Google busca ingenieras latinas

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La firma tecnológica Google expuso su plan para hacer de la empresa un lugar de trabajo más diverso.

“Cuando dimos a conocer nuestra plantilla laboral hace casi un año, confirmó lo que mucha gente sospechaba: la industria tecnológica necesita hacer más cuando se trata de diversidad”, dijo la compañía en su blog oficial.

En el informe del año pasado se dio a conocer que 70% del universo de trabajadores de Google son hombres, de los cuales el 61% son de raza blanca. Los de ascendencia asiática representan el 30%, los latinos el 3% y los afroamericanos equivalen al 2% del total de los empleados.

La empresa aceptó que no están donde quisieran estar en cuanto a diversidad y por ello desarrollaron una estrategia para lograrlo previo a la publicación de su próximo informe sobre el tema.

1. Contratar Googlers diversos

La tecnológica señala que ha extendido sus opciones de universidades para elegir dentro de un publico más diverso, especialmente que incluya a candidatos de ascendencia latina.

“Hemos duplicado el número de escuelas donde reclutamos para promover los estudiantes diversos en los últimos dos años. Este año, cerca del 20% de los empleados contratados provienen de estos nuevos campus”, añade Google.

2. Expandir el sector de mujeres geeks

Google quiere más mujeres en sus oficinas, así que implementó un programa educativo de lenguaje de programación para las integrantes del sector tecnológico, donde principalmente aprenderán que las computadoras no son una cuestión de género.

3. Disminuir la brecha digital

Para los negocios conformados por mujeres y comunidades diversas, la empresa tiene un proyecto que brinda las herramientas necesarias para aprovechar los beneficios de la web y trabajar en conjunto con la firma tecnológica

Con información de CNNExpansión

Fuente:http://www.manufactura.mx/industria/2015/05/06/google-busca-ingenieras-latinas

No sabemos cuántas personas en el mundo viven en la pobreza

pobreza

Vivimos en una época de macrodatos pero los países en desarrollo padecen una sequía informativa; los gobiernos y la comunidad internacional saben menos de lo que piensan sobre los más pobres del mundo.

Un nuevo informe publicado por el Overseas Development Institute (ODI), un centro de estudios independiente con sede en Londres, demuestra que las cifras que se citan a menudo sobre los niveles de pobreza, salud y educación de los países pobres no pasan de ser meras conjeturas con cierto fundamento.

Mientras que el Banco Mundial estima que el número de personas que viven con menos de 1,25 dólares diarios es de 1.010 millones, según el informe, esa cifra podría incluir a 350 millones más.

El informe, que se basa sobre todo en investigaciones secundarias, bases de datos de acceso público y entrevistas originales, también afirma que las cifras de mortalidad materna de 2013 correspondientes a África Subsahariana podrían duplicar la cifra de 133.000 que se ha facilitado, y que el número de personas que viven con el VIH/SIDA podría haberse sobrestimado un 20%.

“Damos por supuesto que las estadísticas se basan en datos empíricos y que tienen un carácter científico o empírico pero en muchos casos no es así, sino que son fruto de estimaciones o de negociaciones políticas,” explica a Quartz Elizabeth Stuart, investigadora del ODI.

De acuerdo con el informe, entre los datos que aún no conocemos se incluyen: el número de niñas que contraen matrimonio antes de cumplir 18 años; el porcentaje de mujeres entre los pobres del mundo; el número de niños de la calle que hay en todo el mundo; y el número de personas que pasan hambre en el mundo.

Pero a la vista de estos enormes déficits informativos nos preguntamos cómo pueden los responsables de la formulación de políticas mejorar la vida de los habitantes de los países más pobres del mundo sin conocer la escala real de los problemas.

La cuestión de la brecha informativa está ganando impulso político, en particular porque este año se cumple el plazo fijado para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), establecidos por las Naciones Unidas en el año 2000. Los ODM son un conjunto de objetivos entre los que se incluye reducir a la mitad la pobreza extrema y garantizar la enseñanza primaria universal y gratuita.

Actualmente, las Naciones Unidas están elaborando un nuevo conjunto de objetivos denominado “objetivos de desarrollo sostenible” (ODS) que sustituirán a los ODM. Sin embargo, según Elizabeth Stuart, sin un replanteamiento radical de los métodos utilizados para recopilar y analizar los datos, los ODS no podrán lograr su propósito de “no dejar a nadie atrás”.

Son muchos los motivos que explican esta escasez de datos. Las poblaciones de los países en desarrollo viven a menudo en comunidades cambiantes muy diseminadas o muy densas, como los barrios de tugurios de las ciudades, en los que los métodos tradicionales de recopilación de datos, como por ejemplo, los censos y las encuestas de hogares, resultan caras, se realizan con muy poca frecuencia o pueden ser peligrosos. En más del 40% de los países de África Subsahariana no se ha realizado ninguna encuesta en siete años.

Por sus características, la tradicional encuesta de hogares no incluye a las personas sin techo, a las acogidas en instituciones ni a la población flotante: es decir, las personas más vulnerables. Los datos administrativos también son deficientes. Menos de la mitad de los países de América Latina y el Caribe y menos del 6% de los países de África Subsahariana cuentan con un registro completo de nacimientos y fallecimientos.

Según el informe, las inversiones que los países en desarrollo destinan a sus oficinas nacionales de estadísticas suelen ser insuficientes y su personal carece de la capacitación adecuada en análisis de datos. Según explica a Qartz Rebecca Furst-Nichols, oficial de programas de Data2X, que forma parte de la Fundación de las Naciones Unidas, los datos por sí solos no benefician a las personas; los datos solo benefician a las personas si se interpretan y utilizan correctamente.

Los datos también tienen un carácter marcadamente político. Por ejemplo, de los resultados del censo realizado recientemente en Birmania – el primero realizado en 30 años – se desprende que el país tiene nueve millones de habitantes menos que los 60 millones que se habían declarado. Sin embargo, los funcionarios del Gobierno, en una decisión que ha provocado una gran controversia, prohibieron a la población rohingya registrarse como tal y eso significa que las personas pertenecientes a esta etnia minoritaria no entraron en el censo, a menos que se registraran como ciudadanos de Bangladesh.

Tal como explica Rebecca Furst-Nichols, cuando se excluye a ciertos grupos y comunidades sus intereses no son tenidos en cuenta por los responsables de la formulación de políticas. Data2X examina la manera en que los métodos tradicionales de recopilación de datos discriminan a las mujeres en los países en desarrollo. Y añade que, en lo que respecta al género, las mujeres no han estado suficientemente representadas dado que no aparecían en los datos. Los datos no tienen en cuenta las vidas ni el potencial de las mujeres.

Pese a los desafíos, los macrodatos recopilados a través de las tecnologías, incluidos dispositivos móviles, satélites y drones, son potentes instrumentos que podrían utilizarse conjuntamente con los métodos de captura tradicionales. Por ejemplo, en Costa de Marfil, la empresa de telecomunicaciones Orange facilitó registros de datos de llamadas a los investigadores y las universidades para ayudarles a buscar soluciones a los problemas del país en el ámbito del desarrollo. Tras la guerra civil en Liberia, se utilizó la tecnología móvil para crear un mapa de código abierto de puntos de obtención de agua potable, que se está integrando actualmente en la respuesta del país a la crisis del Ébola.

No obstante, la privacidad sigue ensombreciendo este movimiento, en particular en lo tocante a la protección de los datos de los ciudadanos para impedir que caigan en mano de gobiernos y grupos sin escrúpulos. Si bien es cierto que para colmar la brecha informativa se requiere la colaboración de los sectores público y privado, la regulación tendrá que seguir el ritmo del cambio para proteger a los ciudadanos y garantizar que estos datos puedan utilizarse realmente en su beneficio.

Artículo publicado originalmente en Quartz.

Foto: Hernán Piñera

Traducción de Luisa Merchán, voluntaria en línea de la ONU.

Fuente:http://www.revistahumanum.org/agenda/no-sabemos-cuantas-personas-en-el-mundo-viven-en-la-pobreza/