¿Eres un Millennial y aún no lo sabes?

Los Millennials, o Generación Y, son un sector de la población de entre 20 y 30 años que se caracteriza por mantener un acceso ubicuo e inmediato a la información, entretenimiento y comunicación a distancia, por medio del uso intensivo de nuevas tecnologías, explicó una consultoría.

Este sector representa aproximadamente 17 por ciento del total de la población en México y siete de cada 10 participa en una actividad económica del país, lo que les confiere un mayor poder adquisitivo, así como una mayor capacidad de consumo de productos tecnológicos.

The Competitive Intelligence Unit precisa que esta generación creció a la par del desarrollo tecnológico, por lo que también adoptaron patrones dinámicos.

De esta manera las personas que pertenecen a la Generación Y, hicieron de los dispositivos móviles, y en particular el acceso a la red, una parte esencial de su vida.

En promedio 20 por ciento de los jóvenes cuenta con servicios de Banda Ancha Móvil y el mayor rango de adopción se observa entre quienes cuentan con entre 21 y 25 años.

En tanto, 95 por ciento de los jóvenes que cuentan con un teléfono inteligente cuentan con acceso a Internet móvil debido a que promueve la posibilidad de acceder a plataformas de mensajería instantánea.

Al respecto, la firma añadió que los Millennials son un sector poblacional intensivo en el uso y consumo de Tecnologías de la Información y Comunicación.

La también llamada Generación Y es un sector propenso al consumo de dispositivos y servicios tecnológicos, por lo que es relevante conocer de manera profunda cuál es su perfil y cuáles son las tendencias que los definen.

En la actualidad, 57% de los Millennials cuenta con un teléfono inteligente, cuyo precio promedio de compra es de dos mil 684 pesos, monto inferior al que destinan quienes tienen entre 40 y 50 años cuyo nivel de ingresos les permite comprar dispositivos de mayor precio.

Fuente:http://www.dineroenimagen.com/2015-02-02/50260

4 predicciones de Bill Gates sobre el futuro de la humanidad

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Conocido por su increíble trabajo en el mundo de la tecnología, su destacado papel en el ámbito corporativo y su extensa labor social, Bill Gates no sólo es uno de los hombres más ricos del mundo, sino también un ser humano realmente comprometido con su comunidad.

De la mano de su esposa Melinda ha trabajado en la Fundación Gates con sede en Washington para luchar contra el hambre y la pobreza extrema en países en vías de desarrollo alrededor del mundo, con el objetivo de garantizar que las personas en situación de vulnerabilidad tengan acceso a servicios de salud y las oportunidades de educación necesarias para su desarrollo.

Como cada año, la fundación ha dado a conocer recientemente una carta en la que se discute su labor hasta ahora y sus predicciones para el futuro próximo de la humanidad, mismas que este año pueden resumirse en cuatro.

1. Reducción de la mortalidad infantil

Uno de los objetivos en los que trabaja la Fundación Gates es reducir el número de niños que pierden la vida alrededor del mundo antes de los cinco años debido a la inaccesibilidad de los servicios de salud, principalmente en países en vías de desarrollo.

Hasta ahora esta taza se ha reducido del 9 al 4.6% desde 1990, aunque de acuerdo con las predicciones de la fundación, se espera que para el 2030, se haya reducido ya hasta el 2.3% a nivel global.

2. África podrá producir su propio alimento

Siete de cada 10 trabajadores en África laboran en el ámbito de la agricultura, y pese a ello se trata de una de las regiones más pobres del planeta. De acuerdo con la fundación Gates esto se debe principalmente a que una gran cantidad de producto no se queda en estas tierras, sino que viaja a países extranjeros a costos sumamente bajos.

Sin embargo se espera que la promoción del comercio justo y otros esfuerzos potencien el crecimiento de la agricultura en África de forma que esta región pueda producir su propio alimento para el 2030.

3. La banca móvil transformará la economía de los más pobres

La ineficiencia y los altos costos de los servicios bancarios para las personas con menor cantidad de recursos contribuye de manera importante a frenar el crecimiento de su economía y se convierte en un obstáculo para el desarrollo de las comunidades, aunque se espera que en los próximos años la digitalización de estos servicios impulse su accesibilidad y contribuya a impulsar su accesibilidad en países menos desarrollados.

4. La tecnología transformará la educación

Tal como con los servicios bancarios, la educación espera una enorme transformación gracias a los acelerados avances tecnológicos.

Fuente:http://www.expoknews.com/4-predicciones-de-bill-gates-sobre-el-futuro-de-la-humanidad/

Los jóvenes, la mejor inversión para el desarrollo mundial

El Fondo de Población de las Naciones Unidas publicó el Informe de Estado de la Población Mundial 2014, en el que se evidencian los problemas en salud, educación y violencia que sufren los jóvenes en el mundo.

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Nunca antes la población mundial había tenido la cantidad de jóvenes que tiene en la actualidad, cerca de 1.800 millones de personas entre los 10 y 24 años. Sin embargo, son varios los problemas que vulneran sus derechos y que afectan el bienestar de los jóvenes en muchos de los países y en general el desarrollo de la sociedad.

La problemática que afrontan los jóvenes a nivel mundial fue expuesta el Informe de Estado de la Población Mundial 2014, publicado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), en el que se evidencia que muchos jóvenes sufren problemas relacionados con el acceso a la educación, la violencia y la salud, una realidad que también afecta a los jóvenes colombianos.

Según el informe, casi el 90 % de la población entre 10 y 24 años vive en países menos desarrollados. “La mayor proporción de jóvenes vive actualmente en los países pobres, donde los obstáculos para su desarrollo y el de todo su potencial siguen siendo más eminentes”, agrega el informe.

El informe muestra un panorama mundial de los jóvenes con cifras poco alentadoras (ver gráfico), en el cual se reflejan grandes desigualdades y vulneración de los derechos.

“Las cifras son alarmantes, pero es una oportunidad para que nosotros como sociedad, como Estado y como familia reflexionemos del papel que ocupan los jóvenes en nuestros países”, expresa, Ximena Norato, directora de la agencia Periodismo aliado de la niñez, Pandi.

Calidad de educación

Frente al tema del acceso a la educación, el informe señala que en el mundo se calcula que 57 millones de niños y niñas no asisten a la escuela primaria y que “130 millones de niños asisten a la escuela primaria durante al menos cuatro años pero nunca llegan a alcanzar los niveles mínimos de aprendizaje”.

El informe señala que uno de los motivos relacionados con la mala calidad que reciben millones de niños en el mundo es que “los países que obtienen una escolarización de escasa calidad debido a los presupuestos que se destinan a ella, a consecuencia de una mala gobernanza del sector educativo”.

Por su parte, Marta Lucia Rubio, asesora de Juventud del Unfpa en Colombia, asegura que lo relevante del informe es lo relacionado con la mala educación que reciben los jóvenes en el mundo.

“Los problemas de calidad, según el informe, se presentan por la calidad de los profesores, quienes están poco formados para enseñar; por la poca cantidad de profesores que están disponibles, sobre todo las zonas rurales y por la pertinencia de los temas que se enseñan, porque en muchos países los jóvenes consideran que lo que les enseñan en el colegio nos los prepara para la vida, señaló Rubio.

En Colombia son evidentes los problemas en la educación que se representan en varias de las regiones. Para, Ximena Noreto, la educación es uno de los aspectos donde el país tiene que mejorar “En Colombia la educación está muy olvidada en el área rural el 40 % de los estudiantes no terminan la educación media, ya tenemos porcentaje de jóvenes que nunca serán educados en una carrera técnica o profesional

Educación sexual

El estudio también hace hincapié en la importancia de que los jóvenes reciban una adecuada educación sexual, debido a que a nivel mundial persisten los altos indices de embarazo adolescente, problemas emocionales y la trasmisión de enfermedades como el VIH/Sida, que según el Unfpa, alrededor de una de cada siete nuevas infecciones del VIH se produce en la adolescencia.

La Unfpa recalca que “son esenciales las inversiones en salud, incluida la salud sexual y reproductiva, porque cuando los jóvenes pueden llevar a cabo una transición saludable de la adolescencia a la edad adulta, sus expectativas de futuro se amplían”.

Respecto a la problemática del embarazo adolescente y las consecuencias de una adecuada educación sexual, Norato expresa que “estas niñas embarazadas, que muchas veces dejan de tener un acceso a la educación, van a tener un empleo no formal, y en vez de ser personas productivas van a ser altamente dependientes. Además, tenemos los peores indicadores en embarazo adolescentes y derechos sexuales y reproductivos, tenemos mucho abuso sexual, hay que evaluar las campañas de prevención que se hacen en el país.

Pero pese a la problemática que afrontan los millones de jóvenes en todo el mundo el informe de Estado de la Población Mundial 2014, también hace un llamado para que los países enfoquen sus acciones en mejorar los derechos de los jóvenes, como lo expresó Babatunde Osotimehin, director Ejecutivo del Unfpa, en el lanzamiento a nivel internacional del informe, quien agregó que “nunca más contaremos con tanto potencial para el progreso económico y social. De cómo respondamos hoy a las necesidades y a las aspiraciones de las personas jóvenes depende nuestro futuro”.

Por su parte, durante el lanzamiento del informe en Colombia la semana pasada, Lucy Wartenberg, representante del Unfpa expresó que “cuando los jóvenes pueden reivindicar sus derechos pueden constituir una poderosa fuerza de desarrollo económico y transformación positiva. Sin embargo, cuando no se invierte suficientemente en ellos y ellas, son altamente vulnerables”.

Finalmente, el informe destaca que es un momento para aprovechar esta generación a nivel mundial de jóvenes, “pero únicamente si las familias y los gobiernos invierten de forma adecuada en su salud y su educación y promueven nuevas oportunidades económicas para ellos”, señala el Unfpa.

Publicado en: El Mundo
Foto: Cuartoscuro

Fuente:http://www.educacionyculturaaz.com/educacion/los-jovenes-la-mejor-inversion-para-el-desarrollo-mundial/

La realidad detrás de los datos

En 2014, por cuarto año consecutivo, la tasa de crecimiento de Latinoamérica y el Caribe, aunque todavía positiva, ha sido inferior a la del año precedente: apenas un 1,2% frente al 2,8% de 2013. El precio de las materias primas no energéticas —soja, cobre, hierro…— ha caído en promedio un 7,5% y lo hará al menos en otro 10% en 2015, mientras que el precio del petróleo acumulará una rebaja del 50%. Las innovaciones tecnológicas y su impacto sobre la oferta están en buena medida detrás del fin del superciclo de materias primas, pero la falta de demanda también cuenta, y lo que está ocurriendo en China, una economía a la que por primera vez en 24 años el FMI anticipa un crecimiento en 2015 por debajo del 7%, no ayuda mucho. Para acabar de arreglarlo, la consolidación de la recuperación de EE UU hace cada vez más cercano el momento en el que la Fed suba los tipos de interés y el mundo tenga que enfrentarse a inéditas combinaciones de liquidez, rentabilidad y riesgo.

Dado que históricamente a Latinoamérica sólo le suele ir bien cuando el mundo crece, los precios de las materias primas están altos, los tipos de interés mundiales bajos y la tolerancia al riesgo es elevada, es casi inevitable que a muchos se les esté ocurriendo que es una buena idea declarar solemnemente que la fiesta se ha acabado.

¿Y qué mejor forma de anunciarlo que anticipar el fin de la reducción de la pobreza? En cierta medida este es el mensaje central de la CEPAL en su reciente Panorama Social de América Latina. Allí se anticipa que desde 2012 el porcentaje de latinoamericanos y caribeños que viven por debajo del umbral de pobreza ha permanecido constante en el 28,1% de la población —167 millones de personas—, mientras que los que viven en condiciones de extrema pobreza han aumentado en alrededor de 5 millones, hasta afectar al 12% de la población.

El mensaje es contundente, aparentemente muy preciso y probablemente correcto, aunque se base en datos provisionales de 2013 y en proyecciones para 2014. Esto no es un detalle técnico, sino algo más de fondo: la pobreza no es como el IPC o el crecimiento del PIB, que se miden de forma casi instantánea porque lo que se quiere medir es inequívoco y proporciona a los Gobiernos, mercados y prensa la brújula macroeconómica sin la cual, aparentemente, no sabrían qué hacer, qué intercambiar o de qué hablar. No es el caso de la pobreza. Contrariamente a lo que Tolstói escribió, no todas las familias pobres lo son de la misma forma.

La pobreza es un fenómeno multidimensional y difícil de medir con rigor. Precisamente una de las contribuciones más interesantes de la publicación de la CEPAL es el capítulo que dedica a presentar su índice sintético de pobreza a partir de cinco dimensiones del problema: las dificultades de acceso a la vivienda, a los servicios básicos, a la educación, al empleo o a la protección social, y, finalmente, un indicador de nivel de ingreso monetario completado con una medición de la propiedad de algunos bienes de consumo duradero. Los resultados son consistentes con las mediciones más tradicionales a las que antes hicimos referencia.

También se estima que en 2012 la situación había mejorado ya que ahora “sólo” el 28% de la población de la región —10 puntos porcentuales menos que en 2005— está por debajo del umbral de pobreza monetario y tiene carencias en al menos otras dos dimensiones. Muy esclarecedor es que las carencias no monetarias que más aportan a la pobreza sean la insuficiencia educativa de los adultos, la falta de empleo, protección social o saneamiento y, en menor medida, el hacinamiento, la falta de acceso a la energía y la carencia de bienes duraderos.

A quien haya viajado por Latinoamérica tampoco le sorprenderá que el lugar donde se vive cambia la prevalencia e intensidad de lo que significa ser pobre: en Centroamérica y Bolivia, entre el 80% y el 90% de la población rural sufre carencias en alguna de las dimensiones, y sólo en dos países —Chile y Costa Rica— la caída de la pobreza rural ha sido mayor que en las ciudades.

El problema no es solo la pobreza, sino el tipo de pobreza y dónde vive el que la padece, porque de estas y otras características, más que de las buenas intenciones, dependerá la efectividad y los costes de las políticas públicas y privadas para erradicarla.

La complejidad del fenómeno casa mal con los análisis de brocha gorda que sin pestañear anuncian que ineluctablemente, ante la ralentización del crecimiento económico, la pobreza volverá a crecer. Si no se hace nada, es probable que ese sea el resultado. Pero la pregunta relevante es si hoy es social, política, económica, institucional o moralmente posible no hacer nada. Mi percepción es que no. Que sabemos ya tanto de todas las dimensiones del tema que no hacer nada es demasiado arriesgado.

El BID, el Banco Mundial, la CEPAL, el PNUD, y más recientemente hasta el FMI, han producido evidencia rigurosa que, con las discrepancias habituales en las ciencias sociales, apunta a que el 60% de la reducción de la pobreza en la región se explica por el crecimiento económico (en especial, por el aumento de los ingresos salariales) y el 40% restante por la reducción de los niveles de desigualdad que, en particular, han generado las políticas públicas asociadas a los esquemas de transferencias condicionadas y a los sistemas de pensiones contributivos y no contributivos. Siempre supimos que el crecimiento debía reducir la pobreza, pero ahora además sabemos que se puede lograr el mismo resultado reduciendo la desigualdad. No es un dato menor, ya que sobre él se pueden asentar dos razones para rechazar el pesimismo de la inteligencia.

La primera, la tradicional: que no hay razón alguna que impida a los países de la región priorizar el crecimiento de la productividad para retornar, incluso en un entorno internacional hostil o menos amigable, a tasas de crecimiento cercanas o por encima del 3,5%. Crecer por debajo del 2% de forma tendencial no es una maldición inevitable, sino el reflejo de la incapacidad de lograr los consensos políticos y conceptuales necesarios para embarcarse en las reformas pro-crecimiento de la productividad. En el BID hemos estimado que si se eliminase en 10 años la brecha de productividad de la región, el crecimiento anual de la economía representativa de la región aumentaría en 2,8 puntos porcentuales.

La segunda razón, más novedosa, es que no resulta obvio que en caso de verse obligadas a ajustar el gasto público, las democracias de la región esta vez vayan a priorizar los recortes de gasto social. Las clases medias emergentes han ocupado un espacio electoral nada despreciable, y sabemos muy poco de su tolerancia ante ajustes como los de los años 80 y 90. Menos aún sabemos de la capacidad de respuesta del 30% de los ciudadanos que son clase media vulnerable, o la de los jóvenes que están viendo como el premium a su mejor educación se reduce y no les libra de la amenaza del desempleo o de salarios precarios. Y todavía menos, aunque la historia de Europa y de la propia Latinoamérica en el siglo XX no sea nada tranquilizadora, sobre cómo responde la clase media consolidada ante la “escalada” de demandas de bienes públicos por parte de los nuevos y empoderados agentes sociales.

Muchas preguntas quedan por responder. Difícil está… pero como dice la canción que sonaba en Holsten mientras Tony Soprano esperaba a su familia: no deje de creer en ello.

José Juan Ruiz Gómez es economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

Fuente:http://www.revistahumanum.org/revista/la-realidad-detras-de-los-datos/

¿“Más educación y mejores empleos”?

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Dentro de la amplia variedad de publicaciones que la OCDE elabora sobre diversas áreas de las políticas públicas, acaba de aparecer el reporte Education Policy Outlook 2015 (Panorama de la Política Educativa 2015). Se recogen e integran en este documento 450 reformas adoptadas por los países que integran la organización entre 2008 y 2014. Sus más de 350 páginas están divididas en tres grandes apartados. El primero de ellos examina las tendencias actuales en la materia, entre las cuales se mencionan diversas acciones orientadas a mejorar la educación, aumentar la equidad y fortalecer la calidad, preparar a los estudiantes para enfrentar los retos del futuro, mejorar la infraestructura de las escuelas, evaluar el rendimiento de los estudiantes y dirigir los sistemas educativos. La segunda parte se enfoca a la revisión de diversos aspectos de las políticas, como la evaluación, el impulso a la innovación, las alianzas con los sindicatos magisteriales y las relaciones con los empleadores. El tercer apartado contiene una serie de resúmenes de política educativa correspondientes a los países miembros. Dado su carácter panorámico, el objetivo del texto es mostrar la manera en que las naciones que pertenecen a la OCDE “han respondido a los desafíos que tienen en común desde la enseñanza a poblaciones diversas de estudiantes, hasta medidas institucionales que permitan a las escuelas rendir cuentas de la calidad de la educación que ofrecen”.
Uno de los argumentos que se utilizan en el documento para destacar la importancia de atender las políticas educativas es que algunos gobiernos están muy interesados en fortalecer sus sistemas educativos para sustentar el crecimiento económico, “incluyendo el de largo plazo”. De esa manera, subrayan, el mejoramiento de dichos sistemas podría significar un aumento en el nivel de vida de los ciudadanos en varias formas: aquellos con al menos la educación media superior tendrán mayores probabilidades de obtener empleo que quienes no la tengan; y los que hayan completado la educación terciaria ganarán más. Sin embargo, el documento no menciona que esto no siempre es posible de lograr, pues depende en gran medida de la solidez del mercado laboral. Otros reportes de la misma organización han mostrado inclusive que en ciertos países, como México, se ha observado recientemente que las personas con mayores grados de escolaridad tienen más problemas para conseguir un empleo que quienes asistieron menos tiempo a la escuela. Otros estudios han señalado también que si bien las personas con más años de estudios tardan más en obtener un trabajo, éste es mejor remunerado y con mayores perspectivas en el mediano y largo plazos.
Entre las tendencias principales identificadas en el reporte, se destaca que casi uno de cada cinco estudiantes de 15 años en los países de la OCDE no adquiere las habilidades mínimas necesarias para participar plenamente en la sociedad actual. De lo anterior dan cuenta los resultados de la prueba PISA, los cuales, en el caso de México siguen siendo más bajos que el promedio de la OCDE, a pesar de la ligera mejoría observada en los últimos años. Es por ello que, según el documento, un número importante de países se está enfocando al aseguramiento de la calidad y la equidad en la educación. Varias naciones han priorizado políticas dirigidas a apoyar a estudiantes o escuelas en situación de desventaja. Con el fin de mejorar la preparación de los estudiantes para enfrentar el futuro, algunos países han procurado el fortalecimiento tanto de sus programas de educación para el trabajo, como de las prácticas en empresas. Otras naciones también se han empeñado en el mejoramiento de las escuelas, con el propósito de desarrollar ambientes de aprendizaje, así como para atraer y retener a su personal académico y administrativo.
El documento también enfatiza la importancia que las iniciativas de reforma han puesto en la evaluación para guiar los esfuerzos de transformación. Otro papel importante también lo juega la gobernanza de los sistemas educativos, para lo cual se han redefinido papeles y responsabilidades en la conducción de dichos sistemas, ya sea mediante la creación de nuevas instituciones o reorganizando la estructura de las ya existentes en los diferentes niveles de gobierno. Para la OCDE la reforma educativa solo podrá ser efectiva si las políticas se implementan adecuadamente, lo cual significa sustentar las reformas en la evaluación y contar con un marco coherente que posea la suficiente capacidad para conducir e interpretar las evaluaciones a todos los niveles del sistema educativo. Además, para introducir de manera exitosa las innovaciones en el ambiente del aprendizaje se requiere plantear de manera clara y concreta los aspectos de enseñanza y aprendizaje. Asimismo, en aras de mejorar la calidad de la educación que ofrecen las escuelas, las políticas se deben enfocar en la transformación de las prácticas dentro del salón de clases, en el balance entre la presión externa y el apoyo interno, así como en el desarrollo y la búsqueda de objetivos de largo plazo.
Con el tono que caracteriza a este tipo de documentos y dada su influencia en el diseño e implementación de las actuales políticas que pretenden la transformación del sistema educativo nacional, el documento de la OCDE que aquí describí en una apretada síntesis, merece ser analizado y discutido con mayor amplitud por quienes, con mayor o menor profundidad, aspiramos a una mejor educación para todos.
Armando Alcántara Santuario
UNAM-IISUE/SES