Victimización y temor: mediciones de inseguridad en América Latina

Por: Alejandro Moreno y Yuritzi Mendizábal

 

El estudio Latinobarómetro ofrece dos mediciones de la victimización por delitos en América Latina. La primera pregunta que se hace es sobre victimización directa: “¿Usted o alguien de su familia ha sido víctima de algún delito en los últimos 12 meses?”. La segunda se refiere, más que a la experiencia de haber sido víctima, al temor de llegar a serlo: “¿Cuán frecuentemente se preocupa usted de que pueda llegar a ser víctima de un delito con violencia?”.

Uno esperaría que ambas mediciones se relacionen, hasta cierto grado, de forma positiva; es decir, que en países con mayor victimización directa se registren mayores niveles de temor a ser víctima, mientras que en los países con menor victimización se registre menos temor. De ser así, uno podría concluir que la incidencia delictiva expande el temor y, por lo tanto, el sentido de inseguridad. Como veremos a continuación, ese es, efectivamente, el caso. Pero cuando se miran los resultados a nivel de subgrupos poblacionales, la historia cambia: los segmentos más expuestos a la victimización no son necesariamente los que mayor temor expresan. Veamos los datos.

A la pregunta de si se ha sido víctima en los últimos 12 meses, en 2015 10% de los latinoamericanos respondió afirmativamente, 25% reportó que alguien de su familia fue la víctima y 9% dijo que ambos, el entrevistado y algún familiar lo fueron. Sumando estas opciones, 44% de los latinoamericanos reportó ser víctima del delito a nivel personal o familiar. Este promedio regional considera a los 18 países participantes en el estudio. Con 89%, Venezuela registró una victimización muy superior al promedio regional. Le sigue México en segundo lugar, con 58%. En contraste, en Nicaragua se registró 30% y en Panamá 33%.

A la pregunta de con cuánta frecuencia se preocupa de ser víctima, 41% de los entrevistados a nivel regional dijo que se preocupa todo o casi todo el tiempo. En este caso, Brasil registra el porcentaje más alto, con 67%, seguido por Venezuela, con 59%. Nicaragua y Chile registran los menores niveles de preocupación o sentido de inseguridad, con 25 y 26%, respectivamente.

La Gráfica 1 ilustra la relación positiva que hay entre las respuestas a estas dos preguntas a nivel nacional. Se puede apreciar que los países con niveles más altos de victimización también suelen tener los niveles más altos de temor. La correlación es de 0.49. Considerando a los países con los registros más altos en cada una de estas mediciones, resalta que en Venezuela la victimización es claramente mayor que el temor, mientras que en Brasil es al revés: el temor es claramente mayor que la victimización. En algunos otros países se da el mismo fenómeno que en Venezuela, de mayor victimización que temor: Argentina, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay. Por el contrario, otros reflejan el fenómeno de Brasil, con mayor temor que victimización: El Salvador, Honduras y República Dominicana.

Aunque la relación entre victimización y temor es positiva y relativamente fuerte, puede haber otros factores que también influyen en el temor, como la cobertura mediática de la inseguridad.

Pasemos ahora a revisar las respuestas a estas preguntas por subgrupos de sexo y edad, para delinear un perfil sociodemográfico de las víctimas y del sentido de inseguridad o temor. En general, se observan pocas diferencias por género, pero entre los hombres se registra una proporción ligeramente mayor de victimización que entre las mujeres. No obstante, las mujeres reportan un mayor temor a ser víctimas que los hombres. Por grupos de edad, los menores de 30 años reportan la mayor victimización, pero menos temor, mientras que la victimización más baja se da entre los mayores de 50 años, y el mayor temor entre los que tienen entre 30 y 49 años.

En la Gráfica 2, que junta ambas variables (edad y sexo), puede observarse que los hombres menores de 30 años son los que mayor incidencia de victimización reportan (50%), pero también son los que menos se preocupan por ser víctimas (36%). Las mujeres mayores de 50 años son las que menos victimización reportan (37%), y las que tienen entre 30 y 49 años son las que más preocupación o temor expresan.

La victimización y el sentido de inseguridad van de la mano, pero con algunos matices a considerar, según los datos del Latinobarómetro. En varios países, la victimización es mayor, mientras que en otros el temor sobresale. Por subgrupos poblacionales, los hombres jóvenes son quienes más probabilidades tienen de ser víctimas, pero también son quienes menos temen la victimización. 

Fuente:http://estepais.com/articulo.php?id=444&t=victimizacion-y-temor-mediciones-de-inseguridad-en-america-latina

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