Presentan herramienta para medir el impacto de las ciudades en las personas

Cada día son más las personas que viven en ciudades. Foto: ONU-Habitat

La criminalidad y la violencia urbana han experimentado un significativo aumento en las últimas décadas dentro de la región, principalmente en sus áreas urbanas. Sus causas son múltiples y complejas, destacándose entre ellas las fuertes inequidades sociales y territoriales que caracterizan el proceso de urbanización, la insuficiencia de las políticas públicas en materia de integración social y la naturaleza cada vez más organizada e internacionalizada de la criminalidad. La violencia urbana golpea especialmente a los segmentos más pobres de la población, erosionando su capital social.

Este conjunto de dinámicas hace que la seguridad ciudadana sea, actualmente, un tema prioritario para la opinión y la agenda pública, y se manifiesta en el interés creciente de los gobiernos locales, que están asumiendo cada vez más responsabilidades y desarrollando iniciativas en materia de seguridad ciudadana.

Características

El programa Ciudades más Seguras fue lanzado por UN-HABITAT en 1996, a pedido de un grupo de alcaldes africanos, buscando contener la violencia urbana por medio de estrategias de prevención. El mismo apoya la implementación de los compromisos y enfoques de la Agenda Hábitat en esta materia, y reconoce la responsabilidad de las autoridades locales en materia de prevención del crimen, contribuye también con la Campaña de Gobernanza Urbana de UN-HABITAT a través del desarrollo de normativas y herramientas, la divulgación de acciones aprendidas, y por medio de la implementación de actividades operativas.

Los objetivos principales del programa son:

  • Aumentar las capacidades a nivel urbano para contener la inseguridad urbana,
  • y contribuir al establecimiento de una cultura de prevención.

En colaboración con otras agencias de la ONU (PNUD, UNICEF, UNESCO), el programa de Ciudades más Seguras provee apoyo a autoridades locales y nacionales, y a otros actores urbanos, por medio de las siguientes actividades:

  • Fortalecimiento de la capacidad de gestionar la temática de seguridad y de reducir la delincuencia, y la violencia;
  • Promoción de iniciativas de prevención de la criminalidad, implementando sistemas de justicia criminal con la participación de autoridades locales y centrales, el sector privado y la sociedad civil;
  • Animar redes urbanas para facilitar el intercambio de conocimientos y buenas prácticas y la divulgación de lecciones aprendidas en colaboración cercana con socios del Norte y del Sur;
  • Preparar e implementar programas de formación de capacidades;
  • Enfocar en las tres áreas de prevención principales (acciones dirigidas a grupos de riesgo, prevención situacional, y reforma del sistema de justicia criminal)

Iniciativas

  1. Actividades de formación de capacidades y desarrollo de instrumentos: Ciudades más Seguras, a nivel global, está desarrollando un manual dirigido a agentes municipales; por otro lado el Banco Mundial está lanzando una serie de publicaciones dirigidas igualmente al sector municipal. Se espera seleccionar conjuntamente algunos municipios para realizar actividades de validación de este instrumental.
  2. Actividades de gestión del conocimiento: Se traducirán materiales conceptuales y metodológicos del programa Ciudades Más Seguras al español y portugués. Se elaborarán documentos de política sobre las tendencias regionales en materia de políticas de seguridad ciudadana.
  3. Apoyo al intercambio entre ciudades: Una actividad importante será el apoyo a las actividades del Comité Internacional creado en Guarulhos, São Paulo, y a la propuesta de constituir una red de municipios. Los esfuerzos estarán centrados en definir las modalidades de trabajo y los mecanismos de intercambio, así como en preparar documentos estratégicos que orienten las actividades futuras.

Fuente:http://onuhabitat.org/index.php?option=com_content&view=article&id=67&Itemid=25

A la mitad de los niños que trabajan en México no les pagan, indica el Inegi

En México, cinco de cada 10 niños y adolescentes que trabajan no reciben un ingreso y 29.3% de esos menores trabajan más de 35 horas a la semana, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se celebra este 12 de junio, el Inegi explicó que la cifra de menores que trabajan en el país mostró una tendencia a la baja, ya que se redujo de 3.6 millones en 2007 a 2.5 millones en 2013.

“El principal sector de actividad en el que está inmersa la población de 5 a 17 años que trabaja es el agropecuario (30.5%), seguido del comercio y servicios (25.9 y 24.6%, respectivamente)”, indicó el Inegi en un comunicado.

Al hacer referencia a la inasistencia escolar, el INEGI detalló que la tasa de inasistencia de los menores de 5 a 17 años es de 7.2%, mientras que, entre los niños y adolescentes que trabajan, esta tasa aumenta a 36%.

Por grupos de edad, del total de niñas, niños y adolescentes ocupados en México,15.1% tiene de 5 a 11 años; 26% son adolescentes de 12 a 14 años; mientras que la mayor proporción se presenta en el grupo de adolescentes de 15 a 17 años, con 58.9%.

Del total de niñas, niños y adolescentes ocupados de 5 a 17 años, 49.1% también estudia y realiza quehaceres domésticos; 14.9% sólo combina el trabajo con los estudios; 24.3% combina el trabajo con quehaceres domésticos; y 11.7% sólo trabaja.

A nivel mundial, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) durante el periodo 2000-2012, el trabajo infantil a nivel mundial bajó, pasando de 246 millones en el año 2000 a 168 millones en 2012.

La mayor la disminución del trabajo infantil fue entre las niñas, con una reducción de 40% en comparación con 25% en el caso de los niños, añadió el organismo.

 

Fuente:http://www.animalpolitico.com/2016/06/a-la-mitad-de-los-ninos-que-trabajan-en-mexico-no-les-pagan-indica-el-inegi/

Pioneros del lujo sostenible y la innovación responsable

Digital permite inventar negocios que escalan rápidamente. (Foto: Izzy Lane)

 

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Hemos dejado atrás los días en que nos preguntábamos si los clientes del lujo estaban interesados por la sostenibilidad y si estaban dispuestos a pagar por ello. Hemos pasado los momentos en que esta combinación de conceptos se consideraba una contradicción o un oxímoron. Hoy sabemos que en cualquier industria una empresa valorada como sostenible es preferida por inversores, por empleados o candidatos, por sus clientes y por la comunidad en general.

En el sector del lujo los valores de sostenibilidad y responsabilidad social están redefiniendo el campo de juego. Las marcas que no jueguen en el tablero de la responsabilidad social y de la sostenibilidad medioambiental simplemente ya no pueden competir.

Por consiguiente, el reto ha dejado de ser el contestar a la pregunta sobre si es necesario o no ser sostenible. Hoy el reto común es explorar el camino para serlo.

Como en muchos otros sectores empresariales, las respuestas están fuera del entorno de los líderes. Los nuevos caminos para acometer el reto los han encontrado emprendedores que han desarrollado nuevos modelos de negocio.

Emprendedores en todos los sectores reinventan la industria porque se acercan a la resolución del problema desde una perspectiva nueva. La revolución digital permite inventar negocios que escalan rápidamente.

Por otro lado, los nuevos valores de estos emprendedores que buscan mejorar el mundo, a la vez que construyen tejido empresarial y crean empleo, les dan nueva perspectiva. Se trata de innovar con sentido de responsabilidad. Lo llamamos innovación responsable.

El nuevo libro Sustainable luxury and social entrepreneurship: more stories of the pioneers, que he coeditado con Miguel Ángel Gardetti, recoge las historias de siete de estos emprendedores. Los llamamos pioneros porque, como todos los innovadores, se han adentrado en terreno desconocido.

El libro, que presentaremos en IE el próximo día 21 de junio, recorre las historias de Alan Frampton, el británico creador de CRED, o de Gudrum Rogvadottir y Gudrum Ludvig, ambas fundadoras de Gudrum & Gudrum en la islas Feroe, o de Paulina Robson, en Chile, quien diseña y vende bolsos de piel de salmón; de Sonu Shivdasani, fundador de Soneva, el hotel donde nadie lleva zapatos; de Michael Stoeber, el emprendedor del hotel Landgut Stoeber, o de Jennifer Ewah, quien lanzó la empresa de moda Eden Diodati, y de Isobel Davies, fundadora de Izzy Lane para diseñar y vender moda de lana que garantiza el buen trato de los rebaños ovinos. Todos ellos innovadores responsables que crean sus empresas para transformar la realidad.

La presentación de estas historias será una mesa redonda sobre el papel de la empresa en el reto de mejorar nuestro mundo. Para ello contamos con Lasse Gustavsson, director ejecutivo de Oceana en Europa. El prólogo, escrito por Alexandra Cousteau, es inspirador y repleto de referencias y experiencias personales.

Esta publicación es la continuación del libro publicado en 2014 que incluía las historias de otros nueve pioneros en este sector. Las empresas Elvys & Kresse o JEM Jewelry Ethically Minded, Positive Luxury: Brands to trust o Ainy cosmetics, junto con Bottletop, Big Blue Bike, We are Knitters o IOU Project, Pachacutti and Estancia Peuma Hue. Todos ellos orgullosos ganadores de IE Award to Sustainability in Premium and Luxury Sectors, que este año celebra su sexta edición. Todas empresas prósperas y en crecimiento cumpliendo la primera condición de la sostenibilidad: competir con éxito y ser viable.

Fuente:http://www.forbes.com.mx/forbes-life/pioneros-del-lujo-sostenible-la-innovacion-responsable/