El papel de las empresas en materia educativa

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Pacto Mundial México realizó junto a la Unicef, su quinto Foro de Diálogo para hablar de la educación en el país y el papel que juegan las empresas en este ámbito.

Dentro de los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) incluidos en la Agenda 2030, la Educación de Calidad es una de las prioridades en nuestro país, ya que de acuerdo con Marco Pérez, Coordinador de Pacto Mundial México: “la sociedad se crea a través de la educación de calidad”, por ello instó a las empresas a “vincularse y colaborar en plataformas que unan al sector privado con la educación dependiendo de su core business”.

En el marco del día mundial contra el trabajo infantil, cifras del Modulo de Trabajo Infantil 2013 de la Encuesta Nacional de Ocupación Empleo (ENOE) 2013, indican que “1 de cada 5 niños trabaja para pagar la escuela o sus propios gastos, situación que afecta a 2.5 millones de niños y niñas menores de 18 años en México”.

En dicho foro de dialogo, la maestra Carmen López Flórez, Jefa del Programa de la Unicef en México, presentó los cambios entre los Objetivos del Milenio (ODM) y los ODS, además de los desafíos que enfrenta México en materia de educación; teniendo como tema principal el desarrollar educación de calidad y políticas que garanticen acceso a la misma.

La maestra López Flórez recalcó que estos nuevos ODS se fijan metas más ambiciosas en materia educativa, ya que “buscan garantizar que todos los alumnos cuenten con los conocimientos y habilidades necesarios para promover el desarrollo sostenible y eliminar las disparidades de género en la educación y garantizar el acceso en condiciones de igualdad de las personas vulnerables, incluidas las personas con discapacidad, los pueblos indígenas y los niños en situaciones de vulnerabilidad, a todos los niveles de enseñanza y la formación profesional”.

Dentro de las condiciones básicas que se discutieron en el Foro de Diálogo, destaca: “construir y adecuar instalaciones escolares que respondan a las necesidades de los niños y las personas discapacitadas y tengan en cuenta las cuestiones de género, y que ofrezcan entorno de aprendizaje seguro, no violentos, inclusivos y eficaces para todos”.

Además de aumentar sustancialmente la oferta de maestros calificados y producir resultados escolares pertinentes, eficaces y desarrollar políticas públicas que respondan a las necesidades de cada de cada región.

El papel de las empresas en la educación

El empresariado está acostumbrado a medir resultados, costos y eficiencia, por ello, este Foro de Diálogo invita al sector privado a contribuir en desarrollar políticas públicas que garanticen el acceso a la educación de calidad.

  • Formar alianzas con los gobiernos para desarrollar e impulsar experiencias piloto innovadoras y promover escuelas de aprendizaje, con resultados donde los empresarios monitoreen los avances de aprendizaje. De acuerdo con la Unicef, este tipo de programas tienen una experiencia demostrativa que genera logros de aprendizaje.
  • Fortalecer a la sociedad civil, a los padres y madres para exigir resultados; empoderar a la ciudadanía para que participe y vigile los proyectos, a demás de exigir resultados en materia educativa.
  • Y por último, contribuir con los estados en cerrar las brechas en zonas de alta marginación con apoyos, por ejemplo, para que más niños con alguna discapacidad accedan a las escuelas.

Pacto Mundial México ofrece las herramientas para que las empresas adopten buenas prácticas de responsabilidad social, además de vincular a las mismas con las diversas instancias de Naciones Unidas para alcanzar las metas de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.

Fuente:http://www.expoknews.com/el-papel-de-las-empresas-en-materia-educativa/

Maestros y universidad

Por: Hugo Aboites

 

Salvo algunos momentos, las universidades no han dejado de contribuir de manera muy importante a darle la razón y argumentos al Imperio, incluso proveyéndolo de armas. El napalm, por ejemplo, esa sustancia gelatinosa inflamable que produce enormes bolas de fuego que arrasan con familias y vecindarios enteros, fue concebido y desarrollado en los laboratorios de la Universidad de Harvard y probada por primera vez en sus campos deportivos. Pero en otras muchas áreas la producción de conocimiento ha sido orientada por las necesidades del Estado y los grandes negocios. Como las simientes, en los años 70, de lo que después se desplegaría por el mundo con el nombre de neoliberalismo (Friedman, Universidad de Chicago). A pesar de la autonomía –ese principio magnífico que mitiga el poder de gobiernos y empresas sobre la orientación del conocimiento–, nuestras universidades no han escapado de la fuerte presión por generar innovaciones, productos y razones al Imperio.
En los 90 se describía, por ejemplo, cómo una universidad mexicana, pública y autónoma había establecido un acuerdo con la sucursal de una multinacional que, entre otras cosas, proveía de sistemas a los aviones de caza, tanques y helicópteros de combate de las fuerzas armadas estadunidenses. Según este convenio, la universidad facilita, gratuitamente, investigadores, instalaciones y laboratorios dentro de su campus. Por otra parte, alguna institución mexicana incluso ha hecho contribuciones al desarrollo de misiles de combate, sin que sirva de consuelo que la beneficiada haya sido la Marina Armada de México, y cientos de universidades participan en convenios con banca Santander (por conducto de Universia). Además de estos llamativos ejemplos, hay una miríada de proyectos académico-empresariales-gubernamentales que sistemáticamente aprovechan las instalaciones y reclutan al personal calificado de las universidades para campañas de recolección de muestras de especies de la flora y fauna mexicana destinadas a laboratorios trasnacionales, asesoran dependencias gubernamentales, hacen análisis e impulsan programas de estudio diseñados específicamente para determinada empresa. En suma, un subsidio sistemático de recursos públicos al ámbito privado. El folleto de una institución llegaba a plantear como ideal convertirse en un hotel de cinco estrellas para albergar proyectos de investigación de grandes empresas.
Se ha creado así una cultura que ha convertido en huésped distinguido al actor empresarial en la vida universitaria. El problema, sin embargo, es que una institución pública de educación superior y, especialmente, una universidad pública y autónoma que es sostenida con recursos del erario tiene en su ley orgánica un mandato social muy amplio, atender a los problemas nacionales, y es claro que éstos no son necesariamente los del Estado o de las grandes empresas. Como muestran claramente los datos y análisis críticos y los airados reclamos de las manifestaciones que vemos en las calles, la enorme mayoría de los mexicanos tiene necesidades y problemas que no se han resuelto ni se resolverán desde la lógica de la ganancia o la del poder.
La vinculación con esos poderes no es un asunto sólo del subsidio que representa el uso de recursos públicos y universitarios a los que menos necesitan, sino también en la progresiva adopción de una visión que acepta que los nuevos conocimientos, la generación de dispositivos y políticas públicas y hasta la formación de jóvenes estudiantes son final y principalmente productos para el consumo privado o estatal, y que por tanto las grandes corporaciones tienen un interés legítimo y prioritario en determinar sus características. Una visión que nazca desde el espíritu mismo de la educación superior pública y, además autónoma y universitaria, va en otra dirección; busca atender los problemas nacionales también desde la perspectiva de quienes los sufren. De ahí que declarar visitantes distinguidos a las maestras y maestros que se manifiestan en la Ciudad de México es una manera real y simbólica de señalar que la visión de quienes sufren y conocen de cerca la situación de las grandes mayorías es la más importante. Provenientes muchos de ellos de las clases populares, encargados de crear condiciones para que se formen millones de niños y jóvenes, los maestros son uno de los sectores con mayor capacidad de entender y manifestar cuál es la situación y problemática del pueblo mexicano a partir, precisamente, de su vivencia en decenas de miles de pequeñas comunidades rurales, las periferias de las ciudades, los barrios pobres de las capitales.
La educación es, reconocidamente, uno de los más graves problemas nacionales, pero, más grave aún, nos dicen, una reforma educativa que busca eliminar a quienes son los más fidedignos portadores y mensajeros de la realidad del país, los maestros. Se busca excluirlos, acosarlos con evaluaciones y eventualmente expulsarlos –como ya lo fueron de la Ciudad– también del aula o del empleo. Así será posible sustituirlos, incluso con egresados de la educación superior capaces de garantizar su eficiencia en la formación de niños y jóvenes de futuras generaciones como parte del capital humano que demanda reiteradamente Mexicanos Primero.
Para tener una posición respecto de la reforma educativa, las universidades deben, por lo menos, escuchar a los maestros y distinguirlos de quienes hoy están dispuestos a arrasar los principios progresistas que todavía mantiene el tercero constitucional. Son dos clases distintas en lucha por la educación.

Seis herramientas para crear líneas en el tiempo

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Los ejes cronológicos o líneas de tiempo se han utilizado tradicionalmente para la clase de historia, como una manera sencilla y eficaz de representar hitos o eventos. Pero su uso puede extenderse a otras muchas asignaturas y temas, siempre que se puedan estructurar de forma cronológica. Además, con las nuevas tecnologías, las líneas de tiempo (o timelines) se vuelven interactivas, más atractivas y visuales, con posibilidad de añadir imágenes, videos o enlaces. Hoy te proponemos una serie de recursos gratuitos para que te animes a construir las mejores líneas de tiempo TIC con tus alumnos. 

RECURSOS RECOMENDADOS PARA TIMELINES

  1. 1. Timeline. Sencilla, rápida e intuitiva, esta aplicación te ayuda a crear líneas de tiempo paso a paso, organizadas por fechas o hitos. Solo hay que ir situando los hechos destacados sobre el eje temporal e incluir un texto y una imagen (opcional). Se puede guardar el proyecto para abrirlo y continuar en otro momento, o descargar el resultado final en PDF. Perfecto para un primer contacto con la elaboración onlinede ejes temporales y para que tus alumnos aprendan a utilizarlo rápidamente.
  2. 2. Dipity. Permite crear líneas de tiempo interactivas y online muy completas, en las que se pueden incluir videos, audios, imágenes, texto, enlaces o geo-localizaciones. Además, puedes compartirlas e interactuar con otros usuarios, o configurarlas para que se actualicen automáticamente con la información de un feed de RSS determinado. Hay una versión premium pero la gratuita tiene todas las funcionalidades básicas. Este video tutorial te explica cómo utilizarla.
  3. 3. Timeline JS. Su interfaz es menos intuitiva, ya que requiere usar una hoja de cálculo de Google Spreadsheet en la que se introducen los textos e imágenes. Sin embargo, genera líneas de tiempo muy visuales y completas que pueden integrarse en páginas web con un simple código. Aquí y aquí tienes líneas de tiempo creadas con esta herramienta y este tutorial (en inglés) te ayudará a usarla.
  4. 4. TimeRime. Otra opción útil para crear líneas de tiempo disponibles online, en castellano y basada en las imágenes. Se sitúan las fotografías en la línea de tiempo y al pasar el ratón sobre aquellas se muestra la información. Este es un ejemplo de cómo se representan las líneas temporales con TimeRime. En este tutorial puedes aprender a utilizarla.
  5. 5. Tiki-Toki. Una herramienta que tiene muy en cuenta la estética e incluso permite hacer ejes temporales en tres dimensiones como este. Este video muestra los pasos básicos para crear una línea de tiempo con Tiki-Toki. Hay una versión gratuita que permite crear un timeline por cuenta y diversas opciones de pago.
  6. 6. MyHistro. Una divertida combinación de mapas y líneas de tiempo, perfecta para narrar historias o hechos que suceden en diferentes localizaciones. Al finalizar puedes descargar el resultado en PDF, exportarlo como mapa de Google Earth y también incrustarlo en un blog o página web. Puedes ver algunos ejemplos aquí y observar cómo se usa en este tutorial (en inglés).

Consulta la nota en: Aula Planeta

Fuente:http://www.educacionyculturaaz.com/noticias/seis-herramientas-para-crear-lineas-de-tiempo-2

Identidades subterráneas: Las letras en la era digital I

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Por: Bruno Bartra

La era digital ha traído consigo una gama de nuevos soportes que han magnificado la distribución de múltiples formas de arte y creación, particularmente la música, el cine y las letras —desde las novelas y textos académicos, hasta la prensa escrita. El séptimo arte, aunque mantiene como su espacio fundamental las salas de cine, pasa lentamente de los dvd al streaming como su hogar una vez que ha pasado su exhibición en las salas. La música pasó del CD al MP3 y ahora también al streaming.

La destrucción de la industria de la música como la conocíamos fue veloz y avasalladora, pero el surgimiento del nuevo modelo ha sido igualmente rápido; además, la era digital no transformó tan radicalmente el formato de la música como lo hicieran sus primeros soportes físicos —los discos—, que casi obligaron a los intérpretes a limitar sus canciones a la duración de tres minutos. El cine, por su parte, no ha sufrido prácticamente ninguna modificación en su formato y contenido.

En el ámbito de las letras, la cuestión es más compleja: las novelas han sufrido pocos cambios. Se han transformado de acuerdo a los tiempos, pero sin que la era digital haya ejercido una influencia distinta a la que pudo ejercer, por ejemplo, la Revolución industrial. El soporte digital, el e-book, ha cobrado auge, pero posiblemente un lector buscará tener una edición en papel de su novela favorita. A diferencia de un casete o un cd, el cual simplemente deja de ser leído por los reproductores de música modernos, una novela se podrá leer ya sea que las letras aparezcan en la pantalla del libro digital, la tablet, la computadora, o estén impresas sobre una hoja de papel. En el ámbito académico, la digitalización ha traído grandes beneficios, principalmente una mayor difusión y acceso al conocimiento científico en todo el mundo. Las versiones digitales de los artículos contienen en muchas ocasiones elementos multimedia que enriquecen el estudio.

La prensa sí ha sufrido. Ha ganado inmensidad de lectores en el ámbito digital, pero sus ganancias económicas han caído estrepitosamente. A diferencia de la música, donde las ganancias que se esfumaron fueron las de los ejecutivos y no tanto las de los músicos, en los medios sí ha hecho mella en el ala creativa: escritores, diseñadores, editores y reporteros. Poca gente está dispuesta a pagar en un sitio por información a la que puede acceder gratuitamente en otro lado. La prensa se lee en múltiples soportes: desde el papel, la computadora y la tablet, hasta la sui géneris plataforma de las redes sociales. Cuando una noticia se desata, no son los sitios web de los medios donde las noticias se leen: es en las redes y en los servicios de mensajería, como lo ha analizado Emily Bell. En este sentido, la autora destaca al sitio BuzzFeed como un ejemplo: le imprime pocos recursos al diseño de su sitio, pero se enfoca en que existan las mejores formas para que sea compartido en redes sociales.

Pero en las redes también se comparten y se hacen virales textos que no son necesariamente los mejores: cuando acaeció recientemente la muerte de Prince, varios textos atribuían a factores diversos las causas del deceso —que no estaban esclarecidas— dándolas por hecho; sin embargo, en la mayoría de los casos estaban muy alejados de la verdad, caían en el ámbito del chisme y rumor, y no en la información fidedigna. El chisme de la cuadra de pronto se magnifica a proporciones globales.

Pero el futuro no es tan negro: el aumento de los rumores falsos que se dan por hecho ha llevado a que se abra la puerta a la colaboración entre sitios de redes sociales y medios específicos para que eventualmente se llegue a una difusión de información fidedigna. Aunque, claro, hay que hacerlo con cautela, pues esto puede acarrear enormes problemas de censura, control y antidemocracia. También, como en el caso de la música, el cine y la televisión, la industria está mutando y tan solo nos está tocando sufrir los estragos de la transformación. Cuando se consoliden los soportes para las letras, se volverá a traducir económicamente el valor de la información de alta calidad, de las crónicas e investigaciones periodísticas de fondo. Parte del secreto radica en los seguidores o followers: las cuentas en Twitter de The New York Times, El País y El Universal tienen, respectivamente, veintisiete, cinco y cuatro millones de seguidores. A mis ojos —y sobre todo a ojos de los anunciantes— eso es un equivalente al tiraje.

Pero eso no es todo: también existen estadísticas a profundidad respecto a qué porcentaje de los seguidores interactúa realmente con los medios y sus publicaciones, y la ubicación geográfica de estos. Esa es la información que finalmente define el costo de los anuncios digitales que, además, comenzará a incrementarse conforme el impacto de los anuncios sea mayor.

En el mundo de las revistas el modelo es similar, aunque también se está en un periodo de búsqueda y adaptación. La relación entre “tiraje” digital y anunciantes es semejante, y la necesidad de adaptarse al modelo de las redes sociales es el mismo. Aquí existe la ventaja de que una revista puede ser en muchas ocasiones un artículo de colección, sobre todo los números especiales y de aniversario, y en ese momento los lectores digitales pueden salir a la búsqueda del ejemplar físico. Así como la lectura digital trae enormes ventajas en cuanto a inmediatez y espacio, la tecnología de la impresión en papel tiene singularidades que de vez en cuando pueden hacer del ejemplar físico de una revista un objeto de colección.

Fuente:http://estepais.com/articulo.php?id=584&t=identidades-subterraneas-las-letras-en-la-era-digital-i

“Que inventen ellos”: el mal día de Don Miguel de Unamuno

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POR IGNACIO DE LEÓN

 

El 30 de mayo de 1906, en los albores del siglo 20, el filósofo español Miguel de Unamuno, quizás de mal humor ese día, escribió un artículo que habría de estigmatizarlo como enemigo de la ética de la innovación. Así opinó en su ensayo “El pórtico del Templo” sobre los avances científicos europeos y norteamericanos:

«Que inventen, pues, ellos y nosotros nos aprovecharemos de sus invenciones. Pues confío y espero en que estarás convencido, como yo lo estoy, de que la luz eléctrica alumbra aquí tan bien como allí donde se inventó»

Es curioso que el sabio Unamuno, el mismo que años después plantara cara valientemente al fascista General Millan Astray en defensa de la cultura y autonomía universitaria, escribiera estas palabras tan ríspidas sobre la innovación científica. Ellas han dado mucho de qué hablar sobre la antipatía cultural hacia la laboriosidad capitalista por parte de la cultura hispánica, de la cual Unamuno es uno de sus portavoces más conspicuos.

Hoy, la evidencia empírica se ha impuesto, a un siglo de haber Unamuno pretendido tapar el sol con un dedo.

La situación anémica del emprendimiento innovador en la región latinoamericana es bastante obvia, especialmente si uno la compara con otras regiones donde la ingeniería y las matemáticas son vistas con mejores ojos que la filosofía. El Banco Mundial (2014) indica que las empresas de América Latina son 20% menos proclives a introducir un nuevo producto que aquellas de países con ingreso mediano de Europa y Asia Central (ECA). En países del Caribe, la probabilidad es aún menor, con una cifra menor al 50%.

El financiamiento a la innovación en América Latina y el Caribe (ALC) es muy inferior al de otras regiones. De acuerdo con el World Development Indicators, China invirtió en 2012 alrededor de 1.98% de su PIB en I+D, mientras que en promedio América Latina invirtió en 2011 alrededor de 0.83% de su PIB en ese rubro. El financiamiento privado es aun inferior: en los EE.UU., por ejemplo, los préstamos bancarios proveen entre 15 a 30% del financiamiento a pequeñas empresas innovadoras (PEI); en Brasil esta fuente de financiamiento no supera el 7%, y en Chile y México es prácticamente nula. En los EE.UU., las PEI obtienen entre 20 a 47% de sus finanzas de fondos de capitales de riesgo e inversionistas ángeles, comparado con 23% en Brasil, 17% en Chile y 5% en México.

El origen de la anemia

¿Dónde está el origen del problema de los mercados de innovación? Volvamos a Unamuno.

El sabio español nos dice que “la luz eléctrica (entonces recién inventada) “alumbra aquí tan bien como allí donde se inventó”. Pues bien, suponía mal Unamuno al pensar que el bombillo incandescente sólo habría de traer luz y calor, pasando por alto todo el conocimiento intangible acumulado por su creador, Thomas A. Edison. Pues este conocimiento permitiría después, crear nuevas y más avanzadas invenciones, retroalimentando la acumulación de valor. El desarrollo de tubos al vacío sirvió de inspiración o insumo a inventos como la radio en los años 20, o la televisión una década después, o los semiconductores, que en los años 60 habrían de revolucionar la computación.

Creer que inventar se agota con la acción del inventor es ignorar que el esfuerzo innovador tiene beneficios acumulativos que suelen ser desconocidos al momento de la invención. Al crear su modelo de computador personal Apple II, los dos Steve de Apple (Jobs y Wozniak) no tenían en mente el iPhone, pero hoy sabemos que, sin duda, uno es consecuencia del otro.

Pero aún más importante, el conocimiento solamente tiene valor si hay un mercado capaz de valorarlo. Estos mercados solamente pueden surgir si quienes inventan tienen la expectativa de obtener los beneficios (materiales o espirituales) de su esfuerzo. Esto es, todo lo contrario de lo que nos propone Unamuno: “Que inventen, pues, ellos y nosotros nos aprovecharemos de sus invenciones”.

He aquí una causa fundamental de la anemia innovadora latinoamericana: la incierta atribución de los derechos de propiedad intelectual que predomina en la región. No hay claridad, pues las oficinas de patentes carecen de experticia para reconocer la novedad de las reivindicaciones de quienes solicitan patentes, que suelen yuxtaponer con otras ya pertenecientes al dominio público. Tampoco hay tribunales eficientes que asignen los derechos en caso de conflicto. Finalmente, hay un problema cognitivo de los mismos emprendedores, quienes perciben el sistema de protección mediante propiedad intelectual como un obstáculo, en vez de una oportunidad para monetizar sus ideas.

Dada esta precariedad de derechos sobre la propiedad intelectual, el número de transacciones sobre los mismos (esto es, el “mercado”) se reduce: empresas necesitadas de tecnologías desconocen que las mismas existen y que están en posesión de tal o cual investigador, o no saben las condiciones bajo las cuales puede negociarlas. Al reducirse el tamaño de los mercados, menores serán las posibilidades de producir nuevas tecnologías (innovar), pues habrá menos puntos de conexión en el ecosistema innovador, que tendrá un nivel tecnológico más limitado, o que, sencillamente se desconoce que existe. En otras palabras, si no existieran los sistemas de refrigeración, ¿qué sentido tendría esforzarse por inventar una nevera de mejor capacidad?

Esta conexión entre transacciones insuficientes causadas por una asignación imprecisa de los derechos de propiedad intelectual, que reducen las posibilidades a la innovación, ha sido estudiada solamente a partir de la segunda mitad del siglo 20 y aun se discuten sus implicaciones. Por ello, sería injusto cargar en las espaldas del gran Unamuno el peso de su incomprensión sobre los factores institucionales que condicionan la innovación.

En todo caso, queda claro que el 30 de mayo de 1906 no fue su mejor día.

Fuente:http://blogs.iadb.org/puntossobrelai/2016/06/06/que-inventen-ellos-el-mal-dia-de-don-miguel-de-unamuno/