Lanzan guía periodística para cubrir Objetivos de Desarrollo del Milenio

Dos años y 26 días. Ese es el tiempo que queda para que los gobiernos de todo el mundo cumplan los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), establecidos por la ONU en 2000 y acompañados por promesas idealistas sobre el bienestar de la humanidad. Con un pequeño empujón, algunos de los objetivos se podrán alcanzar, mientras otros necesitan desesperadamente un buen impulso. En cualquier caso, es una tarea de vital importancia para muchos países.

Con el fin de apoyar ese esfuerzo, el Instituto International de Prensa (IPI, por sus siglas en inglés) publicará el libro: “Objetivos de Desarrollo del Milenio: Guía para periodistas. Cómo cubrir los compromisos de desarrollo para el año 2015 y más allá”, un manual único para periodistas que cubren los temas de desarrollo social que servirá, además, para recordar a la sociedad los compromisos que acordaron los gobiernos para alcanzar los ODM.

La Guía del IPI se lanzará en un evento online el 10 de diciembre, conmemorando así el Día de los Derechos Humanos. El lanzamiento incluirá webinars y entrevistas con los editores y algunos de los autores a través de Google+ (Ipi FreeMedia). Estos además estarán disponibles para sesiones de preguntas y respuestas a lo largo del día a través de Google+ y la página de Facebook de IPI. El programa completo del lanzamiento estará disponible en la página web de IPI.

El PDF de la Guía —publicada en 4 idiomas: inglés, español, francés y portugués— se podrá solicitar a través del secretariado de IPI [contact@freemedia.at ]. Como muestra, el índice de la Guía está disponible y algunos de los capítulos serán subidos a la página web durante el evento del 10 de diciembre.

Escrita por compañeros periodistas con una profunda y variada experiencia reportando sobre temas de gran impacto mundial, la Guía contiene casi 200 páginas de consejos prácticos sobre cómo cubrir de una manera efectiva 14 temas relacionados con el desarrollo. Estos temas no sólo incluyen los 8 pilares de los ODM, como la pobreza, la igualdad de género y la educación, sino también los “muros” que nos impiden el progreso: corrupción, pobreza energética y falta de transparencia gubernamental, entre otros.

La periodista venezolana Mariela Hoyer Guerrero, co-editora del libro, comentó que la publicación no habría podido salir en mejor momento. “Los periodistas trabajan todos los días con pasión para mejorar la sociedad en la que viven, pero el tener una fecha en el calendario da mayor fuerza a los temas sociales que les encanta cubrir.”

Lo que está claro es que mientras que el foco está en el poco tiempo que falta, la Guía nos sirve para promover cobertura sustentable para la época post-2015.

“Esta guía se concibió como un manual sobre cómo cubrir temas complejos, difíciles y muchas veces emotivos; pero también debería servir para recordar a directores y editores sobre la importancia de publicar y emitir historias sobre desarrollo,” afirmó la directora ejecutiva del IPI, Alison Bethel McKenzie.

Varios de los autores del libro, procedentes de 17 países diferentes y 6 continentes, también comparten su motivación por cubrir los ODMs. En la Guía también se podrá encontrar un listado con contactos y otros recursos prácticos —incluyendo una carta modelo de solicitud de información pública y ejemplos de artículos premiados por cubrir temas de desarrollo.

“Los medios tienen un poder enorme para formar la opinión pública,” comentó Scott F. Griffen,  co-editor del libro. “Cuánto más los periodistas y editores se comprometan a darle a los ODM más espacio en sus periódicos, revistas, páginas web, cadenas de radio o programas de televisión, menos los gobiernos podrán olvidar o ignorar los objetivos que ellos mismos respaldaron hace casi 15 años.”

Fuente:http://ht.ly/rFi9J

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Los 10 lugares más contaminados del mundo

rusia

Del basurero electrónico de Ghana a las minas de oro de la isla de Borneo, un estudio revela los diez sitios que ponen en mayor riesgo de salud a sus habitantes.

Al suburbio de Agbogloshie, en Accra, Ghana, llegan cada año alrededor de 250 mil toneladas de deshechos electrónicos provenientes de Estados Unidos y Europa.

Se trata de un cementerio de microondas, celulares, televisiones y computadoras que se extiende hacia el horizonte. A cada veinte metros, lo decoran pequeñas hogueras en las que pepenadores, en su mayoría niños, queman cables eléctricos con la finalidad de recuperar el plomo que los alberga. El relleno sanitario se disputa el área con una zona comercial y un área residencial, poniendo en riesgo a entre 40 y 250 mil africanos.

Esta población se ganó el dudoso honor del lugar más contaminado del mundo por la Cruz Verde de Suiza y el Instituto Blacksmith de Nueva York, quienes por octavo año consecutivo publicaron los resultados de un estudio que revela los diez lugares más contaminados del planeta, de acuerdo con literatura científica, fuentes públicas y la información del sector industrial. Se trata de un análisis de más de 70 países cuyos criterios involucran: el tamaño de la población afectada, la potencia de los tóxicos en cuestión y los caminos e impactos ya establecidos.
Las organizaciones responsables del estudio estiman que actualmente, alrededor de 200 millones de personas se encuentran en riesgo de exposición a contaminación tóxica en el mundo. Los daños a la salud varían dependiendo de los contaminantes.

LA OMS y el Banco Mundial estiman que el 23% de las muertes en los países en desarrollo se pueden atribuir a la contaminación ambiental, que también contribuye al 80% de las enfermedades. Otro dato interesante es que un quinto de la incidencia global de cáncer es causada por exposición ambiental a contaminación. Para menores de edad, la contaminación del medio ambiente es responsable del 33% de las enfermedades.

Aquí la lista:

1. Agbogbloshie, Ghana: Vertedero de basura electrónica. Principal contaminante: plomo, derivado de la quema de cable eléctrico. Entre 40 y 250 mil afectados.

2. Chernobyl, Ucrania: Antigua planta nuclear. Principales contaminantes: polvo radiactivo de uranio, plutonio, cesio 137, estroncio-90 y otros metales. Entre 5 y 10 millones de afectados.

3. Río Citarum, Indonesia: Fuente responsable del 80% del suministro de agua de Yakarta, capital indonesa y del 5% de las granjas de arroz. Principales contaminantes: plomo, cadmio, cromo y pesticidas. 500 mil directamente afectados y 5 millones de afectados de forma indirecta.

4. Dzershinsk, Rusia: Zona industrial. Principales contaminantes: numerosos químicos, productos de distintos procesos de manufactura que en 2006 fijaban la expectativa de vida en 47 años para mujeres y 42 para hombres. 300 mil afectados.

5. Hazaribagh, Bangladesh: Zona de curtidurías (donde se convierte la piel en cuero). Cada día vierten 22 mil litros cúbicos de deshechos tóxicos al Río Buriganga, suministro de agua de Daca, la capital de Bangladesh. El principal contaminante es el cromo, elemento cancerígeno. Diariamente hay 160 mil afectados.

6. Kabwe, Zambia: Zona minera con fundición no regulada de metales. El principal contaminante es el plomo, que deja 300 mil afectados.

7. Kalimantan, Indonesia: Minas de oro. Usan mercurio en el proceso de extracción. Se estima que vierten más de mil toneladas anualmente al medio ambiente. Los agentes que contaminan son el mercurio y el cadmio, los cuales afectan a 225 mil personas.

8. Matanza Riachuelo, Argentina: Zona industrial. Más de 15 mil empresas vierten contaminantes al río que atraviesa 14 municipios. Principales contaminantes: plomo, zinc, cobre y tolueno. Población afectada: más de 20 mil.

9. Delta del Río Níger, Nigeria: Zona de extracción petrolera. Cada año se vierten 240 mil barriles de crudo al delta sin que se pueda calcular el número de personas afectadas.

10. Norilsk, Rusia: Ciudad industrial. Libera 500 toneladas de óxidos de cobre y níquel y 2 millones de toneladas de dióxido de azufre al aire cada año. La esperanza de vida para trabajadores es diez años menor que el promedio ruso. Contaminantes: cobre, óxido de níquel. Alrededor de 135 mil afectados.

Puedes revisar aquí el informe completo.

Fuente: Animal Político.

Fuente:http://www.expoknews.com/2013/12/12/los-10-lugares-mas-contaminados-del-mundo/

El impacto social de los programas de RSE: ¿Qué es y cómo medirlo?

Impacto social

La medición de impacto social es una de las cuestiones claves de la responsabilidad social tanto para académicos como para directivos y profesionales. Las preguntas ¿cuál es el impacto social de los programas de RSE? o ¿cómo medir el impacto social de los programas de RSE? no tienen una respuesta generalmente aceptada. No existe una metodología ni un proceso, ni unas medidas, ni unos indicadores aceptados sobre qué es el impacto social y cómo medirlo.

Las empresas tienen que demostrar y justificar que sus programas de RSE tienen un impacto social ante una gran variedad de grupos de interés como clientes, proveedores, ONG, comunidad local, accionistas, empleados y sindicatos. Es importante mostrar que el dinero invertido en los programas de RSE ha obtenido una influencia o un efecto positivo en la sociedad. Además, hoy en día, dada la situación de crisis económica y financiera en España, este efecto o influencia debe ser máximo, es decir, los programas deben producir el máximo impacto social.

Así, pues, actualmente en la responsabilidad social se trata de hacer “más con menos” y la medición de impacto social, es más que un requisito, es un deber y una obligación. Es importante que las respuestas a las preguntas ¿qué es el impacto social? y ¿cómo medir el impacto social de los programas de RSE? estén bien fundamentadas con una teoría sólida ya que dependiendo de la teoría se obtendrán unos u otros indicadores, unas u otras medidas, y se producirán unos u otros efectos sobre los grupos de interés y sobre la sociedad en general. En este trabajo, las preguntas ¿qué es el impacto social? y ¿cómo medir el impacto social de los programas de RSE?, se responden en base al enfoque de capacidades de Amartya Sen.

Para dar respuesta adecuadamente a estas preguntas debemos definir qué es impacto social. A pesar de que no hay una definición generalmente aceptada del término y acuerdo en qué consiste (cómo en otros grandes conceptos como estrategia o responsabilidad social) podemos llegar a un acuerdo a partir de la definición de impacto. El impacto puede definirse como “influencia o efecto dejados en alguien o en algo por causa de cualquier acción o actividad” y, por ende, el impacto social puede definirse como “la influencia o efecto en la sociedad por causa de cualquier acción o actividad (programa)”. La clave es definir este efecto en la sociedad: ¿Cuál es este efecto y cómo lo medimos?

El estudio “Impacto Social: un modelo en base a capacidades” presenta un modelo que permite permite construir un índice cuantitativo comparativo anual de capacidades y medir consistentemente y coherentemente el impacto social de los programas de RSE. Tal como explicó en la presentación Elisabet Garriga, profesora de Política de Empresa de EADA Business School y autora de la investigación, esta ha sido la primera fase de una investigación cuyo objetivo es crecer y ampliarse analizando otros programas de RSE, y otras empresas, consolidando y ampliando el modelo creado. Paralelamente, Fundación SERES ha creado un grupo de trabajo de impacto social. El objetivo del cual será dinamizar y compartir las experiencias y avances medición del impacto social.

Fuente: Compromiso RSE.

Fuente:http://www.expoknews.com/2013/12/10/el-impacto-social-de-los-programas-de-rse-que-es-y-como-medirlo/?utm_source=hootsuite&utm_campaign=hootsuite

El liderazgo social

En una investigación realizada por Àngel Castiñeira se estudiaron las características del liderazgo social a partir de entrevistas en profundidad con líderes sociales a los que se pidió que hicieran el ejercicio de reconstruir su trayectoria vital.

Para los líderes sociales su labor tiene una importante componente axiológica y una orientación ética. Su actividad cotidiana tiene sentido porque remite a una causa noble, y esta se traduce desde un punto de vista muy genérico en la defensa de principios fundamentales y de valores que orientan e impregnan no solo las acciones individuales sino también a toda la organización. Cuando esto ocurre, cuando los principios y valores se convierten en el combustible que orienta la acción, el resultado puede ser formidable. Algo que a menudo se olvida, como a menudo se olvida que no todo se resuelve en las organizaciones a partir de un sistema de incentivos.

Principios y valores se convierten en combustible para la acción cuando no están presentes solo como grandes principios orientadores de la misión social de cada entidad o grupo sino también en la ejemplaridad de sus actores y líderes. Esto apunta, por un lado, a la cuestión de la ejemplaridad personal y a la conciencia de los valores que configuran la misión; pero, por otro lado, también es fundamental el compartir un mismo espíritu, una manera de hacer las cosas. Más allá del compromiso moral personal y misional, hay también la posibilidad de desarrollar una ética organizativa con efectos colectivos transformadores: “Cuando empiezas a hacer las cosas bien hechas, cuando quieres tratar a la gente bien, cuando quieres ser respetuoso, cuando quieres ser honesto … el universo te acompaña y acabas haciéndolo bien. ¿Y qué les ocurre a los integrantes de estas organizaciones? Pues que son un poco más felices. La organización es la que cura”, decía uno de los entrevistados. Curiosa y sorprendente afirmación en un contexto como el actual, en el que las organizaciones insanas enferman a tanta gente.

Pero esto significa también que el liderazgo impacta en lo cotidiano. Porque en estas organizaciones existe siempre el riesgo de confundir la grandeza de los ideales con la excelencia de la labor realizada. En el sector social existe el peligro de creer que porque los principios y propósitos que guían la acción son justos o heroicos la acción social desplegada también lo será. El trabajo social debe guiarse por principios éticos pero también debe estar bien hecho y, sobre todo, ser útil, tener impacto. Por este motivo, en la función del liderazgo social deben reunirse la consecución de ambos criterios: tiene que haber compromiso social pero también talento y profesionalidad en la manera de realizar las tareas y de alcanzar los objetivos. Porque la grandeza de la misión no puede ser una excusa o una tapadera para la mediocridad de la acción.

Y es en relación con ambos objetivos que se puede afirmar que, en muchos casos concretos, el liderazgo social sintoniza con una forma de liderazgo que Robert K. Greenleaf definió como Servant Leadership, es decir, un liderazgo basado en el deseo de servir a los demás y a un propósito más allá del interés personal. Es probable que, en ningún otro sector como el sector social, este modelo de liderazgo basado en servir a las personas esté tan desarrollado. Según Greenleaf, el liderazgo servidor hace que los conceptos de poder y de autoridad sean reexaminados desde un punto de vista crítico y que la relación mutua sea menos opresiva. El liderazgo servidor pondría en juego un nuevo principio moral: la única autoridad que merece nuestro apoyo es la que es libre y conscientemente reconocida, como respuesta y en proporción directa a la evidente y clara talla del líder como servidor. Ya sé que en el contexto actual decir esto parece una broma de mal gusto, pero solo lo es para quienes consideran a dicho contexto inamovible. Insistamos: esto no niega la importancia de la profesionalidad y la competencia en la consecución de objetivos, en el desarrollo de estrategias, y en la mejora continua del impacto de la acción. Pero se perciben vinculadas a la misión y puestas a su servicio. Por eso servir y guiar acaban por convertirse en dos funciones de los “constructores positivos” de una sociedad mejor, es decir, del liderazgo por el bien común.

Pero quizá lo más importante sea la constatación de que el liderazgo social no es un punto de partida sino el resultado final de un largo recorrido que, al menos en nuestro contexto, pasa por las etapas de concienciación, implicación y compromiso cívico. La (pre)disposición personal a situarse en el mundo de manera crítica y transformadora fue, sin duda, una constante en buena parte de los líderes sociales entrevistados. El sentido de propósito y de urgencia o el rechazo de la pasividad, por ejemplo, son elementos que forman parte de su conducta. Pero también conviene recordar que ningún líder social actúa como francotirador ni llega a la etapa del compromiso de manera aislada. Hay siempre un legado comunitario que se traslada a una nueva generación: una inmersión en valores vividos, la figura de un referente, la mano o el empuje de un educador, la ejemplaridad familiar, la influencia asociativa, religiosa o cultural, etc. El liderazgo social, pues, es también en buena medida el resultado del capital cívico de un país, es decir, aquella energía con la que ejercemos responsabilidades colectivas y las sabemos transmitir y compartir con otras hasta el punto que estos acepten, cuando proceda, asumir el relevo. Podemos, por tanto, suponer que un declive del capital cívico de un país tendría también efectos en la emergencia o no de nuevos liderazgos sociales. Si queremos invertir en la mejora futura del liderazgo social tendremos que empezar por hacerlo por la base, es decir, contribuyendo globalmente al fortalecimiento del sector social. El liderazgo social no funciona con fichajes estrella sino trabajando desde la base.

Durante este trayecto de configuración personal, el compromiso orientado al servicio de algunos activistas sociales va enriqueciéndose gracias a la asunción de responsabilidades y el desarrollo de diversas capacidades: la construcción de puentes y consensos, el impulso de iniciativas, la habilidad organizativa, la ampliación del círculo de relaciones y la creación de redes, el fortalecimiento de la voluntad moral, la comprensión del entorno y la visión estratégica, la forja de valores y creencias compartidas, etc. Cuando decimos que el liderazgo no es un cargo, sino un proceso no solo lo decimos en relación a la ordenación jerárquica (a menudo confundimos líder y jefe) sino que también lo decimos en relación con la misma construcción de la identidad personal y la asunción de roles de los líderes. Lo que hacemos termina por incidir también en lo que somos.

El liderazgo, pues, es el resultado, no siempre querido ni previsto, de una aventura exterior ‒con la comunidad‒ pero también interior ‒con uno mismo‒ que, además de contribuir a transformar la sociedad, transforma el sujeto y da un sentido nuevo a su labor y a su vida. Es esa tarea de exploración interior, que acompaña el camino del compromiso cívico de los líderes, la que les permite también llegar a tener una visión clara de la misión, los ideales y los objetivos que les mueven y trasladarlos luego a sus organizaciones y a su sociedad. Son, pues, activistas reflexivos.

Quizás uno de los problemas que tenemos hoy no es simplemente la calidad de los liderazgos, sino que pensamos y promovemos el liderazgo a partir de unos perfiles muy restringidos. Quizás pensaríamos y promoveríamos liderazgos muy distintos si atendiéramos a los rasgos y los itinerarios de los liderazgos sociales.

Fuente:http://www.diarioresponsable.com/portada/destacados/16284-liderazgo-social.html

La Dirección de personas en empresas socialmente responsables

Economía, empresa y ética

No cabe duda que tanto la ética como la responsabilidad social, son elementos que generan innovación, transparencia, eficiencia y rentabilidad, confianza, reputación y legitimidad, que conllevan a una mayor competitividad de las personas y las organizaciones. El fomentar valores éticos dentro de la empresa permite que los integrantes de la misma, actúen de forma honesta y transparente, evitando de esta manera corrupciones y engaños.

En este artículo queremos defender el que  las empresas socialmente responsables deberían contar con una  gestión  de las personas  diferente, donde la ética deberá guiar todas las relaciones. En las empresas socialmente responsables los profesionales de los recursos humanos deberían ser percibidos como éticos y competentes, siendo esto el único modo de  lograr la confianza de todos los stakeholders de la organización con los que trabajan. Sin duda, para ganarse esa confianza es necesario que adopten normas de gestión ética y las mejores prácticas de liderazgo.

A la par,  los profesionales de los RRHH,  deberían ser coherentes con las necesidades de la propia organización y deberían hacer confluir ambas necesidades:   las de las personas y las de la estrategia empresarial, desde la ética y el liderazgo compartido.

 La gestión ética de recursos humanos está basada en el compromiso de sus miembros,  siendo muy importante que los objetivos individuales de cada una de las  partes se sustituyan por el compromiso con  los valores organizativos. Y es precisamente  labor de la Dirección de RRHH el luchar porque se consiga un equilibrio entre las partes,  utilizando para ello la  balanza de la Ética.

La Gestión Ética de los Recursos Humanos es crucial en las empresas por cuatro razones fundamentales:

La Gestión Estratégica de los Recursos Humanos es importante para asegurar el éxito de la organización, siempre y cuando esté enlazada y vinculada a la propia estrategia empresarial, a la misión, visión, objetivos y valores de la organización. Las personas tiene un valor indiscutible en  las empresas,  como  un recurso estratégico  fundamental,  para asegurar el éxito empresarial y por tanto corresponde a los profesionales de los recursos humanos hacer uso  de este recurso.  Ahora bien no todos los profesionales tienen las cualidades o el saber hacer  para lograr el  compromiso de los trabajadores con la estrategia empresarial, siendo necesario confluyan  los valores de los empleados con los de la organización.

  1. Precisamente debe ser la ética, la filosofía que haga que los valores de unos y otros confluyan. En esta tremenda responsabilidad es donde los profesionales de los recursos humanos deben jugar un importante papel, en cuanto a líderes que hagan una gestión ética de los recursos humanos.  La gestión ética es una filosofía de liderazgo y gobernanza que contribuye a la creación de riqueza a largo plazo, y además tiene en consideración a todas las partes interesadas.
  2. La incorporación de la Ética a la gestión de recursos humanos, tanto a nivel organizativo como personal, implica que los deberes éticos de los profesionales de los RRHH deben ser inherentes al liderazgo que deben ejercer para lograr el éxito de la organización. Esta manera de entender el liderazgo en la Dirección de Recursos Humanos facilitaría enormemente los resultados económicos y también los sociales, los de la propia organización, los propios de la función de los recursos humanos, etc…
  3. Estos profesionales éticos  de los recursos humanos son los responsables, ejerciendo ese liderazgo transformador, de  crear una cultura organizacional que se basará en la confianza y el respeto entre las partes, logrando el compromiso de los empleados, quienes trabajarán más motivados y en coherencia con la estrategia empresarial. Esto repercutirá en ofrecer un mejor servicio a los clientes, una mejora en  la calidad lo que reportará una ventaja competitiva.

Como conclusión podemos afirmar que los profesionales de los recursos humanos guiados por la ética, la cual debería estar presente en todas las áreas de la organización, debe dar respuesta a las necesidades de los empleados permitiéndoles su participación activa en la toma de decisiones, proporcionándoles los recursos y el apoyo organizativo necesarios para ello, pero a la vez deben ayudar a la alta dirección  a alcanzar la eficacia estratégica de la empresa. Se convierten por tanto en líderes indiscutibles que deben ejercer su liderazgo de modo eficaz y congruente con la estrategia empresarial sin perder de vista las necesidades y requerimientos de los empleados y empleadas.

Fuente:http://www.diarioresponsable.com/portada/opinion/16692-la-direccion-de-personas-en-empresas-socialmente-responsables.html

Un nuevo gas de efecto invernadero es 7000 veces más dañino que el CO2

Un nuevo gas de efecto invernadero es 7000 veces más dañino que el CO2

El CO2, al que se le atribuía la peor parte del llamado Efecto Invernadero, es un chiste comparado con el PFTBA o perfluorotributilamina, un nuevo compuesto de origen industrial. El PFTBA se produce, por ejemplo, en instalaciones industriales eléctricas, sus emisiones no están reguladas, y es 7.000 veces más dañino para la atmósfera que el dióxido de carbono.

El efecto del compuesto (que no el compuesto en sí, que ya se conocía) ha sido descubierto por científicos de la Universidad de Toronto. Una de las coautoras del estudio, Angela Hong, lo describe como: “la molécula con el efecto más potente sobre la atmósfera que hemos visto hasta ahora”.

La perfluorotributilamina no se produce de forma natural. Se trata de un compuesto sintético comúnmente asociado a la industria de los capacitadores y transistores desde mediados del siglo XX. El gas permanece por 500 años en la atmósfera antes de disolverse ya que, a diferencia del dióxido de carbono, la naturaleza no tiene una manera de reciclarlo.

La buena noticia es que la concentración del PFTBA en la atmósfera es todavía muy baja, al menos en la zona de Toronto, que es donde los investigadores han hecho su estudio. El gas muestra concentraciones de apenas 0,18 partes por trillón, muy poco comparado con las 400 partes por trillón del monóxido de carbono.

Los autores del estudio creen que el CO2 derivado del uso de combustibles fósiles sigue siendo el principal enemigo a batir. Sin embargo, son necesarios estudios adicionales para averiguar la concentración de PFTBA en otras zonas del mundo y regular sus emisiones en caso necesario.

Fuente:http://es.gizmodo.com/un-nuevo-gas-de-efecto-invernadero-es-7000-veces-mas-da-1481046425?fb_action_ids=10152044510072710&fb_action_types=og.likes&fb_source=other_multiline&action_object_map=%5B552149234871269%5D&action_type_map=%5B%22og.likes%22%5D&action_ref_map=%5B%5D