacea: no resuelven automáticamente las carencias en la planeación o en la estructura curricular. En este sentido, los autores aportan pistas para reconocer las características de un grupo con el fin de emplear la evaluación eficazmente.
A pesar de esos límites, la conclusión del libro es positiva: “Es hora de que la responsabilidad de la evaluación se comparta con los alumnos. Trabajar conjuntamente creará una comunidad de aprendizaje en la que la implicación de los estudiantes en el proceso de evaluación servirá para mejorar todos los aspectos del aprendizaje y la educación”. Lo que ocurre en un aula es una metáfora de lo que acontece en la sociedad. En la medida en que la dinámica en los salones de clase sea más democrática y cuente con una mayor participación de los estudiantes estaremos preparando a los futuros adultos a ser mejores ciudadanos. Decía John Dewey: “La democracia tiene que nacer de nuevo cada generación, y la educación es su comadrona”.

Fuente:http://campusmilenio.mx/index.php?option=com_k2&view=item&id=4568:como-evaluar-el-aprendizaje-colaborativo&Itemid=140

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