¿Dónde se aprenden las competencias que requieren las empresas?

Contexto

¿En dónde es que se aprenden o desarrollan las competencias? ¿En la escuela? ¿En la casa? ¿Con la familia? ¿En la calle? O mucho más complicado, ¿Quién debe enseñar esas competencias? ¿Qué tipo de competencias deben desarrollarse? Estas son preguntas que nos hacemos varias veces y no son fáciles de contestar.

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Estamos muy acostumbrados a pensar, en general, en términos de “blanco y negro”. Esto provoca que seamos muy tajantes a la hora de afirmar qué cosas se aprenden, o deben aprenderse en la casa o en la escuela. En consecuencia, también es muy común que se presenten situaciones en las que los padres de familia culpan a los maestros y viceversa.

Dejando de lado si algunas áreas de la educación son responsabilidad exclusiva de los padres de familia, de las universidades, de los maestros, o de todos ellos. Este artículo habla de otros responsables: las empresas.

Captura de pantalla 2014-06-26 a la(s) 13.06.07De acuerdo con los hallazgos de la Encuesta de Competencias Profesionales 2014 (ENCOP2014) realizada por el Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (CIDAC), las empresas suelen dedicar mucho tiempo y recursos a capacitar y desarrollar competencias en los recién egresados que contratan. De esa forma, llevan a cabo un papel muy importante en la educación de los jóvenes.

Gracias a las empresas muchas personas jóvenes y adultas acceden a ciertos tipos de educación como cursos, diplomados, posgrados, certificaciones, etcétera. Esto se debe a que les interesa contar con el capital humano —en términos de calidad y cantidad— que requieren sus procesos productivos y administrativos. Además de los recursos mencionados al principio de este párrafo, la experiencia de trabajar ofrece contextos, situaciones, retos, oportunidades y situaciones que permiten poner en práctica conocimientos, herramientas y competencias aprendidas durante su paso por las Instituciones de Educación Superior (IES).

Captura de pantalla 2014-06-26 a la(s) 13.06.45Ya sea de manera “directa” (por medio de cursos) o bien de manera “indirecta” (con las experiencias y retos que se viven en las empresas), los jóvenes suelen complementar su educación y aprendizaje durante su vida profesional.

Antecedentes

En la antigüedad existían oficios y trabajos que sólo podían realizar ciertas personas autorizadas por la ley, con un cierto grado de experiencia, que poseían conocimientos y competencias que nadie más tenía, o bien, por una combinación de ambas. Para trabajar en uno de esos oficios era necesario recorrer un largo camino en el que se comenzaba como aprendiz y eventualmente se podía llegar a ser maestro. Esas experiencias duraban años y en muchos casos no era sino hasta que fallecía o se retiraba el maestro que se alcanzaba ese grado o la autonomía para estar a cargo de ese oficio, taller o centro de trabajo.

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Esto ha cambiado en épocas modernas, sobre todo después de la Revolución Industrial. Si bien todavía existen los papeles de mentores, tutores y entrenadores —como médicos, abogados y ciertos investigadores—, otras profesiones han sistematizado, estandarizado y masificado sus procesos de educación y reclutamiento. Todo esto ha traído como consecuencia que aumente el número de egresados de las IES.

Desafortunadamente ese incremento en el número de egresados no siempre está relacionado con que estos tengan más y mejores competencias. De hecho, como consigna la ENCOP2014, en muchas ocasiones el problema no es si son, o no, estudiantes de calidad sino sencillamente que no logran desarrollar las competencias que buscan y necesitan las empresas.

Captura de pantalla 2014-06-26 a la(s) 13.07.12Lo anterior ha generado que no todos los egresados accedan a los mismos puestos y oportunidades de trabajo.

De manera similar a como la economía y las sociedades se han segmentando y vuelto más exigentes, los procesos de reclutamiento ya no se fijan solamente en los títulos sino que ahora buscan, identifican y evalúan competencias específicas.

¿Cómo educan las empresas?

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Es común enterarse de anécdotas de reclutadores diciendo lo siguiente: “Cuando contrato, me fijo más en la personalidad y las características emocionales de las personas; en la actitud y qué tan bien o mal comunican sus ideas más que en lo que saben o aprendieron en la escuela” o “la verdad es que de la escuela salen sin saber mucho, así que ya tengo asumido que todo lo que necesitan para trabajar se lo vamos a tener que enseñar nosotros”.

Si bien es de esperarse que un egresado de alguna ies tenga que aprender cosas al ingresar a una empresa, es grave cuando esas cosas terminan siendo muchas y muy elementales. En términos muy sencillos, no es alarmante que un joven recién egresado tenga que aprender a usar ciertas fórmulas para estimar la demanda de un cierto producto; lo grave es que tenga que aprender a sumar y restar en la empresa.

Captura de pantalla 2014-06-26 a la(s) 13.07.31Nos parece grave y peligroso cuando las empresas usan esos cursos y recursos educativos para resolver las deficiencias, muchas veces de conocimientos básicos, que los egresados presentan.

Debido a la situación del sistema educativo nacional, las empresas se han visto en la necesidad enseñar y desarrollar competencias que, en teoría, debieron impartirse en la escuela. No se trata de señalar quiénes son los buenos o los malos sino de poner sobre la mesa el hecho de que se están desaprovechando y perdiendo recursos, dado que las empresas tienen que invertir en desarrollar competencias básicas en lugar de habilidades más sofisticadas.

Según la ENCOP2014, 62% de las empresas ofrecen cursos de capacitación interna. Es importante aclarar que éstos son para empleados de nuevo ingreso y jóvenes. En general buscan ayudar a los jóvenes a mejorar sus formas de comunicación, el manejo de herramientas matemáticas, financieras, operativas y contables básicas, así como de liderazgo, trabajo en equipo y ventas.

Con ello se incurre en un ejercicio ineficiente de los recursos, pues tanto empresas como IES realizan acciones por partida doble que, de haber sido bien planeadas, coordinadas y evaluadas, podrían ser resueltas en la escuela.

Recomendaciones

Si bien no nos parece mal que las empresas contribuyan al desarrollo y fortalecimiento de competencias en los jóvenes, coincidimos en que es muy importante que esto se dé como complemento y no como sustituto de lo que deben enseñar las IES.

Los incentivos de unos y otros no son iguales y pueden generar consecuencias negativas para la economía y la sociedad de nuestro país. Por ejemplo, es muy común escuchar anécdotas como estas: “No educo a mis empleados porque si no me piden más sueldo” o “no los capacito porque entonces se van con la competencia”. Si bien son sólo comentarios informales o anécdotas, consideramos que son evidencia de que desde el punto de vista de las empresas existe una tendencia a no querer capacitar o bien a reconocer o certificar la capacitación que reciben sus empleados.

Desde la perspectiva de las empresas la situación es opuesta. En la naturaleza y estructura de las escuelas está la misión de capacitar y certificar con conocimientos y competencias. Tienen, por ello, un incentivo positivo a realizarlas. Por esa razón vemos que, en la medida en que la capacitación se realiza en las empresas y no en las escuelas, se generan conflictos e incentivos negativos que restan en lugar de sumar a la sociedad.

Es más costoso que sean las empresas las que lleven a cabo la capacitación y desarrollo de competencias y no las escuelas. Basta con argumentar que es más eficiente, ágil y conveniente para todos los involucrados que una ies se encargue de capacitar y certificar competencias de calidad en ventas, a que cada una de las empresas tenga que hacer uso de recursos, espacios, tutores y materiales para hacerlo. Más allá de que en el primer caso contarían con una certificación oficial y, en el segundo no, está el problema de costos y acciones recurrentes que en el agregado podrían generar una asignación ineficiente de los recursos.

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Fuente:http://www.educacionyculturaaz.com/analisis/donde-se-aprenden-las-competencias-que-requieren-las-empresas/

Casi 6 millones de mexicanos no logran conseguir trabajo

Casi 6 millones de mexicanos no logran conseguir trabajo. Foto: Thinkstock

El número de mexicanos sin esperanza de encontrar una oportunidad laboral en el país casi llega a seis millones.

La más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) revela que cinco millones 834 mil mexicanos no trabajan ni buscan activamente un empleo por considerar que no tienen oportunidad de encontrarlo, pero poseen interés de incorporarse a las actividades productivas del país.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) hasta el cuarto trimestre de 2014 la población no económicamente activa ascendió a 35 millones 411 mil, cantidad de la que 16 por ciento pese a estar disponible para trabajar permaneció inmovilizada por la desesperanza.

Hasta el cierre del año pasado, dos millones 284 mil personas fueron consideradas como desocupadas debido a que buscaban activamente una oportunidad de trabajo, las cuales representaron 4.38 por ciento.

Al considerar a la población disponible con la desocupada, de acuerdo con la definición del INEGI, la tasa de desocupación alternativa en el país alcanza 14%, equivalente a poco más de ocho millones de personas.

Jóvenes, los más desalentados

Los más afectados por la desesperanza laboral son los jóvenes. Las estadísticas del organismo autónomo indican que 41% de los mexicanos que no buscan activamente un empleo por considerar que no existen oportunidades pero poseen interés de laborar tienen entre 15 y 29 años.

Los indicadores estratégicos de Ocupación y Empleo señalan que un millón 280 mil mexicanos de 15 a 19 años pese a tener interés de trabajar no buscaban integrarse a ninguna actividad productiva, mientras que un millón 168 mil tienen entre 20 y 29 años.

“Son jóvenes que están en búsqueda de su primer o segundo empleo. La falta de experiencia frena su incorporación al mercado laboral por lo que después de encontrar puertas cerradas tiran la toalla”, indicó Mónica Flores, directora de ManpowerGroup México y Latinoamérica.

“La edad es el obstáculo sobre todo para de la población que supera los 60 años, la realidad es que la oferta de trabajos para este sector es escasa”.

En 2025 habrá 10 bolsas llenas de plástico por cada 30 cm de costa en el mundo

Foto

Los océanos están llenos de suficiente basura plástica para formar una densa capa sobre todas las costas del orbe, según los resultados del estudio. La imagen, en la bahía de Manila, Filipinas. Foto Reuters

Los océanos están llenos de suficiente basura plástica para formar una densa capa sobre todas las costas del orbe, según la primera evaluación mundial detallada del problema.

Científicos estiman que unos 8 millones de toneladas de basura plástica, como empaques y botellas, son descargados en los océanos cada año, y la cantidad acumulada de desperdicios provocará un aumento de 10 veces la cantidad total de ese material en el mar antes de 2020.

Nuestra estimación de 8 millones de toneladas que llegaron a los océanos en 2010 es equivalente a cinco bolsas del mandado llenas de plástico por cada pie (30 centímetros) de línea costera en el mundo, comentó Jenna Jambeck, profesora asistente de ingeniería ambiental en la Universidad de Georgia (Estados Unidos).

En 2025, la cantidad anual será el doble que en 2010, es decir, 10 bolsas llenas de plástico por cada 30 centímetros de costa. Entonces, el efecto acumulado hacia 2025 será de unas 20 veces nuestro cálculo de 2010: 10 bolsas de plástico por cada 30 centímetros de costa en el mundo.

Investigadores habían calculado anteriormente que habría unas 245 mil toneladas de desperdicios plásticos en los océanos. Pero este cálculo se basaba en la cantidad de plástico que se encontraba flotando en la superficie y no tomaba en cuenta el que se ha hundido.

La estimación más reciente proviene de la cantidad total de basura plástica que genera gente que vive a 50 kilómetros o menos de la costa en los 192 países estudiados.

Hasta ahora habíamos calculado la cantidad de contaminación por plástico en el océano llevando un barco muy lejos de la costa, lanzando una red de plancton y contando todas las piezas de plástico que recogíamos. Es una tarea muy tediosa y costosa, relató la doctora Jambeck.

Nuestra cifra es más grande ahora porque lo que encontramos en la superficie es sólo una porción de lo que entra. Una parte se hunde, otra se va a otras zonas. No sabemos con precisión adónde llega todo.

El estudio, publicado en la revista Science, estima que cada año se generan unos 275 millones de toneladas de desperdicio plástico en 192 países, y entre 4.8 y 12.7 millones derivan hacia el mar.

Las predicciones de cómo este desperdicio se incrementará en el futuro próximo toman en cuenta la creciente industrialización de las naciones en desarrollo, el aumento de la población y los intentos de limitar el flujo de basura plástica hacia los océanos por medio de actividades de manejo de desechos en tierra.

Nuestros cálculos futuros son acordes al crecimiento del plástico en nuestros desperdicios y también al aumento de la población, explicó Jambeck.

La basura plástica afecta especies marinas como delfines, focas, tortugas, aves y peces, que quedan atrapados o se asfixian en ella. Y cuando el plástico se descompone en partículas de menos de un milímetro, puede causar problemas para organismos más pequeños si es ingerido, apuntaron científicos.

La investigación más reciente se ha enfocado en plásticos que se fragmentan en el océano y se vuelven partículas microplásticas, que llegan a los extremos más bajos de la cadena alimentaria, por ejemplo peces pequeños, observó la doctora.

Kara Law, de la Asociación de Educación Marina en Woods Hole, Massachusetts, coautora del estudio, señaló: Este trabajo nos da una idea de cuánto necesitamos encontrar en el océano para sumarlo al total. Hay un montón de plástico en el fondo del océano y en las playas de todo el mundo. Por ahora hemos medido principalmente el plástico que flota, y sólo en relativamente pocos lugares.

© The Independent

Fuente:http://www.jornada.unam.mx/2015/02/17/ciencias/a02n1cie

Cómo ayudar a tus colaboradores a reducir su huella ambiental

Huella ecológica vía shutterstock

Como parte de su compromiso con el medio ambiente, muchas empresas suelen emprender campañas internas con el fin de promover acciones concretas entre sus colaboradores que contribuyan a disminuir la huella ambiental de la organización. El aprovechamiento adecuado del agua, el ahorro de energía y la separación de los desechos son algunas de las más populares, pero ¿realmente esto trasciende las pareces de la compañía? o mejor aún ¿logran estas campañas involucrar a los trabajadores en el compromiso adquirido por la empresa?

En un artículo publicado por Greenbiz, Claudia Girrbach revisa los casos de cinco importantes empresas y propone algunas claves para generar un compromiso de fondo entre tus colaboradores a fin de que el cuidado del medio ambiente salga de las paredes de tu organización.

1. Compromiso público

A través de su programa “Hacer una cosa” (DOT, por sus siglas en inglés), Saatchi and Saatchi busca incentivar a sus colaboradores a emprender practicas sustentables significativas dentro y fuera del trabajo adoptando compromisos de forma pública.

La empresa estableció un sitio web en el que cualquier persona puede hacer una promesa, algunos participantes incluso colocaron este compromiso en sus tarjetas de visita. La Alianza para la Educación Cimática (ACE), dedicada educar a estudiantes de secundaria sobre los efectos del cambio climático, ya ha adoptado este modelo gracias a su gran utilidad para generar redes de motivación.

Desde luego este modelo no resuelve todos los problemas, pero es un excelente primer paso para involucrar a tus stakeholders y comprometerte de fondo.

2. Visión compartida

El gigante del software empresarial SAP AG aprovecha el poder de una visión compartida para impactar en el desplazamiento de sus colaboradores tras un llamado de las autoridades de tránsito de Vancouver a las empresas para contribuir a reducir en tránsito para los Juegos Olímpicos en 2010 a menos en un 30%.

“Este fue un gran desafío que impulso a todos a generar un ligero cambio de comportamiento y cosechar las recompensas”, señaló Kirsten Sutton, directora general de SAP Labs, y aseguró que esto también constituyó un legado olímpico para la movilidad ecológica, ya que muchos lo adoptaron como un cambio permanente.

3. Datos personalizados

Un concurso de Fairmont Hotels and Resorts comenzó como una forma divertida de ayudar a los empleados a identificar sus oportunidades individuales dentro de la organización para aprovechar los recursos al máximo, ya que la empresa media el consumo de energía promedio de cada uno de sus colaboradores. En algún momento esto se convirtió incluso en una gran herramienta de reclutamiento y permitió a la compañía reducir su consumo de electricidad hasta un 15%

4. Expandir iniciativas empresariales

Applied Materials contrató con SunPower para instalar un sistema de energía solar de 2 megavatios para su sede. Posteriormente, las dos empresas se asociaron para promover este tipo de energía entre los colaboradores de la compañía ofreciendo capacitación y descuentos por parte del proveedor.

5. Cultivar mejores métodos

Para Google, este cambio significó facilitar a sus colaboradores puntos de recarga para vehículos eléctricos e impulsar su utilización, sin embargo no se trata de una acción que todas las empresas puedan imitar con facilidad; por fortuna tampoco es necesario. Lo realmente importante es seleccionar una causa que se adapte a los objetivos y estrategia de negocios de tu organización, puede ser el cuidado del agua o la separación de residuos, determinar un plan a seguir y crear comunidades que se encarguen de motivar a otros colaboradores a seguirlo haciéndolos partícipes del compromiso de la organización y la importancia que tiene para la conservación del medio ambiente.

Fuente:http://www.expoknews.com/como-ayudar-a-tus-colaboradores-a-reducir-su-huella-ambiental/