De la participación social a una mejor educación

BERTHA TINOCO GARCÍA
Pedagoga.

El presente artículo hace una reflexión en torno al concepto de participación social en la educación, al considerarla como un aspecto central para el diseño de la política pública dentro del sistema educativo nacional a nivel básico. Para comprender el sentido y la razón de este asunto se recurre a los antecedentes sociales, históricos y políticos.

El concepto de participación social en la educación puede observarse desde dos ángulos: el primero, con la perspectiva de la política educativa en función de su diseño, implementación y seguimiento o evaluación de las mismas (Zurita, 2008:63), y tiene como principales autores a las autoridades educativas (nacionales y locales), académicos, empresarios, padres de familia y las organizaciones de la sociedad civil; la segunda perspectiva es desde un enfoque social a partir de su definición general, donde participar significa tomar parte, como una acción que denota el acto de comunicar y hacer partícipe a alguien, en atención a las necesidades sociales de interés general y de bienestar común. En México, particularmente, en cuestiones de política educativa, la participación social se entiende como una disposición para que los maestros y los padres de familia se organicen y colaboren para lograr mejores estándares en cuanto a logro académico y educación.

Desde el punto de vista social, la participación se refiere a la interacción humana, a la relación de dos o más personas dentro de un grupo o comunidad; implica organización y comunicación entre sus integrantes, con un fin específico, generalmente de interés colectivo. Se refiere también a la intervención de una o más personas en la vida pública. Es una acción que conjunta intereses y apoyo solidario en busca de un beneficio colectivo. Boris Lima la describe como “una asociación de individuos en alguna actividad común destinada a obtener beneficios personales de orden material o inmaterial” (Chávez, 2000:16). Por su parte, Pedro Moctezuma y Elizabeth Anaya definen la participación social como un proceso que promueve la gestión social, un procedimiento de cooperación que mediante una forma estructurada y organizada tiende a la acción social en busca de satisfactores sociales inmediatos dirigidos a los grupos e individuos participantes (Chávez, 2000:16).

En nuestro país se comienza a hablar del tema en la arena gubernamental cuando Miguel de la Madrid Hurtado, siendo presidente de la República, propuso la descentralización de gran parte de los servicios que proveía el estado, incluidos los servicios educativos, como parte de una reforma política general. No obstante, el concepto de participación social se formaliza como instrumento político durante el periodo de Carlos Salinas de Gortari, cuando a través del Sistema Nacional de Planeación Democrática se previó de manera estructurada la intervención de la ciudadanía y las organizaciones sociales en la elaboración de políticas públicas. Todo ello dentro del marco de la ley para la discusión de asuntos de interés general, a fin de crear consenso en las decisiones administrativas y las acciones públicas.

Esto promovió terminar con decisiones corporativas, ya no como un privilegio del aparato público-gubernamental y de grupos hegemónicos, sino permitiendo e incentivando la redistribución entre diferentes sectores de la sociedad. Así, de acuerdo con el discurso oficial: “Constituye una nueva alianza entre la sociedad civil y las instituciones… es el reencuentro con los ideales democráticos y solidarios que animan las más importantes gestas históricas de la nación” (Vázquez, 1994:12).

Si bien es cierto que tales argumentos se justifican como parte de una reforma política, también es válido decir que el gobierno permitió que coincidieran sus acciones con lo que se promovía a nivel internacional (acuerdos derivados de la Conferencia Mundial de Educación para Todos, desde Jomtien, Tailandia en 1990 y Dakar, Senegal en 2000); asimismo, se debía a que la sociedad civil había comenzado a involucrarse de un modo más profundo; en opinión de algunos analistas, esta acción había rebasado la gobernabilidad y los límites del Estado sobre las acciones políticas y sociales.

La sociedad asumió que podía cuestionar las prácticas políticas, exigir sus derechos y tomar la iniciativa cuando sintió la ausencia del gobierno en asuntos que a todos incumbían (tal es el caso de lo sucedido en México después del sismo de 1985); sin embargo, esto no significa que se convirtiera, a partir de entonces, en una práctica sistemática y ampliamente difundida en nuestra cultura. Lo que sí quedó plenamente demostrado y evidenciado fue que la solidaridad y la participación se hicieron nuevamente patentes, toda vez que existía una necesidad común entre los mexicanos. Desafortunadamente, en otras circunstancias actuamos —consciente e inconscientemente— en función de esta premisa: “Mientras no me afecte a mí o a mi familia, no veo la necesidad de involucrarme”. Esto quiere decir que nos volvemos indiferentes frente a nuestro entorno. Resulta arriesgado generalizar pues, desde el sismo de 1985 y en muchos otros eventos, se ha observado que hay un incremento importante de gente que es ampliamente solidaria, en particular en casos de desastres naturales.

Empecemos entonces por reconocer que la participación social es un derecho, no una concesión gubernamental, como lo ha expresado el Observatorio Ciudadano de la Educación. Para ejercer ese derecho, no basta el decreto gubernamental ni la sola difusión de la ley; se requieren condiciones adecuadas para su factibilidad. La investigación educativa aporta elementos para descubrir cuáles son esas condiciones y permite, además, conceptuar, interpretar, comprender y explicar el problema.

Hace falta aterrizar sus productos en proyectos de intervención, a fin de conjugar la teoría y la práctica para superar el plano de la teorización. En el tipo de organización política que tenemos, el Estado ha desempeñado un papel decisivo en el diseño e implementación de sus políticas. Desde la estructura gubernamental se elaboran planes, programas y proyectos; se arma una estructura organizacional jerárquica, vertical, en donde priva lo administrativo y lo burocrático, que a fin de cuentas, en nuestro contexto, no logra en su operatividad los alcances y los resultados deseados.

Quizá un esquema horizontal, abierto e incluyente permitiría el diseño de políticas públicas con capacidad para articular instancias, actores, programas y recursos a partir de un diagnóstico real y, en función de ello, atender los problemas y las necesidades sociales.

El problema es que, en su papel tradicional, el Estado ha sido mediador en la interacción de las fuerzas sociales que “regula la diversidad de intereses y la pluralidad de valores” (Vázquez, 1994:8). Hoy, las circunstancias de la sociedad mexicana demandan una participación social activa en materia de educación. Debemos modificar la idea de que la escuela, el gobierno —e incluso la religión— nos van a resolver la vida.

Analicemos entonces qué dice la ley con respecto a la educación. Se puede observar que la participación social en el tema educativo existe claramente como un concepto dentro de la política pública enfocada a la educación, lo cual está especificado en la Ley General de Educación de 1993, con fundamento en la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (anmeb) en 1992. A partir de esa fecha se ubica como estrategia de política educativa en el Plan Nacional de Desarrollo.

El Observatorio Ciudadano de la Educación no nace sólo de la participación social, deriva de un proceso en que diversas fuerzas políticas y sociales se mueven con la intención de hacer sentir sus demandas y presentar planteamientos que respondan a intereses colectivos y necesidades de la población. Lo anterior, con el objetivo de modificar las estructuras sociales y el sistema político-administrativo.

Todo esto ha sido un proceso que tuvo una catarsis inicial a finales de los años sesenta y que se ha venido reestructurando, definiendo y sistematizando a partir de la década de los setenta del siglo pasado. En este sentido, y a modo de conclusión, sería importante dejar un cuestionamiento abierto al análisis y a la reflexión. Estamos iniciando un nuevo sexenio presidencial, una ventana de oportunidad para reestructurar el proyecto nacional; cabría entonces preguntarnos: ¿Qué ha sucedido con la participación social y sus consejos escolares estructurados durante los últimos años? La investigación educativa aporta elementos que permiten detectar logros, evaluar avances y reorientar acciones, y a partir de aquí valdría la pena continuar.

Bibliografía

Barba, Bonifacio (1998), La formación de valores y la participación social.
Chávez Carapia, Julia et al. (2000), La participación social en cuatro municipios del Estado de México, UNAM, Escuela Nacional de Trabajo Social, México.
Delgado, Marco Antonio (2008), “Un estudio de caso en una comunidad Náhuatl de Puebla”, en Participación Social en Educación: Del análisis a las propuestas, Observatorio Ciudadano de la Educación a.c., México.
Observatorio Ciudadano de Educación (2007), La educación en México, Aula xxi, Santillana.
Tinoco, García Rogelio (coord.) (1999), Organizaciones sociales en el Estado de México, Dirección General de Desarrollo Político del Gobierno del Estado de México.
Vázquez Nava, María Elena (1994), Participación ciudadana y control social, Miguel Ángel Porrúa, México.
Zurita Rivera, Úrsula (2008), “Reflexiones en el marco de la evaluación nacional de la participación social en la Educación Básica 2000-2006 (flacso-México)”, en Participación social en educación: Del análisis a las propuestas, Observatorio Ciudadano de la Educación a.c., México.

Fuentes hemerógraficas en formato impreso
Martínez García, Bernardo (2008), Revista isceem, núm. 5, enero-junio, Toluca, México.

Fuentes hemerógraficas en línea
www.observatoriociudadanodelaeducacion.org

Documentos oficiales
(1993) Artículo 3º Constitucional y Ley General de Educación.
(2001) Programa Nacional de Educación 2001-2006.
(1993) Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica.
Plan Nacional de Desarrollo 1989-1994.

Fuente:http://www.educacionyculturaaz.com/estados/de-la-participacion-social-a-una-mejor-educacion

Informe Ocde: América Latina necesita diversificación productiva y educación para su crecimiento

La diversificación productiva y una mejor  educación son necesarias para favorecer el crecimiento en Latinoamérica, región  que “continúa la senda de desaceleración económica iniciada en 2010”, afirma la  OCDE en su informe “Perspectivas económicas de América Latina 2015”, presentado hoy en París.

El informe, subtitulado “Educación, competencias e innovación para el  desarrollo”, fue elaborado por la Organización para la Cooperación y el  Desarrollo Económico (OCDE), cuya sede está en París, la Comisión Económica  para América Latina y el Caribe de la ONU (CEPAL) y el Banco de Desarrollo de  América Latina (CAF).

“El ritmo de expansión económica de América Latina será el más modesto de  los últimos cinco años. Los pronósticos para el crecimiento del PIB se ubican  en el rango del 1,0%-1,5% en 2014 (2,5% en 2013, 2,9% en 2012), y se  recuperarán ligeramente en 2015 hasta el 2,0%-2,5%”, señala el informe. 

“América Latina continúa la senda de desaceleración económica iniciada en  2010”. Esa evolución “se explica tanto por factores internos como por el  contexto exterior menos favorable de los últimos cinco años” agrega evocando la  “desaceleración de la economía china y su impacto en la demanda y los precios  de las materias primas” y la política monetaria de Estados Unidos.

Según la OCDE, “para impulsar el crecimiento potencial y la equidad es  necesario seguir avanzando en reformas estructurales”. El informe explica que  el aumento de la productividad en la región sigue siendo “modesto” con respecto  a otros países de la organización y “otras economías emergentes” y que, pese a  los “notables avances” en la lucha contra la pobreza en los últimos diez años,  Latinoamérica “es aún la región más desigual del mundo”.

Por ello, una “mejora de los niveles de educación de toda la población en  América Latina, de las competencias de su fuerza laboral presente y futura, y  del entorno y las políticas de innovación constituyen” un “componente esencial  para impulsar el crecimiento incluyente en la región”.

En ese sentido “es urgente mejorar el vínculo entre el sistema educativo y  el productivo”, reforzando en particular la formación técnica, recalca el  informe.

Paralelamente, los esfuerzos deben dirigirse a “la innovación” que permita  la “diversificación” de la producción.

“América Latina ha logrado avances significativos en la estabilidad  macroeconómica y en algunos aspectos de bienestar, pero requiere mayores  esfuerzos para lograr un incremento en su productividad, generar empleos de  calidad y reducir los niveles de informalidad”, sostiene la OCDE.

“Para ello es necesario diseñar políticas que permitan una mayor  diversificación y sofisticación del sistema productivo”, y contar con  “instituciones de coordinación en ciencia y tecnología, que permitan superar  las trampas de bajo aprendizaje y baja productividad”, recomienda.

El informe estima que la política industrial de los países latinoamericanos  “en las próximas décadas debería tener como eje central la acumulación de  competencias en las nuevas tecnologías y un enfoque en la innovación orientado  a la sustentabilidad en sentido amplio: económica, social y ambiental”.

La OCDE concluye que “el cambio estructural del sistema productivo es clave  para América Latina”. 

La organización, que reconoce las diferencias existentes entre los países  de la región, estima que “cada país debe diseñar su propio programa de  reformas, sabiendo que en ocasiones no es fácil lograr al mismo tiempo un  incremento de la productividad y una reducción de la desigualdad”.

Fuente:http://www.revistahumanum.org/revista/informe-ocde-america-latina-necesita-diversificacion-productiva-y-educacion-para-su-crecimiento/

Egresados universitarios, con mayores niveles de desempleo: Leticia Poghliagi

En México, las personas que cuentan con mayor nivel educativo tienen mayores posibilidades de percibir ingresos más altos, paradójicamente, las estadísticas también indican que existe un mayor nivel de desempleo en egresados universitarios.

Esto lo ha señalado Leticia Poghliagi, investigadora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM, quien agregó que los factores para que los universitarios tarden más tiempo en encontrar un trabajo para el que estudiaron, son, principalmente, el prestigio de la universidad de la que egresaron, la carrera que eligieron, su capacidad de relacionarse con otras personas, su desarrollo académico, entre otros elementos.IMG_8398

Durante su conferencia “¿Estudiar o no estudiar? Esa es la cuestión”, impartida en la Feria del Libro del Palacio de Minería, Poghliagi señaló que las investigaciones demuestran que del total de jóvenes en edad de estudiar la universidad, sólo el 30% lo hace, y en general, la mayoría pertenece a una clase social más alta respecto a los jóvenes que no lo hacen.

Explica que esto demuestra que estos jóvenes pueden sostenerse de la economía familiar mientras encuentran un trabajo, en cambio, un joven de bajos recursos debe ingresar al mercado laboral para ayudar económicamente a su familia, lo cual, afecta profundamente su desempeño escolar.

Señaló que el problema no sólo radica en el sistema educativo, sino que se debe analizar el aspecto económico y la generación de puestos de trabajo deficientes.

Finalmente, advirtió que uno de los grandes problemas del empleo juvenil es el subempleo, el cual genera precarias oportunidades laborales y una mayor sobrecalificación de la mano de obra.

Fuente:http://www.educacionfutura.org/egresados-universitarios-con-mayores-niveles-de-desempleo-leticia-poghliagi/

¿Qué le preocupa a los profesionistas mexicanos para 2015?

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Por arriba de la seguridad y la economía, el empleo se confirma como el tema de mayor preocupación para los profesionistas mexicanos por cuarto año consecutivo.

De acuerdo con la tradicional encuesta realizada por OCCMundial, orientada a conocer los deseos de los profesionistas mexicanos al comienzo de año, el empleo es el aspecto de la vida nacional más urgente a resolver en el 2015, por encima del tema de seguridad y la economía. El empleo se confirma, así, como el tema de mayor preocupación para los profesionistas mexicanos por cuarto año consecutivo.

Es importante señalar, sin embargo, que los mexicanos son optimistas frente al panorama laboral, ya que 6 de cada 10 de los encuestados consideran que durante 2015 sus oportunidades de encontrar un nuevo o mejor trabajo serán mejores que en el 2014.

Si estás buscando empleo o quieres encontrar un trabajo mejor, te interesará conocer algunas de las tendencias globales que te permitirán encauzar tu búsqueda:

Creciente oferta de empleos parciales y como freelance. De acuerdo con un estudio realizado por la consultora Elance-oDesk, 34% de los profesionistas en Estados Unidos trabajan como freelance y se cree que este número seguirá aumentando. Esta tendencia no es exclusiva de nuestro vecino del norte; en México es también una realidad a la que hay que estar abiertos.

Trabajo desde casa cada vez más frecuente. Un número importante de empresas a nivel internacional está favoreciendo el trabajo desde casa, ya que permite ciertos ahorros como espacio en la oficina, electricidad y teléfono. Aunque en México no es frecuente todavía, empezaremos a verlo en la próxima década.

El proceso de reclutamiento será cada vez más riguroso. No hace mucho tiempo se definía quién cubriría una vacante con el currículo y una o dos entrevistas. Hoy, ante tanta competencia, el camino para definir al mejor candidato es más complejo y en muchos casos incluirá tres a cinco entrevistas y pruebas prácticas.

Investigación de referencias personales en línea. La gran mayoría de los reclutadores coinciden en que todo proceso de reclutamiento y selección incluye una investigación en línea del candidato. De esta forma, blogs y posts personales pueden contribuir a tu posicionamiento, pero también pueden afectar tus posibilidades de ser contratados. La recomendación es evitar a toda costa comentarios negativos o poco profesionales.

Mayor demanda de profesionistas de ventas y mercadotecnia. Personas con habilidades de comunicación interpersonal efectiva tendrán más oportunidades de cubrir posiciones en ventas y mercadotecnia. Aun si no son tus profesiones de interés, representan una buena opción para obtener una especialización y experiencia en ellas.

Proliferación de vacantes en las áreas de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Estos puestos de trabajo no sólo están bien pagados y tienen amplias oportunidades de crecimiento, sino que son la clave para la estabilidad y desarrollo de la economía mundial. Algunos de los puestos clave son científicos especializados en medicina, bioquímicos, biofísicos, desarrolladores de software, analistas de sistemas computacionales, ingenieros en petróleo, entre otros.

El movimiento interno de la organización será clave para muchos profesionistas. Muchas organizaciones buscarán cubrir sus vacantes con empleados de la propia empresa, ya sea en movimientos laterales o ascendentes. Esta estrategia es apropiada para las compañías, pues reduce costos de selección y reclutamiento y la curva de aprendizaje.

Publicado en: http://www.forbes.com.mx

Fuente:http://www.observatoriolaboral.gob.mx/swb/es/ola/Noticias_de_interes

Arquitectura mexicana, social y sustentable por Laboratorio Arquitectura Básica Mx

¿Cómo involucrarías a una sociedad en la construcción de su propia comunidad? ¿Qué impacto social producirías al hacer arquitectura con las propias manos? Estas preguntas se responden en la escena mexicana con la evidencia del trabajo del despacho Laboratorio Arquitectura Básica Mx en comunidades a lo largo del país.

Así es como hoy les presentamos a LABMx (Laboratorio Arquitectura Básica), despacho multidisciplinario con base en la Ciudad de México y que se orienta a responder ante los problemas más importantes de la humanidad; mitigando a través de la arquitectura, situaciones de crisis económica, ambiental y social. El reflejo de su trabajo ha sido factor para considerarlo como digno representante de la arquitectura social y sustentable mexicana.

A partir de su creación en 1999, LABMx ha tenido la oportunidad de implementar sistemas constructivos apropiados para la regeneración del medio ambiente y el tejido social, a través de la educación, el diseño y la construcción de proyectos de alto impacto positivo.

Conoce más sobre la arquitectura social que se está desarrollando en México, a continuación.

En el sentido social, este despacho busca multiplicar el conocimiento y generar procesos de acupuntura sistémica, a partir del  desarrollo de talleres de educación ambiental, autoconstrucción e implementación de tecnologías apropiadas a las comunidades.

Mediante la implementación de diferentes estrategias de sustentabilidad, LABMx busca impactar positivamente la industria de la construcción y generar un cambio de paradigma en el hacer arquitectónico en México. De igual forma, LABMx integra técnicas tradicionales con ideas innovadoras sobre el sobreciclaje de residuos; teniendo como resultado, soluciones apropiadas de vivienda, agua, energía y reducción emisiones de CO2.

Cortesía de LABMx

Cortesía de LABMx

En la ejecución de su oportuna arquitectura social, utilizan la arquitectura como instrumento educativo permitiendo empoderar a las personas y a las comunidades a través del buen diseño y la construcción de asentamientos humanos sostenibles, una respuesta humanitaria a la sociedad.

Cortesía de LABMx

Cortesía de LABMx

Este despacho se concentra en el diseño, desarrollo y construcción de proyectos de alto desempeño ecológico, diseñado y construido con principios éticos y de diseño regenerativo, buscando no solo reducir los impactos negativos al medio ambiente, sino también detonar un proceso participativo y generador de impactos positivos, a través de diferentes estrategias como la aplicación de principios de diseño bioclimático, uso de materiales naturales y locales de baja energía incorporada.

Cortesía de LABMx

Cortesía de LABMx

En la formación del despacho, LABMx ha realizado proyectos de pequeña escala pero de gran impacto positivo, buscando el máximo desempeño ecológico y apropiación al sitio; proyectos de diversos programas como bibliotecas rurales, centros de salud, aulas, vivienda, sanitarios ecológicos, etc. Dichos proyectos se encuentran en diferentes estados y comunidades de México, tales como Oaxaca, Morelos, Yucatán, Coahuila, Michoacán, Chihuahua y el DF entre otros.

Proyecto CasaChica / Cortesía de LABMx

Proyecto CasaChica / Cortesía de LABMx

Utilizando materiales naturales, locales y de bajo impacto ambiental, busca integrar técnicas tradicionales de construcción a través de una arquitectura contemporánea y con un alto sentido de responsabilidad,  para generar vivienda que responda ante las necesidades del usuario y al mismo tiempo reduzca los impactos negativos al medio ambiente.

Cortesía de LABMx

Cortesía de LABMx

LABMx ha desarrollado una técnica constructiva de muros a base de pacas de paja; las cuales han servido de muros térmicos, durables, flexibles, resistentes y económicos. En la construcción de la mayor parte de sus proyectos han tratado de recuperar tradiciones constructivas ancestrales y tradicionales al implementar materiales naturales de la región, como pacas de paja, barro, madera, carrizo, piedra, entre otros.

Cortesía de LABMx

Cortesía de LABMx

Basan la estructura de sus proyectos en simples columnas de block, implementando las piedras regionales a la configuración de cimentación; a éste procedimiento sólo añaden la piedra de la región con mortero y finalmente, en el interior construyen los muros a base de estructuras de madera y bambú.

Cortesía de LABMx

Cortesía de LABMx

Tanto en el interior como en el exterior, recubren los muros con barro para darle un aplanado intermedio y para el detalle final aplican una capa ligera de mortero y pintura hecha con baba de nopal y cal.

Cortesía de LABMx

Cortesía de LABMx

No sólo han respondido de manera positiva hacia el medio ambiente a través de métodos constructivos de la región sino que también buscan tener un sentido social al comprometer procesos comunitarios de autoconstrucción con materiales residuales, como botellas de vidrio, plásticos, PET, tetrapacks, etc. con las comunidades con las que trabajan.

Cortesía de LABMx

Cortesía de LABMx

Han involucrado estas técnicas sustentables a edificios de ciudad, como es el ejemplo del proyecto Nicolás San Juan de Taller 13 Arquitectura Regenerativa, considerado como el primer edificio de departamentos en la Ciudad de México en ser construido con muros de paja.

Cortesía de LABMx

Cortesía de LABMx

Edicio en Nicolás San Juan

Edicio en Nicolás San Juan

Para este despacho, la arquitectura tiene la misión de ser herramienta de cambio social y ambiental. En palabras del arquitecto Juan Casillas(fundador de LABMx), la arquitectura tiene el potencial de contribuir tanto al mejoramiento de las condiciones de vida como responder positivamente ante la crisis ambiental del planeta y que en la actualidad hay que ir más allá de la sustentabilidad.

Proyecto Casa en Tepoztlán / Cortesía de LABMx

Proyecto Casa en Tepoztlán / Cortesía de LABMx

Quieres saber más, revisa esta TED talk dictada por el arquitecto Juan Casillas.

Cita: Daniela Cruz. “Arquitectura mexicana, social y sustentable por Laboratorio Arquitectura Básica Mx” 04 Jun 2014. ArchDaily México. Accedido el 25 Feb 2015. <http://www.archdaily.mx/mx/02-347383/arquitectura-mexicana-social-y-sustentable-por-laboratorio-arquitectura-basica-mx>

China: Los retos del futuro

De acuerdo al estudio “Mundo urbano: ciudades y el surgimiento de la clase consumidora”, del McKinsey Global Institute (MGI) —que evaluó el peso económico actual y a futuro de las principales ciudades alrededor del mundo—, para 2025 se registrará una oleada de nuevos consumidores (unas mil millones de personas), con el suficiente poder adquisitivo para acceder a bienes y servicios que cambiarán la forma de comprar e invertir del mundo. Asimismo, cerca de 600 millones de personas se concentrarán en 440 metrópolis vinculadas a mercados emergentes y, estiman las proyecciones, generarán la mitad del Producto Interno Bruto (PIB) mundial de 2010 a 2025.

El ranking —elaborado por la revista Foreign Policy con sustento en la movilidad demográfica y el PIB per cápita de las 2 mil 600 capitales de los cinco continentes y en los datos de la firma MGI, y que fue dado a conocer a principios de 2013— establece que de las 75 ciudades “con espacios estratégicos de concentración humana, innovación social y tecnológica” y perspectivas “en términos de innovación y riqueza” que encabezarán “las metrópolis del futuro”, 29 se ubican en la República Popular de China. Shanghái, Pekín y Tianjín estarán por arriba de metrópolis como Tokio, Nueva York y Moscú.

Para dar sentido a todas estas tendencias y proyecciones, consultamos a la especialista del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (UAM-I), la doctora Gabriela Correa López, quien explicó que con medidas gubernamentales graduales como el control en las actividades económicas, China logró establecer una planta productiva, sacar de la pobreza extrema a millones de habitantes, participar en el mercado internacional como importante comprador de insumos y relevante vendedor de productos manufacturados en sólo 34 años. No obstante su expansión económica y su crecimiento acelerado, no deja de ser un país subdesarrollado, pues los beneficios a su sociedad, la cultura y sus instituciones se mueven con lentitud, destacó la profesora-investigadora.

Para la especialista de la UAM-I hay varias explicaciones sobre este avance, como las estrategias que combinaron la ortodoxia económica y la experimentación de algunas políticas no convencionales, el control de las actividades de los bancos nacionales, la conservación de las restricciones a los bancos extranjeros, el cuidado de los flujos de capital, el alto a la convertibilidad de la moneda y la promoción de formas de asociación obligada a los inversionistas extranjeros.

Dijo que el gobierno chino tiene una visión de largo plazo cuyo objetivo es mantener su sistema de socialismo de mercado como alternativa de organización social. Experiencia que, opinó, no es fácil de replicar puesto que corresponde a una historia particular: una gran extensión territorial con una población de mil 354 millones de personas, 50% en zonas rurales.

China enfrenta nuevos retos: requerimientos de infraestructura en transporte, diferencias regionales entre las provincias de la costa y del interior, una gran brecha de ingresos y concentración de la riqueza, así como la exclusión de servicios públicos básicos para pobladores migrantes.

La especialista en integración económica y comercio internacional sostuvo que esta nación ha combinado de forma ágil teorías y prácticas macroeconómicas convencionales con heterodoxas, como sucede con la estrategia de incorporar actividades productivas de creciente sofisticación tecnológica a través de la asociación con capitales extranjeros.

El avance en la calidad y sofisticación de productos exportados —afirmó— dejó atrás la idea de que los productos chinos son baratos, pero de mala calidad, y ha colocado marcas de productos, no sólo componentes, como éxitos comerciales (por ejemplo, las computadoras Lenovo).

Esta economía ha aprovechado ventajas como la amplia oferta de mano de obra en talleres y fábricas con pésimas condiciones laborales: bajos salarios, sindicato único, dormitorios dentro de las fábricas, subcontratación, así como el poder de acción de sus corporaciones, especialmente en el área de energía y minería donde disputan el abastecimiento, mercados, contratos y tecnologías hacia otros países.

China desea ser reconocido como poder internacional y en la esfera política es “amigo de todos los climas” o tipos de gobierno a los que vende armas y protege desde su escaño en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Pero sus intereses nacionales y estratégicos están antes que su imagen ante el mundo, comentó.

La doctora Correa López, experta en desarrollo económico, estimó que en el éxito económico de la nación asiática se contraponen sus procesos internos, pues a partir del acelerado proceso de crecimiento hay un capitalismo salvaje que ha llevado a esquemas de seguridad social muy diferenciados. Tienen reglas institucionales conflictivas como la política de hijo único que exonera a quienes pueden pagar multas por tener más de uno y obliga a las familias a omitir el registro de niños. Se mantiene el aprecio por los varones, lo que lleva a abortos selectivos, niñas abandonadas, orfanatos llenos, desequilibrio que demográficamente será un problema a futuro, advirtió.

Otros problemas son “el alto impacto ambiental y escasos logros para su protección, llevando a la escasez de agua potable y problemas de salud como tabaquismo, alcoholismo y obesidad infantil en sectores de altos ingresos”; no obstante el crecimiento, se reconoce la desigualdad y las muchas tensiones que existen, por lo que hay un reiterado llamado del gobierno chino a crear una sociedad armónica en lo interno y en lo internacional.

Fuente:http://www.educacionyculturaaz.com/educacion/china-los-retos-del-futuro

El futuro de la arquitectura verde y sostenible

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A lo largo de la historia, las casas se erigían para aprovechar sol, aire y agua. Siglo XX: se asumió que los combustibles baratos aportarí­an luz, calor y aire artificiales. ¿Siglo XXI?

Coincidiendo con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria en varios países de manera simultánea y con el endurecimiento del crédito entre empresas, instituciones y ciudadanos, la arquitectura sostenible ha pasado de la marginalidad a la posición de honor en cualquier proyecto que se precie (residencias, oficinas, obra civil y pública).

Crisis = ¿oportunidad para la arquitectura sostenible?

No existe una definición inequívoca de arquitectura sostenible, ni tampoco de construcción sostenible -o verde, o ecológica-.

The Economist, por ejemplo, hace hincapié en lo difícil que es calcular el grado de sostenibilidad de una casa o edificio, de modo que la llegada de varios sistemas de certificación medioambiental tales como el estadounidense LEED, el más conocido, ayudarán a clarificar este emergente mercado.

En la construcción sostenible, materiales y tecnologías arquitectónicas nacidos en centros tecnológicos se entremezclan con conceptos ancestrales y métodos industriales.

Asimismo, existen productos destinados aumentar la eficiencia energética y medioambiental de las casas y edificios ya construidos: instalación de paneles solares térmicos (para calentar agua sanitaria) y fotovoltaicos (producción de electricidad); mejorar el aislamiento de ventanas y cerramientos; instalar iluminación y electrodomésticos de bajo consumo; entre otras medidas.

El listado de materiales empleados en un proyecto de construcción sostenible, por ejemplo, varía tanto como el tipo de construcción o reforma que se lleva a cabo.

Bambú, balas de paja, madera procedente de bosques gestionados con responsabilidad (existen métodos de certificación para reconocer esta cualidad), piedra de cantera, piedra reciclada, metal y otros productos reciclados, reciclables, renovables, no tóxicos (lana, ladrillos, bloques y paneles elaborados con papel, tierra comprimida, adobe, arcilla, tierra cocida, corcho, coco, platos de fibra vegetal), y un largo etcétera.

Por sus características -coste, durabilidad, carácter aislante-, incluso el cemento puede encajar en un proyecto de construcción sostenible.

Edificar una pequeña casa prefabricada no requiere los mismos recursos y técnicas arquitectónicas que la edificación de una casa, un edificio residencial, un rascacielos, o un gran edificio funcional (hospital, aeropuerto).

Y ya se trate de un habitáculo de 30 metros cuadrados o de un gigantesco rascacielos, la construcción sostenible aboga por emplear no sólo materiales de construcción naturales, funcionales y no tóxicos, sino producidos localmente, para minimizar al máximo el coste energético derivado de su transporte.

No obstante, desde la pequeña casa prefabricada hasta la terminal de un aeropuerto, existen métodos y preceptos fundamentales para asegurarse de que la construcción cumple con las principales prácticas de la arquitectura sostenible.

La crisis en el sector de la construcción

En países como España, tanto las administraciones como el importante sector de la construcción abogan por paliar los efectos de la crisis con la construcción de viviendas de protección oficial y proyectos de obra pública. Mientras tanto, el parque de viviendas nuevas sin vender podría alcanzar, sólo el España, el millón de unidades.

Entre las medidas contra la crisis económica, el Gobierno español se ha comprometido a aumentar las líneas de apoyo del ICO y el Tesoro Público para financiar a pequeñas empresas y viviendas de protección oficial hasta los 35.000 millones de euros en 2009 y 2010.

Tanto en España como en el resto de Europa y Estados Unidos la tendencia hacia la construcción ecológica aumenta en todo tipo de edificios y rango de precios.

The Economist explica que el boom de este tipo de construcción se debe “a los precios de la energía, nuevos estándares (la Directiva Europea sobre el Rendimiento Energético de los Edificios, el Código Británico para Casas Sostenibles o los Estándares de Construcción Verde de California, por nombrar tres recientes ejemplos), y tecnologías mejoradas”.

La casa sostenible (un ejemplo: CERES EcoHouse) se engloba en torno a una estrategia general para mejorar nuestra vida y adaptarnos a cualquier situación (también un periodo de crisis), y no es sólo una reacción al aumento del coste energético o a los mandatos internacionales contra el cambio climático.

Un edificio sostenible es más saludable, consume menos energía, genera menores gastos, como explica la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos. Un edificio sostenible puede incluso producir alimento, con la implantación de huertas urbanas (ver reportaje Tendencias: un huerto en el balcón), ya sea en azoteas o balcones o en paredes (huertas verticales).

Sostenible implica mayor funcionalidad, mayor salubridad, mayor independencia energética, ahorro económico, también en el ámbito de la construcción residencial o incluso la obra civil.

La vida sencilla (del inglés “simple living” o “downshifting”, término al que hemos dedicado un reportaje) es aplicada inclusivamente a cada vez más disciplinas.

Todavía se discute, como explican The Economist (Home, green home) y Treehugger qué es exactamente lo que convierte un edificio en “verde”.

Distintos informes (como éste citado por Reuters) no tienen duda alguna al afirmar que construir de un modo sostenible reducirá dramáticamente las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, tanto en los países ricos como en las economías en desarrollo.

Millones de hogares humildes de todo el mundo, que representan una abrumadora mayoría, también se hacen partícipes de esta tendencia (ver Another green revolution), al incorporar tecnología solar, iluminación de bajo consumo, utensilios más eficientes o mejor aislamiento en los hogares, entre otras medidas con escaso impacto económico y gran impacto ambiental.

Construcción verde, construcción natural, diseño sostenible, arquitectura verde

La sostenibilidad en la arquitectura contemporánea empezó a ser aplicada, todavía marginalmente, en los 70 del siglo pasado, por arquitectos como Ian McHarg, en Estados Unidos; y Brenda y Robert Vale, en el Reino Unido y Nueva Zelanda.

Actualmente, el Instituto Americano de Arquitectos reconoce que la mitad de las emisiones con efecto invernadero realizadas en el país provienen de los edificios, una cifra más elevada que la arrojada por el transporte o la industria.

Los edificios sostenibles pretenden aumentar la eficiencia empleando los recursos -energía, agua, materiales- y reduciendo a la vez el impacto sobre la salud humana y el entorno durante su ciclo de vida, a través del cuidadoso estudio del emplazamiento, diseño, construcción, operación, mantenimiento y demolición.

La construcción verde comparte sus objetivos con la llamada construcción natural, que se ocupa de la edificación a pequeña escala y se centra en el uso de materiales naturales que pueden obtenerse localmente.

También se emplean los términos diseño sostenible y arquitectura verde para referirse a una misma tendencia mundial por el retorno a la construcción de estructuras que miran de nuevo hacia el contexto en que son situadas y a aprovechar el poso cultural y técnico acumulado, tal y como explica Rob Hopkins, fundador del movimiento Culturas en Transición (Transition Culture) en su libro A Natural Way of Building (Un modo natural de construir).

La construcción verde o ecológica se engloba en torno a conceptos que van más allá del desarrollo urbano, tales como el desarrollo sostenible y la sostenibilidad.

Las términos arquitectura solar y arquitectura alternativa también han experimentado un auge en los últimos tiempos.

Recuperando la biomimética (imitación de la naturaleza)

Decenas de métodos de edificación tradicionales procedentes de todo el mundo inspiran varios ejemplos actuales de construcción sostenible, con la misma naturalidad que Antoni Gaudí tomó de la naturaleza tanto principios estructurales como elementos ornamentales.

La permacultura, por ejemplo, pretende diseñar hábitats humanos saludables y respetuosos con el entorno mediante el seguimiento de los patrones de la naturaleza.

En un reconocimiento de las virtudes de la edificación tradicional de culturas como la mediterránea, la construcción sostenible no pretende sólo aplicar avances tecnológicos, sino recuperar sistemas ancestrales de aislamiento, orientación de las estancias o emplazamiento, así como emplear materiales locales con un contrastado rendimiento (desde la piedra al adobe, pasando por la arcilla, la tierra o las fibras naturales, tanto de origen animal como vegetal).

Durante sus viajes por Asia, África y América Latina, Bill Mollison, co-autor de Permaculture One, libro que sirvió de fundación de la permacultura, encontró prácticas ancestrales que habían contribuido a la sostenibilidad de las antiguas culturas agrícolas y de cazadores-recolectores, que contribuyó a popularizar.

Mollison había partido para desarrollar su idea de la producción agropecuaria, aunque pronto vio que su idea podía aplicarse a distintos aspectos interrelacionados de la vida huma, como la construcción, la educación, la economía y la organización social.

La permacultura recupera para el mundo contemporáneo conceptos tan antiguos como los aplicados en las casas tradicionales de Andalucía, Menorca o las islas griegas, que se encalan para evitar al máximo la radiación solar; o la tradicional orientación hacia el sur de los tejados que se lleva a cabo en el hemisferio Norte, para aprovechar la inclinación solar en invierno y evitar la perpendicularidad de los rayos en verano, cuando se quiere evitar el sol.

Otras disciplinas y escuelas exploran la arquitectura ecológica y comparten las características troncales de la permacultura. Es el caso del concepto “de la cuna a la cuna” (cradle to cradle) Michael Braungart y William McDonough, una aproximación al diseño biomimético (que imite la naturaleza) de cualquier tipo de producto, desde un zapato a una casa, pasando por un automóvil o un libro.

Para McDonough y Braungart, cualquier producto (también una casa) debería alcanzar la sofisticación en el diseño de un árbol: el fruto del cerezo que no es recolectado por un campesino o no es comido por los pájaros y otros animales, vuelve al suelo y se convierte en nutriente para el mismo árbol.

Este nutriente (de ahí la máxima “gasto equivale a comida” del concepto cradle to cradle) en el suelo repercute sobre otros animales y sobre la salud del propio árbol, que crece esbelto y despliega una sombra más imponente, que servirá de cobijo al campesino, a plantas y otros animales.

Los productos que parten de la idea “de la cuna a la cuna” y los basados en la permacultura (palabra conformada a partir de “permanente” y “cultura” y disciplina con una filosofía muy similar a cradle to cradle), han sido tomados por estudios de arquitectura y constructores de todo el mundo.

Tanto el concepto cradle to cradle (C2C) como la permacultura modelan la industria humana a partir de procesos naturales en los que los materiales son vistos como nutrientes que circulan a través de metabolismos sanos y seguros.

Para ambos autores, “la próxima Revolución Industrial es la emergente transformación de la industria humana desde un sistema que quita, hace y gasta a uno que celebra la abundancia natural, económica y cultural”.

Existe otro concepto en auge relacionado con la arquitectura sostenible: la arquitectura bioclimática cuenta con preceptos muy similares a la permacultura e incluso a C2C. Consiste en el diseño de edificaciones teniendo en cuenta las condiciones climáticas y aprovechando los recursos naturales disponibles (el sol, la vegetación, la lluvia y los vientos actúan como nutrientes).

Una vivienda bioclimática consigue ahorrar sustancialmente la energía empleada e incluso prescindir de ella totalmente. Las viviendas definidas como bioclimáticas aprovechan conceptos ya aplicados en las villas romanas:

  • Orientación: orientar los huecos acristalados hacia el sur (Hemisferio Norte) o hacia el norte (Hemisferio Sur), se capta más radiación solar en invierno y menos en verano. En las zonas más cálidas, es conveniente colocar los acristalamientos en el sentido opuesto (de espaldas al Ecuador). De este modo, la cara acristalada sólo estará irradiada por el Sol a primera hora de la mañana y a última hora de la tarde (reducción del flujo calorífico). Pese a lo básico de esta idea, en las últimas décadas había perdido fuelle.
  • Efecto invernadero: proteger las ventanas con persianas alargadas y en sentido vertical, en la cara interior del muro, lo que evita la entrada de radiación solar en verano y la generación del efecto invernadero, tan común en los pisos y casas construidos en las últimas décadas, para fortuna de los fabricantes de aparatos de aire acondicionado.
  • Aislamiento térmico: ¿alguna vez te has preguntado por qué la casa de tus antepasados tiene -o tenía, si tristemente ha sido derribada para construir algo que tendrá probablemente peor calidad- los muros más gruesos? Los muros gruesos retardan las variaciones de temperatura, debido a su inercia térmica. Las paredes anchas evitan perder calor en invierno y la entrada de calor en verano.
  • Ventilación cruzada: la diferencia de temperatura y presión entre dos estancias con orientaciones opuestas.

Además de la permacultura, el diseño “de la cuna a la cuna” y la arquitectura bioclimática, el Movimiento Slow Food también ha irrumpido en el diseño industrial e incluso la arquitectura sostenible, con el concepto Slow Design.

El Slow Design, diseño lento, al que hemos dedicado ya un reportaje (ver El tempo del Slow Design), también puede aplicarse a la arquitectura ecológica, al referirse a:

  • Procesos de diseño con mayor tiempo para investigar, contemplar, ensayar el impacto del producto sobre la vida real y ajustarlo a la tarea para la que ha sido creado.
  • Diseño para la fabricación de productos a partir de materiales locales o regionales, o diseño que se apoya en industrias, talleres y artesanos locales.
  • Estudio del concepto de los ciclos naturales y su posterior incorporación a los procesos de diseño y facturación de un producto.
  • Diseño que se centra en ciclos largos y estables, tales como el comportamiento humano y la sostenibilidad.

En busca de estándares “verdes”

Citando a Elsa Wenzel, de CNet, “durante la mayor arte de la historia humana, las casas eran construidas para aprovechar al máximo el sol, el aire y el agua. Durante la mayor parte del último siglo, no obstante, los constructores asumieron que combustibles fósiles baratos podrían proveer luz artificial, calor y aire”.

Varios programas incentivan en todo el mundo la construcción sostenible, en un momento de recesión económica global, que se ha cebado especialmente en la construcción.

En Europa, existe el programa voluntario sobre construcción verde GreenBuilding Programme (GBP), impulsado en 2004 por la Comisión Europea, centrado en ofrecer ayuda técnica e incentivos económicos a los propietarios de edificios no residenciales que quieran aumentar la sostenibilidad de sus instalaciones (edificios de oficinas, edificios públicos, naves industriales), integrando fuentes de energía renovable.

En España, los edificios residenciales y no residenciales de nueva creación o que se reformen deben seguir los preceptos del Código Técnico de la Edificación, normativa que incide sobre la seguridad y salubridad de los edificios, así como sobre la instalación de paneles térmicos para calentar el agua sanitaria, entre otras medidas.

En el resto del mundo, existen iniciativas como la Alianza para la Construcción Sostenible (Sustainable Building Alliance, o SB Alliance), que pretende convertirse, según la propia organización, en “instrumento para defender las especificidades locales a la vez que reconocer la necesidad de converger en espectos socioeconómicos y medioambientales”.

Certificaciones para edificios sostenibles

La irrupción de sistemas de certificación sobre sostenibilidad en la construcción aporta credibilidad y prestigio a las empresas e individuos que edifican o reforman oficinas y viviendas teniendo en cuenta las mejores prácticas aplicadas para cada caso.

Existen diferentes grados de exigencia en la certificación de construcciones ecológicas. El más exigente -y difícil de obtener- es el estándar alemán Passivhaus, aplicado a edificios que reducen sus requerimientos energéticos tan dramáticamente -en un 90%, si se compara con la construcción tradicional-, que no requieren climatización artificial.

En 2007, el Green Building Council de Estados Unidos lanzó el sistema de certificación más empleado y reconocido hasta el momento, conocido como LEED (Directivas en Energía y Diseño Ambiental, del inglés Leadership in Energy and Environmental Design).

LEED incluye, como criterios de evaluación: la eficacia energética, la eficacia del consumo de agua, la eficacia de la calefacción, la utilización de materiales obtenidos localmente y la reutilización de sus excedentes.

Las directivas LEED, a las que puede aspirar cualquier proyecto de construcción estadounidense, fueron creadas para lograr, según el organismo responsable:

  • Definir “construcción verde” estableciendo un estándar de medición comúnmente aceptado.
  • Promover prácticas de diseño integradas en el contexto de todo el edificio y su entorno.
  • Reconocer el liderazgo medioambiental en la industria de la construcción.
  • Estimular la competición verde.
  • Concienciar a los consumidores sobre los beneficios de la sostenibilidad.
  • Transformar el mercado de la construcción.

Existen distintos niveles de certificación LEED, en función del número de prerrequisitos que cumpla la construcción, así como la puntuación acumulada en 6 categorías: lugares sostenibles; eficiencia en el consumo de agua; energía y atmósfera; materiales y recursos; calidad ambiental interior; innovación y proceso de diseño.

A partir de la puntuación obtenida, los proyectos optan a:

  • Certified (26-32 puntos).
  • Silver (33-38 puntos).
  • Gold (39-51 puntos).
  • Platinum (52-69 puntos).

Pese a los avances en los últimos años, no existe una certificación estándar que evalúe el carácter ecológico y medioambiental de los edificios. LEED ha sido diseñado para su empleo en Estados Unidos. Existen, no obstante, sistemas equivalentes a LEED en otros países:

Ejemplos recientes de construcción residencial sostenible (cobertura de faircompanies)

  • Proyecto residencial en California basado en la permacultura. Reportaje y 6 vídeos (1, 2345 y 6) de faircompanies a Mark Feichtmeir, de Kenwood Permaculture, impulsor del proyecto y propietario de la casa.
  • r4House (España). Casa modular prefabricada del arquitecto español Luis de Garrido. Ver vídeos de faircompanies sobre este proyecto (aquí y aquí).
  • Pequeña consultoría e inmobiliaria de San Francisco especializada en la construcción y reforma de casas de acuerdo con los preceptos de la sostenibilidad (ver vídeo de faircompanies sobre la empresa de Chris Bartle).
  • Casa Sostenible (Sustainable House) en Sydney, Australia. Entrevista de faircompanies a Michael Mobbs, su impulsor y propietario (ver vídeo).

Diseños para el futuro

Varias publicaciones electrónicas especializadas recogen algunas de las tendencias en arquitectura sostenible más aplaudidas de los últimos años:

  • Arquitectura verde: 12 diseños para el futuro.
  • ¿Cómo viviremos en 2015? El futuro es ahora para las ciudades sostenibles: artículo -¿demasiado?- optimista con la rápida implantación de la arquitectura sostenible en menos de una década.
  • 15 innovaciones de la construcción sostenible en uso en nuestros días.
  • 7 pasos para transformar un proyecto arquitectónico en sostenible.

Herramientas

Existen numerosos avances técnicos, algunos de ellos gratuitos, que ayudan a profesionales y aficionados a idear sus propios proyectos de edificación sostenible. Entre ellos:

  • Google SketchUp (disponible para Windows y Mac OS X, aunque no Linux; descarga gratuita).
  • Pluguines adicionales para SketchUp: VE-Ware, de Integrated Environmental Systems-IES; Demeter, de Greenspace.
  • Proyectos en Google SketchUp creados por profesionales que trabajan en la arquitectura sostenible: visitar sección Go Green.
  • Google Earth (descarga gratuita para Windows, Mac OS X y Linux): los usuarios de SketchUp pueden integrar sus creaciones tridimensionales en su emplazamiento real, a través de Google Earth.
  • Studio Wikitecture: hace posible que varias personas colaboren en un mismo proyecto a través de una interfaz wiki.

Fuente:http://www.faircompanies.com/news/view/el-futuro-la-arquitectura-verde-y-sostenible/

Los claroscuros de ser emprendedor en América Latina.

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La posición de un individuo en la escala social es el resultado de sus esfuerzos y logros más que del estatus socio económico suyo o de sus padres.  ¿Es esto verdad?  Esta máxima es el ideal  de una sociedad que ofrece igualdad de oportunidades para todos. En América Latina y el Caribe es más una excepción que una regla.

Una sociedad ofrece mayores posibilidades de movilidad social cuando la condición social de los individuos es sustancialmente más alta que la de sus padres.  Desafortunadamente, en América Latina ocurre lo contrario con mucha frecuencia: los individuos con menores recursos son incapaces de proporcionar a sus hijos una buena educación y carecen de relaciones para ayudarles a encontrar empleos y aprovechar  oportunidades de negocios.  Si los ricos controlan las oportunidades para alcanzar el éxito, sus hijos tendrán muchas más probabilidades de tener éxito.  Por esta razón, los países donde los ingresos se distribuyen de una manera muy desigual también se caracterizan por una baja movilidad.

México es uno de estos casos.  Con un coeficiente Gini de 0,51, también tiene uno de los niveles más bajos de movilidad social entre los países de la OCDE.  Al mismo tiempo, México está lleno de emprendedores, desde algunas de las personas más ricas del mundo hasta millones de pequeños artesanos y vendedores ambulantes.

En este escenario, Viviana y Roberto Vélez-Grajales decidieron analizar el rol que juega el espíritu emprendedor en la promoción de la movilidad social en México.  Según su razonamiento, convertirse en emprendedores depende no sólo del talento y el esfuerzo, sino también de factores familiares, como la riqueza, la educación o la profesión de los padres.  Identificar estos factores debería ofrecer claves para saber si el espíritu emprendedor es un instrumento de movilidad social o sólo un mecanismo que reproduce la desigualdad existente.  Además, podría arrojar luz sobre cómo habría que re diseñar las políticas públicas para contribuir a superar las barreras que enfrentan los emprendedores pobres y de clase media.

Para su investigación, utilizaron un conjunto único de datos: la Encuesta de movilidad social en México, de 2006, que recopiló información socio económica detallada para una muestra representativa de individuos, incluyendo la información retrospectiva sobre sus padres.

Algunas de sus conclusiones eran totalmente predecibles, pero otras resultaron bastante novedosas.  Sus resultados demuestran que la actividad del emprendedor es un buen vehículo de la movilidad ascendente, en el sentido de que los emprendedores tienden a tener niveles de vida más altos que sus padres. Sin embargo, el efecto del espíritu emprendedor en la movilidad social no es uniforme en todos los grupos sociales.  A pesar de que los emprendedores con padres de ingresos más bajos experimentan una movilidad ascendente, es más difícil para ellos alcanzar el extremo superior de la distribución socio económica, comparados con aquellos cuyos padres pertenecen a los estratos de ingresos medios o altos de la distribución socio económica.  Incluso más importante, la decisión del individuo de convertirse en emprendedor y sus posibilidades de éxito dependen en gran medida de la profesión de su padre, pero no de la riqueza ni la educación de su padre (tratándose de México, el estudio sólo se llevó a cabo con varones, de modo que aquí la referencia al género es intencionada).  Esto es verdaderamente notable, ya que sugiere que la falta de movilidad social en ciertas profesiones, incluida la iniciativa emprendedora, tiene raíces familiares que tienen que ver no con la riqueza en sí sino con un conjunto de valores y experiencias que se adquieren tempranamente en la vida, algo que debe ser difícil de compensar más tarde.

El estudio en México también proporcionó una respuesta a otra pregunta aparentemente sencilla pero muy elusiva: ¿los emprendedores ganan más dinero que los no emprendedores? Responder esto es técnicamente complicado, porque no se puede comparar directamente a emprendedores con no emprendedores sin asegurarse de que los dos grupos son similares en todos los demás aspectos que puedan tener un efecto en los ingresos, desde los antecedentes familiares hasta los años de experiencia.  Aprovechando la riqueza de sus datos, Viviana y Roberto abordaron esta pregunta utilizando técnicas de “emparejamiento por puntajes de propensión”, que encuentran básicamente, para cada emprendedor de la muestra, uno o más no emprendedores con características muy similares (incluyendo, desde luego, los antecedentes familiares y todas las demás variables que puedan tener importancia para el éxito emprendedor).

Utilizando el modelo de emparejamiento por puntajes de propensión, descubrieron que el promedio  de los ingresos de los emprendedores es un 17% más alto que el de los no emprendedores comparables.  Esencialmente, este valor representa los ingresos adicionales que los emprendedores perciben por los riesgos y esfuerzos adicionales inherentes a la actividad emprendedora.  Sin embargo, en la medida en que algunas características no observables, como el talento, difieren entre emprendedores y no emprendedores comparables en otros sentidos, puede que este valor también esté capturando el beneficio económico de tener dichas características.

Por último, cuando el ejercicio se replicó por clases socio económicas, encontraron otra sorpresa: los rendimientos del espíritu emprendedor eran sustancialmente más bajos para aquellos individuos cuyos padres pertenecían a la clase media que para el resto.

En su conjunto, esta investigación y sus conclusiones dejan un sabor agridulce.  Es verdad que el espíritu emprendedor potencia la movilidad del ingreso, pero sólo para los relativamente pocos que tienen los antecedentes familiares adecuados, y ciertamente no para la amplia mayoría de quienes provienen de la clase media y carecen de la habilidad para asumir riesgos y tomar decisiones de gestión adecuadas.  Queda aún un margen para la acción de las políticas, pero es limitado.  Como sugiere el libro “Entrepreneurship in Latin America: A Step up the Social Ladder?”  las políticas no deberían estar destinadas a aumentar el número de emprendedores, sino a identificar y eliminar las barreras de ingreso a las actividades emprendedoras.  Dado que los emprendedores tienden a ser individuos excepcionales, el desafío consiste en definir los programas públicos teniendo en mente esa restricción, con el fin de no despilfarrar recursos públicos simplemente promoviendo la capacidad emprendedora.

***

Para mayor información visite:“Entrepreneurship in Latin America: A Step up the Social Ladder?” por Eduardo Lora y  Francesca Castellani

Fuente:http://blogs.iadb.org/Ideasquecuentan/2015/02/24/los-claroscuros-de-ser-emprendedor-en-america-latina/

Lectores, ¿en peligro de extinción?

No es un baño de sangre y su tamaño no se mide por el número de cadáveres, pero es una tragedia, una verdadera tragedia nacional que a diario cobra miles de víctimas, aunque de ello no den cuentan los medios.

Como no lo parece —y para muchos no lo es—, a esta tragedia nacional no se le destinan mayores recursos, no se despliegan grandes estrategias ni se disponen a las mentes más brillantes del país para resolverla. Al final, prevalece la convicción de que se trata sólo de libros y lectores, un asunto menor, pues; materia únicamente de especialistas e iniciados.

En consecuencia, poca, muy poca atención ha recibido la Encuesta Nacional de Lectura 2012 (ENL2012), que no sin alguna intencionalidad política —por demás aviesa— fue realizada al final de la administración del presidente Felipe Calderón (fue “levantada” apenas entre el 25 y el 28 de agosto de 2012) y presentada parcialmente en los últimos días del sexenio.

Si al presidente Calderón —tan ocupado contando cadáveres y desmintiendo la realidad como estaba— le sobraban razones para no difundir los resultados de esta encuesta, la actual administración tampoco ha dado grandes muestras —hasta ahora, cuando no han transcurrido ni cuatro meses de la publicación de los resultados— de interés en el tema. La encuesta no sólo arroja resultados desastrosos y con ello exhibe las fallidas políticas públicas del sistema educativo nacional sino que ofrece quizás algo más que una instantánea sobre los hábitos de lectura en el país, presenta un fresco hiperrealista de nuestra  precariedad intelectual, una radiografía del fracaso de nuestro modelo cultural que tiene a la televisión como principal educadora, de nuestra indolencia y de la complicidad de los padres de familia en todo ello.

Más allá del reparto de culpas, los resultados revelan una situación que reclama acciones urgentes de los involucrados, que somos todos nosotros.

¿Una encuesta no hace verano?

No es necesario insistir en las limitaciones de los estudios de opinión (el carácter contingente y efímero de sus resultados, la cuestionada representatividad del ejercicio, los sesgos en la formulación del cuestionario, los rangos de confianza, etcétera). Tampoco es el lugar para debatirlas. Lo que sí debe apuntarse respecto de la ENL2012 son, al menos, tres cuestiones:

1. Los cambios en la encuesta: Se dice que las encuestas son fotos instantáneas, tomadas de pulso de un cierto momento en una sociedad —aunque algunas son más bien verdaderas tomadas de pelo— y que, en consecuencia, sus resultados están limitados precisamente por su propia naturaleza perecedera. Sin embargo, los especialistas afirman, igualmente, que esa limitación podría remediarse parcialmente con la realización periódica de encuestas, de tal forma que ya no sea sólo una instantánea, sino muchas y, para seguir el símil, que formen una especie de álbum que ofrezca una visión más amplia y acabada del fenómeno que retratan. De allí la importancia de las tendencias, en lo que tanto insisten los especialistas: más que el resultado de una encuesta debe ponderarse la tendencia, la serie, los resultados a través del tiempo. Una condición para todo ello —construir una serie, eventualmente establecer tendencias— es mantener el cuestionario, preguntar lo mismo para obtener resultados comparables. Es evidente que algún cambio en el cuestionario puede incidir en las respuestas y en los resultados, puede incluso preguntarse lo mismo con otras palabras y los resultados variarán.

En la ENL012 dice: “El cuestionario de la Encuesta Nacional de Lectura 2012 está integrado por preguntas extraídas de la Encuesta Nacional de Lectura 2006, del Cuestionario para el Estudiante de la Prueba Internacional para la Evaluación del Estudiante 2009 (PISA, por sus siglas en inglés), y por preguntas elaboradas por FunLectura”.1 En otras palabras, la posibilidad de identificar ciertas tendencias con el ejercicio anterior se reducen y también se dificulta la tarea de comparar resultados entre la encuesta 2006 y la más reciente.

2. Periodicidad: Si bien trasciende a la propia encuesta y a sus autores, y apunta más bien hacia los responsables en el Gobierno Federal, debe señalarse el largo periodo que media entre la primera encuesta nacional de lectura —publicada en 2006, pero realizada entre noviembre y diciembre de 2005— y la actual, que apareció a finales de 2012. Por la relevancia del tema, por la conveniencia de disponer de información reciente sobre hábitos de lectura y consumo cultural, tanto para alimentar diagnósticos como para tomar decisiones, seis años resulta un periodo demasiado extendido para esta clase de estudios. En la propia encuesta se reconoce que: “A pesar de la importancia que reviste contar con información pertinente sobre hábitos y comportamientos lectores, en la última década sólo se han realizado dos estudios nacionales al respecto: la Encuesta Nacional de Lectura 2006 que elaboró el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) con el apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y la Encuesta Nacional sobre Prácticas Lectoras 2006 que estuvo a cargo de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).”2

3. La muestra; ¿el tamaño importa? En este caso sí. Como apuntamos, una de las críticas recurrentes a los estudios demoscópicos son sus limitaciones en cuanto a la representatividad, es decir, si 500 o mil entrevistas pueden representar la opinión de 5, 10 o más millones de personas.3 No obstante, entre la primera encuesta nacional de lectura y la segunda el número de entrevistas de la muestra desciende significativamente: en la ficha metodológica de la ENL2012 se informa que “la muestra consistió en 200 secciones electorales y en cada sección se realizaron 10 entrevistas; de este modo se recopilaron un total de 2 mil entrevistas”.4 Una reducción de poco más de la mitad en relación con la de 2006, para la cual se hicieron 4 mil 57 entrevistas en todo el país, entre el 1º de noviembre y el 7 de diciembre de 2005.5

A querer o no, estas tres condiciones inciden en las encuestas, en su lectura, en las eventuales lecciones que se obtengan de ellas. ¿Peor es nada? Más que eso, de estos dos ejercicios demoscópicos las autoridades deberían sacar sus respectivas lecciones y emprender acciones que corrijan tan notorias deficiencias.

De mal en peor

Resulta absurdo recordar lo obvio —la importancia de algo que es vital, como la lectura—, pero los resultados de la ENL2012 parecen justificarlo todo.

Frase hecha que en este caso describe con cabal precisión nuestra trayectoria: “De mal en peor”. Así vamos en el terreno de la lectura. De lo malo a lo peor: en 2005, ante la pregunta “¿Usted lee libros?”, 56,4% de los encuestados respondió afirmativamente, mientras que 43,6% admitió que no lo hacía, 30,4% dijo “haberlo hecho en algún momento de su vida”.6 Casi siete años después, la relación se invirtió: respondió afirmativamente 46,2%, y admitió que no lee libros 53,8% de los entrevistados, 34,4% dijo haberlo hecho en algún momento de su vida.7 Una caída de más de 10 puntos porcentuales entre ambas encuestas, que se traduce en que menos de la mitad de la población mayor de 12 años en el país dice leer libros.

Se trata de uno de los datos centrales del estudio, sin duda, porque revela:

1. La dimensión del problema: El universo lector en el país apenas supera 46%, y habrá que decir que la propia encuesta nos permite conjeturar que la cifra está algo “inflada”; por ejemplo, cuando se interroga a ese reducido universo lector sobre sus preferencias de lectura la respuesta más recurrida es sorprendente: 33,3% dice “no tener preferencia”, es decir, les da lo mismo leer un libro que la información impresa una botella de agua.8 Algo no cuadra en esta respuesta: o bien son practicantes de una lectura absolutamente indiferente, o simplemente no tienen preferencia porque no leen, en cualquier caso, malas noticias.

2. El fracaso en la materia en los últimos años: Si los resultados de 2006 arrojaban datos perturbadores y nos colocaban en un escenario muy delicado, que reclamaba acciones urgentes y, sobre todo, eficaces, los de 2012 confirman un sexenio perdido; quizás ni siquiera se pueda hablar de fracaso, pues antes habría que asegurarse de que el gobierno calderonista intentó algo (no sólo poner en automático el limitado Programa Nacional de Salas de Lectura), que tuviera alguna estrategia, incluso si se ocupó alguna vez del tema.

No menos escandaloso resulta el promedio nacional de libros per cápita: 2,9. De nada vale el consuelo de que, al menos en este rubro, seguimos igual, porque sería tanto como celebrar el fracaso.

Un fracaso porque mientras en México este promedio es de 2,9 libros, en Finlandia —según Eurobarómetro 2011— es de 47, en Islandia 40, en Noruega 18, en Alemania 15, en España 10,3, en Portugal 8,5 y los ingleses leen apenas 2,6 libros… pero en sus vacaciones.

Decía ese filósofo excepcional que era Gilles Deleuze (1925-1995) que una de sus funciones como profesor —que lo fue tanto en universidades como en colegios de enseñanza media— era enseñar a los alumnos a lidiar con la soledad.9 Curiosa misión pedagógica. Quizás no tanto si se piensa, precisamente, en la lectura, porque una de las enseñanzas de esta práctica, que no está en los libros sino en la práctica misma, es construir una relación con la soledad, como lo confirma la propia ENL2012, en la que se apunta que: “Aquellos que nunca leían solos de niños, en su mayoría no son lectores de libros de grandes”.

Quien no leyó de pequeño, difícilmente lo hará siendo adulto. Tiene la forma de una condena. No se trata de determinismo, sino de posibilidades, de prácticas y gustos adquiridos. Incluso de ambientes: ¿Cómo se puede aprender a amar los libros, cuando ni siquiera se tienen?

Una de las preguntas de la encuesta se refiere al número de libros en el hogar. El volumen más bajo de libros es el más extendido: 56,2% de los entrevistados respondió que en su casa había entre 1 y 10 libros. El porcentaje baja dramáticamente cuando la cantidad de libros se duplica: 21,6% respondió tener de 11 a 20 libros. Y la tendencia continúa: al llegar al tercer rango, sólo 8,8% estima poseer de 21 a 30 libros. Ello significa que 77,8% de los encuestados tiene una “biblioteca” que no rebasa los 20 volúmenes. Casi 80% de los hogares en México tienen menos libros que los que, en promedio nacional, compra un islandés durante un año: más de 40.

¿Por qué no lee ese 53,8%? ¿Carece de dinero para comprar libros? ¿De tiempo para leerlos? ¿De gusto para una y la otra? De acuerdo con la ENL2012 son varias las razones: en primerísimo lugar, porque sencilla y francamente a 32,9% de los entrevistados no le gusta leer. Una cantidad casi igual (32,8%) dice que le “da flojera”.10 Ya está: 65,7% de los que no leen es porque no les gusta o les da flojera. Este par de respuestas señalan la dirección hacia donde deben orientarse los esfuerzos públicos y privados para fomentar la lectura.

La tercera razón más repetida para no leer —como se aprecia en la siguiente figura— es “porque los libros y las revistas cuestan mucho dinero”. Así lo expresó 28,2%. Esta respuesta plantea varias preguntas. Una obligada es si la baja tasa de lectura en México es una expresión más de la desigualdad socioeconómica.

Para empezar, el argumento económico para no leer aparece en tercer lugar, lo que relativiza su impacto. Un dato más a tomar en cuenta es el que ofrece en otro lugar la propia encuesta: en la parte correspondiente a leer o no leer libros, el estudio estratifica a los entrevistados por sexo, edad, escolaridad e ingreso mensual. De los que leen, el rango más alto (59,5%) se ubica entre quienes tienen un ingreso de nueve salarios mínimos o más y el más bajo (37,8%) entre los que apenas alcanzan un ingreso de entre uno y dos salarios mínimos. En el conjunto de los que no leen, se registra algo similar: el porcentaje mayor (26,5%) está precisamente en el segmento de quienes ganan de uno a dos salarios mínimos; mientras que en el que tiene ingresos de nueve o más salarios mínimos se ubica apenas 8,1% que reconoce no leer.11

¿Qué conclusiones se desprenden de todo ello? En principio, admitir que a partir de esos datos es precipitado hacer juicios concluyentes; además, reconocer la enorme tentación de sobredimensionar esta variable en la explicación general del problema. Incluso estimaciones conservadoras aceptan que más de la mitad de la población en el país se encuentra en situación de pobreza, pero entre quienes reconocen “no leer” apenas 26,5% lo justifican por esa razón.

Desde luego, el factor económico incide no sólo por el costo de libros y revistas —como lo registra la encuesta— sino por las condicionantes de la práctica lectora. Alguien que no gana más que 129,52 pesos (dos salarios mínimos) al día probablemente no disponga de condiciones que propicien y alienten la lectura, tal vez no tanto como alguien con ingresos diarios de 582 pesos o más (nueve salarios mínimos).

Pero esta variable puede o no ser determinante, quizá no más que los hábitos tempranos de cada persona. Habría que matizar cuando se pondera el factor socioeconómico en una práctica tan singular como la lectura.

Un capítulo de particular importancia en la encuesta es el dedicado al uso de las llamadas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Un tema mayor en la discusión pública de nuestros días: los efectos de estas tecnologías en la cultura contemporánea. Un debate en el que se (des)encuentran muy distintas posiciones: desde quien, como Giovanni Sartori, condena amargamente la supremacía de la cultura visual y sus consecuencias subjetivas y sociales, hasta quienes —como Manuel Castells— acentúan o celebran las posibilidades que ofrecen.

Los resultados que presenta la encuesta parecerían confirmar el papel de medios —no más, no menos— que tienen las tecnologías, es decir, que el uso de tecnologías y todo su potencial de acceso a una diversidad de información no necesariamente supone per se un aliciente para la lectura. Como se deja ver en el siguiente cuadro, entre las razones para el uso de Internet prevalecen las recreativas y de entretenimiento.

Las primeras tres razones para el uso de Internet están asociadas a la comunicación y las redes sociales. Sólo 13% dice acceder a Internet para leer libros e igual porcentaje declara que lo hace para consultar periódicos. En cuanto a actividades de estudio, la opinión está dividida: 52% utiliza Internet para estudiar, y 48% sostiene lo contrario. Este resultado obliga a pensar acerca de la calidad de los contenidos que circulan en la red.

Parecería que en el uso de los diversos dispositivos y canales de información y comunicación se reproducen los hábitos culturales y de lectura de los usuarios, es decir, que quien no lee libros en papel, es probable que no los leerá en línea, en una pantalla.

Resulta insuficiente la información de la ENL2012 para arribar a conclusiones en esta materia, pero parece insinuarse que el hábito de la lectura no depende sólo de acceso a las TIC. Desde luego que son indispensables, pero no son instrumentos milagrosos que por sí mismos transformen en lectores habituales a quienes no lo son.

A leer…

Diagnóstico del fracaso, esbozo de una tragedia, la ENL2012 confirma que cuando pensamos que el país había tocado fondo y por ello la situación no admitía equívocos ni dilaciones, en los últimos seis años no hicimos otra cosa que empeorar.

“El desierto está creciendo”, dice Nietzsche; “Desventurado el que alberga desiertos”. Seis años después de la primera encuesta el paisaje es más desolador. El momento reclama esfuerzos mayúsculos (hercúleos, podría decirse) de parte del Estado y de la sociedad.

In principium erat verbum… Leer es el comienzo. Y en México es un mal comienzo. Ello obliga a revisar las políticas de fomento a la lectura y explorar otras estrategias que incluyan a las escuelas y, sobre todo, a los hogares. Promotor de la lectura, ensayista y poeta, Juan Domingo Argüelles criticaba recientemente la intensa campaña mediática que promueve 20 minutos de lectura. No sin sorna, Argüelles sostenía el desatino de la estrategia: “Esto equivale a que alguien que padece obesidad haga veinte minutos de ejercicio físico todos los días, pero sin modificar sus malos hábitos alimenticios y su sedentarismo. ¿Bajará de peso? Claro que no”.12

Quizás sirva continuar con esta metáfora, porque el asunto de la lectura reclama cambiar de hábitos de vida. Un primer paso es bajar la ingesta —glotona— de televisión (el propio Argüelles recordaba que, en promedio, nuestro consumo es de cuatro horas y 45 minutos diarios). Pero no sólo de los niños sino, y sobre todo, de los adultos. Apagar la televisión y encender el libro.

Cuando de leer se trata, lo mejor es predicar con el ejemplo: si un adulto le dice a un menor que lea porque es conveniente, productivo, maravilloso, etcétera, la pregunta obvia del menor es: si todo eso es la lectura, ¿por qué tú no lo pones en práctica?

 Fuente:http://www.educacionyculturaaz.com/analisis/lectores-en-peligro-de-extincion