El futuro está en chino

Hay 2 visiones encontradas en torno de las políticas económicas de China, que cobran relevancia no sólo para el país asiático, sino para el futuro de la economía mundial.

Por Jorge Ramírez Mata

La economía mundial está en un momento caracterizado por una gran incertidumbre sobre el crecimiento económico global. En la actualidad, pequeños cambios en las expectativas de crecimiento de la economía de China ocasionan fuertes volatilidades en las bolsas de valores alrededor del mundo, además de impactar drásticamente en las tasas de cambio de distintas monedas, en especial de aquellos países exportadores de materias primas.

La economía de China no es el motor económico que era antes. Su tasa de crecimiento se ha reducido en los últimos años, lo que ha disminuido significativamente la demanda de bienes como el petróleo, contribuyendo, entre otros factores, a la baja en el precio de este bien.

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En este contexto, el futuro de la política económica de China cobra relevancia, no solamente para este país, sino para la economía mundial. Esta economía se encuentra en transición de un tipo de cambio controlado por el gobierno a un tipo de cambio flexible y en función de las condiciones de mercado (tal como el que tiene la economía mexicana desde 1994).

Actualmente existen 2 puntos de vista encontrados entre quienes apoyan y quienes critican las políticas económicas de China.

  1. La visión a favor señala que esta economía se encuentra en un esfuerzo plausible por liberalizar su economía, después de un pasado diametralmente opuesto. Y que con ello se ha abandonado la estabilidad del yuan, para permitir cierta flexibilidad económica en la política monetaria.
  2. Por otro lado, existe la teoría de que devaluar la moneda china es meramente una estrategia para incentivar las exportaciones, ya que esto reduce el costo relativo de los productos chinos en el exterior. Adicionalmente se ha señalado la falta de políticas para fortalecer el consumo interno. Ante ello se ha indicado la urgencia de una estrategia de estímulo masivo a la demanda interna, señalando la conveniencia de reducir los impuestos al consumidor en China. La lógica económica detrás de ello es: si el problema es la falta de demanda interna, es necesaria una reducción en la carga fiscal en el consumo, a pesar de que ello implique reducir el presupuesto para la inversión pública en infraestructura.

Además de la política monetaria y fiscal, una variable clave para el futuro de la economía china será su apuesta por la innovación. Durante el final del siglo pasado, esta economía impulsó su crecimiento, en su mayoría, por la producción industrial, caracterizada por sus bajos costos y salarios. Actualmente, la economía china es un mosaico: si bien existen ciudades sostenidas por la industria manufacturera, también se encuentran otras como Shenzhen, donde el principal motor de la economía se da en el sector financiero y tecnológico.

Esta región ha aumentado de manera sostenida su crecimiento económico, registrando casi un 9% de crecimiento el año anterior. En esta localidad han surgido empresas innovadoras, basadas en la creación de nuevas tecnologías, como Huawei, que solamente en esta ciudad tiene más de 50,000 empleados. El reto para China será fomentar este modelo de crecimiento en otras zonas del país.

Próximamente todos los reflectores estarán puestos en China. En septiembre de 2016 será el anfitrión del G-20 (Grupo de los 20), el foro que congrega a los principales jefes de Estado del mundo, representando a las 19 economías más importantes, más la Unión Europea.

Las reuniones preliminares para este G-20 ya comenzaron. En los últimos meses, los think tanks más representativos de estas economías se han reunido en China para comenzar a delinear la agenda que se llevará a cabo.

Derivado de estos foros se tiene que uno de los principales temas que se tratarán en el G-20 de este año será cómo estabilizar la volatilidad en la economía internacional y cómo regresar la confianza al mercado, y, por ende, el reto de esta edición del G-20 será reforzar la cooperación internacional para reducir la incertidumbre económica.

La liberalización de la moneda china será un proceso gradual y de largo plazo, así que se seguirá observando su efecto en los mercados internacionales.

Adicionalmente, de acuerdo con las tendencias económicas y poblacionales, la importancia de las economías asiáticas irá aumentando progresivamente, ganando terreno a la economía de Estados Unidos. Consecuentemente, las políticas económicas del gobierno de China irán cobrando mayor relevancia en el rumbo económico mundial.

Fuente:http://www.forbes.com.mx/el-futuro-esta-en-chino/

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