Empleos, la vía más rápida para salir de la pobreza

POR SRI MULYANI INDRAWATI

 

A worker at the E-Power plant in Port-au-Prince, Haiti. © Dominic Chavez/World Bank

Por primera vez en la historia, la cantidad de personas que viven en extrema pobreza ha bajado a menos del 10 %. El mundo nunca ha tenido metas tan ambiciosas en materia de desarrollo como sucede hoy. Luego de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la firma del Acuerdo de París sobre Cambio Climático a fines de 2015, la comunidad mundial está ahora evaluando las mejores y más eficaces vías de alcanzar estos hitos. En esta serie de cinco partes, me referiré a lo que el Grupo Banco Mundial está haciendo y lo que estamos planeando realizar en áreas clave que son cruciales para poner fin a la pobreza a más tardar en 2030: buen gobierno, igualdad de género,conflicto y fragilidad, prevención y adaptación al cambio climático y, por último, creación de empleos.

Los buenos empleos son la vía más eficaz para salir de la pobreza. Investigaciones señalan (i) que el aumento de los salarios representa del 30 % al 50 % de la caída en los niveles de pobreza (i) durante la última década. Pero, en la actualidad, más de 200 millones de personas en el mundo están desempleadas y buscan trabajo, y muchas de ellas son mujeres y jóvenes. Una impresionante cantidad de 2000 millones de adultos, en su mayoría mujeres, permanecen fuera de la fuerza laboral en general. Además, demasiadas personas trabajan en empleos mal renumerados y poco calificados, y que aportan poco al crecimiento económico. Por lo tanto, para poner fin a la pobreza y promover la prosperidad compartida, necesitaremos no solo más puestos de trabajo, sino también mejores empleos a los cuales puedan acceder trabajadores de todos los estratos de la sociedad.

¿Por dónde empezar? El crecimiento liderado por el sector privado y basado en la productividad es la piedra angular dela creación de empleos (i) en todos los países, pero es especialmente difícil lograrlo en los países más pobres del mundo. (i) Tres factores son esenciales para que el sector privado cree empleos más productivos para los pobres.

En primer lugar, las personas y las empresas necesitan estar conectadas a las oportunidades que ofrece el mercado, a través de infraestructura, como caminos y luz eléctrica.

Un reciente estudio en India (PDF, en inglés) indica que la cantidad de personas que se cambiaron de trabajos agrícolas a empleos mejor remunerados aumentó en un 10 % como consecuencia de la construcción de caminos en los pueblos. Las inversiones a gran escala en transporte, (i) electricidad y telecomunicaciones sientan las bases de empresas competitivas y que generan empleos, y también impulsan la productividad y la transformación económica.

La infraestructura es especialmente crucial en los países frágiles y afectados por conflictos. (i) Por ejemplo, enMyanmar (i) —donde el 84 % de los hogares en las zonas rurales no tiene acceso a electricidad—, el Grupo Banco Mundial está ayudando (i) a duplicar la capacidad de generación de electricidad de una planta a gas natural. El proyecto, una vez finalizado, movilizará USD 300 millones en financiamiento privado y dará lugar al primer productor independiente de energía eléctrica del país. Pero lo que es aún más importante, permitirá brindar mejores servicios a 1,5 millones de personas, ayudándolas a iniciar o ampliar sus negocios, o a conseguir empleos.

En segundo lugar, los países necesitan preparar a su fuerza laboral y aprovechar dichos conocimientos y activos para aumentar la productividad y los ingresos.

Conectar a las empresas con los mercados y a las personas con las oportunidades de empleo es un buen inicio, pero no basta. Para que la gente salga de la pobreza, es necesario que las personas sean capaces de cambiarse a trabajos productivos. Invertir en educación (i) y salud (i) es importante para desarrollar las aptitudes que los individuos requieren para ser flexibles y poder adaptarse a los entornos laborales cada vez más tecnológicamente avanzados.

En Afganistán, (i) el mejoramiento de la calidad del sistema de educación profesional y técnica del país ayudará aaumentar el número de estudiantes graduados de institutos certificados (PDF, en inglés) de un poco más de 1000 a alrededor de 9000 en el transcurso del próximo año. Hasta 2015, cerca de 26 000 personas se habían beneficiado con este proyecto financiado por el Banco Mundial, cuyo objetivo es desarrollar aptitudes laborales y aumentar los ingresos en un contexto muy difícil.

Asimismo, las pequeñas y medianas empresas deben mejorar su productividad. Ellas tienen que acceder a financiamiento para ampliar y desarrollar su fuerza de trabajo. Un reciente estudio señala que los pequeños negocios que cuentan con acceso a financiamiento crearon hasta 4 % más empleos que las firmas que no tenían acceso. EnEtiopía, (i) el mejoramiento de la capacidad de instituciones clave que apoyan al sector del turismo ayudó a capacitar a más de 1600 profesionales, generó más de 5000 trabajos en la industria turística, y condujo a que el gasto de los turistas internacionales aumentara en un 30 %. (PDF, en inglés)

Las empresas también necesitan fortalecer su capacidad para aprovechar las nuevas tecnologías e innovaciones, incluidas aquellas que fortifican los nexos con las cadenas de valor. Una empresa de mujeres en la provincia de Bamyan (Afganistán), (i) tuvo éxito en el negocio de las papitas fritas con la ayuda de un programa de fortalecimiento de los vínculos del mercado con las cadenas de valor en las empresas rurales de todo el país. La iniciativa ha entregado asistencia técnica a 500 pymes y a más de 1400 grupos de empresas —dos tercios de ellos dirigidos por mujeres— y ha creado oportunidades de empleo para 12 000 personas.

Finalmente, para prosperar los países necesitan un entorno económico que fomente la productividad, el crecimiento y la generación de empleo.

Lo anterior incluye políticas macroeconómicas acertadas, imperio de la ley, protección de los derechos de propiedad, cumplimiento de los contratos y regulaciones bien diseñadas para apoyar a las grandes y pequeñas empresas en sus esfuerzos encaminados a crecer y crear puestos de trabajo.

La asistencia para el desarrollo seguirá siendo esencial para promover el entorno que permita salir de la pobreza a las personas y las sociedades enteras. Sin embargo, no bastará que logremos los ambiciosos objetivos de desarrollo que nos hemos fijado. Será fundamental que exista un sector privado productivo que pueda operar en igualdad de condiciones parar poder crear la cantidad de empleos productivos y bien remunerados que se necesitan para poner fin a la pobreza.

Fuente:http://blogs.worldbank.org/voices/es/empleos-la-via-mas-rapida-para-salir-de-la-pobreza?cid=EXT_FBWBES_D_EXTP

Conjuntos Cerrados: 4 efectos negativos de vivir tras las rejas

Por: DAVID KOSTENWEIN

 

Las oportunidades y la disponibilidad de espacios para la interacción humana son algunas de las cualidades que apreciamos de las ciudades y que hacen de ellas lugares de inspiración y motores de innovación. Sin embargo, la manera en la que estamos construyendo las ciudades pone en peligro muchas de estas cualidades.

Los conjuntos cerrados—o gated communities en inglés—son un fenómeno global que ha encontrado un suelo fértil para expandirse de manera alarmante en América Latina. Estas comunidades varían en tamaño, densidad y forma. Sin embargo, comparten algunos atributos: son áreas residenciales cercadas con muros o rejas, portones controlados por seguridad privada y acceso restringido. Ofrecen servicios urbanos como espacios verdes y zonas comunales exclusivamente para sus residentes y—si bien en sus orígenes estaban compuestos por agrupaciones de casas aisladas—cada vez son más frecuentes los conjuntos con edificios multifamiliares.

Estas extensas áreas residenciales crean paisajes urbanos homogéneos, segregados y aislados, convirtiéndose en el antónimo de las ciudades. ¿Qué implicaciones tiene construir nuestras ciudades a partir de pequeñas anti-ciudades?

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Conjunto cerrado cerca de Buenos Aires. Fuente: Alex Steffler

 

Los conjuntos cerrados en América Latina

Los conjuntos cerrados han existido durante décadas en todo el mundo, pero no fue sino hasta los años 70 y 80 que tomaron fuerza. Es difícil saber cuántos desarrollos como estos existen en América Latina, ya que se trata de un fenómeno poco documentado y no existen consensos en su definición. Sin embargo, existen aproximaciones para algunas de las principales ciudades en la región. Por ejemplo, Buenos Aires cuenta con 500 desarrollos. Por su parte, Bogotá cuenta con datos más precisos gracias a un estudio detallado de Fernando de la Carrera.

De 1950 a 2011, se han construido más de 3000 conjuntos cerrados en Bogotá, y desde el año 2001 es la tipología más común a desarrollar. De los aproximadamente 7.8 millones de bogotanos, el 25% hoy vive en un conjunto cerrado. Este tipo de desarrollos estaba tradicionalmente dirigido a grupos de altos ingresos, pero hoy en día hacen parte de la oferta inmobiliaria para los grupos de menores ingresos que añoran las rejas—las cuales, más allá de una cuestión de seguridad, se han convertido en un símbolo de status social. Como dice De la Carrera, este modelo puede ser visto como el nuevo paradigma para el desarrollo de las ciudades en América Latina bajo un pretexto engañoso de crecimiento y progreso.

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Alphaville, un conjunto cerrado con edificios multifamiliares en Sao Paulo. Fuente: Lucas Garcia

 

4 consecuencias negativas de vivir tras las rejas

Estudios sobre el desarrollo de este tipo de conjuntos coinciden en que las razones para esta tendencia son al aumento de la desigualdad social, la falta de presencia del Estado, la percepción de inseguridad, la búsqueda de la homogeneidad social y comunitaria, y la búsqueda de un estatus socioeconómico más elevado, entre otros. Sin embargo, es importante detenerse y mirar las consecuencias que estas estructuras tienen sobre el tejido urbano y social de nuestras ciudades:

  1. Segregación socio-espacial: Los conjuntos cerrados son un síntoma más de la desigualdad  social que se manifiesta a través de diversas formas de segregación espacial en las ciudades latinoamericanas. La construcción de barreras y la presencia de seguridad privada garantizan la división sistemática de los estratos sociales. Los espacios públicos y, por tanto, espacios de encuentro social están privatizados y fragmentados. Este tipo de desarrollo promueve la construcción de ciudades excluyentes poniendo en peligro la calidad de vida de todos sus habitantes.
  1. El uso excesivo del automóvil: Las comunidades cerradas son estructuras que promueven el uso de vehículos particulares ya que son por lo general áreas exclusivamente residenciales que requieren de largos desplazamientos a tiendas, lugares de trabajo y otros servicios. Asimismo los cerramientos crean aceras inseguras y poco agradables para los peatones que se encuentran caminando por fuera de los conjuntos cerrados.
  1. Inseguridad: A pesar de ser construidos para crear un ambiente más seguro para sus residentes, los conjuntos cerrados paradójicamente crean espacios más inseguros para quienes están por fuera de las rejas, poniendo el beneficio individual sobre las necesidades colectivas de la ciudad. Es así como en muchos casos se crea un espiral de declive en la seguridad ciudadana en áreas circundantes a estos desarrollos. Como decía Jane Jacobs, la falta de “ojos en las calle” genera problemas de seguridad en el espacio público.
  1. Impacto ambiental: El auge de los conjuntos cerrados ha hecho de ellos una de las células de crecimiento urbano localizadas en las zonas periféricas de la ciudad.  En Bogotá, los conjuntos cerrados representan el 0,45% de todos los proyectos de vivienda entre 1950-2022, sin embargo ocupan el 23% de la superficie dedicada a la vivienda en el mismo período. En este sentido, esta tipología se puede considerar como una amenaza al medio ambiente, ya que este tipo de expansión urbana de baja densidad representa un uso poco eficiente del suelo.

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Conjunto Cerrado en Bogotá. Fuente: Juan C. García

 

¿Qué pueden hacer los municipios para contrarrestar esta tendencia?

  1. Prevenir e incentivar: Las ciudades pueden utilizar instrumentos de planificación urbana para dirigir el desarrollo urbano en una dirección diferente. Por ejemplo, mediante normas urbanísticas que incentiven desarrollos densos con usos mixtos, bloques con fachadas paramentadas que eviten retrocesos y antejardines cercados.
  1. Desincentivar: Los municipios deben evitar la promoción indirecta de conjuntos cerrados, como es el caso de normas que regulan el desarrollo de áreas suburbanas en los municipios aledaños a Bogotá; o en Tegucigalpa, donde en el 2012 se llevó un cabo el Programa Barrios Más Seguros en el que se permitía cerrar vías públicas con portones y trancas a ciertas horas del día.
  1. Buenas prácticas: El sector de vivienda pública puede desempeñar un papel importante en la prestación de buenos ejemplos de desarrollo de viviendas abiertas de alta calidad, y ser un referente de modelos urbanos sostenibles e incluyentes que promuevan la cohesión social y la equidad.

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Santiago de Surco, un barrio en Lima lleno de conjuntos cerrados. Fuente: U.S. Air Force

Hoy estamos construyendo las ciudades de mañana. Cada reja que se erige hoy probablemente va a permanecer, ya que cambiar la estructura urbana creada por comunidades cerradas no será tarea fácil. Si no queremos vivir en ciudades fragmentadas, en pequeñas islas, en la anti-ciudad, resulta urgente cambiar el paradigma en los modelos residenciales de nuestras ciudades latinoamericanas y buscar alternativas que apoyen la construcción de ciudades amables e incluyentes.

Fuente:http://blogs.iadb.org/ciudadessostenibles/2016/05/31/conjuntos-cerrados/

Reducir la desigualdad, el reto de las Zonas Económicas Especiales: #SemáforoEconómico

Reducir la desigualdad, el reto de las Zonas Económicas Especiales: #SemáforoEconómico

 

Existe una clara discrepancia en el nivel de desarrollo a lo largo de México. Son varios Méxicos, dentro de uno solo. Zonas distintas con diferentes resultados en materia económica y nivel de bienestar, de acuerdo con el #SemáforoEconómico de México, ¿Cómo Vamos? las entidades federativas se podrían agrupar en tres bloques según sus resultados económicos. 

Por un lado, aquellos estados con una economía dinámica con tasas de crecimiento superiores a 3.5%, promedio anual, con incrementos sustanciales en el nivel de vida de su población, disminución de la informalidad y pobreza laboral, principalmente ubicados en el norte del país y la zona del Bajío.

Otro grupo estaría conformado por estados que han tenido tasas de crecimiento positivas, pero no lo suficientemente altas para lograr mejores niveles de bienestar de su población. Pero también, hay estados que decrecen, estados rezagados en crecimiento económico y con altos niveles de pobreza.

Hasta el momento, no existen datos que indiquen que se esté dando un cambio en el status quo del nivel de desarrollo de las economías estatales. A pesar de que en los últimos 10 años se han implementado diversos programas sociales, los tres estados con menor PIB per cápita hoy son los mismos que hace 10 años: Chiapas, Oaxaca y Guerrero.

A pesar de que el gasto social ha crecido más de 23% promedio anual entre 1998 y 2015 en Chiapas, este estado es el que tiene el mayor porcentaje de población en pobreza extrema (31.8%), seguido por Oaxaca (28.3%) y Guerrero (24.5%). De acuerdo con el CONEVAL, las personas que se encuentran en esta situación disponen de un ingreso tan bajo que aunque lo dedicaran por completo a comprar alimentos, no tendrían los nutrientes necesarios para tener una vida sana.

Los datos evidencian que lejos de darse un giro en las discrepancias en el nivel desarrollo estatal, éstas se acrecentan. En 2004, el PIB per cápita de Nuevo León era 3.7 veces el de Chiapas. Con el tiempo esta proporción empeoró. En 2014, el PIB per cápita de Nuevo León representaba 4.4 veces el de Chiapas.

De acuerdo con datos del #SemáforoEconómico, los estados con mayor crecimiento en los últimos 5 años son también los de mayor crecimiento en los últimos 10 años; con la excepción de Zacatecas, que aunque se encuentra entre los cinco estados con mayor crecimiento durante los últimos 10 años, fue sustituido en la lista por Guanajuato que está en los estados con mayor crecimiento económico durante los últimos cinco.

El resto de los estados que aparecen entre los cinco estados con mayor crecimiento ante ambos periodos, siguen siendo los mismos: Querétaro, Aguascalientes, Quintana Roo y Nuevo León.

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En contraste, Campeche, Chiapas y Tamaulipas, están entre los cinco estados con menor crecimiento en los últimos cinco años y también en los últimos diez. Campeche es el único estado que, en promedio, ha decrecido en los últimos 10 años. Es decir, Campeche está produciendo menos de lo que producía hace 10 años. Campeche es la excepción en muchos sentidos, ya que también es el estado con mayor PIB per cápita; debido a que el 80% de su producción proviene del sector de minería petrolera.

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En 2014, último dato disponible, el PIB per cápita de Chiapas, Oaxaca y Guerrero era de $45,303, $52,393 y $55,476 pesos constantes respectivamente. Si estos estados crecieran a la meta propuesta por México, ¿Cómo Vamos?, es decir, 4.5% anual, para 2030 llegarían a tener un PIB per cápita de $77,528, $ 98,376, y $105,489, respectivamente. Incluso esa tasa de crecimiento, no sería suficiente para alcanzar el PIB per cápita que se tiene a nivel nacional hoy en día.

Chiapas ha crecido a una tasa promedio anual de 1.4% en los últimos 5 años, si siguiera creciendo a este ritmo su PIB per cápita en 2030 llegaría ser de $47,886 pesos constantes al año y creciendo a la meta de crecimiento llegaría ser de $77,528, es decir, 62% mayor.

Si suponemos que el PIB per cápita funciona como un indicador de bienestar de la población, si Chiapas creciera a 4.5% promedio anual hasta 2030 alcanzaría los niveles de bienestar de Hidalgo en 2014, Oaxaca los de Guanajuato y Guerrero los de Chihuahua. Sin embargo, es importante notar que el resto de los estados seguirían avanzando, por lo que no necesariamente se cerraría o eliminaría la brecha de desarrollo entre éstos.

En este contexto de desigualdades regionales se implementarán las Zonas Económicas Especiales (ZEE). Son la promesa de un cambio en este status quo en materia económica. Las ZEE reflejan una estrategia para crear nichos de desarrollo a partir de delimitar zonas objetivo en las que se implementarán ventajas fiscales, facilidades regulatorias, infraestructura necesaria, así como otros estímulos preferenciales; todo esto con el objetivo de promover actividades productivas en la región.

Es importante notar que esta herramienta representará un punto de inflexión únicamente si se da un crecimiento inclusivo que permita a la población marginada participar en el proceso productivo, es decir, que la población con menores recursos participe en estas nuevas actividades productivas, de forma que puedan beneficiarse del desarrollo económico.

En este sentido, Rodolfo De la Torre García, Director del Programa de Desarrollo Social con Equidad del CEEY y experto de México, ¿Cómo Vamos?, señala que las “ZEE serán exitosas en la medida que generen bienestar para los más pobres con base en su capital humano”.

En la misma línea, David Kaplan, Especialista de la Unidad de Mercados Laborales y Seguridad Social del BID y experto de México, ¿Cómo Vamos?, recalca que “cualquier ZEE fracasará si las nuevas empresas no encuentran a trabajadores con las habilidades necesarias” y para ello “será importante adecuar las políticas educativas y laborales para asegurar que la formación de capital humano de estas zonas sea consistente con la demanda del sector privado, incluyendo las nuevas empresas que llegarían en unos años”.

El sur está en espera de un cambio histórico, en espera de que las ZEE traigan el desarrollo económico que ayude a 5.66 millones de mexicanos a salir de la pobreza extrema en la que viven en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Veracruz; estados en los que se implementará la primera fase de las ZEE. Esto solo será posible si los incentivos fiscales, facilidades regulatorias, inversiones en infraestructura y demás estímulos se dan a la par con una capacitación del capital humano de la región que ayude a la población a participar en las nuevas actividades económicas.

Fuente:http://www.animalpolitico.com/2016/06/reducir-la-desigualdad-el-reto-de-las-zonas-economicas-especiales-semaforoeconomico/?platform=hootsuite

¿Fomenta el posgrado el desarrollo intelectual?

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El pasado miércoles se presentó en la convulsa pero bella ciudad de Oaxaca el Diagnóstico del Posgrado para la Región Sur-Sureste, la cual abarca siete estados: Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Oaxaca, Tabasco, Veracruz y Yucatán. Este diagnóstico forma parte de una serie de estudios que el Consejo Mexicano de Estudios de Posgrado (Comepo), en coordinación con el Centro de Investigación en Matemáticas (Cimat), ha realizado para tratar de llenar el vacío de información sobre las características de los posgrados que se ofrecen en México. Se dice que el objetivo general del diagnóstico es “proponer políticas públicas para el impulso de la calidad de los estudios de posgrado”.
¿Se pueden proponer políticas a partir de los datos de un diagnóstico? Se puede, aunque considero que lo más valioso de estos diagnósticos es servir de insumo para motivar una discusión pública mucho más razonada sobre el funcionamiento y desarrollo de la actual política de posgrado. En este tenor, repasemos algunos datos y comentemos la problemática que revelan.

Pobreza y universidad pública

Con datos de 2010, Comepo contabilizó un total de 8,522 programas de posgrado (especialidad, maestría y doctorado) en el país, pero sólo 19 por ciento pertenecen al Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Conacyt. Para la región Sur Sureste, la muestra abarcó 384 programas cuyos coordinadores tuvieron que responder a una encuesta y, a partir de ésta, se quisieron construir indicadores en distintas temáticas tales como normatividad, organización, infraestructura, fomento a la investigación, evaluación institucional, flexibilidad, competencias, pertinencia, eficiencia, movilidad, egresados, vinculación y problemática general.

La región Sur Sureste abarca a 22 millones de habitantes, lo que representa una quinta parte de la población total del país. Esta región, además, concentra a la “mayor población indígena del país” lo que significa que la mitad de hablantes de lengua indígena a nivel nacional están concentrados en este región. La identidad indígena, como se sabe, está relacionada con múltiples e injustificadas desigualdades, por lo que no es extraño leer que la población en pobreza extrema en la región Sur Sureste rebasa la media nacional (16 por ciento contra 9.5 por ciento)
Que las personas vivan en condiciones indignas es injustificable, pero el rechazo a la desigualdad no debe servir para omitir los logros que tiene la región en materia de posgrado. Mire usted, en la región Sur Sureste 25 de cada 100 programas de posgrado cuentan con el reconocimiento del PNPC-Conacyt cuando a nivel nacional este porcentaje es de 19, es decir, seis puntos por debajo de la región analizada. Luego, de este porcentaje de posgrados “de calidad”, la mayoría (39 por ciento) se concentra en instituciones de educación superior pública (IES) mientras que el sector privado, sólo concentra uno de cada diez posgrados de calidad.

¿Qué modalidad de posgrado se ofrece en la región Sur Sureste? Según el diagnóstico, 80 por ciento de los posgrados pertenecen a la modalidad de maestría, siete por ciento son doctorados y el resto (13 por ciento) lo concentran las especialidades. Aunque el reporte dice que esto es distinto a nivel nacional, en donde 71 por ciento son maestrías, 11 por ciento doctorado y 18 por ciento especialidades; si nos centramos en el sector público veremos que la región Sur Sureste se asemeja más a la escala nacional. En el sector público de la región Sur Sureste, 20 por ciento son especialidades, 70 por ciento son maestrías y diez por ciento lo concentra el nivel de doctorado.

Posgrado para el desarrollo intelectual

Como hemos visto, la pobreza que injustificadamente se vive en la región Sur Sureste, no ha impedido que sus universidades y centros de educación públicos ofrezcan programas de posgrados variados, de alta calidad y centrados en la investigación. Esto muestra un destacado esfuerzo institucional. Pese a ello, la problemática del posgrado en la región Sur Sureste es digna de repasarse, si en verdad se desean promover políticas públicas más efectivas.

Los coordinadores o responsables de los programas de posgrado de la región Sur Sureste resaltaron la recurrente —y profusamente analizada— tensión entre las oficinas gubernamentales que regulan el posgrado y las IES públicas y autónomas. Para pocos es nuevo escuchar que los esquemas centralistas de evaluación de la educación superior subvirtieron la autonomía de las universidades. ¿Y esto repercutió en mayores capacidades intelectuales de los estudiantes y de los profesores o sólo en mayor control?
Las exigencias de la evaluación del posgrado parece que también generaron una “exorbitante” burocratización, la cual no estuvo respaldada por los apoyos necesarios. De hecho, el diagnóstico revela que la gestión de los responsables de los programas tiende a ser más administrativa que académica y esto, ¿qué consecuencias ha tenido en el desarrollo intelectual de los estudiantes y de los profesores? ¿Mucha autoridad y poco pensamiento?

Una de las quejas que también delinean la problemática del posgrado, según el reporte de la región Sur Sureste, es que los estudiantes presentan “deficientes” habilidades, así como un “desinterés intelectual”. ¿Será que el posgrado ha dejado de ser pertinente? La pertinencia, estrictamente hablando, se refiere a la capacidad que tienen las universidades para responder de manera equitativa a las necesidades y aspiraciones de los estudiantes y si éstos no se sienten interpelados intelectualmente, pues algo anda mal.

El diagnóstico también muestra, con base en los indicadores, que las competencias relacionadas con “generar innovaciones en el conocimiento y desarrollo tecnológico” son las que menos se promueven, según los coordinadores; entonces, ¿para qué sirve un posgrado? Parece que también en este nivel hemos perdido el foco que es el desarrollo intelectual, el aprendizaje significativo y el avance del conocimiento para dar paso a la sedimentación del control por medio de ineficientes esquemas de evaluación. ¿O me equivoco?

Pedro Flores-Crespo

Consulta la nota en: Campus Milenio

Fuente:http://www.educacionyculturaaz.com/noticias/fomenta-el-posgrado-el-desarrollo-intelectual