Formación presencial versus “online”: la opinión de los estudiantes

Con información sobre la formación presencial y online basados en el informe La comunidad universitaria española opina, encargado a la Fundación Europea Sociedad y Educación por Universia y Santander Universidades.

Los autores, Víctor Pérez Díaz y Juan Carlos Rodríguez preguntaron sobre el grado de acuerdo (en la escala del 0 al 10) con distintas afirmaciones que, implícita o explícitamente, comparaban la formación online y la presencial.

En el fondo, los encuestados no acaban de ver diferencias tan sustantivas entre la formación online y la presencial al menos si tenemos en cuenta los puntos de vista medios de cada público.

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Tres de los enunciados se referían a posibles cambios en el comportamiento de profesores y estudiantes. En primer lugar, los tres públicos coinciden en que la formación online seguramente requiera de los estudiantes un mayor esfuerzo de autodisciplina, pues el acuerdo medio con esa afirmación ronda el 8.

En segundo lugar, no está tan claro, desde el punto de vista de la comunidad universitaria, que aquella formación requiera un mayor esfuerzo por parte de los profesores. Por término medio, los estudiantes no están ni de acuerdo ni en desacuerdo con esa afirmación. El acuerdo medio es muy moderado en el PAS (6,1). Y solo se convierte en un acuerdo claro entre los profesores, con una puntuación media de 7,3. Esto último es lógico, pues para muchos de ellos la incorporación de metodologías o técnicas propias de la formación online supone cambios de algún calado en su comportamiento tradicional.

En tercer lugar, hemos tratado uno de los aspectos que más suele mencionarse al comparar la formación presencial con la formación online, el del hipotético empobrecimiento de la experiencia universitaria. Según este argumento, dicha experiencia no se reduce a una mera relación bidireccional entre profesor y estudiante, que podría intermediar con facilidad la formación online, sino que comporta encuentros, conversaciones y contactos múltiples que pueden originar una verdadera comunidad de aprendizaje, con usos propios destilados en una tradición, algo que sería mucho más difícil online.

En los tres públicos encuestados no domina una opinión clara al respecto, si bien son más los que están de acuerdo con la hipótesis del empobrecimiento.

El acuerdo medio con la idea de que la formación online implica una experiencia universitaria menos enriquecedora (que la presencial, se sobreentiende) ronda el 6,5 en la escala del 0 al 10, y la opinión no se concentra en un punto de la escala.

Entre los estudiantes, son muchos más los que se muestran de acuerdo (un 65,2% puntúa entre 6 y 10) que los que se muestran en desacuerdo (un 18,3% puntúa entre 0 y 4). Entre los profesores y el PAS las mayorías favorables a la hipótesis del empobrecimiento de la experiencia universitaria también son claras (58,6 vs. 28,3% y 65,1 vs. 21,8%, respectivamente).

Dos de los enunciados se referían a las consecuencias de una u otra formación. Por un lado, los tres públicos tienden a estar de acuerdo con la afirmación de que la formación online facilita el acceso a la universidad de los grupos menos favorecidos. Las medias obtenidas se acercan al 7 sobre 10, y los que puntúan por encima del 5 son mayorías muy claras, superiores a los dos tercios.

Por otro lado, y esto se refiere mucho más directamente al tema central de este capítulo, la comunidad universitaria española no está ni de acuerdo ni en desacuerdo con la idea de que la formación online produce resultados equivalentes a la presencial en términos de la preparación académica o profesional que se adquiere. El juicio medio de los estudiantes es de 5,1; el de los profesores es de 5,3; y el del PAS es de 5,4. Lógicamente, los porcentajes de acuerdo y en desacuerdo con aquella afirmación son muy parecidos. No es extraña esta indefinición, ya que la universidad online es un fenómeno todavía poco desarrollado, por lo que ni siquiera pueden estar claros sus efectos a medio o largo plazo.

Una última afirmación intentaba comprobar la mayor disposición a caminar decididamente hacia la formación online o la mayor disposición a considerar una oferta universitaria en la que conviven la vía presencial y la vía online. De hecho, la opción preferida parece ser la segunda, pues se observa un acuerdo relativamente claro con la idea de que la formación online es un complemento de la formación presencial, y no la sustituye. Las medias rondan el 6,5/7, y los porcentajes con puntuaciones superiores al 5 rondan o superan los dos tercios.

*Fuente: La comunidad universitaria española opina, Víctor Pérez-Díaz y Juan Carlos Rodríguez. Fundación Europea Sociedad y Educación. 2014.

Consulta la nota en: UniversidadSI.es

Fuente:http://www.educacionyculturaaz.com/noticias/formacion-presencial-versus-online-la-opinion-de-los-estudiantes

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