La UNAM frente a los ranking

Los ranking no toman en cuenta factores como la importancia histórica de una institución.

Recientemente se informó que el Tecnológico de Monterrey se colocó a la cabeza de las universidades del país, que superó a la Universidad Nacional Autónoma de México, de acuerdo con QS Latin American University Rankings 2014. (CNN México, 30/05/14).
En un mundo tan competitivo estas noticias obtienen gran visibilidad y tienen gran impacto en la opinión pública, porque crean una rápida idea de cuáles son las mejores universidades, sin mayor consideración. Se suele interpretar como una síntesis integral, exhaustiva, objetiva y bien sustentada que permite conocer la calidad relativa que guardan las instituciones educativas.
Esto hace muy atractivo a los ranking, porque suele facilitar a estudiantes, padres de familia, legisladores, políticos y demás tomadores de decisiones, a llegar a una rápida y cómoda determinación. Por ello el asunto es muy relevante y delicado, por las múltiples consecuencias que puede implicar tomar decisiones importantes con información parcial o poco sustentada.
De aquí que sea conveniente exponer un análisis para que se comprenda mejor en qué consisten los ranking, que implican estos indicadores, cuáles son sus alcances y limitaciones.

Juzgar
Los ranking tienen por sustento un juicio sobre la calidad que tienen las instituciones educativas, con el propósito de comparar la posición que ocupan en orden progresivo, indicando cuales son las mejores, intermedias y peores.
Se trata de juicios de valor sustentados en apreciaciones necesariamente parciales de la calidad educativa. Cualquier ordenamiento o ranking depende de los criterios seleccionados, de juicios de opinión, de aquí las diferencias que hay las empresas que elaboran ranking, ya que priorizan distintos criterios.
Hay ranking que dan gran valor a tener profesores o egresados ganadores del premio Nobel o la Fields Medal. Esto tiene efectos aviesos, porque sólo un reducido número de instituciones cuentan, lo que empaña la idea de qué es una buena universidad. Todo ranking establece un juicio al selecciona criterios y convenir su jerarquía, con lo que se puede estar o no de acuerdo.

Definición del problema
Los ranking es algo bien analizado. En 2002 se fundó el International Ranking Expert Group – IREG, auspiciado por el Centro Europeo para la Educación Superior (CEPES) de la UNESCO, ahora conocido como IREG Observatory. En 2012 se dio el encuentro de Las Universidades Latinoamericanas ante los Ranking Internacionales: Impactos, Alcances y Límites. Participaron más de 70 universidades de 14 países. Asistieron rectores, especialistas y representantes de 4 empresas que elaboran ranking.
Se ha concluido que hay que reconocer y partir de que las universidades varían en su función social, difieren en propósitos y objetivos. También en magnitudes, hay pequeñas, medias y grandes.
Hay universidades, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuya misión constituye un proyecto nacional de enorme envergadura, que no se limita a la formación de profesionales. Entre sus propósitos también está la investigación, la extensión a partir de educación continua, la vinculación con el sector público y privado, y no menos relevante, la promoción de la cultura universal. La Universidad Nacional es resultante de un proceso histórico cuyo origen se encuentra en el siglo XVI. Se ha ido transformando en respuesta a los diferentes contextos históricos, redefiniendo sus propósitos y prioridades para afrontar los grandes problemas nacionales; uno de ellos la gran pobreza y las enormes desigualdades sociales, lo que tensa el equilibrio social de la convivencia civilizada.
Esto ha llevado a la UNAM a incrementar continuamente su matrícula hasta constituirse en una institución de gran escala, con más de 300 mil alumnos. Ofrece educación sin distinción de condiciones socio-económicas a sectores que de otro modo no tendrían vías de movilidad social. Esto no sólo es justo, razonable y deseable, constituye una obligación social. No se puede dejar la educación a la lógica de las fuerzas del mercado, al contrario, hay que dar apoyos a quienes carentes de recursos, pero con voluntad y capacidad, deseen estudiar.
La inclusión, justicia, equidad, democracia, respeto a la diversidad, derechos humanos, protección del ambiente, desarrollo económico y social, son algunas de las prioridades con las que la Universidad está comprometida. Por ello resulta un despropósito querer reducir su complejidad para hacer comparaciones entre instituciones que tienen misiones y magnitudes por demás disímiles.

La evaluación
Lo anterior no pretende minimizar la relevancia de la evaluación, por el contrario, la evaluación, la transparencia y la rendición de cuentas son responsabilidades ineludibles de toda institución, más de quienes reciben financiamiento público. Pero el propósito de evaluar es muy distinto al de comparar. Hay que evaluar los resultados, el desempeño, con el propósito de reconocer aciertos y errores. Se trata de superar deficiencias, promover la eficacia para lograr los propósitos institucionales, la eficiencia para obtener mejores resultados con menos recursos, apreciar el valor agregado de la gestión institucional.
La calidad de una institución educativa es compleja de definir y más de valorar, porque constituyen sistemas complejos, multifactoriales y variables. Se requiere definir criterios para seleccionar y mesurar los factores implicados y sus variantes, como alumnos (variantes = responsabilidad, motivación, interés, expectativas, autoestima, esfuerzo,  disciplina de estudio, dedicación, etc.); profesores (interés por sus estudiantes, habilidades didácticas, formación, grados académicos, investigación, publicaciones, etc.); directivos (capacidad de gestión, responsabilidad, liderazgo, etc.); instalaciones (salones, bibliotecas, recursos tecnológicos, oferta cultural y recreativa, etc.); factores externos (expectativas, escolaridad y ocupación de los padres, recursos socioculturales y económicos disponibles, etc.); por mencionar algunos. Se requiere de procedimientos técnicos rigurosos para dimensionar la magnitud de estos factores de manera válida, confiable y precisa, para luego ponderar y otorgarles pesos, lo que implica necesariamente juicios de valor. Se tienen que transparentar tanto los indicadores como el procedimiento utilizado y regular colegiadamente la toma de decisiones correspondiente.
El IREG Observatory recomienda apegarse al Berlin Principles on Ranking of Higher Education Institutions de 2006. Entre ellas: Reconocer la diversidad institucional. Precisar los contextos culturales, económicos e históricos. Ponderar insumos, recursos y resultados, priorizando estos últimos. Especificar y justificar criterios de ponderación. Validar fuentes de información y metodología. Publicar resultados y procedimientos fáciles de entender.  
Hay que colegiar entre las universidades y especialistas, procedimientos de evaluación continua de la capacidad para cumplir con los propósitos y superar limitaciones de manera eficaz y eficiente, e ir configurando cuadros comparativos.

Los ranking
Los ranking seguirán existiendo como un derecho a opinar. Como en las encuestas que miden preferencias políticas, unas tienen rigor metodológico y resultan confiables, otras están hechas a modo de intereses partidarios. Hay diversas empresas que elaboran ranking: Academic Ranking of World Universities, Times Higher Education, World University Rankings, SCImago Institutions Rankings, Webometrics, Higher Education Evaluation and Accreditation Council of Taiwan, QS Quacquarelli Symonds Limited, entre otras.
En la nota motivo de este planteamiento, QS reporta 7 criterios ponderados: reputación académica de la institución que contó 30 por ciento, imagen entre los empleadores 20 por ciento, y cantidad de estudiantes, número de citas, número de investigaciones, personal con doctorado e impacto en internet 10 por ciento cada uno. Son criterios diferentes a los del IREG Observatory que prioriza resultados.
La valoración de reputación académica de las universidades es subjetiva y cuestionable. Para opinar habría que conocer bien las universidades, lo que no es fácil y menos común. Se tienen ideas muy generales y vagas, muchas veces la reputación obedece a los ranking: es de gran reputación porque lo dicen los ranking.
El segundo criterio en importancia para SQ, imagen entre los empleadores, debe variar sustancialmente en función de a quién se define como empleador, cuántos y cómo integraron la muestra, qué se les preguntó para valorar la imagen, para saber si es una opinión válida y representativa que pueda ser generalizada.
Al considerar los otros 5 criterios de SQ: cantidad de estudiantes, número de citas, número de investigaciones, personal con doctorado e impacto en internet (en Webometrics la UNAM ocupa la segunda posición en Latinoamérica y la 58 en el mundo), llamaría la atención que por sus características la UNAM no obtuviera la primera posición.

Conclusión
Los ranking parten de hacer comparaciones bajo el principio de la libre competencia, lo que se considera promueve el mayor esfuerzo y por lo mismo se logra más eficiencia. El problema es que se minimizan las circunstancias que dan contexto a las comparaciones, por lo cual resultan ser limitadas y luego sirven a intereses adversos, como la publicidad.
Las características de la UNAM la hacen sin duda la universidad más grande, sólida y consolidada del país. Por su relevancia histórica, sus propósitos, sus fortalezas, su prestigio y legitimidad social, constituye el proyecto cultural más grande del país, el cual consideramos no puede ser puesto en duda a partir de ranking que simplifican y reducen la diversidad y complejidad a unos cuantos indicadores seleccionados bajo criterios muy discutibles.

 


Características de la UNAM
 La UNAM tiene una matrícula superior a los 335 mil estudiantes (113,179 en bachillerato, 196,565 en licenciatura y 27,210 en posgrado), de ellos 162 mil reciben beca.

La Universidad cuenta con 5,478 profesores de carrera y 2,458 investigadores. De los profesores 50.6 por ciento tiene doctorado y 31.3 por ciento maestría. De los investigadores 89.4 por ciento tiene doctorado y 7.9 por ciento maestría.
Los investigadores mexicanos más reconocidos y citados por la comunidad científica internacional, pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y suelen tener los niveles más altos: III y II. El SNI tiene algo más de 21 mil investigadores, el 8.5 por ciento son nivel III (18.1 por ciento  = II, 54.6 por ciento = I y 18.8 por ciento = candidatos). La UNAM tiene el mayor número de miembros en el SNI, casi 4 mil (3952). Concentra el 18.6 por ciento de los miembros nivele III y 28.4 por ciento del II, muchos tienen más de 500 citas en revistas especializadas. Esto da cuenta de la capacidad y calidad de la producción científica y en humanidades de la UNAM.

La UNAM tiene 20 institutos y 10 centros de investigación científica, 11 institutos y 6 centros de investigación social y humanística. Cada año se financian 1500 Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica, 380 Proyectos para la Innovación y el Mejoramiento de la Enseñanza, otros más por Conacyt, organismos públicos y privados, nacionales e internacionales. Del total de artículos científicos publicados en el país, 30 por ciento corresponden a la UNAM. En 2013 se publicaron 4,421 artículos en revistas internacionales y 1,604 en nacionales, 1,211 libros y 2,712 capítulos en libros. Muchos de sus académicos han recibido premios y reconocimientos internacionales y nacionales del más alto prestigio. En su posgrado hay 40 programas y 90 planes de estudio, muchos en campos innovadores. El 86 por ciento de los programas están en el Padrón de Calidad de Conacyt. Así contribuye de manera significativa a la formación de especialistas, investigadores y profesores que nutren a las más diversas universidades del país.
También contribuye mediante su participación en comisiones gubernamentales, congresos, seminarios, cursos extracurriculares, evaluación de proyectos, arbitrajes, innovación y transferencia tecnológica. Colabora y promueve sociedades científicas y académicas nacionales e internacionales.

En la ciudad de México tiene 14 bachilleratos, 3 escuelas y 6 campus con 19 facultades, más los de Michoacán y Guanajuato. Se imparten 108 carreras profesionales en modalidad escolarizada, a distancia y abierta. El 92 por ciento de las carreras están acreditadas por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior o los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior. En el sistema incorporado hay 312 escuelas en 25 entidades federativas, con más de 73 mil alumnos.

Con un área construida de más de 2 millones de metros cuadrados, cuenta con 2,130 edificios, 4,200 aulas, 4 mil cubículos, 2,780 laboratorios, 134 bibliotecas con cerca de 3 millón de títulos, más de 7 millones de volúmenes, dos buques de investigación oceanográfica, un estadio olímpico. Posee 55 mil obras artísticas, murales y esculturas de artistas como: Diego Rivera, Orozco, Tamayo, Siqueiros, Chávez Morado, por mencionar algunos. La Biblioteca Central con el revestimiento artístico de O´Gorman es un edificio emblemático de la arquitectura universal. La UNESCO reconoce al campus de Ciudad Universitaria como patrimonio cultural de la humanidad.
Hay 72 mil computadoras en Red UNAM, equipo de supe cómputo (7 millones de operaciones por segundo). Cuenta con una radiodifusora (Radio UNAM) y una televisora (TV-UNAM). Tiene instalaciones en las 32 entidades del país y 8 centros internacionales ubicados en Estados Unidos (Chicago, Los Ángeles y San Antonio), Canadá, Costa Rica, Francia, España y China.

En Educación continua imparte diplomados, cursos, talleres y conferencias. En 2013 benefició a más de 566 mil personas. En difusión cultural cuenta con la sala Netzahualcóyotl en la que dirigen y tocan concertistas internacionales notables, cuenta con una filmoteca, 25 museos, 18 recintos históricos, teatros y cines. En 2013 hubo más de 11,800 actividades culturales de música, literatura, teatro, danza, artes visuales y cine, con una asistencia de más de dos millones de personas.

Además la UNAM tiene la responsabilidad y operación del Servicio Sismológico Nacional, Monitoreo del volcán Popocatépetl, Observatorio Astronómico Nacional,  Jardín Botánico Nacional, Biblioteca Nacional, Hemeroteca Nacional, Servicio Mareográfico Nacional, Herbario Nacional, tres reservas ecológicas y Laboratorios Nacionales.
Todo esto por mencionar de manera resumida algunas de las características de la UNAM.

Felipe Tirado

Profesor UNAM: Iztacala

 

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