Empresas sustentables abren el apetito de los inversionistas

Hay un interés por parte de los inversionistas de destinar sus recursos a empresas de este tipo. Foto: Thinkstock

Las empresas que cuentan con un modelo de negocio basado en la sustentabilidad ofrecen un mayor atractivo para los inversionistas, ya que las emisoras de este tipo tienen un mayor crecimiento en los mercados.

El director de Productos de Información, Índices y Estadística de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), Rodolfo Liaño Gabilondo, señaló que, por ejemplo, de noviembre de 2008 al mismo mes del año pasado, el rendimiento del IPC fue de 110.11]%, mientras que el del IPC Sustentable fue de 180.05 por ciento.

Resaltó que se trata de una tendencia el que los índices de sustentabilidad tenga un rendimiento superior, porque hay un interés por parte de los inversionistas de destinar sus recursos a empresas de este tipo.

Hoy en día hay grandes inversionistas a nivel global, sobre todo institucionales, que tienen como mandato invertir única y exclusivamente en emisoras que son sustentables, eso se le conoce como inversión responsable”, afirmó Liaño Gabilondo en una reunión con medios.

De acuerdo con el directivo de la BMV, la inversión responsable tiene que ver con velar con los criterios de gobierno corporativo, responsabilidad social y medio ambiente; por encima de una compañía que tenga rendimientos muy atractivos pero que comprometa su futuro.

Rodolfo Liaño expuso que la decisión de lanzar el IPC Sustentable en 2011, fue posicionar a México como un país cuyo mercado bursátil está comprometido con la responsabilidad social, ambiental y de gobierno corporativo.

Asimismo, fomentar en las emisoras mexicanas la adopción de políticas y sistemas de medición en estos temas y proyectar internacionalmente a las compañías que han adoptado un compromiso en materia sustentable y que se han destacado por ello.

El directivo destacó que también buscan concientizar a emisores e inversionistas que las empresas sustentables lo que buscan es su permanencia en el largo plazo por su compromiso con su comunidad.

Hoy en día el IPC Sustentable de la BMV está conformado por 34 compañías.

Fuente:http://www.dineroenimagen.com/2015-02-10/50710

Lexium, modelo para aprendizaje

Hace 20 años, cuando en Estados Unidos se anunciaba la creación del primer videojuego de la saga FIFA y los aparatos de moda eran el beeper y el walkman, mientras que Microsoft lanzaba Encarta (la primera enciclopedia multimedia digital en la primavera de 1993), en Monterrey, Nuevo León, nació Lexium, una empresa que en ese momento se planteó “enseñar a la gente a aprender mejor y con la vocación de cambiar la forma en que se desarrollaba el talento”.

En la actualidad Lexium es una empresa líder en potenciar la capacidad de aprendizaje, que combina las Tecnologías de Aprendizaje y Conocimiento (TAC) con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). A través de plataformas de servicio en línea llega a más que 800 instituciones con alrededor de 500 mil usuarios anuales en México y otros países latinoamericanos como Guatemala, El Salvador, Colombia, Ecuador y Brasil, y mantiene alianzas estratégicas con el grupo español Santillana y la organización no gubernamental UNETE, a fin de ofrecer opciones integrales en los sectores privado y público de la educación.

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En entrevista con az, los pioneros de este proyecto, Laura Elizondo Williams y José Vargas Barrera, dicen que el proyecto nació con el objetivo inicial de plantear soluciones para el aprendizaje y también para crear tecnología mexicana con la idea de exportarla a las 22 naciones de habla hispana. El antecedente de Lexium es el Centro SOI (Sistemas Orientados al Intelecto), que para 1995 contaba con 40 franquicias en la República mexicana y, en los albores de 1999, se convirtió en Lexium, con el Modelo de Aprendizajes por Competencias (mapco) y el desarrollo de una infraestructura tecnológica con orientación hacia la formación integral de las personas, centrándose en un aprendizaje interactivo, colaborativo y participativo.

Nuevos paradigmas educativos

Captura de pantalla 2013-07-01 a las 15.58.18En retrospectiva, Laura Elizondo y José Vargas consideran que la década de los noventa fue una etapa muy difícil porque el mundo no estaba preparado tecnológicamente y mucho menos nuestro país. La propuesta era evaluar a la gente, no tanto por competencias sino con la idea de que la inteligencia podría entrenarse para hacer mejores personas; eran paradigmas que los mexicanos no tenían en la mente y había que picar piedra para cambiar muchas de las iniciativas educativas que había en el país.

Consideran que la segunda etapa fue mucho más fácil no sólo por los cambios en la educación, sino también en la comunicación y la tecnología, cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en 1996, marca nuevos paradigmas que ayudaron en esta propuesta de ser, saber ser y tolerar. En una tercera fase de 2010 a 2013 “nos montamos en la era de la tecnología” bajo la propuesta de un modelo de aprendizajes por competencias, porque “en la medida en que aprendes a tener habilidades intelectuales, a saber procedimientos, saber y conocer, habrá mejores resultados”.

Captura de pantalla 2013-07-01 a las 15.59.38El modelo de aprendizaje, explican, tiene cinco elementos que primero se evalúan y luego se desarrollan. El principal es que la inteligencia humana puede desarrollarse, la calidad de la inteligencia maximiza el aprendizaje, las habilidades intelectuales y en especial el manejo de información de cualquier tipo. El segundo elemento es tener buenos hábitos y técnicas de estudio. En el momento en que evaluamos este punto nos damos cuenta que México está por debajo de los estándares que debería tener. Para estudiar mejor hay que tener mejores hábitos y técnicas. Tercer elemento: inteligencia emocional, relacionarnos exitosamente. Cuarto: no la velocidad lectora sino la comprensión lectora. En la era digital, la lectura continúa siendo un elemento fundamental en el proceso de aprendizaje. Quinto: le llamamos metacognición, son las capacidades de autoaprendizaje. Todo lo anterior, como respuesta ante los retos que presenta la educación actualmente, se trata de desarrollar personas competentes utilizando herramientas digitales. Esto implica revolucionar los ambientes de aprendizaje y Lexium creó tecnología propia, innovando con el modelo llamado MAPCO, con el cual se evalúan y desarrollan competencias en las personas, mediante un aprendizaje sistémico, interactivo y colaborativo.

Modelo de exportación

Por lo que toca al proceso que tuvieron que seguir para traspasar las fronteras de nuestro país, destaca que desde que crearon el modelo se plantearon salir a otros países. Lexium tiene presencia en Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala y Ecuador en el ámbito de las instituciones educativas particulares de todos los niveles educativos, “pero es momento de entrar a la educación pública y estamos seguros de que estaremos presentes en la mayoría de las soluciones que se den en muchos estados de la República, y también a nivel federal”.

El modelo para entrar al sector público será a través de una organización no gubernamental y la que tiene una mayor cobertura es UNETE, que proporciona equipo computacional y conectividad y hoy en día llega a más de 6 mil escuelas, lo cual representa más de 2 millones de alumnos. “Concretamos una alianza con ellos y están por incorporar Lexium a sus equipos computacionales con el propósito de potenciar tanto a los docentes como a los alumnos. Ellos ponen la parte de infraestructura y comunicación, y nosotros la tecnología de aprendizaje y conocimiento”.

El modelo de aprendizaje presencial o mixto

 En relación con las modalidades que tiene Lexium, Laura Elizondo comenta que se utiliza cualquier formato, “lo vemos únicamente como el vehículo a través del cual vamos a lograr el objetivo. Puede ser presencial, electrónico o mixto, en el que los alumnos cuentan con su cuaderno de trabajo, pero también con una propuesta electrónica”.

Las nuevas propuestas de programación electrónica y medios electrónicos no han abierto la oportunidad. No importa el formato que se escoja, lo importante es que si se trata de un alumno de jardín de niños, de primaria o secundaria, se forme una comunidad de aprendizaje “en la que todos crezcan trabajando con cualquiera de los programas”. Hay diferentes opciones dependiendo del presupuesto y los bienes electrónicos con los que se cuenten; de esa manera se llega a lo urbano, semiurbano, rural y la población indígena.

MAPCO en las comunidades indígenas

 “En comunidades indígenas lo hemos hecho como un servicio social de Lexium. Tenemos varias escuelas en Chiapas, en San Juan Chamula, específicamente con la comunidad tzotzil, y trabajamos la parte de la inteligencia intelectual y emocional con los alumnos y los docentes. En los sectores semiurbanos hemos estado trabajando con UNETE en proyectos piloto con alrededor de 10 mil alumnos en Sinaloa y Tamaulipas. La propuesta es mixta, con cuaderno de trabajo y herramientas electrónicas”.

En cuanto a la necesidad de insertar las TIC en las aulas, dijo que no se trata sólo de llenar los salones de computadoras porque no es la solución, además de que resulta terriblemente caro. “Hay que entrar en el proceso de cómo estamos enseñando y cómo están aprendiendo los alumnos y a partir de ahí optimizar esos procesos, casi reinventándolos”. Equipar a un niño con una computadora es casi ocho veces más caro que instalar una computadora y un infocus.

“Tienes una transformación educativa si usas la tecnología adecuada, con una inversión menor. Puedes invertir cantidades tremendamente altas en el equipamiento o infraestructura, cuando realmente la transformación de la educación está en la metodología de enseñanza-aprendizaje”, afirma la especialista.

“Hemos evaluado a casi un millón de alumnos en procesos cognitivos y de lectura. Hay tres males endémicos en México. Uno es la terrible falta de vocabulario a nivel de procesos cognitivos, hace falta más vocabulario receptivo y no tanto expresivo. Otro de los males son las analogías y la incapacidad de establecer relación entre las cosas. El otro es el seguimiento de instrucciones; la mayoría de la gente no desarrolla estas habilidades que nosotros llamamos básicas. Creo que se irá formando una industria de tecnología educativa. Hay muy buenas empresas mexicanas y extranjeras en esto”, concluyen.

Fuente:http://www.educacionyculturaaz.com/ciencia-y-tecnologia/lexium-modelo-para-aprendizaje/

Cayó 6.6% el ingreso del trabajador en dos años de Peña Nieto

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El ingreso promedio de la población ocupada en la economía mexicana tuvo una caída de alrededor de 6.6 por ciento en los primeros dos años de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, según un gráfico del costo unitario de la mano de obra elaborado por el Banco de México (BdeM).

Esa reducción es más profunda que la de 3 por ciento observada en el mismo periodo de la anterior administración gubernamental, y representa prácticamente la mitad de la pérdida salarial de los trabajadores durante todo el sexenio pasado, la cual fue de 12.6 por ciento.

En contrapartida, el índice global de productividad laboral de la economía del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) presentó un aumento de uno por ciento en el bienio 2013-2014, lo que significa que en los últimos dos años los trabajadores han producido más a cambio de un menor salario.

La afectación al ingreso real de los trabajadores, apuntan los expertos del Banco de México, se ha dado en el contexto de las importantes reducciones que registraron las tasas de desocupación nacional y urbana en los últimos meses de 2014.

Esto sugiere, acotan, que las condiciones de holgura que han caracterizado al mercado de trabajo disminuyeron en los últimos meses del año pasado; mientras la caída del ingreso promedio de los trabajadores se ha dado a pesar de que la tasa de crecimiento anual del salario base de cotización del Seguro Social presentó incrementos durante la segunda mitad de 2014.

La caída en los ingresos de los trabajadores fue un factor que redujo, por el lado de la demanda interna, la presión sobre los precios al consumidor en el mercado interno. El reporte del banco central señala quela información más oportuna sugiere en el cuarto trimestre la actividad económica en México mantuvo la moderada recuperación que ha venido presentando desde el segundo trimestre de 2014 y precisa que ese comportamiento provino del dinamismo del sector externo.

En cuanto a la demanda interna, apunta que los indicadores del consumo privado, es decir, de los hogares, siguieron sin presentar señales claras de mejoría, y los que se refieren al gasto de las empresas en bienes de capital, nacionales e importados, apuntan a que esta continuó mostrando cierta reactivación en el último trimestre de 2014.

En el financiamiento al consumo de las familias también se presentó una moderación en el ritmo de expansión durante los últimos tres meses del año pasado. Esto obedeció, señala, a un menor dinamismo del financiamiento a las empresas y a los hogares, particularmente en el segmento de tarjetas de crédito.

El más reciente reporte del Banco de México indicó que el saldo del crédito al consumo en diciembre del año pasado aumentó 1.7 por ciento en términos reales, cuando en el mismo mes de 2013 crecía a una tasa anual de 6.7 por ciento. Mientras el financiamiento bancario a las empresas redujo su tasa de elevación al año de 4.9 por ciento en 2013 a 3.2 por ciento en 2014.

Fuente:http://www.jornada.unam.mx/2015/02/16/economia/025n2eco

¡No se prendió el foquito!

Imaginemos un automóvil, o si se quiere un avión, cuyo tablero de instrumentos no opere bien. En el primer caso, cuando hay una grave carencia de aceite en el motor, si no se enciende el signo que avisa del problema, al seguir conduciendo la probabilidad que ocurra la siempre costosa reparación que anuncia el mecánico: “se desvieló su coche”, es muy alta o ineludible. Oiga, reclamamos, no se encendió el foquito: ni hablar jefe, falló la computadora o el fusible. Va otra: el velocímetro marca 80 y la velocidad en serio no alcanza ni 50. ¡Hechos la mocha andamos!

Si se trata de la aeronave, basta con señalar que si el altímetro no funciona bien, y marca 10 mil pies sobre el nivel del mar y la realidad es que se vuela apenas a 4 mil, cuando la visibilidad es reducida puede ocurrir que la montaña que se creía superada aparezca de frente, ya sin posibilidad de cambiar dirección ni altura. Luego del desastre la caja negra aclarará el origen del problema. ¿Y las consecuencias?

Algo similar ocurre con los indicadores del sistema educativo en México. A pesar de los límites que toda prueba contiene, llevamos muchos años en que PISA indica que, en su gran mayoría, los jóvenes de 15 años que todavía continúan en la escuela (en tercero de secundaria o en primero de prepa) no tienen capacidad de leer, comprender, relacionar ni escribir sobre un texto de manera suficiente: alcanzan a descifrarlo con dificultades. En ese nivel están 6 de cada 10, a pesar de sus calificaciones aprobatorias en los grados o ciclos anteriores. ¿Por qué no coinciden, o se aproximan al menos, tales valoraciones de las destrezas en la lectoescritura, con las evaluaciones realizadas a lo largo de la trayectoria escolar? El conjunto de señales del transcurso y logro educativos en nuestro sistema escolarizado presenta fallas (de validez y confiabilidad) o, en un escenario peor, está alterado debido a la voracidad de las autoridades por entregar cuentas alegres.

sorry2En una estudio reciente, con una muestra para 11 ciudades, la asociación Mexicanos Primero muestra que el 97% de los alumnos no alcanzó el nivel de inglés previsto por la SEP para aprobar secundaria. Todos ellos la habían concluido ya. Casi 80%, según la investigación, registraron un desconocimiento total. Si la indagación a la que refiero da cuenta de mejor manera de lo aprendido a lo largo de los años, no se entiende la enorme discrepancia. El sistema de monitoreo de vuelo oficial falla, y de manera aguda. Hay datos alarmantes: 5 de cada 10 a los que el examen ubica en el nivel de carencia total, tienen en su boleta 9. Y algo más crudo: nada más una de cada 7 primarias; de cada 2 secundarias generales; de cada 4 telesecundarias y de cada 100, sí, cien, primarias indígenas, todas públicas, cuentan con maestras o profesores de esa lengua.

Sacar 9 y no saber nada es alarmante. Aprobar en secundaria, en el 50% de los casos, sin haber tenido docentes especializados, muestra un sistema de advertencias en el tablero educativo oficial que, con respecto a la realidad, más allá de no coincidir, miente.

Mucho se ha comentado lo que significan estas carencias para el futuro de los alumnos, sobre todo porque los peor avituallados son los más pobres. No dejemos de lado pensar en la distancia entre las calificaciones oficiales y los datos de evaluaciones externas, que llega a la “invención” del guarismo que califica la destreza. Es de tal magnitud que se inscribe, caso destacado, en la impunidad que predomina en el país. Los criterios de calificación se imponen a docentes y directivos por parte de las autoridades. A obedecer. El problema no es individual: es parte de la lógica propia y añeja del sistema. ¿Rendirán cuentas los conductores o pilotos? ¿Virgilio atenderá el asunto? ¿Habrá consecuencias por fraude? ¡Cuánto a que no!

Fuente:http://www.educacionfutura.org/no-se-prendio-el-foquito/

La productividad, pendiente estatal

Foto: Thinkstock

Cada hora trabajada en las 32 entidades federativas en México se produjo en promedio 662 pesos en el tercer trimestre de 2014, con lo cual creció uno por ciento respecto al mismo periodo de 2013, de acuerdo con cálculos del observatorio económico México Cómo Vamos.

Para Viridiana Ríos, directora general del observatorio, éste es uno de los grandes pendientes que tienen las entidades federativas, ya que “el avance en la productividad en términos absolutos fue de sólo siete pesos en un año, lo cual es exageradamente bajo para las necesidades de crecimiento que tienen las regiones para generar bienestar a su población”.

Los cálculos del observatorio señalan que los estados que más vieron incrementar su productividad laboral fueron Chiapas, con un crecimiento de 33.4 por ciento, y Aguascalientes, con un alza de 25.2 por ciento de julio-septiembre de 2013 a igual periodo de 2014, mientras quienes más decrecieron en el mismo lapso fueron Baja California Sur y Sonora, con caídas de 21.6 y 15.6 por ciento, respectivamente.

Principales retos

Ríos señaló que reducir las brechas en productividad regional y depender menos del petróleo, son dos de los retos más importantes en este tema.

“Se necesita reducir las diferencias que existen entre distintas entidades para que el crecimiento nacional pueda ser mayor; por otro lado, se requiere reducir la dependencia que tenemos de las fuentes petroleras para ser productivos, ya que las entidades más productivas suelen ser las petroleras”, señaló la especialista.

La directora de México Cómo Vamos expresó que la mejora en 2014 respecto a 2013 no da lugar para triunfalismos, ya que es un “avance irrisorio”.

Asimismo, manifestó que con este avance anual en productividad “nunca vamos a llegar al nivel de los principales países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ya que hoy las economías que más avanzan son las que hacen crecer la productividad de sus factores, y no como antes, que se crecía a partir de acumular mayor fuerza laboral o mayor capital”.

Mejorar inversión

La mejor forma de aumentar la productividad total de los factores es mejorar el perfil de las inversiones que se realizan en México, expresó Manuel Molano, director general adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

En el evento donde se dio a conocer los semáforos económicos estatales de México Cómo Vamos la semana anterior, el especialista expresó que “es muy importante que México cuide la calidad de la inversión, ya que hemos invertido entre 21 a 24 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) de manera sostenida en los últimos años; sin embargo, no hemos podido mejorar el crecimiento”.

Sostuvo que muchas de las inversiones se dirigen desde el sector público, por lo que “tenemos que preguntarnos si estamos invirtiendo en los negocios correctos, tenemos que revisar no solamente quién va a hacer la inversión y a qué costo, sino la necesidad misma de hacer esa inversión, preguntarnos por la rentabilidad social, privada y fiscal de nuestras inversiones”.

Molano urgió a todas las instancias de gobierno a que usen metodologías de evaluación de inversiones que les permitan saber si valen la pena hacer muchas de las inversiones que se realizan en México.

Obesidad: uno de los mayores retos para México

La obesidad y el sobrepeso son uno de los principales problemas de salud pública en México y uno de nuestros mayores desafíos. Lejos de lo que se cree, el remedio depende en gran medida del Estado. Hacen falta políticas públicas e inversiones certeras.

Siete de cada diez adultos mexicanos sufren sobrepeso u obesidad.1 Esto equivale a 48.6 millones de personas que enfrentan el principal factor de riesgo modificable para el desarrollo de enfermedades crónicas, como la diabetes mellitus tipo dos, padecimientos cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.2 La elevada tasa de obesidad ubica a nuestro país como el segundo de la OCDE con mayor incidencia después de Estados Unidos.3

Este problema empieza en la infancia, permanece en la adolescencia y se exacerba en la vida adulta. Uno de cada tres niños y adolescentes tiene sobrepeso u obesidad. Sin embargo, a partir de los 20 años esta prevalencia se duplica.4 Un niño que es obeso tiene 50% de probabilidades de seguir siéndolo en la adultez, incluso si se le detecta en edad escolar. Además, el exceso de grasa en edades tempranas tiene consecuencias funcionales muy graves de carácter psicosocial y médico. Entre estas últimas se incluyen: hipertensión, resistencia a la insulina, problemas óseos y mayor riesgo de enfermedades crónicas y muerte prematura en la edad adulta.5

Entre 2000 y 2012 la tasa conjunta de sobrepeso y obesidad en adultos creció más de 15 puntos porcentuales, pasando de 61.8 a 71.2% de la población. En 2012, esta tasa fue mayor para mujeres (73%) que para hombres (69.5%). Sin embargo, los hombres presentan mayores niveles de obesidad (42.6%) que las mujeres (35.5%).6

La principal causa de sobrepeso y obesidad es el desbalance energético, el cual consiste en una mala alimentación combinada con poca o nula actividad física. En parte, esta definición sugiere que un individuo tiene la responsabilidad absoluta sobre sus hábitos. No obstante, existen múltiples factores subyacentes que influyen en las decisiones de los individuos. Varias de las causas indirectas requieren intervención gubernamental, para lograr por ejemplo la disponibilidad y asequibilidad de alimentos sanos o el tipo de desarrollo urbano que permite desplazamientos no motorizados y actividades al aire libre.

La obesidad se ha convertido no solo en una crisis de salud pública, sino también en un elemento que pone en peligro la competitividad del país. Por una parte, afecta la salud de los habitantes, lo que tiene un impacto en la dinámica familiar y genera altos costos de tratamiento médico. Por el otro, reduce la productividad de los trabajadores e impone retos significativos a las finanzas gubernamentales.

Según estimaciones de McKinsey Global Institute, la obesidad a nivel mundial se asocia con costos equivalentes a 2.8% del PIB global. Esta cifra es parecida a la que generan los conflictos armados y el tabaquismo.7 Esto implica una presión muy fuerte sobre el presupuesto de las familias, los sistemas de salud y los sectores productivos. La buena noticia es que el exceso de peso es prevenible y reversible.

La obesidad es un problema multifactorial y su solución depende fundamentalmente de una transformación de los estilos de vida. Por ello, su combate requiere un portafolios integral de políticas que incidan sobre los diferentes niveles de causas, tanto directas como indirectas. En ese sentido, se debe reconocer que la administración federal actual ha emprendido esfuerzos considerables en esta materia, los cuales están concentrados en la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes. Las políticas más destacadas son: el impuesto a bebidas azucaradas y alimentos hipercalóricos, el etiquetado frontal, los lineamientos para la venta de alimentos en escuelas y la prohibición de publicidad de alimentos no saludables en horarios infantiles.

México es el primer país de América, y uno de los pocos en el mundo, en contar con impuestos nacionales sobre alimentos poco saludables. A partir de 2014, en la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), se define un gravamen de un peso por litro para bebidas saborizadas con azúcares añadidos, así como uno de ocho por ciento sobre alimentos de alto contenido calórico (aquellos con 275 kcal. o más por cada 100 gramos). Este instrumento busca desincentivar el consumo de este tipo de productos incrementando los precios. No obstante, un cambio de alimentación se dará siempre y cuando la población tenga acceso a opciones mucho más saludables. De lo contrario, solo absorberá la carga del impuesto haciendo diversos ajustes en el resto de sus compras.

El 15 de abril de 2014 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) un acuerdo que define los lineamientos para el etiquetado frontal de alimentos y bebidas no alcohólicas, así como las reglas para poder obtener un sello nutrimental. Si bien el diseño de estas medidas es mejorable, tiene tres ventajas. Primero, define los nutrimentos de riesgo (azúcar, grasas y sodio) e impone criterios estandarizados para su reporte. Esto hace que las etiquetas de los productos sean comparables, aunque la población no está capacitada para poder interpretarlas completamente. Segundo, obliga a mostrar los porcentajes que representa el producto de la ingesta diaria por nutrimento, lo que de cierta forma señala las implicaciones de su consumo. Tercero, ofrece a las empresas la oportunidad de alcanzar un distintivo nutrimental, generando incentivos para reajustar las fórmulas de sus productos.

Pese a las ventajas del etiquetado frontal, son dos las principales críticas asociadas. La primera es que no hay un instrumento legal que defina los consumos máximos de nutrimentos nocivos, los cuales deberían estar consensuados por un grupo de expertos. El cálculo de azúcares es el más controversial. En México se permite una ingesta diaria de 90 gramos de azúcar, cifra que es casi el doble de la permitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La segunda crítica es que el etiquetado no es fácil de entender: su nivel de comprensión es muy bajo incluso entre quienes se dedican a estos temas. De acuerdo con una encuesta realizada a estudiantes de nutrición sobre su comprensión de las Guías Diarias de Alimentación (GDA), solo el 13% pudo interpretarlos adecuadamente.8

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Por otra parte, también en abril de 2014, se prohibió la publicidad en horarios infantiles (de 14:30 a 19:30 horas de lunes a viernes, y de 7:00 a 19:30 horas sábado y domingo) de alimentos que excedan los criterios nutrimentales. Dichos criterios son los mismos que se usan en el acuerdo del etiquetado. Esta regulación es de carácter obligatorio y sustituyó al Código pabi (Código de Autorregulación de Publicidad de Alimentos y Bebidas), que estuvo vigente de 2009 a principios de 2014. Si bien esta medida reduce el bombardeo publicitario al que está expuesta la población infantil, se limita a la televisión y el cine. Esto deja sin cubrir otros medios, como la radio y la prensa escrita, además de espacios publicitarios en puntos de venta, avenidas y transporte público. Es importante enfatizar que incluso en los medios regulados se permiten los anuncios de productos que exceden los criterios nutrimentales en programas que no son aptos para menores y aquellos cuya audiencia no esté compuesta por más del 35% de niños entre cuatro y doce años.

México, junto con Brasil y Costa Rica, es uno de los tres países latinoamericanos que regulan la venta y distribución de alimentos y bebidas en las escuelas. En mayo del año pasado se definieron en el DOF los criterios nutrimentales que deben seguir los productos que se pueden ofrecer a los niños durante la jornada escolar. A pesar de que el diseño de la política es relativamente bueno, existen elementos que podrían arriesgar los resultados de su implementación. Los tres principales riesgos son: falta de agua potable en la mayoría de las escuelas, falta de capacitación para el personal educativo, y débiles mecanismos de verificación y sanción. A continuación se describe cada uno de estos riesgos.

Primero, el agua simple es el mejor sustituto de las bebidas azucaradas. Por ello, los niños deben tener acceso a este bien de manera segura y gratuita. De acuerdo con el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial 2013, menos del 20% de las escuelas cuentan con al menos un bebedero, y solo 70% de ellas tienen un bebedero que sirve. Se estima que en promedio hay 84 alumnos por bebedero que sirve. Esto no contempla la calidad del agua que sale de los bebederos, que en la mayoría de los casos no es adecuada. El Presupuesto de Egresos de la Federación de 2015 destina poco más de 1 mil 360 millones de pesos para la instalación de bebederos en escuelas públicas. Sin embargo, este monto representa solo el 14% del costo total de dotar de agua potable a todas las escuelas públicas, según estimaciones del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados (9 mil 678 millones de pesos).9

Segundo, en una encuesta aplicada en las escuelas durante el ciclo escolar 2012-2013 se identificó que entre 40 y 80% de los directores, profesores, expendedores de alimentos y padres de familia no conocen los criterios nutrimentales contenidos en los lineamientos. La misma encuesta revela que menos del 40% de las escuelas tienen materiales educativos para la aplicación de los lineamientos, y solo el 23% de los colegios cuentan con guías para preparar comida saludable. Hasta el momento, no se tiene registro de alguna campaña o programa reciente que busque cambiar estas estadísticas, por lo que si los encargados de aplicar estos lineamientos desconocen cómo hacerlo correctamente, es válido cuestionar el éxito de la implementación.

Tercero, los lineamientos contemplan la creación de Comités de Establecimientos de Consumo Escolar (CECE) en las escuelas de educación básica (preescolar, primarias y secundarias). Dichos comités se han integrado principalmente por padres de familia y son los encargados de implementar los lineamientos al interior de las escuelas, así como de verificar el cumplimiento. Si se presenta cualquier irregularidad, deben notificarla al Consejo Escolar de Participación Social (CEPS). Sin embargo, de acuerdo con el censo escolar 2013, solo 86% de las escuelas cuentan con un CEPS. No es posible identificar cuántas de ellas tienen un CECE. Si no hay un CEPS difícilmente se creará un CECE, y si se crea, no habrá forma de notificar incumplimientos. En caso de faltas, los lineamientos marcan multas de hasta cinco mil veces el salario mínimo e incluso la revocación del cargo. No obstante, la dinámica de monitoreo y verificación del cumplimiento es endeble. Además, las escuelas de nivel medio superior y superior tienen la libertad de definir los mecanismos para la implementación de esta política.

Con todo y sus debilidades, las acciones contra la obesidad que se han implementado hasta ahora constituyen un buen comienzo para lidiar con esta crisis. No obstante, los estragos que causa el exceso de peso a los sistemas de salud y las finanzas familiares demandan acciones más agresivas y contundentes. En general, las políticas públicas deben:

• Incluir una cartera integral de acciones que incida en diferentes actores, con el fin de transformar el ambiente obesigénico mediante diversos mecanismos. La evidencia sugiere que no existe ninguna acción específica capaz de lograr íntegramente este objetivo; todas tienen efectos parciales.

• Adoptar el control de sobrepeso y obesidad como una misión transversal que requiere apoyo multisectorial y multigubernamental. La toma de decisiones para controlar este problema debe incluir a los tres niveles de gobierno y a diversas áreas del sector público (no solo las áreas de salud pública), así como al sector privado, la academia y la sociedad civil. Lo ideal es que se creen las instituciones necesarias para formalizar espacios donde se diseñen y evalúen este tipo de las políticas.

• Reconocer que el control de peso no es responsabilidad exclusiva del individuo. Existen múltiples barreras que limitan la voluntad de las personas de llevar una alimentación saludable y desincentivan la activación física. Por esto, la educación es una condición necesaria, más no suficiente, para enfrentar este problema.

En resumen, hay suficientes razones para pensar que la obesidad es uno de los mayores retos que enfrenta México en términos sociales y económicos, por lo que debe convertirse en una prioridad para el Gobierno, los grupos de interés y los individuos. Pese a su complejidad, es mucho más barato lograr que la población adopte estilos de vida más saludables que pagar tratamientos de largo plazo, los cuales presionan la estabilidad financiera de las instituciones de salud. Es fundamental revertir esta crisis que puede tener consecuencias catastróficas.

1 La diferencia entre sobrepeso y obesidad radica en los niveles del índice de masa corporal (IMC). De acuerdo con la OMS, hay sobrepeso cuando el IMC se ubica entre 25 y 30, mientras que hay obesidad cuando el IMC es mayor a 30.

2 S. Barquera, I. Campos, L. Hernández y J. Rivera, Obesidad en adultos: Los retos cuesta abajo, 2012. Disponible en: <http://ensanut.insp.mx/doctos/analiticos/ObesidadAdultos.pdf>.

3 OCDE, Obesity Update, 2014. Disponible en: <http://www.oecd.org/els/health-systems/Obesity-Update-2014.pdf>.

4 Datos de la Ensanut 2012.

5 Vadillo et ál., “Obesidad infantil”, en Obesidad en México: Recomendaciones para una política de Estado, UNAM, 2012.

6 Barquera et ál., óp. cit.

7 McKinsey Global Institute, “Overcoming Obesity: An Initial Economic Analysis”, 2014. Disponible en: <http://www.mckinsey.com/insights/economic_studies/how_the_world_could_better_fight_obesity>.

8 Las GDA existen desde hace varios años. Son utilizadas de manera voluntaria por la industria alimenticia y su formato es muy similar al del nuevo etiquetado frontal. Fuente: D. Stern, L. Tolentino y S. Barquera, “Revisión del etiquetado frontal: Análisis de las Guías Diarias de Alimentación (GDA) y su comprensión por estudiantes de nutrición en México”, INSP, 2011. Disponible en: <http://www.insp.mx/epppo/blog/3225-etiquetado-alimentacion.html>.

9 Cámara de Diputados, Boletín no. 2547. Disponible en: <http://www3.diputados.gob.mx/camara/005_comunicacion/a_boletines>.

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FÁTIMA MASSE es consultora en el IMCO.

Fuente:http://estepais.com/site/2015/obesidad-uno-de-los-mayores-retos-para-mexico/

Calidad de empleos mejora levemente pese a reforma

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A dos años de este sexenio y de implementada una Reforma Laboral, se han presentado leves avances en cuanto a la calidad del empleo de la población asalariada, de acuerdo a indicadores en la materia del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Así, de los 33 millones 511 mil trabajadores subordinados y asalariados que en promedio hubo durante 2014, 45 por ciento laboró sin acceso a instituciones de salud, 37.3 por ciento trabajó sin prestaciones legales, y 44.9 por ciento ganó su sustento sin un contrato de trabajo escrito.

Estas cifras son ligeramente inferiores a las registradas hace dos años, cuando de 32 millones 649 mil personas que en promedio fueron asalariados, 46.5 por ciento laboraron sin acceso a la salud, 39 por ciento lo hizo sin prestaciones legales, y 46.9 por ciento trabajó sin un contrato de trabajo escrito.

En contraste con estos avances, las cifras del INEGI señalan un retroceso en los niveles de ingresos de la población asalariada, ya que hace dos años 8.8 por ciento de ellos ganaba más de cinco salarios mínimos, mientras que ahora esa proporción es de 7.6 por ciento.

En el mismo sentido, la población asalariada ha visto aumentar el número de horas que trabaja, al cierre de 2012, 23.5 por ciento laboraba 34 horas semanales, proporción que en 2014 se redujo a 22.2 por ciento; mientras que quienes trabajan más de 35 horas a la semana se incrementó de 73.9 por ciento a 74.9 por ciento de los asalariados.

Expertos consultados por Excélsior coincidieron en que las anteriores cifras, si bien representan una mejora en las condiciones laborales de la población subordinada y asalariada, no implican un punto de inflexión hacia una mejor calidad del empleo en México.

Mejoría marginal

“Sin duda son mejoras, pero mejoras en el margen, no son cambios sustantivos que uno diga que se está incrementando dramáticamente la calidad del empleo de la población asalariada”, expresó Manuel Molano, director general adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Añadió que la Reforma Laboral y los actuales programas federales de formalización del empleo de algo han servido, pero “han dado resultados marginales, han sido beneficios al primer empleo que generan un efecto como de amplitud de onda en el corto plazo, pero no se puede afirmar que sean cambios estructurales”.

En tanto, David Lozano, coordinador del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), puso en contexto las actuales cifras sobre calidad del empleo, ya que los datos reflejan que los avances también se han presentado en años anteriores.

“Si uno revisa los datos en los últimos diez años para la población asalariada, en acceso a la salud cerramos el año pasado en los mismos niveles de 2005, en acceso a prestaciones legales hemos aumentado casi dos puntos porcentuales, y el avance en disponibilidad de contrato laboral escrito se viene viendo desde 2011”, manifestó el académico.

Por otro lado, Lozano enfatizó en que el país se encuentra muy por debajo de la media internacional en lo que tiene que con trabajadores subordinados con acceso a un contrato escrito de trabajo y de cumplimiento de prestaciones sociales, ya que “este promedio es de 70 por ciento a nivel mundial, y si seguimos a la velocidad con la que hemos avanzado en los últimos años, demoraremos más de 15 años en alcanzar este promedio, asumiendo que no haya crisis que nos haga retroceder”.

Reforma a la seguridad social, un desafío

Un aspecto que resaltó Manuel Molano, del IMCO, es que en el país no va mover sustancialmente sus indicadores de calidad de empleo, en tanto que no se haga una reforma estructural al régimen de seguridad social.

“Hay que cambiar la arquitectura institucional del sistema, que hoy grava la formalidad y subsidia la informalidad, y debemos pasar a un modelo donde el financiamiento a la seguridad social se base en impuestos generales, y convencer a las familias de que debe haber más cuota-aportantes, donde podamos exigir al gobierno mayor calidad en el servicio, ya que actualmente la gente percibe las cuotas a la seguridad social como un impuesto puro, donde no recibe un beneficio importante de esos aportes”, manifestó el director general adjunto del IMCO.

Molano sostuvo que la principal barrera para una mayor generación de empleo formal con prestaciones legales es el financiamiento a la seguridad social, y añadió que “a menos que le entremos a una reforma de fondo en este tema, donde abaratemos el costo del empleo formal, no vamos a ver cambios importantes en la calidad de los puestos de trabajo que se generan en México, y esto implica cambiar nuestro modelo fiscal y la forma en cómo gravamos la actividad empresarial”.

Aumenta la mano de obra

David Lozano, coordinador del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Universidad Nacional Autónoma de México, hizo hincapié en el crecimiento económico, ya que la mejora en la calidad del empleo “sólo será sostenible si se alcanzan tasas de crecimiento económico más altas. Con nuestras actuales tasas cercanas al dos por ciento, difícilmente veremos cambios importantes en una mayor generación de empleo de calidad”, añadió.

El académico de la UNAM argumentó que el aumento de la fuerza laboral ha sido superior al crecimiento de la actividad económica, situación que explica la contracción en los niveles salariales en los trabajadores.

“El crecimiento de la población económicamente activa promedio anual en los últimos diez años ha sido superior al crecimiento económico del país en dicho lapso, situación que explica que el aumento en la oferta de la mano de obra no pueda ser absorbida en sus totalidad por un mayor dinamismo de las empresas”, comentó David Lozano.

El especialista de la UNAM señaló además, que por eso ahora “los empleos que se están generando se encuentran dentro de los rangos bajos de la escala salarial, además que ahora se trabajan más horas que antes. Es decir, sí ha habido mayor empleo, que se ve reflejado en una menor tasa de desocupación que hace dos años, pero ahora la gente gana menos y trabaja más”.

Fuente:http://www.dineroenimagen.com/2015-02-16/50988

Jóvenes y política: el desencanto

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La reciente difusión del Índice Nacional de Participación Juvenil 2014 permite corroborar algunas percepciones generalizadas sobre la pobre vinculación entre los jóvenes del país y la casta política tradicional, y el desencanto de los primeros respecto de la segunda. De acuerdo con el documento presentado en la Cámara de Diputados, 45 por ciento de los muchachos de este país no creen en ningún partido, y 31 por ciento manifiestan no tener interés alguno por la política. En contraparte, pese a que ese sector representa casi una tercera parte del padrón electoral, sólo 3.5 por ciento de los integrantes de los órganos legislativos del país son menores de 30 años.
Más allá de la falta de identificación ideológica o programática con los integrantes de los institutos políticos que se disputan el poder formal en México, las causas de este desencanto parecen más relacionadas con el fracaso que esas organizaciones han tenido en su pretendido compromiso por mejorar las condiciones de vida de la población en general, y de los jóvenes en particular. El hecho puro y duro es que, para millones de mexicanos jóvenes, no hay el menor margen social para el ejercicio de una vida política activa, ni para el desarrollo de aptitudes y capacidades, sobre todo por la desintegración y la ruptura de los tejidos sociales, la falta de empleo o las deplorables e injustas condiciones laborales; las pésimas condiciones de vivienda y transporte en que subsisten millones de familias, la desolación ante una economía sin horizontes de movilidad social, la negación sistemática de garantías constitucionales básicas por parte de las autoridades de todos los ámbitos y niveles.
Tal circunstancia ha sido generada en buena medida por las estrategias económicas y por la falta de programas sociales de los últimos gobiernos y de las fuerzas políticas representadas en los ámbitos legislativos.
Por lo demás, en el caso de los adolescentes y de los adultos jóvenes puede evidenciarse con nitidez la relación causal entre pobreza y criminalidad, en la medida en que la segunda es, para incontables muchachos, la única vía para escapar de la primera. Peor aún, muchas autoridades de los tres niveles convierten en sospechosos automáticos a los jóvenes –especialmente, a los de bajos recursos– y criminalizan por sistema sus hábitos sociales, su forma de vestir y sus formas de comunicación. A ello se suma una ofensiva conservadora y clerical contra la educación sexual, contra los derechos reproductivos y contra el ejercicio de la identidad y las preferencias sexuales, circunstancia que no ha sido corregida –y antes bien ha sido incluso alentada– por las instancias del poder formal.
En el terreno de las estrategias económicas, en el de la educación, en el de la salud y en el de las políticas sociales, resulta necesario un viraje que otorgue un lugar en la sociedad a la porción joven de la población en general. De otra forma no se podrá revertir el manifiesto desencanto juvenil hacia los políticos y la política institucional, que no es sino un reproche de ese sector ante la justificada percepción de que su país no los toma en cuenta.

8 retos que las empresas necesitan superar para mejorar su reputación

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A medida que se popularizan los rankings de reputación corporativa en el mundo, es más sencillo pensar que las empresas han incrementado su preocupación por gestionar adecuadamente las relaciones con sus stakeholders y comienzan a valorar este activo intangible como un aspecto fundamental de las organizaciones, sin embargo esto no siempre es así.

De acuerdo con el libro Gestión de la reputación corporativa en empresas mexicanas, presentado recientemente por EGADE Business School de la mano de Llorente & Cuenca y el Tecnológico de Monterrey, en México el compromiso de las empresas con la gestión adecuada de la reputación corporativa todavía es limitado y se encuentra rodeado de confusión y contradicciones, pues se desconocen las ventajas que ésta puede ofrecer a las organizaciones.

El estudio realizado con una muestra limitada de directivos de grandes compañías que operan en nuestro país, ha identificado algunos retos que las organizaciones necesitan superar para abordar la gestión de la reputación corporativa desde un enfoque estratégico.

1. Educar, sensibilizar y difundir conocimiento en torno a la reputación y su gestión. Esto a fin de generar conciencia y con ello promover una cultura (tanto a nivel académico como empresarial) para el estudio y aprovechamiento de la materia. Esto permitirá resaltar la importancia de la reputación como factor estratégico en la creación de valor de las instituciones, las personas y los países. Las escuelas de negocios tienen entre sí un enorme reto, pero también las empresas.

2. Comprometer a la alta dirección. Los líderes de cualquier instancia, pública o privada, con la gestión de la reputación y el conocimiento acerca de ella. Sin ese compromiso esta tendencia no podrá avanzar ni adquirirá el estatus que debería tener en las organizaciones. Es necesario ejecutar iniciativas, mecanismos y estrategias que apoyen su gestión al interior de las empresas. La reputación debe ser uno de los tópicos más importantes en la agenda de las preocupaciones de cualquier CEO, ya que ésta se vincula estrechamente con la supervivencia de las empresas. Sin embargo, a pesar del dramático crecimiento de los riesgos reputacionales, sobre todo en el contexto de internet, los líderes y directores parecen delegar su responsabilidad en este asunto.

La gestión de la reputación necesita ser manejada como uno de los mayores retos del negocio. Por ello debe basarse en un liderazgo sustentado en principios, y en un sofisticado proceso y capacidades integradas en la estrategia de la compañía y su cultura.

3. Incorporar la comunicación estratégica a la gestión de la reputación. La reputación es esencialmente una condición que emerge del público (stakeholders), depende de los vínculos y por lo tanto de la comunicación. Pero mientras en las organizaciones esta comunicación siga siendo ornamental o esté al servicio exclusivo de la mercadotecnia y no sea íntegra, integral e integrada en los procesos de gestión de este intangible, y de la organización en general, la reputación seguirá incomprendida y reducida a un estatus superficial. Dedicar más tiempo y recursos a las relaciones y a la comunicación con los grupos de interés deberá ser prioritario.

4. Desarrollar una cultura de medición. Esto permitirá saber cómo es percibida la empresa, qué impacto tiene lo que hace y cómo es vista. Un aspecto fundamental en la gestión de este intangible tiene que ver con su medición, a fin de conocer hasta qué punto se tiene éxito en los esfuerzos de comunicación con stakeholders. En México, los directivos aún tienen mucho camino por recorrer en esta senda, porque muchos aún creen que basta hacer las cosas bien para tener una buena reputación. Sí, claro que esto ayuda, pero no es suficiente, se requiere además desarrollar procesos y capacidades integradas en las estrategias del negocio, pero esencialmente medir los impactos y los avances para saber cómo se han hecho las cosas y qué decisiones tomar para crear valor.

5. Establecer indicadores de negocio. Con el fin de vincular las ventas con la mala o buena reputación, y/o para saber cuánto efecto tiene ésta en las ventas de una empresa. Esto permitirá conocer cuáles son las principales palancas o circunstancias que influyen en la creación de valor para una organización, así como para la toma de decisiones estratégicas. Mientas no se desarrollen estos indicadores, será como ir recorriendo a ciegas el camino y la reputación seguirá incomprendida y reducida a un mero adorno.

6. Comprender el cambio social. Comprender la complejidad del cambio social que estamos viviendo será condición indispensable para gestionar la reputación. Las reglas del juego ya no son las que eran y esta surgiendo una nueva economía basada en la colaboración y el compartir. Gracias a las redes sociales, la ciudadanía tiene más conciencia, participa y exige. Hoy las relaciones económicas, sociales, políticas y de cualquier índole están basadas en la confianza, la admiración y la estima que sentimos las personas por las instituciones o los individuos que están detrás de nuestras preferencias. La gestión de la reputación demanda un alto compromiso social, valores, transparencia conducta ética y congruencia entre el ser (identidad), el decir (comunicación) y el hacer (conducta).

7. Aceptar que gestionar la reputación no será opcional en el futuro próximo, sino un asunto de vinculación esencial. Si nos resistimos a comprender esto y decidimos permanecer inconscientes acerca del impacto que tienen las percepciones de los distintos grupos de interés que son capaces de provocar cambios trascendentales en las sociedades, pronto estaremos totalmente fuera de la jugada porque la economía de la reputación no admite retrocesos.

8. Entender que la reputación no es un fin en sí mismo. Necesitamos entender la reputación como un medio a través del cual las organizaciones fortalecen el compromiso con sus stakeholders, generando con ello un beneficio para sí mismas al que se denomina capital reputacional. Este se sostiene en la confianza y la credibilidad obtenidas gracias a la manera de conducirse al responder las expectativas de estos grupos.

Fuente:http://www.expoknews.com/8-retos-que-las-empresas-necesitan-superar-para-mejorar-su-reputacion/