Cómo diseñar un buen proyecto de innovación docente

Introducir cambios en el aula o en el colegio que sirvan para mejorar la docencia y el aprendizaje es un trabajo no exento de dificultades; pero que con una buena planificación, estrategia y posterior evaluación es posible sacarle el máximo partido.

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Innovar en el aula, para muchos, se trata de introducir el uso de una tablet o de una pizarra digital. Utilizar estos elementos son, efectivamente, una innovación si sirven para mejorar el aprendizaje de los alumnos y los métodos de enseñanza de los profesores. Pero no lo será si los métodos permanecen iguales. La innovación debe ser un cambio desde lo profundo y no quedarse en la superficie, deben modificarse las estructuras mismas del aprendizaje no sólo los métodos o herramientas.

Es por esto que Carlota Pérez, Elia Fernández y Alicia Martínez, en el libro “Atrévete a innovar. Recetas para diseñar proyectos de innovación docente”, editado por UNIR Editorial, elaboran una hoja de ruta para que cualquier maestro que quiera implantar un proyecto innovador sepa cómo llevarlo a cabo.

¿Qué es la innovación?

En primer lugar las autoras indican que “la innovación ha de ser un cambio que produzca una mejora en el seno del aula”. Esta definición es sencilla, pero puede llevar a equívocos. Como indicamos antes: una mejora puede ser el uso de una tablet, pero si esa tecnología no repercute en la calidad de la enseñanza, habrá poca innovación.

Es por esto que las autoras creen que “la innovación educativa no podemos considerarla como una actividad puntual, sino como un proceso. No podemos hablar de innovación educativa como un hecho aislado, algo concreto que se realiza sobre un aspecto X en un momento Y, sino que es necesario que se integre dentro del currículo escolar”.

¿Cómo se innova?

No existe un único camino. Y lo que supone una mejora en un centro, puede ser un error en otro. Siempre hay que atender a las necesidades del colegio o aula donde se quiere innovar. Aun así, en “Atrévete a innovar” se distinguen tres etapas:

Iniciación o planificación: “El grado de éxito de muchas innovaciones dependerá en gran medida de ese proceso previo de planificación. En esta fase se requiere que estudiemos la situación o el contexto que nos rodea y analicemos las necesidades reales que tenemos”. De este modo, antes de empezar cualquier proyecto hay que establecer las prioridades de actuación; explicitar los objetivos; fijar los actores y los agentes del cambio y sus funciones y considerar los recursos económicos, materiales o personales.

Desarrollo: Se trata de la puesta en marcha del proceso de mejora siguiendo los pasos que se han establecido en la fase de planificación. “El proceso de innovación educativa es un hecho complejo, un entramado en el que toman parte numerosos factores que no siempre facilitan la tarea”.

Evaluación: Esta fase es constante, no solo debe hacer una vez implantada la mejora. La evaluación permite comprobar si todo funciona perfectamente, si hay algo que solventar y poner soluciones. “Es necesario determinar desde el principio el objeto de la evaluación y los métodos o instrumentos que utilizaremos para recoger información”.

Junto a esta tercera fase está la institucionalización, es decir, el proceso de interiorización de la innovación. “Con la institucionalización la experiencia innovadora, después de ser evaluada, se adapta y generaliza al centro, incorporándose a la cultura profesional del mismo”.

Fuente:http://www.educacionyculturaaz.com/libros/como-disenar-un-buen-proyecto-de-innovacion-docente

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