La corrupción, el principal lastre de la competitividad de México

Por: Rodrigo Gallegos y Luis Mauricio Torres

La corrupción, el principal lastre de la competitividad de México  
Hay que empezar por reconocer el problema. La corrupción y la falta de Estado de derecho pueden costarnos la viabilidad del país. Afectan sensiblemente la vida diaria de millones de personas y frenan el desarrollo de la economía. Hoy estamos más conscientes de esto que hace unos años, pero falta mucho —casi todo— por hacer.

Pese a que México subió una posición en el ranking del Índice de Competitividad Internacional del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) 2015, al pasar de la posición 37 a la 36 de un grupo de 43 países analizados, empeoró respecto a su calificación final de hace dos años. En otras palabras, la mejora en la posición de México se debió a la caída de otros países, más que a los avances que tuvo el país en algunos de los indicadores durante estos últimos dos años (ver la Gráfica 1).

Algo similar le sucedió a la competitividad global de los países analizados, que cayó en promedio dos por ciento respecto a la calificación de hace dos años, a pesar de que hubo avances en cerca de dos terceras partes de los indicadores. Entre los rezagos que ocasionaron este retroceso a nivel mundial están los mayores costos de la delincuencia y una menor protección a acreedores y a la propiedad, la menor estabilidad política y una mayor probabilidad de interferencia militar, y la menor seguridad en internet, el encarecimiento de la logística y la menor calidad de transporte intraurbano, entre muchos otros.

La situación de México

La nueva edición del Índice de Competitividad Internacional del IMCO considera más de 130 indicadores organizados en los tradicionales 10 subíndices de competitividad. De estos subíndices, el que representó el rezago más importante para el país es el de Estado de derecho, que evalúa la existencia de reglas claras, certeza jurídica, seguridad pública y corrupción. En este subíndice México solo supera a Colombia, Nigeria y Guatemala. Tal parece que la incertidumbre jurídica se ha vuelto la regla para hacer negocios en el país y que la corrupción se ha mostrado como una de sus principales causas. Los otros subíndices en donde el país se encuentra más rezagado son Sectores precursores de clase mundial (38), Aprovechamiento de las relaciones internacionales (37) y Sociedad incluyente preparada y sana (37).

Por otro lado, el subíndice mejor evaluado de México es el de Economía estable y funcional, donde obtuvo el lugar 26. Hace apenas cinco años (en 2009), en plena crisis financiera global, México cayó hasta la posición 36; sin embargo, en los años siguientes logró recuperar 10 lugares frente a los demás países y posicionarse ligeramente por arriba de la media mundial. Este es el único subíndice donde el país se encuentra por arriba de la media de los 43 países analizados (ver la Gráfica 2).

Los resultados del IMCO coinciden en lo general con los de los índices de competitividad del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) y del International Institute for Management (conocido como IMD). La estabilidad macroeconómica es una de las pocas fortalezas del país, y sus rezagos institucionales una de sus principales debilidades.

El índice del WEF sitúa a México en el lugar 57 de 140 economías en 2015, cuatro posiciones arriba que el año anterior, solo detrás de Chile, Panamá y Costa Rica en América Latina. Entre las principales debilidades de México destaca la calidad de las instituciones y la eficiencia del mercado laboral.

Por otro lado, el IMD otorga a México el lugar 40 de 60 países evaluados. El mejor subíndice para nuestro país es el deDesempeño económico, donde obtiene el lugar 18. El peor, el de Infraestructura, donde se encuentra en la posición 51, mientras que en Eficiencia de Gobierno y Marco institucional, el país se encuentra en el lugar 41.

Si bien es cierto que las recientes reformas estructurales se hicieron para atacar algunos de los retos planteados por las tres instituciones, los frutos no se verán sino hasta los próximos índices, ya que la mayor parte de estos reportes se construyen con datos de 2013 o 2014 y anteriores.

El acceso a más información, una sociedad más demandante y los casos de corrupción ligados a los más altos niveles del Gobierno han mostrado cómo la corrupción se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la competitividad del país

Una de las lecciones que se desprenden del análisis de estos índices en el tiempo es que la resiliencia que ha mostrado la economía mexicana sirve como prueba de que México puede recuperarse en el corto plazo si cuenta con instituciones confiables y estables como el Banco de México, que al controlar de forma eficiente la inflación da certidumbre para inversiones de largo plazo y un crecimiento económico sostenido.

En otras palabras, la fragilidad institucional que caracteriza los subíndices más rezagados del índice no representa un destino inamovible para el país. Así como México ha logrado consolidar su estabilidad económica, es posible encontrar soluciones a nuestros problemas institucionales, cuya gravedad está ligada en parte a la falta de confianza en organizaciones como la policía y los partidos políticos, por la corrupción e impunidad que los caracteriza.

Retos y soluciones

El análisis del IMCO señala diversos retos en cada uno de los subíndices:

a. Estado de derecho. Los crecientes costos de la delincuencia, la inseguridad y la corrupción, que han deteriorado la competitividad de México.

b. Medio ambiente. El creciente problema del estrés hídrico y la mayor vulnerabilidad climática.

c. Sociedad. Los padecimientos relacionados con la diabetes, que implican un mayor desembolso para las familias mexicanas; la caída en la cobertura de vacunación, así como la baja calidad educativa y los crecientes niveles de pobreza.

d.  Político. La poca libertad de prensa, la baja competencia electoral y una mayor posibilidad de conflicto armado e interferencia militar.

e. Gobiernos. El rezago en calidad del Gobierno electrónico y facilidad para pagar impuestos.

f. Factores de producción. Las ineficiencias en los procesos productivos, tanto por los altos niveles de informalidad en la economía como por la baja productividad laboral y de los factores.

g. Economía. El menor desarrollo de los mercados financieros, incluso en comparación con economías similares.

h. Infraestructura. Las altas pérdidas del sistema eléctrico nacional y la baja penetración de telecomunicaciones.

i. Relaciones internacionales. La poca diversificación de nuestro comercio internacional.

j. Innovación. El poco gasto en investigación y desarrollo, así como el nivel muy bajo de registro de patentes y certificación de las empresas.

Para enfrentar dichos retos, el IMCO propone una agenda de 30 acciones generales. Estas recomendaciones buscan mejorar las áreas de oportunidad en los temas y campos evaluados por el Índice de Competitividad Internacional. Sin embargo, en este índice la falta de Estado de derecho y específicamente la corrupción fueron los principales temas de investigación. El acceso a más información, una sociedad más demandante y los casos de corrupción ligados a los más altos niveles del Gobierno han mostrado cómo la corrupción se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la competitividad del país.

Además, si se contrasta la situación de México con los avances en el combate a la corrupción que han tenido otros países de la región —como Colombia, Brasil y Guatemala— se vuelve más evidente la necesidad de trabajar en cambios profundos para reducir el costo de este problema para el país. Por ello, a continuación mencionamos algunas de las principales acciones a tomar en este sentido:

1. Robustecer el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), que surge de una reforma constitucional para crear un modelo de articulación de leyes y entidades públicas a fin de regular, prevenir, investigar y sancionar actos de corrupción. Lo primero que deberá esclarecerse en las leyes secundarias es una tipología de delitos de corrupción y sanciones claras. La legislación mexicana no cuenta con una definición y una descripción claras de conductas delictivas que podrían ser catalogadas como actos de corrupción. Las sanciones correspondientes tampoco son suficientemente puntuales. Muchas veces, los casos identificados son desestimados por las autoridades administrativas o judiciales por estos problemas de ambigüedad.

2. Crear sistemas anticorrupción a nivel local con una legislación homologada. Debe existir una armonización de códigos penales locales para acercarse al estándar de la Ley Federal Anticorrupción. Las inconsistencias entre estados en delitos vinculados con actos de corrupción deberían ser cosa del pasado.

3. Capacitar a los ministerios públicos. No todos saben llevar casos dentro del marco del SNA. Para ello, se deberá entrenar a los mp para trabajar expedientes e impugnaciones de forma efectiva en la materia, de otra forma se pone en riesgo el objetivo de sancionar penalmente la corrupción.

4. Implementar leyes similares al Whistleblower Act y el False Claims Act de Estados Unidos. La primera ofrece protecciones legales y recompensas a aquellos que informen sobre actos fraudulentos en el sector público o privado. La segunda permite a actores privados hacer una demanda en nombre del Gobierno por alguna pérdida que este haya sufrido por fraude, cohecho o peculado, entre otros delitos. El agente tiene derecho a una parte de lo recuperado por el delito. Ambas legislaciones incentivan a los ciudadanos con conocimiento de actos de corrupción a que los señalen.

5. Promover la firma de un acuerdo anticorrupción para Norteamérica en el marco del comercio internacional y las relaciones con nuestros socios más importantes. Esto tendría la finalidad de homologar las prácticas anticorrupción en las empresas de Norteamérica.

El Índice de Competitividad Internacional 2015 muestra que la principal debilidad que México tiene para elevar su competitividad se encuentra en la falta de Estado de derecho. Mientras el país no logre mejorar su legislación, reducir la impunidad, incrementar la confianza en sus instituciones y, sobre todo, combatir efectivamente la corrupción, será difícil crear condiciones favorables para el desarrollo. Las 30 propuestas del imco son una guía de políticas públicas necesarias para avanzar hacia una mayor capacidad para atraer y retener talento e inversión. Implementar estas 30 propuestas y atender las recomendaciones en materia de combate a la corrupción debe convertirse en la prioridad de la política pública en los próximos años. 

__________________

RODRIGO GALLEGOS es director de Cambio Climático y Tecnología en el IMCO.  LUIS MAURICIO TORRES es investigador en el IMCO.

Fuente:http://estepais.com/articulo.php?id=361&t=la-corrupcion-el-principal-lastrede-la-competitividad-de-mexico-

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