Los libros electrónicos en la era digital

El tercer Simposio Internacional del Libro Electrónico, en el Museo Nacional de Antropología e Historia cuenta con la participación de especialistas y actores del quehacer editorial de diversas partes del mundo. Ayer se presentó la mesa redonda “Comercializar y distribuir libros electrónicos” con Javier Celaya, Tomás Granados, Eric Marbeau y Alejandro Katz para hablar de problemas, retos y expectativas que enfrenta la publicación digital en el mundo.

Javier Celaya,  fundador de Dosdoce.com y codirector del máster de Comunicación 2.0 y del máster de Edición Digital, de la Universidad de Alcalá (Madrid), afirmó que “el Internet no tiene fronteras” es necesario pensar en un esquema global con contrataciones a nivel mundial, las editoriales deben pensar en mudar los esquemas y quizás, propone, “pagar sólo por lo que se ha leído”.

Como escritor, especificó, los esfuerzos realizados de las editoriales hacia los autores en la era digital deberían proveerlos de información directa de los libros, “no si venden más aquí o allá”, sino qué parte de los libros es a la que a la gente le gusta más y qué están comentando de sus escritos.

Invitó a los editores a encontrar cómo adaptarse a la era digital:

Tomás Granados, gerente editorial del Fondo de Cultura Económica, mencionó que hay una clara falta de entendimiento de que las cosas tienen un “valor” debido a una cuestión moral dentro de las transformaciones de la era digital que nos acercan, como nunca antes, a la información. Entre los retos y expectativas, es necesario que los editores evolucionen como en el género musical, a ser productores y curadores, “es necesario generar una comunicación global como pasa con la música”:

Erick Marbeau , director del departamento de ventas y alianzas del grupo Gallimard-Flammarion en París, afirma que su grupo es visto “como guardianes del templo, porque tienen mucha parte de la literatura francesa” pues tienen los derechos de 80 mil libros en su catálogo:

El editor y ensayista Alejandro Katz, inició su participación “oliendo” una tablet, haciendo referencia a cómo los lectores entran en las librerías y olfatean los libros, lo que tenía sentido cuando los libros se hacían con distintos materiales, ahora todos huelen igual.

Fuente:http://www.educacionfutura.org/los-libros-electronicos-en-la-era-digital/

Querétaro podría formar parte de las smart cities

viviendasverdes_18Querétaro podría formar parte de las smart cities en un futuro no muy lejano. La ubicación geográfica de la ciudad, su crecimiento económico, empresarial y la constante llegada de personas, sitúan a la capital queretana como una de las favoritas para convertirse, en el corto plazo, en una ciudad inteligente.

De acuerdo con Andrés García Jaramillo, Gerente Senior Strategy & Marketing de NEC MéxicoQuerétaro ya está en camino para ser una ciudad inteligente.

“Querétaro ha sido desde hace mucho tiempo un gran atractor, tiene una vocación; los queretanos dicen ‘en algún momento fuimos la capital de la República’, y es cierto. Está además en un territorio muy importante con gran desarrollo; tiene acceso al territorio del bajío y tiene un acceso directo a nuestro principal mercado, que es Estados Unidos”, sostuvo.

Ayer, durante el ciclo de conferencias “Ciudades inteligentes; tendencias a nivel internacional; retos y oportunidades para México”, un evento organizado por la Fundación México Estados Unidos para la Ciencia (Fumec) y el Clúster de Tecnologías de Información de Querétaro (InteQSoft), se habló de la urgencia de que las ciudades se construyan alrededor del ser humano y no de que el ser humano se adapte a las ciudades para poder sobrevivir.

Para García Jaramillo, las ciudades inteligentes se han convertido en una necesidad ante el crecimiento poblacional de los asentamientos humanos.

Y es que según un reporte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para el año 2020, el 50% de la población estaría viviendo en ciudades.

A nivel nacional, coincidieron los expositores, México responde a los retos a medida que se presentan y hay pocos proyectos que ubiquen a ciudadano al centro de las ciudades.

Preparar ciudades

García Jaramillo y Víctor Larios Rosillo (este último precursor del Proyecto de Guadalajara Ciudad Digital) coincidieron al sostener que se debe preparar a las ciudades para crecer sin riesgo, a través de una planeación responsable, una distribución equitativa de los recursos y el uso de tecnologías que hagan más fácil la vida de las personas.

El reto: mejorar la calidad de vida y la economía local, sin dañar el medio ambiente. ¿Quiénes juegan? los gobiernos, la banca, las asociaciones civiles, las compañías de servicios públicos y los desarrolladores inmobiliarios.

Actualmente, tanto la Fumec como el InteQSoft trabajan en un programa emergente que lanzarán a nivel nacional, con el que se pretende situar a pequeñas y medianas empresas (pymes) en el mapa de las ciudades inteligentes, para determinar qué apoyos se podrían otorgar al sector empresarial, en función de que las industrias se integren al tema.

Fuente:http://elempresario.mx/actualidad/queretaro-podria-formar-parte-smart-cities

La nueva responsabilidad global y la Doctrina Estrada

El tránsito de un mundo polarizado en el que las naciones más poderosas imponían su voluntad hacia un mundo fragmentado e inestable trae consigo la oportunidad de reinventar la política exterior de México y asumir un papel más activo en la escena internacional.

I. Internet y cambio climático: viejas y nuevas formas diplomáticas

Dentro de la sofocante agenda multilateral, dos conferencias destacaron en la prensa internacional hacia finales de 2012: la décimo octava conferencia de las partes (COP18) de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en Doha, Qatar, y la Conferencia Mundial sobre Telecomunicaciones Internacionales (CMTI), celebrada en Dubái, en el marco de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), uno de los más antiguos organismos especializados de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Aunque la UIT es un organismo técnico cuyos debates no suelen llegar a la prensa, la CMTI despertó un interés inusual porque su objetivo principal fue la modificación del Reglamento de las Telecomunicaciones Internacionales, un tratado que regula la interoperabilidad de los servicios de telecomunicaciones a nivel mundial, y que no había sido actualizado desde su adopción en 1988, o sea antes de que internet llegara a todo mundo, y mucho antes de Facebook y Twitter. Las actualizaciones a dicho instrumento eran necesarias. Aun así, un grupo de países, encabezado por Estados Unidos y la Unión Europea, se opuso a que aspectos inherentes a la regulación global de internet fueran incluidos en un instrumento multilateral, jurídicamente vinculante. Finalmente, dichas objeciones surtieron efecto: el cuerpo del tratado no fue alterado en ese sentido y el acta final de la conferencia se limitó a una resolución no vinculante que reconoce de manera muy general que todos los Estados deben asumir un papel idéntico en la gobernanza de internet.

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El último punto incorpora matices importantes. Hay que recordar que uno de los organismos que más injerencia tienen en internet es la Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (ICANN), un ente híbrido, constituido bajo el derecho privado del estado de California, Estados Unidos, que coopera con el Gobierno federal de dicho país. ICANN es el organismo encargado de garantizar la interoperabilidad de internet a nivel global; esto es lo que la UIT hace en los otros ámbitos de las telecomunicaciones. De ahí que suene bastante razonable que otro grupo de países, en este caso encabezado por Rusia y China, abogue a favor de que el asunto sea tratado en un organismo multilateral que forma parte del sistema de la ONU. Por otro lado, es más que entendible que defensores del uso libre y universal de internet vean en la mera resolución no vinculante un riesgo mayor. Y no es para menos, pues la censura en internet por parte de algunos Gobiernos autoritarios es una realidad que no quisiéramos ver globalizada.

En Doha, la conferencia sobre cambio climático volvió a dejar mucho que desear. Se dice que se removieron obstáculos procedimentales de cara a los acuerdos que se tendrán que tomar en Francia, en 2015, y que no se podía pedir mucho más de la COP18. Aun así, no se puede borrar la imagen de tremendo desgaste de la diplomacia multilateral tradicional en uno de los temas globales más importantes, que nos afecta a todos. Haciendo alusión a los mínimos avances de Doha, el ministro de medio ambiente de Alemania, Peter Altmaier, habló sobre la conveniencia de formar una coalición informal de Estados afines en la materia. La idea es que un grupo de países dispuestos a combatir eficazmente el cambio climático tomen medidas entre ellos, al margen o paralelamente al proceso de la ONU. El modelo no es nuevo ni es alemán: el ejemplo lo ha puesto Estados Unidos en muchos otros ámbitos y es una herramienta común para hacer frente a los riesgos globales cuando las instituciones internacionales no logran acuerdos de manera oportuna.

Las coaliciones informales son una clara manifestación del “multilateralismo à la carte”. Como es una estrategia que se basa en la exclusión y no en la igualdad soberana, corre el riesgo de soslayar la transparencia en aras de la acción efectiva y se presta a que las reglas del juego se redefinan cada vez que se decide hacer frente a una situación concreta. No es, pues, el paradigma de lo que uno se imagina por “Estado de derecho a nivel internacional”. El problema es que la diplomacia multilateral tradicional se encuentra desde hace mucho tiempo en una crisis de la que no logra salir, y que sus pocas instancias de éxito —piénsese en el Consejo de Seguridad de la ONU que, a pesar de todo y con todo y Siria, sigue siendo el órgano más eficiente de las Naciones Unidas— también suelen dejar mucho que desear en términos de legitimidad procedimental, transparencia e igualdad. ¿Qué hacer? Esta es una pregunta de alcances mayores que entraña un desafío primordial del orden global contemporáneo.

Para un país como México, que no es potencia pero tampoco está al margen del quehacer internacional, el sometimiento a las reglas del juego, incluyendo los procesos de los organismos multilaterales, tiene un valor estratégico. Sin embargo, dicho valor no es absoluto, en ningún sentido. No lo es ante amenazas globales reales y graves como el cambio climático, no lo es ante el pobre desempeño de los organismos intergubernamentales tradicionales y nunca lo fue ante la relatividad bajo la que opera el principio formal de la igualdad soberana.

México no debería dar la espalda a quienes ven con preocupación legítima que ciertos aspectos de la gobernanza global de internet estén a cargo de un ente público-privado con sede en California. Hay muchas razones para sospechar del hegemon en políticas multilaterales porque se ha abusado del valor de la libertad para intentar justificar intervenciones injustificables. No obstante, debemos reconocer al mismo tiempo —y aprender a admirar sin complejos— que la defensa de la libertad, sobre todo de la libertad de expresión, sí distingue a nuestros vecinos del norte. De ninguna manera debería México fomentar acciones que pudieran limitar la libertad de internet, pues ello sería un atentado a la libertad de expresión, al derecho a la información, a la educación y a la participación ciudadana en la vida democrática contemporánea. El “dilema de Dubái” consiste en respetar la igualdad y la transparencia entre los Estados, y al mismo tiempo fomentar los medios y desarrollos transnacionales que impulsan la información, la educación y la participación de las sociedades contemporáneas en México y en el mundo.

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El nuevo eslogan del Gobierno de Peña Nieto para su política exterior, “México con responsabilidad global” (Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018), refleja este tipo de retos y dilemas, a los que la diplomacia mexicana, como la de cualquier otro país, se va a ver expuesta cada vez con mayor frecuencia. Actuar con responsabilidad global es responder a los desafíos multifacéticos y dinámicos que traen consigo la globalización y la situación de México en el mundo globalizado. Significa, sobre todo, diseñar y ejecutar una política exterior acorde a nuestras realidades geopolíticas y nuestros potenciales en un des-orden mundial que se dirige a la “no polaridad”. Dichos potenciales solo se podrán desatar si la política exterior también se piensa y se lleva a cabo en función del fortalecimiento de la sociedad mexicana, pues un Estado sin una sociedad civil fuerte y activa perderá cada vez más espacio en el disonante “nuevo concierto internacional”, que ya no es tocado exclusivamente por actores estatales. O como dijera la directora de planeación política de Hillary Clinton en el Departamento de Estado, en un mundo entrelazado en múltiples redes, “el indicador del poder es la conectividad” (Anne-Marie Slaughter, “America’s Edge: Power in the Networked Century”, en Foreign Affairs, vol. 88, núm. 1, 2009). El Estado como actor unitario no puede ofrecer dicha conectividad por sí solo.

En la CMTI, México, representado por la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), suscribió el acta final, pero dejando claro a lo largo de las negociaciones su oposición a la incorporación en el tratado de cualquier medida vinculante sobre la gobernanza de internet, medida que se evitó, muy a pesar de Rusia, China y algunos países árabes. Al suscribir el acta, México mandó un mensaje a favor de la igualdad y la inclusión por medio de organismos internacionales y procesos multilaterales; al rechazar la inclusión de medidas vinculantes en el tratado, supo dar prioridad a la defensa de su sociedad, oponiéndose a probables intentos de censura y otras afectaciones al derecho a la información y la libre expresión.

Lamentablemente, las cosas suelen complicarse mucho más. El camino hacia un acuerdo post-Kyoto es un buen ejemplo. Las soluciones “entre cuates” corren el riesgo de dejar fuera a los más grandes emisores y restarle fuerza al mecanismo instituido; si este vuelve a fracasar, se dañaría irreparablemente el multilateralismo y a la ONU en su conjunto. Pero, ¿podemos esperar dos años más ante los efectos del calentamiento global? Me imagino que lo que se podría lograr en cuanto a medidas prácticas entre un grupo de Estados que no incluya a China, Estados Unidos y Rusia es muy poco, por lo que sí valdría la pena darse esa última oportunidad. La verdadera cuestión es si una coalición internacional contra el cambio climático podría servir al proceso multilateral establecido, es decir, si la imaginación y la fuerza diplomáticas de sus probables integrantes alcanzarían para diseñar esquemas de interacción que puedan servir de impulso al proceso de la ONU. No se trataría de una gran coalición frente a la ONU (como el Foro sobre Clima y Energía de las Mayores Economías que en su momento concibió el Gobierno de George W. Bush), sino de la ONU junto con una serie de coaliciones que, a diversas velocidades y con integración variable, marcarían los pasos a seguir en temas específicos como la protección de los bosques, el uso de las energías renovables y otros. Ello podría abrir las puertas, caso por caso, a la participación de los grandes emisores. En Cancún, en la ya célebre COP16, la diplomacia mexicana le dio un poco de vida al proceso de la ONU. Quizás ahora toque a México jugar un papel importante, junto con otros actores como Alemania, en el desenlace de una serie de procesos relacionados en materia de combate, mitigación y adaptación al cambio climático. El reto para nosotros sería combinar las viejas y nuevas formas diplomáticas, es decir, la solidez de nuestra tradición diplomática multilateral con las ventajas de flexibilidad y eficiencia de las coaliciones ad hoc.

II. Un paréntesis sobre el mundo no polar y la Doctrina Estrada

En el mundo no polar al que nos dirigimos (ver Richard Haass, “The Age of Nonpolarity: What Will Follow U.S. Dominance”, en Foreign Affairs, vol. 87, núm. 3, 2008), la ausencia de centros de gravedad fuertes y estables ya no permiten a México, ni a nadie, situarse estáticamente aquí o allá: ya no podemos ser defensores de un formalismo rígido, basado exclusivamente en los procesos e instituciones establecidos, como lo demanda la diplomacia mexicana tradicional. Los principios de política exterior contenidos en el artículo 89, fracción X de la Constitución reflejan normas del derecho internacional que han evolucionado mucho en la práctica de los Estados en los últimos años. Pero que quede claro: las llamadas “intervenciones humanitarias” no son aceptadas en el derecho internacional, como algunos Estados poderosos de Occidente quisieran; el concepto de la responsabilidad de proteger no es operable en la práctica, pues está sujeto al veto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y contiene una serie de vicios ocultos que mucho han dividido a la comunidad internacional. Vale la pena preguntarse, por ejemplo, si su mención por parte del Consejo de Seguridad en el caso de Libia, en 2011, no contribuye a desalentar que hoy China y, sobre todo, Rusia cambien de postura en cuanto a Siria.

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Sin embargo, no es lo mismo hablar de soberanía hoy que en la década de los ochenta. Los tímidos intentos que ha habido tanto en administraciones panistas (Luis Ernesto Derbez llegó a coquetear con la idea, aunque con gran confusión, a fin de distanciarse de su antecesor) como en la actual por revivir la Doctrina Estrada suenan más a nostalgias malentendidas que a cualquier esfuerzo serio por redefinir nuestra posición ante la no intervención. La Doctrina Estrada fue una gran aportación al derecho internacional en su momento, pero ello fue en la época de la Sociedad de las Naciones, por lo que no se la puede aplicar en la actualidad como si desde entonces no hubieran ocurrido la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, el 11 de septiembre, la crisis financiera del 2008 y la del euro hoy en día. Tampoco es necesario deshacernos enteramente de dicha doctrina: lo que necesitamos es un diálogo serio para llegar a nuevos conceptos a partir de ella, de otros aciertos de nuestra tradición diplomática y de las nuevas realidades globales. Algunos hablaron en su momento (Wikipedia todavía lo hace) de la “Doctrina Castañeda”, surgida del rompimiento de la política exterior de Jorge G. Castañeda con la Doctrina Estrada y la tradición diplomática priista. Y, en efecto, Castañeda captó como ningún otro actor que las reglas del juego estaban cambiando y que México tenía la oportunidad —entre otras razones, por su situación geopolítica y por el “bono democrático” que tenía el Gobierno de Vicente Fox— de entrarle a las modificaciones y no solo observar pasivamente cómo se alteraba todo a su alrededor: con Castañeda se empezó a asumir una nueva responsabilidad global. Cierto, la apertura al escrutinio internacional en materia de derechos humanos se empezó a dar con Ernesto Zedillo y Rosario Green, como lo muestra la aceptación de la jurisdicción obligatoria de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 1999, pero adquirió nuevas dimensiones con Castañeda, Mariclaire Acosta y Patricia Olamendi. La promoción exitosa de los derechos humanos por parte de México en los foros multilaterales y su anclaje al interior del país fue uno de los mayores aciertos del Gobierno de Fox; una verdadera síntesis de la promoción del Estado de derecho en sus niveles internacional y nacional.

Los mexicanos padecemos mucho de estar siempre viendo al pasado —el propio Castañeda lo ha explicado con mucho tino. Pero también es cierto que para encontrar nuevas posturas hay que saber redeterminar nuestro pasado, al menos si queremos que esas posturas tengan algo de propias —habrá ocasiones en que la ruptura total sea lo mejor, pero no siempre. La tradición diplomática vinculada a la Doctrina Estrada no solo obedecía a una cerrazón autoritaria hacia el escrutinio internacional; también sirvió mucho a la afirmación de México en el exterior y, consecuentemente, a su autoafirmación, con todas sus debilidades e hipocresías.

Ahora bien, reconocer la índole irremediable de nuestra relación bilateral más importante pero también sus potenciales fue algo que Castañeda supo articular muy bien e intentó llevar más allá del libre comercio. Decir que la diplomacia encabezada por él no supo moverse con la “enchilada completa” tan bien como la de Salinas con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es hacer a un lado muchas cosas, entre otras el cambio más drástico que ha vivido el mundo desde la caída del muro de Berlín. No obstante, aceptar y entender nuestra geopolítica significa también actuar con esa dignidad que encierra la Doctrina Estrada en su núcleo antiintervencionista, que postula que México no se pronunciará sobre el reconocimiento de Gobiernos de facto, sino que se limitará a mantener o, cuando lo juzgue procedente, suspender o romper relaciones diplomáticas con el Estado respectivo (ver Antonio Gómez Robledo, “Notas sobre la Doctrina Estrada”, en Memoria de El Colegio Nacional, 1986-03, México). Se la ha tachado de cantinflesca e hipócrita, pero rechazar la práctica de reconocimiento en derecho internacional respondió a abusos evidentes de estos actos unilaterales por parte de los Estados más poderosos. Más importante resulta lo que dicha doctrina implica: el rechazo al juicio unilateral sobre lo que debe ser universalmente “legítimo”, “democrático” o apegado al “Estado de derecho”. Si llevamos la cuestión al extremo, tenemos la intervención ilegal derivada del juicio de unos pocos sobre lo que consideraron un régimen ilegítimo: Irak 2003. Fue Adolfo Aguilar Zínser quien supo mantener esa dignidad en alto, basándose —como el tiempo lo demostraría— en una correcta lectura de los hechos y del derecho internacional aplicable. Más allá de esto, se trató de una mejor comprensión de todo lo que estaba en juego para el multilateralismo y el orden jurídico y la comunidad internacionales, de la que algunos impulsos en Tlatelolco dieron muestra. Afortunadamente para la responsabilidad global de México, en ese episodio triunfó la entonces casi autónoma Misión de México en Nueva York (hay que recordar que se trató de un proceso de varios meses, que inició antes de la renuncia de Castañeda en enero de 2003 y culminó en marzo de ese mismo año). Como representante permanente ante la ONU durante la tercera participación de México en el Consejo de Seguridad (2002-2003), Aguilar Zínser fue un líder entre miembros no permanentes y jugó un papel sobresaliente en el rechazo de los proyectos de resolución que buscaban justificar la próxima intervención ilegal en Irak. Tras su fallecimiento, el Consejo de Seguridad lo recordó en sesión plenaria como un “campeón del multilateralismo moderno”, en tanto que The Economist menciona en su obituario del 16 de junio de 2005 (consagrado a figuras mundialmente sobresalientes en la política, el arte y la ciencia): “[…] el Sr. Fox puede continuar su papel de aliado servil y humilde, pero durante el tiempo que el Sr. Aguilar Zínser estuvo en las Naciones Unidas, ningún miembro del Consejo de Seguridad pensó en México como patio trasero, de nadie”.

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Puede que estas líneas tengan algo de esquizofrénico, pero realmente pienso que las figuras más destacadas de nuestra política exterior desde el final de la Guerra Fría han sido Jorge G. Castañeda y Adolfo Aguilar Zínser; lo que ha faltado es la síntesis de las ideas representadas por estos dos personajes aparentemente antagónicos. El mundo ha cambiado y sigue cambiando a un ritmo vertiginoso. No hemos perdido la oportunidad que identificó, describió y persiguió Castañeda al frente de la Cancillería entre 2000 y 2003, y que tan a medias se quedó por falta de liderazgo al interior del Gobierno de Fox y por el cambio de prioridades en el mundo tras la caída de las torres gemelas. Pero no todas las nuevas reglas del juego son buenas ni apropiadas para México. Algunos intentos de cambio, como el relajamiento de las de por sí muy flexibles normas para la toma de decisiones en el Consejo de Seguridad, no es algo que convenga a un país como México. Decir esto no es pensar con base en puros principios que se apartan de las decisiones duras de la política internacional; se trata de una postura muy pragmática fundada en la capacidad jurídica que tiene México de participar en los procesos de creación del derecho internacional, y en cálculos realistas de política legal.

Un actor con responsabilidad global debe esforzarse por tener una mejor coordinación interna, para poder sintetizar las diferentes posturas en el país en aras del interés a corto, mediano y largo plazos, y evitar caer en una especie de “doctrina del Borras” por falta de prudencia, muchas veces reflejada en el respeto de ciertos principios, que no son sacrosantos pero tampoco necesariamente contrarios a una política exterior realista. La igualdad soberana, por ejemplo, es un principio mucho más relativo de lo que se suele admitir en el discurso oficial e incluso (todavía) en ciertas corrientes académicas; sin embargo, no deberíamos ignorar que a pesar de esa relatividad, ha sido uno de elementos del derecho internacional que han permitido a los países menos poderosos contrarrestar un sistema normativo que en su aplicación real tiene muchos tintes hegemónicos (ver Benedict Kingsbury, “Sovereignty and Inequality”, en European Journal of International Law, vol. 9, 1998).

Lo anterior lleva a la siguiente serie de preguntas que tenemos que hacernos para asumir esa responsabilidad global: ¿En dónde nos ubicamos realmente? Más allá de si somos un “poder emergente”, ¿en dónde debemos buscar alianzas y forjar coaliciones? Debemos empezar por hacerlas y no solo unirnos a las que ya existen y en donde ya se definieron las reglas antes de haber entrado. Pero ¿qué tipo de cooperación buscamos: “sur-sur”, es decir, con otros poderes emergentes del “sur global” como Brasil, India, quizá Turquía? ¿O nos limitaremos a las alianzas comerciales del Pacífico, prefiriendo no irritar demasiado a nuestros socios (comerciales) del norte? Aquí también habrá que saber leer bien las cambiantes constelaciones mundiales e interpretarnos y reinterpretarnos constantemente en ellas: innovar con prudencia sería propio de un actor con responsabilidad global. Como lo muestra el ejemplo del cambio climático, nuestros aliados bien pueden estar en Europa y más allá. Mucho dependerá —como cada vez más en un mundo entrelazado por redes de conocimiento e intereses específicos (un mundo jurídica y políticamente fragmentado)— de la materia de que se trate, on the issues at hand, como dicen en Estados Unidos, país con el que seguiremos en una asociación necesaria pero también de conveniencia.

Otro reto consiste en moverse eficientemente en la pluralidad global sin dividirnos al interior. Pero como lo primero solo es posible con una sociedad civil fuerte, la clave de la cohesión interna está en el respeto a la diversidad. Suena abstracto, pero no lo es. Veamos la asociación transnacional que menos nos gusta por injusta y necesaria: la de seguridad, con Estados Unidos. Las movilizaciones civiles nacionales y transnacionales, como el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, la Caravana por la Paz y la Caravana de las Madres de Migrantes Desaparecidos, han sido factores determinantes para que el Estado mexicano, en el Gobierno de Peña, decidiera emprender la revisión de dicha asociación. Aunque los resultados todavía son muy inciertos, ello es una muestra de cómo actores no estatales pueden fortalecer la política exterior de México.

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III. El comercio de armas: cuando la forma es fondo

Un episodio reciente de la diplomacia multilateral muestra toda la complejidad que encierra la acción global responsable: la adopción del Tratado sobre el Comercio de Armas. Debido a la violencia extrema que vive el país y al flujo transfronterizo de armas que la alimenta, este instrumento es de suma importancia para México, y la Cancillería le dio la prioridad merecida desde el inicio de las negociaciones. El resultado deja bastante que desear, cierto, pero nadie puede dudar de que se ha dado el paso más importante hacia un régimen internacional de control de flujo de armas convencionales, y mucho dependerá de la evolución que este nuevo régimen legal experimente en las conferencias de los Estados parte: la tarea acaba de empezar.

Lo que interesa en este contexto es una cuestión aparentemente de forma, relativa a la adopción del tratado. Este no fue adoptado en la conferencia diplomática que sesionó en Nueva York con tal propósito, sino que tuvo que ser mandado a la Asamblea General de la ONU, en donde el pasado 2 de abril fue adoptado por votación (154 a favor, 23 abstenciones y los votos en contra de Corea del Norte, Irán y Siria). Las razones del cambio de foro fueron, como lo refleja la votación, que no hubo consenso en la conferencia diplomática y que la regla de adopción en dicha conferencia era el consenso, pero ¿qué es el consenso? La respuesta sencilla es la siguiente: un principio en la toma de decisiones multilaterales que consiste en la ausencia de oposición expresa. Así lo han definido consultores jurídicos de la ONU, es el significado que la mayoría de los Estados le atribuye y en la doctrina internacional prevalece dicho entendimiento. Pero también es cierto que el principio —va de nuevo— ha sufrido cambios importantes en la práctica reciente de los Estados, y ello podría alterar su significado y alcances. Sería prematuro decir que ya cambió, pero las instancias de modificación son frecuentes, especialmente en el ámbito del medio ambiente. Regresemos al cambio climático.

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En la COP16 de Cancún, la entonces canciller Patricia Espinosa adoptó decisiones “por consenso” en el marco del Protocolo de Kyoto, a pesar de la oposición expresa de Bolivia, argumentando que consenso no significa que una sola parte pueda ejercer el veto. La decisión de Espinosa se podría calificar jurídicamente como un abuso en el ejercicio del encargo (la presidencia de la Conferencia). Sin embargo, el hecho de que las decisiones pasaran con la aclamación de la gran mayoría de las partes y que fueran un precedente más en esta manera tan flexible de aplicar el principio (ver Lavanya Rajamani, “The Cancun Climate Agreements: Reading the Text, Subtext and Tea Leaves”, en International & Comparative Law Quarterly, vol. 60, 2011) hace pensar que quizás está emergiendo un acuerdo sobre una nueva interpretación del concepto.

En el caso del Tratado sobre el Comercio de Armas, México abogó por adoptarlo en la conferencia diplomática a pesar de la oposición expresa de Corea del Norte, Irán y Siria, pues la gran mayoría de los Estados presentes estaba dispuesta a adoptarlo y el principio del consenso, continuó la delegación mexicana, no está definido en derecho internacional. No es unanimidad, como dijo Espinosa en Cancún, y no puede dar lugar al veto de uno o unos cuantos, por lo que el requisito de ausencia de oposición expresa se diluye. México está siendo un actor clave en la redefinición de este principio, un “actor global” (ver Dapo Akande, “What Is the Meaning of ‘Consensus’ in International Decision Making?”, en <ejiltalk.org>, 8 de abril de 2013). ¿Y la responsabilidad? Sabemos que en el marco del eslogan gubernamental no estamos hablando de responsabilidad internacional del Estado en un sentido técnico-jurídico, aunque no lo excluye. La responsabilidad global implica la acción prudente que mide las consecuencias a mediano y largo plazos y las integra a la estrategia. Las consecuencias a valorar son tanto los efectos al interior del país como las implicaciones para México en el mundo. En este caso, nuestra representación diplomática fue responsable hacia dentro al defender un interés primordial de los mexicanos: la reducción del ingreso de armas al país. Y en la conferencia se hizo todo por lograrlo. Si no se pudo, a diferencia de Cancún, fue porque esta vez uno de los que rechazaron la lectura abierta del consenso fue Rusia. A fin de cuentas no hubo consenso sino un voto en la Asamblea General. Entonces, ¿en qué favoreció México la redefinición de consenso? Parece ser que en Nueva York se dio un paso más hacia lo que ya se anunciaba en Cancún: consenso es igual a consenso menos x, siempre y cuando x no sea atribuible a un actor poderoso. Tengo serias dudas de que ello convenga a un poder emergente, que promete jugar un papel responsable en un mundo no polar. 

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ALEJANDRO RODILES es investigador y candidato a doctor de la Facultad de Derecho de la Universidad Humboldt de Berlín.

Fuente:http://estepais.com/site/?p=47591

¿Cuáles son los empleos peor pagados de México?

precipicio_fiscalMucho se habla sobre las carreras del futuro, es decir, las profesiones que están en pleno auge y brindan a sus egresados la posibilidad de acceder a empleos muy bien remunerados. La ingeniería en todas sus ramas, el desarrollo de software, la aeronáutica y las vocaciones relacionadas con el cuidado y la preservación del medio ambiente son un claro ejemplo de ello. Sin embargo, existen otras opciones profesionales que hacen que sea muy difícil acceder a un buen sueldo, al menos en nuestro país. Un reciente estudio realizado por la American Chamber of Commerce México que publica el portal De 10, determinó cuáles son los empleos peor pagados del país. A continuación, te presentamos los resultados.

1.    Profesor

A pesar de tener un rol fundamental en el desarrollo de conocimiento de las futuras generaciones, los profesores perciben un sueldo promedio de 8.000 pesos al mes.

2.    Periodista

Los periodistas suelen trabajar largas jornadas y tener horarios cambiantes que pueden resultar agotadores. Sin embargo, su salario alcanza apenas los 8.000 pesos mensuales.

3.    Psicólogo

Los psicólogos que trabajan de forma independiente suelen estar atados a la modalidad de pago de sus pacientes, lo que hace que muchas veces no alcancen a ganar 7.000 pesos al mes.

4.    Actor de teatro

El actor de teatro, así como muchos de sus colegas que comparten una vocación artística, no perciben un salario que compense el dedicarse a lo que aman. No obtienen más de 7.000 al mes.

5.    Diseñador gráfico

La suba exponencial en la matriculación a esta carrera ha provocado una saturación en el mercado. Si bien estos profesionales tienen posibilidades de trabajar para el exterior, en México no perciben más de 7.000 pesos al mes.

6.    Historiador

El campo de trabajo para estos profesionales está sumamente reducido. Si bien algunos llegan a trabajar en investigación, la mayoría de los egresados se vuelca a la docencia donde no perciben más de 6.000 pesos por mes.

7.    Músico

Al menos que tengas una banda que consiga la fama internacional, el músico promedio no gana más de 5.000 pesos al mes, además de no contar con seguro social, ni estabilidad laboral.

8.    Nutriólogo

Un nutriólogo recién egresado recibe un sueldo promedio de tan sólo 3.500 pesos al mes.

9.    Licenciado en Turismo

Si bien nuestro país percibe altos ingresos por su industria turística, el mercado laboral de sus especialistas está altamente saturado. A menos que trabajen en un organismo gubernamental o en hoteles cinco estrellas, no ganan más de 5.000 pesos al mes.

10.    Enfermeros

A diferencia de los médicos y otros especialistas del sector de la salud, los enfermeros perciben un salario sumamente bajo que no sobrepasa los 4.000 pesos al mes.

Fuente:http://noticias.universia.net.mx/en-portada/noticia/2013/09/05/1047291/cuales-son-empleos-peor-pagados-mexico.html

IVA a colegiaturas, inadecuado: Prodecon

dineroLa propuesta del Gobierno federal de aplicar Impuesto al Valor Agregado (IVA) sobre las colegiaturas, incluida dentro de su iniciativa de reforma hacendaria, no es adecuada, consideró la titular de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon), Diana Bernal.

“Cuando en México tengamos una educación que logre abarcar a los jóvenes que quieren educación superior, o a los niños y niñas que quieran ir a la escuela, será el momento adecuado para un paso de esta trascendencia”, dijo en conferencia de prensa.

Por su parte, la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES) también advirtió que, de aprobarse la reforma en esos términos, generaría la salida de unos 400,000 alumnos de escuelas particulares principalmente de niveles medio superior y superior, debido a que no podrían pagar el aumento en las colegiaturas.

“La educación no es un bien de consumo, por lo que no debe gravarse como tal”, dijo el Secretario General de FIMPES, Rodrigo Guerra.

En su iniciativa de reforma, el Gobierno federal argumentó que el panorama actual de no cobrar IVA en los servicios de enseñanza beneficia a las familias más favorecidas económicamente, ya que el 56% de los estudiantes de los hogares del decil de mayores ingresos asiste a escuelas privadas, frente al 1.8% de los estudiantes provenientes de los hogares con menores ingresos en el país que pueden hacerlo.

Según datos de la Secretaría de Educación Pública, del total de alumnos desde nivel básico hasta superior, 13% asiste a escuelas particulares.

La funcionaria de la Prodecon celebró que no se haya contemplado aplicar IVA a alimentos y medicinas, ya que habría sido una medida recesiva. Además vio positivas otras propuestas como establecer una una plataforma mínima de seguridad social con el seguro de desempleo y pensión universal, y el gravamen de 10% sobre las ganancias obtenidas en la Bolsa de valores.

“En el país existe una marcada desigualdad social, por lo que en términos macroeconómicos la política fiscal apunta a un rumbo correcto”, dijo.

Beneficios para contribuyentes auditados

También reconoció que en la propuesta existen avances en términos de protección al contribuyente durante las auditorías que realizan las autoridades fiscalizadoras. “Uno de los momentos en que los contribuyentes se encuentran más vulnerables es cuando son fiscalizados o revisados”.

Con las nuevas reglas que propone la reforma, se incorporaría una revisión electrónica más ágil para acortar el tiempo de duración de una auditoría, que hoy puede durar hasta 24 meses. Además se introduciría en auditorías una figura llamada acuerdo conclusivo.

“Se trata de un procedimiento que se tramitará ante la Prodecon y permitirá al contribuyente poner fin a diferendos (desacuerdos)  entre él y el fisco sin necesidad de acudir a un juicio”, explicó.

En caso de darse el acuerdo, el contribuyente podría enmendarse y obtener hasta 100% de descuento en las multas.

Además, la persona podrá autocorregirse en cualquier momento y proponer su propio proyecto de pago en parcialidades, fijar fechas y montos, detalló.

Fuente:http://www.cnnexpansion.com/mi-dinero/2013/09/11/prodecon-contra-iva-en-colegiaturas

El compromiso ético de las empresas hacia una responsabilidad social y ambiental

Business man hold earthLas definiciones sobre responsabilidad social de la empresa (RSE) aún son objeto de un intenso debate. Las múltiples definiciones bajo las cuales puede hallarse el mismo concepto (responsabilidad socio ambiental corporativa, responsabilidad de la empresa en la sociedad y el entorno, etc.) dan cuenta de que ha sido escaso el consenso en cuanto a los elementos constitutivos de un concepto tan contemporáneo como amplio, antes esta urgente necesidad de entablar una relación respetuosa y cooperativa entre las organizaciones y el medio que las rodea se realizan estos escritos.

Para efectos de este documento, la RSE, debe entenderse como un compromiso básico de las organizaciones, con la preservación y desarrollo de su entorno social y ecológico, superando la creencia generalizada de que la RSE es solamente una labor filantrópica para mejorar la imagen corporativa y tomarse la foto para que salga en diversos medio de comunicación y así la empresa pueda decir a los 4 vientos que está haciendo algo más que solo ganar dinero.

Con base a lo anterior, a continuación se esbozaran algunos puntos esenciales para participar en el debate acerca de los elementos que constituyen la RSE.

Se cita Trujillo, un autor muy prolífico en este tema: “La responsabilidad social empresarial involucra varias áreas de gestión del ente económico. De acuerdo con la CEPAL (Comisión económica para América Latina y el Caribe), la empresa que aspire a ser socialmente responsable, deberá tener en cuenta las siguientes dimensiones: ética, valores y principios de los negocios; derechos humanos, trabajo y empleo; gobernabilidad corporativa; impacto sobre el medio ambiente; relación con proveedores; filantropía en inversión social; transparencia y rendición de cuentas.”

De esta forma se coloca una idea base para continuar con el debate, debe comentarse que no ha sido sencilla la discusión acerca de los elementos básicos de la responsabilidad social empresarial, por lo cual, esta definición es solo una base para continuar. Al concretar las dimensiones de la RSE, se realiza un paso importante al proponer explícitamente un catálogo de acciones para orientar a la organización que desee ser socialmente y ambientalmente responsable, por lo que se citan algunas ideas aportadas por la CEPAL:

Las acciones de responsabilidad social empresarial se desarrollan adicionalmente a las pautadas por la ley.
Se trata se decisiones voluntarias que se apoyan en convicciones y se nutren de compromisos que trascienden al negocio, aunque sin traicionarlo.

Obedecen a una línea de continuidad que no se agota en acciones puntuales ni en programas coyunturales.
Responden a una cobertura que implica la realidad interna y el contexto de la empresa.

Fuente:http://www.expoknews.com/2013/09/11/el-compromiso-etico-de-las-empresas-hacia-una-responsabilidad-social-y-ambiental-2/

 

 

Habrá más pobres con la reforma hacendaria: Ibero

mexico-pobrezaEl investigador del Observatorio del Salario Justo de la Universidad Iberoamericana Puebla (Ibero), Miguel Reyes Hernández, pronosticó que la reforma hacendaria reducirá la clase media y aumentará la pobreza, condición en la que se encuentra más del 60 por ciento de los poblanos.

Destacó que en la entidad, la población que se puede considerar como de clase media por sus ingresos, está concentrada en tres zonas urbanas de la ciudad de Puebla y en algunos lugares de Tehuacán y San Martín Texmelucan.

El también director del Departamento de Ciencias Sociales de la Ibero Puebla detalló que el 64 por ciento de la población en el territorio poblano está por debajo de la línea del bienestar mínimo, es decir, se encuentra en situación de pobreza monetaria; mientras que 70 por ciento de la población carece de seguridad social, problema que podría aumentar en caso de la aprobación de la reforma hacendaria que comenzará a operar a partir del 1 de enero de 2014.

Explicó que el proyecto no aumentará la recaudación, ni tampoco hará que quienes reciben un mayor salario, paguen más impuestos.

“Empeorarán las condiciones de vida de la clase media. En lugar de que tengamos una clase media fuerte, sólida, que fortalezca al mercado interno, tendremos una clase media cada vez más debilitada, que no fortalezca ese mercado interno”, resaltó el académico.

El académico criticó que el gobierno federal esté proponiendo gravar con el 16 por ciento las colegiaturas, situación que representa otro “golpe” para la economía familiar.

Fuente:http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/c96d27fbcc08af45793abe617c4fe740

La Generación C: crea, contenido, conecta y comunica

91% de los integrantes de la generación C duerme con su smartphone a lado.

La Generación C sigue estableciendo el rumbo que han de tomar las grandes estrategias de comunicación y marketing digital. Si bien su aparición no es algo necesariamente nuevo, su identificación como algo mucho más grande que una sola tribu digital ha hecho que las marcas, medios y anunciantes volteen a ver qué hacen, qué consumen, dónde están y, sobre todo, quiénes son.

Aunque agencias como Nielsen ya habían documentado a este grupo, la Generación C estaba originalmente asociada con elconsumo digital, de ahí la letra “C”, pero su evolución la ha convertido en una nueva y poderosa fuerza cultural y de coyuntura, ya que hoy la letra que los identifica tiene otros significados y otras implicaciones.

De acuerdo con una investigación de Think Insights, la Generación C hoy está más identificada con la búsqueda incesante de Creación, Contenido, Conectividad y Comunidad, es decir, son todos aquellos internautas que van un paso adelante del promedio y que ciertamente también están adelantados al tiempo e, incluso, a muchas marcas.

Y en un intento de segmentación, la misma investigación detalla 8 características propias de este grupo, que si bien no está bien delimitado en cuanto a sus rangos de edad o clasificación por género, sus especificaciones podrían suponer ser una gran ayuda para desarrollar, ejecutar o reconfigurar tu estrategia digital.

Es un estado de ánimo

La Generación C es un “mood”, es decir, estos usuarios se saben pioneros y se sienten bien al ser parte de la vanguardia tecnológica y digital. Un rasgo importante es que el 80% está conformado por los usuarios denominados Millenials, esos internautas que se hicieron mayores de edad con la llegada del nuevo milenio y que hoy son la principal audiencia de Facebook.

Ser Generación C y sentirse Generación C es sinónimo de status, por lo que las marcas que busquen interactuar con ellos deben entender que su ser digital busca emociones y mejores estados de ánimo.

Necesitan expresarse

La generación de contenidos en las plataformas digitales y particularmente en las redes sociales es lo que más hacen los miembros de esta generación, ya que no se limitan a compartir, sino a crear, pues parte de su personalidad radica en la búsqueda de canales alternativos para expresar prácticamente todo.

El 67% de los internautas ubicados en este segmento sube sus propias fotos a las redes sociales, y su contribución al mundo digital atraviesa por la creación de memes, videos y hasta “mashups” (contenidos híbridos).

Marcan tendencias

Si estamos hablando de que su mundo es online, sería obvio pensar que los tópicos tendencia de la mayoría de las plataformas se debe a que esta tribu digital es la que determina qué clase de contenidos serán los más populares.

En Estados Unidos, por ejemplo, la presencia de esta tribu en la red generó gastos por 500,000 millones de dólares en un año. Además, el 85% cuenta con la aprobación de sus amigos para decidir qué comprar.

Definen a las redes sociales

La generación C define su identidad en la interacción social. Ellos son los que comparten, dan likes, comentan y retuitean mucho más que el resto de los usuarios.

Son los internautas más activos y hasta cierto punto pueden ser considerados el termómetro de las redes sociales. Y la viralidad de un contenido es consecuencia de que a la mayoría de los miembros les gustó un material y lo compartieron.

Los encuentras en YouTube

Para darle una justa dimensión, de acuerdo con la investigación, la generación C consume el doble de videos que el resto de los internautas promedio, mientras que la probabilidad de que consuman menos televisión hoy es mayor de 40%.

El 80% de la generación C con smartphone accede a YouTube desde su dispositivo móvil y esto lo convierte en el gran escaparate para las marcas dispuestas a generar contenido valioso, útil y capaz de ser compartible y viralizable por el potencial de esta tribu digital.

Siempre están conectados

Aquí, Think Insights es contundente: “literalmente, la generación C come, duerme y respira Internet a través de sus dispositivos móviles”.

Basta echarle un vistazo a esta cifra. 91% de los integrantes de la generación C duerme con su smartphone a lado.

Usan todas las pantallas

El precio de los planes de datos disminuye mientras la conectividad aumenta. Y esto se traduce, según la agencia, en un altísimo potencial en el consumo de vídeos móviles.

Además, la generación C accede a YouTube desde sus smartphones u computadores de escritorio en la misma proporción, aunque año con año, el tiempo que gastan desde sus smartphones en YouTube ha ido aumentando en 74%.

Pondera relevancia y originalidad

Se trata de una tribu muy crítica y muy exigente. Valora mucho las conversaciones relacionadas con sus propios intereses. Su destreza digital es una cualidad y es por eso que si van a estar en todos lados es porque siempre habrá algún contenido digno de consumir

Al 39% no le molestan los anuncios publicitarios si les resultan relevantes y ofrecen algo más que sólo un anuncio. Y he ahí la gran oportunidad, ya que al ganarse a un integrante de la Generación C, se estará ganando un público mucho mayor en potencia.

NUMERALIA

  • 80% de los miembros de la Generación C son millenials.
  • 67% sube sus propias fotos y contenidos a las redes sociales.
  • 85% cuenta con la aprobación de sus amigos para decidir qué comprar.
  • Un miembro de la Generación C consume el doble de vídeos que un internauta promedio.
  • El 80% de la generación C con smartphone accede a YouTube desde su dispositivo móvil.
  • 91% de los integrantes de la generación C duerme con su smartphone a lado. 
  • Al 39% no le molestan los anuncios publicitarios si les resultan relevantes.
  • 74% crece su consumo de YouTube año con año.

Fuente:http://www.altonivel.com.mx/38012-que-consume-la-generacion-c.html

Tendencias globales de la industria petrolera

petroleoUno de los mayores retos para el Presidente Enrique Peña Nieto, es sin lugar a dudas la aprobación de la Reforma Energética. De concretarse, según expertos, México tendría la oportunidad de transformar y elevar la calidad de vida de todos los mexicanos.

En ese rubro, Petróleos Mexicanos (Pemex) está a la puerta de una apertura que exigirá a la compañía aumentar su actual nivel de inversiones. Y, de esta forma, lograr un avance significativo en su producción durante los próximos años.

Tendencias Globales petroleras

De acuerdo con el Foro Tendencias de la Industria Petrolera Mundial, la era del petróleo fácil está viendo su ocaso en México. Hoy en día, buena parte de los campos productores son maduros; por lo tanto, se encuentran en una etapa avanzada de explotación.

“Reemplazar esa producción exigirá incrementar en los próximos años la cuenta de gastos de capital. A pesar de las mejoras derivadas de los planes de eficiencia energética y del crecimiento de las energías alternativas, la demanda global del petróleo continúa a la alza”, expuso en su ponencia Raúl Ferro, Director Business Intelligence at BNamericas.

Impacto sobre Pemex

La Agencia Internacional de Energía (AIE), estima que la demanda global de petróleo alcanzará este año a 90.6 Mb/d (millones de barriles al día). El ritmo de crecimiento promete mantenerse en las próximas décadas. Es decir, llegará a 107,3 Mb/d en 2035, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

El directivo de BNamericas aseguró que el aumento de la población mundial, el crecimiento de la economía y la continua urbanización en países como China e India están por detrás de esa sostenida alza.

“La oferta ha venido intentando cerrar la brecha que la separa del consumo de combustible en los últimos años. En 2012 la producción mundial aumentó en 1,9 Mb/d”. Datos de la OPEP arrojan que la obtención de crudo alcanzará a 109,9 Mb/d en 2035, lo que representará un incremento del 1 por ciento, promedio anual durante el periodo 2010-2035.

En el mismo Foro se ratificó la necesidad de la industria petrolera para incrementar el monto de sus inversiones los próximos años, a fin de cubrir la demanda.

“Aún hay grandes reservas de petróleo en el mundo, pero la gran diferencia con las décadas pasadas, es que esas reservas están ubicadas en zonas en las que será muy costoso extraer y refinar el petróleo”, aseveró Jorge Piñón, director asociado de Latin América and Caribbean Program Center for Internacional Energy and Environmental Policy Jackson School of Geosciences de la Universidad de Texas y ex presidente de Amoco Oil Mexico.

Explorando aguas profundas

En ese sentido, la AIE hizo, en 2010, una revisión de su estimación de las reservas en los principales campos productivos del mundo. El panorama no es favorecedor: esos campos perderán el 75 por ciento de su capacidad productiva en los próximos 25 años.

La organización internacional calcula que el petróleo deberá, entonces, extraerse de fuentes que requerirán un alza significativa de las inversiones.

Así las cosas, los analistas se preguntan, ¿dónde está el petróleo nuevo?: en las aguas profundas, en el interior de rocas sedimentarias, en arenas bituminosas y en el Círculo Polar Ártico.

A esas fuentes que exigen elevados gastos de capital en exploración, extracción, refinación y producción, se le suma el papel creciente del crudo pesado en la oferta global.

Históricamente, las compañías petroleras no han priorizado la explotación de yacimiento de ese tipo de crudo porque su extracción, trasporte y refinación implican costos mucho mayores que en los crudos livianos.

Participación de Latinoamérica

Ferro precisa que esa tendencia promete profundizarse ante un diferencial de precios entre el crudo liviano y el pesado que se mantendrá estrecho, al menos en los próximos años.
“Buena parte del crudo por extraer, está atrapado en rocas de baja porosidad y baja permeabilidad”.

De hecho, países como Francia y Bulgaria han prohibido el proceso de fracturación hidráulicautilizado para la explotación de shale oil (un tipo de petróleo no convencional producido a partir de exquisitos bituminosos mediante hidrogenación). Y otros como Rumania y República Checa han impuesto restricciones parciales.

En ese brusco cambio de escenario energético global, América Latina también jugará un rol protagónico. Argentina, México, Brasil, Chile, Colombia y Venezuela tienen un gran potencial. Incluso, Uruguay y Paraguay cuentan con posibilidades de producir un volumen considerable de petróleo y gas contenido en depósitos no convencionales.

Venezuela con tendencia insuperable

Estadísticas de la OPEP destacan que hay más de 30 países con reservas recuperables de crudo pesado y extrapesado. Entre ellos, Canadá, Estados Unidos, Rusia, China, Indonesia, Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Chad, Angola y países latinoamericanos como México, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Argentina. Venezuela es quien lidera el ranking global.

¿Y México?

México cuenta con un enorme potencial para incrementar su producción de petróleo en los siguientes años. Pero el desarrollo de reservas de energía, cada vez más complejas, exigirá multiplicar el actual monto de las inversiones en exploración, refinación y producción

En concreto, nuestro país necesita nuevas leyes, conocimientos y equipos para seguir entre los grandes productores de petróleo del mundo.

Fuente:http://www.altonivel.com.mx/38043-tendencias-globales-de-la-industria-petrolera.html

La FAO denuncia el desperdicio anual de mil 300 millones de toneladas de alimentos

economia4La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) denunció hoy que mil 300 millones de toneladas de alimentos se desperdician anualmente y esto es intolerable en un mundo en el que 870 millones de personas pasan hambre. Según un informe de la FAO, publicado hoy, el desperdicio de alimentos, además del gran coste económico, causa “un grave daño a los recursos naturales de los que la humanidad depende para alimentarse”. En total, explica el documento, “las consecuencias económicas directas del desperdicio de alimentos (sin contar pescado y marisco) alcanzan la cantidad de 750 mil millones de dólares”.

El informe describe el desperdicio de alimentos desde una óptica medioambiental, centrándose de forma específica en sus consecuencias para el clima, el uso del agua y el suelo y la biodiversidad. Entre sus principales conclusiones destaca que los alimentos que producimos pero luego no comemos consumen un volumen de agua equivalente al caudal anual del Volga y son responsables de añadir 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera del planeta. Por ello, el director general de FAO, el brasileño José Graziano da Silva, insta a todos -agricultores y pescadores, procesadores de alimentos y supermercados, gobiernos locales y nacionales, consumidores particulares- “a hacer cambios en todos los eslabones de la cadena alimentaria humana para evitar en primer lugar que ocurra el desperdicio de alimentos, y reutilizar o reciclar cuando no podamos impedirlo”. “No podemos permitir que un tercio de todos los alimentos que producimos se pierda o desperdicie debido a prácticas inadecuadas, cuando 870 millones de personas pasan hambre todos los días”, agrega Da Silva.

La FAO también ha publicado hoy un manual con recomendaciones sobre cómo puede reducirse la pérdida y el desperdicio de alimentos y en el que se denuncia “que los consumidores no logran planificar sus compras, compran en exceso, o reaccionan exageradamente a las fechas de caducidad y consumo preferente de los productos”. Asimismo denuncia que “las normas estéticas y de calidad llevan a los minoristas a rechazar grandes cantidades de alimentos perfectamente comestibles”. También indica cómo en los países en desarrollo se desperdician muchos alimentos tras la cosecha o en la fase inicial de la cadena de suministro, por “las limitaciones financieras y estructurales en técnicas de recolección y en infraestructura de transporte y almacenamiento, junto a condiciones climáticas que favorecen el deterioro de los alimentos”. El 54 % de desperdicio de alimentos en el mundo se produce en las etapas iniciales de la producción, manipulación y almacenamiento postcosecha, según el estudio de la FAO.

El 46 % restante ocurre en las etapas de procesamiento, distribución y consumo de los alimentos, agrega. Los países en desarrollo sufren más pérdidas de alimentos durante la producción agrícola, mientras que el desperdicio a nivel de venta minorista y del consumidor tiende a ser mayor en las regiones de ingresos medios y altos. En el informe se resalta que el desperdicio de cereales en Asia es un problema importante, con un gran impacto en las emisiones de carbono y el uso del agua y el suelo. Mientras que, aunque el volumen de desperdicio de carne en el mundo es relativamente bajo, el 80 % del total de despilfarro de la misma tiene lugar en los países de ingresos elevados (responsables de cerca del 67 %) y Latinoamérica,

El desperdicio de fruta y hortalizas contribuye de manera significativa al despilfarro de agua en Asia, Europa y Latinoamérica. La FAO dice que “un mayor esfuerzo para equilibrar la producción con la demanda significaría no utilizar recursos naturales para producir alimentos que no sean necesarios”. Y que en el caso de haya excedentes de alimentos que pueda haber una “reutilización dentro de la cadena alimentaria humana, se busquen mercados secundarios o se donen a los miembros vulnerables de la sociedad”. “Si los alimentos no son aptos para el consumo humano, la siguiente mejor opción es desviarlos para alimentar al ganado, conservando recursos que de otra forma serían utilizados para producir pienso comercial”, señala. Cuando no es posible la reutilización, aconseja la FAO, “debe intentarse el reciclaje y la recuperación: el reciclaje de subproductos, la digestión anaeróbica, el compostaje y la incineración con recuperación de energía permiten recuperar energía y nutrientes de los residuos de alimentos, lo que representa una ventaja significativa respecto a tirarlos en los vertederos”. Los alimentos no consumidos que terminan pudriéndose en los vertederos son un gran productor de metano, gas de efecto invernadero especialmente perjudicial, advierte. EFE

Fuente:http://www.sinembargo.mx/11-09-2013/750061